Disclaimer Los personajes son de Stephanie Meyer. La trama es únicamente mía.


Capitulo 2. Dulce Venganza.

Bella POV.

Todo el asusto de mis padres me tenía con la cabeza hecha un lio. No sabía que pensar. Aun estaba enojada, como era posible que me hubieran engañado, que nos hubieran engañado de este modo.

Mis amigos me habían informado que Charlie estaba enterado de todo, de mi accidente y del motivo de este. René y él se habían peleado fuertemente y Charlie se había ido de la casa.

Aunque siguiera furiosa, ellos siempre fueron mis padres, y me dolía que ahora estuvieran separados.

Edward me dijo que Charlie había venido a verme cuando estuve inconsciente pero desde que desperté no lo había vuelto a ver.

—¿Bella? Tierra llamando a Bella.

La mano de Alice pasaba de un lado a otro frente a mi rostro. Llevaba casi 3 semanas en el hospital y yo ya me quería ir.

—Perdona, Alice. ¿Qué decías?

—¿Qué cuando saldrás del hospital?

Los chicos habían ido a la cafetería a traernos algo para comer, ya estaba harta de la comida de hospital.

—Pues no eh visto al médico titular, solo a las enfermeras y a los internos que me supervisan, pero Edward fue a averiguar y si todo va bien, saldré en una semana.

Rosalie y Alice se alegraron demasiado.

Con sus visitas siempre me alegraban. La mayoría de la mañana me la pasaba completamente sola, había pedido claramente que solo mis amigos pudieran pasar a verme, pero en cuanto daban las tres de la tarde, Edward principalmente, se la pasaba conmigo.

Siempre me pregunte como es que habían autorizado lo que había pedido.

—Oigan chicas, alguna sabe como Edward consiguió que solo ustedes pudieran entrar a verme, ósea, como consiguió que les prohibieran las visitas a… ellos.

Rosalie y Alice se miraron entre sí.

—Supongo que se lo pidió a su papá. —Comento Rosalie desinteresadamente.

¿A su papá? ¿Que quería decir con que se lo pidió a su papá? ¿Qué tenía que ver mi suegrito en todo esto? Pero antes de que se lo pudiera peguntas, los chicos entraron a la habitación con comida de verdad.

Edward camino sonriendo hacia a mí y me entrego unas salchipapas. (1)

—¿De qué hablan? —Pregunto Edward mientras yo me atragantaba con mi comida.

¡Demonios! saliendo de aquí me comeré una hamburguesa al estilo Emmett. Pensé.

Mastique y trague rápido. Todos me miraban de una forma extraña.

—¿Qué? Tengo hambre.

Los chicos rieron y platicaron mientras yo comía y sorbía del refresco que me habían traído. Nunca pensé que la comida fuera tan deliciosa.

Empezamos a hablar de cosas triviales, cuando de repente. La puerta se abrió de golpe.

En la puerta estaba Luna con las botas manchadas de lodo y algo agitada.

Una papa callo de mi boca. —Luna… ¿Qué te paso?

—Largo.

Miré a los chicos confundida pero ellos estaban igual que yo.

—¡Dije que largo!

Esta vez grito, y agarro a Jasper, Emmett y Edward.

—¿Qué te pasa, Chaparra? —Pregunto Emmett riendo.

Sí. Luna era casi del mismo tamaño que Alice, solo le ganaba a Alice por unos cuantos centímetros.

—¡Largo, largo, largo!

—Ok, ok, ya nos vamos. —Contesto Jasper siendo empujado a la salida de la habitación.

—Te veo luego, amor. —Me dijo Edward mientras yo volvía a tomar mi papa y le decía adiós con mi mano.

Luna cerró la puerta con seguro y Rosalie, Alice y yo la mirábamos como si tuviera un tercer ojo.

—Estoy enamorada.

Alice y Rosalie enarcaron una ceja.

—Oh… mi… Dios. —Dije sorprendida.

Alice miro a Rosalie. —¿Tu entiendes algo? Porque yo no.

—Perdonen chicas, es que, Luna es rara…

Luna se sentó a un lado mío y me quito mis papas interrumpiéndome.

—¡Oye! Eso es mío.

—¿Y?

—Babosa

—Así me amas. —Cierto. Así quería a Luna. Alice y Rose se sentaron al borde de la cama.

—¿Pero qué tiene que ver que sea rara con enamorarse?

—Pues resulta que esta cosa rara, nunca se ha enamorado.

—¿Nunca, nunca? —Pregunto Rose.

—¿Nunca te enamoraste de algún chico, un profesor, algo? —Le siguió Alice.

