CAPITULO 3

PV EDWARD

Cuando Carlisle llegó de New Hampshire, no era el mismo. Había un brillo especial en sus ojos y un aura de felicidad lo envolvía.

Me alegraba que le hubiera ido tan bien allí. Hacía mucho tiempo que no hacía de tutor en un hospital y sabía que el contacto con la gente, con los chicos jóvenes y activos, recién salidos de la facultad, siempre le había entusiasmado; al igual que a Alice y Jasper.

Ellos dos, se había estado esforzando muchísimo la última década para poder estar más cerca de los humanos.

Habían pasado pruebas realmente dolorosas para un vampiro, para poder llegar a ocupar los cargos que actualmente desempeñaban.

Alice era la asistente personal de Carlisle y Jasper, por fin, había conseguido ejercer de psicólogo.

Yo era también médico. Me había especializado en administración médica, ya que, aunque mi autocontrol con los humanos, siempre había sido espectacular, el tratar directamente con la sangre, siempre me hacía replantearme mi autodominio. Por eso, ejercía como administrativo. Estaba cerca del ambiente hospitalario que siempre me encantó, pero lejos del contacto con humanos repletos de heridas sangrantes.

Mi trabajo me gustaba, ya que ayudaba a Carlisle y a algunos de los otros doctores con ciertas dudas; además que el tema de papeleos, siempre me había atraído.

Después de un par de días ya en casa, aquí en Forks, mi padre recibió una llamada telefónica.

Su mente se desbloqueó para mí entonces, ya que desde que había regresado, la había tenido cerrada. Manteniendo ciertos pensamientos muy bien guardados de mi don.

Era una chica, pude ver su rostro en su mente. Era una chica joven y… preciosa. Podía verla a través de Carlisle; sus gestos, su forma de expresarse, sus movimientos… Dios… sus movimientos… Como se quitaba el pelo de la cara, como miraba en determinadas situaciones, su sonrisa, su risa… su boca… su cuerpo… Era una tentación divina, creada exclusivamente para hacer pecar a los hombres.

Durante una larga temporada, nadie comentó nada sobre esas llamadas y yo no desvelé de quien se trataba ni que, por supuesto supiera nada de ellas.

Aunque dudaba de que Carlisle le pudiera haber sido infiel a Esme, no dejaba de ser extraño esas llamadas entre mi padre y esa preciosidad.

Hasta que algo más de un mes después del regreso de nuestro padre, vi por primera vez a Carlisle triste y abatido hablando con Esme. No quise ser fisgón, pero cuando deduje que hablaban de esa chica, de Bella, no pude más que pararme y escuchar a escondidas.

- Carlisle… tranquilo. Ella estará ocupada, o no querrá molestar. Tú mismo siempre dices que se disculpa cuando llama por si importuna - le decía Esme intentando reconfortarlo con su dulce tono de voz.

- Esme… hace dos semanas que no llama… y las dos últimas veces que la he llamado yo, no ha contestado… Y si le ha pasado algo? Y si está en algún apuro? - la voz de Carlisle sonaba desolada y agitada.

- Dijiste que ella prometió llamarte si algo le ocurría…

- Esa promesa, en ella, no tiene validez Esme… ella… Bella es demasiado desinteresada, demasiado gentil. Pensará que me ocasiona alguna molestia… si la conocieras… Si en dos días no da señales de vida, iré a por ella. - Carlisle estaba decidido, lo sabía por su tono de voz y sus pensamientos firmes. Bella, aquí, en casa con nosotros? Esa idea me hizo estremecer, pero no sabía si para bien o para mal.

- Carlisle… mírame - la voz de mi madre, se tornó de pronto seria - si tan seguro estabas de que ella encajaría, por qué no se lo insinuaste… Por qué no le hablaste de ti, de nosotros? – le preguntaba convencida su esposa.

Ante esas palabras me quedé perplejo. Mi padre había siquiera, pensado en transformar a alguien que tenía toda la vida por delante? Alguien que su vida estaba intacta? Seguí escuchando con más atención.

