AVISO: El siguiente capi no está indicado para personas menores de edad o con sensibilidad a "lecturas" de más de 100 grados. Lo dejo en vuestra responsabilidad.
CAPITULO 6 Dejándose llevar
Pero no me dejó acabar la frase, ya que en ese momento, sus labios callaron a los míos.
Se abalanzó sobre mí con fuerza, con su habitual fiereza, que tanto me gustaba y me excitaba, pasando sus brazos por mi espalda, abrazándome con ímpetu hacía él.
Pero yo no era la vergonzosa que él recordaría y se lo dejaría patente.
Pasé uno de mis brazos por su cuello, agarrándolo del pelo, atrayéndolo hacía mí, posando el otro en su espalda, profundizando aun más el abrazo, si eso era posible, ya que entre nosotros no pasaba ni tan siquiera el aire.
Él bajó su mano hasta la curvatura de mi espalda, apretándome contra él, haciéndome notar su patente erección, lo que hizo que ahogara un gemido en su boca, excitándolo y desenfrenándolo aun más.
Sin ningún tipo de vergüenza, frote mi caliente y humedecido sexo por su miembro; haciéndonos a los dos gemir en la boca del otro. Las cuales se besaban con ímpetu, con ansia y con la desesperación del anhelo que nos teníamos después de estos tres años sin comunicación alguna.
Me faltaba el aire, por lo que tuve que romper el beso, pero eso no significó que su boca se separara de mi cuerpo. Bajó veloz a mí cuello, el cual empezó a besar con ansia, con ardor. Envuelta en sus brazos, dejé la cabeza caer, facilitándole el acceso, mientras nuestras manos vagan libres y ansiosas por el cuerpo del otro.
Ahora fui yo quien comenzó a besarle el cuello, chupándolo y mordiéndolo, mientras mis manos tocaban cada parte de su anatomía. Pasando desde la nuca al cuello, a los hombros, la espalda, el trasero y con una sutil maniobra, los muslos; acercándome peligrosamente al epicentro de todo su ardor y calor extremos.
- Bella… Dios cariño… no te recordaba tan desenfrenada, pero me encanta… eres maravillosa… - me decía con la voz ronca y tomada por el deseo.
Empezó a tocarme de una manera totalmente libertina; pasando sus manos por mis pechos, por mis hombros, por mi trasero… pero él no se quedó en los muslos, como había hecho yo; sino que bajó la mano, hasta rozar mi palpitante sexo.
Ante ese roce, yo no pude hacer otra cosa que gemirle en el oído…
- Ohhh… Jake… Diossss… - estaba demasiado excitada para decir nada más.
- Bella… mit Qahla… siempre serás mi sol… siempre… - su voz cada vez era más ronca; haciendo notorio su más que patente deseo.
Sin pensar, metí mis manos por su camiseta, quitándosela con violencia. Él sonrió con esa picardía que lo caracterizaba, mirándome con intensidad; entonces, copio mi gesto, prácticamente arrancándome el jersey, dejándome en sujetador. Pasó sus manos ardientes por encima de la fina tela, haciendo a mis pezones doler por lo endurecidos a causa de la excitación.
Por un momento, la furia se detuvo y nos acariciamos con deleite, con suavidad extrema. Llenándonos los ojos con la visión del cuerpo del otro.
Él apenas había cambiado; quizás un poco más musculoso, pero yo… mi cambio era muy evidente. Había dado el cambio de adolescente a mujer.
- Te deseo tanto… no puedo evitarlo… Te quiero, siempre te he querido… - sus palabras hicieron que saliera de mi rostro una tremenda sonrisa de satisfacción. El momento "mimoso" había acabado, dando lugar a otra lucha encarnizada por tocarnos.
Me quitó el sujetador en un movimiento sutil y sin más preámbulos, se metió uno de mis pechos en la boca, arrodillándose en el suelo.
Era tal la provocación, que dejé caer la cabeza hacía atrás, agarrándolo del pelo con fuerza; incitándolo a que no parara, a que siguiera saboreando mis pechos anhelantes de su boca.
Me lamió, me chupó y hasta me mordisqueó los pezones; mientras uno estaba en su boca, el otro estaba sepultado bajo su mano, apretándome el pecho con una agresividad febril. Mientras su otra mano, había desabrochado mi pantalón, bailando a su antojo con mi clítoris.
De mi boca salían gemidos, los cuales intentaba acallar, pero no era capaz. La fogosidad del momento, hacía que mi cuerpo solo respondiera a determinadas órdenes.
- Diosss Jake… van… a oírnos… - le dije con la voz tomada de forma entrecortada.