—No. —Contesto Luna atragantándose con lo que quedaba de mi comida. —Bueno… ¿enamorarse cuenta cuando es de un auto?

—Espera, —Siguió Alice después de reírnos de sus ocurrencias y yo tomaba más salchipapas. —¿Qué te hace pensar que estas enamorada?

—Pues por que pongo la misma cara de boba que la gusana.

Alice, Rose y Luna rieron mientras yo me cruzaba de brazos fastidiada.

—No cambies la conversación, dime quien es el desafortunado.

—Que graciosita, gusana. —Dijo Luna con claro sarcasmo.

—Vamos, Luna. —Hablo Rose. —Ya cuéntanos.

—Bueno pues él es… bobo.

Todas reímos por eso. —¿Cómo que es bobo, Luna?

—Pues sí, pequeña Alice. —suspiro mi amiga. —Él es bobo, me hace mucho reír, es divertido, se le ocurre cada cosa, es sexy, greñudito, y lo mejor de todo… ¡Es Rockerito!

—Con razón no habías venido a visitarme, mocosa.

—En realidad no había venido a visitarte por que no estaba en Forks. —Saco la lengua. —Así como ustedes, yo también me fui de vacaciones.

—Ah, canija, ¿Y a Donde te fuiste?

—Me fui a Canadá.

—Bueno, como sea, ¿Y cómo se llama el susodicho? —Pregunto Alice moviendo las cejas subjetivamente.

—Se llama Ethan.

—Vale Luna, pero sabes que no puedes tener novio hasta que de mi aprobación.

—Cálmate, Bella. ¿Qué, apoco yo te dije algo cuando empezaste con Edward?

—Bueno, no, pero…

—Pero nada, Bella, —Me interrumpió Rosalie sonriendo. —Luna tiene razón.

—No le puedes prohibir que tenga una relación con Ethan.

Alce mis manos en modo de rendición. —Calmadas, ella sabe que lo digo de broma.

Luna asintió comiendo mas papas.

—Pues con ustedes, par de locas, ya no se sabe.

Volvimos a reír.

Después de eso la conversación se volvió más trivial, hasta que el sonido de la puerta siendo tocada por alguien nos interrumpió.

—Toc, Toc… —Hablo Emmett. —¿Ya se puede pasar?

—¡Claro, mi Hulk! —Hablo Rose en tono amoroso.

Los chicos entraron tras de Emmett.

Jasper se sentó en una silla mientras que Alice se sentaba en su regazo; Emmett rodeaba la cintura de Rosalie con sus fuertes brazos y colocaba su barbilla en su hombro; y Edward se sentaba a mi lado entrelazando nuestras manos.

—Oye, güera —Pregunto Luna acabando la ultima papa de mi comida. —¿Por qué le dices Hulk al gigantón?

—Pues porque es grande, musculoso e inmaduro. —Contesto Jasper provocando que todos riéramos.

—¡JA, JA! —Gruño Emmett desde con Rose. —Que simpático, seriecito.

—Bueno ya chicos. —Intervino Edward. —Es mejor calmarnos o vendrán a sacarnos de aquí.

Volvimos la plática que antes teníamos.

Estar con mis amigos hacia que me olvidara de los problemas que rodeaban mi vida.

Luna se despidió de mí prometiendo volver mañana al igual que los chicos.

Había noches en que Edward se quedaba a dormir conmigo en el hospital y esa era una de ellas.

En cuanto las enfermeras se iban después de que me revisaban y certificaban que todo estuviera bien, me hacía a un lado dándole espacio de acostarse en la cama junto a mí.

Estar entre sus brazos era algo que siempre me relajaba. Me hacía sentir plena, contenta, tranquila, como si nada ni nadie pudiera hacerme daño, podría acostumbrarme a esto.

Mi cuarto estaba a oscuras y la luz de la luna entraba por la ventana. El perfil de Edward se marcaba alrededor mientras la sombra de su brazo se movía acariciando el mío. Nos encontrábamos en un silencio cómodo, simplemente disfrutando el uno del otro.

De repente, la conversación con las chicas volvió a mi cabeza. ¿Qué tenía que ver mi suegrito en todo esto?

—¿Edward? —Pregunte a sabiendas de que todavía no se dormía. Siempre esperaba a que me durmiera primero.

—¿Humm?

—¿Qué tiene que ver tu papá, con que no dejaran pasar a…

Edward sabía a quién me refería no había necesidad de mencionarlo.

Su risa resonó tranquila y sabe en la oscuridad.

—Mi padre es tu medico titular, suponías que dejaría a mi sexy y bella novia en manos de cualquier médico, claro que no.

