Hola ¿Cómo están? Sé que es algo apresurado pero me adelantaré a publicar la continuación de esta historia, porque, probablemente se complique el adelanto la semana que viene, estaré con algunos pendientes.

¿Y que más? Ah si, muchísimas gracias a todos por los comentarios que he recibido, siempre me gustan y siempre me alegran el día, gracias por todo y el gran apoyo que me dan.

Sé que Sasuke es demasiado... Sasuke, pero ya saben, un Uchiha siempre será orgulloso y testarudo.

Bueno, no tengo nada más que decir, espero que les guste mucho este capítulo!


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Sakura miraba a Sasuke con incredulidad, no sabía porqué él la había llevado hasta a su habitación prácticamente arrastrándola para decir cosas como esas. Escuchar cada palabra proveniente del Uchiha le causaba mucho dolor, no medía la gravedad de lo que decía y sin embargo ella luchó ferozmente por no llorar frente a él. Entendía perfectamente el hecho de comprometerse a una edad sumamente joven, también que Sasuke fuera una persona a la que no le gustaba obedecer absolutamente nada, pero no era la culpa de la peli rosa que ambos hayan sido entrometidos en un asunto como ese.

No hacía falta que Sasuke le recriminara de esto. El rostro de Sakura se sonrojó inevitablemente, comenzaba a respirar rápidamente y sus ojos se estaban humedeciendo poco a poco. Desde hace mucho tiempo ella estaba enamorada del Uchiha inexplicablemente, había algo que a ella le gustaba mucho de él que no lograba concebir, a pesar de que Sasuke también fuese irremisiblemente guapo ella lograba ver algo más en él. Agachó su mirada mientras Sasuke la miraba a punto de asesinarla y suspiraba irritado.

– Ni se te ocurra lloriquear, es molesto.

Lo que se avecinaba sería terrible, el mundo se estaba viniendo abajo para el Uchiha menor, el enojo que contenía le estaba produciendo un golpe de estrés y sabía que no era nada sano mantenerse todo el tiempo con ese estado de ánimo. Era innegable el hecho de que se iba a desquitar con Sakura el resto de los días, idearía un plan para quitársela de encima o hacer que ella misma decidiera desistir en ese alocado compromiso.

– Sasuke-kun –llamó Sakura y éste le prestó toda su atención sin decirle nada–. Si no nos ven allá abajo, pueden pensar mal.

El Uchiha reaccionó tornándose rojo y sorprendido por los pensamientos extraños de Sakura que sólo lo hicieron enfadarse más. La tomó de la mano y la corrió de su habitación, bajaron de las escaleras justo a tiempo cuando ambas familias reingresaban a la casa.

– ¿Qué le ha parecido la propuesta que le he declarado, señor Fugaku? –preguntaba Kizashi sonriendo con altanería.

– Interesante.

Sasuke y Sakura tragaron saliva al escucharlo. La peli rosa sentía emoción y miedo al vivir con el amor de su vida, sabía que iba a ser sumamente difícil poder sobrellevar aquella complicada relación pero haría lo mejor para agradarle al Uchiha y complacerlo en todo lo que fuera, para no ser una molestia obviamente.

– Me encargaré de eso, casi está arreglado –aseguró el señor Haruno tomando su celular y marcando un número, saliendo nuevamente al jardín de los Uchihas.

Fugaku y Mikoto observaron a su inconforme hijo. Sasuke trataba de no decir nada y vaya que le estaba costando hacerlo. La madre de Sasuke seguía preocupada por su hijo pero repentinamente tuvo una idea bastante atrayente. Se acercó hasta donde estaban ellos y le indicó a Sakura que la acompañara hasta la cocina, era el mejor lugar para hablar a solas. Sakura aceptó no sin antes divisar el rostro serio del peli negro endurecerse. Mikoto le ofreció una tierna sonrisa una vez cerró la puerta de la cocina.

Mikoto Uchiha era sumamente diferente al resto de la familia, ella poseía un carácter bastante afable y tranquilo, era la persona más indicada para soportar el terrible temperamento de los hombres que habitaban en la casa y el amor maternal que tenía por sus dos hijos era extremo. Cuando reparó en Sakura se dedicó a analizarla detenidamente, era una mujer de la edad de su hijo, con unos bonitos ojos jade que además de ser expresivos, le habían encantado. El extravagante color de cabello de la joven Haruno le quedaba muy bien, el cuerpo de la chica era bastante aceptable para su edad y ella sonrió satisfecha de saber que su hijo no podía negar que ella era atractiva. Sakura la miraba sonrojada completamente al sentirse invadida.

