Disclaimer Los personajes son de Stephanie Meyer. La trama es únicamente mía.
Capitulo 4. Abriendo mi mente.
Bella POV.
Después de que Luna me aviso lo de Phil, inmediatamente nos dirigimos al hospital de Forks, que era donde estaba mi papá.
Qué extraño me sonaba ese título. Papá. Cuando me imaginaba ese título me imaginaba a Charlie, nunca mire de esa forma a Phil, bueno algunas veces, pero es que exageraba tanto su protección que lo consideraba mi segundo papá.
Llegamos casi corriendo, mis amigos iban tras de Edward y de mi, quien me llevaba de la mano fuertemente agarrada.
Llegamos a recepción eh inmediatamente preguntamos por mi papá.
—Disculpe Señorita, queremos saber del Comandante Phi, —Hablo Edward— sabemos que lo trajeron aquí.
Nunca me había gustado estar en los hospitales, aunque después de la caída me había tenido que aguantar.
Alice tomo mi mano libre y me dio una mirada tranquilizadora. Sabía que todo estaría bien, Phil siempre ha sido un guerrero, siempre ha sido de los que si se caen, se levantan y con más fuerzas, creo que de ahí saque esa parte de él, somos luchadores, así que mi padre estaría bien.
—En este momento está en terapia intensiva, no podrán verlo.
—¡Pero es mi papá! —Grite exasperada.
—Tranquila, Bella —Comentaron mis amigos desde atrás.
Cerré los ojos eh inhale profundamente. Los nervios me carcomían por dentro.
—Lo siento, señorita —hablo con voz suave la enfermera—. Pero por el momento no puede recibir visitas, estamos monitoreando sus signos, se encuentran en un estado muy delicado.
—Bueno, —intervino Emmett, que para mi sorpresa estaba muy serio. —al menos podría decirnos que le sucedió.
—Solo sé que el comandante recibió una bala cerca de su corazón.
Dejamos en paz a la enfermera y caminamos a los asientos para sentarnos. Emmett estaba recargado en la pared y tenia recargada en su pecho a Rosalie, que suspiraba suavemente; Jasper tenía entre sus piernas a una pequeña engendro que no hacía más que acurrucarse y jugar con el dobladillo de su blusa de satín; Luna me tomaba de la mano mientras que Edward me abrazaba sobre los hombros, protegiéndome también contra su pecho, no había más que esperar alguna noticia.
Los segundos se convirtieron en minutos, los minutos en horas, en horas muy eternas. Edward fue a la cafetería junto con los chicos a comprarnos algo de comer a las chicas y a mí, pero yo sentía el estomago totalmente cerrado, dudaba que siquiera un pequeño bocado entrara.
—Tienes que comer algo, Bella.
—Es que no me entra nada, Edward, es enserio. —Suspire pesadamente.
A la hora de la comida me negué a probar bocado, por eso ahora, cuando ya casi eran las nueve de la noche, —los chicos se habían marchado para descansar y avisar en la escuela pero prometiendo volver en cuanto terminaran las clases, Luna tenia algunos pendientes en el Bar y por supuesto, también en avisarle a su Tía y a la disquera. Edward por supuesto no se quiso separar de mí—, insistía en que comiera algo.
—Ándale, ¿o quieres que te lo de cómo a un bebé?
Su pequeño chiste me había causado algo de gracia, por lo que solté una leve sonrisa, pero no conteste a su pregunta. Edward corto un pequeño trozó de el sándwich que me había comprado en la cafetería.
—Ándele, mi bebita hermosa, —hablaba Edward haciendo avioncito(1) con el pedazo de emparedado— abra la boquita.
Su intento por que comiera me hacia sonreír, así que abrí mis labios y comí el trozo que me dio.
—¡Esa es mi nena! —Hablo con mucha emoción.
—Solo porque me dio hambre eh. —Y era verdad. El pedazo de sándwich que me dio Edward en la boca me abrió el pequeño nudo que sentía en la garganta, provocando que un hambre voraz explotara en mí.
Comí todo el resto del emparedado que Edward deposito en mis manos con gusto, pero mi cuerpo exigía algo de agua.