Me sonroje un poco a sus comentarios. Nunca me considere ni bella, ni sexy.

No le conteste. No había necesidad. Me supuse que era lógico que mi suegrito fuera mi médico, ¿no?

—¿Por qué?

Suspire. —Simple curiosidad.

Los días pasaron más rápido de lo pensado. Edward seguía trayendo su tarea y la mía para que no me quedara atrás en las clases.

Días antes de salir conocí a mi suegro.

Nunca creí que el hombre alto, con una aurora pacifica y extremadamente hermoso fuera mi suegrito, el padre de Edward. Su cabello perfectamente peinado hacia atrás, de un color rubio claro como el sol con tenues líneas cobrizas. Ojos cálidos rodeados de pequeñas arrugas, una nariz fuerte al igual que el mentón, con un cuerpo claramente masculino que se marcaba bajo la bata blanca que portaba.

—Hola, Bella, —Me sonrió cálidamente. —Soy el Dr. Carlisle Cullen, padre de Edward.

Me sonroje fuertemente. Si vergonzoso era cuando ibas a la casa de los padres de tu novio, según con tu mejor ropa tratando de causar buena impresión… ahora imagínense, tirada en una cama envuelta en una horrorosa bata verde con diferentes golpes en el cuerpo y la cara toda raspada. ¡Gran impresión, ¿verdad?

—Un gusto conocerlo Dr. Cullen

—Dime Carlisle, linda.

—Carlisle. —repetí asintiendo la cabeza.

Edward se mantenía serio sin pronunciar palabras pero siempre apoyándome sosteniéndome fuertemente la mano.

Mi suegrito tomo mi expediente y lo reviso. Yo cada vez me sentía más nerviosa, dejando el hecho de que fuera mi médico en ese momento, no dejaba de pensar que pensaba que su hijo y yo fuéramos novios.

Un sonoro suspiró salió de su pecho. —Bien, Bella, los informes dicen que puedes salir mañana mismo del hospital.

—¡¿Enserio? —Moría por salir de esas cuatro paredes. Además tenía cuentas pendientes con Tanya alias zorra por siempre.

—Así es, según los estudios —su vista viajo a mi expediente de nuevo—, la contusión que sufriste en la cabeza no fue de gravedad, aun así te mantuvimos en revisión para checar tus signos, —suspiro levantando la vista mientras sonreía. —Tus múltiples fracturas tomaran un tiempo en sanar pero después de eso estarás bien, creo que estarás bien.

—¿Entonces mañana puedo llevármela a la escuela, papá?

—Así es, Edward. Mañana mismo pueden irse a la Academia.

Sonreí ampliamente. Ya quería que fuera mañana. —Gracias Carlisle.

—De nada, Bella. Y perdona que no viniera muy seguido, las ocupaciones en el hospital me tenían privado de conocerte.

—No te preocupes, no hay problema, papá. —Comento Edward.

—Bueno, me retiro, —dijo mi suegrito cerrando mi expediente y dirigiéndose a la salida, donde se detuvo. —Por cierto Edward, ¿Cuándo llevaras a Bella a la casa? A tu madre le agradara conocer a tu novia.

Las mejillas de Edward tomaron un ligero color rosáceo, lo cual me sorprendió. —En cuanto esté al cien por ciento, padre.

Carlisle asintió y salió de mi cuarto dejándonos solos.

Después de mi egreso del hospital, todo volvió a ser como antes de mi partida.

En mi ausencia Tanya volvió a ser la mandona perra enfermiza que no hacía más que menospreciar a los demás. Así que cuando volví las personas se mantuvieron al marguen. Tú estando aquí, ¿para que se hacen cargo ellos mismos? Esas habían sido las palabras de Alice.

A decir verdad ellas solas pudieron hacerse cargo de Tanya y sus estupideces, pero no podía perderme lo que le fueran a hacer.

Todo el tiempo mientras me recuperaba de las fracturas, los chicos me mantenían fuera del alcance de la zorra de Tanya, pero había veces, como en clase de Historia mundial, que era la única clase que compartía con Tanya, donde aprovechaba cualquier oportunidad para molestarme con apodos tontos pero aun así dolorosos, como "Hija de Nadie", "Pata Chueca" y muchos más que su cabeza loca lograba formar.

Al cabo de dos meses y medio, mis fracturas estaban más que recuperadas, más que perfecto para vengarme por fin de Tanya, pero esto solo nos incumbía a mí, aunque con un poco de ayuda de las chicas.

—Ya saben qué hacer, chicas. —Les susurre antes de llegar a la mesa con los chicos a la hora del almuerzo.

Rosalie y Alice asintieron.