- Cuando nos despedimos… estuve tentado a decírselo… pero tuve miedo de asustarla… - Carlisle suspiró - Nunca había hecho algo así, Esme… Ella está bien, con toda su vida humana por delante… - volvió a suspirar, esta vez más profundo - Además, debía comentarlo antes con la familia… sobre todo con Edward… él podría pensar que la convertía para él… Ya sabes lo cerrado que es, y el genio que tiene. Y Rosalie tampoco lo llevaría bien. Ella es tan reacia como Edward a la gente nueva… y cuando la viera… Es una preciosidad, cariño. No había conocido a nadie tan hermoso como nuestra Rosalie, pero esa chica, le puede hacer sombra a nuestra hija aun siendo humana. Una vez convertida, sería una auténtica belleza - por la voz de Carlisle, imaginaba su rostro iluminado hablándole a Esme de esa chica.

Que era una preciosidad, eso podía corroborarlo perfectamente. Era la chica más hermosa que mis viejos y agudos ojos habían visto en mis 108 años de… vida.

En las pocas llamadas que habían tenido ella y Carlisle, me había atraído como nadie había hecho en todos estos años y simplemente viéndola a través de su mente.

- Ey Edward! - la voz de Jasper me sobresaltó - qué le pasa a Carlisle? Siento sus nervios por toda la casa - no contesté; realmente no sabía que decirle - es por la chica de las llamadas?

Eso me dejó fuera de juego. Pensaba que solo yo era conocedor del secreto de Carlisle.

- Lo sabemos todos, Edward. Llevamos escuchándolo hablar con ella desde poco después de su regreso. Pero como nadie decía nada… - Jasper sonreía con total normalidad.

- Así que lo que atormentaba a Carlisle era eso? Estaba convencida de ello - nuestra duendecillo entró en escena. Ya tardaba.

- Ahora que Carlisle lo ha dicho por fin, eso de que había pensado en comentarle sobre nosotros… ves algo más claro en tus visiones? - Jasper le preguntó con total normalidad. Yo estaba cada vez más sorprendido.

- No… por ahora no. Al no saber ella nada… no hay decisiones que tomar - se inclinó de hombros, con cara de fastidio.

- Pero… has visto ya algo sobre ella? - la pregunta escapó por mis labios sin poder contenerla; la curiosidad estaba matándome.

- Sí. Hay cierta posibilidad de que ella pudiera ser una de los nuestros… pero es simplemente un destello de algo posible; nada fijo. Aunque lo más chocante de la visión, es que no es Carlisle quién la transforma… es un hombre, pero no consigo reconocerlo - su cara de fastidio se intensificó.

- Ahhh… - no fui capaz de decir más.

Así que ella… podría llegar a convertirse en una de los nuestros? Eso, eso sería… Espera… Edward Cullen, que estás pensando? Qué es lo que te pasa? No podemos convertir a alguien así porque sí. Pero la idea era muy tentadora.

Noté como la mirada ladeada de mí hermana, se clavaba en mí sin contemplaciones, haciéndome casi hasta estremecer. Cuando Alice te miraba así, era mejor echarse a temblar, ya que algo estaba rondándole la cabeza.

- Alice… quieres dejar de mirarme así? - estaba poniéndome nervioso.

- Yoo? No estoy mirándote de ninguna forma, Edward - pero volvió a posar sus ojos brillantes, llenos de expectación sobre mí.

- No sé por qué tienes que mirarme de esa forma, pero me estás poniendo nervioso - le dije mientras me daba la vuelta para irme.

- De verdad no sabes por qué?... Bueno a lo mejor es pronto para que te des cuenta - dejó caer aquello así, sin más. Preferí seguir mi camino y no preguntar.

Unos días después, Bella llamó. Ahora todos, incluida Rose, estábamos atentos a esas llamadas.

A ella se le había estropeado el móvil y pudo conseguir los números de la agenda gracias a un amigo que estudiaba informática, por eso había tardado en llamar.

Tras esa llamada, tanto el semblante como el humor de Carlisle cambiaron radicalmente para bien.

El tiempo fue pasando y cada día podíamos notar la tensión en Carlisle siempre que tardaba más de una semana en hablar con ella.

Hasta que un día, los cinco hijos nos reunimos y llegamos al consenso de hablar con Carlisle. Lo sentamos en el sofá del salón, junto con Esme y le contamos que sabíamos de Bella y de su tan estrecha relación.

- Pero… cómo es que no habéis hablado hasta ahora? Hace casi tres meses de mí regreso - él mostraba sorpresa.

