Disclaimer Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, la trama es únicamente mía. Queda prohibida la copia parcial o total de la historia.
Verónica: Perdona la tardanza Verónica, anda bloqueada con esta historia. Además terminaba la de It's My Life. Pero he vuelto. Gracias por leerme.
JavieraCullen: En cierto modo. Lo de Bella y Edward se dio porque pues estaban "destinados". Aun estoy pensando en subir un apartado de lo que paso con ellos xD muchas gracias Jav, nos leemos pronto y espero eso que me mandaras.
Ly Rococó: ¡No, no mueras! xD Bueno eso sí, siempre supe de tu odio a Bella desde Eclipse XD Igual fue víctima de la circunstancia, quizás suba unos apartados de cómo fue la historia entre Edward y Bella, aun lo estoy pensando. Y, ¡Hey! Solo yo puedo consolar a Jasper :$ Creo que me perdí algo xD pensé que querrías que Alice quedara con Jasper xD Diego es un amor lo sé *-* es mío también. xD Claro que lo agradezco, sin ustedes no sé qué haría. :)
Alice Maggio – Whitlock: No, no jodo. María me cae mal no sé por qué pero lo hace. Y, ¿matar? Am... No, mejor no mates, no queremos que nadie salga lastimado en esta historia. Bueno, pues tu corazonada acertó. XD Nos vemos Alice, Gracias por leerme, espero te guste este capitulo.
Montengo 24: Yo sigo diciendo que fueron víctimas de las circunstancias, no odies tanto a Bella y a Edward. Eso lo veras a continuación. Gracias por leerme y por tus Reviews.
Jupy: Eso lo veremos a continuación. Gracias por leerme Jupy.
Capitulo 7. La quiero a morir.
Jasper POV
—Diego… Te presento al Señor Jasper Hale. Jasper, te presento a Diego Lydon… mi novio.
Cuando Alice dijo esas dos palabras rompió completamente mi corazón.
—Un gusto conocerlo señor.
Sin darme cuenta, estaba apretando con fuerza la mano de el tal Diego, pero tal pareciera que no le ocasionaba la menor molestia, pues el no hizo nada. No le daría el gusto de verme mal, además, venía a ver a Alice, aunque esta sorpresa me lastimo profundamente.
—El gusto es todo mío.
El silencio entre los tres se hizo incomodo.
—¿Se puede saber que se te ofrece Jasper? —Alice tomo la mano de este tipejo cuando se dirigió a mí.
—Alice, yo… quería hablar contigo.
—Pues la verdad es que en este momento no puedo —Tomó su bolso y afianzo su agarre a su… novio. —Vamos de salida. ¿Verdad Diego?
—Así es preciosa.
Mi paciencia y mi desespero no estaban en su mejor momento. Todos estos meses me la había pasado pensando en el día en el que volvería ver a Alice, y ahora que la tengo de frente no la dejaría ir.
La tome de los brazos sin importarme que estuviera su novio ahí.
—¡No! Me tienes que escuchar.
—¡Me haces daño Jasper! —Se quejo Alice.
El tipo, nuevo novio de Alice me aparto de ella sin mucho esfuerzo.
—No la vuelvas a tocar así….
—¿Me estas amenazando? —Dije con recelo.
—No, pero si vuelves a tocar así a Alice, no me detendré para romperte la cara. —Dijo Diego.
—¡Alice sabe que yo nunca la dañaría!
—¡Lo acabas de hacer! —Me grito Alice. —Eso sin contar los daños emocionales que me causaste hace meses….
—Alice, ¡escúchame por favor! —Le rogué.
Negó con la cabeza y camino directo a la puerta. —Así que te pido que te vayas.
—Alice….
—¡Que te largues Jasper!
Me le quede viendo para ver si había un rastro de contradicción en sus acciones, o si bromeaba, pero no. En sus ojos solo veía el enojo y la rabia que solo yo había ocasionado.