—Ya me dio sed. —Edward se paró de un solo movimiento y lo mire extrañada. —¿A dónde vas?
—A traerte algo de beber. —Contesto con obviedad.
—Déjalo, —Respondí levantándome y sacudiendo las migajas de pan de entre mis piernas. —Además necesito caminar un poco, ya se me están entumiendo las piernas.
—Te acompaño.
—¡No! —Conteste inmediatamente después de Edward y me miro sorprendido. —Perdón, me refiero a que necesito que te quedes aquí por si salen a informarnos de Phil.
—Ah, está bien, entiendo. —Comento sonriéndome. —Mira por ahí cercas ahí una máquina de cafés, por si quieres uno. Creo que la cafetería ya cerró.
Mire el pasillo por donde me había dicho Edward que estaría la máquina de café, creo que era mejor idea que una botella de agua, por lo que veo esto iría para largo. —Enseguida vuelvo, no tardo.
Edward me sonrió y se sentó de nuevo. Yo me encamine por el pasillo, era largo, y la gente se escuchaba quejarse, odiaba los hospitales, su constante olor a pulcro y los murmullos de las personas quejándose de sus dolores, lo hacía, temeroso e incomodo. Doble la esquina de mi camino para toparme por otro largo pasillo y al final de encontrarme la máquina de cafés. Esta camino estaba más solo, pero aun así daba escalofríos.
Llegue a la maquina y escogí un express bien cargado con un cubo de azúcar. Deposite las monedas y espere mi café, observe como la maquina depositaba el pequeño vaso pero no lo llenaba, espere unos segundos más y seguía igual.
—Maldita cochinada, quiero mi café. —Dije mi pensamiento con voz alta. Le pegue un manotazo al costado de la maquina, pero seguía igual.
—Creo que necesitas un poco de ayuda, ¿no?
Pegue un brinco cuando esa voz me hablo. Voté a encarar a quien me había espantado y cuál fue mi sorpresa al encontrarme con Jacob Black, frente a mí.
—¿Tú qué haces aquí? —Pregunté.
—¿Ahora mismo?, ayudándote. —Me contesto arrimándose a la máquina, oprimiendo un botón verde que decía "inicio".
Tonta, tonta, tonta. Me dije a mi misma mentalmente.
No me había fijado en ese botón antes, y cuando Jacob Black lo oprimió, mi café, comenzó a servirse.
Apenada por mi estupidez, me sonroje. —Gracias.
—Fue un placer. —Me devolvió la expresión sonriéndome ampliamente.
La verdad Jacob no era feo, pero ya ni me acordaba porque lo detestaba…
Flash Back
—Hola, me llamo Bella Swan —me presente— ¿Tu eres?
—Hola me llamo Jacob Black —me tendió la mano para estrecharla, y cuando así lo hice, m dio un jalón y me beso. Pero este idiota que se piensa. ¿Qué yo me beso con cualquier estúpido como él? Estaba muy equivocado.
Fin de Flash Back
Ah, sí. Ya me acorde porque lo detesto.
La máquina empezó a pillar avisando que mi café estaba listo. Lo tome con cuidado y me disponía a caminar de regreso a con Edward, cuando Jacob me detuvo.
—Y… ¿Cómo estas, Bella?
Edward POV
Ya habían pasado diez minutos y Bella, aun no regresaba. Quería ir a buscarla, pero no quería parecer un novio demasiado protector o peor aún, algún tipo de acosador.
Bella a lo mejor simplemente decidió caminar más por el Hospital, para distraerse y mover más las piernas. No tenía porque preocuparme.
Comí un poco del sándwich que había traído para mí, pero cada segundo volteaba a ver el pasillo por donde Bella se había ido, y seguía sin volver. Me terminé mi emparedado y de Bella… nada.
Sabía que estaba esperando noticias de Phil, pero Bella me estaba empezando a impacientar. Camine de nuevo al modulo de información, donde ahora solo se encontraba la enfermera del turno de la noche.
—Buenas noches, señorita… me podría dar alguna información del Comandante Phil.
La enfermera me escucho atenta y asintió con la cabeza cuando termine de hablar. —El Paciente aun sigue en terapia intensiva y se encuentra estable.