- No te has dado cuenta, porque estás demasiado ensimismado con esa chica, Carlisle - le dijo de forma algo arrogante Rose, evidenciando sus celos. Sentimiento habitual en ella.

- Hemos comprobado que nos has mantenido al margen por completo de tu nueva amistad - le dijo sonriendo burlonamente Emmet. - A lo mejor, podíamos compartirla, jaja!

Su comentario había sido en plan divertido, burlón… como siempre era Emmet, pero la reacción de Carlisle, nos dejó a todos sorprendidos.

Se levantó del sofá con uno de nuestros movimientos, rápido y ágil, encarando a Emmet.

- No te permito que digas algo así de Bella… me entiendes? - sus ojos lanzaban llamas. Jamás lo había visto reaccionar así por nada. En ese momento me di cuenta lo tan importante era esa chica para él - Ella no es un juguete. Es una persona increíble. Es tan especial, que incluso la idea de convertirla, me parece una aberración… el solo hecho de privar a la humanidad de una mujer como ella… - Carlisle cogió una bocanada de innecesario aire, serenándose - Lo siento hijo… de verdad que lo siento.

- Yo también lo siento, papá - Emmet bajó la cabeza, por un instante me dio pena de él - Sabes que nunca le haría nada… y más siendo tan importante para ti. – Emmet estaba sumamente arrepentido de sus palabras y no era para menos, dada la reacción de nuestro padre.

- Nadie le haría nada a esa chica, papá. Por qué no le dices que venga? Podrías conseguirle trabajo aquí, en Forks - Alice ya maquinaba y planeaba sobre la vida de Bella; podía verlo en sus ojos, por mucho que intentara esconder sus pensamientos de mí.

- Es una chica extremadamente terca - Carlisle sonrió mirando hacía el pasado. Bella entró en su mente como una estrella fugaz coloreando el cielo de la noche - Ella jamás permitiría una ayuda así… que la colara por ser yo quien soy. Ha estudiado y se ha aplicado muchísimo para conseguir todos sus logros… pero he de reconocer, que ya he hecho mis deberes con ella.

Todos lo miramos expectantes. Alice ya comenzaba a sonreír.

- A Bella se le acaba el contrato allí en unos días y ya me he enterado de que no pueden contratarla por más tiempo. He movido unos hilos, tirado de unos contactos y por ahora, ningún hospital de los que ella estará esperando respuesta, va a contratarla. Voy a hacer que acepte una oferta de trabajo aquí, en Forks; la cual le vendrá en el mejor de los momentos; o sea, cuando no le quede más alternativa que aceptar - Carlisle sonrió con orgullo, aunque había un trasfondo de arrepentimiento.

- Y vamos a tenerla aquí en casa? - Rose ya tardaba en hacer acto de presencia.

- Rosalie, querida… no pretendo meter a Bella a la fuerza en esta casa. Me conformo con que ella esté cerca de mí. No os voy a obligar a tratar con ella… Aunque realmente me gustaría que la conocierais. Estoy seguro que tú y ella haríais buenas migas - Rose frunció el ceño por el comentario de nuestro padre - Ella es bastante coqueta… no tanto como tú, pero le gusta mucho arreglarse y salir siempre bonita… Aunque realmente no sé como lo hace. Jamás había visto a una mujer humana prepararse tan rápido con un resultado tan espectacular… Aunque ella no necesita el perder excesivo tiempo poniéndose guapa, ya que lo es más que de sobra al natural - en las palabras de Carlisle, podía verse sobradamente, la devoción que sentía por esa chica.

- Hablando de ella así… a mí ya me ha entrado curiosidad por conocerla, la verdad - comentó Jasper - por mí no hay ningún problema por que venga… y tampoco porque esté con nosotros un tiempo.

- Por mí tampoco…- se unió a la votación improvisada Alice - habrá que preparar una buena fachada y deberíamos ser más cuidadosos, claro… pero sé, que compensará con creces esa molestia añadida, con tal de tenerla aquí, entre nosotros.

- Sí, yo también opino igual que Alice y Jasper. Por mí, no hay ningún problema… será divertido convivir con una humana - Emmet también estaba empezando a emocionarse con la idea.

