Era el día de la boda. Sentía como si me hubiesen arrancado el corazón, me sentía sin ánimos…lo que pasaba a mi alrededor me parecía irrelevante. Por más que Senpai me hubiese lastimado, por más que hubiese dudado acerca de nosotros, aun sentía mucho por él. Un amor así no es fácil de olvidar, de un día a otro, de un mes a otro no se consigue olvidar las caricias, las palabras que a veces se le salían decirme, las veces que estuvimos juntos… ¿era normal que no pudiera avanzar? Volteaba a ver a Mark varias veces, al salir de la ducha, al empezar a cambiarse a un smoking. Podía apreciar su belleza natural, su simplicidad. Me gustaba eso de él, no invitaba al drama a su vida y simplemente buscaba ser feliz. Souichi por el otro lado parecía envuelto en un aura de contradicciones, de arrepentimientos. Decidí bajar al bar por un trago antes de que los pensamientos me inundaran, después de todo estaba en la boda de Souichi y eso nada lo iba a cambiar. Aunque llorase, aunque pensara de más las cosas no iban a cambiar.
Al bajar al bar me encontré en el pasillo a quien no quería encontrarme.
Estaba Souichi en el elevador, estaba vestido con un traje color blanco adornado con unas flores de color rosado claro en su bolsillo izquierdo. Su cabello caía perfectamente sobre su espalda, brillaba más que nunca; para mí era como ver un ángel. Excepto ese ángel había torturado mi alma varias veces y esta última herida era la que más me iba a doler. Me miró fijamente, sin ninguna expresión en su rostro, solamente clavó su mirada en mí. Tenía ganas de ir a buscarlo, de decirle todo esta era una tontería pero pareció leer mi mente y ligeramente meneo la cabeza en negativa. Para mí fue un: No Morinaga, ni se te ocurra…por favor. Subió al elevador sin quitarme la vista de encima, al cerrarse las puertas pude jurar escuchar un golpe.
Al verlo alejarse así pude comprender algo, uno puede intentar mil y un cosas por el amor. Uno puede luchar entre viento y marea pero cuando la persona a la que amas te niega rotundamente la oportunidad es momento para retirarse, retirarse con la mayor dignidad posible y dejar que el curso de la vida siga su propio rumbo…no el rumbo que quisiéramos. Después de todo yo tenía a Mark, empezaría de nuevo con él. Decidí mejor regresar a la habitación, me iba a preparar para la boda de Senpai, me iba a preparar para despedirlo y para desearle lo mejor.
-"¿Todo bien?"- preguntó Mark, "estas más pálido que antes."- No, no estoy bien…el gran amor de mi vida se va a casar y no puedo hacer nada. Y tú eres un gran hombre y aun no consigo amarte. ¿Qué pasa conmigo?-
-"Sí, perdona. Todo esto me tiene nervioso, ¿sabes? Es una persona cercana a mí y el ver que se casará me sorprende. Estoy feliz por él, es un gran paso." En realidad una parte de mí no le desea ninguna felicidad, una parte de mi desea todo esto se termine rápido, una parte de mi desea que a la novia se le manche el vestido…que infantil.
-"¡Lo sé! Por eso me encantan las bodas, yo creo es uno de los pocos acontecimientos donde todos son felices…al menos claro que estuvieras enamorado de alguno de los novios. Eso sería horrible."-
Dibuje una sonrisa, -"Ja, sí. Debe ser lo más horrible que a alguien le pudiera ocurrir."-
-"Al menos no somos ese caso, lástima para el enamorado que hoy perdió un pedacito de él."-
-"Sí, bueno dejemos ese tema tan nostálgico. Tenemos que estar en el salón, ¿estás listo?"-
-"Ya, querido. Llevo la cámara para tomar muchas fotos. Lo siento, parezco un niño en una juguetería pero bueno…"- asentí con la cabeza, Mark irradiaba felicidad y yo…pues al menos aún estaba de pie.
