Disclaimer Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, la trama es únicamente mía. Queda prohibida la copia parcial o total de la historia.


Valelunitaandedward: Luna también las adora. :) Gracias por leerme

KARLYDDY: enserio te gusta Nepomucena para la hija/o de Luna? Hahaha Gracias por leerme.

Este capítulo tuvo pocos Reviews u.u es mi culpa lo sé, por abandonarlas tanto tiempo, pero bueno, ya ando por aquí, nos leeremos cada semana.


Capitulo 13. La boda perfecta.

Bella POV

—Haber Luna cálmate por Dios, y cuéntame que paso.

Me estaba vistiendo con ropa más abrigadora. Edward hacia lo mismo que yo, esperando indicaciones.

Pues le conté a mi madre todo: lo que había pasado con Ethan y lo de mi embarazo y, —sollozó— me ha corrido de la casa. —Tapé mi boca mirando a Edward. Siempre supe que estricta era la madre de Luna, pero nunca pensé que le diera la espalda de esta forma, en una situación como esta. —Estoy en el teléfono de la esquina de mi casa, con todas mis maletas.

Tome mis llaves sin decirle nada a Edward. El venía tras de mí.

—Cúbrete de la lluvia, voy por ti. —Corte la llamada y apresure el paso.

—¿Qué ocurre? —Pregunto Edward alcanzándome.

—La madre de Luna ya sabe lo del embarazo y la ha echado de la casa.

Edward me sujeto del brazo cuando casi llegaba al pórtico. —¡Pero si afuera se cae el cielo!

Y era verdad. En Forks había una tormenta monumental. —¡Por eso mismo Edward! Ella está afuera, en la tormenta, y puede hacerle daño al bebé.

—Está bien. Vamos. —Contesto quitándome las llaves del auto. —Pero yo te llevo.

No quería discutir con él, lo único que me importaba en este momento es que Luna y mi sobrino estén bien.

Con Edward conduciendo, y a pesar de la tormenta que caí llegamos hasta con Luna en 45 minutos.

La pobre estaba bajo una parada de autobús, empapada hasta las calcetas. Lloraba, a pesar de la lluvia se le notaba. Me baje corriendo y la abrace con fuerza.

Mi Luna siempre había sido fuerte, si su madre la hubiera corrido por otras circunstancias no le hubiese importado, ella hubiera encontrado la forma de salir adelante, pero ahora, con un embarazo de por medio, sabía que estaba muy sensible, con miedo y sin saber qué hacer. Luna necesitaba a su madre, era una lástima que su madre no la necesitara a ella.

—Vamos, Luna. —Dijo Edward quitándose su abrigo y colocándoselo a mi amiga. —Te enfermaras cielo.

Luna lo vio con apenada. No le gustaba que la vieran así.

—Vamos. —Dije subiéndola al auto. —Cuando lleguemos te darás un baño caliente, no quiero que enfermes.

Luna asintió y no dijo más. Cuando estuviéramos solas en mi habitación hablaríamos si ella quería.

Edward subió al auto tras subir las maletas rápidamente. Gracias a Dios era viernes, por lo que hoy salía temprano de clases.

—Gracias chicos, —Hablo Luna camino a la escuela— no sabía a quién llamar.

—No te preocupes, Luna. —Contesto Edward. —Para eso está la familia, y tú ya eres mi cuñada.

Una risita se le escapo a mi Luna. —Por cierto, Ed, felicidades. Atrapaste a la gusana.

—Más bien ella me atrapo a mí. —Ellos reían y yo me sonrojaba.

Luna me dio un beso en la mejilla antes de recargar su cabeza en mi hombro. —Gracias, Bella.

EL camino al Instituto se me hizo eterno. Luna se había adormecido entre mis brazos.

—Gracias, amor.

—No agradezcas, cielo. —Contesto Edward manejando.

