Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer. La trama es únicamente mía. Queda prohibida la copia parcial o total de la historia.
Dulzezitha: Me alegro que te haya gustado el capitulo. Veremos que pasa más adelante.
SweetAlice13: Bueno, esa es una pregunta que aun me estoy haciendo. Gracias por leerme.
Charlieg: Primero que nada, ¿eres hombre o mujer? Porque si eres hombre, creo que serias el primero que lee mis historias, o al menos el primero que deja un review jejeje Am... Pues sí, quizás tengas razón porque sabemos como es Jasper u.u Gracias por leerme
Jupy: Pues eso lo veremos según la trama, que espero les guste. Gracias por leerme.
Gianisse: JAJAJAJA ya me imagino el rostro de tu madre, pobre xD Gracias por leerme.
Perlha Hale: HAHAHA si, es un imbécil, pero es nuestro imbécil jejeje, La canción me pareció la más adecuada. Qué bien que la conozcas. Gracias por leerme.
Alice Maggo – Whitlock: HAHAHAA estas perdonada porque me gusto tu monologo jejeje, Gracias por leerme.
Capitulo 4: ¡Maldita Conciencia!
Alice POV
Salí como torbellino del restaurante. Llore camino a mi auto, estábamos cercas de las oficinas de Jasper, por lo que gracias a Dios mi carro estaba cercas. Necesitaba alejarme cuanto antes de este lugar, de Jasper, de la ciudad, de todo lo que me recuerde a él.
No me había importado nunca que estar de la manera en que estábamos Jasper y yo. Siempre supe que era muy mala idea, pero mi corazón me decía que me quedara a su lado a pesar de todo. Pero la presencia de Rosalie me había demostrado que todo había sido un gran error. Ella era excelente, y me entendía mejor que muchas de mis amigas con respecto a la moda; pero que Jasper me presentara como su amiga, había sido un golpe a mi corazón, pero que me llamase querida o amante lo había sido mucho más fuerte.
Llore con más rabia dentro de mi precioso automóvil. El dolor me invadía completamente, sentía que me habían arrancado el corazón y sin anestesia. Pero lo peor había sido que yo misma me lo había arrancado con todo lo que le dije a Jasper.
Sabía que todo era verdad, que estuviera enamorada no quería decir que fuera estúpida. Me merecía a alguien completamente mío, alguien que se sintiera orgulloso de estar a mi lado, alguien que quisiera presumir de estar conmigo, una persona que me estrechara entre sus brazos, lo malo es que esa persona no era Jasper y yo lo amaba con toda mi alma.
Talle con fuerza mis ojos tratando de borrar cualquier rastro de las lágrimas que derrame. Mi corazón estaba cansado de sufrir, había sufrido desde el momento en que me mude de Forks, nunca había dejado de amar a Jasper. Cada una de las personas con las que había estado no le llegaban ni a los talones, inevitablemente las comparaciones siempre las hice. Jasper tenía algo que me hacía sentir eufórica, que me hacía sentir que podía volar hasta el sol y no quemarme; pero todo eso se vino al carajo el día que yo acepte ser su amante aun sabiendo lo que eso traería para mi corazón.
Maneje lo más rápido que pude hacia mi departamento. Ventajas de ser la jefa de tu trabajo, es que si lo desea podía faltar días y no pasaría nada, mi línea de ropa seguiría en marcha mientras yo podría darme el lujo de hundirme en mi miseria. Pero solo por hoy haría eso, hoy sufriría lo que tuviera que sufrir, lo peor sería quedarme en casa recordando todo. Sé que sería difícil no deprimirme, pero no imposible.
Abrí mi nevera, saque un bote de helado de vainilla, camine a mi sofá —sofá en el que muchas veces hice el amor con Jasper— prendí el televisor y como si estuviera el universo confabulado contra mí, pasaban Tres metros sobre el cielo1. Me sentía como Hache, lo comprendía muy bien, sentía su dolor en mi pecho de igual o mayor magnitud. Me atasque de helado llorando como vil magdalena. ¡Maldito Jasper, maldito destino! Porque lo habían traído de nuevo a mi vida, cuando ya me había resignado a que nunca más lo vería. Pero no solo eso, ¿Por qué lo habían traído de nuevo a mí, si no podíamos ser felices los dos?