Me apene. Había hecho el ridículo pensando que Alice me recibiría feliz, contenta de volver a verme, y más ahora que me había divorciado podía ser feliz junto a ella. Pero nunca pensé que esto pasaría, mucho menos que Alice volvería con una pareja.
Mire al sujeto que me había robado el amor de Alice. —Con permiso.
—Propio…. —Lo escuche susurrar.
Salí sin mirar a Alice, tenía que huir antes de que el dolor me sobrepasara. Pase la recepción a toda prisa y tome justo a tiempo el elevador. Quería desaparecer, que borrar todo el mundo y que volver a sentir este dolor en el pecho que me borraba el aliento de la presión que me calaba….
Alice POV
Jasper salió corriendo cuando le pedí que se fuera. Me dolían los brazos de la forma tan brusca en la que me sujeto, de seguro mañana mismo tendría hematomas muy pero muy marcados.
—¿Estás bien, preciosa?
—Si… —Susurré. Diego se acerco hasta mí y alzo mi rostro de la misma manera en que siempre lo hacía.
—Pues no lo parece. —Limpió una lágrima furtiva que se me había escapado. Me abrazo y no aguante el llanto, no sabía si lloraba de tristeza, de dolor, o de rabia. Rabia porque Jasper no me dejaba tranquila, él ya tenía su hijo, y una esposa que lo adoraba, ¡¿Por qué seguía aferrado a mí?! —¿Aun quieres ir a comer?
Diego era todo un amor, no era justo para él que yo estuviera llorando por quien no lo merecía. —No, —Tallé mis ojos— Vamos a comer, aun tengo hambre. —Le sonreí y le di un beso. —Perdóname por todo este espectáculo. No me imagine que fuese a pasar.
—Descuida mi amor, —me sonrió— pero tenemos que hablar.
Suspiré. —Lo sé, pero ahora no, ¿si? —recogí mi bolso. — Vayamos a comer y olvidemos este mal trago.
—Lo que tu decidas preciosa… —Beso mi cabello— Vayámonos.
Sujete la mano de Diego y salimos de mi oficina. Me tragaría esta escenita mientras pudiera, luego tendría la suficiente fuerza para platicar con Diego.
Agradecía de sobremanera que Diego me diera mi espacio y momento para recuperarme y hablarlo con él. Por ahora solo quería distraerme y pasar un buen momento a su lado, ahora que había viajado desde tan lejos solo porque me extrañaba. El cariño y aprecio que tenía por Diego cada día crecía más y más, gracias a sus detalles y atenciones que me tenía.
Ojala pudiera olvidar a Jasper y amar a Diego como él se lo merece.
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Todos los días, justo cuando llegaba a la oficina, ya tenía un recado de parte de Jasper. Todos y cada uno de ellos decían lo mismo: Perdóname; Quiero hablar contigo; Regálame unos minutos; Siento mucho lo que hice; Alice aun te amo; Necesito verte. Ya tenía un cajón de mi oficina lleno de todas sus notas.
—¿Qué le hace pensar que lo voy a recibir? —Me deje caer fastidiada a mi sofá ante la atenta mirada de Diego.
—El aun mantiene la esperanza linda.
—Pues esa esperanza debió de haberla matado hace mucho.
Diego sonrió de lado. —Quizás debas recibirlo para que así deje a un lado su obsesiva manera de acosarte.
—Eso es lo que él quiere, pero no le daré el gusto.
Mi novio rio ante mi manera segura de negarme, pero era la verdad, no le daría el gusto a Jasper, lo quería fuera de mi vida pero él no lo entendía.
—¿Quieres ir a comer? —Me ofreció mi novio.
—No cariño, tengo mucho trabajo que hacer y el desfile de caridad está a pocos días de realizarse.
Se puso un saco que le quedaba de muerte y se acerco hasta mi. —Está bien, pero no te vayas a malpasar, ¿si?
—Te lo prometo…. —Besó mi frente. —¿A dónde vas?
—Tengo una videollamada con algunos inversionistas, pero primero debo ir a hacer unos negocios.
