Bueno, he aquí un capitulo mas de mi fic, perdón por el enorme retraso, pero por fin lo acabe y ahora habrá una pequeña diferencia, me quedo muy largo asi que lo dividí para no hacerlo muy tedioso de leer.
Sin mas aquí les dejo un nuevo capitulo. Por favor dejen Reviews :)
Hora de Aventura
Un Problema Embarazoso
Capitulo 5 Parte 1: Revelaciones.
Dolor: Dícese de una sensación molesta, aflictiva y por lo general desagradable en el cuerpo o el espíritu.
Y eso es precisamente lo que la Dulce Princesa experimenta en estos momentos ¿Por qué? Bueno, en pocas palabras la Dra. Mantecado le esta sacando sangre para hacer un estudio mas exhaustivo de su mal, que por cierto solo podría tratarse de cansancio, pero algo en el examen general no le ha gustado a la Doctora.
La joven detesta en sobremanera acudir con ella, ya que las cosas no terminan bien y resulta un poco irónico que la Princesa tenga aversión a las agujas siendo que ella las ha utilizado muchas veces en sus experimentos con seres vivos, como sea, la chica esta segura que no es nada, no así Mentita, quien ya había visto algo inusual en ella un día antes.
-Muy bien, los estudios estarán en unos minutos- dijo la Dra. dándole el tubo a una de sus enfermeras
-Que bien, solo espero que no haya más uso indiscriminado de las agujas- contesto la joven frotándose el lugar donde la aguja penetro
Mientras la profesional de la medicina daba instrucciones a la enfermera, Dulce Princesa y Mentita conversaban del tema o al menos eso pareció.
-Ahora si te excediste, no era necesario que me trajeras con la Dra. – reclamo con enojo la chica
-¿Por qué su Alteza? ¿Qué no es mi trabajo velar por su seguridad?- dijo Mentita tranquilamente
-Por supuesto, pero fue una exageración venir por cansancio, después de todo, esta semana no hubo nada fuera de lo normal- respondió ella aun molesta
-Bueno, si usted llama normal a gritar como loca al punto de enterar a todo el Reino de lo que hace con el Joven Finn-
El característico color rosa de su rostro dio paso a un rojo intenso debido a lo que acaba de escuchar de parte de su Mayordomo.
-¿Qué fue lo que dijiste?- pregunto la joven sin salir de su asombro
-Lo siento su Alteza, pero todos están al tanto de sus andanzas con el chico- dijo con una calma casi sobrenatural
-Eso no puede ser posible, un momento, tu mencionaste que ese cuarto era a prueba de ruido-
-Eh si, sin duda lo es, sin embargo recuerdo que usted y el Joven Finn lo hicieron un par de veces en el salón del trono-
La Princesa sintió temor al saberse descubierta, para alguien en su posición esto era lo más vergonzoso que pudiera pasar.
-Aunque le puedo decir que me gusto cuando dijo "poséeme desde atrás", fue lindo-
Ahora, la vergüenza daba paso a la humillación, si Mentita sabia de esta petición que le hizo a Finn, entonces, todo el Reino lo sabia, su vida privada era del dominio publico y no tardaría mucho en ser la noticia del momento en los otros Reinos… lo peor seria cuando Marceline lo supiera y aun mas horrendo, cuando la Princesa Flama se enterara.
-Es el acabose, no podre mostrar mi cara en público cuando esto se sepa-
-Vamos su Alteza, no es tan malo, después de todo el objetivo principal fue alcanzado ¿No?-
-¿Huh? ¿Te refieres a quedar embarazada? ¿En serio crees que ya lo estoy?
-Es muy probable-
Un brillo inusual emano de sus ojos haciéndola ver mas bonita de lo que ya era, el solo pensar en estar encinta le dio un vuelco en su estomago, no se parecía en nada a lo que en un principio creyó, era obvio que desarrollaría un vinculo afectivo con el bebé seria imposible negarlo ya que pudiera haber complicaciones a futuro, pero no tenia contemplado tenerlo con el padre, mucho menos si se trataba de Finn, no quería meterlo en problemas que el no deseaba o ¿Fue mentira eso de amarla como lo dijo hace unos años?
-Además, una vez que lo hubo conseguido, supongo que la presencia del Joven Finn ya no es necesaria ¿Verdad?-
-Ah… cierto… Finn ya no es necesario- contesto con tristeza
Sin embargo su subconsciente la traiciono y comenzó a recordar algunos detalles de sus encuentros íntimos con el chico. El sabor dulce de sus labios al besarlos, las caricias que le brindaba con esas manos fuertes, el aroma varonil que emanaba por cada uno de sus poros, el mirarse reflejada en sus ojos tan azules como el cielo y el sentir el momento exacto en que depositaba su semilla.
-¿Pero que me pasa? ¿Por qué ahora yo…?- pensó la joven sin importarle que Mentita estuviera a su lado
-¿Su Majestad? ¿Sucede algo?- pregunto el fiel sirviente al verla con la mirada distraída
-Mentita… no creo que sea buena idea prescindir de Finn todavía- contesto la joven sin voltear
-Su alteza, usted dijo eso hace una semana, ¿Ya lo olvido?-
-Ya sé que dije eso, solo que en ese momento mi forma de pensar era otra y ahora yo…-
-Se enamoro del chico ¿Me equivoco?-
Mentita la había atrapado y no era difícil, él era su mayordomo desde hace mucho tiempo, la conocía perfectamente, incluso en este estado que por cierto nunca había visto, la chica se sintió presionada y no es porque su sirviente le estuviera cuestionando, era ella misma quien lo hacia, mejor dicho, su corazón y su cerebro luchaban por hacer lo correcto tanto para ella como para el bebé. ¿Y si lo amaba, que problema podía haber? Por principio, la diferencia de edades, el hecho de aprovecharse de un chico muchos años menor que ella y cosas mucho peores, la batalla se volvía terrible y la tensión era demasiada, hasta que finalmente no pudo más y tuvo que gritarlo.
-¡Ya basta!- exclamo la chica y con esa misma furia continua- ¡Lo admito! ¡Amo a Finn el humano! ¿De acuerdo, ya estas feliz con eso?-
El mayordomo estaba asombrado por la manera tan fuerte en que ella reacciono, pero a la vez estaba feliz de verlo, por fin comprobaba que su señora no era un monstruo sin sentimientos como muchos decían.
-Ya lo sabia su alteza, solo quería que usted lo admitiera-
-Mentita eres un…-
-Pero, ¿No cree que esta haciéndose muchas ilusiones con el Joven Finn?-
-Tengo eso en mente, ya le he roto el corazón muchas veces y me asusta que él lo haga conmigo, no sé que haría si me lo rompiera, tal vez me volvería loca de dolor-
Las palabras de la Princesa tensaron mucho el ambiente y se hizo un silencio bastante incomodo que fue roto por la Dra. que traía los resultados. Venia algo distraída, por lo que no se dio cuenta de la platica de ellos.
-Bueno, veamos los estudios- dijo despreocupada y abrió el sobre, sin embargo esa tranquilidad se desvaneció mas rápido que un pestañeo cuando leyó la carta- No, aquí hay un error, simplemente no puede ser-
-¿Qué sucede Doctora Mantecado? – pregunto la chica al ver a la medico fuera de si
-Eh, su alteza, ¿Puedo preguntarle algo sin que se moleste?
-De acuerdo, haga su cuestionamiento-
-¿Usted ha estado en contacto íntimo con alguien?-
-Si así fuera no puedo decirle con quien lo tuve, para no meterlo en problemas, usted sabe-
-No se preocupe alteza, pero no creo que eso pueda mantenerse mas en secreto-
El rostro de la joven se torno de un rojo intenso, sabia hacia donde iban las preguntas de la Dra. simplemente porque sus súbditos ya lo sabían y muy probablemente ella también, sin embargo una extraña mirada condescendiente en la doctora le indico lo contrario.