Cuando llegamos a la escuela, moví ligeramente a Luna. Debía bañarse cuanto antes. Edward me ayudo con las maletas.

Cuando deje a Luna en la bañera, me dirigí de regreso a con Edward.

—Lo siento, —me disculpe— esto no estaba previsto.

—Bella… —Camino hacia mí y me tomo de la cintura— Amor, no te disculpes —me sonrió—. Luna te necesita y yo estoy para apoyarlas a las dos.

—Te amo, Edward.

—Y yo a ti, Bella. —Me beso.

Minutos después nos despedimos con la promesa de que llegando a su habitación tomaría un baño también. Luna salió de la regadera.

—¿Quieres hablarlo?

Suspiro. —No hay mucho que hablar, Bella. —Se sentó a mi lado. —Le dije que tenía tres meses de embarazo y me corrió de la casa. —La abracé. —Me dijo que ella aceptaba que fuera diferente, que me pareciera a mi Tía, pero que no quería ser la comidilla de sus amigas teniendo a una hija que sería madre soltera. —sollozó—Y me pidió que me fuera de la casa.

Eran este tipo de situaciones en las que agradezco a Dios, tener más o menos, unos padres liberales. Yo a un no sabía que me dirían porque me casaría con Edward, pero sabía que no me darían la espalda o eso creía.

—Ya, Luna. —La consolé— Vamos a dormir, ya mañana veremos que hacemos, ¿si?

Luna se quedo una semana conmigo esa vez, pero ya habían pasado cinco meses. Pronto encontró un pequeño departamento, además de que Joan Jett se había enterado de lo que había hecho su hermana —Aun me sorprendía la diferencia entre las hermanas Jett— y no dudo en apoyar a su sobrina. Luna ganaba bien en el bar, por lo que su vida empezaba a tomar rumbo.

En secreto me había confesado que aun sentía miedo, pero después pensaba en su bebé —el cual aun no se dejaba ver—, y recuperaba el valor que le caracterizaba.

Y hoy, me encontraba arreglándome para la boda, mi boda, los nervios me comían.

—Respira, Bella, todo saldrá perfecto.

—Lo sé, Alice. —Sonreí. —Solo me invaden los nervios.

—Si, Alice. Yo estaría igual, —dijo Luna— aquí mi gusana perjuraba jamás casarse, y ¡ve! —Me señaló— vestida de blanco a punto de dar el . —La enorme barriga de Luna le dificultaba moverse, pero estaba hermosa. — Y me disculpan, pero debo ir al sanitario antes de la ceremonia.

—¿Quieres que te ayude?

—Por favor, Rose. Siento que explotaré.

Todas reímos y Rosalie llevo a Luna al sanitario. Desde que Alice y Rosalie se enteraron del embarazo de Luna, digamos que mi amiga y sobrino, tenían todo lo que quisiera y aunque no lo quisieran también. El bebé ya tenía un guardarropa asegurado hasta la universidad.

—¡Perfecta! —Dijo Alice, colocándome el tocado. Mi peinado había sido simple, para Alice no tenia caso sujetarme el cabello teniéndolo tan lindo, así que me lo rizo bien haciéndome un peinado Pin Up. Me veía realmente linda y eso me gustaba. Esperaba que le gustara a Edward.

Me puse el vestido. Un hermoso vestido blanco con el frente ligeramente en forma de corazón pero con un bordado de encaje, algo simple y elegante1.

Aun recordaba lo dramático que había sido cuando Edward le pidió mi mano a mis dos padres.

Flash Back

Habíamos organizado una comida familiar en casa de mis padres. Nadie se imaginaba que era lo que queríamos decirles Edward y yo, pero habían quedado satisfechos cuando les dije que solo quería convivir todos juntos. Hasta mis suegros habían venido.

Las chicas me habían ayudado a organizar todo. La comida, la decoración, todo era perfecto. Nadie se imaginaba que pasaría ese día, y era lo que me gustaba, por fin le daríamos una alegría o eso esperaba después de todo el caos que habíamos vivido.