No sé bien en qué momento me quede dormida sobre el sofá. Quizás me había cansado de tanto llorar, quizás las emociones que había sentido me habían terminado por agotar. No lo sé, pero me alegraba poder estar así, inconsciente, al menos así el dolor aminoraba unas horas.
Desperté a la mañana siguiente. El helado, los infomerciales pasaban en la televisión. Eran las seis de la mañana y los vestigios de mi inmundicia se hacían presentes en mi sala. Los recuerdos abordaron mi mente de nuevo, y empecé a sollozar, pero no, talle mis ojos una vez más, ardían de todo lo que había pasado, pero no me di el lujo de volver a llorar. Ya una vez había superado esto, podía volver a hacerlo y que mi vida saliera de nuevo a flote. Y lo lograría.
Los meses fueron pasando, casi habían pasado tres meses desde aquel día. A veces, en las noches, sollozaba por mi Jasper, pero me volvía a recomponer. Gracias a Dios mi trabajo me mantuvo ocupada y esos tres meses había salido de New York, me habían ayudado bastante, aunque claro está que mis colaboradores habían notado mi cambio de ánimo, y agradecía al cielo que nadie me preguntara para no recordar.
Hace tres días que regrese a la Gran Manzana. Mi línea más reciente estaba por salir, así que el trabajo me tenía a tope. Apenas me tomaba un respiro cuando mi celular sonó.
Lo tome y revise el identificador. Un número desconocido.
—¿Diga? —Nadie contestaba—. ¿Bueno? ¡Contesten! —Un pequeño lamento se escucho a través de la línea y colgaron.
Me quede mirando el móvil como idiota. ¿Acaso Jasper me había llamado? ¡¿Seria eso posible? Mi frágil corazón se contrajo y agite mi cabeza desapareciendo esa idea. Era imposible. Yo le había dejado claro que no me molestara y además, claro estaba que después de este tiempo, el había preferido a su esposa. Siempre prefirió a su esposa. A Bella. Esa vez que nos encontramos, el día en que empezó todo, me había dicho su nombre, el cual nunca se olvido. Y como dije, era obvio que siempre la prefirió a ella.
Mi móvil volvió a soñar, otro número desconocido. Esta vez la rabia y todos los sentimientos que tenía acumulados explotaron al contestar.
—¡Mira estúpido! No sé quién eres ni me interesa, pero si no dices algo evita llamarme, soy alguien bastante ocupada.
—¿Alice? —La voz de una mujer me había sacado de mi enojo, dejándome confundida.
—¿Quién llama?
—Soy Rosalie, Rosalie Masen, ¿Te acuerdas de mí?
El corazón se me contrajo de nuevo al asociar a Rosalie. Sabia quien era, y de quien era esposa, pero sobretodo, sabía que había pasado aquel día que la conocí.
—Claro que me acuerdo de ti, Rose. Y perdona la forma en que conteste, pero es que hace un momento me llamaron y no dijeron nada. —Me apené— Disculpa.
Se rio un poco, y yo con ella. —Descuida, no pasa nada.
—Si, pero necesitaba decírtelo. —Talle un poco mi frente, se me hacia algo difícil los recuerdos que me invadían. —¿Cómo estás? ¿Y tu bebé? Me supongo que ha de estar hermoso.
—Estamos muy bien los dos, gracias. Rosmmett nació grande y fuerte.
—Me alegro por tu familia. —Sonreí— Pero dime, ¿A qué debo tu llamada? ¿En qué puedo ayudarte?
—Pues es que tenía ganas de hablarte. El día que nos conocimos me agradaste mucho, y quería invitarte a comer, quizás y así puedas conocer a mi Rosmmy.
—La verdad es que estoy algo ocupada ahora mismo, Rose, pero que te parece si desayunamos el viernes.
—Me parece perfecto, así invito a una amiga, quisiera que la conocieras.
—Está bien, conozco un lugar encantador donde sirven el mejor desayuno de New York. —Le di las indicaciones del famoso Little Cherry — Nos vemos ahí a las nueve, ¿te parece?
—Por supuesto, ahí nos vemos, Alice. —Contesto a través de la línea. —Nos vemos pronto.
La verdad es que por hoy había acabado con el trabajo, y si podía haber salido a comer con Rose, pero no me sentía preparada, los recuerdos me invadieron con su llamada y las lagrimas salían de mí, por eso, el viernes me pareció mejor, así, podía controlar estos sentimientos y mostrarle mi mejor sonrisa. Después de todo, Rosalie no tenía la culpa de lo que Jasper y yo habíamos vivido juntos.
