Disclaimer Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, la trama es únicamente mía. Queda prohibida la copia parcial o total de la historia.


ElizabethMallory: Si, si puedes golpear a Ethan, yo también lo quiero hacer, y con las pesadillas, bueno eso será más adelante.

SawakoandKazehaya: Primero que nada, me gusta tu nombre muy original. Y Muchas gracias, pienso seguir todavía por aquí.

Lady and Pao: No pienso irme, al menos no por mucho.

Darky1995: No que no te pase nada! Jejeje

Jupy: Muy buen punto, ¿Qué más cosas buenas le pueden pasar? Eso hay que descubrirlo.


Capitulo 12. Libre de Culpas.

Bella POV

El viaje fue tranquilo. Después de que Luna me platicara de su embarazo, su ánimo había mejorado bastantemente. Íbamos bromeando de los posibles nombres que le pondría a su bebé. Porque eso sí, Luna podía ser cualquier cosa, pero no será capaz de acabar con la vida de un ser y menos si esta dentro de ella.

—Si es una niña —Dijo—, se llamará Nepomucena. —No lo pude evitar y solté una carcajada. —Y si es niño, se llamara Chancho Procorio.

—¡Pobre de mi sobrino! El bebé qué culpa tiene de que su madre este loca y le quiera poner esos nombres horrendos.

Estábamos a unos kilómetros de llegar a Seattle, por lo que pronto debía llamar a Edward y avisarle que me quedaría con Luna.

—¡Que te pasa, mujer! Son nombres originales. —Luna seguía riendo. —A ver, ¿Cuántas personas conoces con esos nombres?

Bueno, en eso ella tenía un punto. —Está bien, tienes razón. Pero de loca te dejo que le pongas esos nombres a mi sobrino.

Luna rio mas y se quedo pensando. —Está bien, tratare de encontrar uno mejor, pero dudo mucho que eso pase.

La conversación se volvió un poco más tribal, al ser miércoles, la vida en Seattle era un poco más tranquila, casi no había turistas y el flujo en las calles era más fluvial. Llegamos a un hotel a eso de las nueve de la noche a un hotel, seguro que a estas horas, las visitas en el psiquiátrico ya habían terminado, además de que con Luna embarazada debía de cuidarla más.

Nos registramos en un hotel barato, Luna no quería ir a la casa de su tía, y la verdad es que aunque era mi ídola yo tampoco quería que nos viera. Entre menos personas mejor.

Cuando subimos a la habitación, Luna enseguida fue a ducharse, por lo que yo aproveche para llamar a Edward.

—¿Bella? ¿Dónde estás?

—Hola… am estoy con Luna, tenemos una noche de chicas. Fue de improviso, perdona.

—Pero mañana hay clases, ¿no piensas venir? —Contesto algo molesto, aunque trataba de camuflajearlo.

—Pues dudo mucho llegar, pero lo intentare. —Lo escuche resoplar a través de la línea—. No me pasara nada Edward, estaré con Luna, en su casa.

No me gustaba mentir y menos a Edward, pero en esto, era mejor que no se enterará.

—Está bien, Bella. —sonreí al escucharle. —Te veo cuando regreses. Te amo.

—Yo también te amo, Ed.

Corte la llamada, y me asuste un poco cuando Luna me miraba parada en el marco de la puerta del baño.

—¿Así que estamos en mi casa?

Rodé mis ojos pensando que me echaría un sermón. —Así es.

Me recosté en la cama mientras la sentía acercándose.

—Yo no soy nadie para juzgarte. —Se sentó a mi lado. —O sea, mírame, quede embarazada de un tipo que me bajo el cielo y las estrellas, caí como idiota y eso que yo siempre dije que nunca lo haría.

Me reí por su comentario, después de todo, mi Luna volvía a ser la misma. Le mire sonriendo aun que un poco seria.

—Lo hago porque necesito hacerlo, si se lo digo a Edward o a cualquiera de los demás, sé que me lo impedirían.

—¡Ah! Me estas llamando alcahueta.

Me senté de nuevo mirándola. —No, pero sé que tú me comprendes. Sabes bien que necesito sacar esto de mi ser, para así seguir con mi vida.

Luna asintió y no dijo más. Ambas nos dispusimos a dormir, la verdad es que el viaje se nos había hecho muy pesado y lo mejor era descansar.

A la mañana siguiente, me levante muy temprano. Luna y yo fuimos a desayunar y debo decir que jamás había vivido un embarazo de cercas, pero ver la forma en la que Luna comía me asustaba un poco.

—¿Qué? —Me dijo Luna atragantándose unos Hot Cakes—. Debo comer por dos, ¿sabes?

—Yo no dije nada.

—No, —contesto— pero tú mirada me dice todo.

Nos la pasamos entre bromas y bromas, pero había llegado la hora.