- Quieres qué pare? - Me preguntó mirándome con una picardía y sensualidad arrolladoras.
- Nooo… todo menos eso… no pares… - entonces, le cogí la cara para mirarlo, para clavar en sus ojos brillantes mi mirada cargada de lujuria - quiero más… quiero que me lo des todo… - no hizo falta decir más.
Mis pantalones volaron, acompañados de los suyos, los cuales se quitó él mismo. Sin poder, ni querer evitarlo, metí mis dedos por la goma de sus boxer, rozando con aire casto la punta de su miembro.
Mientras lo hacía, lo miraba a los ojos, de forma teatralmente inocente, cosa que lo excitaba aun más.
- Bella… hazlo… estoy deseando que lo hagas… no me hagas sufrir más… - sus suplicas llegaron a lo más profundo de mi sexo.
Con sensualidad le bajé los boxer, dejando su magnífica erección al descubierto. Jake estaba muy, muy bien dotado. Entre los hombres con los que me había acostado, ninguno había llegado a la talla de él.
Él, al contrario de mí, no hizo ningún teatro con mis braguitas; sino que me las bajó sin contemplaciones.
Ahora estábamos completamente desnudos. Acariciándonos, tocándonos, recordándonos… Y en el caso de él, deleitándose con los cambios más que visibles en mi cuerpo.
- Bella… cómo has podido cambiar tanto? Eres arrebatadora… - me dijo susurrando con la voz tomada.
Con delicadeza, pero sin perder un ápice de pasión, introdujo un dedo en mi interior, mientras yo agarraba su miembro y comenzaba a masajearlo.
Nuestros jadeos eran audibles y profundos; la cosa estaba que ardía… en tal cuantía, que por un momento, pensé que estallaríamos en llamas.
- Bella… estás tan hermosa… tienes un cuerpo para el pecado… te has vuelto tan arrebatadoramente sexy… Si antes eras mi perdición, ahora eres mi infierno personal...
Le sonreí, de forma desafiante, enarcando una ceja.
- Y que estarías dispuesto a dar en pago? - le pregunté aspirando sonoramente
- Lo que sea. Por tenerte ahora mismo, pagaría lo que fuera… ya prometí esclavitud eterna… y tienes mi alma… no sé que más puedo entregarte. - me dijo con la cara tensa por la excitación. - Necesito sentirte más mía, necesito entrar dentro de ti… te deseo, jamás habrá nadie como tú, cariño. Siempre fuiste tan ardiente… pero ahora… Dios… Bella… - decía con la voz tomada, profunda y ronca - Me vuelves loco… tengo que hacerlo… dime que quieres… que deseas tanto como yo que hagamos el amor… DÍMELO BELLA… - dijo prácticamente gritando, con su habitual carácter fiero y agresivo.
- Te deseo Jake… hazme el amor… YAAAA… HAZLO JAKE… FOLLAMEEE!
En un movimiento brusco y casi hasta violento, me empotró contra su coche, levantándome a horcajadas y sin contemplaciones, me penetro. Hasta lo más profundo de mí sexo.
Me envestía con una brutalidad atroz, rozando lo obsceno, pero al mismo tiempo con una sensualidad arrebatadora.
Jake siempre había sido bueno en la cama, pero intuía que controlaba su fuerte carácter. En ese momento, comprobé que mis suposiciones de antaño, eran del todo acertadas.
Imagino que al verme a mí tan desinhibida, tan desenfrenada y pasional, eso lo había hecho desatarse así mismo… y me encantaba… me excitaba sobremanera.
Ya no jadeábamos ni gemíamos; gritábamos de puro placer.
- Jake, Jake… nos oirán… ohhhh… por Dios… ohhhh… - no podía controlar los espasmos de mí voz, mezclándose con sonoros jadeos y gemidos.
- Se me ocurre una manera de ahogar tus gritos… - sonrió perversamente y, comprobando que estaba fuertemente sujeta a él y bien apoyada en el coche, soltó una de sus manos para llevarla hasta mí nuca empujándome hacía él y, literalmente, comerme la boca.
Sin permiso ni peticiones, nuestras bocas dieron acceso a las lenguas; las cuales se movían libremente por ellas. Escudriñando todos sus rincones. Saboreándonos, disfrutando de los sabores de nuestras salivas.
El momento estaba cerca, yo lo sentía y él también. Todos mis músculos estaban tensos ante la espera del espasmo final.
Jake apretó aun más, envistiendo como un animal descontrolado, haciendo del momento final algo glorioso. Miles de fuegos artificiales, estallaron de pronto en mi sexo, haciéndome hasta encogerme de la sensación.
