Había pensado dejar este fic así nada más… pero no, aquí ando. Al inicio iba a ser un fic aparte pero debido a que recordé que tenía algo similar le di la continuidad y como una chica me dijo, daba para continuación de tres caps más… pues esperemos que en el siguiente terminé si no estaré dando lata.

Disclamer: los personajes no me pertenecen… no hace falta. Esta historia sí.

Espero que se entienda y les guste. Sí es así seguimos si no… por la santa paz lo dejamos. Cualquier duda comentario, etc. etc. me dicen.

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Encrucijada

Al atardecer quedaban pocos alumnos. Algunos clubes terminaban sus actividades. El club de tenis de la preparatoria Rikkaidai estaba terminando de estirar y relajar los músculos después del entrenamiento. Toda la escuela se pintó de un naranja rojizo. Comenzaron a vaciarse los los talleres, los clubs, caminaban a la puerta de salida. Sonaban campanas de bicicletas y se oían despedidas. Hasta que finalmente la escuela quedo parcialmente vacía. Sanada terminó de meter sus cosas a la mochila. Yukimura se ataba las agujetas.

— ¿Hacemos algo hoy? Es viernes, podemos hacer algo— preguntó Yukimura desde la puerta.

—Lo siento, no puedo. Mi papá quiere habla conmigo.

— ¿Paso algo? — preguntó preocupado el ex capitán al recordar los incidentes antes de graduarse.

— No, no te preocupes, sólo es algo de familia.

— Bueno, en ese caso será otro día.

Sanada camino a la salida. Yukimura no se movió del umbral de la puerta, sonrió divertido. Le dio un beso. Sanada lo abrazó. El beso se hizo un poco más profundo y largo. Regresaron a los vestidores y cerraron la puerta.

El inicio de semana transcurrió con normalidad. Iniciaban los primeros exámenes del periodo. Yanagi escribía en su libreta algunas fórmulas que debía memorizar. Yagyuu ya se había instalado dentro del consejo estudiantil gracias a su excelente promedioYukimura repasaba sus apuntes aunque era interrumpido constantemente por algunas jovencitas de su clase que preguntaban sobre plantas, tés y citas. Sanada buscaba leía un par de libros en la butaca. Aunque estaba un poco extraño. De por sí era serio, ahora estaba pálido y rígido. Jugaba distraído con un lápiz.

— ¿Estás bien? ¿Cómo estuvo tu fin de semana? — preguntó Yukimura. Cuando las compañeras desaparecieron y Sanada se tomó un descanso de la lectura.

El ex vice capitán encogió los hombros y suspiró fastidiado.

— No quiero hablar de eso…— se miraron un momento— cuando me sienta listo te contaré. Ahora no.

Yukimura comprendió. Se sentó a su lado sin dejar de sonreír y cambio el tema por uno que le interesara a su compañero. El ajedrez por ejemplo. Comentó que oyó de un torneo en Inglaterra y que un japonés había quedado entre los finalistas. Sanada asintió explicándole un poco del torneo. No pudo terminar de dar sus impresiones pues, un grupo de chicas paso por el salón, reían curiosas y se agitaban. Ambos tenistas las miraron pasar. Yukimura reconoció a tres de ellas. Una fue la capitán del equipo de animadoras en secundaria. La otra jugaba tenis. Intercambiaron sonrisas. Delante de ellas iba Yuki Sarazawua, ex capitán del equipo de arco. Miró hacia ellos y se detuvo un momento. Sanada estaba pálido y sus manos temblaron. Inmediatamente miró a otra parte y ella continuo su camino. Recordó el primer día de clases, aquel guiño de ojo y sonrisa coqueta. La odiaba.

— ¿Qué hay entre ustedes?— Yukimura detectó al instante la actitud de la muchacha.

— Podemos cambiar el tema.

— Vaya… ¿entonces sí hay algo?. Sanada, ¿me estas ocultando algo? Vi tu reacción al verla. ¿Qué sucede?

— Eso no importa, ella no importa. Lo importante son los exámenes. Estamos en Instituto ahora, debemos comprometernos más. Además, existe el torneo de nivel preparatoria…

— No pongas pretextos. Aunque bajo un poco más el estrés, veo que al parecer a ti te llegaron más problemas.

Sanada no respondió. Se levantó del asiento con la excusa de ir a comprar agua.

— Si no me lo dices tú. Lo averiguaré y será peor…

El ex vice capitán siguió su camino. Yukimura estaba molesto.

