Disclaimer Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, la trama es únicamente mía. Queda prohibida la copia parcial o total de la historia.
Montego 24: Sí, lo sé, siento la tardanza. La universidad me absorbe, pero tienes razón, ya merecían ser felices.
Jupy: Me agrada mucho tu comentario, espero que disfrutes el epílogo.
Dulzezitha: Que bueno que te gusto amora! Me alegra mucho que te haya hecho sonreír. Disfruta el epílogo.
Epílogo.
Alice POV
Los preparativos de la boda iba excelente, Rosa y Rosalie me ayudaban en todo lo que podían. No podía estar más feliz, pronto sería mamá y un mes después de eso, me casaría con el hombre de mi vida… Aunque eso ocasionara un dolor a personas que realmente apreciaba, como Diego.
Hace mucho no sabía de él. Charlotte renunció como una de mis modelos por solidaridad a su hermano. No la culpaba, yo hubiera hecho lo mismo, pero ahora mi contacto con ambos era realmente nulo.
Lo extrañaba.
Ya casi cumplía los ocho meses y medio de embarazo, cuando me tope a quien menos esperaba.
—¡Hey, hola! —Bella estaba justo enfrente de mí y besaba con naturalidad mi mejilla— ¿Cómo has estado, Alice?
—¿Bella?
Se rió. —Sí, Alice, soy yo, Bella Swan —Sonrió— Bueno, Bella Masen ahora.
—¡No lo puedo creer! —Sinceramente Bella siempre me había caído muy bien, por eso mismo le había confesado lo que Jasper y yo tuvimos. Siempre quise tener una amistad sincera con ella. —Tanto sin verte.
Estábamos justo enfrente de la cafetería en la que iba a almorzar, y ciertamente con la barriga que me cargaba, se me antojaba comerme una vaca entera.
La invite a desayunar, teníamos tanto que charlar.
Cuando por fin nos trajeron las ordenes decidí profundizar más en los temas tenebrosos, pero ella me sorprendió primero.
—Me entere de que te casas con Jasper.
—¿Cómo…? —Me había descolocado de mi balance.
—Venga, que todas las revistas de moda y programas de televisión hablan de ustedes. —Probó un poco de su café. —Me alegra por ustedes —.
—¿Lo dices enserio? —Estaba un poco conmocionada.
—¿Por qué no habría de decirlo enserio?
—Bueno… —Juegue con mi comida evitando su mirada. —Teniendo en cuenta de que Jasper y tú fueron marido y mujer, y por todo lo que paso, uno dudaría….
—Pues no andes dudando pequeña pixie. —Me sonrió y yo le sonreí de vuelta.
—Me alegra de que Jasper sea por fin feliz. Supongo que el bebé es suyo.
—¿Qué? —Reí y acaricie mi barriga— Sí, pronto nacerá.
—Me alegra, será muy lindo —Probé bocado y le sonreí. —Cuando estaba conmigo no dejaba de llamarte, ¿sabes? Siempre me resistí ante la idea de que no era capaz de borrar el recuerdo de su Alice, como él decía, —Me sonrió— Pero cuando conocí a Edward tenía en claro a donde de verdad pertenecía.
—Sí, me entere de lo sucedido.
—¡Claro que te enteraste! Jasper te ha de a ver contado.
Me sonroje un poco, pero enseguida me puse seria. —Sí, pues claro, pero… ¿cómo le pudieron haber hecho eso?
—Realmente no lo planeamos, Alice. —Pasó bocado y bebió un sorbo más de su café. —Edward me decía constantemente en que ya dijera la verdad, que me divorciara y que fuéramos felices de una vez; pero yo no me atrevía, después de todo, Jasper siempre había sido atento y comprensivo conmigo. Nunca me dio motivos para dejarlo, y cuando me entere de lo suyo contigo, se me hizo fácil irme por esa vía de escape. —Suspiro y yo hice lo mismo. —No sabes cuánto lamento ese error, si yo hubiera dicho la verdad, quizás Jasper hubiera sido feliz contigo más rápidamente y no hubiera pasado lo que paso con Diego Lydon… Incluso Edward sería más feliz.
—¿Te enteraste de lo de Diego? —Cuestione sorprendida.
