Disclaimer Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, la trama es únicamente mía. Queda prohibida la copia parcial o total de la historia.
Advertencia: Este capitulo tiene contenido violento, si lo cree conveniente, absténgase de leerlo.
Nota: Mucho tiempo lo se, ya ni se que decirles, con la suerte que me cargo pff… resumiré: me sucedió un accidente junto con mi laptop en las vacaciones lo que hizo que se quebrara en pedacitos, conseguí una apenas pero no tiene Word, problemas económicos, universidad y ahora mi novio me pidió tiempo así que estoy con el corazón roto.
Capítulo 10: Un segundo de vida.
Bella POV
—¡Anda Edward! Nos alcanzará.
Edward apenas podía andar, me temía que el disparo que Tanya le había dado hubiera perforado alguna vena importante.
—Eso intento, Bella. —Contesto Edward quejándose.
Seguimos entre caminando y corriendo, no quería forzar a Edward a correr pero los disparos de Tanya se escuchaban cada vez más cercas. No tenia idea de a donde nos dirigíamos, pero entre más lejos de esa psicópata mejor.
La imagen de su padre muerto en la cama me carcomía la cabeza. Las pulsaciones me retumbaban en las cines, pero ahorita nada de eso importaba.
—¡Se que están cercas! ¡Puedo sentir el miedo!
¡Mierda! Tanya estaba mas cerca de lo que pensaba.
—Ya no puedo Bella —me dijo Edward en un susurro—, huye sin mi.
Edward se recargo contra un árbol muy frondoso. El cansancio de todo, y la herida que aun seguía sangrando lo estaban agotando de más.
Las lágrimas en mis ojos empezaban a nublarme la vista. Edward ardía en fiebre y empezaba a respirar bajamente. Me quite rápidamente mi chamarra y le cubrí el pecho, debía alejar a Tanya de Edward cuanto antes, aunque esto me costara la vida.
Me arrodille frente a Edward y lo bese llorando.
—Pronto te encontraran amor, Phil te encontrara.
—Bella… no.
Edward sabía lo que me proponía, sabia que me estaba despidiendo de él.
—Cuídate mucho, y nunca olvides que te amo con todo mi corazón. —Bese su frente e intentó tomarme de las manos. En este punto mis lágrimas rodaban sin remedio por mis mejillas.
—No lo hagas, Bella.
—Debo hacerlo cariño, —acaricie su rostro— guarda silencio mientras me la llevo lejos. Pronto vendrán por ti. Te amo Edward… adiós.
Lo bese de nuevo y comencé a correr lejos de él.
—¡Bella, no!
Ignore el grito de Edward y corrí a toda prisa. Tanya me vio a lo lejos y como esperaba comenzó a seguir mientras disparaba con la escopeta. Solo rogaba a Dios que Phil llegara pronto y ayudara a Edward.
Phil POV
¡Mierda, mierda, mierda! ¿A caso Bella nunca puede tomar una orden que se le da? Claro que no, es digna hija de René y mía, pero, ¡joder! Si le pasa algo yo me muero.
Llegamos a la mansión Denali y todos mis muchachos rodearon el área entrando a la casa.
—Señor… se encontraron dos cadáveres, señor. Un hombre y una mujer.
Casi se me salen los ojos. —Dígame donde, cabo.
Cabo me llevo rápidamente a la cocina donde tirada en el suelo se encontraba la señora Denali con el cuello cortado y un sin numero de puñaladas en la espalda, no debía alegrarme, pero al menos sabia que no era Bella y eso me tranquilizaba y preocupaba a la vez.
Subiendo las escaleras para ir a ver el otro cuerpo, note unas manchas de sangre, al ir siguiéndolas me percate del camino que llevaban, las señales de los disparos en la pared y en las puertas me condujeron a donde mis muchachos me llevaban.
Aquella escena casi me hace vomitar. El señor Denali desnudo envuelto en sabanas empapadas de sangre, al retirarlas esa imagen no me recordó más que a un asesino serial al puro estilo de las películas de terror más sangrientas que haya visto, el tórax abierto, los genitales mutilados, el cuello cortado, etc., una autentica película de horror.
