Disclaimer Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, la trama es únicamente mía. Queda prohibida la copia parcial o total de la historia.


Nota: Perdonen la tardanza, finales de escuela ya saben.


Baarbii4: Muchas gracias por tu review, me alegra mucho que disfrutes de mis historias. Y si, nadie se esperaba lo que paso, o eso pienso pero, desgraciadamente esta historia tiene que terminar para darle paso a las otras, te invito a que leas "Disponible para mi" es un mini fic, pero creo que te gustara.

Black Ángel Lilith: Gracias por tus deseos, yo igual espero que mi musa no me abandone, y de hecho no lo hace, el que me abandona es el tiempo y por la universidad no me deja escribir, pero poco a poco sigo aquí. Este es el ultimo capitulo de hecho, y el siguiente es el Epilogo.

Celina Rojas: Hey! Te llamas como una prima mía jejeje gracias por tu comentario, si quise hacer una boda muy a la Bella, con algo inesperado, y la verdad creo que si fue como esperaba.

KARLYDDY: JAJAJA! Lo siento, creo que este es el ultimo capitulo y el siguiente el epilogo. Ahora, ¿enserio querías que se llamara Nepomucena? Eso le traería serios problemas escolares y psicológicos a la pequeña, créeme, estudio Psicología, aunque pensándolo bien, con una tía como Bella y una madre como Luna, los traumados serian sus compañeritos xD Aun así gracias por tu review, tus ideas son estupendas, eso sería genial, lo pensaré seriamente, te lo prometo.

JavieraCullen: Me halaga tu review, y pues la verdad es que no me considero una gran escritora, porque la verdad hay mejores, yo solo me entrego a lo que me gusta y bueno, el resultado lo lees. Me gusta mi historia por el simple hecho que la escribo yo, porque si solo lo hiciera para que ustedes la leyeran, ¿entonces para que escribo? ¿Me explico? Espero que si jejeje y tus ideas también son fantásticas, lo pensare seriamente.

Darky1995: Te tengo una mala notica… ya va a terminar u.u yo tampoco quisiera, pero todo lo que empieza tiene un final y hay que darle paso a las demás ideas que rondan por la cabeza jeje como el fic que también escribo "Disponible para mi" me encantaría que lo recibieran igual o mejor que este, aunque ese es un minific. Aun así te agradezco tu comentario, espero leer otro pronto.

Jupy: Opino lo mismo que tu, los mejores recuerdos se viven con las personas que uno quiere, así Bella y Edward, quizás no tuvieron una boda enorme, pero estuvieron con sus amigos y familia y eso, eso es lo realmente importante.


Como un favor personal chicas, pasen a leer mi minific "Disponible para mí" y dejen sus review, les gustara.


Capitulo 14: Mirando hacia el futuro

Bella POV

Después de nuestra inesperada boda, y días después de graduarnos y de que Luna saliera del hospital, Edward y yo nos fuimos de Luna de miel.

Debo aclarar que mi luna de miel fue preciosa, ahora sí que no hubo ningún problema, y nada mejor que la belleza de la Riviera Maya, en México. Los selva, los deportes extremos, las hermosas playas, sus animales, sus lugares, todo era delicioso, la Rivera Maya era un verdadero paraíso. Mi marido —aun sentía raro diciéndole así—, rento una pequeña palapa donde teníamos todo lo esencial, pero sobretodo, privacidad.

—Todo es tan hermoso. —Dije mirando el agua azul turquesa que pasaba por debajo de nuestra palapa.

—Pero no tan hermoso como tú.

Edward se había desvivido por consentirme y hacerme feliz, y realmente lo estaba logrando. Cabe mencionar que a pesar de todas las actividades que hacíamos, mi favorita era cuando anochecía y navegábamos a nuestra pequeña cabaña.

El cielo se ponía de un negro profundo y la luna brillaba con más fulgor, me encantaba ver como se reflejaba en el agua junto con las estrellas.

Voltee a mirarlo y le besé abrazándolo. —Han sido unas semanas realmente fantásticas.