—¿Se pondrá bien?
—Pues eso lo dirá el médico encargado hasta mañana en la mañana. —¡Médico, claro! ¿Cómo no se me había ocurrido antes? ¡Mi padre es médico de este hospital! —Muchas gracias, señorita.
Regrese de nuevo a mi asiento pensando. Primero que nada, Phil se encontraba estable, así que noticias no tendríamos más por esta noche; segundo, mi padre era médico, así que mañana en la mañana cuando lo viera le pediría que averiguara algo más sobre el estado de salud del papá de Bella. Y tres… ¡¿Dónde carajos se había metido Bella?
Me levante del asiento y camine por el pasillo, miraba cada habitación a mi paso, era doloroso ver a las personas en ese estado, pero sabía que los estaban atendiendo bien, y pronto saldrían de ahí. Di vuelta en la esquina del pasillo y a lo lejos vi a Bella platicando con… Jacob Black.
Primero pensé que Black estaba molestando a Bella, pero después vi como sonreía ampliamente, al igual que el idiota de Black. Me encamine hacia ellos, sabía perfectamente que Black estaba enamorado de Bella, no era ningún idiota, así que no le daría ni la mínima oportunidad a Black de robarme a mi Bella.
—¿… enserio hiciste eso? —Escuche como Bella preguntaba antes de darle un sorbo a su café.
—¡Es verdad!, es más, mi abuelo me correteo por toda la casa tratando de pegarme por haberle echado el chile piquín a Sam en los calzoncillos. Él ardor le duro toda una semana.
Las risas de ambos se combinaron, ni siquiera notaron que estaba presente.
—Bella, me tenias preocupado. —Mi novia volteo a verme con sorpresa, como dije, no me habían sentido cuando me acerque a ellos. —¿Qué hace Black aquí?
—¿Qué, Cullen?, ¿A caso no puedo estar en el hospital de Forks? —dijo Jacob con sarcasmo. Yo solo me limite a verlo con los ojos entrecerrados.
—Jake, me ayudo con la máquina, —Esperen, ¡¿Qué? ¿En qué maldito momento se convirtió en "Jake"? —porque no me lo servía.
—Eso paso porque no oprimiste el botón de inicio, Bells. —dijo Black con una sonrisa enseñando su dentadura. ¡¿Quién diablos se cree para decirle Bells, a mi Bells?
Bella le saco la lengua de modo infantil, como cuando lo hacía con Emmett o Jasper. Esto no me estaba gustando nada.
—Ya te dije que no lo vi. —Ambos rieron nuevamente. Me sentía en un mundo extraño, en otra dimensión. Bella me ignoro momentáneamente pero sentía que me había perdido en un mundo paralelo. Mi novia de repente borro la sonrisa que adornaba sus bellos labios y me miro totalmente pálida, más de lo normal, ahora tenía un color platinado enfermizo. —¿Se encuentra bien Phil, Edward?
Ahora entendía su faz. —Sí, nena, la enfermera dijo que esta estable y que tendremos más noticias hasta mañana, que no nos preocupáramos.
Lo último lo añadí, necesitaba tranquilizar a Bella y creo que funciono, porque su rostro volvió a tomar su color natural y suspiro fuertemente. Tome su mano libre y le di un suave apretón, ella me sonrió en respuesta.
—¿Qué le paso a tu papá, Bella? —¡Pero qué entrometido era Black!
—Recibió un disparo cercas del corazón, Jake —Ese diminutivo de nuevo. Ya empezaba a molestarme.
—Aww, Cariño. —Contesto Jacob, ¡abrazando a mi niña! —Todo saldrá bien.
No lo soporte más y jale a Bella hacia mi pecho, abrazándola por la cintura. —Gracias Jacob, sabemos que saldrá bien, ahora si nos disculpas, llevare a Bella a que duerma un poco. Con tu permiso.
Di media vuelta con Bella aun a mi costado. No espere a que Black me contestara y no es que esperara respuesta de su parte, solo quería alejar a Bella lo más que pudiera de con él.