Charlie había venido junto con su nueva mujer.

¡Papá! Había gritado al verlos llegar. Que bueno que han venido.

Salude de beso a Elizabeth. Ella había complementado mejor a mi padre de lo que René hizo.

Como crees que no iba a venir, mi niña.

Charlie y yo habíamos dejado claro las cosas hacía ya tiempo. El estuvo pendiente de todo lo que me había sucedido, a pesar de por su trabajo no poder venir. Siempre veía por mí, aunque no lo mirase a diario.

Entramos y le presentamos a todos a Elizabeth, la pobre se veía nerviosa, pero se relajo de sobremanera cuando mi madre la abrazo y le dio la bienvenida.

El día en Forks había sido perfecto dentro de lo que cabe. Sin duda el que todos mis amigos estuvieran ahí me infundía valor, aunque solo Luna supiera la verdad.

Empezaba a anochecer, por lo que Edward tomo mi mano y levanto su cerveza2 a modo de brindis. Todos lo imitaron y yo me levante junto con él.

Hoy es un día muy especial Comenzó Edward—. Estamos aquí reunidos para celebrar que después de todo, hemos salido librados de toda adversidad. Sonreí al contemplarle. Quizás se muestre muy trillado, pero, estamos felices de ver a toda nuestra familia reunidos.

Mis padres, seguí el discursomis cuatro padres, ellos sonrieron nuestros amigos, mis suegros y la nueva familia que aun no nace. —Luna acaricio su vientre— por lo que nosotros. Edward y yo. —Mire a mi novio y sonreímos tomándonos de las manos— Queremos decirles una noticia.

Nos vamos a casar.

Todos se quedaron en shock. Luna miraba los rostros de mis padres y suegros. Sorprendentemente, Phil esta como ido y Charlie… bueno Charlie paso por toda una gama de colores hasta llegar a el azul.

¡Como que se van a casar! Se había levantado y caminaba a paso decidido hacia Edward. Oh-oh. —Te acabo de conocer jovencito y ahora me dices que se casaran.

Señor Swan, Cálmese.

¡Papá, suéltalo por Dios! —Dije cerca de él pero creo que no me escucho. Charlie lo tenía sujeto de la camisa alzándolo fuerte.

¡No me digas que me calme! —Grito mi papá.

Todos me ayudaron a separar a mi papá de Edward. Sin duda esto no era lo que me esperaba. Mi padre era un hombre maduro, pero siempre pensé que era de buena razón. No pensé que tratara así a mi futuro esposo.

Ya, Bella no llores.

Es que… no pensé que esto fuera a pasar, Edward.

Edward me abrazo. Mi madre, mi suegra y Elizabeth habían ido a hablar con mis padres.

Vaya lio gusana.

No te burles Luna.

No me burlo chaparra, pero no me niegues que había sido todo un lio.

Alice, Rose y Luna se pusieron a recoger todo, junto con Jasper y Emmett. Después de todo, la comida no había salido como esperábamos.

Ya amor, todo está bien.

Edward y yo estábamos en el bosque. Desde donde estábamos se divisaba como mi familia y mis amigos recogían todo mientras yo seguía llorando como magdalena.

No, Edward, —negué con los ojos hinchados de tanto llorar— no está bien. Él no debió tratarte así.

—Y no te has puesto a pensar, ¿cómo se siente tu papá?

Lo mire confundida, nada de lo que decía Edward tenía sentido.

Sí amor, —me besó suave en los labios— piensa, viene después de mucho sin verse, su contacto había sido puramente telefónico, y que tu y yo le diéramos la noticia de que deseábamos casarnos, lo sobre paso.

Aun así, no debió comportarse como lo hizo.

¿Tu como hubieras reaccionado cuando tu única hija te hubiera dicho que se casaba con su novio, a quien acabas de conocer?