– Quisiera pedirte un gran favor Sakura –habló Mikoto con una sonrisa quieta.

– Puede pedirme lo que usted desee –respondió sonando muy nerviosa, la madre de Sasuke era demasiado bonita.

– Sé que ustedes son muy jóvenes para hacer algo como esto pero, confió en que tú puedes cuidar perfectamente de mi hijo –decía con seguridad y firmeza–. Así que quiero que me prometas que cuidarás de él y lo vas a proteger de él mismo.

Sakura pestañeó sin creer lo que estaba diciendo la madre del amor de su vida. Pero estaba tratando de comprender lo que le ocurría.

– ¿De él mismo?

– Así es –Mikoto cambió su semblante a uno de preocupación–. Mi hijo es demasiado tozudo y a veces puede comportarse demasiado soez, pero, él es una buena persona. Sasuke puede llegar a meterse en problemas fácilmente.

Sakura lo sabía, a pesar de tener el peor temperamento de todo el mundo, ella iba a quererlo tal y como era. Asintió sorprendiendo a la mamá de Sasuke, sonriendo con cordialidad. El instinto maternal de la señora Uchiha le decía que Sakura era la mejor persona con la que Sasuke tal vez se cruzaría en su vida. Lo que ella no sabía es que ellos ya se conocían.

– Seguramente va a querer vengarse de esto contigo, yo sé que el no va a ser amable –dijo algo avergonzada.

– Conozco a Sasuke-kun desde hace muchos años –Mikoto abrió la boca y un brillo en sus ojos apareció–. Así que, puedo entenderlo.

Mientras Sasuke escuchaba las barbaries que los demás adultos decían sobre el matrimonio, se encontraba también preocupado de lo que su madre le dijera a Sakura, pero como sea, la molestia se lo diría de todos modos. Fugaku miró a Sasuke y éste supo que iba a decir algo importante por la rígida mirada que le dirigía.

– El señor Kizashi desea hablar contigo –anunció mientras dejaba a solas a los Haruno y a Sasuke.

– Mierda –dijo susurrando, haciéndose a la idea de lo que probablemente el trastornado padre de Sakura iba a decirle.

Kizashi se aproximó prudentemente y le sonrió con hipocresía, estrechó la mano con la del peli negro y se preparó mentalmente para el gran discurso que iba a dar.

– Querido Sasuke, ahora cargarás con una gran responsabilidad que afortunadamente será recompensada. Sakura puede encargarse de cualquier asunto, el que sea, pero tú también tendrás que responsabilizarte de lo que hagas a partir de que comiencen a vivir juntos. El contrato que firmarás a continuación –dijo mostrándole un folder con algunas hojas que ojeó rápidamente–. Avala a ambas partes de cualquier acto que cometan, en caso de que hayan cometido una falta, serán sancionados por mi parte –amenazó y Sasuke entornó los ojos–. El contrato fue hecho para cumplirse, debes acatar todo lo que conlleva ahora este arreglo ya que tus padres así lo han deseado. Por el bien de la empresa Uchiha, claro.

Era una buena jugada y ese hombre sabía cómo hacer que esa estupidez funcionara. Maldecía internamente a la familia Haruno de por vida.

– De acuerdo.

– Mañana comenzaran a vivir juntos, así que prepárate.

A todo esto, pareciera que quisieran deshacerse de su propia hija, era un estorbo, eso lo sabía bien, pero ellos eran sus padres y era increíble que las cosas fuesen así. Descartó esa idea debido al ser demasiado descabellada.

Una vez todos se retiraron, Sasuke no tuvo otra opción que preparar todas sus pertenencias en distintas cajas para la mudanza. El Uchiha estaba ideando el método para hacer que cambiarán de parecer los padres de la Haruno, desobedecería el pequeño reglamento que habían elaborado y culparía a Sakura para que la recriminaran a ella sin verse él afectado ni su familia. Era perfecto, no arriesgaba nada, ni siquiera el dinero que tenían ahora sus padres. Con una sonrisa perniciosa se dispuso a dormir y prepararse para el día siguiente.

