CAPITULO 11
PV EDWARD
A última hora de la tarde, toda la familia nos reunimos en el despacho de Carlisle. Iríamos a darle el pésame de forma oficial y ha hacer las correspondientes presentaciones. A esa hora ya no habría nadie y podríamos conversar con ella, aunque fuera brevemente.
- Antes de ir… os he de avisar que los Quileutes están allí, con Bella - todos nos quedamos de piedra. Lo que menos queríamos era vernos envueltos en relaciones con los lobos.
- Pero… qué hacen ellos aquí? - preguntó Emmet encendido.
- Tranquilo hijo… La gente de la reserva, era íntima amiga de Charlie y de Bella. Ellos están encargándose de todo el funeral. Ya he tenido un encontronazo con ellos esta mañana, pero creo que Bella ha salido en mi defensa delante de ellos - comentó Carlisle con una pequeña sonrisa de suficiencia.
- Es él - soltó de golpe Alice. Todos la miramos sorprendidos. - Jacob Black, el descendiente de Ephraim Black… el alfa de la manada. Él es el que le rompió a Bella el corazón. Ahora pude verlo. Él se imprimó de otra chica, cuando estaba saliendo con Bella - explicó Alice.
- El muy cabrón… chucho apestoso… - Rosalie no soportaba a los lobos ni a mil kilómetros de distancia. - Imagino lo que debió de pasar esa chica… no me extraña que no quiera volver y encontrárselo - la mirada de Rosalie era de puro odio.
- Cariño… estás defendiendo a Bella? - la picó Emmet - No me malinterpretes, estoy muy orgulloso de ti. Me agrada que no sientas odio profundo por ella, ya que ese debería ser tu sentimiento principal hacía esa persona.
- Lo que siento es pena… no te confundas - intento excusarse Rose, pero todos la habíamos pillado. A ella le gustaba Bella… y ni siquiera la había conocido.
- No quiero problemas ahí dentro, os aviso - nos advirtió Carlisle, sobre todo a Emmet y a mí.
Entonces mi hermana intervino, justo en el momento en que todos nos empezamos a mover dirección a la puerta.
- Edward tiene algo que contarnos - me miró sonriendo con suficiencia; en respuesta, yo clavé mi mirada de reproche en ella. Bufé y comencé a hablar.
- No tenía pensado decíroslo ahora, sino en casa, pero ya que Alice no se ha podido callar… - volví a mirar a mi hermana, la cual sonreía abiertamente - No puedo leerle la mente a Bella. - lo dije claro y conciso. Toda mi familia se me quedó mirando sin saber que decir.
- Eso es algo… no sé… sorprendente! - exclamó Carlisle - nunca te había pasado algo así - negué con la cabeza, mientras él gesticulaba con los ojos - Esto, deberíamos tratarlo en casa… aunque realmente no hay mucho de lo que hablar - todos nos quedamos unos momentos sumidos en nuestros propios pensamientos - Bueno… vayamos a dar el pésame y a que conozcáis a Bella, no vaya a ser que se marche y sé que ella está esperando verme allí.
- Sí vamos, no le hagamos ese feo - respondió Esme sonriendo con dulzura a Carlisle. Sus pensamientos llegaron cristalinos a mí. Ella estaba sumamente nerviosa por conocer a Bella. Ya la quería en su familia y ya se veía a si misma rodeándola con sus brazos, cocinando para ella, cuidándola.
Esos pensamientos me hicieron sonreír. Esme era tan maternal…
Entramos en la sala y efectivamente, todo el mundo se estaba yendo… Todos menos los lobos y sus familias. Los cuales, se quedaron de piedra al vernos entrar.
Carlisle no se acobardo ni lo más mínimo y se acercó más a Bella, hasta rozar su hombro, seguido de Alice.
Le pregunto por su tarde y sus contestaciones me encandilaron. Ella podía llegar a ser tan fría y dura con la gente como yo mismo.
- Vale… por mi perfecto… pero que se lo digan a él… que no me vuelvan a mí loca contándome batallitas de cuando eran pequeños, o cuando consiguió bajar a no se que gato de un árbol… Y pensar que aun me queda mañana… Joder… qué pesadez! - dijo haciendo rodar los ojos con desesperación.
Ante su gesto, Emmet, Jasper y yo mismo, no pudimos evitar sonreír; a lo que ella se dio cuenta y nos lanzó una leve sonrisa traviesa… Y Dios… qué sonrisa! Cada gesto que veía de ella… más… más… me enamoraba. Debía de reconocerlo… y otra vez las palabras de mi hermanita… - a ver cuanto eres capaz de aguantar… A este paso… poco. Muy poco.
