Durante esos seis meses es válido decir que mi vida cambió radicalmente y bueno, su vida también. Las cosas en la empresa siguieron como Senpai anticipó, viento en popa. Cada vez teníamos más proyectos y podía crecer profesionalmente…y claro, el ingreso económico iba en aumento. Aun así, me sentía solo. Podía tener muchas cosas a mí alrededor pero me sentía solo. Mi mejor amigo (o ex mejor amigo) de Japón, Hiroto prácticamente había desaparecido de mi vida más no lo culpo porque desde que llegué a Estados Unidos me di cuenta que me estaba desconectando de todo lo que me recordara a mi vida allá, inconscientemente me fui alejando hasta separarme de todo lo que antes significaba mucho para mí.

Durante esos seis meses, besé a Alexander. Fue un momento bastante incomodo, quizás varios fantasean en besar a su jefe pero yo no quería pero la soledad hace que busques cualquier forma de cariño, calor. Que un cuerpo esté junto al tuyo, que alguien te vea distinto a como tú mismo te ves. Ese beso llevo a otra cosa y así sucesivamente hasta que Alexander y yo llegamos a tener una relación informal. Era una relación "somos amigos y tenemos sexo…pero hasta ahí". Yo no lo quería como una pareja ni él a mí pero no había ningún problema. Y eso era fantástico, por primera vez no tenía que ser yo el único que sintiera algo y no fuese reciproco. Comenzó así:

Íbamos en su camioneta camino a su departamento, era sábado en la noche e iba a organizar una fiesta con los demás empleados. Habíamos comprado suficiente bebida para ahogar a todos en alcohol, comida para evitar que la gente se emborrachara antes de tiempo y claro, música. La gente comenzó a llegar, todos se veían tan distintos, yo estaba acostumbrado a ver a mis compañeros de trabajo en batas blancas pero todos se veían bastante bien. Alexander, ni se diga. Había decidido usar unos pantalones ajustados color azul marino, una camisa fajada color blanco y unas alpargatas. No sé qué tan válido era decir que su trasero lucía fantástico. Mientras comenzábamos a beber y a bailar con los demás podía ver que me sonreía de más, me guiñaba el ojo y finalmente se acercó. Se acercó de más. Se acercó tanto que me empujó dentro del departamento, con la mirada fija y seductora siguió empujándome sin tocarme hasta su habitación. Sin ninguna privación me dijo, -"Me gustas. Quiero tener sexo contigo."- Yo me atraganté, -"Pero, tú no eres gay."- Él se rio, -"El buen sexo es bienvenido ya sea de una mujer o de un hombre siempre y cuando me guste. ¿Por qué crees mi matrimonio no funcionó? Morinaga, me encanta tener sexo, me encanta conocer distintos cuerpos, besar distintas bocas. No, no soy un promiscuo, simplemente aprecio el cuerpo de una persona…quizás de más. Pero me cuido, no soy uno de esos locos que creen son invencibles a alguna enfermedad. Tengo solo una pareja sexual, pero eventualmente se termina la química y es cuando busco a alguien más. ¿Estarías de acuerdo?"- dijo mientras sus manos me tocaban la parte interior de mis muslos, comenzó a subir hasta llegar a mi miembro endureciéndose entre mis pantalones. –"Eres mi jefe."- repliqué entre pequeños gemidos. –"Y por eso, te doy el beneficio, la ventaja, de seguir siendo empleado y tener sexo con tu jefe sin ninguna repercusión laboral. Vamos Morinaga, si no funciona esto no te voy a despedir. No soy un inmaduro…pero estoy muy caliente, quiero cogerte o que tú me cojas, lo que prefieras pero ve como me tienes."- Se acercó y frotó su erección sobre mi pantalón. Vaya…prominente, dura. ¿Podía rechazar su oferta?

No.

Al fin y al cabo era libre de Senpai. No tenía a ese hombre ya atándome entonces podía tener sexo con quien yo quisiera. Asentí con la cabeza y ambos como leones hambrientos nos arrojamos en la cama, de forma desorganizada comenzamos a desnudarnos, Alexander se subió encima de mí y nuestras erecciones se frotaban entre sí mientras movía sus caderas, yo estaba que no podía. Sentía no podía aguantar, hacía mucho no tenía sexo. Alexander con una mano empezó a masturbarme, con su dedo pulgar apretó la cabeza de mi pene y dijo –"No te vas a venir Morinaga, no te dejaré. Primero, penétrame."- No habíamos acordado quien tendría que función pero en cuanto dio luz verde, sucedió.