-Majestad, he escuchado que esta haciendo cosas impropias con Finn el humano y no soy quien para juzgarla, si usted y el chico se quieren, adelante sigan con esto, solo le pido que piense en el fruto de esta relación prohibida- dijo la doctora sin exaltarse, mostrando los resultados a la Dulce Princesa
-Así que… ¿En verdad estoy embarazada?- dijo la chica con un tono seco al terminar de leer el informe
-Si Princesa y entenderé si usted desea llevar con la mayor discreción posible, yo…- contesto la Dra. con voz suave
-¿Escuchaste Mentita? ¡Voy a ser Mamá!- dijo ella dando un enorme salto de la silla
-Tranquilícese su alteza, es malo para la criatura- dijo su mayordomo al tiempo que la sujetaba para impedir que continuara
-Es verdad, muchas gracias Doctora Mantecado tengo que decírselo a Finn de inmediato- dijo la joven mientras corría hacia su habitación totalmente loca de felicidad
-Ah, su majestad quiero que venga mañana para iniciar cuanto antes un régimen de cuidados para su embarazo-
-Así lo hará, con su permiso- dijo Mentita quien también arrancaba para alcanzar a la chica
El mayordomo corrió tan rápido como sus piernas le dejaron tenia una sensación nada agradable sobre lo que encontraría al llegar al cuarto de la joven, pero al hacerlo vio algo diferente. La chica estaba en su cama abrazando una almohada contra su cara.
-¿Dulce Princesa esta usted bien?-
-¡AAAAHHHH! ¡Voy a ser Mamá! ¡Le di un hijo a Finn! ¡Mentita, dame el teléfono debo hablar con el!- dijo rápidamente apenas entendible para el sirviente
-Claro su alteza, pero antes piense bien que le va a decir, yo pienso que lo mas correcto seria en persona, por teléfono es de muy mal gusto y demasiado impersonal dar una noticia de tal magnitud- contesto Mentita sin impedir físicamente que ella tomara el auricular
-¡Es verdad! Llámale tu y dile que venga a "ayudarme" de ese modo le daré las buenas nuevas-
El mayordomo solo suspiro, sabia que seria imposible hacerla desistir de sus intenciones y resignado marco el número del chico.
-Muy bien Princesa, esta llamando-
-¿Hola?-
-¿Joven Finn?-
-Si, el habla-
-La Dulce Princesa necesita que usted venga de inmediato al Dulce Reino-
-¿Es para le siga "ayudando"?-
-Por supuesto-
-Bien, estaré en el castillo en media hora- contesto sin mucho ánimo y colgó el teléfono
De esta forma el fiel sirviente le confirmo a la joven que el chico vendría, hace falta decir que esto termino de alegrar su día.
-¡Excelente! Lo estaré esperando con ansias-
-Bueno, iré a esperarlo en la entrada-
-Esta bien- lentamente la adrenalina que corría por su cuerpo disminuía y caía en cuenta de lo que en realidad pasaba- Un hijo… voy a tener un hijo… yo…- quiso decir algo, pero un nudo en su garganta se lo impidió
Las lagrimas llenaron sus ojos, sin embargo no eran de tristeza, eran de alegría algo que ella nunca había experimentado y en verdad el sentimiento la abrumaba, por primera vez en su vida entendió que un ser indefenso se gestaría dentro de ella y dependería de su ayuda para vivir, su mente comenzó a imaginar como seria ese pequeño cuando lo tuviera entre sus brazos.
Y mientras la Dulce Princesa hacia planes para su hijo nonato, a un par de kilómetros otra chica sufría los síntomas del embarazo sin saberlo aun.
-¡Que horrible es enfermarse! Aunque lo extraño aquí es que yo nunca me enfermo, si fue por algo que comí no vuelvo a hacerlo- dijo Marceline mientras regresaba de vomitar por quinta vez
-¿Te sientes mejor hija?- pregunto preocupado el Rey del mal
-¿Tu que crees? Mi saludable imagen habla por si misma ¿No?- contesto con sarcasmo la vampiresa
-Lo siento hija, no quise molestarte-
-No… Papá perdona, sé que es sincera tu preocupación, solo que es muy raro que tu la demuestres- dijo la chica disculpándose por su exabrupto
De forma sorpresiva, Marceline no floto hasta su cama en lugar de ello camino como cualquier mortal y se dejo caer pesadamente apenas toco el colchón. Su padre para distraerla un poco platico de lo primero que se le ocurrió.
-¿Vendrá ese chico a verte el día de hoy?-
-¿De que hablas? ¿Finn? No lo se, es probable además el solo viene cuando quiero hacer música- dijo ella con tono molesto
-¿En serio? Porque ayer vi algo que no esperaba, pero intuía que pasaba-
-¿Qué cosa viste?- pregunto temerosa sin darle la cara
-Ah casi nada, solo a ti y a ese chico teniendo sexo de una manera desesperada-
Marceline se cubrió la cabeza con una almohada muy avergonzada de saberse descubierta, un hecho inaudito ya que normalmente ella le hubiera contestado que puede hacer lo que quiera con quien quiera y si Finn estaba a la mano pues ni modo, sin embargo esto no ocurrió.
-¿Y que más?-
-Que disfrutabas hacerlo con el mocoso y no estoy seguro si escuche bien, pero le dijiste que lo amabas en un par de ocasiones, por cierto no recordaba que tuvieras la misma marca de nacimiento y en el mismo lugar que tu Madre-
-¡Papá! ¿Solo en eso te fijaste?-
-Perdona, esa media luna en tu trasero me trajo muchas buenas memorias de cuando lo estaba con ella-
-¡Ya cállate! No me interesa saber lo que hacías con mi Madre y peor aun lo relaciones conmigo, se escucha muy pervertido-
-Lo siento pequeña y entonces ¿En verdad lo quieres?-
Un ligero rubor lleno su rostro y reuniendo valor le contesto- Bueno, no se si realmente lo quiero, ya que algunas veces me vuelve loca y me saca de mis casillas con muchísima facilidad y cuando quiero gritarle ¡Uuuyyy! Hace esa mirada de cachorrito que me derrite y olvido porque me enoje con el en primer lugar ¡Maldito niño! Pero otras veces hace cosas que normalmente no esperaría, tiene atenciones conmigo que nunca le he pedido y llega a ser tan dulce que… creo que si lo amo Papá-
-Ya lo sabia y es extraño, porque yo hacia lo mismo con tu madre- respondió con cierta tristeza y un poco de nostalgia al recordar a su único amor- Como sea, sé que es lo que sucede-
-¡Que bien! Al menos sabré que tengo y como remediarlo ¿Y se trata de?-
-Es algo sin mucha importancia… tan solo estas embarazada-
Marceline abrió los ojos tan grandes como platos y contesto molesta- ¿Qué? ¡No bromees con eso!-
-Es verdad, con mis ojos malvados puedo ver una tenue esfera de luz que esta alojada en tu vientre y no puedo tocarla o mucho menos destruirla, en pocas palabras es un alma inocente- contesto con mucha seriedad
-Un bebé… de Finn y mio- balbuceo la chica
-Lo se hija, lo lograste y ahora ya no puedo llevarte a la Nocheósfera-
De pronto la almohada que sostenía en sus manos se convirtió en confeti y un grito de felicidad que nunca antes había dado la vampiresa resonó en la pequeña casa.
-¡SIIII! ¡Tendré un bebé de Finn! ¡Debo llamarle! Espera… no puedo decirle de esa manera una noticia tan importante, pero no es mala idea o ¿Si lo es? Ya ni se lo que digo- menciono la joven conteniendo su ímpetu
-¿Qué extraño? Juraría que te alegra estar embarazada de ese niño-
-No es tu imaginación Papá, hace mucho yo quise darle un hijo a ese imbécil de Ash, pero… mejor dejemos eso de lado, no quiero ensuciar esta alegría que siento- contesto Marceline sin perder su sonrisa que la hacia verse muy linda y que incluso su Padre noto.
