Llegó la famosa hora del almuerzo, me sentía nervioso. Más bien, culpable. Souichi llegó a las instalaciones y se sentó a esperar en recepción, me mandó un mensaje bastante seco –"Ya llegué, tengo hambre."-
-"Lo sé, pero necesito esperar a mi jefe. Más bien, necesitamos esperarlo. Mientras tanto, quiero dejar la mayor cantidad de trabajo hecho antes de salir."- respondí.
-"Pues te comento, Morinaga que tu jefe es bastante impuntual. Que se vaya al infierno, dijo que a la 1:00 y son 1:05. ¿Los norteamericanos no conocen la palabra puntualidad?"-
Suspiré. Todavía ni veía a Alexander y ya estaba en llamas contra él. A mí Alexander (más allá del físico, claro está) me parecía un hombre agradable. En el tiempo que llevaba trabajando, aunque era relativamente poco, no había escuchado a alguien hablar mal de él; al contrario. Todos parecían apreciarlo y concordaban en que les daba gusto tener un jefe tan jovial y…apuesto. Lo de apuesto era un plus pero en general, Alexander era un buen hombre. Era gracioso, generoso y sabía entenderse con sus trabajadores. Elisabeth –su asistente- parecía eternamente enamorada de él pero, nadie sabía sobre la vida amorosa de Alexander así que ese tema estaba prohibido al menos que él fuera el que comenzara hablar. Souichi por el otro lado, era un jefe de miedo. Su mirada parecía siempre enojada, sus halagos eran fríos y dudabas si acercarte a pedirle algún consejo. De ninguna manera tocaría temas personales y pasaría el día juzgando tu trabajo. Era un genio, sin duda, pero sus habilidades sociales podían mejorar.
-"Morinaga, te esperan en recepción."- me avisaron. Respiré profundamente, era el momento de ver como salían las cosas. Sentía los nervios de una cita pero bueno, no sabía porque quería los dos se llevaran bien.
Me dirigí a la recepción y ahí estaban de pie Souichi y Alexander. Alexander era más alto que él, Souichi se veía delicado a su lado. Al tenerlos de frente pude evaluarlos mejor. Alexander sin duda era el tipo de hombre de cualquier ser humano en el planeta tierra que apreciara la belleza masculina. Souichi por otro lado tenía un aire de belleza andrógina por su cabello largo y sus facciones delicadas. Eran opuestos. Alexander mostraba un sentido de la moda mientras que a Souichi no le importaba y por eso no le parecía importante combinar su ropa o quitarse esos horribles lentes. Sin embargo, Senpai tenía una cintura pequeña y largas piernas. No podía escoger físicamente quien era más atractivo, era como escoger entre una flor y un árbol. Ambos eran bellos a su manera.
-"Oi, Morinaga."- dijo Souichi interrumpiendo mi pensamiento. Me incorporé y caminé hacía los dos hombres. Alexander me sonrío, -"Buenas tardes, Morinaga. Espero disfruten del almuerzo del día de hoy,"- dijo mirándome, "especialmente nuestro invitado de honor"- volteó a ver con cierta malicia a Souichi. Él le devolvió la misma mirada retadora, -"Souichi, si puede pronunciarlo…"- respondió con recelo.
-"¡Ah muero de hambre! Estoy seguro a Souichi le gustará la comida."- dije intentando romper el hielo. Sentía una tensión horrible entre los dos. Alexander asintió y comenzó a caminar, ambos lo seguimos al estacionamiento. Sacó las llaves de su camioneta y desactivo la alarma, con una sonrisa enmarcada por dientes blancos como perlas nos invitó a subirnos. Yo tomé el asiento de copiloto, deduje a Senpai le molestaría ir a lado de él, aunque al ver su rostro supe le molestaba el simple hecho de compartir espacio con Alexander. Alexander sacó sus gafas de sol, con ellas parecía una especie de estrella de cine. Souichi no parecía asombrado. –"¿Todo bien?"- preguntó.
-"Sí", respondí para inmediatamente ser interrumpido por un –"No, estos asientos son horribles. No entiendo porque les gustan los asientos de piel."- Me sonrojé ante el comentario, quería quedar bien con ambos pero me iba a ser imposible. Volteé a ver a Senpai con una mirada regañona, él cruzó la pierna y desvió la mirada.
