Disclaimer Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, la trama es únicamente mía. Queda prohibida la copia parcial o total de la historia.


Antes que nada, perdón por la tardanza.


Capitulo 8. Sorprendente, ¿verdad?

Bella POV

—¡Mira! —Carter soltó mi mano, refugiándose en mi espalda. Se notaba que le tenía bastante miedo a Tanya.

Me acerque sigilosamente. Edward me seguía el paso, pues Tanya daba un aspecto muy mal, la ropa y todo lo que traiga se veía desgastado, sucio, como si hubiera dormido en la calle.

—¿Tanya? ¿Eres tú? —Traté de tocarla pero Edward me detuvo.

—Ten cuidado, Bella. —dijo susurrando.

Volví mi atención de nuevo a Tanya.

Sin duda se había teñido el cabello, ya no era de un rubio brillante, ahora en castaño opaco, tal pareciera que se quería parecer a mi color de cabello.

Volví a llamarla. —¿Tanya? ¿Te encuentras bien?

Levanto su rostro para mirarme. Sus ojos no eran azules, eran color chocolate, como los míos, pero se notaban que eran lentillas. Una perforación en el labio como la que yo poseía. Sin duda, daba miedo.

No sé bien en qué momento la música se había detenido, pero pude escuchar el jadeo de los asistentes al vernos a las dos ahí de frente. Cualquiera que no nos conociera pensaría que somos hermanas gemelas, o cuatas (1).

—¿Tanya? ¿Qué Tanya? Yo no me llamo así.

La mire desconcertada. —Tú eres Tanya Denali. Ese es tu nombre.

—¡Que no! —Edward se coloco en medio de las dos. Tanya estaba muy mal—. Yo me llamó Isabella Swan, pero todos me dicen Bella.

Comprobado. Tanya estaba más que mal.

Edward y yo nos miramos, Tanya estaba loca y así, era capaz de cualquier cosa.

—¿Qué quieres? ¿A qué has venido? —Pregunte encarándola.

Tanya parecía otra persona, no solo en su aspecto físico, sino en su forma de ser. Siempre había sido un tanto fuera de lugar, pero ahora, ahora parecía completamente desquiciada.

La forma en que me miraba infundía miedo, pero no se lo demostraría. Algo me decía que nada saldría bien.

Ella ladeaba el rostro como si tratará de encontrarle sentido a mis palabras, pero no decía nada. Quise rodear el cuerpo de Edward, pero él, no me lo permitió.

—Vine a visitar a mi novio. —Respondió molesta—. ¡¿Tu quien eres?

—Tanya… ella es Bella. —Contesto Jasper desde el flanco izquierdo de Edward. Me fije al lado derecho y ahí se encontraba Emmett… las chicas, a sus espaldas por supuesto.

—¡Que yo soy Bella! —Grito a todo pulmón. Varios de los compañeros que nos rodeaban retrocedieron unos pasos—. Y vine por mi novio Edward.

—Yo no soy tu novio. —Dijo Edward tratando de no perder la calma. Me daba cuenta que estaba tratando de no llevarle la contraria.

El rostro de Tanya se ilumino como el de un ciego cuando ve la luz por primera vez. —¿Edward? ¡Amor estas aquí! ¿Por qué no me habías hablado?

Tanya dio un paso hacia nosotros y todos retrocedimos dos. Por alguna razón, dejar que Tanya nos alcanzara sonaba a peligro. Nos miro desconcertada por lo que habíamos hecho.

—Cariño… ¿Qué pasa? ¿Por qué te alejas de mí? Quiero que me beses, amor.

Me daba un tanto de pena ver a Tanya en ese estado. Jamás me agrado, pero verla como estaba, causaba algo de lastima.

Estiro sus brazos tratando de alcanzar a Edward pero nos alejamos nuevamente.

—Tanya, tú y yo hace mucho que no somos nada, estoy con Bella, déjanos en paz.

—¡Que yo soy Bella! —Grito furiosa.

Sinceramente me encontraba en shock. Jamás me había pasado una situación donde no sabía cómo actuar. La mayoría de los alumnos volvieron a lo que dejaron de hacer, unos bailando otros platicando y bebiendo ponche. El baile anual, era el descanso perfecto para los maestros, así que había nula vigilancia, la mayoría se portaban correctamente, mientras no se les molestara.