Me quede pensando. No sabría como hubiera reaccionado, pero eso no lo justificaba.

Seguro que diferente que él.

Edward rio y beso mi cabello. —Si, seguro que diferente que tu padre, pero yo… yo hubiera reaccionado exactamente igual. —Aun no me convencía Edward, pero al menos había dejado de llorar. —Mi chica ruda se está volviendo sensible.

Calla, que tú me haces vulnerable.

Yo te cuidare, Bella, y siempre estaré contigo… seas ruda o sensible. —Acaricio mi rostro con ternura y me beso suavemente. —Y entenderé si quieres esperar a casarnos.

No, eso no. —Me levante sacudiéndome y limpiando mi rostro. Edward también se levanto. —Tú y yo nos vamos a casar, pero ahora, iré a hablar con mi padre.

Edward me sonrió y me acompaño hasta la casa. Todos estaban callados, en una forma incomoda.

¿Quieres que te acompañe?

Asentí y nadie dijo nada cuando subíamos las escaleras. Podía escuchar a mi madre y a Esme haciendo algo en la cocina.

Toque la puerta y un ligero "Adelante" me hizo abrir la puerta.

¿Podemos pasar, papá?

Claro que si, Bella. —Me contesto Elizabeth.

Venimos a hablar en paz, señor Swan. —Dijo mi novio al entrar.

Mi padre estaba hecho un manojo de trapo sobre la cama, Elizabeth lo consolaba. No sabia descifrar bien las emociones que mi padre tenía.

Papá, yo…

Bella, perdóname. —Nos miro. —Perdónenme los dos, no sé que me paso.

Sufrió una reacción normal, señor Swan.

Aun así, chico, no debí reaccionar así. Discúlpame. —Los ojos de mi padre estaban igual que los míos: rojos e hinchados. —Discúlpenme ambos.

¡Papá! —Corrí y lo abrace. Creo que después de todo, Edward tenía razón, me estaba volviendo una sensible y llorona aparte. Besé la cabeza de mi viejo. —Papá no tienes nada de que disculparte. Quiero que sepas que aunque nos vayamos a casar Edward y yo, siempre seré tu pequeña.

Me sonrió y se tallo los ojos. —Lo sé mi niña. Siempre serás mi chica peleonera.

Los cuatro nos reímos. Esa chica ya había cambiado, ahora era diferente, pero aun conservaba mi esencia.

Entonces señor Swan, —Comento Edward. —¿Nos dará su bendición?

Llámame Charlie, Edward. —Sonrió mi padre dándole la mano. —Y si, tiene mi bendición.

Volví a abrazar a mi padre y luego a Edward. Elizabeth también abrazo a su ahora esposo. —Haces lo correcto, amor.

Todos bajamos y cuando les dimos la noticia, entonces si sucedió lo que esperaba.

Las mujeres gritaron, Alice y Rosalie se abrazaron y brincaban; mi suegra junto con mi madre y Elizabeth lloraban; Los hombre se abrazaban y celebraban entre sí.

Abrace a mis dos padres. —Gracias.

Fin de Flash Back.

—Ya es hora. —Entraron mis, —debo agregarlos— guapos padres, los dos, ambos, vestidos de traje, listos para entregarme en el altar. —Andando, que el novio puede huir.

Me levante lista para salir. —Dudo que eso pase. Sabe que tengo dos padres maravillosos que irían tras él.

Los abrace y ellos sonrieron.

—Es un chico listo entonces. —Sonrió Phil. —Estas preciosa florecilla.

—Gracias.

—Bueno, vayámonos. —Nos empujo Alice a la salida. —¡Me encantan las bodas!

Luna, aun con su enorme pansa se veía divina, Alice y Rose eran mis damas de honor, por lo que ellas entraron primero. Tome un último respiro infundiéndome valor y sujetada de ambos brazos de mis padres comencé a andar hacia el jardín de la casa de los Cullen.