Después de dos espasmos violentos, acompañados de unos rugidos ensordecedores procedentes de su garganta, Jake se quedó quieto. Aun con los músculos tensos y rígidos; con la cabeza apoyada en mi hombro intentando recobrar la respiración, al igual que yo misma.
Al cabo de un minuto, Jake volvió a sujetarme con las dos manos. Levantó la cara y me miró a los ojos, los cuales estaban aun encendidos, pero tenían un trasfondo tierno. Lleno de amor… Dios… amor…
- Bella… - no sabía exactamente lo que me iba a decir… aunque no tenía una mirada culpable o arrepentida, realmente no lo quería saber.
- Jake… no. No quiero que digas nada… - me moví y él entendió, ayudándome a bajar de su cuerpo, al cual estaba aun enlazada.
Le dí la espalda mientras me vestía; por los sonidos que venían desde mi espalda, intuí que él estaba haciendo lo mismo.
- Bella… déjame hablar… No tienes porque sentirte mal… en todo caso debería ser yo el que se sintiera así… pero,… pero no puedo. Hace mucho tiempo que no me siento así… completo. Hace concretamente tres años y tres meses… exactamente el tiempo que llevo sin verte. - sus palabras estaban matándome por dentro. Quemándome como una lengua de fuego que te recorre por dentro.
Una vez vestida, le hice frente, pero sin apenas mirarle a la cara.
- Jake… me has dicho que serías mi esclavo eterno, que tengo tu alma… pero has omitido algo importante… Tú corazón. Ya no es mío, ahora es de otra… es de ella. Esto ha sido solo sexo… nos hemos dejado llevar por la emoción del momento, nada más. Sé que la amas más de lo que me has llegado a amar a mí… lo sé, porque si fuera de otra forma, hubieras venido a buscarme…
- Bella… que la ame más a ella, no significa que haya dejado de amarte a ti. Jamás, me oyes, jamás conseguirás salir de mi corazón. - sus palabras eran sinceras y sus ojos lo corroboraban.
- Lo sé Jake… pero… la amas más a ella… con eso, esta todo dicho. - agaché la cabeza y cogí aire para continuar - No te preocupes, te he superado. Solo que tenerte delante otra vez, después de tanto tiempo… tan arrebatador… bueno, como siempre - sonreí y él también lo hizo - y ver que seguías deseándome como antes, seduciéndome de ese modo… no me he podido resistir a ti. Pero esto, no se puede repetir más. - él me miró con los ojos expectantes y repentinamente serios. - Cariño… - le dije acercándome a él y acariciándole la cara - no puedo consentir el condenar tu alma pura y maravillosa. Siento que haya pasado esto… aunque he de reconocer que lo volvería a hacer - sonreí de forma algo pícara, meneando la cabeza hacía ambos lados, negando - pero Jake… esto no debe repetirse jamás… Tu… tú… - me costaba horrores el decirlo - estas comprometido con esa chica… y yo no voy a interponerme. Y por supuesto, no voy a ser la "otra". Quiero a un hombre a mi lado con el cual no tenga que esconderme… y que me quiera más a mí que a ninguna.
- Bella… gracias… gracias por tus sinceras palabras… y realmente, no sabía que esto iba a ocurrir… aunque sabía perfectamente que yo no te había superado, como tu a mí. Con esto quiero decirte que en ningún momento había planeado esto, no sé lo que quiero o me apetece hacer… pero tú me has solucionado el problema. - Cogió aire, vagando su mirada al infinito, para volver a posarla en mí - No volveré a "seducirte" - dijo recalcando esa palabra con malicia - Pero si que me gustaría que pudiéramos ser amigos; sé que no será como antes, pero podíamos intentarlo… a ver que surge.
- Claro… podemos intentarlo, pero no te aseguro nada… Aunque una vez que arregle los papeles de mi padre, me iré de Forks. No tengo pensado quedarme demasiado tiempo - vi en su rostro una gran desilusión - pero prometo no volver a desaparecer otros tres años… de veras. - le dije sonriéndole con ternura. - Ahora vamos… tú padre se preguntará dónde nos hemos metido. - Él asintió, alargando su mano y acariciando mi mejilla, a lo cual, yo cerré mis ojos.
En ese momento, sentí como sus labios rozaban tierna y tímidamente los míos. Era un beso de adiós; sabía a despedida.
Vaya "bienvenida"... guauuu!
Bella lo había superado y él está imprimado de otra chica, pero los recuerdos... Son traicioneros.
A ver qué pasa de ahora en adelante con ellos... Aunque Bella dice que se irá pronto...
Pero... Cuánto de pronto?
Nos vemos en el siguiente,
Besotesss para todas!