—Bueno, —le tome del rostro y lo bese despacio. —Cuídate mucho.
—Tú también preciosa.
Diego me robo un beso y se fue sonriendo. No sabía que me pasaba pero cada día sentía la necesidad de besar y pasar más tiempo con Diego, y cuando el desfile de caridad terminara, estaría listo para hacerlo. A la media hora de su partida, un paquete de comida china llego a mi oficina junto a una nota.
"Seguro que aun no comes, te conozco preciosa. Te mando comida china, tu favorita. Cuídate mucho… ya te extraño.
Diego."
Esta clase de detalles eran los que me hacían agradecer a Dios por poner a Diego en mi camino.
Volví a leer la nota, y justo cuando leí lo que era, mi estomago rugió. Me moría de hambre, ya después seguiría con el trabajo.
Jasper POV
Marque el número ya conocido. —¿Se encuentra la señorita Alice Cullen? Soy Jasper Hale.
—Aun no llega, —Me contesto la recepcionista— ¿gusta dejarle un recado?
—Dígale que me perdone y que me conceda unos minutos.
—Yo le paso su recado, señor.
—Gracias.
Colgué nuevamente el teléfono y me dedique a mis pendientes, pero no podía concentrarme en nada. Bufé y suspire sonoramente dejando mi cabeza caer entre las carpetas que tenía enfrente.
—¿Sigue sin contentarte?
—Aja. —Le conteste a Emmett que acaba de entrar a mi oficina.
—Déjame adivinar… Le has atiborrado el contestador de su oficina con mensajes y recados de disculpas, ¿no?
Le mire desesperado. —¿Cómo lo sabes?
—Porque acabo de llamar a sus oficinas y me respondió la recepcionista: Si es el Señor Jasper Hale, la señorita Cullen le pide de favor dejar de llamar.
Emmett imitando la voz de una mujer es muy malo, y por ende gracioso, pero ni así logro levantarme el ánimo. Pero algo estaba mal.
—¿Y tú para que le marcaste?
Emmett vio despreocupado sus uñas. —Me debía un café.
—De seguro tampoco te recibió por ser mi amigo.
—¿Estás seguro de eso? —Me sonrió con malicia.
Entrecerré los ojos. —¿Acepto tu llamada y el café?
—No solo eso, también conseguí el número del su móvil personal.
—¡Dámelo! —Me le lance encima—¡Emmett, dame ese número!
—¡No! —Huyo de mí—.
—Emmett, no seas cruel…. Necesito hablar con Alice.
—Lo sé, hermano. Pero si yo te doy este número, Alice jamás me lo perdonara. —Estaba desesperado y a Emmett le importaba un comino—Y también una cosa, deja de acosar a Alice, lo único que estas causando es que ella se niegue a atenderte —me senté de nuevo en mi silla. Emmett hizo lo propio en el sofá—, cambia el método.
Suspiré. —Tienes razón, hermano. Pero desde que paso lo que paso con Bella, lo único que quiero es poder estar de nuevo con Alice.
—Sí, pero de esa manera lo único que haces es que te rechaza.
—No, ella me rechaza por que ya no me ama, —Hice una mueca de dolor. —Ahora ella ama a ese tal… Diego.
—Pues yo sigo insistiendo que deberías cambiar de táctica con ella.
—Lo sé, Emmett. Pensaré que hacer. —Y así lo estaba haciendo cuando un nombre y un rostro se colaron por mi mente. —Y… Bella y Edward, ¿cómo están?
Instantáneamente mi mejor amigo cambio su estado de ánimo. —Sinceramente no sabría decirte. Desde que hicieron lo que hicieron no los he visto, solo sé que Ian está bien y eso porque Rosalie aun le habla a Bella aunque se lo prohibí.
—No deberías de haber hecho eso.
—¡Claro que debía! —Exclamó poniéndose de pie. —Te traicionaron de la peor forma.
El recuerdo de hacerme creer que Ian era hijo mío aun me dolía.