-Es increíble, ahora que la veo es la viva imagen de su madre y esa aura de bondad, aunque espantosa para mi, es simplemente maravillosa- pensó Hunson al mirar con detenimiento a su hija- De acuerdo, tu ganas, llama a ese chico y dale la gran noticia, pero eso si, no tengas sexo con el por un rato ¿Quieres?- dijo el Rey del Mal y se desvaneció del cuadro
Marceline solo asintió y a pesar de la advertencia, realmente no le apetecía hacerlo con Finn, el simple y sencillo hecho de estar embarazada del héroe le bastaba y haciendo uso de todo su autocontrol, llamo al chico lo mas calmada que pudo.
-¿Hola Finn?-
-Ah Marcy, que suerte que me encontraras, estaba a punto de meterme a bañar-
-Oh vaya, ¿Tratas de seducirme niño? ¿Quieres que vaya a enjabonarte la espalda o a tu pequeño amiguito?-
-Claro que no, Jake esta con Arcoíris en la casa y seria raro que llegaras-
-Oh bueno, tu te lo pierdes, como sea, quiero que vengas a mi casa a tu ya sabes que-
-De acuerdo, pero primero tengo que pasar con Dulce Princesa-
-Bien, ya sé que eres el caballero de Dulce Tonta y eso, descuida no estoy molesta, debes atender los asuntos de tu trabajo como héroe- dijo mientras jugaba con su cabello y trataba de sonar sincera
-Entonces, te veo después- dijo el joven para despedirse amablemente
-Aquí te espero, recuerda que yo también soy Reina y puedo hacerte algo mucho mejor que caballero, puedo hacerte Rey- contesto y colgó el teléfono
-Un bebé… no me importa si su padre es un humano, ya veré la forma de convertirlo en un vampiro y quedarme con el para siempre
Y de esa manera Marceline permanecía recostada maravillándose y tratando de ver con sus ojos demoniacos esa esfera que su padre dijo, sin embargo ella no poseía tal poder y se tuvo que conformar con imaginarse a su hijo.
Al mismo tiempo en un lugar bastante retirado del hogar de la vampiresa, otra jovencita lidiaba con sus parientes preocupados por su repentino mareo y a regañadientes aceptaba un chequeo medico.
-Ya les dije que estoy bien y que no es nada de que alarmarse- dijo la chica aun sentada en un sillón
-Vamos, vamos, déjenla respirar- intervino el viejo doctor real al verla rodeada- A simple vista su salud esta en perfecto estado, ese mareo pudo ser causado a una mala alimentación-
-Es posible, pero no estoy muy convencido, desde que mi hija se fue a ese lugar lo más probable es que no coma bien- dijo con molestia el Rey Flama
-Padre, si me alimento bien, de hecho Finn viene todos los días a comer conmigo y casi siempre me termino comiendo su parte- contesto al tiempo que se ponía de pie- Mira, ya estoy mas gorda
-De acuerdo su alteza, solo hare una pequeña prueba con el Fuego Revelador para saber que mal le aqueja- dijo el doctor sacando una especie de cáliz
El Fuego Revelador es una habilidad medica que permite saber de que enfermedad se trata, solo unos cuantos conocen la forma de hacerlo correctamente, demasiado poderoso podría acceder a los pensamientos mas profundos del individuo algo prohibido desde hace tiempo, este fuego en especifico rodea el cuerpo del afectado y como si rastreara el mal se sitúa donde este se halle, el doctor interpreta su luminosidad y color conociendo así la enfermedad.
La Princesa Flama cree que esto solo es una perdida de tiempo y que llegara tarde a su casa para pasar tiempo de calidad con su novio, mientras tanto el viejo medico convoca a ese misterioso fuego revelador, su color rojo sangre lo hace particularmente aterrador y extrañamente si se conserva así es indicativo de que no hay nada malo en la persona, sin embargo en este caso se ha posado en el vientre de la jovencita y emite un intenso color rosado intrigando al doctor.
-¿Qué extraño? No recuerdo que se tornara así con nadie, creo que consultare el Liber Ignis para estar seguro-
Cuando el viejo medico empezó a leer ese libro, el fuego regreso al cáliz y la chica finalmente se pudo sentar un poco, el mareo aun no pasaba del todo y ahora ella era la preocupada.
-¿En verdad esto que tengo solo será pasajero o es algo mas?- se pregunto la jovencita
De esa manera, mientras la Princesa se cuestionaba lo que realmente le pasaba, el doctor encontraba de lo que se trataba y con agrado se lo dijo al Rey. La chica vio como el medico se acercó a su Padre e intercambio unas palabras con el, sorpresivamente el gobernante se convirtió en una furia y salió a toda velocidad seguido por algunos de sus tíos, rápidamente ella se aproximó al Doctor y le pregunto que había pasado.
-¿Y eso que fue?-
-Ah su alteza, buenas nuevas, me alegra informarle que usted esta embarazada-
-¿Qué yo que?- cuestiono la Princesa pues no escucho bien lo que le dijeron
-Usted será Madre, felicidades-
-Oh vaya, así que estar con Finn tuvo consecuencias- pensó ella, pero algo faltaba- ¿Y supongo que se lo dijo a mi padre?
-Por supuesto y menciono algo de ir a matar a un tal Finn- contesto el medico tranquilamente
En ese instante el resto de sus familiares se acercó a la jovencita y con alegría la felicitaban por su embarazo, sin embargo lo que ella quería era salir corriendo para alcanzar a su padre y evitar una tragedia.
-Esperen, Papá esta como loco e ira a matar a mi novio y padre de mi hijo-
-Descuida pequeña, tus tíos fueron a detenerlo- dijo una de sus tías no tan malvadas
-P-Pero…-
-Ven vamos a ver como lo hacen- contesto una prima
Y en un salón que conectaba con la entrada principal estaban varios de los tíos de la jovencita sujetando al Rey y este luchaba para quitárselos, estaba hecho una furia y constantemente repetía que mataría a ese mocoso.
-¡Suéltenme! ¡Debo lavar con sangre el honor de mi hija!- grito el monarca colérico al saber del embarazo de la Princesa
-Piensa bien las cosas, ese joven es el Padre de tu nieto y seria contraproducente matarlo- intervino uno de los tíos de la chica
-¡No importa! Esta afrenta no quedara impune-
En ese momento la jovencita en cuestión apareció escoltada por sus tías y demás parientes, tenia miedo de lo que fuese a pasar, pero no podía permitirle a su Padre que matara a Finn había demasiado en juego.
-¡Padre! No todo es culpa de Finn el Humano, yo desobedecí lo que me ordenaste y corrí a sus brazos en cuanto tuve la oportunidad, así que también soy culpable- dijo la Princesa intentando disuadir al Rey
-Hija mía, ya sabia que harías algo así, pero pensé que ese chiquillo era más noble y te rechazaría amablemente-
-De hecho intento hacerlo, solo que no lo permití y lo provoque-
Era inconcebible que la futura heredera del Reino de Fuego se comportara de esa manera, era indigno que ella buscara a un hombre como una cualquiera y peor aun se embarazara de este. No obstante existía una atenuante, lo hizo por amor y de mutuo acuerdo, la única solución era que ellos se casaran, eso no sonaba mal para la jovencita, pero ¿Él estaría de acuerdo?
-En verdad lo quieres, incluso al grado de sacrificarte para no matarle- dijo el Rey un poco más calmado a su hija
La chica bajo la vista y solo asintió tímidamente, el soberano al ver esto no le quedo mas que aceptarlo, seria malo si asesinara al padre de su nieto, no solo por el que dirán, sino por el hecho de que el muchacho es el campeón del Dulce Reino y en venganza estos destruirían el Reino de Fuego, así que tragándose su orgullo dejo decidir a la chica y apoyarla en todo.
