-"Odio a tu jefe".- Souichi dijo mientras entraba al departamento.

-"¿Por qué?"

-"Es un típico americano queriendo apantallar con su dinero. ¿Qué pensó el imbécil? Yo puedo pagarme mis cosas…y las tuyas."- me sonrojé ante el comentario de Souichi.

-"¿Estás celoso?"- me animé a preguntar.

-"¡Por supuesto que no! Simplemente, bueno, es para que no te dejes apantallar por cualquier hombre con dinero."-

-"¿Crees Alexander me apantalla por su dinero?"- dije visiblemente molesto. No quería Senpai pensara yo era una persona tan vacía.

-"Bueno, no. Pero supongo para la mayoría de las personas Alexander cumple con muchos requerimientos. Ya sabes, entre comillas es: agradable, de buen ver y rico."-

Suspiré. –"Sí, es posible que Alexander sea el prototipo ideal de un hombre pero, en mi apartamento yo tengo al hombre que es ideal para mí."- dije mientras me acercaba y tomaba entre mis manos las manos de Senpai. Comencé a besar sus dedos largos y delgados. –"Nadie me apantalla fácilmente, Senpai, yo te quiero a ti y no sé cuántas veces deba repetirlo…pero como habíamos dicho, es tuya la decisión y espero la estés pensando porque cuando el día llegué será definitivo. No quiero retenerte si tú no quieres así como no te dejaré ir de mi lado si me lo pides."- Senpai me miro con ojos húmedos, se abalanzó sobre mis labios y comenzó a besarme desesperadamente. Me empujó hacía la pared aprisionándome, sus labios recorrían un camino de mis labios a mi cuello, no podía evitar gemir. Estaba inmerso entre el placer que aumentaba conforme Soucihi se movía. Souichi llevó su rodilla a mi entrepierna y comenzó a frotarla suavemente sobre mi miembro medio duro. No sé de donde había surgido la pasión desesperada de Senpai pero me gustaba, no quería que parara. Sus iniciativas siempre me sorprendían porque sabía significaban bastante esfuerzo por parte de Souichi, significaban dejar atrás sus barreras mentales y cambiar sus esquemas mentales. Por eso, apreciaba estos momentos, los atesoraba porque no sabía cuándo se repetirían.

-"¿Por qué haces esto, Senpai?"- le susurré al oído.

-"Porque quiero, Morinaga. No seas tonto y guarda silencio. No entiendo tu mal hábito de siempre preguntar y hablar cuando…"- dejo sin terminar la oración pero sabía bien a que se refería.

-"Quiero pensar todo esto significa que te quedarás a mi lado…"- y con esto que dije Senpai se separó inmediatamente de mí. Me miró furioso y con rapidez se dirigió a su cuarto sin antes gritarme –"¡Te dije que no preguntaras!"-

Era un idiota. Había presionado mucho a Souichi, lo había llevado al borde y justo cuando sus dudas parecían disiparse lo apresuré y sólo logré alejarlo. Me sentí como un completo tonto, al parecer no lograba hacer las cosas bien aunque me esforzara. Ahora Senpai estaba molesto conmigo y faltaba poco para que tuviera que irse. Podía ver mi oportunidad desaparecer en la habitación. ¿Yo era el que le daba mala fama al amor? ¿Eran mis acciones las que me tenían solo?

Esperé media hora a que Senpai se calmara, después me aventuré a tocar su puerta. –"Senpai, por favor, perdóname. No era mi intención… ¿podríamos hablar?"-

-"¡Vete!"- gritó.

-"No me iré, quiero que hablemos. No quiero que las cosas estén así…"-

La manija giró y la puerta se abrió, Senpai estaba sonrojado y con lágrimas sobre su rostro. Me acerqué para abrazarlo, él no se negó pero después de unos segundos se alejó de mis brazos. Camino hacía la cama y se sentó, sin mirarme con su mano me indicó que viniera a sentarme a su lado.

-"Senpai…yo sé que estuve mal. Me dejé llevar."-

-"Morinaga, ya tomé mi decisión. Ya la había tomado desde que atravesé tu puerta…"- dijo con la mirada baja.