Todo estaba hermoso. Lazos decoraban el pasillo para mi entrada, las personas volteaban a mirarme, sin duda no era normal entrar a los brazos de tus dos padres. Tome otro respiro, sentía que me asfixiaba.

—Estas hermosa, Bella. —Susurro Phil. —Tranquila preciosa.

—Gracias. —Conteste de igual modo y ambos me acariciaron el dorso de mis manos.

Y entonces vi a Edward. Tan hermoso como siempre, perfectamente trajeado con una sonrisa de lado, esa jodida sonrisa que sabía que me desarmaba. Quise correr hacia él, pero mis padres me lo impidieron.

—Tranquila, preciosa, ya casi.

Sonreí al Charlie, pero volví mi mirada a mi novio. Mí, —a escasos minutos— esposo. Aun no me la creía pero aquí estaba yo, a dos centímetros de Edward y a punto de ser la Sra. Cullen.

Por el rabillo del ojo, pude notar a mis amigos, como ellos y los invitados tomaban asiento.

—¿Lista? —Me susurro Edward mientras tomaba mi mano.

—Más que nunca. —Conteste volviéndonos al sacerdote.

—Estamos aquí reunidos para celebrar la unión de Edward Cullen y Bella Swan…. —No podía concentrarme. Sabía que el padre estaba diciendo algo sobre lo hermoso del matrimonio, pero no le podía quitar el ojo de encima a Edward.

Voltee a ver a Luna, algo le pasaba, acariciaba su barriga pero tenía un gesto de dolor en el rostro.

—Ahora los votos por favor.

Edward se volteo hacia mí, pero ni tiempo hubo de que dijéramos nuestros votos de matrimonio porque luna grito:

—¡Oh, Mierda!

—¡Se le rompió la fuente! —Grito Rosalie.

Mire a Edward y no lo dudamos dos veces y corrimos hasta ella.

—¡Hay que llevarla al hospital, hijo! —Dijo mi suegro. —Aquí no tengo lo necesario para ayudarla.

Tanto el sacerdote como los invitados estaban conmocionados.

—¡Joder!

—¡Respira, Luna, respira! —Alice, Rosalie y yo, respirábamos como se supone que una mujer en labor de parto lo hacía, haciendo que Luna nos imitara.

Emmett, y Jasper la cargaron para llevarla al automóvil y llevarla al hospital. Edward se había adelantado. Sin pensarlo la subieron al Jepp de Emmett, era más grande, y con mi vestido seguro que iría yo con ella perfectamente. Emmett nos acompañaba y servía de almohada a Luna mientras llegábamos.

—¡Respira, Luna! —Decía Emmett muy asustado. —Recuerda Namaste.

—¡Cual Namaste, ni que tu jodida madre en bicicleta! —Grito Luna haciéndome que riera. Sujeto la mano de Emmett y grito con fuerza. Emmett también hacía gestos de dolor. —¡Cuando vayas a parir una sandia y la trates de pasar por un agujero del tamaño de un limón, entonces me dices Namaste!

Edward acelero aun riéndose. Llegamos al hospital en media hora, por lo que derrapando nos bajamos a ayudarles a las enfermeras.

—¡Una silla de ruedas, por favor! —Grite— Va a dar a Luz.

Ni tardas ni perezosas, las enfermeras se pusieron en movimiento. La subieron a una camilla y se la llevaron al quirófano. Me quede viendo la puerta mientras mi mejor amiga iba a dar a Luz. Por el momento no me había calmado a pensar que estaba con el vestido de novia aun puesto, me importaba luna y mi futuro sobrino o sobrina.

—Ellos estarán bien.

Edward beso mi cabello y me abrazo de la cintura. —Lo sé, pero aun me preocupan.

—Mi padre ya está con ella, te aseguro que los cuidara.

—Sí. —Suspire. Sabía que mi suegrito cuidaría de ellos. —¿Cuánto crees que se tarde en dar a Luz?