-Esta bien, dile de tu embarazo y dependiendo de su respuesta actuaremos-
La Princesa Flama levanto la cara y revelo unas lágrimas de lava que escurrían, ella estaba feliz por que su Padre le dejo hacerlo a su modo.
-Gracias Papá, le hablare para que vaya a mi casa y contarle todo- dijo la chica mientras tomaba un teléfono
-¿Hola?-
-¡Hola! Aquí Jake, ¿Quién habla?-
-Ah Jake, disculpa ¿Se encontrara Finn?-
-Princesa Flama, el chico se esta bañando ¿Lo necesitabas con urgencia?-
-Um no, solo le dirías que vaya a mi casa- dijo la chica sin exaltarse
-De acuerdo le comentaré, pero antes tiene que ir con Dulce Princesa y con Marceline-
La jovencita apretó con fuerza el auricular y ahogando sus celos, contesto lo mas natural posible- ¿En serio? Muy bien, me alegra que tome las cosas relacionadas a su trabajo heroico con sensatez-
-Hablando de sensatez, te puedo preguntar si sucede algo contigo y con Finn- dijo el perro mágico cambiando el tema
-No, nada malo pasa ¿Por qué la pregunta?-
-Princesa, sabes que tu y mi amigo pueden contarme lo que sea y yo los apoyare en todo, por favor si algo importante ocurre ténganme la confianza ¿Quieres?-
Ella se alegró por la extraña forma de Jake al mencionar que le podía decir lo que fuera y todo estaría bien, por un segundo quiso realmente decirle toda la verdad, pero el primero en saberlo seria Finn.
-Gracias Jake, ten por seguro que lo sabrás, bueno, me tengo que ir, nos vemos luego-
-Hasta luego- y colgó el teléfono, justo en el momento que el chico salía de bañarse
-¿Quién era viejo?-
-La Princesa Flama, dice que vayas a su casa en cuanto puedas, descuida le explique que tienes que ir con DP y Marcy-
La cara de Finn se torno sombría y su voz fue mas profunda que antes- ¿Así que ella también? Gracias viejo, será mejor que me apresure-
Apenas se retiro el joven, Arcoíris se acercó curiosa, mas que nada por el tono de la conversación entre Jake y la Princesa
-** ¿Qué ocurre Jake? Se oyó muy serio lo que hablabas con ella**-
-De algo que espero aun no suceda, ellos son demasiado jóvenes para eso-
La lluviacornio se quedo más intrigada aun, ¿Que era eso tan malo? Fuera lo que fuera, su pareja lucia muy preocupado, así que entonces si era grave.
De regreso al Reino de Fuego, la Princesa Flama repetía que se tenía que ir con urgencia.
-No halle a Finn, Jake le dirá cuanto antes que vaya a mi casa, será mejor irme y preparar todo- dijo ella un poco alterada
-Esta bien cariño, te llamare en la noche para saber como resulto- contesto el Rey en completa calma
Mientras, sus parientes se despedían de ella y le daban consejos de cómo decirle al chico la noticia ya que estaban seguros de que el no entendería bien a la primera a ella le alegro el ver como su familia se preocupaba, pero todavía una duda, de hecho la tenia desde que supo su embarazo.
-Les agradezco todas sus atenciones, sin embargo algo no me cuadra de todo esto… ¿Cómo es posible que mi padre reacciono de una forma tan violenta y ustedes estaban tan tranquilos?-
Una de sus primas, Rubí la mayor de ellas se acercó al oír su reclamo e intervino.
-Veras linda, hace unos días me llego el rumor de que tenias novio y no resistí la tentación, así que te trate de contactar como lo hace tu padre y pues…- interrumpió abruptamente su relato para darle dramatismo al asunto
-¿Y que paso?-
-Bueno, los vi a ti y al chico hacerlo como si no existiese el mañana-
-A-Ah v-vaya, ahora lo entiendo y supongo que tampoco resististe y le dijiste a todos ¿Verdad?-
La prima sonrió pícaramente e intento disculparse- Lo lamento y por cierto, ese novio tuyo posee un instrumento muy grande ¿Alcanza las notas graves?-
-Si, las alcanza sin problemas, de hecho ese día llego 6 veces-
-Cielos, hiciste que me picara la curiosidad y ahora quiero conocerlo-
-Y aquí vamos, ¿Tú no entiendes, verdad? No conforme con quitarle el novio a tu hermana, vas tras el mio ¡Estas loca! Mejor me voy, ah y no me sigas- contesto la joven molesta y un tanto celosa
Con esto en mente salió lo más rápido posible del lugar, sabia que no podía regresar caminando porque existía el riesgo que en verdad ella la siguiera. Así que tendría que usar ese poder para no dejar rastro del rumbo que tomara.
Y en el castillo, una de las tías de la chica le pregunto a Rubí si lo había dicho en serio y ella respondió.
-Claro que no, no me gustan tan jóvenes, solo la provoque para que tuviera el valor de decirle-
Finalmente de vuelta con el causante de todo este lió, terminaba de arreglarse y salir al Dulce Reino para cumplir su primera tarea, sin embargo no parecía querer hacerlo, desde un principio tuvo en claro que cuando Dulce Princesa quedara embarazada el debería rechazarla lo mas amable que pudiese, lo mismo seria para Marceline y con mucho dolor lo debería hacer con su novia, contraviniendo así la advertencia del Búho Cósmico de no arruinarlo.
-Me voy, regreso en la noche- dijo Finn saliendo muy deprisa
A cada paso que daba sentía como un enorme peso cayera en sus hombros y una culpa terrible lo acosaba.
-Muy bien y cuando las rechace como ella dijo ¿Qué sigue? No puedo regresar así de simple, me gustaría que hubiese una aventura o una misión de vida o muerte para alejarme de este lugar-
Y pareciera que una fuerza superior escuchara su suplica porque apenas avanzo unos metros una voz familiar lo llamo.
-¡Finn el Humano! Necesito tu ayuda es imperativo que me auxilies-
-¿Quién? Ah, eres tu Canyon y ¿de que manera te ayudo?-
-Ven conmigo, un terrible problema con mi raza sucede y la ayuda de alguien ajeno es esencial-
-Esta bien, te ayudare, pero antes debo arreglar unos asuntos-
-De acuerdo, te veo al anochecer- dijo ella despidiéndose y alejándose a toda velocidad
-Supongo que agradezco eso, solo espero que lo que ella dijo de rechazarlas no tenga feas repercusiones-dijo a esa extraña fuerza y agrego- Debo darme prisa
Con paso decidido llego hasta las puertas del Dulce Reino, ahí ya lo esperaba Mentita como en otras ocasiones, al verlo supuso que seria para intentar fecundar a la chica.
-¡Hola Mentita! Vengo a ayudar a DP- saludo el chico al mayordomo con alegría
-Ah joven Finn, creo que hay un cambio de planes, sígame por favor- contesto de forma seria, tanto que dio al héroe una mala sensación
Caminaron hasta el laboratorio de la Princesa, ella estaba ahí revisando algunas notas de X experimento, es decir solo hacia tiempo mientras llegaba Finn.
-Adelante Joven, su alteza lo espera- dijo el mayordomo al tiempo que se paraba en la entrada cerrando la puerta
Finn entro al lugar, apenas dio unos pasos fue recibido por un mar de besos y abrazos por parte de la joven.
-¡Finn! ¡Estoy tan feliz que vinieras! Siéntate tengo importantes noticias que darte-
La chica era un manojo de nervios, sin querer tiro unos tubos de ensayo y las notas que leía, el héroe jamás pensó verla tan fuera de si, eso fue indicativo de que algo grande sucedería.