- Si todos decidís que sí… qué remedio me queda que aceptar? Pero, supongo que eso de que esté aquí con nosotros… será algo momentáneo, verdad? - Rose también aceptaba, pero con condiciones… Sino no sería nuestra Rosalie.

- Y tú qué opinas Edward? - mi padre siempre valoraba en sumo grado mi opinión. Él siempre decía que yo era su segundo de abordo - No quiero que nadie se sienta incomodo - él intentaba mostrarse lo más normal posible, pero de sus ojos, salía la expectación y el deseo de que yo no me opusiera.

- Opino igual que Rose. Mientras su hospedaje aquí, no dure demasiado, no tengo objeción. Y por supuesto, que vuelvas a ser el que eras - lo miré con advertencia - Espero que teniéndola aquí, vuelvas a la normalidad.

- Vuestro padre, teniendo cerca de esa chica, será el de siempre, os lo puedo asegurar - Esme sonreía complacida por nuestra votación favorable.

Había puesto objeciones, al igual que Rosalie, pero… una vez que estuviera aquí… sería capaz de dejarla marchar? Con solo verla a través de los pensamientos de Carlisle, me había fascinado de una manera ilógica… Debía reconocer que esa chica me atraía de una forma que no era capaz de explicar con palabras.

Pero debía sacarme esas ideas de la cabeza. Ella era una humana y mi padre no había confirmado nada sobre transfórmala, ni siquiera de hablarle de lo que éramos. Ya que él decía que con su carácter, temía asustarla y alejarla de nosotros.

- Bueno… Hemos llegado a un acuerdo, pero esto está por pasar. Tampoco sé si ella aceptará la oferta. Sé que algo le ha pasado aquí en su juventud y que no quiere ni oír hablar de volver, así que… - el semblante de Carlisle, volvió a oscurecerse.

- Mal de amores - soltó Alice sin más - Ese es el motivo de que no quiera volver. Alguien le ha roto el corazón aquí, pero no soy capaz de verlo… pero conseguiré saber quién ha sido - no me cabía duda de ello. Cuando a la duende se le metía algo en la cabeza… reza por no ser su objetivo.

Nos fuimos desperdigando por la casa, cada uno a lo suyo. Pero Alice me intercepto cuando salía hacía nuestro sitio, más o menos secreto, de pensar.

Era un pequeño claro a pocos kilómetros en el interior del bosque. Allí había un árbol caído, al lado del cauce del río que atravesaba nuestra propiedad. Cuando Alice y yo, queríamos estar solos, o hablar nosotros dos, nos íbamos allí.

El resto de la familia, sabía de ese sitio, pero debido a nuestros dones especiales, hacían como si no supieran de su paradero, dándonos esa intimidad que a veces necesitábamos.

Eché a correr y ella me siguió de cerca. Sabía perfectamente que me seguía. Tocaba charla y tenía una mera idea de quién iba a ser la protagonista de esta… Bella.

Llegué y me senté; Alice imitó mi posición a los pocos segundos.

- Cómo estás? - me soltó de golpe.

- Qué cómo estoy? A qué viene esa pregunta? - Alice me miraba sonriente, pero su mirada estaba intensamente clavada en la mía.

- Con respecto a Bella... - yo hice un mohín de desinterés; Alice bufó. - No me vengas con bobadas Edward; sé - recalcó con maldad esa palabra - que esa chica ha captado tu atención de un modo… cómo definirlo?... Sorprendente? Absoluto? Irremediable?... - la corté. Si la hubiese dejado, seguiría durante horas.

- Ya, Alice. Está bien… mensaje entregado y recibido. - Era mejor rendirse – Me rindo… sí, esa chica me ha impactado. Es una chica preciosa, llamativa… sus gestos cuando habla, cuando se mueve o cuando trabaja, son totalmente atrayentes para mí - confesé sintiendo una liberación agradable en mí mente.

- Pues espera a conocerla en persona… - Alice sonrió con una malicia aterradora.

- Qué quieres decir? Ya has visto nuestro encuentro? - de pronto me encontré exaltado y asustado.

- Solo te voy a decir que… si te sientes así por ella, viéndola a través de la mente de Carlisle… prepárate a cuando la tengas delante de ti… Solo te digo eso - hizo ademán de irse, pero la sujete del brazo, levantándome del tronco.