-"Lo siento, Sou…"-
-"Souichi, no es difícil."-
-"Sushi, Souichi…suenan similar."-
-"Ja, el humor norteamericano."-
-"Lo siento, no intenté ofenderte. En mi mente me ayuda a recordar como pronunciar tu nombre lo más bien posible."-
-"¿Y lo único que se te ocurrió fue sushi?"-
-"Debo decir que sí…"- soltó una ligera risa. Senpai suspiró, -"Pues supongo tu mente está muy limitada. Asociar un nombre y una comida oriental es estúpido, no sé, es como decir que una hamburguesa me ayuda a recordar tu nombre."-
-"Jaja, tienes razón. Fue algo muy tonto de mi parte. Lo siento."-
-"Bueno, la verdad es que es algo común que hacemos cuando desconocemos algo. Nosotros los japoneses batallamos con muchas palabras en inglés, tenemos también nuestros trucos."- Alexander sin dejar de mirar el camino sonrió y con su mano derecha me dio unas palmadas en los muslos. Me tensioné inmediatamente, soló sentí un rodillazo venir de la parte trasera de la camioneta. –"Ya llegamos."- dijo Alexander mientras se estacionaba. Era un restaurante con distintos tipos de comida, un buffet internacional.
Al llegar al restaurante, Alexander ya tenía una reservación. La mesa tenía cuatro sillas, significaría alguien se quedaría sentado solo. ¿Debía sentarme a lado de mi jefe o a lado de mi amante? Ambos hombres se sentaron en lugares opuestos, yo sólo me quedé observando. Souichi me miraba fijo y su ceño estaba fruncido. Alexander por el otro lado, solo me dio una sonrisa a medias. Decidí sentarme a lado de Senpai.
-"Bueno, espero disfruten de la comida. Sean libres de comer lo que quieran, yo invito."-
-"De ninguna manera."- respondió Senpai.
-"No es necesario darme nada, es un regalo."-
-"¿Quién te permitió pagaras por mí y Morinaga?"-
Alexander visiblemente molesto respondió, -"Al decir que yo los invitaba a almorzar creo implícitamente significa que quien invita pagará."-
-"Pues no quiero caridad, le daré el dinero a Morinaga y después que te lo dé."- dijo Souichi desviando su mirada hacía mi esperando concordara con él.
-"Morinaga sabe que no aceptaré el dinero. ¿Verdad?"- Ahora los dos me veían, los dos buscaban mi aprobación.
-"Eh…bueno, yo considero que… ¡mejor yo invito! Aunque Alexander amablemente se ofreció es mejor yo pagar."- dije llevándome una mano a la cabeza, esto no estaba saliendo como esperaba.
-"¡De ninguna forma!"- gritaron en unísono ambos hombres.
-"Con todo respeto, si tan sólo Souichi no fuese tan testarudo…"-
-"Con todo respeto, si tan sólo Alexander no fuese tan generoso…"-
Ambos se acercaron de forma retadora, clavaron sus miradas esperando a que uno cediera.
-"Los dos…ambos son mayores que yo y están actuando como unos niños. Yo me serviré de comer, si ustedes quieren morirse de hambre es su problema. Amablemente acepto la invitación de Alexander, si no quieres Souichi comer aunque visiblemente te ves hambriento, no lo hagas y siéntate aquí a observarnos a comer y Alexander…si él insiste en pagar que pague, es su dinero. ¿Estamos?"- Ambos me miraron perplejos mientras me levantaba por comida. Se miraron de nueva cuenta, está vez con menos agresión, los dos con las cejas fruncidas. Alexander suspiró, Senpai hiso un sonido que expresaba su negativa pero al final ambos decidieron acompañarme. Vaya, nunca pensé en regañar a dos hombres adultos, a dos hombres superiores a mí. Pero, en ese momento me di cuenta que Senpai era así porque quería cuidarme, y sobretodo, estaba celoso. Alexander me sonreía mucho, era atento pero aún no sabía cómo interpretar sus acciones.