Asintió con la cabeza. —La verdad es que leí una entrevista que le hicieron después de que te fugaras con Jasper. Estaba muy dolido. —Eso fue un golpe para mi corazón. —Pero él entendía que nadie podía hacerte más feliz que Jasper, por eso acepto.
Eso no me quitaba el dolor en el pecho que sentía por el recuerdo de Diego, pero de algún modo tendría que arreglar eso.
Asentí asimilando lo que me decía, Bella. Tenía hambre, pero sentía que ya nada me entraba. —¿Por qué dices que Edward no es feliz?
Suspiro de nuevo y rasco un poco su mejilla. —Somos felices, desde luego. Ian ya entro a preescolar y Edward y yo trabajamos para sustentarnos todo. No tenemos ningún problema, de hecho, yo también estoy embarazada. —Abrió su saco y se le notaba una barriga de no más de 4 meses. Le sonreí sincera pero de nuevo tomo un deje triste su mirada. —Pero Edward necesita a su familia, yo soy huérfana y sé que se siente no tener a tus seres queridos cercas, y el necesita a su familia, sobretodo el perdón de su hermano.
Sabía de lo que Bella hablaba. Emmett no había querido volver a ver ni hablar con Edward, y Esme solo se sentía desolada por los problemas que tenían sus hijos.
Y fue cuando se me ocurrió una grandiosa idea.
—¡¿Por qué no traes a Edward y a Ian a la cena de navidad?! —Navidad sería dentro de algunos días y seguro que ahí podrían hacer las paces. —Seguro que Esme y Carlisle estarán felices de ver a su nieto y Edward y Emmett pueden limar sus viejos rencores.
—¿Realmente lo crees?
—¡Por supuesto! Será una muy linda navidad.
—Pues cuenta con que ahí estaremos….
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—¡¿Qué hiciste qué?! —Había gritado Emmett en su despacho cuando le comunique que Bella y Edward irían a la cena de navidad. —¡¿Cómo pudiste haberlos invitado?! Es más, ¿cómo pudiste siquiera hablarle a Bella? ¡Por Dios! Ellos traicionaron a Jasper.
—Sí, Emmett, —Dije observándolo caminar de un lado a otro por toda la oficina. Jasper tecleaba rápido su ordenador mientras yo esperaba a que terminara, y soportaba los gritos de mi Cuñado. —Pero es Navidad, es una bella época como para estar peleados. Además, ¿No quieres ver a Edward?
—Ese no es el punto, Alice. —Empezaba a dudar seriamente que invitar a Bella y Edward a la casa había sido mala idea, pero mi sexto sentido me decía que había sido lo correcto. —No soporto a Edward por el hecho de que traiciono la confianza de Jasper.
—¿Y no crees que eso me lo debes de dejar a mí, Emmett? —Por fin intervino mi Jasper. Por fin había terminado su trabajo, y ahora iríamos a comer. —Yo soy quien debería estar como energúmeno con la noticia, y sin embargo, el enloquecido eres tú —Jasper me ofreció la mano y yo la tome gustosa poniéndome de pie—. Deberías de darle una oportunidad.
—Sí, Emmett, —Lo secundé— Ellos se enamoraron y cometieron unos errores, pero, si eso no hubiera pasado dudo mucho que yo estuviera con Jasper y sobre todo, no estaría embarazada.
Jasper me sonrió y beso mi cabello antes de volver a razonar con Emmett. —Déjate de viejos rencores, hermano. No pierdas a tu familia. A mí no me molesta que Edward y Bella asistan, en cambio me alegra, porque así podré ver esa encantadora sonrisa de Esme.
Al parecer, las palabras que Jasper y yo le dijimos a Emmett empezaban a surgir efecto en él.
—Aun no estoy seguro. —Nos dijo antes de partir. —Yo admiraba a Edward. Siempre me consideraba orgulloso del hombre digno y ético en el que se había convertido, y con lo que sucedió, la imagen que tenía de él cambio completamente.
Me acerqué lentamente a él, sabía lo que le dolía hablar de su hermano. —Emmett, no pierdas esa imagen de Edward, somos humanos, y como tales, cometemos errores. Edward te extraña y yo sé que tú a él también. Será navidad en pocos días, creo que ambos se merecen una segunda oportunidad.
—Hazle caso a mi mujer, Emmett. Olvida los rencores y seamos felices.
Jasper beso mi mejilla mientras esperábamos una respuesta de Emmett, pero él aun dudaba.