- Espera… no puedes dejarme así…

- Sí, sí que puedo y… lo haré - sonrió con inocencia fingida - solo tendrás que esperar unos días. He tenido una visión, poco clara… ella vendrá por algún motivo referente a su padre. Entonces es cuando la conocerás. Cuando todos la conoceremos. Paciencia hermano, paciencia…

Le solté el brazo y me quedé allí durante un largo tiempo. Simplemente pensando. Pensando en ella… en Bella.

A los pocos días, Alice nos reunió en el salón a todos. Estaba completamente desolada.

- Alice querida… qué ocurre… o ocurrirá? - le preguntó Carlisle. Todos asentimos a su pregunta mirando hacia ella.

- He tenido una visión de Bella - Carlisle se tensó; viendo el estado de Alice, no sería nada bueno - En dos días la conoceremos - todos nos quedamos extrañados, con los ceños fruncidos.

- Alice… no escondas nada… sé que algo va a tener que pasar para que ella venga aquí - Carlisle conocía perfectamente a Alice y parecía que bastante bien a Bella.

- Su padre… va a tener un accidente mortal. Hoy por la noche. Le notificarán el accidente a ella de madrugada - Alice bajó la cabeza apesadumbrada.

- Debo evitar ese accidente como sea… ella no tiene a nadie más en el mundo… - Carlisle estaba conmocionado.

- Querido… ella no tiene madre? - le preguntó Esme empezando a sollozar.

- Físicamente sí, pero realmente… no. Su madre y ella… no tienen una relación maternal normal. Su madre ha rehecho su vida y Bella y su nuevo marido, no se han llevado nunca bien. Parece ser que él le tenía celos, por eso Bella se vino a Forks a acabar el instituto. Ahora ella tiene un nuevo hijo con él y ha sacado de su vida a Bella poco a poco… Aunque antes tampoco es que hicieran mucha vida juntas… simplemente compartían determinados aspectos de ella. - Esta era la primera vez que Carlisle nos contaba algo así de íntimo y personal sobre Bella.

- O sea… que ahora va a quedarse sola? - Jasper miró hacía Carlisle con intención. Todos entendimos el significado escondido de esa pregunta.

- Nooo… no voy a convertirla… Ni siquiera creo que llegue a hablarle de lo que nosotros somos, a no ser que me vea en la obligación - Carlisle endureció su mirada, observándonos uno a uno - No quiero volver a tratar este tema, a no ser que pase algo que nos obligue a volver a sacarlo a colación, entendido? Ella es humana, está sana y tiene toda la vida por delante. Debe casarse con un buen hombre, que le dé hijos, estabilidad y todo su amor. Y si fuera posible, de alguna manera, yo quiero estar ahí para ser testigo de ello y compartirlo con ella. En esos planes no entran los vampiros. - Fue rotundo.

Alice y Carlisle empezaron a buscar excusas para poder mantener a Charlie Swan protegido de ese terrible accidente.

A su vez, yo me fui a mi sitio "secreto"; necesitaba pensar.

Al llegar junto al tronco, me dejé deslizar por él, sentándome en el suelo. Las palabras de Carlisle resonaban en mí cabeza una y otra vez… Debe casarse con un buen hombre, que le dé hijos, estabilidad y todo su amor. Podía darle tres de las condiciones… era un buen hombre, con una más que sobrada estabilidad económica y le entregaría todo mi amor… Debía reconocer, que aun sin conocerla personalmente, ya le pertenecía completa y absolutamente… Pero la otra… darle hijos… Esa me venía grande… Por más que la idea se me hiciera apetecible, que lo hacía, era imposible. Un vampiro no puede engendrar hijos.

Al cabo de un período de tiempo indefinido, ya que podía haber pasado minutos, horas o incluso días enteros allí tirado, la mano inconfundible de mi hermana Alice, me tocó el hombro.

- Edward… Siento mucho que estés atormentado por las palabras de nuestro padre. Si él supiera de tus sentimientos por ella… - no la deje terminar.

- Alice, por favor… no sigas. Él tiene razón. Estaba pidiendo lo mismo que cualquier padre humano, desearía para su hija humana… y que el hombre de su vida, sea un vampiro… no creo que entre dentro de esos planes. Ni siquiera para Carlisle que es vampiro, yo sería algo bueno en la vida de Bella. - Aunque esa idea me atormentaba y me resquebrajaba por dentro, él tenía razón… yo no era el hombre adecuado para ella.