—Claro que si, señora Cullen. —Me reí un poco. La nueva manía que Edward había adquirido era de llamarme por mi nuevo apellido, algo que me gustaba, sí, pero también me sonrojaba y esa era precisamente la parte que no me agradaba. De por sí con el calor que hacía en el lugar parecía un tomate andando y con Edward sonrojándome, pues más.

—Lástima que mañana volvemos a Forks. —Suspiré— Extrañare este paisaje.

—Podemos volver cuando quieras. —Dijo Edward sonriendo. —Carlisle me ha ofrecido empleo en el Hospital de Forks y bueno, con la carrera de medicina iré aprendiendo y practicando, y así será más fácil y prometedora nuestra vida.

—Ya tienes todo planeado, ¿no? —Sonreí alzando una ceja.

—La verdad es que no, pero quiero darte lo mejor.

—Edward, contigo tengo lo mejor.

Mi esposo sonrió como solo él podía hacerlo y me beso con tanta pasión, que el calor que sentía por el clima disminuyo por uno de mayores proporciones.

Ambos nos dedicamos a amarnos toda la noche. No podría comparar con nada el placer y las sensaciones que Edward me hacía sentir cuando hacíamos el amor. Su manera tan posesiva y agresiva al adentrarse en mí, pero a la vez tan dulce y cuidadosa, era algo difícil de encontrar en alguna parte y yo había corrido con suerte al encontrarla en Edward.

Al día siguiente, ya atardeciendo, aterrizamos en Seattle, y ahí se encontraban todos mis amigos.

—Mira nada más esa morenaza de fuego. —Me reí al comentario de Luna, la primera en hablar como siempre. —Estuvo buena la asoleada, ¿verdad?

Edward paso su brazo por mi cintura y beso mis cabellos. —La verdad es que sí, pero estuvieron mejores las noches. —Las risas de todos se escucharon por toda la sala de espera, pero mucho más la de Emmett. —¿De qué se ríen? Yo me refería a los antros y las noches estrelladas.

—Si, claro, chaparra. —Dijo Emmett aun riendo. —Vayamos por sus maletas, que ese policía —señalo con la barbilla— no nos quita el ojo de encima.

Mis amigos caminaron por delante dejándonos a Edward y a mi atrás.

—¿Así que lo que más te gusto eran las noches? —Él sabía muy bien que pocas veces fuimos a bailar, pero eso no se los diría a mis amigos. Está bien que fuéramos de mente abierta, pero había cosas que prefería tenerlas solo para mí, y en este caso, para Edward.

—Shh… sí, porque ya sabes que yo no pienso… respeto a los que piensan, pero no quería que nada me distrajera durante el día hasta que llegará la noche y estuviera contigo.

Edward me sonrió y acaricio delicadamente mi mejilla. —Te amo, señora Cullen.

—Te amo, señor Swan.

Y nos besamos. Así sin más, como si estar en medio del aeropuerto, repleto de gente, gritos y cuchicheos, sea lo más romántico del mundo. Y lo era, realmente para nosotros, el solo besarnos y abrazarnos en medio de todo eso era lo más especial que puede haber, pues nuestra burbuja personal no se rompía hasta que separábamos nuestros labios.

—Será mejor que nos apresuremos, o vendrán a buscarnos.

Edward me robo un beso y sonrió. —Andando.

Minutos después ya nos encontrábamos rumbo a Forks. No había podido preguntarle a Luna en donde se encontraba Renata, así que aproveche un momento en el que Edward se quedo dormido.

—Oye, chaparra… ¿Y Renata?

Ella sonrió tranquila. —Se encuentra con su abuela.

—¡¿Qué? —Me sorprendí un poco. —No se supone qué….

—Se supone, —me interrumpió— pero, hace unas semanas vino a buscarme, hablamos y conoció a mi Renny, y bueno, enseguida se enamoro de su nieta.

Me reí un poco. Me ponía feliz que la Señora Jett por fin aceptara a Luna y a su hermosa hija.