-¡Finn! ¡Estoy embarazada! Lo lograste después de una semana- le dijo emocionada y tomando sus manos
-Vaya eso es increíble DP, pero yo…-
-Espera aun no termino, como sabes este bebé será el futuro heredero del Dulce Reino y yo tratare de enseñarle todo lo que debe saber para gobernar con justicia y benevolencia-
-Eso habías dicho y te felicito…-
-No me interrumpas, ¿Dónde iba? Ah si, desde luego no podre hacerlo sola y es ahí donde tu entras Finn… quiero que te conviertas en mi Rey y que no sufra por las carencias afectivas que tu y yo tuvimos, en palabras mas simples ¿Te casarías conmigo?- pregunto la chica con unos enormes ojos que rendirían a cualquiera, no así al joven quien ya tenia en claro lo que debía hacer.
-Caray DP-
-Dime Bonnibel-
-Bueno Bonnibel, es una oferta tentadora y es lo que siempre quise, ser tu esposo, sin embargo tú solicitaste mi ayuda para embarazarte y no perdieras el Reino a manos de Limonagrio-
-¿Qué quieres decir?-
-Lo siento Princesa, no puedo casarme contigo y no pienses que me estoy vengando por las veces que tu me rompiste el corazón, simple y sencillamente mi trabajo como héroe de Ooo es requerido en un lugar lejano-
Al escuchar esto la jovencita se levanto y camino hacia su mesa de trabajo casi tropezándose, sin que el chico lo viera apretó uno de sus puños tan fuerte que se sangro la mano, con una naturalidad casi irreal le sonrió y contesto de buena manera.
-E-Es verdad, solo te pedí ayuda para procrear a mi hijo, descuida Finn comprendo que tus deberes con otros son de verdadera importancia, si tienes que ayudar a los débiles, adelante a cumplir con esa tarea- dijo la chica conteniendo las lagrimas
-Supongo que eso es todo, será mejor que me retire, con su permiso Princesa- contesto el chico sin voltear a verla y saliendo a toda prisa
La Dulce Princesa mantuvo esa sonrisa hasta que el abandono el Reino y fue cuando Mentita acudió a su llamado que exploto en furia.
-¿Me mando llamar su alteza?-
-¡AAAAHHHH! ¡FINN EL HUMANO! ¡COMO TE ODIO! ¡SOLO JUGASTE CONMIGO! ¡SOLO JUGASTE…! ¿Por qué…? ¿Por qué…?- grito enfurecida rompiendo todo en su laboratorio y rasgando sus ropas solo para terminar derrumbándose emocionalmente.
-¡Su majestad! ¡Cálmese! Eso es malo para la criatura-
-Mentita… Finn… me rompió el corazón y… yo lo amo- balbuceo entre lágrimas
-Lo siento Princesa, pero ya sabíamos que eso podría pasar-
-Llévame a mi habitación, no quiero ver a nadie, no quiero saber nada, quiero estar sola-
El fiel sirviente la condujo hasta su cuarto y la recostó en su cama, lo último que escucho antes de retirarse fue un amargo sollozo y nombrar incontables veces al chico.
-Con su permiso Alteza, sera mejor que descanse y no piense tanto en lo que acaba de ocurrir- dijo el mayordomo antes de cerrar la puerta
-¿Cómo pudiste jugar conmigo de esa manera Finn? Yo te amo… - dijo con mucho sufrimiento y sin quererlo cayo en cuenta de algo terrible- Por Glob… ¿Esto fue lo que sentiste ese día? Lo siento tanto Finn, pero no merecía que me lo mostraras para hacerme comprender el mal que te hice, no me lo merecía… Finn
Mentita se quedo en la puerta, lamentando el proceder del chico, no obstante el estaba mas preocupado por la salud mental de la Princesa y aunado a su embarazo podría ocurrir una desgracia. Repentinamente, Pan de Canela se acerco atraído por el ruido que se escucho en el laboratorio.
-Mentita, ¿Que paso en el laboratorio?-pregunto intrigado por encontrar todo hecho un desastre
-Lo siento Pan de Canela, es algo privado y solo la Princesa podria contestarte eso, pero ahora no puede-
-¿No puede? ¿Le sucedio algo a ella?- volvio a preguntar alarmado
-Digamos que sera mejor dejarla sola por unos dias- respondió dejandolo con muchas mas dudas
Cuando Mentita pudo hacer que Pan de Canela se retirara, solo miro con tristeza a la puerta y el tambien se fue, realmente no habia nada que hacer por la chica, tan solo esperar.
Y mientras el dolor se apoderaba del Dulce Reino, el héroe se dirigía hacia la casa de Marceline, sin lugar a dudas seria su tumba si lastimaba más de la cuenta a la vampiresa, con un poco de titubeo camino hasta la puerta de la pequeña casa, pero antes de tocar siquiera algo lo jalo al interior de esta.
-¿Pero que demo…?- pregunto con enojo el chico al caer en el sofá
-¿Ah? Esa no es la forma de saludar a tu mejor amiga ¿Verdad?-dijo la vampiresa con un poco de molestia
-Perdona Marceline-
-No importa, ven tengo algo maravilloso que contarte- dijo ella con alegría y tomando las manos del joven
-¿Y que eso tan grandioso que tienes que decirme?-
-¿Pues que más tarado? Estoy embarazada-
-Así que ella también, sabía que pasaría tarde o temprano, pero el mismo día que DP, creo que alguien de verdad me odia- pensó el héroe mientras digería la declaración de Marcy
-¿Y que dices? ¿Quieres pasar al siguiente nivel conmigo?-
-Vaya, te estas poniendo seria con esto-
-No te hagas del rogar, sé que te mueres porque yo sea tu novia o esposa, total ya me embarazaste ¿No?- comento ella medio en broma y en serio
-¿Y tú Padre que dice?-
-¿Papá? No te preocupes en un principio lo detesto como era de esperarse, pero ya se hizo a la idea-
-Cielos y yo que creí que tendría que luchar por mi vida-
-Anda Finn, me muero de ganas por hacer esas cosas de chica y escoger un nombre para el bebé, ¿Qué te parece Marshall Lee si es niño?- dijo con ilusión la vampiresa
El rostro de Finn se endureció por lo que debería hacer, Marceline era la menos se merecía el sufrir de esta forma, pero no había vuelta atrás.
-Marcy veras, surgió algo importante-
-O Fionna, digo se escucha lindo ¿No?-
Tomándola de los hombros la obligo a sentarse y con una seriedad que jamás pensó hablo sin verla a los ojos.
-Marceline, debo ir a resolver un problema terrible lejos de Ooo y no creo ser el más adecuado para ayudarte a criar a ese bebé, lo siento, mi deber como héroe esta antes que mi propio bienestar-
La chica se quedo de una pieza al escuchar a su mejor amigo rechazar lo que pudo ser lo mas grandioso que les pudiera haber pasado a ambos, sin decir una palabra la joven floto hasta su cocina y ahogando el llanto le contesto.
-Así que eso de ser héroe va en serio, entiendo, además conseguí quedarme en este lugar con tu ayuda, vamos tonto no pasa nada- dijo mientras buscaba algo en el refrigerador
-¿En verdad? Me alegra que no estés furiosa conmigo-
-Como podría, tu me has ayudado muchas veces y seria muy egoísta de mi parte retenerte- dijo ella regresando con el joven sosteniendo un cartón de leche de insecto
- De acuerdo, me voy entonces, aun debo preparar algunas cosas para irme-
-No hagas nada estúpido, porque no iré por ti al Reino de la Muerte-
-Claro que no, nos vemos luego-
La vampiresa cerró la puerta muy suavemente y con tranquilidad dibujo un rostro de Phil en una de las paredes, después arrojo el cartón con la leche y recito.
-Maloso vobis com et cumm spiritum- y de pronto un portal a la Nocheósfera se abrió
La jovencita floto y atravesó el portal, una vez del otro lado el horror dio inicio.
