Perdón por la demora _ los próximos capítulos los subiré con más rápidez. Gracias por su paciencia.
Me quedé perplejo, la razón principal de venir a un lugar nuevo era para olvidarme de todo sin embargo, no entendía por qué Souichi no me dejaba seguir ese camino. De alguna forma, insistía en no dejarme continuar con mi vida pero tampoco quería formar parte de ella. Hablando de indecisos…
Al día siguiente en el trabajo estuve distraído, mis compañeros de trabajo me preguntaban si estaba bien ya que me veía "cansado y distante", yo simplemente decía que me había desvelado leyendo unos artículos científicos. Sí, claro. La idea de Souichi atravesando mi cuarto para besarme me quitaba toda mi energía, intentaba descifrarlo, intentaba analizar la situación, quería una respuesta pero al mismo quería una respuesta que me beneficiara. Sin duda, no planeaba mover un dedo por él, las cosas se habían dicho y tenía unos cuantos días para decidirse. Si no quería estar conmigo debería simplemente marcharse y no buscarme, así de simple. En el aspecto romántico siempre tuve una suerte en elegir a las personas más melodramáticas.
-Morinaga-
-¿Sí?
-Te busca un hombre, dijo que tenía una cita contigo para ¿almorzar?
-¿El señor Alexander?
-No, un hombre alto de cabello largo, rubio. Malhumorado.-
Me sorprendí y mis ojos parecían platos, ¿qué estaba haciendo aquí? Nunca había quedado en comer con él.
-Ah, sí…es un amigo mío. En un momento iré, gracias por avisarme, Walter.-
Guardé mi material de trabajo y salí al corredor, en la sala de espera estaba Souichi leyendo una revista. Me volteó a ver por encima de la revista, analizo mi rostro y se levantó.
-¿Puedes salir a almorzar?-
-Supongo, tengo una hora.-
-Hay un restaurante cerca de aquí, me imaginé podríamos ir ya que no quería comer en tu departamento.-
-Souichi, no sé si…-
-Yo invito.- me interrumpió y caminó hacía la entrada. No me quedó más remedio que acompañarlo, me sentía incómodo pero a la vez impaciente por estar con él. Podía sentir el ritmo de mis latidos aumentar. Al salir, escuché una voz ya bastante familiar.
-¡Morinaga! ¿Almorzamos?-
Volteé y era –como suponía- Alexander.
-Señor Alexander…hola, buenas tardes. Bueno, el día de hoy no creo que podré ir.- Alexander rápidamente entendió la situación, volteó a ver a Souichi con sospecha. -¿Quién es usted?- preguntó intentando ser amable. –Soy un compañero de trabajo de Morinaga, fui su maestro durante su maestría, vengo de viaje desde Japón y puede entender que lo necesito para moverme por la ciudad y resultó tenía hambre y por eso vine con él.- respondió sin parpadear y mirando fijamente a Alexander.
-Hum, ya veo. Está bien, la hora de almuerzo de Morinaga es libre. No llegues tarde, y mañana podemos almorzar los tres si gustan.- dijo Alexander con una sonrisa desafiante.
-Lo pensaremos.-
-Sí, es buena idea Señor Alexander.- dije rápidamente intentando aminorar la tensión.
Alexander asintió con la cabeza, se despidió y siguió su camino.
-¿Te estás acostando con tu jefe?- preguntó Souichi de la nada mientras caminábamos hacía el restaurante.
-¿¡Qué!? Por supuesto que no, ¿de dónde sacas eso?-
-Por favor, es más que claro que a él le gustas. ¿No te habías dado cuenta? La gente cada vez es más abierta y sínica con sus preferencias…- me volteó a ver con una mirada penetrante y se acercó cada vez más.
-¿Entonces?- me acorraló en una pared, enfrente de la gente. Podría parecer que me iba a golpear, o me iba a besar.
-No, definitivamente no. No he tenido nada que ver con él.- dije con miedo a que fuese la primera opción. Souichi se alejó y siguió caminando en silencio.
Al llegar y sentarnos no pude evitar preguntar, -¿Estás celoso?- Souichi me mató con la mirada y soltó una risa, -Por supuesto que no. Solo quiero asegurarme que,- se quedó en silencio por unos segundos, -que te están tratando bien.- dijo mientras se distraía bebiendo de su agua. Me sentí algo decepcionado pero no me sorprendía la respuesta.
-¿Por qué almuerzas con él si es tu jefe? Al menos en Japón se vería extraño…-
-Pues él lo propuso y no pude decirle que no. Además, disfruto de su compañía.- dije recalcando lo último para ver como reaccionaba Souichi.
Él se limitó a seguir bebiendo de su agua y esquivando mi mirada.
-Decidí irme a Tokio con Yuriko.- dijo de la nada.
-¿No estabas inseguro? ¿En qué momento lo decidiste?-
-Justo ahorita.-
Ambos nos miramos fijamente. Ninguna palabra atravesó la mesa mientras comíamos.