Se me ocurrió que lo mejor era salir de ese lugar. Algo me decía que mejor era estar al aire libre.

Le susurre a Edward que me dejara hablar con ella, que confiará en mí, al principio no quería pero después me dejo intentarlo.

—Muy bien Tan… Bella. —Casi fallaba mi propio plan—. ¿Qué te parece si salimos de aquí? Recuerda que no te gustan estas cosas.

—¿No me gustan? ¡Cierto! Vámonos que me engento rápido.

Se dejo guiar a la salida. Había sido demasiado fácil para mi gusto, pero había funcionado.

Cuando por fin habíamos salido, detuve a mis amigos en la puerta.

—Chicos, por favor quédense. No quiero que nadie nos interrumpa, Tanya y yo tenemos una plática pendiente.

—Pero Bella….

—Pero Bella nada, Chaparra —Interrumpí a Alice. Sabía que si la dejaba continuar, no podría negarle nada—, esto solo nos incumbe a nosotros tres, así que les pido de favor a los cuatro, se estén dentro y no salgan para nada, ¿sí?.

Los observe severamente. Alice y Rosalie estaban furiosas pero Jasper y Emmett, a ellos se les veía la cara de preocupación y no era para menos, pero no dejaría que las cosas llegaran muy lejos. Solo le dejaría en claro unos cuantos puntos a la loca de Tanya y ya.

—Está bien, Bella. —Contesto a regañadientes Rosalie— Nos estaremos aquí adentro.

—Gracias.

Cuando entraron de nuevo y volví a mirar a Tanya y a Edward, me lleve la sorpresa de que se estaban besando… bueno, más bien Tanya besaba a Edward, pues claramente veía como mi novio forcejaba por quitársela de encima.

Me enoje y a paso decidido camine hasta ellos y jalándola de los hombros la separe de Edward tumbándola al suelo.

—Bella… yo…

—No te preocupes, amor. Lo vi todo.

Edward suspiro tranquilo y yo voltee a mirar a Tanya. Mi enojo creció ferozmente.

—Ahora sí, Tanya. Vamos a hablar claro de una buena vez.

Los ojos de Tanya mostraban una rabia brutal.

—Ya te dije que mi nombre no es Tanya —Hablo rechinando los dientes—. ¡Mi Nombre es Bella! ¡Bella Swan!

—¡Tú te llamas Tanya Denali! —Grité. Mis manos estaban hechas puños y temblaba ligeramente. —¡Yo soy Bella!

Edward me tomó de la cintura y susurraba palabras para que me calmara. Tomo mis manos y las acaricio para que pudiera tranquilizarme.

Tanya tapó sus oídos y cerró los ojos con fuerza tarareando una canción.

—Tanya, entiende. —Dijo Edward con voz calmada. Entrelazo sus dedos con los míos. —Tú eres Tanya Denali.

—¡No! —Gritó fieramente. —¡Nunca!

—¡Ya estuvo bueno Tanya! —Dije firmemente. —Es hora de aclarar de una buena vez toda está estupidez.

El cuerpo de Tanya temblaba levemente, pero sus manos temblaban con violencia; de repente, dejo de temblar y me vio lentamente. La furia en sus ojos exploto y sonriendo con dulzura me dijo:

—Te voy a matar.

Tanya se me abalanzo encima como perra en celo. Caímos al suelo y ella golpeaba y tiraba arañazos. Edward trataba de quitármela de encima, pero la ira descontrolada de Tanya no le permitía tomarla firmemente y quitarla de mi cuerpo.

Traté de empujarla, pero no dejaba de moverse. Estaba loca, completamente desquiciada. Me atinó una fuerte cachetada en la mejilla, pero sentí que algo rajaba mi mejilla. Edward la levanto agarrándola de la cintura y Tanya aun peleaba por zafarse y seguir golpeándome.

—¡Ya, Tanya! —Gritó Edward—. ¡Ya! —La empujo alejándola bastante de mí. —¡¿Qué te pasa? ¿Acaso estás loca?