Bella me siguió sin decir nada. Quería saber que pensaba, y no tarde mucho en averiguarlo, en cuanto dimos vuelta por el pasillo se alejo de mí.
—¡¿Pero qué demonios te pasa, Edward? —Murmuro entre dientes. —¿Por qué has hecho eso?
—Solo quería que Black dejara de molestarte.
Bella tomo de golpe el café que le quedaba y tiro el vaso en un contenedor de basura que tenía a su lado. —Jake no me estaba molestado, al contrario, me estaba distrayendo un poco platicándome una historia graciosa.
—Jake, Jake, Jake, —Hable exasperándome un poco. —¡¿Desde cuándo Black paso a ser Jake?
Una enfermera nos miro severos dándonos a entender que no era el mejor lugar para discutir.
Bella me volteo a ver y se enderezó, ya que los dos nos habíamos inclinado un poco al frente. —No puedo creer que estés celoso de Jacob, Edward.
—Yo no estoy celoso de Black. —Conteste entre dientes.
—Como sea, Edward. No pienso tener una discusión por tus celos que según tú, no sientes. No es el momento, y mucho menos es el lugar.
Me miro severa. Estaba muy enojada.
Camino a los asientos en recepción con paso firme y los puños fuertemente apretados. Me apreté el puente de mi nariz por pura frustración y maldije bajo y corrí tras de ella.
Llego antes que yo a la sala de espera, pues cada que me emparejaba a su lado y trataba de agarrar su mano, ella me apartaba y aceleraba más el paso.
Así paso de nuevo los minutos, yo tratando de acercarme a Bella y ella alejándose de mí. No estaba enojada, estaba encabronada, lo notaba en los nudillos blancos de sus manos, que marcaban por lo fuerte que apretaba los puños sobre sus piernas.
A eso de las dos treinta de la madrugada, Bella empezó a cabecear.
—Bella, amor, necesitas dormir. —Mi voz la despertó unos breves instantes, pero enseguida cerró los ojos contestándome.
—No, aun aguanto despierta. —dijo negando con la cabeza.
—Sí, como no, dime como, ¿con los ojos cerrados y bostezando? —Le exclame a medio bostezo.
Negó con la cabeza nuevamente pero esta vez no contesto.
La jale del brazo hacia mi pecho, quiso resistirse, pero al final se dejo guiar. Recargue su cabeza entre mis piernas y extendió su cuerpo en el pequeño sofá del la estancia del hospital.
Rápidamente se quedo dormida. Acaricie sus mejillas y un leve escalofrío recorrió su espalda haciendo que se estremeciera. Mi niña era tan hermosa, tan linda, y no solo en el exterior, en este tiempo que estamos juntos, eh visto su belleza interior. Pase mi mano por sus suaves cabellos y suspiro. Me agradaba demasiado la idea de que suspirara, aun estando dormida, cada que la tocaba.
Cobije a Bella con mi chamarra que me había quitado minutos antes, recargue mi cabeza en la pared y cerré los ojos, cuando los volví a abrir, mire mi reloj y casi eran las cinco de la madrugada. Levante suavemente la cabeza de Bella, quien seguía dormida, y me cole a un lado. Me pare y camine en silencio hacia la máquina de café de nuevo tallándome los ojos.
Deposite las monedas y oprimí el botón de inicio.
Medio dormido y medio despierto, tome mi café y le di un sorbo.
—¿Mala noche Cullen?
Me queme la punta de la lengua al escuchar la voz de Jacob cerca de mí.
—¿Qué acaso eres vigilante aquí o qué? —Lo mire tomando un nuevo sorbo de mi café. Mi cerebro empezaba a despertar poco a poco.
—No, —Contesto Black depositando unas monedas en la maquina también. —Al igual que tú y Bella, yo también tengo a alguien aquí. A mi abuelo.
Eso me tomo un poco por sorpresa. —Eh… Pues, yo… lo siento.
—Tranquilo, Cullen. —Dijo Jacob tomando un sorbo de su café. —No es que lo ande divulgando a diestra y siniestra.