—Animo, que aquí estoy yo.

Sonreí a mi amiga, pagamos la cuenta y me dirigí al Psiquiátrico de Seattle.

Caminamos por los pasillos pintados de blancos hasta la oficina principal. El director del lugar nos recibió con gran gusto.

—Buenos días, señoritas. Soy el Doctor Larregui, —nos estrecho la mano— ¿en qué puedo servirles?

—Mi nombre es Bella Swan, ella es Luna Jett. Venimos a ver a la señorita Denali, Tanya Denali.

—¿Esta segura? —Cuestionó dudoso. —La señorita Denali ha sido diagnosticada con esquizofrenia, trastorno de personalidad paranoica y delirio de persecución. Es una persona muy violenta si siente que su espacio personal o algo que tome como suyo, se ve amenazado.

—De eso estamos seguras. —Dijo Luna.

El médico asintió viendo a Luna. —Queremos verla de todos modos.

—Está bien, pero por su seguridad la mantendremos sedada.

Me daba un poco de pena, aun seguía siendo humana, a pesar de lo que nos haya hecho a mis amigos y a mí, sigue siendo humana.

—Usted es el especialista. Usted es quién sabe qué hacer.

—Si no es molestia —pregunto el médico—, ¿para qué quiere ver a la señorita Denali?

—Yo fui a quien ella quiso matar. —Los ojos que doctor casi se salían de las cuencas. —Y vengo, porque quiero cerrar este capítulo de mi vida con ella.

—Sí, bueno, sabía que eso había pasado, pero nos pidieron mantenerlo en secreto. —Asentimos Luna y yo, eso era claramente por parte de mis padres. —Entonces, acompáñenme, por favor.

Nos levantamos y empezamos a dirigirnos hacia lo más profundo del lugar. Todo sea hacia cada vez mas tétrico y me asustaba un poco. La mano de Luna tomó la mía infundiéndome valor. Sonreí mirándola. Suspire sonoramente cuando al fin llegamos a su cuarto.

EL Director me miro. —Debo serle sincero, dudo mucho que ella le responda debido a lo sedada que se encuentra.

—Creo que eso es mejor. —murmuro Luna.

—No importa, —dije— Solo quiero decirle que la perdono.

El doctor asintió y me abrió la puerta. Con la mirada le dije a Luna que esperara afuera.

Al entrar me sorprendí mucho al ver a Tanya en ese estado. Siempre me pareció, aunque una persona frívola y superficial, con energía como la que posee Alice. Siempre andaba en todos los eventos y todo para ser "popular", pero ahora, estaba catatónica; no estaba dormida pero si ida en una esquina, sin ninguna emoción que pasase por su rostro, daba pena y miedo.

—Hola Tanya, soy Bella.

Temí que me volviera a atacar pero ni siquiera se inmuto, solo me miro y volvió de nuevo el rostro hacia la pared.

Me senté en la cama y me dedique a observarla. Yo no podía odiar a Tanya, no debía a pesar de todo lo que hizo. La culpa no había sido de ella. Tanya solo defendía lo que pensaba que era suyo. Su enfermedad y los abusos de su padre forjaron lo que ahora veía, Tanya solo había sido un títere que trataba de librarse de sus cuerdas.

Quise acariciarle el cabello y ella se refugió más en su rincón.

—Tanya… te perdono. —suspire. No tenia caso hablarle si ni siquiera sabía si me entendía. —Todo lo que tú hiciste… el que trataras de matarme no fue intencional. Tu solo querías proteger lo tuyo y a ti. —Mire un punto fijo en la pared—. Yo no debí llegar a interrumpir así tu vida, pero quiero que sepas que tampoco fue intencional. Edward y yo nos enamoramos. —Volví a mirar a Tanya y parecía que asentía. —Todo lo demás… se fue dando. Me creas o no, lo que siento por él es de verdad, y me apena mucho que tu sufrieras, creo que nunca me dispuse a pensar lo que los demás pasaban —jugué con mis dedos—. Quisiera poder ayudarte, o entenderte al menos. —Me reí sin ganas— Pienso que me has ayudado más de lo que me dañaste, ahora redefino mi vida Tanya, me casaré empezaré una carrera, y estudiare Psicología por que de verdad me interesa entenderte.

Me levante y camine hasta ponerme de frente a ella. Me agache hasta ponerme a su altura, desde mi posición se miraba tan vulnerable.

—Prometo volver a visitarte, creo que es lo mínimo que te debo, después de todo lo que me has dado sin querer. Prometo venir cada semana y si tú gustas, podemos platicar. Perdóname tú también.

Me levante y camine hacia la puerta, voltee a verla y me pareció verla sonreír. Volvería no había duda.