—No lo sé, la verdad no lo sé —Y sin decir más, salió de la oficina—.
—Bueno esto no resulto como esperaba. —Dije resignada.
—Saldrá bien, chaparra. —Me beso y tomando mí mano mientras caminábamos a la puerta. —Emmett es terco, pero no sabe como razonar.
Los días habían pasado volando. Había hablado con Rosalie sobre la noticia de Bella y Edward, y estuvo de acuerdo en todo. No sabía por qué Emmett era tan terco a veces. Rosa por otro lado se disculpo con Esme y nosotros, pues ella y su nuevo galán irían a pasar noche buena en México, con la familia de Rosa, al parecer pronto habría otra boda además de la mía con Jasper.
Noche buena había llegado, la tan esperada cena de navidad estaba casi lista. Sólo confiaba en que ni Bella ni Edward me quedaran mal.
Casi daban las 11 de la noche, estábamos a minutos de empezar a cenar. Aunque a Esme se le notaba feliz jugando con su nieta Rosmmy, sabía que mi sorpresa la emocionaría tanto a ella como a Carlisle.
Justo en el momento en el volvía del baño, sonó el timbre de la puerta.
—Yo abro.
Casi pego el grito en el cielo cuando vi a la pareja sonriéndome tímidamente con un pequeño de cabellos rebeldes color chocolate como los de Bella, pero con enormes ojos como los de Edward.
—Hola Alice.
—Pasen, pasen. Están en su casa.
Todos estaban en la sala, por lo que les pedía a mis invitados entraran a esta casa tan conocida para ambos.
Cerré la puerta y me adelante a ellos para anunciarlos. Ian se aferraba a su mamá, el pobre estaba algo asustado. Camine a la estancia y con orgullo los anuncie.
—Familia, Esme y Carlisle sobre todo, les tengo una sorpresa. Esme, se cuanto extrañas tener a toda tu familia junta, por lo que me di a la tarea de hacerte este regalo, espero te guste.
En ese momento tanto Bella, como Edward e Ian entraron a la sala.
—Hola mamá.
Esme pego un grito y llorando corrió a abrazar a Edward. —Te extrañe tanto hijo.
—Y yo a ti, mamá.
Rosalie se había levantado junto con Rosmmy y abrazaba a Bella, dándole la bienvenida de nuevo a la familia. Yo estaba que parecía un mar de llanto, no sé si por la escena que presenciaba o por las hormonas que tenía a flor de piel.
Jasper me abrazo por la espalda y beso mis hombros después de saludar a su viejo amigo y a Bella.
—Le has devuelto la sonrisa a Esme.
Esme parecía niña con juguete nuevo. No soltaba a Edward mientras que con el otro brazo abrazaba y besaba el rostro de su nieto Ian. Pero aun faltaba la prueba de fuego.
Después de que todos los miembros de la familia Masen dieron la bienvenida a los invitados, sólo faltaba uno y al parecer el más orgulloso.
Emmett no miraba la hermosa escena que teníamos enfrente, su vista estaba fija en la chimenea que se encontraba encendía y que proporcionaba de calor a toda la casa. Anime a Edward a que fuera con él, y me hizo caso caminando nervioso hasta donde Emmett se encontraba sentado.
—¿Tú no tienes nada que decirme, hermano? —Dijo Edward con la voz algo quebradiza.
Todos tratábamos de aguantar las lágrimas. Bella estaba que si parecía magdalena con el pequeño Ian entre sus brazos.
Emmett no dijo nada, simplemente se levanto y miro fijamente a su hermano.
—Bienvenido de vuelta, Edward. —Y lo abrazo con fuerza. —Te extrañamos.
Después de ese emotivo momento y de todos, absolutamente todos llorar por la reconciliación de los hermanos Masen, pasamos a la mesa. Esme no cavia de felicidad, se desvivía por atender a sus hijos y a sus nietos. Eran su orgullo, se le notaba.