Cuando amaneció, Itachi se aventuró a entrar a la habitación de Sasuke, tomó las sabanas de su cama y tiró de ellas con brusquedad provocando que el peli negro se sobresaltara un poco enfadado. Itachi seguramente iba a reprocharlo o algo por el estilo. La personalidad del Uchiha mayor era distinta a la de Sasuke y por mucho, él era mucho más responsable y considerado con las personas, procuraba el bien de los demás por sobre el suyo y aunque se viera muy serio, siempre estaba de buen humor o de uno neutro.

– Sasuke tienes que despertar, te están esperando los Haruno.

Y así es como comenzaba un nuevo día, no le gustaba que lo interrumpieran mientras tenía un pleno momento de paz y ahora se encontraba con un humor horrible. Definitivamente Sasuke tenía serios problemas.

Bajó las escaleras y sus padres lo estuvieron esperando, Itachi lo siguió con una muy relajada sonrisa en su expresión, antes de despedirse con algunas maletas en brazos, los miró paulatinamente. Todo aquel plan era muy acelerado y no se encontraba preparado para separarse así de personas a las que profundamente estimaba y guardaba amor puro, suspiró, dejo caer sus maletas y sus padres le ofrecieron un cálido abrazo, cuando volteó a ver a Itachi hizo lo mismo.

– Sé que estarás bien –confió Itachi ensanchando ligeramente aquella sonrisa, sacudiendo un poco los cabellos de Sasuke.

– Te voy a extrañar demasiado Sasuke-chan –Mikoto cerró los ojos conteniendo las lágrimas, el dolor de ver a un hijo partir era inexplicable, pero le enorgullecía saber que estaba dando un paso importante en su vida.

– Cuídate –expresó calculadoramente Fugaku.

Sasuke inhaló profundamente antes de volver a tomar sus cosas y abrir la puerta con muy poca determinación. En qué momento se le había ocurrido aceptar vivir a solas, la familia Haruno aguardaba por él en el lujoso automóvil, uno de los sirvientes le abrió la puerta del auto al Uchiha y subió topándose con la mirada curiosa de Sakura. Giró la cabeza para volver a ver su hogar, sus padres estaban bajo el marco de la puerta esperando a que desapareciera de su vista.

El auto comenzó a avanzar a gran velocidad, dejando atrás el verde suburbio en el cual él vivía, algunos sentimientos inentendibles se apoderaron de Sasuke, no quería dejar así a su familia, no era justo que personas ajenas cambiaran su vida radicalmente, se sentía tan fuera de lugar.

Sakura estaba nerviosa, tenía en cuenta que Sasuke estaba intranquilo y que seguramente estaba enfadado, lo mejor era no dirigirle la palabra para no molestarlo a pesar de que él la considerara prácticamente lo mismo. La peli rosa miraba de reojo en constantes ocasiones al Uchiha, el silencio que los inundaba era asfixiante, cosa que a ella no le gustaba, estaba acostumbrada a vivir en un ambiente un poco más fluido, sin embargo era mejor tratar de mantener la calma hasta llegar al departamento.

– ¿Así que sigues estudiando Sasuke? –preguntó el padre de Sakura mientras iba conduciendo, no sentía curiosidad por saber las ocupaciones del chico, pero necesitaba que tomara confianza.

– Si, en la escuela privada de Konoha del Norte –se limitó a responder con sequedad, obviamente eso Sakura lo sabía, era la misma escuela en la que asistía Naruto.

Konoha era una ciudad tan grande con una amplía población, en donde las escuelas públicas no se daban abasto con tantos alumnos, así que se habían fundado cuatro escuelas privadas francamente costosas para mantener solo a cierta cantidad de alumnos, Konoha del Norte, del Sur, Este y Oeste.

– Sakura estudia en Konoha del Este, cerca del departamento en donde vivirán –respondió continuando con el monólogo que desde un principio había aburrido al Uchiha–. Siempre le exigimos las mejores calificaciones para que el nombre de nuestra familia no pierda su reputación.

Sasuke rodó los ojos, sinceramente eso no le importaba, de hecho, había dejado de escuchar gran parte de la conversación que mantenía Kizashi. Sakura no quería que siguieran hablando de ella para hartar al Uchiha, pero poco lo estaba logrando, no se veía nada contento. Ella suspiró quedándose callada.