No encontraba de que hablar con Jacob. Era bien sabido que no era de mi agrado, siempre me atacaba, competía conmigo, siempre estaba tratando de superarme en todo, y a veces lo lograba, pero hoy, en este momento, ninguno buscaba un premio, ninguno de los dos estaba compitiendo, ni quiera me estaba atacando en este instante; solo éramos dos chicos, medio dormidos, porque se le notaba que estaba a punto de caer dormido.
—¿Y Bella? —Pregunto de repente.
—Pues… está dormida. —Me sentía estúpido. ¿De qué se supone que hablas con tu enemigo?
—Esto es una estupidez.
—Cierto. —Reímos los dos.
—Mira Cullen, —me miro Jacob directo a los ojos— tú no me caes bien, yo no te caigo bien —asentí con la cabeza antes de darle un trago a mi vaso—, pero Bella me interesa.
—Pierdes tu tiempo. —Dije sin perder el contacto con sus ojos. —Bella jamás estará contigo, deberías saberlo, ella te odia.
—Pues eso no se noto hace rato, mientras reía conmigo.
Me empezaba a enojar. —No te hagas ilusiones, Black, Bella nunca se fijaría en ti.
—Eso lo veremos, Cullen, eso lo veremos.
Tenía que alejarme de Black cuanto antes, sino lo mataría a golpes ahí mismo.
Me di la media vuelta y camine de regreso a donde estaba Bella.
Cuando di vuelta en el pasillo, la vi sentada frotándose los ojos. Se había puesto mi chaqueta. Sus mejillas estaban sonrojadas y sus labios dieron un suave bostezo.
—Edward, ¿Dónde estab… —La silencie cuando la bese en los labios. Necesitaba sentir sus suaves labios moviéndose contra los míos, y no tuve que esperar demasiado, inmediatamente respondió los movimientos desesperados de mi boca contra la suya. Pose mi mano sobre su mentón arrimando su rostro más a mí. Mi pulgar acariciando su mejilla mientras la seguía besando.
La falta de aire nos hizo romper el beso, pero enseguida la atraje a mi cuerpo abrazándola.
—Te amo, te amo, te amo… —Murmure constantemente.
—Yo también te amo, Edward. —Suspiro entre mis brazos. —Pero, ¿a qué viene esto?
—Perdóname, ¿sí? —Supliqué. La pequeña conversación con Black me había dejado un mal sabor de boca. Por un momento de verdad creí que podía perder a Bella.
—Te perdono. —La sentí sonreír contra mi cuello. —Te amo y jamás podría estar mucho tiempo enojada contigo. —Suspiré. A veces no sabía cómo Bella sabía exactamente qué decir, cuando algo me atormentaba. —Siempre estaré junto a ti.
—Y yo contigo, amor. —Exclame todavía abrumado por las palabras de Black. —Nunca te dejare.
Bella POV
Después de el repentino beso de Edward -y no es que me estuviera quejando, si por mi fuera estaría besándolo toda mi vida, es solo que me tomo por sorpresa, mi cerebro aun no despertaba por completo y solo me saco de onda-, el tiempo paso un poco más a prisa.
A eso de las siete de la mañana, llego Carlisle, mi suegrito. Edward me dijo que ayer con todo lo apresurado, la pequeña discusión que tuvimos, que mas bien eran celos pero bueno, se le había olvidado que su papá trabajaba en este hospital. Casi quise darle un zape de lo tonto que había sido, pero la verdad es que lo comprendía, todo el día se había estado al pendiente mío y de que con Phil estuviera bien.
Mi suegrito nos dijo que pasarían a mi papá a una habitación, que habían mantenido a Phil en terapia intensiva para monitorearlo mejor tras la operación para extraerle la bala.
Al escuchas sus palabras no pude evitar soltar un gemido lastimero. Siempre estuve consciente de que los trabajos de Charle y de Phil, eran de alto riesgo, pero nunca me había visto en la situación en la que ahora estoy con Phil.
Carlisle nos dio el pase en cuanto lo pasaron a una habitación. Como me lo esperaba, su habitación estaba custodiada por dos de sus fieles soldados, me saludaron con un gesto con la cabeza, cuando pase a su lado, pero le bloquearon el paso a Edward.