—Propongo un brindis. —Se levanto mi Jasper con copa en mano. Detestaba no poder tomar vino, pero lo hacía porque mi bebé naciera con bien, así que yo, al igual que Bella, brindábamos con agua. —Un brindis por este momento tan regocijante que pasamos. Brindo, —Se tomo un respiro— Brindo por aquellos errores que cometimos en el camino, por aquellas mentiras, por aquellos momentos de necedad, por todo lo duro que cada uno de los miembros que nos encontramos aquí ahora tuvimos que pasar —todos le mirábamos atentos, aunque se podía sentir que a algunos les pesaban esas palabras—, porque si eso no hubiera sucedido quizás nunca hubiéramos encontrado lo que todos llaman "hogar". Hoy en día, en mi caso personal y espero no incomode a nadie porque esa no es la intención, hoy en día me siento pleno, con Bella me sentía contento, era reconfortante, y Bella gracias por todos los lindos momentos que me diste, en verdad te lo agradezco, pero con Alice me siento completo, ella es la mujer de mi vida y por quien me desviviré por ser y hacerla feliz. —El tono rojizo que se mostraba en el rostro de Bella pero sobretodo con la manera en que miraba a Edward era lo que me alegraba. Ellos se amaban, y al igual que Jasper y yo, ellos eran el uno para el otro. —Por eso, quiero brindar por la salud de todos, por los amores de antaño, —dirigió su copa a Esme y Carlisle— por los amores tercos y pacientes —Rosalie y Emmett— Por los amores inesperados —Edward y Bella— por los amores que siempre esperan —Le sonreí cuando me miró. —Y por las pequeñas alegrías que iluminan nuestra vida —Por supuesto en mención a Ian, Rosmmett y a nuestro hijo. —Por eso y más, salud familia.
—¡Salud! —Coreamos todos justo antes de beber nuestras copas.
Esa noche fue perfecta, casi daban las 2 am cuando sentí mi celular vibrar. Era un numero que hace bastante no sonaba en mi móvil.
—Bueno.
—¿Alice? —Sonreí al escuchar su voz.
—Hola, Diego. ¿Cómo estás?
Casi podía imaginar su sonrisa. —Creo que bien, espero no importunarte.
—Para nada. —Le aclaré— Me alegra saber de ti.
—No quiero molestarte linda, solo quería desearte una feliz navidad.
—No me molestas, gracias. —Pasé mi mano por mis cabellos y mire en la mesa a mi familia —Feliz navidad, cariño.
—Alice…. —Cerré mis ojos un momento al escucharlo. Diego aun movía recuerdos fuertes en mí.
—Diego por favor no.
Lo escuche suspirar. —Sólo… sólo responde mi pregunta, ¿si?
—Está bien.
—Jasper…. ¿Él te hace feliz?
No tenia que pensarlo mucho. Lo hacía. —Lo hace, Diego. Mucho.
—Bien. Eso es todo lo que necesitaba saber, Alice. Te amo, ¿lo sabes verdad, Alice?
—Lo sé, Diego. Pero debes de tratar de ser feliz con alguien más. —Dije y suspire. — Tú eres el hombre de mi vida, pero Jasper es el amor de mi vida, con el me siento completa… él es mi hogar. —Dije recordando las palabras de dichas por Jasper minutos antes. —Con él es con quien quiero envejecer, sólo te puedo ofrecer mi amistad.
—Y la tomo, Alice. Me conformo con tu amistad, pero eso no quiere decir que yo te deje de amar.
—Lo entiendo, Diego. Espero que algún día puedas ser tan feliz como lo soy yo.
—Yo también lo espero, Alice. Feliz Navidad, linda.
—Feliz Navidad, Diego.
Colgamos justo antes de que Jasper viniera a ver si estaba con bien.
—¿Todo en orden, amor?
No había duda que Jasper era el amor de mi vida.
—Te amo. —Le dije después de besarlo. —Todo está perfecto.
—Pues entonces vayamos a con los demás, estamos a punto de abrir los regalos.
Juntos caminamos de nuevo a la estancia. Me encontraba con mi familia, con el amor de mi vida y en el momento correcto. Ahora sabía que nunca estaría sola y que Jasper, siempre estaría ahí, cómo siempre lo ha estado... tan disponible para mí.
Pues bueno, aquí finalizo mi fic Disponible para mí. Realmente me gusto mi historia, y como verán el Epílogo es muy emotivo e inesperado. Son épocas de paz y amor, y por ende les deseaba lo mismo a mis historias.
Espero que les haya gustado y pronto andaré por aquí de nuevo, con alguna nueva historia.
Un gran abrazo y Feliz navidad y año nuevo.
Besos.
Luna.
