Disclaimer Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, la trama es únicamente mía. Queda prohibida la copia parcial o total de la historia.
Capitulo 1. Disponible para mí.
Jasper POV
Mis manos se afirmaron en su diminuta cintura. El sabor de los labios de Alice seguía siendo el mismo, exquisito, delicioso, simplemente embriagados. Acaricie su rostro con tanta suavidad; tenía miedo de que todo fuera un sueño y Alice se diluyera entre mis dedos.
Jadeamos un poco cuando la falta de aire se hizo necesario entre los dos. Abracé con fuerza a mi dulce hada.
—Jasper…
Suspire con fuerza y por fin decidí abrir los ojos y contemplar a la hermosa mujer de enfrente. —Me has hecho mucha falta, Alice.
Un pequeño sonrojo se formo en sus mejillas y las acaricie suavemente.
—Y tú a mí, Jasper.
Nos volvimos a besar y la sensación fue más intensa de lo que recordaba….
El mesero nos trajo los cafés que habíamos pedido. Después de nuestro encuentro en la calle, invité a Alice a comer. Mi corazón decía que disfrutara de su compañía, mi razón me decía que ahora yo tenía a Bella.
—Y… cuéntame, ¿Qué ha sido de tu vida, Alice?
—¿Eh? —Creo que la había sacado de sus pensamientos. —¿Me repites la pregunta por favor?
—¿Qué, que has hecho de tu vida?
Me sonrió de la misma forma que lo recordaba. Con un par de hoyuelos en sus comisuras. Me derretía completamente.
—Después de que, pues, me mudé de Forks, termine el bachillerato y mi universidad en los Ángeles,—tomo un sorbo a su café y yo no podía despegar mis ojos de ella—. Me gane una beca para estudiar en Paris, estando allá despegue mi carrera como diseñadora de moda.
—Tu sueño hecho realidad. —Sonreí sinceramente, nadie mejor que yo sabía que desde que éramos niños, Alice quería ser diseñadora de moda.
—Sí, ahora tengo mi propia línea y son reconocida mundialmente.
—Y, ¿Cómo es que yo nunca supe de ti?
Rio de mi comentario. —Bueno Jasper, no creo que las empresas transnacionales estén muy interesadas en la moda, ¿o sí?
—Tienes razón, no creo que se relacionen mucho.
Bebía de mi café con cuidado cuando me lanzo la pelotita. —¿Y tú? ¿Que has hecho de tu vida?
Me queme la lengua, casi grito del dolor que sentía.
—Bueno, yo… me casé. —Debía ser sincero. Siempre lo habíamos sido. —Te busque… pero jamás te encontré. Nunca se me ocurrió que estuvieras en Europa. —Baje la mirada observando mi café. —Y después de conseguir todo lo que tú y yo algún día soñamos, la casa, el lago, la carrera, aun me falta el perro pero bueno… conocí a Bella, es muy linda y buena esposa, si la conocieras no me sorprendería que se hicieran mejores amigas. Sonreí sin ganas y ninguno dijo más.
—Alice… —Tome mi mano sobre la mesa y la hice verme.
—¿Si, Jasper?
Mi mano acaricio su rostro y no pudo evitar cerrar sus ojos y suspirar ante mi roce.
—Alice… ¿aun me amas?
—Jasper… me miro nunca nadie te amara de esta forma en que lo hago estoy segura, —beso mi mano— es un grado muy difícil de superar, tenemos tanto pasado, ¡tantas caricias! —Hice una mueca algo incomoda, aun quedaba un detalle—. Pero no interpretes mal, no niego que no haya quien te pueda amar, es solo que me refiero a mi derecho de antigüedad, la antigüedad que tiene el amor que aun siento por ti y que es muy difícil de explicar.
—Yo también te sigo amando, Alice. —Me sonrió y luego suspiro.
—Pero no quiero venir a destruir tu armonía. Tu entorno. Tu familia. —Suspire ante lo que dijo. —Tú ya tienes una vida hecha y no quiero ser yo quien la destruya.
—No digas eso bonita. —Sonrió enormemente al escucharme. Mi corazón dio un vuelco y se acelero a más no poder, es como si le hubieran inyectado una descarga de adrenalina pura. —Nunca pude olvidarte, y aun que salí con más mujeres y me case —eso le dolió— siempre estabas tú en mi memoria y en mi corazón.