—Chicos, él viene conmigo, es mi novio.
Uno de los cabos me miro receloso, pero lo dejo pasar.
Edward no dijo nada, tomo mi mano de nuevo y entramos juntos a la habitación.
Mi corazón latía ruidosamente, no había visto a Phil desde que me entere que era mi padre, y ahora no sabía que decirle. Sentí un ligero apretón en mi mano de parte de Edward. Vi nuestras manos entrelazadas y después lo vi a los ojos, me sonrió cálidamente y respondí su sonrisa igual. Todo estaría bien.
Voltee a mirar a Phil y lo vi dormido o eso creía.
—Has venido a verme.
Me tomo por sorpresa, no sabía que responder. Edward soltó mi mano y me empujo suavemente hacia él.
Camine lentamente hasta una silla que había a un lado de la cama.
—Tenía que venir, eres mi padre.
Los ojos de Phil se abrieron de sorpresa. —¿Qué es lo que has dicho?
—Que tenía que venir.
—No, lo segundo. —Siseo cuando intento moverse.
—¿Estás bien? —Pregunte asustada por su gesto de dolor.
—Estoy bien, es… es solo esta maldita herida. —Contesto volviéndose a acomodar. —Pero, por favor repite lo que has dicho.
Suspire y baje la mirada. Me disponía a hablar pero el médico encargado entro.
—Vaya, vaya, veo que ya está mejor comandante. —El médico Jefferson empezó a revisar los signos que marcaban los monitores, pero Phil no apartaba la vista de mí.
—Este… mejor me voy.
—No te vayas, Bella, —Dijo Phil. —Por favor…
—No iré lejos. —Contete— Lo prometo.
Voltee a la salida y me fije que Edward ya no estaba en la habitación, ni siquiera me di cuenta a qué hora se salió.
Me lo encontré en la cafetería. En cuanto me vio se levanto.
—Pensé que tardarías más.
—Llego el Doctor, y salí para que lo revisara, —Suspiré sentándome con él en la mesa. —Al rato volveré a verlo.
—Pues sí. —Dijo en tono distraído. —Pero creo que ahora alguien más quiere verte a ti.
Edward me señalo la puesta de la cafetería y ahí de pie, abrazándose a sí misma, estaba René.
Acababa de tener un breve encuentro con mi padre/padrino y ahora lo tendría con mi madre.
—No me dejes sola, ¿sí?
—Jamás —contesto Edward—. Anda, vamos.
Caminamos hacia mi madre que no se había percatado de nuestra presencia hasta entonces.
—Hola, René.
—Bella…. —No supe interpretar su faz. Pero pude reconocer entre sus gestos, pena, dolor, alegría, felicidad y tristeza. —¿Cómo… como has estado hija?
—Bien, Gracias, ¿y tú?... ¿te parece si nos sentamos en la mesa?
Sonrió tímida. —Claro.
Mientras caminábamos a la mesa René entablo una pequeña conversación con Edward. Nada del otro mundo, solo le pregunto cómo se encontraba y ese tipo de cosas.
—Bella, yo quería hablar contigo. —Hablo mi mamá en cuanto nos sentamos. —Quiero explicarte cómo sucedieron las cosas.
—Les traeré un café a ambas. —dijo Edward parándose. Me dedico una suave sonrisa cuando asentí con la cabeza.
Espere un poco para hablar, sabía que este momento llegaría, pero jamás me imagine que tan pronto. René estaba a la espera de que le dijera algo.
—Yo también quiero que me cuentes todo, -suspire- sobre todo porque nos engañaron a Charlie y a mí.
Hola Chicas!
Espero me perdonen por haberlas hecho esperar mucho tiempo, pero me enferme súper gacho y mi mamá no me dejaba agarrar mucho la lap, así que solo podía escribir pedacitos cuando no me cachaba con la lap, aun sigo enferma pero ya la puedo agarrar más.
(1)Avioncito es como cuando las madres se ponen a jugar con los bebes para darles de comer. Esos es lo que hacía Edward.
Ahora mismo subo y sigo escribiendo el siguiente capítulo.
¿Merezco Reviews? Espero que sí.
Besos.
Luna.