Bajamos al lugar de la recepción, había un pequeño árbol de cerezos al centro, junto a este había varias mesas con bebidas y pequeños aperitivos. Decidí tomar varias bebidas para disimular, para fingir calma. Mark por su lado degustaba los aperitivos. La sola recepción era hermosa…las personas comenzaban a escribir en pequeños papeles deseos para los futuros novios y los depositaban en una cajita. Había una foto de Souichi y Yuriko, él vestido como lo había visto en el elevador y Yuriko llevaba un hermoso vestido blanco. Debía admitir hacían una linda pareja. Mientras esperábamos a los novios podía sentir mis manos sudando, tenía que encontrar una forma de calmarme si no iba a explotar allá adentro. –"Voy al baño, Mark. Espérame aquí, por favor."- el asintió y me dirigí al baño.
-"Morinaga."- dijo una voz que estaba en el lavabo.
-"Souichi."- respondí con el corazón latiéndome a mil por hora.
-"Escucha…gracias por venir. Es…importante para mí."- dijo sonrojado.
-"Es un día especial para ti. Supongo debía de estar aquí por el pasado que tuvimos."-
Souichi bajó la mirada, fue cuando me di cuenta que en su mano llevaba un vendaje, -"¿Qué le pasó a tu mano?"- Souichi permaneció en silencio.
El elevador…el golpeo las puertas del elevador.
-"¿Estás feliz?"- pregunté. Pequeñas gotas saladas comenzaron a manchar el mármol del lavabo. ¿Por qué lloraba Senpai? ¿Acaso estaba tomando la decisión incorrecta? Me acerqué para abrazarlo, pensé me empujaría o me rechazaría al instante pero no lo hiso. Apoyo su cuerpo sobre el mío y siguió llorando. Lo alejé con delicadeza, con una mano tome su barbilla obligándolo a levantar la mirada y verme. –"¿Realmente quieres esto? ¡Puedes hacer que todo se detenga!"- Sus ojos me miraban humedecidos, -"Es tarde, no puedo hacer nada. No estábamos destinados a ser…"- lo tomé de los hombros y lo sacudí, -"¡Entonces porque nos duele tanto esto a los dos!"- me miró sorprendido e intentó decir algo pero el sonido no podía salir de sus labios. Estaba desesperado por una respuesta…se escuchó la puerta abrirse, los dos nos alejamos, Senpai sacudió su traje y su rostro y yo intenté calmar mi agitación.
-"¡Viva el novio!"- dijo el invitado incomodo en el baño. Senpai volvió a verme y de nuevo meneo la cabeza de forma negativa. Yo lo miré y con el dolor de mi corazón cerré los ojos y asentí. Era un acuerdo sin palabras. No más cuestionamientos, la boda pasaría. Escuché la puerta abrirse y Senpai desapareció de mi vista.
Volví a la recepción. Mark me tomó del brazo, -"Corre, querido. Ya vamos a recibir a los novios."- Tomamos asiento en la segunda fila del salón, Mark insistió en un lugar adelante para no perder detalle y tomar hermosas fotografías, si por mi hubiera sido la elección me hubiera sentado hasta atrás, perdiéndome en la multitud. Una música comenzó a adornar el ambiente, era una melodía de piano, lenta y romántica. Se abrieron las puertas del salón, por el corredor entro Senpai, con un rostro inexpresivo, intentando sonreír para los recuerdos fotográficos, intentando aceptar la situación. Con los ojos pude ver que me buscaba, al verme abrió su boca y sus ojos volvieron a humedecerse. Me pareció que dijo lo siento con sus labios. Después de que Senpai estaba adelante del salón entro la invitada más esperada, la novia. Yuriko se veía hermosa con ese vestido, Senpai la miraba con ternura pero yo no percibía la emoción de cuando un novio ve a su flamante novia entrar. Ambos estaban ya delante del juez, a minutos de convertirse en marido y mujer.