—Hoy es viernes por la noche chicos, —dijo Alice tomando un sorbo de su refresco. —¿Qué tal si salimos al Bar de Luna?

—No, en definitiva no. —Protesto Edward.

—¿Pero por qué, Edward? —Soltó Jasper. —Lo que mi Alice propone es perfecto, no salimos desde… pues…

—Tranquilo, Jasper. —Sonreí para darle a entender que no me mortificaba. —Y claro que vamos a ir al Bar, Edward, no encuentro la razón para no ir.

—Fácil, —Hablo Rosalie después de pasar un trozo de manzana. —No quiere que vayamos, porque sabe que te tendremos toda la tarde arreglándote y no se quiere separar de ti.

En cierta forma yo sabía que tenía razón, pero todo era parte del plan.

Después de reírnos un poco, y contentar a Edward, todo estaba más que dicho, iríamos al Bar.

Nos despedimos de los chicos y les pedimos que se adelantaran, nosotros llegaríamos un poco después por qué me arreglarían perfectamente, les dijo Alice.

—¿Alice? ¿Rose? Después de esto tienen exactamente el tiempo suficiente para prepararnos e irnos al Bar, ¿Ok?

—Es tiempo suficiente. —contesto Rose.

Habíamos planeado esto durante semanas, incluso estando en el hospital habíamos pensado en donde le dolería mas a Tanya mi pequeña venganza. ¿Y en donde más le duele a una chica tan superficial como Tanya que no sea en su vanidad?

Según habíamos planeado. La última clase de Tanya los viernes era gimnasia. Así que mientras se duchaba nos escabullimos en los vestidores y nos llevamos su ropa hasta su cuarto. La primera fase Dejar sin armas al enemigo había sido completada. Dejar a Tanya desnuda en los vestidores, sabiendo que siempre era la última en salir de los vestidores nos daba el tiempo suficiente para lo demás.

Una vez que nos percatamos de que nadie nos había visto y sobretodo mucho menos pillado entrando al cuarto de la plástica, era hora de proceder con la segunda parte del plan. Destruir reino personal.

Las chicas y yo nos miramos entre sí y las tres caminamos hacia el armario con nuestras herramientas. Teníamos poco tiempo antes de que todo se desatara. Debíamos salir rápido y dirigirnos al Bar antes de que la barbie se diera cuenta.

Una hora más tarde y con un maquillaje express nos dirigíamos al bar. Ya eran cercas de las nueve de la noche, así que los chicos ya deberían estar ahí.

Mientras Rose conducía, Alice y yo nos cambiábamos en asiento trasero.

—Alice me estas picando una pompa. —Me queje.

La risa de Rosalie me distrajo momentáneamente.

—Lo siento, Bella, son tus botas.

Cuando por fin aparcamos. Alice y yo tomamos guardia mientras Rose se cambiaba. Se podría decir que las tres estábamos exquisitas.

Rosalie con una blusa blanca de tirantes gruesos y una falda de tul negra que le llegaba hasta el muslo, con unas zapatillas negras muy lindas.

Alice por su parte llevaba igual una blusa de tirantes gruesos pero de color negro, con una falda a rayas de corte liso, pegado a sus caderas; unos botines negros y pequeño sombrero pull and bear de color negro.

Claro que yo era otra cosa, con unos shorts de mezclilla desgarrado de color azul claro, una blusa y un chaleco color verde con unas botas que me llegaban arriba de la rodilla color negro.

Sobra mencionar que me la pase estupendo. Bailando y bebiendo junto con mis amigos. Parecía que habían pasado años desde la última vez que habíamos hecho esto.

Cercas de las cuatro de la madrugada volvimos al colegio.

En la puerta se encontraba la Srita. Bethany al lado de Tanya quien se regocijaba por nuestros rostros.

—Srita. Swan, Brandon y Hale… a la dirección.

Después de todo… creo que alguien si nos vio.


¡Hola Chicas!

Perdonen la tardanza, pero es que mi cerebro se congelo y no se me ocurría el capitulo xD pero bueno espero que les guste.

¿Ustedes que creen que paso? ¿Si las habrán descubierto? Esperemos que no, jajaja.

Nota: gracias por los reviews que me dejaron, como el que me dejo thecat1420 diciendo que muchas dependían de mi historia, me causo mucha gracia y pues me activo el cerebro jeje.

¡POR CIERTO MUCHAS GRACIAS A TODAS POR SUS FELICITACIONES DE CUMPLEAÑOS!

(1)Salchipapas: tazón grande de papas fritas con un montón de salchichas asadas, con mayonesa y salsa de tomate y salsa.

¿Merezco Reviews?

Besos.

Luna.