Salí de la habitación y me sentía un poco mejor, más tranquila y enfocada en lo que quería hacer. Luna no se encontraba cuando salí, la encontré tomando un té… platicando con un paciente del hospital.

—Pero si las mujeres somos más capaces que muchos hombres, —Comentaba Luna— dime, ¿Quién es la que levanta la casa? ¿Quién es la que lleva a los hijos en el vientre durante nueve meses? —No pude evitar la ternura que me invadió cuando instintivamente acaricio su vientre— ¿Quién es la que trabaja, hace las tareas de los niños, les cose los disfraces, los cuida cuando enferman, le lava la ropa al marido, estudia, se encarga de la casa y mucho más? ¡No me jodas! Yo hare todo eso. —Sonrió— Ahora sí que mi pequeña Nepo tendrá una mujer de grandes ovarios. —No pude evitar reírme en alto, y ella y su acompañante me miraron—. Bueno mi querido Chris, me tengo que ir, que tengas una linda estadía aquí.

El famoso Chris solo asintió y volvió a tomar de su taza de té.

—Solo a ti se te ocurre ponerte a platicar con un paciente.

—¿Qué? —Dijo mientras salíamos del lugar—. Es interesante, ¿sabes?

—Si, ya lo veo.

Abordamos el auto y Luna lo soltó. —Y bien, ¿cómo te sientes?

—Me siento mejor, pero también algo culpable. Creo que yo provoque lo que le paso a Tanya.

—¡¿Qué? Da la vuelta enseguida, tú estás loca, debes quedarte ahí —Me reí por su broma—. Bella tú no eres la culpable de nada. Lo que le paso a Tanya es lamentable sí, pero todos sus problemas y enfermedades fueron causa de sus padres, ella solo reacciono ante la situación como se imaginó que era la mejor manera: matando.

—Pero yo fui la principal causa. —Hice una mueca.

—Claro que no, no niego que aceleraste un poco las cosas, pero no fuiste la principal causa. Sus problemas se le iban acumulando y solo Dios sabe que hubiera pasado cuando llegara a su límite por sus propios medios. Tu misma me dijiste una vez que Edward, antes de que tu llegaras, ya pensaba dejarla, eso pudo acabar mal, pudo haberlo matado y nadie hubiera sospechado de ella porque su mente hubiera cubierto cada recuerdo de lo que hubiera hecho. —Imaginarme a Edward muerto no ayudaba en mucho, pero sabía que Luna decía la verdad. —Así que por favor, no te sientas culpable, porque no lo eres.

Lo pensé mucho. —Creo que tienes razón.

—No, no creas, TENGO razón.

—¡Pero qué humilde! —Me reí.

—Es mi segundo nombre, querida. —Ambas reímos. —Y detente en un lugar porque esta simple humana tiene que ir al sanitario.

Nos detuvimos en un restauran italiano a las afueras de Seattle, ya era pasadas las una de la tarde, no tenia caso que me apurara, no llegaría a la escuela a tiempo, por lo que Luna y yo nos detuvimos a comer.

Para las cinco de la tarde ya me encontraba camino al Instituto, cuando mi celular sonó.

—Edward ya voy para allá.

—No soy Edward, ¿tan feo me crees? —no lo pude evitar y me reí—.

—Cálmate, Emmett, que tu solo eres guapo porque Rose te ve con ojos de amor.

—Eso dolió, Swan.

—Dramático. —Me reí. —Ya dime para que me llamas.

—Pero que amargada eres —casi me podía imaginar su cara de indignación cuando le dije dramático—, te llamaba en papel de vocero oficial para ir al cine, como hoy ni te vimos en la escuela.

—Tuve unos asuntos que atender, Mrs. Paquetón, y ando cansada. Yo paso, vayan ustedes y diviértanse.

—¡Ay que ñoña! Ya no te quiero.

—No importa —Me reí—. Me duele hasta el culo, déjame en paz.

—Pues si te duele el culo, le diré a Edward que te lo masajee. —Se rió como solo él puede reírse. —Nos vemos entonces, chaparra.

—Adiós grandulón.

Me los tope de paso en la carretera y nos saludamos tocando el claxon. Cinco minutos después ya había llegado a la escuela. Me estacione y camine toda sosa a mi habitación, pensé que Edward se había ido con los chicos, pero cuál fue mi sorpresa al encontrarlo haciendo su tarea en mi habitación.

En cuanto me vio me sonrió y se levanto a abrazarme y besarme.

—Te eche de menos, hermosa.

Las palabras que me había dicho Luna aun seguían en mi cabeza, y la verdad es que no se qué hubiera pasado si nunca hubiera conocido a Edward.

—Yo también te extrañe.

Me beso como si no nos hubiéramos visto en años, y para que mentir, también extrañaba sus labios sobre los míos. Instintivamente el ánimo volvió a mí y el calor se apodero de mi cuerpo. Definitivamente era un beso de esos que te decían: te extrañe tanto.