Varios de mis soldados tuvieron que salir de la habitación, fue demasiado para ellos. Hice a un lado el rostro y vi que las manchas de sangre me conducían a la ventana, me asome por ella y contemple el bosque.
—¿Dónde estas, Bella? —Susurre para mí.
Y como si ella me hubiera escuchado, se escucho un disparo en la profundidad del bosque.
—¡Están en el bosque! —Les grite a mis soldados quienes rápido se pusieron en marcha. —¡Quiero un movimiento 6XZ en tres, ya!
Todos salimos de la casa, ordene que varios de mis soldados se quedaran y tomaran evidencia de los cuerpos, ellos ya estaban entrenados para cualquier circunstancia, y esto no los superaría.
Nos dividimos en tres equipos y nos adentramos en el bosque con nuestras armas.
—¡La quiero viva! —Grite al partir.
Seguían escuchándose los disparos, pero con el eco del bosque no se podía definir a ciencia cierta donde se encontraban o a donde se dirigían.
Minutos mas tarde encontramos a Edward.
—Muchacho, ¿te encuentras bien?
Estaba semiinconsciente, tenía una herida de bala en la pierna por la cual perdía mucha sangre, seguro que ese rastro lo dejo mientras huían.
—Bella… Phil, Bella… —murmuraba.
—¡Edward, ¿Donde esta Bella?
Apenas podía respirar pero hizo un esfuerza.
—Corrió en dirección a la cañada…. Tanya… esta tras de ella… sálvala, Phil.
Se había desmayado.
—Llévenlo de vuelta a un hospital y avísenle a su familia, debo buscar a la mía.
—¡Pero Comandante!
—¡Pero nada soldado! —Le grite cuadrándome. —Haga lo que le ordeno.
Corrí hacia la cañada y les avise a mis demás escuadrones a donde dirigirse. Pronto los disparos se escuchaban más cercas.
A lo lejos mire a ambas, pero desde lejos no se observaba quien era mi Bella.
—Tomen sus precauciones, —avise por radio— recuerden que la quiero con vida.
Saque mi escuadra y apunte hacia el frente caminando despacio.
—Te llego la hora Swan. —Alcance a escuchar que una de las dos decía y como lentamente levantaba el arma que hasta ahora no había visto.
Bella POV
Corrí como loca, Tanya seguía disparándome aunque no me atinaba, solo una vez me dio un rosón en el brazo.
—¡Demonios! —La escuche decir cuando eso sucedió. —¡Pronto será un muerto más, Swan!
—¡Estas loca, Tanya!
Acelere el paso y me oculte tras de un árbol, necesitaba un respiro.
—¿Dónde te metiste, Swan? —preguntaba Tanya como cantando una canción infantil. —No te hare daño… ¡solo quiero atinarte uno o dos toros en el cráneo!
Pronto el silencio volvió a gobernar el bosque. La adrenalina que fluía en mi agudizó mi sentido del oído y pude escuchar pequeñas ramas quebrándose bajo los pies de Tanya. Estaba próxima a mí. Tome valor y corrí de nuevo, los disparos empezaron a sonar junto con la risa maniática de mi psicópata personal.
Polvo y chispas salían cuando las balas topaban contra la madera o las grandes rocas en las que me refugie un momento. Continúe corriendo, pero mi camino termino, acabe en el borde de la cañada Hanson.
—Hasta que por fin te detienes, Swan. —Me dijo Tanya saliendo de entre los arboles lentamente. —Ciertamente me estaba cansando de perseguirte, pero, ¿sabes que? Me alegro, has hecho esta cacería mas divertida.
El miedo se convirtió en furia. Todo este tiempo para ella fue un juego.
—¡Estas completamente desquiciada Tanya! —Apretó con fuerza el arma. —¡¿Si tanto te urge verme muerta, por que no me matas de una buena vez?
—¡Crees que ahora que puedo jugar contigo, torturarte si quiero, por que nadie va a venir a ayudarte, voy a matarte… ¿crees que te matare así de fácil? No Swan, nos divertiremos y charlaremos un poco.