Alice se acercó a ella sonriéndole con su habitual simpatía, devolviéndole el gesto Bella. Su sonrisa podría iluminar un cielo completamente negro… Podía iluminar mi propia negrura.
Bella hizo un gesto de sorpresa y confusión cuando le presentaron a Jasper, dándonos una contestación casual y natural. Otro punto a su favor… no juzgaba.
- Sí… sí es verdad. Siento haber puesto esa cara… cada cual… a lo suyo y al que no le guste… que se quite - encogió los hombros, restándole importancia. Alzó la mano para estrechar la de Jasper.
Él se quedó por un momento dudando, pero acepto el gesto, quedando atrapado en su mano. Jasper se quedó paralizado, pero una dulce sonrisa apareció en su cara.
Huele de una forma exquisita, pero por alguna extraña razón, puedo controlar perfectamente la tentación de su olor Pensó Jasper. No supe distinguir si me lo decía mentalmente a mí, o era un pensamiento privado de si mismo.
Carlisle siguió con las presentaciones. Emmet estaba deseando de acercarse; sus pensamientos, eran iguales a los de un niño que anhela tocar algo nuevo y llamativo.
Esta chica me encanta… sería una perfecta Cullen. Tiene el mismo genio que Edward y Rose, jeje! Bueno, ahora me toca acercarme a mí…. Joder, lo estoy deseando! Además… huele… ummm… Pero puedo resistirme fácilmente a su olor. Eso es genial
Rosalie, intentaba mostrarse fría y distante, pero sus pensamientos la delataban. Sentía curiosidad por Bella y estaba tan deseosa de acercarse a ella como los demás.
Me jode reconocerlo, pero esta chica me gusta. Tiene un carácter explosivo. Tal vez… si me fuera abriendo poco a poco a ella… a lo mejor no es tan malo ser amiga de una humana, así yo misma me sentiré igual
Parecía que toda mi familia podía controlarse perfectamente ante la tentación del olor de la sangre de Bella. Les olía bien, pero no apetecible. Parecía ser que yo era el único que tenía problemas en ese sentido.
Después llegó el turno de Esme, a la cual solo le faltaba dar saltos, como hacía Alice, porque llegara el momento de su presentación.
Oh… por fin, mi turno. Estoy hasta nerviosa. Esa chica necesita una madre, no sé como la suya la dejo irse de su lado… Es tan encantadora y educada… Aunque tiene un carácter… me recuerda tanto a mi Rosalie y a mi Edward… Creo que haría una pareja perfecta con él… Aunque él la mira con tanto desagrado…
El último pensamiento de mi madre me hizo estremecer. A ella le gustaba Bella para mí. Pero… qué diría mi padre si supiera que estaba perdidamente enamorado de ella? Sabría que la única solución para que estuviéramos juntos sería transformándola y él, había dejado claro ese punto.Además… tanto se me notaba con la fiereza que la miraba? Debería intentar ser un poco menos duro con ella.
- Siento muchísimo tu perdida, cielo. Quiero que sepas que estamos aquí para lo que necesites, de acuerdo? - Esme la miró con ojos amorosos, después de darle sendos besos en sus mejillas. Cuanto daría yo por ser Esme ahora mismo y poder tocar la dulce piel de su cara.
- Gracias, eres muy amable… y bueno, yo soy la pesada que llamaba a tu marido por teléfono. Espero de verdad que no te hay molestado, ya que esa era la más lejana de mis intenciones - Bella se sintió cohibida delante de Esme. Supongo que pensaría que no era muy apropiado llamar a un hombre casado.
- Claro que no me molestaba… al contrario; siempre que llamabas, el humor de Carlisle mejoraba considerablemente. Él siempre se preocupaba cuando tardabas en llamar - Esme volvió a sonreírle de esa forma tan maternal que siempre la acompañaba, a lo que Bella se la devolvió gustosa. Su corazón latía danzarín en su pecho, de forma alegre.
- Bueno, a Edward ya lo conoces - le comentó Carlisle mirándola con cierta precaución. Él había notado su miedo esta misma mañana en mi despacho cuando nos encontró solos.
- Sí, ya tengo el gusto - dijo sacando todo su sarcasmo por la voz. Me miró de forma tensa; su mirada transmitía ese miedo que yo le causaba, pero su genio, sus agallas, no la dejaban achantarse fácilmente.