—Aun así, yo por ahora no quiero ver a Edward.
Sopesé las palabras de Emmett y decidí mejor no insistir, total, lo que quería saber era como se encontraba Ian, y eso ya me lo había dicho. Charlamos unas cuantas cosas más del trabajo y Emmett se fue. Yo acabe los informes que tenía pendientes y salí a comer. Estaba a punto de abrir mi automóvil cuando alguien me sujeto del hombro.
—¿Jasper Hale?
Di media vuelta y me sorprendí de quien tenía enfrente de mí.
—¿Que sé te ofrece? —Conteste con todo el enojo posible.
—Venga, hombre, ¿Por qué tan a la defensiva? —Se rió.
—¿Cómo quieres que te conteste si te interpones entre Alice y yo? —Sentía tanto coraje hacia Diego Lydon, que no podía ser amable con él aunque quisiera—.
—De eso mismo quiero hablar, te invito una copa.
No sé que me había hecho aceptar esa copa. Pero de alguna manera ahora me encontraba en un bar, junto a mi peor enemigo, compartiendo un par de whiskys como dos colegas que no se veían hace años.
—Entonces, ¿Qué es lo que quieres hablar?
Diego rió y sin rodeos me soltó lo que quería. —Quiero que dejes en paz a Alice.
—Eso no lo puedo hacer.
—Me temía que dijeras eso. —Contesto.
Tome mi trago de un golpe y hable de la misma seguridad que él. —Dime de una vez para qué demonios me invitaste un trago, porque se nota que para hacer amigos no fue.
—Aunque no me lo creas Jasper, tú me caes muy bien.
—Temo decirte que tú a mí no. —Repliqué.
—Lo sé, lo sé. —Mando a pedir otros dos tragos. —Pero también quiero que sepas que aunque me causas algo de simpatía, Alice está conmigo y no te dejaré el camino libre. Yo adoro a Alice.
Bebí inmediatamente de mi trago. —Es ahí donde nos diferenciamos, Diego. Yo a Alice la quiero a morir. Puedes destruir todo lo que veías, pero ella lo vuelve a crear como si nada, con su sonrisa me enseña a pintar transparente el dolor; Cuando miro a sus ojos me enfrento al mar, son dos espejos de agua encerrada en cristal; solo puedo aceptar ser solo suyo.
—Pues eso no se noto cuando decidiste quedarte seguir con tu mujer, y más aun, buscar a Alice estando con ella y con tu hijo.
—¡Eso es mentira! —Golpee la mesa tan fuerte que varias personas a nuestro alrededor nos voltearan a ver. —Bella y yo, hace meses nos divorciamos y por Ian… Ian resulto no ser mi hijo.
—¿Cómo es eso? —Me acabe mi trago y mande pedir otro.
—Bella me engaño con otro hombro y se embarazo de él, por meses me hizo creer Ian fue mi hijo, y hasta hace poco me lo confesó.
Por la cara que puso, era una noticia que no se esperaba. —Vaya…. Solo puedo decirte que te lo mereces, y que eres un idiota.
—Como si eso no lo supiera. —Respondí con sarcasmo lo que hizo que nuevamente riera.
—Me da pena tu caso, Jasper, pero por más pena que me causes, eso no hará que me aleje de Alice, yo a ella también la quiero, y fuiste tú quien la mando directamente a mis brazos. Y sé que ella también me quiere a mí, me lo demuestra cada vez que estoy con ella, cada vez que ella me besa.
Me termine mi vaso y sonreí para no demostrarle la molestia que me dejo sus palabras. —Me alegra que pienses eso, pero solo ten en cuenta algo, ella me ama a mí y voy a luchar por ella.
Diego apretó la mandíbula y saco su cartera. —Que bien que quieras luchar por Alice, —Dejo un billete sobre la mesa— pero Alice está conmigo y… ¡ah! Tampoco te quiere ver. Piénsalo, pero algo si te digo, no será una lucha justa, yo quiero a Alice y ella se merece algo mejor que tú.