Los días pasaron rápido, y mañana ya era viernes. Los días anteriores me visualice desayunando con Rosalie y poco a poco, bloquee los recuerdos que tuve con Jasper. O al menos para ese día.
Me levante temprano como de costumbre, hoy almorzaría con Rosalie y su amiga, y conocería a la pequeña Rosmmett, me gustaba ese nombre, era muy original. Arreglada tal cual diseñadora que era, partí en mi automóvil rumbo a Little Cherry, el lugar era discreto, nada que ver con los ostentosos restaurantes de la gran urbe. Aparque y entre al local, en una esquina divise a Rosalie, aun no la olvidaba, camine hacia ella y me sonrió al verme.
—¡Hola Alice! —Se levanto de su asiento y beso mis mejillas. —¿Cómo estás?
—Muy bien Rose, ¿Y a ti?
—Muy bien, gracias. —Me sonrió— Mira, te presento a una amiga. —En la mesa sosteniendo un hermoso bebé se encontraba una castaña muy linda. —Alice, ella es Isabella, Isabella Hale y mi preciosa Rosmmy; Bella ella es Alice Cullen.
Sentí que el alma se me había ido del cuerpo. En frente de mi se encontraba Bella Hale, la esposa de Jasper, de mi Jasper. Mi eterna rival, quien sin conocerme me había vencido desde mucho antes de que volviera a ver al hombre de mi vida.
—Mucho gusto, Alice.
Reaccione unos segundos después. —El gusto es mío, Bella.
¿Qué podía hacer? ¿Salir corriendo de ahí? ¿Huir como una vil cobarde? Por supuesto que no. Escapar de las situaciones no estaba en mi diccionario, y conocer a la mujer que vivía con Jasper no iba a hacer la primera cosa en mi vida que mi hiciera correr.
Las tres nos sentamos a desayunar. Trate de poner mi mejor cara, pero dudaba que tuviera efecto.
—Ella es mi pequeña Rosmmett, Alice. —Me mostro Rosalie a su bebé, una hermosa niña de cabello negro como Emmett y los ojos azules como Rosalie. Era tan blanca como la nieve.
—Es preciosa, Rose.
—Muchas gracias.
Las tres platicamos un rato, mientras Rosalie amamantaba a Rosmmy, como ella le decía a su bebé. Nunca había visto a una mujer tan feliz de ser madre, quizás sea porque nunca había estado tan cerca de una. Y tener a Rosmmett cercas me había inspirado para hacer una línea de ropa de bebé, sería la primera, pero ya tenía visualizados varios modelos. ¡Seria un éxito!
Rosalie se disculpo para ir al sanitario y de pasada cambiarle el pañal a su nena. Me sentía algo nerviosa estando sola con Bella. Las ganas de preguntarle sobre Jasper me carcomían, pero pensaba que eso me haría descubrirme de lo que él y yo habíamos pasado.
—¿Tienes novio?
—¿Eh? —La pregunta que me había hecho Bella me había sacado de mis pensamientos y la verdad es que me había agarrado en curva. —Am… no, no tengo, soy… soltera.
—Por Dios, pero si eres un encanto Alice. Los hombres deben estar ciegos.
Me sonroje un poco por sus comentarios. —La verdad es que estuve en una relación. —Sabia que era bastante arriesgado, pero a nadie se lo había contado, necesitaba sacarlo de mi sistema. —Pero no funciono.
—¿Quieres contarme? —Tomo mi mano y me sonrió. ¡Por Dios! Bella era tan buena persona, apenas nos conocíamos y ya sentía una confianza hacia ella. Pero también sentía celos y un enorme malestar en la cabeza llamado: Conciencia.
Asentí en silencio mientras ella me miraba atentamente. Esto era masoquismo a un grado mayor, masoquismo y sinvergüenza.
—Él está casado. —Dije sin rodeos— Y bueno, su mujer… su mujer es una buena persona. —Trague saliva mientras Rosalie tomaba asiento en silencio. Ellas dos me infundían confianza. —La acabo de conocer… hace unos meses, Pero él y yo terminamos hace bastante. No eh sabido más de él… le pedí que no me molestara y al parecer lo ha hecho.