—Pues vaya que me eh perdido muchas cosas.

—Demasiadas. —Dijo Rosalie. Se había puesto en cuclillas sobre el asiento del copiloto. De reojo mire como Emmett sonreía.

—¿Así? —Sonreí. —¿Qué más me eh perdido?

—Casi nada. —Respondió Emmett. —Solo que las tortugas que nos venían siguiendo, —refiriéndose a Jasper y a Alice, los cuales se habían perdido al final de carretera— quisieron hacerle competencia a Luna, y encargaron paquete a Paris.

—Oh. Mi. Dios. —Tape mi boca con mis manos y mire a mis amigas. —¡¿Es enserio?

—¿Qué es enserio? —Replico Edward tallándose los ojos. —Disculpen, me quede dormido.

—No me digas, galán. —Dijo Luna. Emmett y Rose se rieron, y Edward, como buen adulto, le enseño la lengua.

Ignore totalmente el comentario sarcástico de mi mejor amiga, aun estaba un poco shockeada por la noticia del embarazo de Alice y Jasper.

—¡Alice y Jasper están embarazados!

—Esos dos no pierden el tiempo. —Se rio y beso mi mejilla.

Mire de nuevo a mis amigas. —Tienen que contarme todo, ¿Cuánto tiene de embarazo? ¿Cuándo se dio cuenta? ¿Cómo reacciono ella? ¡¿Cómo reacciono Jasper? TODO.

Todos se rieron de mí, pero es que estaba emocionada.

—Vale, vale…. —dijo Rose. —Pero tienes que reaccionar con sorpresa cuando te cuente, Alice. Le prometimos que no te contaríamos, pero me ha ganado la lengua y le arruine todo a la enana.

Después de eso, el camino solo fueron risas y más risas. Me gustaba estar así, hace mucho que no podía disfrutar de mis amigos de esta manera.

De repente un pendiente cruzo por mi mente y voltee a mirar a Luna mientras los demás, se reían de un chiste que contaba Edward.

—¿La fuiste a ver?

Luna asintió al susurro que hice. —El médico no ve ninguna mejoría, pero se mantiene estable.

—¿Que se mantiene estable? —Me preguntó Edward.

—Eh….

—El Bar, —me salvo Luna— de hecho, ¿Cuándo piensan volver a ir? Son vacaciones, y pronto entraran a la Universidad y los veré menos.

—Pues un día de estos te caemos por ahí, —sonreí— y quizás hasta una tocada hagamos.

—Ya dijiste eh gusana.

La charla de nuevo se torno tribal y hasta a pocos kilómetros de la escuela. Una serie de pancartas clavadas en los arboles atrajo la atención de Rosalie.

A lo largo del cambio, los letreros formaron una sola oración.

"Rosalie Hale… Me has regalado muchos momentos… Y cada uno de ellos han sido maravillosos…"

Rosalie casi se salía por la ventana del Jeep, estábamos a unos metros de la escuela.

"Siempre estas para mí cuando te necesito… Compartimos muchas cosas en común…se quizás esto no sea lo más romántico del mundo… pero quiero que sepas que te amo con todo mi corazón…"

Emmett se estacionó frente a la escuela y tomo la mano de Rosalie. Edward, Luna y yo estábamos reteniendo el aliento por lo que faltaba, el grandulón estaba a punto de dar un gran paso.

—Rosalie Hale… Princesa, sabes que te amo —Rosalie estaba a punto de llorar—, por eso quisiera pedirte… pedirte….

—¡Ya suéltalo grandulón! —Soltamos unas risitas cuando Luna le dio un zape a Emmett para que dijera todo.

—Rosalie Hale, ¿Quieres ser mi esposa?

En un auto-reflejo volteamos a mirar a Rosalie, la cual solo se limito a besar muy efusivamente a Emmett. —¡Sí, sí quiero ser tu esposa!

Gritamos felices igual que los futuros novios. Emmett se bajo del Jeep y grito con fuerza. —¡Dijo que sí!