- Edward… sé que tus sentimientos son puros y sé cuánto la quieres, aunque no te des del todo cuenta aún… no serás capaz de estar con normalidad a su lado. Lo he visto - alcé la mirada y me encontré con la suya. Sufría, sufría por mí. Pero en sus ojos había un trasfondo de esperanza, la cual me negaba a contemplar.

Me alcé del suelo y me alejé unos pasos de mi hermana, dándole la espalda.

- No Alice, no me alientes. Me da igual lo que hayas visto. Nada pasara entre nosotros. Nunca…!Y no quiero que andes detrás de mí atormentándome aun más de lo que lo estoy ya - le dije de forma tosca y agonizante.

- No tranquilo… ya te atormentaras tu solito… Pero… a ver cuánto eres capaz de aguantar? - por su tono, serio y calculador, intuía más que de sobra que estaba enfadada, pero sabía que algo había visto… Algo entre Bella y yo, aunque no quería pensarlo demasiado, para no hacerme falsas expectativas.

- Por cierto… no hemos conseguido encontrar a Charlie. Él estaba en Seattle, hemos ido hasta allí, pero no hemos conseguido encontrarlo. Incluso Emmet y Jasper han salido a ver si lo veían, pero nada… El accidente ocurrirá en poco tiempo, inevitablemente - suspiro y se dio la vuelta para irse - por cierto… estate mañana preparado, ya que conocerás a Bella… y te recomendaría que cogieras aire… - no agrego nada más. Me dejo allí solo con mi tormento.

Al final no habían conseguido evitar el accidente de su padre. Miré mi reloj y vi que eran las tres de la madrugada. A esta hora ya se lo habrían notificado a Bella.

Mi mente vago sola y me encontré imaginándome a Bella llorar, abatida y sola. Una sensación olvidada de dolor en el pecho, hizo acto de presencia en mí. Sentía dolor por ella.

Hacía pocos días que había salido a cazar, pero ya que en unas horas iba a conocerla, quería estar sobradamente preparado. No sabía cómo olería; si su esencia me impactaría de igual modo que el resto de ella misma.

No me alejé demasiado, un par de ciervos para llenar las reservas y listo. Cuando me disponía a volver, me encontré con mis dos hermanos.

- Vaya, otro que también ha preferido no correr riesgos, jeje - rió Emmet.

- Bueno, es normal… por si hay que acercarse a ella más de lo previsto - Jasper me miró con doble intención. Claro, por eso Alice estaba tan segura de mis sentimientos… Jasper! Debí suponerlo. Él habría captado mis sentimientos desde el principio… Podría suponer que incluso antes que yo mismo decidiera aceptarlos.

- Emmet… porque no te adelantas tú. Me gustaría tratar un tema con Edward en privado, ahora que estamos lejos de la casa - Emmet sonrió con malicia, a saber lo que se le habría pasado por la mente. Se despidió de nosotros y echó a correr dirección a casa.

- Edwarddd… - me nombro condescendiente; yo ya estaba poniendo cara de pocos amigos - sabes perfectamente que no puedes engañarme… así que hagamos esto sencillo, quieres? - Jasper, gracias a su don, sabía lidiar con la gente de forma excelente y muy acertada.

- Está bien, Jasper. Sí, Bella me gusta, mucho - él me miró enarcando una ceja con cara de reproche - Qué quieres que te diga? - le solté mostrando dolor en mí rostro. - Qué siento como empiezo a amarla? Que incluso sin conocerla en persona, la deseo con desesperación? Qué me gustaría ser ese hombre del que habló Carlisle?... Pues sí; a todas las preguntas, la respuesta es sí. Un tremendo y doloroso sí.

- Eso es el amor, Edward. El miedo, el dolor, los celos… pero también el nudo en la garganta al verla sonreírte, los primeros besos tiernos y vergonzosos, la sensación de felicidad y plenitud al saberla a salvo entre tus brazos, sus risas…

- Jasper… yo solo tendré lo primero… la parte bonita se la llevara otro - le dije con agonía y rencor en la voz.

- Eres demasiado negativo, Edward. Y sí… - me miró sonriendo levemente - ella sintiera lo mismo por ti? Has pensado en eso?