—Prohibido estar tanto tiempo sin vernos.

Me reí y lo abrace con fuerza.

Edward dijo que adelantaba un trabajo y que aun tenía tiempo para hacerlo, por lo que lo dejo de lado y tuvimos una velada en la habitación. Vimos películas y encargamos comida china para la cena. Era un tanto raro comer sushi con una copa de vino tinto.

—¿Y qué tanto hicieron Luna y tú?

—Cosas de chicas —me encogí de hombros—, ya sabes manicure, pedicura, ver películas… —sonreí— me dijo que está embarazada.

Edward casi se atraganta con el vino. —¿Embarazada?

—Sí, y pues andaba rara, por eso fue una pijamada solo de nosotras dos. ¿Estarán enojadas las chicas? —Pregunte preocupada.

—No, —Contesto mi novio acariciando mi mejilla— Estuvieron más que entretenidas con sus novios, ahora si me dejaron solo.

Hizo un adorable puchero que me dio tanta ternura. Me acerque y le bese despacio.

—Perdóname.

Sonrió y acomodo un mechón de mi cabello. —Descuida. Mejor cuéntame cómo está eso de Luna.

Le conté todo lo que me había platicado Luna, lo de Ethan, y de cómo era la madre de Luna, la cual aun no sabía que su hija le daría un nieto.

—… Así que seré tía.

—Seremos.

Sonreí. —Seremos.

Los días pasaron, y Edward tenía cita para un chequeo del disparo recibido.

Lo acompañe y mientras el entraba yo fui a comprar un café.

—Hola Bella.

Voltee el rostro y mire a quien me hablaba. —Hola Jake, ¿cómo sigues?

—Mucho mejor, linda. –Me sonrío— ¿Y tú?

—Ahí la llevo.

Estuvimos charlando animadamente cuando Edward hizo acto de presencia y juro por Dios que casi me da un infarto con el Deja vú que sufrí.

La tensión entre ambos era evidente.

—Cullen.

—Black.

Sinceramente no encontraba la manera de evitar un conflicto como esa vez, por lo que decidí decir lo primero que se me vino a la mente.

—Swan. ¡Lotería!

Ambos me voltearon a ver y se soltaron riendo. Edward se agarraba el estomago y Jacob se limpiaba una lagrima imaginaria.

—¡Ay, amor! Qué cosas se te ocurren.

Edward beso mi cabello y yo la verdad me sentía como retrasada, pero al menos había logrado romper la tensión entre amos.

—Si, Bella. Te pasas.

Rasque mi cabeza riendo un poco. Los chicos se volvieron a mirar pero ahora los dos sonreían.

—Jacob, quiero agradecerte por ese día. Por proteger a Bella, mejor de lo que yo lo hice. —Dijo Edward extendiendo su mano hacia Jake. —Siempre estaré en deuda contigo por eso.

Jacob devolvió la sonrisa y estrecho su mano. —No tienes nada que agradecer, Cullen, era mi deber ayudarles. Me alegro que ninguno de los dos saliera mal en esta situación. —Jacob se levanto la camiseta mostrándonos su cicatriz en el abdomen. —Señales de guerra, eso vuelve locas a las chicas.

Los tres reímos y nos estuvimos platicando un poco más hasta que Jake se despidió diciendo que una linda enfermera lo esperaba.

Me alegre bastante que Edward y Jacob hicieran las paces, o al menos estuvieran más flexibles en cuanto a su trato personal se refiere.

Volvíamos a la escuela y Edward se las ingenio para tomarme de la mano y manejar al mismo tiempo la palanca de su volvo, cuando mi celular sonó.

—¿Bueno?

—¿Gusana? Soy Luna.

Enseguida me alarme y mire asustada a Edward. —¿Qué pasa Luna? ¿Te encuentras bien? ¿El bebé se encuentra bien?

Si, solo que, —sollozó— ya le dije a mi madre que estoy embarazada.

Oh, oh. Esto no me gustaba para nada.


Hola mis niñas, eh vuelto. Si lo sé sorprendente, pero es que ahora si ya puedo escribir en mis tiempos libres por que ya tengo Word! Jejeje

¿Bueno que les pareció el capitulo? ¿Ustedes opinan igual que Bella? ¿Tanya hizo lo que hizo por enfermedad o cien por ciento segura? ¿Que opinan de los nombres que les quiere poner Luna a su bebé? Opinen, opinen!

Dejen muchos Reviews, los contesto. Cualquier duda ya saben, en el botoncito azul.

Quien quiera tener más contacto conmigo, en mi perfil esta mi Facebook, ahí me pueden localizar y si gustan charlar.

Un beso, nos vemos en el siguiente capítulo.

Luna.