—La verdad… —alzo mi rostro y beso mis labios. —No lo sé, es primeriza y a veces se tardan.

—Si, eso he escuchado. —volví a suspirar. —¿Y Emmett?

Se rió. —Lo están curando, al parecer Luna le rompió un dedo.

—Pobre.

Paso como media hora, que para mí fue una eternidad, cuando mis amigos y familiares llegaron.

—¿Aun no sale?

—Aun no, Rose.

—Todo irá bien. —Contesto Alice muy convencida abrazada a Jasper.

—¡¿Y a ti que te paso, hijo?

—Nada, Esme. —Dijo Emmett. —Luna me ha quebrado un dedo camino al hospital, esa mujer tiene fuerzas.

Una pequeña risa se escucho en el pasillo, pero enseguida cada uno tomo un asiento mientras esperábamos. Paso una hora más cuando mi suegro salió por la misma puerta en la que entro Luna. Todos nos levantamos ante la expectativa.

—¿Y bien, Carlisle? —Dijo René. —¿Qué tuvo, Lunita?

—¡Tuvo una preciosa niña!

Todos gritamos de felicidad, abrazos y lágrimas por parte de algunas.

—¿Podemos entrar a verla?

—Claro que si, Bella, vamos.

No solté a Edward en ningún momento. El y yo seguimos a mi suegro, hasta llegar a la habitación indicada.

—Hola pequeña saltarina.

Luna se encontraba visiblemente roja por el esfuerzo, pero aun así, en el rostro se le marcaba una sonrisa que jamás había visto en ella. Contemplaba a su hija, un pequeño pedazo de carne envuelto en una cobija rosa, señal del hospital de que era niña.

—¿Cómo están? —Pregunte sentándome en la cama cerca de sus piernas.

—Salimos bien, ¿verdad Doc?

—Así es, las dos salieron bien.

Luna sonrió de nuevo y volví a mirarme. —Perdón por arruinarles la boda.

—Válgame Luna, no digas tonterías. —Dijo mi novio. —Eso es lo de menos.

—Pero véanse, aun siguen vestidos de novios. —Me mire el vestido algo llenado de fango, mi peinado algo revuelto, las zapatillas, bueno ni se diga; Edward estaba peor que yo, sin saco, con la camisa arremangada de los puños y la corbata de lado, éramos todos unos novios fugitivos. —Arruine su día.

—De hecho… —interrumpió mi suegro. —Aquí hay una capilla y el sacerdote esta oficiando misa a esta hora. Si quieren, ¿puedo ver si aun no se ha ido y los casamos aquí?

—¿Seria eso posible, papá?

—Claro que si, Edward, deja checo si aun se encuentra.

Mi suegro salió de la habitación y abrace a Edward, después de todo nos casaríamos.

—¿Quieres cargar a tu sobrina?

Mire a Luna feliz. —¿Es enserio?

—¡Claro que es enserio, gusana!

Me tendió a la niña con cuidado. Sujete primero su cabecita, y después su cuerpecito. Estaba plácidamente dormida, se removió un poco pero no despertó. Era preciosa como Carlisle había dicho, de una tez morena clara como Luna y el cabello negro azabache, ligeramente rizado, aun no le veía los ojos, pero seguro que estaban hermosos, como toda ella.

—¿Ya pensaste como se llamara? —Pregunto Edward.

—No me digas que Nepomucena—reproché—, porque no lo permitiré.

Luna se rio aunque se quejo un poco, creo que un le dolía la labor de parto.

—Se llamará Renata.

—Renata Jett, ¿eh? —Sonreí viendo a la pequeña Renata.

Edward me abrazo de la cintura y también miraba a la niña. —Si, le queda bien.

Minutos después entro mi suegro con una silla de ruedas. —Me supongo que quieren que Luna y la niña estén ahí.

—Por supuesto. —dijimos mi novio y yo.