Edward se arrimó a ayudarme. Tomé su mano y me levantó de un jalón. Sentí una gota de sangre deslizarse por mi inflamada mejilla. Estaba conmocionada, no había sido capaz de defenderme, me tomo por sorpresa y ahora tenía una cortada en la mejilla.

—¿Estás bien? —Preguntó Edward un poco agitado.

—Sí, sí. —Limpié mi mejilla y Edward me abrazó. No quité mi viste de ella ni un instante. Pude notar cómo se acomodaba el anillo con el que me había cortado.

No sentía miedo, solo el desconcierto de que por primera vez, notaba lo desquiciada y fuera de lugar estaba Tanya. Pensé que el hecho de que tratara de igualarme físicamente, era solo una llamada de atención, una llamada de atención hacia Edward obviamente, como diciendo: ¡Hey, veanme! Yo también puedo ser Bella Swan.

—¡¿Por qué? —Sus dientes rechinaron y podría jurar que sus uñas se enterraron profundo en la palma de sus manos de tanto apretar sus puños. Su respiración se aceleró y los ojos te Tanya se llenaron de agua de puro rabia.

Edward y yo dejamos de abrazarnos y mi enojo volvió de mi interior.

—¿Por qué, qué Tanya? —Pregunté arrimándome un poco. —¿Por qué estás loca? ¿Por qué no eres capaz de comprarte una vida propia? ¿Por qué —Dije con énfasis—, tú Tanya, tú, lograste que nadie te aguante?

—Basta Bella —Dijo Edward suavemente jalándome de nuevo a él.

—¡No Edward! —Dije viéndolo— Yo no sé por qué me odia tanto y de verdad quiero saberlo —miré a Tanya—. ¡Haber Tanya, ¿Porqué, qué?

De repente Tanya sacó una pistola de su espalda y nos apunto a ambos. Edward y yo levantamos las manos instantáneamente y ahora sí, el miedo se apodero de ambos. En el estado de Tanya y con un arma, podía causar una masacre.

—¡¿Por qué yo no puedo estar bien? ¡¿Por qué no puedo estar con alguien que me ame? ¡Tener amigos! ¡Una familia que se preocupe por mí! —Alternó la dirección del arma entre los dos. —¡¿Porqué no puedo ser cómo tú?

—Tanya, baja el arma… te puedes lastimar.

—¡Cállate, Edward! No me digas lo que tengo que hacer. —Apunto el arma hacia mí y le quito el seguro. —¡Contéstame, Swan! ¡¿Por qué no puedo ser tú?

—Tanya, hazle caso a Edward.

—¡Qué me contestes! —Su cuerpo tembló violentamente mientras me gritaba. —Y más te vale Edward que regreses a dónde estabas por qué juro por Dios que los matare.

Edward regresó los escasos treinta centímetros que había sido capaz de avanzar.

—¿Qué es lo que quieres que te conteste, Tanya? —Dije sin alterarme—Sinceramente no sé por qué quieres ser yo.

Tanya rio irónicamente. —¿Por qué? ¡¿Por qué? ¡Tú tienes todo lo que siempre desee! —Las lágrimas en sus ojos se amontonaron y rodaron por sus mejillas llenas de tierra. —En el poco tiempo que llegaste a la Academia, ¡Me arrebataste mi vida entera! Me quitaste el amor de mi novio, me quitaste mis amigas —bufó— ó las que se decían ser mis amigas. ¡¿Por qué mi familia no puede ser como la tuya? ¡¿Por qué no puedo tener una vida tan perfecta como la tuya?

—Tanya, —Interrumpió Edward— Tú y yo solo anduvimos por qué era lo qué, siendo capitanes de los equipos, debíamos hacer… pero yo jamás te amé, te quise y demasiado, pero nunca sentí amor por ti.

—¡Ves lo qué has hecho! —Sus manos tomaron con más fuerza la pistola— Edward nunca me hubiera dicho eso, ¡Él me amaba!, pero llegaste tú y me lo quitaste.

Las palabras de Tanya aún resonaban mi cabeza. ¿Qué yo le había arruinado su vida? Quizás. ¿Pero qué mi vida era perfecta?