-"¿A qué te refieres? Habíamos dicho que el miércoles sería el día en que decidieras después de haberlo pensado. Después de convivir conmigo."

-"Yo sé lo que dijimos y créeme estar aquí me ha servido. Pero ha servido para darme cuenta que la decisión que tomé es la mejor."-

Tragué saliva, no me gustaba el tono de voz de Senpai. –"¿Cuál es tu decisión?"- pregunté sin rodeos.

Senpai volteó a verme, -"Quiero…"- sus lágrimas interrumpieron su discurso. –"Tengo cosas por resolver en Japón…"-

Esa no era una respuesta adecuada para la situación, desesperado lo tomé de los hombros y lo sacudí ligeramente, -"¡¿Cuál es tu decisión?!"- grité. Se quedó perplejo.

-"Quiero irme ya."- dijo secamente. –"Odio estar aquí. No pertenezco aquí."-

-"¿Te refieres a Estados Unidos?"-

Asintió con la cabeza.

-"Es algo que se pudiera arreglar, Souichi. Y eso no aclara nuestra situación, si yo me fuera de vuelta a Japón ¿entonces qué pasaría?"-

Souichi tomo mi mano, -"No quiero que regreses. Morinaga, aquí tienes una oportunidad inmensa, es una en mil y la tienes tú. Sería absurdo que regresaras a un puesto que no se compare con tu potencial. Quédate, por favor. Haz que valga la pena los años que estuvimos juntos en la Universidad, para esto te preparé."-

-"¿Y mis sentimientos? Bien, tendré un trabajo maravilloso y ¿luego? ¿Dónde guardo mis sentimientos? Espera, supongo con todo el dinero que ganaré seré inmensamente feliz."- dije sarcásticamente.

-"No me refiero al dinero, aquí podrás crecer mucho…yo quisiera quedarme aquí Morinaga. Pero desde que vine me di cuenta no sé adaptarme tan fácilmente como creí, mi vida está en Japón. Mi corazón, mi familia, todo está allá. Mientras te veía estos días podía ver lo fácil que te acomodas a las situaciones, como la gente rápidamente te agarra cariño. Yo no podría hacer eso."-

-"Entonces por mi maravillosa personalidad tengo que quedarme solo."-

-"No estarás solo, ¿pero qué esperas? Si te elijo y me quedo sé que aunque esté a tu lado seré infeliz. No es que no le dé una oportunidad a este lugar pero aun estando feliz por tu compañía hay una parte de mí que se siente miserable…"-

-"Yo te elijo a ti, Senpai. Yo quiero regresar también, hagamos una vida juntos. Las empresas vienen y van y sé tendré otra oportunidad…"-

-"¡No!"- interrumpió Senpai, -"Ni lo pienses. Jamás me perdonaré el dejarte ir, pero menos podría perdonarme como por razones egoístas dejas atrás algo que será inmenso después. Yo no te puedo ofrecer mucho."-

-"Con que me aceptes a tu lado es más que suficiente."-

-"Ya tomé la decisión, Morinaga. No me harás cambiarla."-

-"Eres cruel, Senpai. Tengo mi corazón en las manos, te lo ofrezco y a ti no te importa. Tus motivos siempre tienen que estar por encima de los míos."-

-"No soy cruel, ¡estoy pensando en ti! Si fuese egoísta te pediría volvieras y te fueras a Tokio conmigo. Pero ¿sabes lo difícil que es ahorita conseguir un trabajo allá? Yuriko y yo batallamos, fue una suerte espectacular tener una oportunidad pero no se compara con lo que tienes tú aquí."-

-"Yuriko…"-

-"No saques conclusiones. Mi situación con ella es meramente profesional."-

-"Te odio." Dije con frialdad y me alejé de la habitación. De un fuerte golpe cerré mi puerta y comencé a llorar. Me sentía destrozado. Esto se había acabado para siempre. Mi corazón ya estaba hecho añicos y todo gracias a Souichi. Sentía que lo odiaba, quería sacarlo a patadas de mi departamento, quería desapareciera…

Y sí, desapareció por meses.

Seis meses estuvimos fuera de contacto.