– ¿ Qué promedio tienes en la escuela Sasuke? –indagó Mebuki mirándolo por el espejo.

El promedio de Sasuke no era algo que se debiera presumir, en primera, porque le importaba muy poco la escuela y en segunda, no le gustaba hacer las tareas. No es que Sasuke fuera idiota o poco inteligente, al contrario, cuando se lo proponía su promedio llegaba a ser tan excepcional como el de Sakura, simplemente no le apetecía esforzarse.

– Es bueno –mintió.

Estaba comenzando a desesperarse de tantas preguntas intimas, a los padres de Sakura qué les tenía que importar su vida personal, tal vez le preguntarían después cuantas novias había tenido y cuantas veces se las había… bueno, mejor lo olvidaba, de todos modos a él no le gustaban las relaciones serias.

– Hemos llegado –Kizashi se detuvo en un enorme edificio, en una de las zonas más exclusivas de Konohagakure, ambos jóvenes se tensaron inmediatamente, finalmente iban a conocer su próximo hogar.

El lugar era inmenso, tenía más de 50 pisos de altura y dos elevadores con suficiente espacio, ahí ya los esperaba el camión de mudanza con un trabajador terminando de trasladar lo necesario al lugar. Subieron rápidamente y al llegar se encontraron con el departamento que les pertenecía, un lugar amplio con una perfecta vista a la gran ciudad. Al ingresar ambos chicos se situaron y exploraron intuitivamente el lugar, era muy lujoso y todo era relativamente nuevo, un recibidor con una gran pantalla y dos muebles de piel, una cocina moderna que no era tan grande pero se ajustaba a las necesidades de los dos, un baño con tina y una regadera incluida y por último una sola habitación con una cama para ambos y sobraba una habitación que parecía un pequeño estudio para trabajar. En resumen: ese lugar lo tenía todo.

– ¿Qué les parece? –inquirió Kizashi.

Ninguno tenía palabras para expresar la impresión que les había producido ese magnifico lugar. Sin embargo, para Sasuke le causaba demasiado desagrado compartir un solo cuarto para dormir, esto definitivamente estaba planeado.

– Es hermoso, padre –respondió Sakura al advertir que Sasuke no iba a decir nada–. Muchas gracias.

– De ahora en adelante estarán solos, espero que sepan cómo encargarse de mantener este lugar en orden mientras estudian, ya sabrán qué hacer cuando terminen todos sus estudios.

No hacía falta adelantar los hechos demasiado.

– ¿Cómo vamos a pagar y mantener este lugar? –Sasuke habló, sin un ápice de comportamiento.

Kizashi sonrió.

– Tienes que aprender a leer Uchiha, en el contrato está escrito. Nosotros solventaremos gastos por ahora, pero cuando terminen de estudiar, las cosas cambian.

El ambiente era tenso, Mebuki carraspeó ligeramente dándole a entender a su esposo que tenían que retirarse.

– Bueno, si tienen alguna otra duda, no duden en llamar al teléfono, con gusto los atenderé –comenzó a salir por la puerta, pero antes se dio media vuelta para volver a hablar–. No nos decepcionen, los mantendré informados de futuros cambios.

Y tras cerrar la puerta, ellos se quedaron a solas perdidos en el silencio que provocaba aquel lugar. Nadie sabía qué hacer exactamente, lo mejor era distraerse en algo o en alguna actividad que los mantuviera entretenidos. Pero no. Sasuke se volteó en dirección a Sakura, que había tomado asiento tranquilamente meditando, la miró con hastío.

– Me niego a dormir contigo.

Tenía que aceptarlo, ella era una carga para Sasuke, aunque le doliera demasiado lo que él dijera, tenía que ser fuerte. Cerró los ojos y se relajó, la paciencia era una virtud característica de ella.

– No te preocupes Sasuke-kun…

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Bueno ¿qué les pareció? espero que haya sido mucho de su agrado, ya saben.

Me gusta escribir para ustedes, no se olviden de dejar un review, me gusta conocer lo que piensan y me encanta ver cómo se emocionan!

A mi me enamoran sus comentarios! Son lo máximo! Espero que les haya gustado, el próximo fin publicaré la continuación.

Nos vemos...