-¡RRAAARRGGHH! ¡MALDITO SEAS FINN EL HUMANO! ¡ TE MATARE Y DEVORARE TU CUERPO! ¡TE ENSEÑARE LO QUE SUCEDE CUANDO JUEGAN CON EL CORAZON DE LA REINA VAMPIRO!-grito enfurecida convertida en un monstruo negro destruyendo todo a su paso, sin importarle si mataba a alguien
No paso mucho tiempo para que Hunson Abadeer fuera enterado del terrible alboroto que estaba ocurriendo en su Reino.
-¡Señor! ¡Horribles noticias! ¡Un monstruo esta destruyendo la parte norte!- dijo uno de sus sirvientes alarmado
-Vaya eso si es raro, yo no envié a un monstruo a causar destrozos a ese lugar, será mejor que vea de que se trata- contesto calmadamente y sin prisa se dirigió ahí
En su camino se encontró a varios demonios pequeños huir mientras que los más poderosos intentaban pelear con el invasor.
-Muy bien ha llegado su odiado líder ¿Qué pasa?-
-Ah Señor, ese monstruo esta sembrando el caos y la destrucción, lo peor es que no podemos detenerlo- contesto uno de los demonios poderosos
-Vaya no lo hace tan mal, pero no puedo dejar que me roben presencia, a un lado les enseñare como se hace esto-
Cual fue su sorpresa al descubrir que el monstruo era su hija Marceline y lo más terrible era que había traído a un alma inocente y eso esta prohibido.
-¿Marceline? No, no es posible ¡Hija!-
-¡RRAAAARRGGHH! ¡MALDITO MOCOSO! ¡TE MATARE!-
-No me escucha esta fuera de si, lo siento pequeña, pero es por tu bien- dijo Hunson convirtiéndose en un monstruo mucho mas grande que sin problemas capturo a Marceline llevándosela lejos de ahí.
Todos los demonios celebraron cuando su líder venció al monstruo y lo vieron alejarse, de modo que la rutina en este lugar pudo seguir, dolor, sufrimiento y esa clase de cosas.
Mientras tanto, Hunson llevaba a Marceline a un sitio vedado para cualquier habitante de la Nocheósfera, un lugar donde el bien y el mal coexistían, un lugar donde la nada gobierna… la zona gris.
Lentamente la vampiresa recuperaba la conciencia ignorando en que parte de ese sitio se encontraba.
-¿Finn…?-
-Marceline, tranquilízate o todo volverá a empezar-
-¿Dónde estoy?-
-Te traje a la zona gris, te advertí que un alma inocente no puede estar en la Nocheósfera-
-Pero… Papá este lugar me va a matar-
-No, debido a que estas embarazada la zona gris no puede tomar tu vida so riesgo de destruirse en el proceso-
-Realmente no quiero estar aquí, sin embargo no quiero regresar a Ooo, por culpa de ese maldito…- dijo con mucha rabia la chica
-¿De quien hija?-
-¡De ese mocoso! Él se atrevió a…-
-¿Qué fue lo que hizo?-
-Jugó con mi corazón, me hizo creer en el amor de nuevo y ¿Para que? Para decirme que no puede ser el padre de mi hijo- dijo la vampiresa sin poder contener las lágrimas
Esta era una de las pocas veces que Hunson había visto llorar a su hija sin que fuera por su culpa, sin duda ese niño tenia valor para meterse con la heredera de la Nocheósfera y peor aun, para enfurecer al Rey del Mal, pero también conocía a su hija, sabia que si deliberadamente mataba al chico solo lograría deprimir a Marceline y por primera vez actuó como cualquier Padre, escucho a su primogénita antes de hacer algo.
-Princesa, si ese chico no puede ser el padre de tu hijo, entonces será tu deber criar a ese inocente con o sin el-
-Ya lo había pensado, lo que no entiendo es… ¿Por qué se porto así? ¿Por qué tuvo que ser tan lindo? ¿Por qué me hizo enamorarme de el?- pregunto la joven hecha un mar de lagrimas
-No lo se hija, pero así es la naturaleza humana-
-Papá eso no es un consuelo ¿Sabes?-
-Lo siento, pero ¿Quieres que lo mate por ti?-
-No, quiero hacerlo yo para liberarme de esta sensación espantosa ¡Ay Papá! ¿Cómo pude ser tan tonta? Me quiero morir…- pregunto y abrazo a su padre
Hunson no respondió y solo se limito a abrazar a la chica, pudo haber dicho una declaratoria con palabras difíciles y que sonaran muy bien, sin embargo eso no aliviaría el dolor de la chica, el silencio era la mejor respuesta esta vez.
De regreso al Reino de Ooo, el chico trataba de reunir el valor para rechazar a la mas peligrosa de las tres chicas, un paso en falso y todo acabaría, realmente apestaba, apenas hace unos días había arreglado su relación y ahora tenia que acabarla el mismo, crecer apestaba y madurar era peor.
A lo lejos vio la casa de la Princesa Flama, quien regreso unas horas antes para decirle esa noticia tan maravillosa como inesperada y mientras aguardaba se imaginaba casada con el, disfrutando a su hijo y embarazada de nueva cuenta. El sonido de alguien que tocaba a su puerta la sacó de su fantasía.
-¡Debe ser Finn!- dijo emocionada y corrió hacia la puerta
-¡Hola PF! Jake me dio tu recado y vine lo mas pronto que pude- dijo el joven lo mas calmado posible
-Me alegra que vinieses, tuve la tentación de decírtelo por teléfono, pero Jake se hubiera enterado, aunque… tu amigo ha estado muy extraño- contesto la chica dándole un enorme beso en los labios
-¿En que sentido? Ya sabes que con el todo se puede esperar- pregunto el chico sentándose en una de las sillas mas cercanas
-No se como decirlo, siento que sospecha que pasa algo entre nosotros- menciono la joven un poco preocupada
-Vaya a ti también- respondió el héroe sin sobresalto
-¿Cómo? ¿O sea que él sabe lo que hacemos?- volvió a preguntar mas alarmada aun
-Eso temo y debido a tus llamadas tan insistentes, además claro, de venir a visitarte todos los días, el piensa que dimos un mal paso-
-Oh cielos- dijo ella sabiendo que ya era un hecho que el perro mágico conocía lo que pasaba- Supongo que ya esta demás la sorpresa que te iba a dar
La jovencita se levanto y de una de las repisas tomo una prenda que ella tejía, pero no era cualquiera, se trataba de una hecha de hilo de fuego lo único que ella podía vestir sin que se encendiera al contacto de su piel, la chica ya había demostrado habilidad en esa área no en balde cambiaba de vestimenta cada que estaba con su novio. Finn tomo la pequeña prenda que asemejaba una pijama de un tono rojizo.
-Espera esto es para un bebé, entonces tú…-
-Así es Finn, estoy embarazada- respondió ella un poco avergonzada, sin embargo el grito de jubilo de su novio que esperaba no llego
-Bueno, sabíamos que podía pasar- dijo el héroe de manera muy seca
-¿Pensé que te alegraría el enterarte que serás padre?- pregunto la joven intuyendo que algo no andaba bien
-Y me has hecho muy feliz, solo que…-
-¿Solo que?- pregunto nuevamente con lagrimas en los ojos a la expectativa de la terrible respuesta
-Veras, surgió un problema muy grave y ella necesita mi ayuda-
-¿Ella? ¿Dulce Princesa o Marceline?- cuestiono sin voltear a verlo
-Ninguna de ellas, tú no la conoces, era la novia de Billy-
-¿Y que desea contigo?-
-Realmente no me lo dijo, pero mi condición como humano ayudara a su pueblo mas rápido- contesto el chico dándole el tejido
La jovencita tomo la prenda y la puso en la mesa con calma, de esta misma manera miro a su novio sin explotar en ira le respondió- Supongo que no puedo hacer nada para detenerte, es tu trabajo como héroe, lo único que te pido es que cuando regreses hablemos de casarnos para formar una familia ¿Quieres?