No pude aguantarme más y la bese despacio, expresándole todo el amor que siento por ella y que lo había estado guardando.
Pegamos nuestras frentes y suspiramos.
—Esto no está bien, Jasper.
La mire confundido. —¿Por qué lo dices?
—¡Porque tu estas casado, Jasper! No puedo llegar después de año son vernos y destruir tu vida.
—Alice, ¿no decías tú que todo sucede por algo? Por algo nos volvimos a encontrar, por algo jamás nos dejamos de amar.
—Si pero…
—Pero nada, Alice. Tú me amas, yo te amo, que más falta.
—Estar juntos. —Me miro con sus ojos cristalinos, me dolía hasta el alma verla así. Se levanto de impulsivamente pero la sujete.
—Espera.
—Déjame ir, Jasper. —Contestó llorando.
—¿Me dejarás de nuevo?
Se quedo unos momentos más mirándome.
—Debería hacerlo… pero aun no sé si puedo.
Dicho eso se zafo de mi agarre y salió corriendo.
No pude alcanzarla, cuando salí había desaparecido entre las personas.
Regrese a la oficina más triste de lo que me había ido. No pude seguir trabajando, no me concentraba para nada y es que Alice me había dejado la cabeza hecha un lio. Cuando volví a encontrarme a Alice me metí en un callejón que no hay salida. Mi razón decía que ella tenía razón, yo le había jurado amor eterno a Bella, sin darme cuenta que un día Alice regresaría tan disponible para mí y ahora como ladrona se robaba la mitad de la bondad que había en mí.
Bella siempre fue amorosa, comprensible, atenta, dedicada, nunca peleábamos, me atendía, se preocupaba por mí, siempre fui relativamente feliz. Pero Bella era demasiado sensible para cometer ese acto, quería a Bella, la quería demasiado, había sabido ganarse mi cariño a pulso, y no me visualizaba en un futuro sin ella. Me complementaba de una manera muy diferente que Alice, pero Alice siempre ha sido el amor de mi vida, quien le daba razón a mi existencia y ahora que a vuelvo, ahora que me dice que me sigue amando… ¡La vida es muy injusta!
—¡Hey hermano, ¿Cómo te va? —Me saludo mi socio y mejor amigo.
—Ahora no, Emmett, no estoy de ánimo.
—Pero válgame, —Me dijo sentándose. —¿Y ahora qué te pasa?
Tenía mi rostro entre mis manos. —La vi, ¡la vi Emmett! ¡Me la encontré en la calle!
—¿A quién? ¿A Bella?
—¡No imbécil! —Le dije viéndolo. —¡A Alice!
Emmett se sorprendió. —¡No!
—Sí, sí, y nos besamos y me dijo que aun me ama, ¿entiendes?
—¿Y qué más pasó? —Emmett sabía toda mi historia con Alice.
—Pues hablamos de lo que hizo en los últimos años y yo le confesé que me case.
—¡Pero si serás imbécil! —Golpeo mi amigo la mesa. —¿Cómo se te ocurre decirle eso?
—Debía ser sincero, yo no podría engañar a Alice de esa manera… —Le mire un tanto desesperado. —Y Bella no se merece que la engañe tampoco, tú conoces a Bella, sabes como es y no se lo merece.
—Bueno, en eso tienes razón —Contesto Emmett sentándose de nuevo—, Bella es la persona más buena que conozco en la vida… —Me miro analizándome—. Pero entonces, ¿Qué pasará con Alice?
—Nada.
Miraba por la ventana contemplando el atardecer. —¿Cómo que nada?
—Sí, nada. Salió corriendo y no sé si vuelva. —Lo mire.
—¡¿Por qué no la seguiste?
—¡¿Me crees idiota, Emmett? ¡Claro que la seguí! —Suspire pesadamente— pero desapareció entre la gente.
—Pero… ¿no te dio un número de teléfono, donde trabaja, su dirección?… ¡¿Algo?
—Me comento que tiene su propia línea de moda… Es una diseñadora reconocida mundialmente.
—Perfecto… —Emmett tomó mi teléfono y marco los números rápidamente—. Conozco a la persona que nos ayudara.