En eso una lona cayó del techo con una pequeña caricatura de Emmett y Rosalie y unas enormes letras que decían "Te amo Rosalie". Globos, confeti, serpentinas, gritos de celebración, alumnos y maestros festejando: una celebración monumental por la respuesta de Rosalie.

En eso llegaron Jasper y Alice.

—¿Qué? ¿Qué ha pasado? —Preguntaba la pequeña futura madre— ¿Qué me he perdido?

Corrí a abrazarla. —¡Emmett le ha pedido matrimonio a Rosalie!

—¡¿Qué? ¿Y me lo he perdido? —Jasper felicitaba a los novios mientras la pequeña duende dramatizaba. —Hagan como que no ha pasado nada y repítanlo de nuevo, ¿sí?

Todos nuestros amigos y yo seguíamos riendo por los pucheros que hacia Alice, hasta que recordé lo de su embarazo.

—¡¿Por qué no me habías dicho lo de tu embarazo? —Alice miro de fea manera a Rosalie y a Luna las cuales se hicieron las desentendidas y siguieron festejando—.

—Es una larga historia.

Emmett había organizado una gran fiesta en celebración por nuestro regreso y la propuesta de matrimonio. Los Hale estuvieron muy complacientes con la pedida de mano de Rose, recibieron de buena manera a su futuro yerno.

Los meses pasaron, pronto seria la boda de Rosalie y ahora nuevamente me encontraba arreglándome para una boda, solo que esta era la boda de la pequeña Alice.

Ella había decidido casarse cuanto antes, y gracias a su anatomía no había desarrollado una gran barriga como la de Luna, por lo que pudo lucir un precioso vestido de novia con la que resaltaba su belleza natural.

—Y, ¿ya sabes que vas a tener Alice? —Pregunto Luna cambiándole el pañal a Renata, la cual ya tenía seis meses de edad.

Mi pequeña amiga se encontraba muy nerviosa, por lo que nosotros la tratábamos de distraer mientras llegaba el momento de caminar hacia el altar. Instantáneamente, Alice se relajo mientras acariciaba su barriga.

—Sí… voy a tener una niña.

—¡¿Enserio? —Gritamos todas emocionadas.

—Sí —La enana se rio. —Me muero por tenerla entre mis brazos.

—Te comprendo perfectamente. —Luna cargo a Renata y le hacía caricias haciendo reír a la pequeña. —Yo no sé cómo pude vivir antes sin mi niña hermosa.

—Joder, Rose, —Le dije a mi amiga— con estas dos hasta ya quiero tener un bebé.

—Pues señora Cullen, eso se puede solucionar. —La voz de Edward me sobre salto un poco cuando entro a la habitación y me beso. —Cuando quieras les hacemos la competencia, por mi no me molestaría.

—Cálmate, —me reí— es muy pronto.

Mis amigas se rieron por el rostro de Edward, pero el solo me abrazo por la espalda y beso mi mejilla.

—¿Y ya sabes cómo le pondrás? —Dijo Rose. —¿Cómo se llamara?

—Sí, —sonrió mi amiga— se llamara Valentina.

—Hermoso nombre. —Concordamos todos.

Los minutos pasaron rápido entre plática y plática. Emmett estaba junto a Jasper esperando como padrino; Edward se me adelanto no sin antes darme un beso y repetirme que seguía en pie la oferta de hacerles competencia a nuestros amigos.

La ceremonia fue realmente hermosa. No sé bien como lo consiguió Alice pero a su entrada y a su salida, pétalos de rosas blancas caían del techo. Esa mujer era una experta en la perfección y en su boda no sería la excepción, ya quería ver que haría para la de Rosalie y Emmett.

Jasper no le quitaba la vista de encima a Alice, se le notaba lo que la amaba.

—Estas preciosa —Me susurro Edward abrazándome de nuevo.

—Y tú muy guapo, Swan.

Edward rió y me tomo la mano para caminar hacia la salida junto con nuestros amigos y familiares. Todos habíamos formado una gran familia y ahora mirábamos hacia el futuro.