Vamos Edward… acércate a Bella. No dejes que se quede con la sensación de miedo que le has trasmitido antes La voz mental de mi padre, me ayudó a decidirme a acercarme a ella; cosa que estaba deseando.
Cuando había dado un par de pasos hacía ella, un olor a sangre reseca se apoderó de mi sentido del olfato haciéndome tensar en el acto.
Alguien estaba abriendo la tapa del ataúd del padre de Bella.
Nuestros ojos se encontraron por un segundo. Los de ella mostraban desagrado y horror. Los míos, algo similar.
- Noooo! - gritó, rompiendo el silencio que allí reinaba.
Salió dispara hacía el ataúd, cerrando la tapa de golpe y encarando al hombre que lo había abierto.
- Pero… pero quién se cree usted que es para venir aquí y abrir la tapa de un ataúd que permanece cerrado? Es una falta de respeto total! Es increíble! - dijo con la voz tomada por los nervios. Su corazón latía de forma descontrolada.
El hombre se marchó totalmente avergonzado y hasta asustado por Bella, la cual se giró de nuevo hacía el ataúd y sin mirar a su padre, cerró la tapa con el pasador.
- Al próximo que vuelva a abrir esta tapa, le corto las manos… así, sin más - dijo encolerizada. Por un momento, llegué a creer sus palabras.
Entonces, el chucho, el alfa de la manada, se acercó a ella para tranquilizarla, posando uno de sus brazos en su hombro. En ese momento, la ponzoña hirvió en mis venas. Ahora, conocedor de que él había roto el corazón de mi dulce Bella, sería capaz de arrancarle la cabeza.
- Qué este tranquila? Estarás de broma? Solo ha abierto la caja por curiosidad morbosa, nada más. Si quiere ver cosas así, que se meta en Google, o si no, que se pase por urgencias… ya verás las pocas ganas que le quedan de volver a abrir ataúdes, no te jode! - Emmet tuvo que hacer enormes esfuerzos por no estallar en carcajadas ante su contestación, aunque los demás, no anduvimos lejos. Yo mismo, me vi obligado a hacer un mohín para que mi sonrisa pasara desapercibida. Esa chica tenía un carácter devastador… y… me encantaba.
Aunque lo que más me gusto de todo, es que Jake se quedó sorprendido ante su reacción, no consiguiendo su objetivo de calmar a Bella, incluyendo el desdén con que se soltó de su agarre. Solo ante las palabras de nuestro padre, regañándola levemente por su desaire, consiguieron tranquilizarla.
Esme se acercó a ella, acariciándole el brazo con ternura invitándola a pasar la noche con nosotros.
Ella se disculpó diciendo que estaba alojada en la Push. Aunque lo sabía, no pude evitar que mi mirada destilara odio puro.
En ese momento, Bella miró hacía mí, quedándose helada. Ella habría imaginado que mi disgusto era debido a su invitación a venir a casa otro día. Todo lo más lejos de la realidad.
Una cosa era que evitara un contacto demasiado personal entre nosotros, y otra muy distinta es que pensara que me desagradara de tal manera, que se viera cohibida a venir a casa.
Debía encontrar la manera de suavizar de algún modo la tensión entre nosotros.
Ella se fue con los lobos, pero por su mirada, la cual hablaba para mí, lo que no hacía su mente, sabía que ella hubiera preferido venir con nosotros.
Al llegar a casa, estuvimos hablando del "fallo" de mi don con Bella.
- Creo, que Bella tiene un don. Uno muy fuerte para ser humana - comentó Carlisle - Una especie de escudo mental. Aunque es desconcertante, ya que los dones de Jasper y Alice si funcionan con ella - Carlisle se quedó meditabundo; sumido en su propio mundo.
Todos, después de discutir largo y tendido sobre ese desconcertante "fallo", dimos por válida la deducción de Carlisle.
Las chicas se quedaron comentando sus impresiones sobre Bella. Todas llegaban a la misma conclusión, que ella era hermosa, inteligente, educada y que tenía un carácter arrollador.
Por un momento, parecía que me estuvieran describiendo a mí mismo.
Una teoría muy distinta a esa, me rondaba la cabeza… Eso que me había dicho Alice, sobre que estábamos predestinados. Que éramos tal para cual. Ella era el antídoto a mi, a veces, cansado e intrometido don.
No sé si Alice tenía razón o no, pero de lo que estaba seguro, más que seguro, es que ese detalle, la hacía aun más atrayente para mí.