Minutos después teníamos el nombre de la línea de Alice, y su dirección aquí en New York… por algo debíamos empezar.
—Bueno, hermano, vámonos… esto puede esperar un poco más, se nos hace tarde.
—¿Para qué? —Pregunte confundido poniéndome mi saco.
—Mamá quiere que vayan a cenar, —hice muecas. No tenía ganas realmente— ya sabes como es mi madre y tienes que ir, sino nunca te lo perdonará.
—Pero aún no le digo a Bella.
—Ella ya estaba enterada.
Salimos al ascensor. —¿Y cómo es que soy el único que no sabía?
—¿Será porque traes otras cosas en la cabeza? —Me miro alzando una ceja y se rio como solo Emmett sabe hacerlo. —Además, tienes que ir, Edward estará presente.
—¡Edward! ¿En serio? Hace mucho que no lo veo. —Conteste saliendo al estacionamiento. —Ok, está bien, espero que esto me distraiga un poco —sonreí—, nos vemos en una hora en casa de tus padres.
—Nos divertiremos como los viejos tiempos.
—Espero… realmente lo espero.
Maneje rumbo a mi casa aun melancólico por mi encuentro con mi hadita hermosa, pero debía poner mi mejor cara y controlar mi estado de ánimo, no tenía ganas de ir salir pero Esme es como mi madre y Emmett tenía razón, si no iba sería muy difícil que me lo perdonará. Además hace mucho que no veía a Edward, desde que se fue a Londres a estudiar no lo había vuelto a ver, ni siquiera pudo venir a mi boda. Me haría bien salir un poco.
Cuando llegue a la casa Bella estaba más que hermosa. Se había puesto un lindo vestido azul profundo algo ajustado a su cuerpo, el contraste con su piel blanca la hacía casi irreal; su cabello en rizos y un maquillaje al natural dejaba ver lo más hermosa y perfecta que es.
Mi corazón se acelero, no quería admitirlo pero la quería muchísimo, ella es perfecta para mí.
Cuarenta y cinco minutos después, ya cuando me había arreglado salimos rumbo a la casa de los Masen.
Esme nos recibió con el mismo entusiasmo de siempre.
—¡Jasper, Bella! —Nos abrazo con fuerza— ¡Que gusto verlos!
—Nosotros también nos alegramos de verlos, Esme. —Dijo mi mujer.
—Pero pasen, pase, todos están en la sala.
Esme beso la mejilla de mi esposa dándole el paso y después la mía. —Traje el vino, Esme. Tú cosecha favorita.
—No te hubieras molestado, hijo. —Dijo Esme acompañándonos a la sala. Bella se había adelantado saludando a Rosalie que se encontraba con Emmett.
Sonreí sincero. —Es un placer.
—¿Qué es un placer? —Dijo alguien bajando las escaleras. —¡Jasper, amigo!
—¡Edward! —Lo abrace con alegría. —¡Años sin verte!
—Bueno, yo los dejo para que platiquen, iré a ver si ya está la cena.
—Si, mamá. —Edward beso las mejillas de Esme y la dejo ir a la cocina.
Caminamos adentrándonos a la sala, donde se encontraban Emmett, Rosalie y Bella platicando animadamente.
—Que bueno que regresaste, Edward, ahora será más fácil molestar a Emmett.
—Nuevas formas de molestar a mi hermano, interesante.
—¡Hey! ¡No confabulen contra mí!
Ambos reímos, incluso las chicas, solo Emmett hacia puchero.
—Pero ven Edward, quiero presentarte.
—¿Con quién? —Me pregunto sonriendo.
Camine hacia Bella y se levanto sonriéndome.
—Ella es Bella, Bella Hale: mi esposa. —Edward y Bella se miraron y no supe descifrar a ciencia cierta los rostros de ambos. Ambos parecían estar en estado de shock, pero no le puse atención. —Bella, él es Edward Masen, hermano de Emmett.
—Gusto en conocerte, Edward.
—El gusto es todo mío, Bella.
Capitulo nuevo. ¿Creen que Alice vuelva? ¿Por que Edward y Bella se quedaron viendo así? ¿Que es lo que hará Jasper? Bueno comenten y sugieran a ver si le atinan xD
Nos veemos pronto.
Lunna