-Lo pensare- dijo sin emoción alguna
Esa manera de decirlo no le agrado mucho a ella, ya sabia que si regresaba sus caminos tomarían rumbo distintos, esto sin duda era una despedida definitiva.
-De acuerdo, entonces no pierdas el tiempo si es tan urgente ve a auxiliarla ya mismo- dijo la chica de la misma forma
-Princesa yo… lo lamento- fue su ultima frase que le dijo a su, ahora si, ex-novia y salió de regreso a su casa
La Princesa Flama se quedo en silencio, miro la pequeña prenda, símbolo de su futuro descendiente sin embargo ya no significaba nada pues quien debiera ser su padre los había rechazado a ambos, un terrible dolor se apodero de su corazón, parecería que se partiría en dos era irreal que algo así existiera, apenas podía pensar con claridad y lo único que se ocurrió fue regresar al Reino de Fuego. Convertida en una bola incandescente se perdió en el horizonte rumbo a su hogar.
Finn el humano no alcanzo a ver esto y solo siguió su camino hasta su casa, en este día había rechazado a las tres chicas mas importantes en su vida, ignorando las terribles consecuencias que podrían traer a la suya, quizá la mas grave seria que ellas no le permitieran ver a los niños o peor aun ponerlos en su contra.
Mientras tanto en el Reino de Fuego, la reunión de los parientes de la chica aun no terminaba, ellos todavía brindaban y se congratulaban por el próximo nacimiento del nieto del Rey. Por desgracia esa alegría acabaría abruptamente.
-Oigan, mi prima viene de regreso- dijo la chica que había bromeado con la Princesa antes de marcharse
-¿Qué cosa?- pregunto alarmado el Rey
Una explosión en las cercanías del castillo confirmo lo que la chica dijo, pero lejos estaba de ser la jovencita que hace unas horas se fue, en su lugar un enorme ser de fuego surgió.
-¡MALDITO! ¡MALDITO! ¡TE MATARE POR ESTO! ¡FINN EL HUMANO DESTRUIRE TODO LO QUE ALGUNA VEZ AMASTE!- grito el ser en completa furia
-¡Tío! ¡Es ella! ¿Pero que paso?- pregunto su prima mayor horrorizada de verla así
-¡Ese mocoso! - alcanzo a decir el Rey antes de salir para detenerla
El monstruo en que se transformo solo quería destruir lo que estuviera en su camino, la mente de la chica estaba fuera de control, ella apenas había aprendido a controlar sus emociones y ahora su novio le hizo experimentar una de las más horribles que alguien pudiera sentir, su cerebro no supo manejarlo y se desquicio.
-¡Linda! ¡Reacciona, esto te puede acarrear problemas!- le grito su prima Rubí
Ella volteo a verlos, pero ya no era la chica quien controlaba ese cuerpo, su rencor, su dolor, su odio… su maldad, eran los que lo hacían, por mero instinto ataco a lo que se moviera.
-¡Cuidado!- grito el Rey alcanzando a quitar a su sobrina
-¡Gracias Tío! ¿Cómo la detenemos? Si continúa así...-
-¿Qué pasaría?-
-Créeme no lo quieres saber-
-Ella tiene razón su majestad- intervino el viejo medico y agrego- Si continua en ese estado su cuerpo asimilara al producto-
-Entiendo, entonces habrá que usar el hielo-
-Pero Tío, eso es muy extremo- dijo la joven muy asustada
-No hay opción, la vida de mi nieto corre peligro ¡Preparen el sitio!- grito el Rey a uno de sus súbditos
De inmediato los sirvientes del Rey vaciaron uno de los fosos de lava y en su lugar fue llenado con agua, como pudieron la llevaron hasta ahí, no era sencillo la única que podía volar estaba convertida en monstruo.
-Debemos apresurarnos, como me gustaría que mi hermana Ópalo estuviera aquí, ella también puede volar aunque solo por unos minutos, esto seria mas fácil- dijo Rubí al ver lo difícil que era llevarla al foso
Sus parientes luchaban para conducirla, pero parecía que ella sabía lo que querían hacerle y cambiaba de dirección abruptamente, de pronto su vientre comenzó a brillar.
-¡NO! ¡El bebé será absorbido en cualquier momento! ¡Vamos linda, déjanos ayudarte!- grito su prima en desesperación por la tragedia que estaba por suceder
En un último intento, todos lanzaron su fuego para empujarla y pareció funcionar, pero ella logro contener el ataque, sin embargo una bola de fuego proveniente del cielo la distrajo lo suficiente para que ellos la tiraran al foso.
-¡Rubí! ¡Ahora!- grito el Rey al verla en el sitio correcto
-De acuerdo, lo intentare- dijo la joven metiendo las manos al agua
Y esto es algo que pocos sabían, Rubí podía convertir el agua en hielo, realmente era desconocido por qué podía hacerlo, para ella era una vergüenza tener un poder así y envidiaba a su hermana porque ella podía volar como la Princesa Flama, sin embargo este poder seria lo que se necesitaba para salvar la vida de dos personas. Poniendo todo de su parte, la chica no tardo mucho en congelar el agua y aprisionar a su prima, poco a poco su forma monstruosa desaparecía dejando lugar a la jovencita de siempre.
-Es suficiente, ¡Sáquenla de ahí!- dijo el Rey al verla en su estado normal
Rubí dejo de usar su poder y se alegró al saber que su prima volvió a la normalidad, por fortuna su poder fue la carta de triunfo, pero solo quedaba una pregunta ¿Quién había lanzado esa bola de fuego? Ella no tardo mucho en dar con la respuesta, parada a su lado estaba su hermana Ópalo.
-Veo que las fiestas del Palacio no cambian-
-¡Ópalo!-
-¿Y ese monstruo era ella?- pregunto la recién llegada acercándose a los demás
-Si, por fortuna la detuvimos, espero que su bebé siga ahí-
-¿Bebé? Espera, ¿No ella es mas joven que nosotras?-
-Es una larga historia, vamos a ver si están bien los dos-
Para ese entonces, varios de los sirvientes del Rey ya habían sacado a la chica y llevado al castillo, para evitar que se convirtiera de nuevo, el viejo medico le dio un poco de Roca de la calma, un poderoso tranquilizante.
-¿Estará bien Doctor?- pregunto el Rey Flama angustiado
-Si, no se preocupe su majestad, lo que le di la mantendrá en tranquila por unas horas-
-¿Y la criatura?-
Tomando el cáliz, volvió a realizar el fuego revelador y por fortuna se quedo en su vientre, estático y tornándose rosa, indicando que todavía seguía embarazada. En ese instante la Princesa Flama despertó y se sorprendió de estar de nueva cuenta en el palacio, rodeada de sus parientes.
-¿Por qué estoy aquí?-
-Eso deberíamos preguntarte, ¿no deberías estar con tu novio?- cuestiono Rubí a la chica
Apenas escucho novio, sus ojos se llenaron de lágrimas, alarmando a su familia bastante por su manera de llorar tan amarga, de verdadero sufrimiento.
-¿Por qué…? ¿Por qué jugó conmigo? Creí que nuestra relación ya estaba bien, fue por eso que me anime a entregarme a él-
¿Y te rechazo? ¿Hay otra chica involucrada?- pregunto Ópalo intentando averiguar el motivo de tal acto
-No, es algo relacionado con su labor de héroe, pero esa forma de decir que no podría ser el padre de mi hijo-
-No quiere tener nada que ver con el… ni contigo, no esta seguro de lo que en verdad desea-
-¿Y que hago? ¿Lo espero o lo busco a donde vaya?-
-Ninguna, si él no quiere estar contigo, tendrás que ser Padre y Madre de tu hijo- dijo con dureza el Rey Flama
La chica sabia que tenían razón, debería criar a su hijo ella sola, bueno no tan sola, su familia la apoyaría en todo lo posible.