—Oh, Alice. —La pena en cara de ambas me hacía sentir mal. Y más la de Bella, si ella supiera la verdad, seguro ni me tomaría la mano. —¿Lo amabas?
—Lo amo. —reconocí. De nada me servía evadir mis sentimientos. —Pero el hombre casado, y aunque sabía que estaba mal yo nunca debí aceptar ser su amante.
—No es tu culpa, Alice. —Contesto Rosalie. —A veces los hombres son unos infelices. Dime quien es, y veras como nos las paga.
Negué con la cabeza y tome un poco de jugo. —No tiene caso, Rose. —Sonreí sin ganas— Él es feliz con su mujer y yo no soy nadie en su vida.
—No digas eso, Alice.
—Lo digo porque es la verdad, Bella. —Pase saliva— Ustedes… ustedes encontraron unos hombres buenos. Rosalie tiene a Emmett y a su nena —La aludida sonrió— y tu Bella… —Tu Bella tienes al amor de mi vida— Tu tienes a Jasper a tu lado.
—Y próximamente a mi bebé.
—¿Qué? —Creí haber escuchado mal— ¿Qué has dicho?
Bella sonrió sin malicia. —Que Jasper y yo seremos padres dentro de cuatro meses.
Mis ojos cristalinos viajaron al abdomen de la mujer que tenía enfrente, La mesa me había tapado todo este tiempo su abultado abdomen, por eso no me había percatado de su avanzado embarazo. En un rincón de mi mente, algo o alguien hacia cuentas, ella estaba de dos meses cuando termine con Jasper. Él sabia y aun así quería seguir conmigo, ¿iba a permitir que yo destruyera una familia? Me di cuenta que después de todo, que nosotros termináramos había sido lo correcto.
—Perdón, —Me disculpe limpiando las lagrimas que caían— Los recuerdos, ya saben.
Tenía que escudar mi decepción. Yo no quería dejar a un bebé sin padre, y Dios o algo mas se había encargado de demostrarme una vez más, que aunque me doliera, había hecho lo correcto.
—No tienes que disculparte, nosotras te entendemos, ¿Verdad Rose?
—Por supuesto, —Contesto la aludida— Y estamos para ti en lo que necesites.
—Gracias. —Sonreí limpiándome las lagrimas— Y Bella… muchas felicidades por tu bebé.
Esta me sonrió solamente. El desayuno había concluido, y todas quedamos para pronto vernos. No podía negarme, después de todo, Bella me había caído muy bien, y manejando hacia el trabajo me reí irónicamente. Un recuerdo me atravesó la mente.
»—Bueno, yo… me casé. —Me había dicho Jasper aquel día que nos volvimos a encontrar. —Te busque… pero jamás te encontré. Nunca se me ocurrió que estuvieras en Europa. Y después de conseguir todo lo que tú y yo algún día soñamos, la casa, el lago, la carrera, aun me falta el perro pero bueno… conocí a Bella, es muy linda y buena esposa, si la conocieras no me sorprendería que se hicieran mejores amigas….«
Mejores amigas. Pues sí. Si Bella y yo nos hubiéramos conocido en otras circunstancias, si ella no estuviera casada con el amor de mi vida, si ella no estuviera embarazada de él, quizás entonces si seriamos mejores amigas. Por ahora me temía que solo llegaríamos a ser "amigas" pero sin muchas de las connotaciones que esa palabra lleva.
En la noche me di el lujo de hundirme de nuevo en mi miseria. El helado, el sofá, y mi amiga la televisión, junto con el papel higiénico fueron mis acompañantes esa noche.
Los días fueron pasando. Rosalie y Bella me seguían buscando para comer, para almorzar, para salir de compras. Debía admitir que jamás había tenido amigas como ellas.
Para colmo, el peor de mis demonios se hacía presente para torturarme día con día. Cada vez que veía a los ojos a Bella, cientos de imágenes de ella con Jasper besándose, o haciendo el amor inundaban mi cabeza. Pero también las imágenes de nosotras dos riendo y conviviendo como grandes amigas me atormentaban. No estaba siendo sincera con Bella, y mi maldita conciencia no me dejaba tranquila.
Tres meses más había pasado. Bella había cumplido ocho meses de embarazo, y estaba feliz por ella, pero al mismo tiempo me sentía una traidora al no decirle la verdad.
Mi móvil sonó. Era Bella.
Tome aire antes de contestar. —Hola, Bella. ¿Cómo te encuentras?
