Ranma ½ no me pertenece.

Mas en momentos de desasosiego quisiera ser como Rumiko y portarme mal con los fans.

Al estilo de Pekín

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2

La anciana Cologne se quedó a un lado de la mesa. Quieta, atónita. No podía creerlo, ¿de verdad Shampoo había hecho lo que imaginaba?

Observó con recelo el plato servido. ¿Sería...? Pero no podía creerlo, si bien la actitud de su bisnieta había cambiado en el último tiempo tampoco era para llegar a esos extremos. Es verdad, al principio le pareció un poco raro, su bisnieta había pasado de la ira y la furia extrema al llanto y la depresión aguda, para luego mostrar cierta dulzura en su semblante, como si hubiera superado el trago amargo. Claro que no se fiaba, Shampoo siempre tenía algún otro plan escondido bajo la manga, ella misma la había entrenado de esa manera. De seguro ahora sólo le jugaba una broma muy macabra, de muy mal gusto, nada más, apostaba que Mousse estaba lejos en cualquier parte, o incluso encerrado por ahí en una jaula, convertido en pato.

La anciana sintió un extraño frío recorrer sus viejos huesos. Volvió a mirar el plato de comida servido para ella. Movió sus hombros como para intentar quitarse un súbito peso de encima.

De todas formas era absurdo, ¿por qué matar a Mousse? El pobre tonto no hacía ningún mal, salvo entrometerse donde no lo llamaban, pero eso era algo con lo que Shampoo había lidiado toda la vida, nada había cambiado recientemente. Tal parecía que Shampoo sólo estaba sedienta de venganza, y la tomaría, no lo dudaba.

Cologne releyó con cuidado la escueta nota dejada por su bisnieta. «Solo el primero». ¿Qué otros caerían?

La vieja tiritó de nuevo y se apresuró a envolverse en un chal. Luego, sin pensarlo demasiado, tomó los palillos y se llevó a la boca un poco de la carne de pato. La masticó despacio, con cuidado; pronto su rostro se contorsionó en una mueca y escupió en el plato. Recordó que fue Shampoo la que propuso el nuevo platillo.

Se limpió con cuidado con una servilleta y sus ojos cargados de piedad cayeron sobre los anteojos encima de la mesa.

—Lo lamento, muchacho. Eras completamente inocente.

Tomó los anteojos y se los guardó con cuidado dentro de la manga de la túnica. Luego se dirigió a la sala de la casa, donde estaba el teléfono, y marcó con cuidado un número. Mientras esperaba que respondieran giró la cabeza por encima del hombro, como si alguien la hubiera escuchado o notado alguna cosa, pero todo el lugar estaba vacío y en silencio.

Una voz amable y dulce habló desde el otro lado de la línea.

—¿Kasumi?... Soy Cologne, ¿cómo están?

—¡Oh! Anciana Cologne, qué sorpresa escucharla, ¿cómo está usted?

—Muy bien, gracias. Yo… Quería saber cómo se encontraba el yer… es decir, Ranma. ¿Él y su esposa se encuentran bien?

—¡Oh, sí! Ranma y Akane se encuentran perfectamente, creo que haberse ido de Nerima fue lo mejor para ellos, había tanta presión aquí.

—Lo comprendo, por supuesto. ¿Y ustedes? ¿Nada ha ocurrido por allí?

—Bueno… a decir verdad, la vida sin Ranma aquí se ha vuelto un poco aburrida, aunque era problemático sus amigos eran muy divertidos.

La anciana solo asintió en silencio.

—… Pero irse a Nara le hizo muy bien. A ambos.

—¿Nara? ¿Se fueron a Nara?

—¡Oh…! —Kasumi retuvo el aliento entre sus labios—. Anciana Cologne, pues… sí, aunque no queremos que todos lo sepan —Kasumi tragó saliva.

—No te preocupes, niña, esa información está a salvo conmigo.

—Se lo agradezco.

—Solo me interesaba saber si todos estaban bien, no nos hemos visto mucho últimamente, antes nuestras familias eran… uhmm bastante unidas.

—Es verdad. ¿Por qué no viene a visitarnos cuando guste? A todos nos encantaría.

—Lo haré, lo haré, por supuesto.

Unos minutos después terminó la conversación y la vieja colgó el teléfono aliviada. Entre las sombras que habitaban el recodo de la cocina, los ojos de Shampoo brillaron luego de escuchar toda la conversación. Nunca había dejado del todo el restaurante, primero quería ver qué impresión causaba en su bisabuela su nota; la anciana como siempre había recibido las noticias con el temple característico de una amazona. ¿Qué cosas pasarían por su mente en ese instante? Desde donde estaba solo le veía la espalda encorvada.

Cologne se quedó allí quieta, y Shampoo aprovechó para escabullirse con sigilo. Tenía un nuevo objetivo.

Nota de autora: Sé que el capítulo es corto, pero me resulta más cómodo, así puedo actualizar más rápido; de hecho, en un par de días subiré más.

Y para los que siguen los podcast (programa de radio amateur) que hacemos con Noham, mañana subiremos uno nuevo, con una muy importante noticia exclusiva sobre su fic «La esposa secuestrada».

Gracias a Znta, Stacy Adler, Paricutirimicuaro, Sjofnj, Guest, Otro guest, Janny5, Yacc32, Un tercer guest, Ivarodsan, LumLumLove, Erza, Zwoelf, Fleuretty, Nancyricoleon, Otro guest más y Jany por leer y comentar.

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Finalmente, actualizo hoy pura y exclusivamente para decir ¡feliz cumpleaños para mí! y agradecer a mi esposo por hacerme tan feliz en este día y en todos nuestros momentos juntos.

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Hasta pronto.