—No se de que demonios quieres que hablemos, para que me das un segundo más de vida si tu lo que quieres es terminar conmigo… ¡Mátame!, ¡Mátame de una buena vez! Pero si te digo algo… nunca, escúchame bien, nunca harás que Edward te ame, nunca tendrás los amigos que yo tengo, ni la familia que yo poseo… tu nunca serás como yo… nunca Tanya.
Tanya rechino los dientes y levanto el arma. —Te llego la hora, Swan.
Había llegado la hora, todo lo que había pasado en la vida me había enseñado la fortaleza que pose, había aprendido lo que era el verdadero amor, lo que era tener amigos por los que harías todo y que ellos harían lo mismo por ti, y aunque viví un tiempo engañada ahora entendía que eso era parte de mi vida, ¡esta era mi vida! La cual ahora terminaba.
Edward, no me olvides. Cerré los ojos y escuche el disparo y grito de Tanya.
—¡Arriba las manos! – Muchos gritos y armas desenfundándose se escuchaban.
Abrí mis ojos y en el suelo se encontraba el rifle de Tanya, esta se sujetaba la muñeca con fuerza, gritando de dolor.
La cabeza me dio vueltas, la confusión, el alivio, el aliento contenido anticipado de mi muerte, contemplar como arrestaban a Tanya y ver a Phil y abrazarlo mientras lloraba, me supero y cuando por fin la adrenalina salió de mi cuerpo, me desmaye.
Desperté teniendo un pequeño Deja vú. Me encontraba en el hospital, el olor a limpio y la penetrante luz cegándome los ojos me recordó a aquella vez que caí por la barranca Quileutes. Me sentía tan cansada, cerré los ojos un momento pero el recuerdo de Edward me hizo ponerme alerta. No sabia si lo habían encontrado, o que había pasado con el. Mire por mi habitación y estaba completamente sola, no sabia que hora ni que día era.
Me levante con cuidado sentándome en la cama, descolgué el suero que me administraban y con cuidado salí del cuarto, esperaba encontrarme a alguien.
Las enfermeras caminaban de un lado a otro ignorándome, seguro que no era la única paciente que caminaba por el hospital.
—¿Ya revisaste la habitación 26? —Escuche como una enfermera le preguntaba a otra.
—Si, ese joven Cullen esta pero si hermoso, aun con todos los golpes que sufrió.
¡Hablaban de Edward! Rápidamente deje de lado a las enfermeras y busqué la habitación de mi novio.
Entre sin hacer ruido. Esme estaba dormida en el sofá. Pobre de mi suegrita me imagino por todo lo que ha de haber pasado. No quise despertarla, así que sin hacer mucho ruido me acerque a con Edward. Tenia oxigeno, y moretones en la mejilla, no quería saber como tenia el cuerpo. Rose despacio su mejilla buena, aunque creo que le dolería de igual manera.
—¿Bella? —Murmuró Edward parpadeando.
—Shh, shh… no te esfuerces. —Acaricie su rostro.
Edward hizo de lado la mascarilla de oxigeno y acaricio mis manos. —Pensé que te perdería.
—¡Bah!, no digas tonterías, —bromee con el sonriendo— tenia todo fríamente calculado.
Se rio un poco pero se quejo de un dolor.
—¿Te encuentras bien?
—Si, solo es el dolor muscular, —sonrió de nuevo y se hizo a un lado— ven, acuéstate conmigo.
No me lo dijo dos veces y con cuidado de no lastimarlo me acosté junto a él.
—No me vuelvas a asustar de esa manera. —Me susurro besando mis cabellos.
Lo abrace con cuidado y cerré los ojos sonriendo. —Nunca, mi niño.
Pronto nos quedamos dormidos de nuevo. Ahora lo único que queríamos era descansar, ya después preguntaríamos que paso con lo demás.
¡Volví chicas! Se que es algo corto el capitulo, pero conseguí donde escribir y no quería irme sin terminar el capitulo. Dejen sus reviews y les prometo ahora si que la semana que entra vuelvo von otro capitulo.
¡Pasen a leer mis otras historias!
Por cierto, quiero hacerles una pregunta… ¿quieren un final feliz? Por que les recuerdo que ya casi llegamos al final, o ¿quieren un final triste pero abierto a posibilidades? ¡Comenten, comenten! Nos vemos la próxima semana.
Besos, Lunna.