—¡¿Tú de verdad piensas que mi vida es perfecta? —Me reí irónicamente y me adelante un paso. —¡¿Crees que mi vida es perfecta? ¡Piensa Tanya, por Dios! Fui una tonta bien portada toda mi vida, y cuándo por fin creí ser feliz —enumeré con mis dedos—, mi primer novio me sale gay y lo encuentro teniendo sexo con un tipo que me odiaba sin razón alguna, me levantan de la cama en un operativo SWAT para traerme a este maldito colegio, te conozco a ti quien me empieza a molestar por el hecho de que mire a su entonces novio —tomé un largo suspiro y continué con todo el vomito verbal que necesitaba sacar—, mis padres me mienten toda mi vida y quien yo creía que era mi padre, resulto que no éramos nada, sufro un shock emocional y una caída de casi doscientos metros en la que estuve a punto de morir, múltiples fracturas y puntos por todo mi cuerpo, luego casi matan a mi padre o padrino, ya ni sé cómo llamarlo… ¿y tú aun piensas que mi vida es perfecta?

—¡Pues prefiero mil veces eso qué todo lo que yo sufrí! —Apretó el arma con fuerza. —¡Hubiera preferido vivir como una tonta el resto de mi vida! Que todos los novios que hubiera podido tener me engañaran con todos los hombres y mujeres, ¡que se les diera la puta gana!, que nunca supiera quién era mi padre y que sin darme cuenta muriera… —rió maniáticamente. —Pero en vez de eso me toco un tocó un padre malnacido que aun con todo el dinero que tenía, jamás le sirvió para dejar de golpear a su esposa, de meter a prostituta tras prostituta a la casa, viéndolo como se enredaba con ellas y sentir el cuerpo quebrándose cada y una de las veces en las que me humillaba y pisoteaba para luego tocarme todas las noches —Me quedé sin habla y Edward también—, ¿Tú crees que sufres? ¡Qué estúpida eres, Swan! Yo si sufrí el abuso de mi padre y sus amigos cada noche de mi vida desde que tenía cinco años, ¡Desde los cinco años, imbécil! ¡Yo era una niña! Y a ese malnacido poco hombre jamás le importo si quiera que estuviera tan pequeña, mucho menos que yo fuera su hija… todas las malditas noches lloraba mirando mi puerta por qué sabía que en cualquier momento ese cabrón entraría por ahí y me pasaría sus sucias y asquerosas manos por mi cuerpo hasta violarme—cerró los ojos con fuerza pero enseguida los abrió—, aun recuerdo sus sucias palabras la primera noche que lo hizo: Tanya… Princesa, jugaremos un juego que te gustará mucho mi niña. ¡Me arruinó la vida!—Ladeó el arma y el rostro llorando. Ahora entendía por qué Tanya era cómo era—. ¿Y sabes que es lo peor? ¡Lo peor es que mi madre lo sabía todo! Siempre escucho mis gritos, desde los cinco hasta los ocho años y nunca hizo nada por ayudarme…, yo ya estaba muerta por dentro y lo único que les daba más satisfacción a esos perros que mi cuerpo, era verme llorar, por eso desde entonces, jamás eh llorado, ¡Nunca!... —se limpió las lagrimas— Por eso, Swan, desde que entre a esta Academia me propuse nunca dejarme pisotear por nadie, siempre eh sido la mejor, y debía seguir siéndolo; tuve el mejor novio, creí tener a las mejores amigas, todos en la escuela me temían y respetaba, ¡Siempre tuve lo que desee a pesar de todos los años sufridos! Pero llegaste tú y me arrebataste todo lo que para mí había sido la felicidad.

Seguía en shock. No podía creer todo lo que nos había dicho Tanya, pero al ver sus ojos, aun con las lentillas, podía ver que decía la verdad. El sufrimiento, el dolor, el rencor, la niña interna de Tanya llorando y gritando por qué alguien se apiadará de ella y la socorriera de todo el daño que le habían hecho.

—¿Por qué nunca me lo dijiste, Tanya? ¡Pude haberte ayudado!

