-"Nagase Yuriko, ¿aceptas a Tatsumi Souichi como esposo?"- Preguntó el juez. Yuriko con una mirada tierna volteó a ver a Souichi y después afirmo con un sonriente "sí". Se podía ver la alegría que transmitía cada poro de ella, realmente estaba enamorada de Senpai, realmente quería estar con él. Pero, por otro lado…yo también amaba a ese hombre y en varios puntos de nuestra vida yo pensé que él también me amaba. Me sentía tan infantil teniendo esos pensamientos pero de verdad sentía que yo debería estar ahí en lugar de ella porque yo conocí las facetas más ocultas de él, yo conocí al hombre que lloraba, al hombre que amaba, al hombre que rasguñaba tu espalda cuando estaba al borde de la pasión, conocí al hombre que me buscó por días en mi departamento. ¿No debería yo compartir el resto de sus días a lado suyo? Yuriko, ¿qué tanto podrías conocer de él?

-"Tatsumi Souichi, ¿aceptas a Nagase Yuriko como esposa?"- Senpai volteó a ver a los invitados, nuestras miradas se cruzarón, me dio una sonrisa débil…y después aceptó. Aceptó a ser el esposo de alguien más, eligió a otra persona sobre mí y en ese momento lo poco que quedaba de mi corazón se rompió en más pedazos que serían imposibles de juntar.

-"Los declaro marido y mujer, puede besar a la novia."- Souichi se acercó a su nueva esposa, la tomó de la cintura y besó sus labios color cerezo. Todos los invitados aplaudieron, menos yo. Mark estaba entusiasmado, juraba que era una de las bodas más bonitas que había visto. Yo quería ahorcarlo quería decirle que el hombre que se acababa de casar era mi amor, el único amor de mi vida y por ende, esta boda era la peor boda y deseaba que se incendiara el lugar para pretender todo había sido una pesadilla. Yo quería huir al cuarto, meterme en la regadera y llorar bajo el agua. Quería sentirme lo más vulnerable posible ahí, en soledad, para cuando saliera saber que no podía tocar más bajo, porque eso era lo más bajo. Pero, tenía que quedarme ahí por Mark. Así que seguimos a los demás invitados a la recepción, estaba todo decorado con hermosas orquídeas, había luces por doquier y el lugar era amenizado por una banda de música jazz. Nos sentamos en nuestra mesa y esperamos la llegada de los novios…esposos. Al llegar todos se levantaron y aplaudieron, por supuesto yo sólo mire con tristeza y me quedé paralizado, era imposible digerir todo en tan poco tiempo.

No probé bocado alguno, no me apetecía nada, no quería bailar, no quería felicitarlos. Mark insistía pero le dije que al parecer tenía algo en el estómago y prefería no comer nada. Él no batallaba para socializar así que al rato decidió hacerme a un lado para divertirse, francamente no lo culpaba porque era yo una pareja en ese momento sumamente aburrida. Decidí salirme un rato antes de que Mark notara mi ausencia. Al caminar hacía mi habitación me encontré a la persona que menos quería encontrarme esperándome en la puerta.

-"No puede ser… ¿qué es lo que se te ofrece ahora?"- pregunté ya cansado de tanta ironía.

-"No quiero que me odies."-

-"Ja, ¿y entonces qué quieres? ¿Qué te adore para toda la vida y te espere?"-

-"No, Morinaga. Sólo quiero que me dejes ir sin resentimientos."-

-"¡Bien! Te dejo ir, Souichi. Vete lo más lejos posible, mira que no te voy a detener. Vete a donde quieras, haz lo que quieras. No me importa, porque te estoy dejando ir sin resentimientos así que sé feliz, ten muchísimos hijos y espero que nunca te arrepientas de esto."-

-"Morinaga…"- Souichi acercó sus largos y delgados dedos a mi rostro y acarició mi mejilla. –"Hacer esto no ha sido fácil, sabía que las decisiones que tomaría te iban alejar tarde o temprano pero supongo ese era realmente nuestro destino: estar alejados. Nunca funcionó, nunca se dieron las cosas con calma siempre había algo. Y por eso, tuve que elegir lo que sí funcionaba aunque quizás no era lo que genuinamente quería…"- lo interrumpí, -"Ese ´´algo´´ siempre fuiste tú. No me digas que había algo que aparecía de la nada porque tú fuiste el que puso mil y un excusas, el que obstaculizo las cosas porque yo estaba tan enamorado, yo estaba tan seguro de ti que me acomodaba a todo pero tú, siempre con tus problemas, con tus contradicciones. De verdad espero que te hayas convertido en un heterosexual porque si no vas a tener muchos problemas con tu nueva vida matrimonial."-

Souichi se acercó a mí con los puños y pegó la pared, -"¡Cállate! No puedo creer me estés diciendo esas tonterías. Por supuesto que me gustan las mujeres, ¡no soy un homosexual!"-

Me aproximé a su rostro, estaba lleno de ira, -"¡No, claro que no! Sólo dejaste que te acariciara, besara, te masturbara y te penetrara un hombre, ¡varias veces!"- Saqué mi tarjeta y la introduje en la puerta para abrirla, Souichi no se quitó de encima y ambos caímos al piso de mi cuarto. –"Retráctate de todo lo que acabaste de decir."- pude ver que Souichi estaba rojo de enojo, su voz estaba contenida pero lista para explotar. –"No lo voy a hacer, y quítate de encima."- le ordene. Souichi ajeno a mis órdenes, me dio una cachetada. Yo lo tomé por los hombros, cerré de golpe la puerta con el pie y presioné a Souichi al piso mientras yo me colocaba arriba de él.

-"No me voy a retractar. ¡Tuviste sexo con un hombre varias veces, quisiste a un hombre! ¡Buscaste su compañía! Y sabes que es verdad, sólo admítelo, me quisiste en algún punto de tu triste existencia. ¡Admítelo! No puedo ya hacer nada, no te voy a robar, no voy hacer nada sólo…¡acéptalo! Acéptalo y te dejaré ir para siempre."-

Me miró enojado, -"No lo aceptaré y ya déjame Morinaga. Haz perdido la cabeza, soy el novio y me están esperando."-

-"Tú fuiste el que vino aquí."-

-"Para ver como estabas…"-

-"Acéptalo, maldición."- Me hice para atrás, me senté sobre mis piernas dejando mis defensas caer, estaba cansado. Sólo quería un cierre.

-"Parte de mí no quiere aceptarlo, porque sé que con ello te iras ya por siempre. Soy un egoísta."- susurró Senpai.

-"Era lo que necesitaba."- me levanté dejando libre a Senpai. Me miró fijamente por un instante, se incorporó y me abrazó. Mientras aceptaba su abrazo comenzamos ambos a llorar…nunca había sucedido pero marcaba la pauta a la decisión más difícil: dejarlo ir para siempre.

-"Adiós."- dijo finalmente mientras se hacía para atrás para volver a mirarme. Acarició y besó mi mejilla.

-"Adiós."- respondí mientras tomaba su mano y la besaba. Ambos nos separamos y salió de mi habitación. Estaba anonadado, no respondía a ningún estímulo. Le envié un mensaje a Mark:

Me sentí mal del estómago, tengo algo de fiebre pero no te preocupes, he visto al paramédico del hotel y ya me ha dicho que tomar, me pidió descansar así que diviértete no me gustaría te perdieras de la fiesta.