—Andando, que casi no alcanzo al padre.

Cuando llegamos a la capilla, la familia ya estaba ahí, todos recibieron con gran alegría a Luna y a Renata. Aun me costaba imaginar cómo su madre despreciaba a tan adorable bebé.

Edward y yo tomamos nuestros lugares y la farfalía empezó de nuevo.

No deje de mirar en ningún momento a Edward. Todo era perfecto.

Llego el momento de los votos de matrimonio y la verdad es que con todo el ajetreo se nos habían olvidado, por lo que improvisamos un poco.

—Yo, Edward Cullen, te tomo como esposa a ti Bella Swan para entregarte mi vida entera —Me colocaba el anillo lentamente—. Para adorarte y desvivirme por hacerte la mujer más feliz del mundo, de ahora hasta que la muerte nos separe, o aun después de eso.

Tenía ganas de llorar lo admito, me había vuelto una completa chillona, pero era mi turno.

—Yo, Bella Swan, te tomo a ti como mi esposo, Edward Cullen, y quiero que sepas que te amo más de lo que llegue a imaginar. —Imite su acción con el anillo—. Que cada día que paso y pasare junto a ti serán los más maravillosos de mi vida, y no habrá momento en el cual, no te haga sentir mi amor.

De por los invitados escuche un sollozo, mire de reojo y las mujeres, todas, lloraban, incluso Luna.

—Si no hay alguien que impida la unión de estas dos personas, los declaro Marido y Mujer. —Todos gritaron y aplaudieron, me encontraba completamente feliz. —Puede besar a la novia.

Edward se acerco sonriendo y con delicadeza acaricio mi rostro.

—Siento que esta no haya sido la boda que tú querías.

—Es la boda que siempre quise, mis amigos, mi familia y tú están aquí. No necesito más. —Le sonreí. —Te amo, Edward.

—Te amo Bella.

Y me beso. Dulce y con devoción.

—Les presento, al Señor y la Señora Cullen.

Todos volvieron a aplaudir y nosotros bajos a saludar a nuestra familia. Los abrazos asfixiantes, las lágrimas, los besos y las bendiciones a nuestro matrimonio llegaron por doquier. Hasta Renata con su llanto me ponía feliz.

Todo estaba perfecto. Por fin mi vida empezaba a ser como yo había esperado que fuera. No me faltaba nada, lo tenía todo. Amigos, Familia, un esposo que me amaba, ¿Qué más podría desear?

No pude evitar pensar en Tanya. Ella había sido parte importante de mi vida, y aun a pesar de lo que paso, se lo agradecía.

—¿Señora Cullen, eh? —Me dijo Edward sacándome de mis pensamientos. —A que nunca pensaste que te casarías conmigo cuando llegaste ese día a la Academia.

—Pues no, no lo pensé. —Le pase mis brazos por sus hombros. —Pero mejor cállate y bésame.

—¿Juntos para siempre?

Sonreí. —Juntos para siempre.

—Te amo Bella Cullen. —Me beso sonriendo.

—Te amo Edward Swan. —Me reí más y lo volví a besar.

Ok. Esta era mi vida, como la canción, Its My Life. Era mi vida, mi nueva vida y me empezaba a gustar.


(1)El diseño del vestido y el peinado de Bella se encuentran en un álbum en mi FB junto con las otras tantas imágenes de este Fic.

(2)Brindaron con cerveza porque se supone que era una comida al aire libre, y la mayoría de ellas, son carne asada. Bueno esa era la idea.

¿Y bien chicas? ¿Qué les pareció la boda? ¿El bebé de Luna que tal, apoco no es hermosa Renata?

Aun no decido si el siguiente capítulo sea el Epilogo o no, pero lo pensare, también quisiera que me dieran su opinión. Dejen sus Reviews, les aseguro que los leo todos.

Bueno nos vemos pronto, Cuídense y perdón por la tardanza.

Besos.

Luna.