Desperté a lado de Souichi, él estaba sobre mi pecho. Podía sentir su respiración y el latido de su corazón, su cabello cubría parte de mi pecho desnudo y su suavidad lo cubría. Me sentía en el mejor momento de mi día, lo sentía mío sin ninguna atadura, era la primera vez que sentía Souichi había dejado atrás su testarudez la cual siempre había sido un problema. Yo podía quedarme así por horas, quería que este momento no terminara porque era demasiado bello para que terminara. Podía escuchar los pequeños gemidos de Souichi hasta que abrió un ojo para voltear a verme y decirme, -"Buenos días"- dijo con somnolencia.
Lo besé en la frente y él se acercó aún más a mi cuerpo como si buscara calor, siguió durmiendo un tiempo más hasta que tuve que despertarlo porque era hora de desayunar para ir a trabajar.
Él se resistía como un niño pequeño pero eventualmente se despertó. Era la primera vez donde Souichi no tenía prisa en correr y huir de mí, o de mirarse avergonzado, aventarme algo y fingir que nada pasó; al contrario, se levantó y amarró su cabello. Tomo sus gafas y se rasco la cabeza, me volteó a ver con una ceja levantada y dijo –"Bien, ¿qué hay para desayunar?"- Yo me limité a sonreír. Estaba feliz.
Después de desayunar (avena con fruta y jugo de naranja) me dispuse a tomar una ducha, sin embargo Souichi me interrumpió la entrada, -"No, Morinaga. Me dejaste…completamente sucio ayer. Yo primero me baño y después tú."- Bueno, lo testarudo no se le había quedado del todo pero no pude evitar sonrojarme al saber porque estaba sucio… -"Tengo prisa, Senpai."-
Él suspiró y con una mirada fría pero sin veneno dijo, -"¿Nos duchamos juntos?"- Yo me sorprendí, casi aplaudía de felicidad pero rápidamente advirtió, -"Sin hacer nada, un simple baño. ¿Estás de acuerdo? Sin nada perverso, Morinaga."- Mis esperanzas se vinieron abajo drásticamente en segundos pero estaba bien, podía ver el cuerpo desnudo del hombre a quien amaba además que él había hecho la propuesta, después de todo, él también vería el cuerpo desnudo del hombre con quien hiso el amor la noche anterior.
Quedamos de vernos a la 1:00 de la tarde para almorzar con Alexander, por supuesto a Souichi no le hacía ninguna gracia pero esperaba fuera lo suficientemente maduro para entender no había nada entre nosotros. Entendía los celos de Senpai porque yo anteriormente era el que tenía el papel de hombre celoso, tenía mucha inseguridad pero ahora que lo sentía tan mío no pasaba por mi cabeza que Senpai se fijara en alguien más. Ni siquiera me molestaba la idea de su asistente, nada me molestaba. Estaba tan tranquilo.
-"Morinaga, ¿unas palabras?"- escuché una voz detrás de mi mientras me instalaba en mi área de trabajo. Era Alexander, rápidamente me entumecí, sentí miedo de ser regañado pero no había hecho nada malo. Quizás quería hablar de la actitud de Senpai lo cual era aceptable pero el tono de voz de Alexander era muy neutral, no podía distinguir ninguna emoción lo cual me daba más miedo.
Asentí con la cabeza y lo seguí hasta su oficina. Me invitó a sentarme con un movimiento de su mano, me senté nervioso en la silla de cuero. Alexander cerró la puerta y comenzó a caminar hacía su escritorio, se quitó el saco mostrando una camisa blanca ceñida que mostraba su cuerpo atlético y sus músculos trabajados. Desvié la mirada para evitar mirar su cuerpo, sin embargo se acercó y se sentó en la orilla de su escritorio.
-"Bien Morinaga, ¿quién era exactamente el hombre enojón de la otra vez?"- me dio risa que le dijera ´hombre enojón´ pero bueno, Senpai no se hacía justicia propia.