Al mes siguiente Alice dio a luz a Valentina, una hermosa nena de cabello rubio y ojos negros como la noche. Tenía muchos rasgos de Jasper, pero la ternura y belleza de Alice. Era la combinación perfecta de los dos. Y sí, Alice se caso con una barriga de ocho meses.

Todo iba viento en popa para todos, y eso era estupendo. Los seis nos mudamos a la Ciudad Universitaria de Seattle. Cada parejita rento un departamento, donde poco a poco empezábamos a iniciar nuestra vida como los matrimonios que éramos, y bueno, serian, porque Rosalie y Emmett habían decidido casarse el próximo verano, al terminar nuestro primer año de la carrera.

Como había dicho Edward, había conseguido un trabajo y los fin de semana trabajaba en el Hospital de Forks, y eso era perfecto, pues mientras él trabajaba, yo podía estar con mis padres y con Luna, Renata y mis amigas. En las noches nos quedábamos en una pequeña cabaña cerca de la casa de mis suegritos. Yo había un conseguido un trabajo de medio tiempo en una librería de Seattle, no era mucho el dinero que recibía, pero podía leer y comprar con un generoso descuento, los libros que mis amigos y yo, necesitáramos.

Jasper y Alice por su parte estudiaban Arquitectura y Música respectivamente. La profesión de Alice fue realmente accesible, porque en ningún momento se despegaba de su hija, cuando estaba en la Facultad de Música, la dejaba en la estancia de la misma universidad. Jasper la ayudaba en las noches, después de llegar del trabajo, un despacho de arquitectos en el que lo habían contratado y por supuesto hacia sus prácticas. Alice consiguió un trabajo en una empresa de Diseño de Modas en la cual podía llevar a Valentina y donde, su jefa, había descubierto que tenía un don para la moda. Ahora se estaba pensando seriamente si aceptar la propuesta de diseñar una línea de moda para bebés. ¿Su inspiración? Obviamente Valentina.

Rosalie y Emmett era otra cosa. Ambos tuvieron un ciclo muy difícil en su relación, Emmett empezó a estudiar Administración de Empresas y Rosalie, licenciada en Derecho, por lo que casi no se veían, y el único momento en el que mantenían contacto era cuando llegaban a la cama pero como casi siempre, al momento de tocar la almohada, se dormían. Fue un momento difícil, porque ambos se ponían a pensar que si así era ahora que solo vivían juntos, ¿Cómo sería cuando se casaran?, pero los dos se amaban, por lo que cuando se casaron todo mejoro. Ambos se hicieron espacio para los dos, Emmett se dedico a conquistar de nuevo a Rosalie, y ella se puso aun más hermosa de lo que era. Aun había noches en las que lo único que hacían era llegar a dormir, pero otras más eran únicas, según Rosalie.

Luna fue otra cosa, desde su relación con Ethan, no había vuelto a querer sostener una relación con alguien más. Ahora estaba dedicada 100% a la pequeña Renata y a su negocio con el Bar. Luna había juntado una suma considerable de dinero y le había comprado el negocio a su Tía Joan, por lo que ahora era la dueña y señora del lugar. A Luna siempre se le dieron bien las finanzas, por lo que pronto logro abrir un muevo bar en Seattle y ahora era el mejor Bar de la ciudad.

Como dije, todos empezábamos a mirar hacia nuestro futuro, y todo pintaba viento en popa. Ahora si podríamos vivir la vida que nos merecíamos, junto a las personas correctas, en el lugar y momento correcto… por ahora.


Bueno chicas, este es el último capítulo de esta historia. Debo decir que me costó un poco terminarla pero todo tiene un ciclo y lo que bien empieza bien acaba, así que el próximo será el Epilogo.

Dejen sus Reviews, se los contestare y bueno, ya veremos qué pasa en el Epilogo.

Perdón por la tardanza pero la Universidad, ya saben.

Espero leerlas pronto.

Nos vemos pronto.

Besos.

Luna.