Tuve sexo con mi jefe. Lo penetré con fuerza, nada gentil. Una y otra vez me abalanzaba sobre él hasta que ambos llegamos al orgasmo. Nos importó un bledo las personas que estaban en la fiesta y seguro preguntaban por nosotros. Ese día acordamos ser amigos con derechos.

Estuvimos aproximadamente con esa dinámica durante dos meses más hasta que nos cansamos. Yo tenía ganas de algo más formal y él no. No lo culpo, desde el primer día me lo había dicho, sin embargo, seguíamos siendo amigos y no había ningún rencor. De vez en cuando la llama se volvía a prender, sentíamos las ganas de volver pero mejor suprimíamos esa urgencia porque después todo se volvería complicado y lo complicado no iba nunca bien con nada.

Durante esos seis meses no recibí ninguna noticia de Souichi. Nada. Era como si lo hubiera tragado la tierra, su correo electrónico ya no era el de antes, había cambiado su teléfono. Simplemente estaba fuera de mi radar, no sabía de su familia, nadie sabía de él. Había recibido en el correo una carta con caracteres japoneses pero la ignoré y la dejé en una mesita cerca de la entrada. Nada que fuese tan importante, si lo era, alguien me hubiera buscado contactar de otra manera.

Durante esos seis meses conocí a un hombre. Su nombre era Mark. Lo conocí estando en un bar gay, mientras estaba en la barra bebiendo una cerveza se acercó a platicar. No sentí ninguna repulsión hacía él. Mark…no era tan apuesto comparado con Alexander, no era tan inteligente como Senpai pero era bondadoso. Era alegre, charlaba mucho y tenía unos ojos hermosos color gris. Era bonito, no era apuesto pues no tenía los músculos marcados por doquier, no tenía ese aire de modelo sin embargo mientras más lo veías podías ver que su rostro, su cuerpo denotaban armonía. Eso era Mark, armonía. Comenzamos a frecuentarnos más, salíamos a cenar, al cine. ¿Estábamos saliendo? Sí. Salimos durante un mes hasta que en Abril me pidió ser su pareja.

Le dije que sí.

Me sentía enamorado. Pero tenía miedo, le tenía miedo al amor, al rechazo. Lo que comenzaba tan bien podía terminar mal, lo que parecía para siempre podía ser sólo por unos meses. Alexander me decía que a veces encuentras una persona con la que quieres pasar realmente el resto de tu vida y que una vez que la encuentras no debes dejarla ir… ¿era Mark esa persona? Cuando lo veía podía verme a su lado, envejeciendo. Pero, no sentía esa pasión que Souichi me provocó, no sentía esas ganas de tenerlo para mí, no tenía esa manía hacía él. Era una clase de amor simple…un amor muy puro.

-"Quiero hagamos el amor."- me mencionó al tercer mes de nuestra relación. Como había dicho, nuestro amor era tan puro que no habíamos tenido la urgencia de adelantar la cuestión sexual, yo quería esperar y él también y me sentía jodidamente estúpido como una mujer virgen cuando en realidad yo disfrutaba mucho del sexo. Pero, esto no era tener sexo, era hacer el amor. Pero, ¿cómo iba hacer el amor con alguien a quien quería pero no amaba?

Mark preparó todo para esa vez, no puso pétalos de rosa ni velas porque sabía era ridículamente romántico pero se esmeró por hacer el ambiente lo más cálido y sensual posible. Provocador. Al ver a Mark desnudo pude ver algunas cicatrices y comprendí Mark como yo, era una persona que había sido dañada, independientemente de cómo hubiera sucedido. Era una persona que se volvió cautelosa por las circunstancias que vivió, era una persona que no quería entregarse del todo y tenía miedo. Éramos muy parecidos, pero yo no quería saber sobre su pasado. Ese momento era nuestro momento. He hice como el pidió, le hice el amor lentamente, con cariño, lo traté delicadamente para mí era como una flor hermosa pero con un descuido podía marchitarla. Yo también era una persona que se lastimaba fácilmente, ambos necesitábamos gentileza.

Mi relación con Mark era estable, me sentía afortunado y tranquilo. Ya no necesitaba andar rogando por amor ni llorar por las noches porque por las noches él estaba ahí, en el día me procuraba y nos cuidábamos. Yo no sabía si esto iba a ser para siempre pero me gustaba como me hacía sentir, como me hacía ver el futuro.

Durante esos seis meses donde Senpai desapareció yo conseguí una pareja.

Al séptimo mes recibí una llamada. El mismo día que cumplía 4 meses con Mark. La llamada era de Japón y era una voz muy familiar…