A la salida. Yukimura se encontró con Yanagi, al que le comentó lo sucedido. El profesor meditó un momento. Dijo que sabía poco de Yuki Sarazawua, que fue capitán del equipo de arco de la secundaria. El año pasado quedaron en primer lugar en una competencia nacional. La chica era buena en ese deporte. Tanto que la habían apodado "La Heredera de Tell" Por Guillermo Tell. Se decía que provenía de una familia tradicionalista y de geishas. Yukimura se sorprendió. Reconoció que era una niña muy bonita. De cabello largo, negro, medio rizado y los ojos claros. Yanagi dijo no saber qué relación podría tener con Sanada. Durante la secundaria jamás cruzaron palabra.

— ¿Y Sanada? — preguntó Yanagi

— Dijo que estudiaría, se marchó temprano. Y yo haré lo mismo. Nos vemos mañana, Renji. Adiós— se despidió de su compañero con la mejor sonrisa.

Mintió. No iría a casa. Si Sanada no quería explicarle tendría que buscar la información por sus medios. Los que habían vivido anterior mente tenía que valer la pena. Y después del pasado fin de semana el comportamiento de su "amigo" era diferente. Ahora aparecía la chica del arco y todo se complicó. Buscó el club, afortunadamente estaba abierta la puerta. La ex capitán estaba sola. Vio su perfecta puntería. Una flecha tras otra. No titubeaba, daba justo en el blanco. Daba donde ella quería sobre el tablero. Como si controlara la ruta de la flecha. Notó su rostro concentrado. Se veía mayor. Le recordó al mismo Sanada. Ella escuchó sus pasos y miró en su dirección. Bajo el arco con la flecha.

— Hola— dijo Yukimura cuando se encontró con sus ojos. Había algo en ella que le traía el recuerdo de Sanada. No sabía por qué. No se parecían, era que tenían la misma esencia.

— Hola— respondió con la misma seriedad que lo hubiera hecho Sanada con un desconocido.

— ¿Puedo hablar contigo?— Yukimura no dejaba su amabilidad ni actitud a pesar de estar celoso y enfadado a la vez.

— Claro. Dime— ella dejó el arco en una mesa e invitó al capitán de tenis a sentarse a su lado en una banca— eres Seiichi Yukimura. Tan famoso en el tenis y con el hermoso jardín en la azotea— sonrió. La vio de cerca y confirmó que era mucho más bonita de lo que decían.

— ¿Conoces a Sanada Genichiroh?

Emanaba una elegancia casi imperial. Al oír la pregunta su semblante cambio. La mirada se clavó como las flechas sobre los ojos de Seiichi.

— ¿Qué hay con él? — al instante ella entró a la defensiva. Yukimura detectó peligro y un aura hostil. Esperaba lo peor.

— Eso quiero saber— explicó el incidente del pasillo— como él no me contó nada, me tome la libertad de…

— Sí no te lo ha dicho es porque no es importante. Supongo. No te mortifiques. Si son amigos te lo dirá. Si él no quiere decirte, respetaré su decisión. No me involucres. Tengo muchos problemas con él, no quiero otro y menos que te involucre.

Un balde de agua fría cayó sobre Seiichi. Las palabras de Sarazawua fueron sus propias flechas que llegaban al blanco. Estaba siendo herido de la forma más cruel. Qué significaba "tener muchos problemas con él" Se conocían, eso era una realidad. Pidió disculpas. Sarazawua se despidió de forma frívola. Lo miró despectivamente.

— Alguna vez fui animadora. Mi mejor amiga, quien fue capitán de las chicas en el tenis, dice que eres buen tipo— Yukimura recordó a Moka Torah, con la que había intercambiado palabras y a veces cuando podía, un partido.

Salió del salón de arco. Caminó a su casa por el muelle. No podía sacar de su cabeza las palabras de esa chica. Definitivamente ella y Sanada no tenían una "amistad" ella hablaba como si se conocieran de mucho tiempo. Como si hablaran y estuvieran enfadados. Actuaba igual a él. Guardando discreción. No podía quedar más con la duda así que le llamó al móvil. En respuesta la grabadora le dijo que estaba apagado o fuera de servicio. Nunca había dejado pasar una llamada suya. Jamás había rechazado un mensaje. ¿Qué estaba pasando? ¿A quién debía quitarle los sentidos?

Al día siguiente estaba decidido a sacar toda información. Como era posible que Sanada desobedeciera. Él estaba dejando de ser el mejor súbdito y plebeyo de su reino.

Durante el descanso. Volvió a tocar el tema. Esta vez le confesó haber hablado con la chica. Sanada se molestó.