—¿De qué hubiera servido, Edward? —Contestó dirigiendo la pistola hacía mi novio. —Tú no me hubieras creído. ¡Todos hubieran pensado que era una gran mentira para llamar la atención y hacerme más notar! Siempre eh estado sola, siempre me he sabido cuidar sola, no necesitaba la lastima de nadie.

—Yo si te hubiera creído, Tanya. —susurró Edward.

Tanya rio. —Perdona que no te crea, cariño, pero desde pequeña aprendí a nunca confiar en los hombres.

—¡Tanya, Edward te hubiera ayudado! —Grité desesperada— ¡Él te hubiera acompañado a denunciar!

—¿Y de que me hubiera servido, Swan? —Meneó la cabeza riendo irónica—. ¡¿De qué me hubiera servido? Si cada uno de esos malnacidos ó eran de la policía ó eran los grandes empresarios dispuestos a comprar hasta la última persona que necesitaran para que nadie me creyera… Además, siendo hija del infeliz que soy, Eleazar Denali, el rico empresario y devoto creyente de que la ayuda al projimo es un bien que todos deberíamos ejercer. —Bufó— Así que por favor, ¡guárdate tus comentarios en tu puta boca!

—¡Pero Tanya!

—¡Pero nada, Swan! —Me gritó con más fuerza y Edward me jaló más hacía él. —Dije que no quería la lastima de nadie, ¡y mucho menos la tuya!

Edward la encaró. —¿Entonces qué es lo que quieres, Tanya? ¿A qué vienes a contarnos todo esto y lo que has sufrido si no quieres ayuda?

—¿Aun no lo has entendido verdad, Cariño? —Sonrió dulcemente— Yo seré la nueva Bella Swan, todos olvidaran a Tanya Denali, pero para ser la nueva Bella Swan, primero debo deshacerme de la versión vieja.

Mi cerebro dio un giro de 360 grados. Tanya tenía planeado matarme. Jamás imagine morir en manos de una loca psicópata, siempre pensé que un día me resbalaría con una cascara de plátano y ahí quedaría, pero esto sobrepasaba mis expectativas; pero ahora, ahora me preocupaba Edward, lo miré escasos segundos en los que Tanya movía el arma hacía mí, no había hacia donde escapar, a pocos metros estaba el bosque, pero probablemente mientras corríamos, Tanya nos dispararía a ambos por la espalda y yo no quería que nada le pasara a Edward.

Todo pasó en cámara lenta. Sonó el casquillo dejar el arma y yo empuje a Edward tanto como mis fuerzas me lo permitieron haciéndolo caer. Vi la misma decisión en sus ojos y de ninguna manera dejaría que el recibiera el proyectil por mí. Jacob salió de no sé donde lanzándose sobre Tanya y forcejeando con ella. Edward me sacudió con fuerza pues no escuchaba los gritos que me estaba dando; mis ojos se negaban a dejar los dos cuerpos que se movían sobre el suelo.

—¡Bella, Bella! —Escuche por fin los gritos de Edward. —¡Corre!

Un nuevo disparo se escucho y ni Tanya ni Jacob de movían

—¡Corre, Bella!

—¡Pero, Edward! —Chillé histérica, no quería dejarlos ahí.

—¡Pero nada, Bella! ¡Corré por tu vida!

Edward me empujo y empecé a correr sin rumbo fijo. Voltee un momento y pude notar como Tanya se iba levantando. ¡Jacob había recibido el balazo, necesitaba ayuda inmediatamente! No pude observar más a Edward, se me había perdido de la mirada, pero rogaba a Dios que haya podido huir, por qué si no, yo misma busco a Tanya para que me maté y poder seguir a Edward a donde estuviera.


¿Y bien? ¿Qué les pareció? Algo impactante, ¿no? Pero bueno, ahora sabemos la triste historia de Tanya y de porqué es como es.

¡Opinen! Prometo ahora si no perderme, por fin tengo tiempo y lo estoy invirtiendo en escribir. Por cierto pasen a leer una historia que acabo de subir : Disponible para mi. Pronto el segundo capitulo.

Dejen sus reviews chicas. Cualquier aclaración o sugerencia pueden dejármela y la contestare en el próximo capitulo.

Besos.

Luna.