Así es como esté hombre dio por terminada nuestra conversación, largándose. Y yo, como buen masoquista, me quede pensando en todo lo que me había dicho Diego.
No sé cuánto tiempo me la pase pensando, pero cuando me di cuenta una chica se había sentado justo en frente de mi.
—¿Tú quien eres?
—Vaya, hasta que me notas güerito. —Me sonrió.
Era una morenaza, lindo cabello negro, lacio y largo; grandes ojos y hermosa sonrisa. —¿Sé te ofrece algo?
—¿Un trago podría ser?
Era una chica muy linda, realmente hermosa, y por su acento notaba que no era de aquí. Mande pedir su trago y me dio curiosidad conocerla.
—¿De dónde eres?
—Soy de México, ando de visita. —rió y tomo un trago cuando se lo entregaron. —Gracias.
Nos dedicamos a preguntarnos mutuamente, me había caído muy bien, y aunque recién la conocía, sentía que llevaba años desde que la había conocido. Su nombre era Rosa, Rosa Payán, un nombre común y sencillo, pero que le quedaba muy bien; y su tez apiñonada era una excelente invitación a lo arriesgado.
Me retire con la promesa de vernos nuevamente, me sentía como adolescente en primer año de preparatoria, socializando el primer día de clases. Quiera o no, platicar un rato con mi nueva amiga Rosa, me había servido para distraerme de los problemas que pasan por mi cabeza.
Pero llegando de nuevo a mi casa, los recuerdos invadieron mi mente de nuevo. Y de nuevo, el recuerdo de los momentos junto a Alice, se colaron a mis sueños.
Los días habían pasado rápidamente, y como había dicho Diego, la lucha había empezado. Ahora me dedicaría a conquistar a Alice, así que primero que nada, las llamadas de acoso a su oficina se terminaron, y en cambio le mande un ramo de rosas blancas: sus favoritas. Lo que su novio no sabía es que yo conocía a Alice de toda la vida, y sabia que le gustaba y que no. Sabía que dentro de poco Alice estaría conmigo.
Una semana más paso y dentro de ella habían pasado muchas cosas. En primer lugar, resulto que Rosa era hija de un empresario mexicano con el que estábamos cerrando un trato. Y en segundo lugar y la más importante, los detalles que estaba teniendo con Alice empezaban a tener frutos: Mi pequeña diseñadora, me había invitado a él desfile de caridad, donde presentaría su línea infantil inspirada en Rosmmett, la hija de mi mejor amigo.
Miraba la elegante invitación con mi nombre impreso de una elegante letra, cuando mi interlocutor sonó.
—Señor Hale, la señorita Payán se encuentra aquí.
Apreté el botón que me permitía comunicarme con mi secretaria. —Hazme el favor de dale el pase.
Minutos después entro una muy alegre y pequeña amiga. —¡Bueno días, Jasper! ¿Qué tal te va?
—Muy bien chaparra, —Le sonreí ofreciéndole que tomará asiento.
Había ocasiones en las que Rosa y yo salíamos a tomar un café o a comer, un tanto era por negocios y otras más por gusto. A pesar del tiempo, ella y yo nos hicimos íntimos amigos y ahora ella ya sabía mi triste historia.
—¿Cómo vas con ella?
Alce la invitación sonriéndole. —Me invito al desfile de caridad, ¿quieres venir conmigo?
—¡Me encantaría! —Se inclino hacia mí. —Te dije que con esos detalles poco a poco caería, pero bueno, hablemos de negocios güerito.
Eran estos momentos en los que me reía del acento de Rosa, pero más me reía de mí por no saber lo que decía.
Las siguientes par de horas nos la pasamos hablando de negocios y por fin habíamos cerrado el trato.
—Es un gusto hacer tratos con usted señor Hale —Ambos nos reímos—. Bueno, ahora me retiro, —nos levantamos y caminamos juntos hacia la puerta— tengo que ir de compras, aunque sea un desfile de caridad tengo que verme muy espectacular.