— ¡¿Qué?! ¿Te dijo algo? No debiste verla… — el caso era que por más molesto que estuviera, no podía enojarse con Seiichi. Suspiró de nuevo con resignación. Se levantó de la silla— hablemos en otro lado.

Subieron a la azotea. En aquel lugar Seiichi ya había comenzado a trasladar su jardín que decoraba como un oasis. Consiguió el permiso con facilidad por sus anteriores calificaciones y desempeño escolar. Buscaron un par de sillas.

— ¿Qué problemas tienes con ella? Cuando hable de ti estaba… furiosa, aunque no lo demostró.

— No lo hará…

— Dijo que no quiere involucrarme. ¿Qué está pasando?

— No sé cómo decirte esto… he buscado estos días las palabras adecuadas para contarte. No he encontrado… Después de lo que pasó… me es difícil.

— ¡Suéltalo!… no importa. Sabes que soy fuerte. Puedo soportar lo que sea.

— Estoy comprometido con ella— dijo secamente. Su mirada estaba en el suelo. Sus mejillas rojas.

Pareciera que el viento tuvo el mismo sentimiento de dolor que Yukimura. Llegó fuerte y agitó las flores. Algunos pétalos salieron volando al igual que las hojas. Quedó con la boca semi abierta. Las flechas de aquella chica las sentía venir de alguna parte. Llegaban de todas partes y se insertaban en su cuerpo. Trató de mantener la calma. Lo dejo darle una explicación.

— Resulta que descubrieron todo el teatro de la vez pasada. Sabía que no era buena idea. Como sea. Mi familia conoce de mucho tiempo a la familia Sarazawua. Sabes que tan tradicionalistas son… sabes la situación— Sanada miró el cielo y sintió el suave viento en su cabello— "Sé que ya no se hacen este tipo de tratos, pero viendo la situación en la que estamos. Me juego el nombre de mi familia" Dijo mi padre. Como sabes él es funcionario público, existe un peso mayor sobre él y nosotros. Era eso o ir a la escuela militar y al hacerlo… no iba a poder verte. Al menos aquí sigo estando contigo.

— ¿Apenas ibas a decirme?

— No, yo… yo buscaba una forma de decirte. Este fin de semana sucedió. La verdad es que Sarazawua y yo hablamos poco. Íbamos juntos al jardín de niños. Nunca tuvimos una amistad. Nos veíamos en los pasillos, nos saludábamos, era cortesía. Pero… ahora ella me odia.

— También me odia a mí— agregó Yukimura sonriendo.

— ¿Por qué? No te conoce…

— Te aseguro que sospecha algo. Sanada, vi la forma de mirarte. Ella está enamorada de ti pero sabe que tú estás pensando otras cosas.

Sanada meditó un momento con las palabras de Seiichi. No desconocía que quizá a ella le gustaba él.

— Una vez en segundo año— confesó— le pedí que no fuera a ver los partidos. Le dije que me distraía— de nuevo, otra cubetada de agua helada— No me interesan esas tonterías de romances o citas. Se lo dije. Aunque ella no me pidió salir o algo. Sabe que estoy concentrado en mí. Ella hace lo mismo. ¿Sabes que este año fueron campeones nacionales de arco? ¿La has visto tirar? ¿No conozco a nadie que tenga mejor puntería que ella? — Yukimura asintió con tristeza. La realidad era que a Sanada también le gustaba el tiro con arco. ¿Y ella?

— ¿Te gusta, Sanada? Ella es muy bonita.

Sanada se ruborizo de la misma forma que hacia cuando lo ve a él.

— No te culpó, es muy bonita. Talentosa, disciplinada. Creo que es tu tipo de mujer. Se llevarán bien cuando se casen.

El vice capitán se levantó rápidamente. Cerró los puños fuerte. Estaba furioso.

— No quiero que vuelvas a decir esa palabras nunca más…

— ¿Cuál? ¿Casarte con ella? Pero si esa es la realidad… un día sucederá, ¿no?

Yukimura se levantó. Tocó el rostro ardiendo de Sanada con sus manos heladas y delgadas. Lo besó de una forma tierna. Sanada lo abrazó y se dejó envolver otra vez. Murmuró que no estaba bien.

— ¿Qué puedo hacer si me gustas mucho? — le preguntó a Seiichi. Esté sonrió satisfecho.

— Hasta que duré… — Los ojos de Sanada brillaban y tenían una expresión diferente de la que siempre le dedicaba— quien sabe, tal vez sea tu amante.

— No juegues con eso… Te quiero— se abrazaron fuerte.