-Yo todavía amo a Finn y no se si algún día lo olvidare-
-Lo harás pequeña, lo harás-
-¡Papá!- dijo la jovencita antes de hundir su rostro en el pecho de su padre y continuar llorando.
Y con ella finalmente el chico había logrado rechazar de la forma más amable que pudo o al menos eso creía, ya que la verdad distaba de lo que imaginaba. Las jovencitas se hallaban inmersas en el dolor mas indescriptible, en parte por que las tres se habían enamorado del héroe y tenían la intención de formar una familia, sin embargo él tuvo otra cosa en mente al rechazarlas, tal vez quería protegerlas y evitarles un sufrimiento mayor, no obstante las causas reales por las que hizo algo tan terrible eran un misterio que solo el joven sabia e involucraban a otra persona, misma que nadie mas sabia, el sinceramente creía que había sido lo correcto con lo que ella dijo, pero si era verdad entonces… ¿Por qué se sentía tan vacío?
Ya en el fuerte del árbol el chico se preparaba para emprender ese viaje con Canyon, mientras, Jake lo observaba sin poder evitar pensar en ese asunto con la Princesa Flama, temía que su hermano en cualquier instante le diría que se preparara porque seria tío dentro de poco, pero nada ocurrió, Finn tan solo se limito a guardar lo ultimo de su ropa en la mochila en silencio, sabia que no lo vería en varios meses y decidió que pasara lo que tuviera que pasar.
-Bueno, creo que esto es todo, ahora solo esperare a Canyon- dijo al tiempo que la dejaba cerca de la puerta
-Finn hermano, ¿Podemos hablar?-
-Claro ¿De que cosa?-
-No creo que sea una buena idea que te vayas sin resolver tu problema con la Princesa Flama-
-Ah eso, no te preocupes, ya rompí con ella- dijo con una naturalidad increíble
-¿Cómo dices?-
-Descuida, ella no esta esperando un hijo mio como creías y por eso fue mas sencillo terminar con ella-
-No entiendo, hace poco te quebrabas la cabeza para idear algo y regresar… ¿Qué cambio?-
-Me di cuenta que seria muy injusto para ambos si permanecíamos juntos sin tenernos confianza, supongo que este viaje me servirá para saber si en verdad la amo o no-
-Vaya, que respuesta mas madura, sin embargo hermano, las mujeres son un poco más complicadas que eso y no estoy muy seguro que ella se quede tan tranquila-
-¿Qué quieres decir?-
-Existe un refrán que dice "No hay tanta furia en el Infierno como en una mujer despechada" solo te digo que tengas mucho cuidado, la Princesa Flama tal vez no te la mostro, pero sin duda estará muy enojada contigo a tu regreso o incluso en este lapso que te vayas podría hacer alguna tontería – le dijo el perro mágico con preocupación
-Tranquilo, no pasara nada- contesto con una confianza ciega
En ese instante alguien toco la puerta, Jake se apresto a abrir, al hacerlo una enorme sorpresa se llevo.
-¡Hola Jake! ¿Se encontrara Finn?- se escucho desde fuera
-Ah Canyon, de hecho apenas termino de empacar, le hablare- dijo el Perro mágico y llamo a Finn
-Estoy listo, nos vemos Jake, no hagas cosas con Arcoíris en mi ausencia-
-No sé de que hablas- contesto sonrojado
-Si claro, te veo en unos meses- dijo el chico abrazando a su hermano
-Cuídate- respondió Jake abrazándolo también
Luego de ese intercambio afectivo, Jake observo a su hermano internarse en el bosque, las palabras que Finn dijo sonaban tan convincentes que por un segundo quiso creerlas y confiar que nada sucedería, pero el conocía el carácter explosivo de la Princesa Flama y que no se quedaría de brazos cruzados, tarde o temprano tomaría revancha contra el chico y de paso con los que creyera cómplices de su crimen, bueno eso ya fue muy exagerado, sin embargo su presentimiento no estaba muy alejado de la realidad e incluso quedaba un poco corto, ya que no solo era la ígnea joven quien se encontraba herida, Dulce Princesa y Marceline también se hallaban en esta peligrosa situación y si era cierto lo que el perro mágico dijo, el riesgo se multiplicaba exponencialmente y todavía peor seria si ellas se llegaban a encontrar las consecuencias podrían ser catastróficas, ya era tarde para formular teorías de la conspiración y mejor se preparo para dormir al igual que el resto de los habitantes de Ooo, sin saber que esta seria la ultima noche tranquila que tendrían en mucho tiempo.
Al día siguiente, un cielo nublado y aterradoramente oscuro, confirmaba el temor de Jake y no solo era esa oscuridad sobrenatural, un calor sofocante se percibía acompañado de un aire con un olor muy desagradable, ¿Seria posible que ellas causaran todo este desastre? En pocas palabras, si y no, si lo estaban ocasionando, pero de manera inconsciente. El olor desagradable provenía del Dulce Reino y rápidamente se propagaba por todo Ooo, sin embargo no solo era el terrible hedor, este contenía feromonas modificadas que estaban almacenadas en el laboratorio por ser demasiado peligrosas ya que causaban una sensación de agotamiento muy fuerte, tanto que nadie tenia la energía para hacer cosa alguna, sin saber que esto era su culpa la Dulce Princesa seguía llorando por el rechazo de su amado Finn y no ponía atención a las necesidades de su gente, era impensable que estuviera deprimida por algo tan trivial… pero tristemente así sucedía.
A unos cuantos cientos de metros, en lo que antes era la cueva donde el hogar de Marceline se hallaba, ahora era reinado por la oscuridad misma, pereciera que con cada segundo que pasaba esta negrura aumentaba, la chica vampiro se hundía en una terrible depresión causada por el humano, algo humillante para alguien tan importante como ella y lo único que medio la ayudaba a no caer mas todavía era tocar notas tristes con su bajo-hacha, de esa manera inadvertidamente atraer a la oscuridad, ignorante de este terrible hecho la jovencita continuaba haciendo sufrir a quien osara acercarse y con un panorama bastante siniestro no había quien lo hiciera, un momento, ¿no ella se encontraba en la zona gris de la Nocheósfera? Así era, hasta que la joven se aburrió del lugar y decidió regresar a lamentarse en un sitio mas familiar para ella, tener a su Padre tan cerca solo lo hacia mas terrible e incomodo.
Bueno, el hedor y la oscuridad quedaba claro de donde venían, pero ¿y el intenso calor? Eso era mas sencillo, en dirección opuesta a la casa de la vampiresa un resplandor poco común se veía a lo lejos, al aproximarse uno se daba cuenta de que una versión mas pequeña del Reino del Fuego se localizaba en los terrenos del hogar de la Princesa Flama y es mucho decir aproximarse, ya que el calor era insoportable a unos cien metros, nadie en su sano juicio hubiera intentado averiguar si la chica seguía viviendo ahí, el caso es que ella continuaba haciéndolo y en su despecho había creado este intento de su antiguo hogar, continuar sufriendo por Finn no estaba en su naturaleza, pero él fue su primer amor y tenia sentimientos encontrados, así que por orgullo se negó a continuar sollozando por el, sin embargo de forma inconsciente creaba una estatuas con su figura y estas lloraban lava al blanco vivo aumentando bastante la temperatura. Un negro paisaje tenían los habitantes de Ooo y lo peor es que lo soportarían por tres eternos meses, por fortuna nadie creyó que este infierno fuese causado por ellas y el chivo expiatorio fue el Rey Helado. Pero como es común en estas historias pasado algún tiempo y de manera sorpresiva todo termino tan rápido como inicio
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Esto aun no acaba, esperen la parte 2 y comprenderán todo, descuiden ya falta poco para acabarla, en verdad.
See You