—Pero si aún hay tiempo.
—Lo sé. —Beso mi mejilla y me regalo una hermosa vista de su sonrisa y sus hoyuelos marcándoseles. —Pero de todos modos iré de compras.
Negué con la cabeza y la despedí. —Luego nos ponemos de acuerdo.
—Me parece bien. —Sonrió y salió de mi oficina.
Regrese a mi escritorio y volví a mirar la invitación. Esta era una oportunidad de oro que no desperdiciaría. Por fin podría hablar con Alice, aunque sea unos minutos.
El día del desfile había llegado, Alice presentaría su línea infantil llamada "Rosmmy Ángel". Se miraba prometedora.
Rosa estaba más que espectacular, con un vestido azul turquesa con un tremendo escote de espalda que le quedaba de muerte. Sus ojos se veían enormes gracias al maquillaje y peinado que traía. Debo decir que todos los hombres se la comían con la miraba.
—Cierra la boca, Jasper, se te sale la baba.
Me reí y ella conmigo. —Si te das cuenta que estás realmente hermosa.
—Favor que me haces. —Pude notar algo de sonrojo de su parte.
Tomamos asiento en el lugar indicado, a lo lejos divise a Diego y enseguida mis puños se cerraron con fuerza. Diego también me vio y me saludo con la mano.
—Podrías disimular tu enojo, el desfile está por comenzar.
Dicho y hecho las luces se apagaron dejando que la portavoz llevara a cabo el protocolo. El desfile está a punto de terminar, todas las niñas y bebes que pasaron a desfilar estuvieron más que bellas, los atuendos eran estupendos y Rosalie no daba a crédito que todos esos atuendos los hubiera inspirado su pequeña Rosmmett, la cual paso junto con Alice a sus casi dos años de nacida. No cabía duda que Rosmmy sería igual de hermosa que Rosalie.
Los aplausos no se hicieron esperar, todos estábamos más que complacidos por los atuendos que Alice y su compañía habían creado.
Mi pequeña damisela sonreía enormemente.
—Muchas gracias por acompañarnos este día importantísimo. —Comenzó a hablar por el micrófono, cargando a preciosa hija de mi mejor amigo. —Pero todo el crédito de esta hermosa colección se la lleva esta hermosa nena llamada Rosmmett Masen, hija de una buena amiga. Gracias también por sus donaciones para el orfanato McLaren, para niños y niñas necesitados, créanme que todos ellos se lo agradecen de todo corazón. —Mas aplausos— Así que con esto doy por concluido el desfile y disfruten de la fiesta….
—Espera, preciosa, espera…. —Salió Diego por detrás del escenario. Instantáneamente, las luces lo enfocaron hasta llegar con mi niña. Rosa me miro confundida al igual que mis amigos, y yo como ellos, no supe qué pasaba. —Antes que nada Alice, muchas felicidades por esta exquisita línea de ropa infantil. —Charlotte Lydon, la hermana de mi enemigo tomo en brazos a Rosmmy. Esto me olía mal, muy mal. —Rosmmy Ángel, ha sido un éxito total, ¿o me equivoco amigos? —Como respuesta todos los asistentes contestaron con un enorme aplauso y gritos. —Pero ahora Alice, quisiera hacerte una pregunta. —Diego saco de su saco una pequeña caja y el jadeo de todos, incluida Alice se hizo audible. Esté se arrodillo y como pensaba dijo esas palabras horribles que ahora me tenían con el aliento contenido. —¿Me harías el grandioso honor de permitirme ser tu esposo? ¿Quieres ser mi esposa?
¡Hola Chicas!
Si me tarde, en fin, me cortaron el teléfono y por ende el internet -.-
Bueno, ¿Qué les pareció el capitulo? Odian a Diego? A Jasper? A Rosa?! xD Bueno dejen sus opiniones y comentarios.
Nos vemos pronto.
Besos.
Luna.