- No. Y si te soy sincero, tampoco quiero que esas ideas vaguen por mi mente… Ya has oído a Carlisle.

- Sí, pero ella es una mujer adulta y Carlisle no es nadie para decirle de quien enamorarse… la rechazarías entonces? - volví a cortarlo. Realmente, lo que menos falta me hacía en esos momentos, era que esas ideas enraizasen en mí mente. En la suya, podía ver como él intentaba picarme.

- Basta Jasper. La trataré como siempre he tratado a los humanos…

- Vas a ser arrogante y desagradable, atemorizándola? Al amor de tu vida? - asentí con el ceño fruncido y las manos convertidas en puños a mis costados - Vamos… que vas a ser un auténtico gilipoyas - él me miro negando con la cabeza y una mirada de reproche. Me giré y salí a correr. En esos momentos no quería más charlas, más consejos, más suposiciones. La decisión estaba tomada, sería con ella, como había sido siempre con los humanos, a excepción leve, de mis compañeros de trabajo y pocas personas más… Como había dicho Jasper, sería un auténtico gilipoyas.

Al volver a casa, con la claridad ya invadiendo el cielo, la familia, a excepción de Carlisle, estaban reunidos en el salón, con las caras abatidas y afligidas.

- Ya han avisado. El jefe Swan ha tenido un accidente con el coche. Con resultado mortal. Carlisle ya ha ido hacía el hospital. - Esme tenía la cara contraída por el dolor.

- Oh… Lo siento mucho. - no supe que más decir.

- Deberías ir al hospital. Carlisle estaba desolado y bastante nervioso - me comentó Jasper No me ha dejado ni acercarme a él para intentar tranquilizarlo me dijo mentalmente. - Solo a ti te escucha en momentos de tensión, y creo que este, es uno de ellos.

- Jamás había visto a Carlisle así. Es increíble que le afecte tantísimo lo que le ocurra a esa chica - soltó Rosalie con cierto reproche en sus palabras, pero mostrando extrañeza en su rostro.

- Cuando la conozcas, lo comprenderás - replicó molesta Alice - Sí, yo ya la conozco… recuerdas mi don, hermanita? - le dijo con sarcasmo.

Los dejé allí, con sus disputas y me fui a dar una ducha y a vestir. Debía ir junto a Carlisle y tratar de consolarlo.

Aunque debía de admitir que la idea de que en unas horas, conocería por fin a Bella, me hacían estar más que nervioso. Pero debía atenerme a mi plan con ella.

Cuando me quise dar cuenta, estaba escogiendo un modelo de ropa adecuado de mi vestidor. Pero… qué hago mirando que ropa ponerme? Cualquier cosa Edward… atente al plan. No queremos impresionarla… todo lo contrario.

Tuve que reñirme mentalmente. Pero… realmente no quería impresionarla? No quería que me mirara con buenos ojos?

Llegue al hospital y busqué a mí padre. Efectivamente, él estaba fuera de sí. Después de hablar un momento y tratar de consolarlo, por fin mencionó algo que realmente me interesaba. Volví a regañarme por mi estúpido interés.

- Ella ya está de camino. He mirado los vuelos, así que no creo que tarde en llegar. - suspiro - tengo tantas ganas de tenerla aquí, bajo mi protección… Nunca debí marcharme sin traérmela conmigo.

- Carlisle… tranquilo… quién iba a suponer que su padre iba a morir ahora? No te atormentes… Ahora estará aquí, contigo. Entre todos nos ocuparemos de ella. - él me miró a la vez sorprendido y ligeramente sonriente.

- Todos? Incluido tú? Eso es nuevo, Edward - me dijo mostrando una sonrisa, la cual no acabo de llegarle a los ojos.

- Bueno… ya sabes que la gente que revoloteé cerca de la familia, no me gusta en exceso, pero ella es diferente… Es tu protegida. Todos vemos lo mucho que significa para ti. Mientras no se quede demasiado tiempo en casa… por mí no hay problemas… y por Rosalie tampoco, tranquilo - él suspiro y me abrazo. Yo me sentí tan mal… mal por tener que mentirle a él sobre mis sentimientos sobre Bella y por obligarme a mí mismo a no sentirlos. Cosa que me era sumamente complicada.