—Muy bien, Alice, ¿Y tú?
—Bien gracias. ¿En qué puedo ayudarte? —Mejor ir al grano, ¿no?
—Pues veras, dentro de una semana es el cumpleaños de Rosalie, y quería ver si tu y yo nos juntamos, para ir de compras y buscar algo que le gustase.
—Am… no sé, Bella. Tengo mucho trabajo.
—Anda, solo serán unas cuantas horas.
Lo pensé detenidamente, no tenia aminos y menos de ir sola con Bella. Pero acepte.
—Está bien, Bella. Te veo en dos horas.
—Gracias, Alice.
Cortamos la llamada y suspire sonoramente. Bueno ya había aceptado, ahora no podía echarme para atrás. Ya había pasado bastante tiempo con Bella y Rose, pero era diferente pasar tiempo a solas con Bella solamente.
Aun los recuerdos me inundaban. Y no podía negar que Bella era una excelente persona y que, después de todo, comprendía por qué Jasper la había elegido.
Dos horas más tarde las dos recorríamos las tiendas más prestigiosas de New York, me alegro ver que en algunas de ellas veía mis diseños.
—¿Qué te parece este vestido Rojo?
—Es lindo, pero no me convence.
Pasamos un rato mas viendo la ropa que había en el lugar, hasta que a lo lejos lo vi. Me apresure a tomarlo, Bella venia atrás y se lo mostré.
—¿Qué te parece?
—Esta hermoso.
El vestido era corto, pero con el cuerpazo que tenia Rosalie lo luciría fenomenal. Era color blanco, de encaje, simplemente hermoso. Sabía que le encantaría.
—Comprémosle este. —Bella asintió.
Caminamos hacia la caja. Yo iba a pagar, había insistido a ello, pero Bella había dicho que ella pagaba la comida, me pareció justo.
La señorita que nos atendía hacia lo suyo cuando el celular de Bella comenzó a sonar y sonrió al ver la pantalla.
Oh, Oh. —Hola amor, ¿Cómo estás? —Sabía muy bien quien estaba llamando. —Si, me encuentro perfectamente, ando de compras. —Le entregue mi tarjeta de crédito a la señorita mientras seguí atentamente escuchando lo que Bella decía. —Estoy con una amiga comprando el regalo para Rose. —Bella me consideraba su amiga y la verdad es que yo también la consideraba mi amiga. —Vamos a ir a comer y después me voy a casa. —Las imágenes de Jasper y yo, llegaron a mí como mil golpes. Me sentía sucia, traidora. No podía tener una amistad así con Bella sabiendo lo que paso con Jasper. —Si, amor. Nos vemos. Te amo.
Bella colgó y me miro apenada, yo solo sonreí sin ganas y salimos rumbo al restaurante. Creo que Bella noto mi cambio de ánimo, ya que no dijo nada hasta que nos sirvieron la comida.
—Pienso que a Rose le gustara el vestido.
—Si, —dije suspirando. —Le encantara.
—¿Te pasa algo, Alice?
Pensé que nunca haría esto, pero estaba a punto de hacerlo. —La verdad si, Bella. No te he sido cien por ciento sincera. Yo…. —suspire— Me agradas mucho, Bella. Me creas o no, te he tomado un cariño especial, te has convertido en una muy buena amiga —Ella me sonrió—.
—Para mí también, Alice. Pero, ¿Dime qué te pasa?
—A eso voy. —Tome aire— Bella es muy probable que después de esto me aborrezcas pero lo entenderé, pero recuerda que en mi siempre tendrás una amiga. —Ella me miraba atentamente y confundida. —Bella, yo… Yo fui amante de Jasper. Tu marido.
Muy bien niñas y niños, ¿Qué les pareció el capitulo? Perdonen la tardanza, este capítulo debí subirlo ayer pero no podía escribir, estoy enferma de la gripa y la tos y aparte me llego Andrés con sus fuertes dolores. :S (las chicas me comprenderán)
Pero bueno, aquí les dejo este capítulo, espero sus Reviews. Si mal no me equivoco, le faltan como 3 capítulos mas aparte de este o ustedes opinen, ¿quieren que lo alargue? Déjenme su Review con su opinión.
Para las que leen Its My Life, espero subir mañana el capitulo, sino el Sábado.
Nos vemos el jueves que entra.
Besos.
Luna.