-"Le había dicho que él fue mi tutor durante la maestría…nos hicimos cercanos al trabajar juntos por un buen tiempo…"- Alexander me interrumpió con su mirada fija en mí, -"¿Y pasó algo entre ustedes, físicamente?"- Mis ojos se abrieron como platos, me sonroje y lo único que pude decir fue –"¿Esto no es acoso laboral?"- Alexander soltó una carcajada, -"No tienes que responderme si crees te estoy molestando sexualmente, Morinaga. Nunca he tenido ninguna demanda de acoso laboral, podía ser divertido."- Tragué saliva. Ese hombre estaba jugando conmigo. –"Sabes, no te mentiré. Es inevitable alguien te llegué a gustar en el trabajo, es naturaleza humana. Sin embargo, nadie me ha atraído lo suficiente como para atreverme a arriesgar la imagen de la empresa o la mía. Y no sé si hacer esto," comenzó a desabrocharse la camiseta, mostrando sus abdominales, sus pectorales bien formados y revelando un leve trazo de vello del ombligo hacía el inicio de su pantalón, -"si esto podía considerarse instigador. ¿Tú crees Morinaga? ¿Te parece molesto lo que ves? No te estoy tocando ni nada por el estilo, no me atrevería."-
Mi rostro estaba completamente sonrojado, intentaba pensar en cosas que no tuvieran ni una pisca de erotismo pero la mente me traicionaba. Podía sentir la sangre acumularse en mi entrepierna y comenzaba a dolerme. –"Alexander…señor, jefe, esté…no creo que esto esté bien."- dije balbuceando como un adolescente que tiene su primer contacto sexual. Alexander se acercó más a mí, me tomo de la quijada y finalmente me besó.
El hombre sabía besar delicioso, podía sentir mi cuerpo erizándose, sentía impulsos eléctricos y quería más. Me levanté para estar a su altura mientras seguía besándolo. Comencé a quitarme la camisa, Alexander pasó sus manos sobre mi cuerpo, sus manos eran grandes y masculinas, comenzó a jugar con mis pezones y yo me sentía completamente excitado. Corté el beso y lo miré, podía escuchar nuestras respiraciones, era el momento en donde decidiríamos si seguíamos con esto o parábamos. Él me acercó y comenzó a desabrochar mi cinturón, quise detenerlo pero en un parpadeo ya estaba sobre su escritorio solo en ropa interior. Él me miro como si fuese su paciente y él un doctor en una sala de operaciones, se quitó el resto de su ropa mostrando su miembro erecto.
Era realmente grande y estaba adornado con vello ligero. Yo voltee hacía otro lado y murmuré, -"No me he preparado, no suelo ser yo el que…"- Alexander pareció sordo a mis palabras y sacó de su cajón un lubricante, en menos de segundos sus dedos habían invadido mi cuerpo, comenzó con uno hasta que mi cuerpo pedía más. Me acercó a la orilla de la mesa, escuché abrió un condón y sin pensarlo dos veces me penetró. Solté un ligero grito, acompañado de un gemido y lágrimas. Había dolido, pero fue un dolor que rápidamente se convirtió en placer mientras me penetraba, tomaba mis caderas y empujaba su miembro dentro de mi cuerpo mientras volteaba a ver hacia arriba con los ojos cerrados. Mientras teníamos sexo no podía pensar en otra cosa, finalmente ambos llegamos al orgasmo y nos quedamos viendo. –"¿Me denunciaras?"- preguntó con sarcasmo. Yo simplemente sonreí. Físicamente, se había sentido bien, más que bien. Estas cosas son las tipo de cosas que hacen los hombres solteros…pero yo tenía a un hombre esperándome en el departamento.
Oh no, la culpa había llegado. ¿Alexander era siquiera gay o sólo quería probar algo distinto? ¿Qué pasaría con nuestra relación laboral? Mientras pensaba rápidamente comencé a vestirme, él decidió hacer lo mismo, se miró al espejo para arreglarse el cabello y me sugirió hiciera lo mismo.
-"Hoy tenemos comida con tu…maestro."- dijo con un poco de maldad. Yo me sentí culpable, lo menos que quería era tenerlo a los dos juntos. Había tenido sexo don dos hombres distintos… ¿me hacía mala persona? Técnicamente no tenía nada oficial con Senpai pero lo amaba, sin embargo…no me detuve con Alexander. ¿Eso significaba algo?