Los sentimientos de Sanada eran sinceros, por eso le gustaba. Era honesto hasta con él mismo. Le daba pena la situación en la que estaba, pero tampoco quería perderlo. Aunque sabía de sobra que llevaba la apuesta perdida. Bajaron las escaleras de la azotea juntos. Disimulando. Hablaban sobre el clima y las flores de Yukimura. Cruzaron el pasillo de los salones. En la esquina se encontraron con ella. Sanada agachó la mirada, saludó cortésmente y siguió su camino. Yukimura observó fijamente a la chica. Ella hizo exactamente lo mismo que Sanada. Saludó cortes y continuó.

Ella era su única rival. Era la rival más poderosa que ha tenido hasta ahora. Aunque sabía que la batalla estaba perdida no quería perder sin luchar. Quiso saber más de ella. Buscar un punto débil que le reafirmara que él estaba por encima y que Sanada siempre pensaría en él. Aunque estuvieran juntos, él sería el primer pensamiento que llegará a su cabeza. Era un reto. Una competencia desigual. La primera ventaja que tenía sobre ella y tal vez la única, era que Sanada siempre lo obedecía, hacía lo que él quería, no importaba cuan humillante fuera. Sanada siempre hacia todo por él. Pero… ¿sería capaz de dejarla e ir contra su familia? ¿Sería capaz de huir? Sólo tenían catorce años y Yukimura estaba pensando en ganar siempre.

Supo que iba en la clase de Nioh. Aunque dudo en preguntarle algo, conociéndolo comenzaría a hacer un alboroto. Así que discretamente comenzó la conversación. Lo encontró para su fortuna tomando una pequeña siesta en la azotea. Que ese lugar fuera casi un recinto para él, era una gran ayuda.

— También a mí me gustaría poder tomar una siesta… pero me es imposible con tantas tareas— dijo Yukimura al sentarse a su lado.

Nioh no respondió. Continuó con los ojos cerrados. Estaba despierto. Yukimura habló un poco del clima, de las clases, del fin de curso y otros acontecimientos. Tocar el tema de la ex capitán del club de arco fue complicado, hasta que tocaron el punto de los clubs. Le preguntó por ella de forma discreta. "Qué clase de chica es "La heredera de Tell"

— Es bonita— se limitó a decir Nioh.

— Eso dicen…

— Tiene talento. Es la presidenta de la clase— abrió los ojos— me distraje un momento y ella me aventó un gis entre las cejas. Tiene buena puntería. Le dije que podría jugar al tenis… y dijo algo que no recuerdo bien… A veces me recuerda a Sanada. Pero ella es más linda y tiene bonitas piernas.

— Pervertido

— Tú preguntaste… ¿por qué? ¿Te gusta? No te culpó. A muchos les gusta pero no está interesada en chicos, creo.

— ¿A no?

La agudeza de Nioh se despertó. Se levantó y miró a Yukimura. En sus ojos se advertía la sospecha.

— ¿Mucho interés? Pero a ti no te gustan las mujeres, Yukimura. ¿Es una rival? — Nioh sonrió triunfante al notar las manos de Yukimura temblar. Estaba colorado y Nioh rió— ¿Qué necesitas saber? Yo te ayudo. Es buena chica, muy disciplinada y enérgica. Podría ser la novia perfecta para Sanada…

De nuevo aquella comparación lo dejaba helado. No fue el único que se ha dado cuenta de la similitud que tienen ambos. Así como ellos probablemente más personas lo notaran. Pensó en las palabras de Nioh.

— ¡Ey!, quita esa cara… no me digas que… ¡Ajá!

No pudo escapar. Nioh era demasiado astuto y tramposo como para dejar escapar algo tan importante. Sabía que tenía una "aventura/romance" con Sanada. Conocía que Yukimura gustaba de los hombres, para él la obviedad no había que cuestionarla.

— Ella no está interesada en hombres, ni en mujeres. Es como Sanada… anda como metida en su mundo. Además parece que siempre está de mal humor. Aún sigo pensando la venganza del gis.

— Deja todo como esta, Nioh. Me has dicho todo lo que necesitaba saber. No vayas a decir nada…

— No te aseguro nada, soy honesto. Pero tú no saldrás perjudicado.

A causa de eso, Nioh aprovechó la oportunidad para esparcir de nueva cuenta como en secundaria el rumor de que Sanada coqueteaba con una chica. El rumor se esparció rápido. Todos molestaban a Sanada a causa de eso. Él tenía que ir gritando muchas veces en los pasillos. "¡Qué no! ¡No coqueteó con nadie!" constantemente.

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Muchas gracias por leer… opiniones ya saben dónde.