Mis niñas... lo primero disculparme por la tardanza inexcusable. Lo sientooooo! No volvera a ocurrir, ok? Aqui os dejo otro PV Edward de esos que tanto os gustan.
Cuando el amor llama a tu puerta, no serás capaz de dejarlo fuera.
CAPITULO 12
PV EDWARD
Al día siguiente estaba expectante por encontrarme con Bella. Rezaba por que otra vez se equivocara y volviera a mi despacho.
Jasper, que tenía turno ese día, vino a hacerme una visita y de paso, a ver si se encontraba con Bella.
Tuvo suerte, ya que pronto pudimos escuchar su voz presentándose a Mary, la chica del mostrador de recepción.
- Hola soy Bella Swan… el Dr. Cullen está? - estaba de suerte… otra vez que no se daba cuenta del detalle de que había dos doctores Cullen.
Picó y le di acceso. Entró, haciendo que el aire del movimiento de la puerta me trajera directamente su olor, haciéndome estremecer, llenándoseme la boca de ponzoña.
Jasper me miró de lado sonriendo con picardía. Tranquilo hermano, tus sentimientos están muy lejos de ir a atacarla… por lo menos a modo de vampiro…jajaja! Jasper se rió mentalmente, haciéndome soltar un bajo bufido.
- Hola… - ella abrió los ojos como platos. La comprensión de que había vuelto a equivocarse de doctor, se hizo más que patente en sus ojos - Vaya… tú - dijo sin apartar su mirada, la cual ahora era de cierto desagrado.
- Hola… otra vez te confundes o es que era acertada mi teoría de ayer? - le dije de modo fanfarrón. Estaba deseando ver su genio salir.
Pero a la vez que la picaba, pude comprobar lo hermosísima que estaba hoy. Venía con un vestido corto negro, que aunque era caído, dejaba entre ver las perfectas curvas de su cuerpo, lo acompañaba con unas medias tupidas, y unos botines de tacón, todo en negro.
Estaba atractiva… demasiado atractiva.
Edward… se te va a caer la baba, hermano. Jasper volvía a reírse de mí mentalmente.
- Vaya… parece que sí, que es verdad; por lo menos la mía de que debías estar mal de la azotea - me contestó ella con superioridad. Yo mostré mi disgusto. Ella acababa de marcarme un tanto en mí propio pique. Pero debía reconocer que eso me ponía.
Jasper rió, llamando la atención de Bella. Haciéndola ruborizarse levemente.
- Hola Isabella…
- Bella, a secas… hola Jasper - ella le sonrió ampliamente; pero me miró de reojo. Parecía que hubiera sonreído así solo con la intención de molestarme.
- De acuerdo, Bella… si me permites decírtelo, estás muy bonita - ella sonrió por el piropo y Jasper le devolvió el gesto, mostrando sus relucientes dientes en su sonrisa. Ante eso, Bella se estremeció.
Dios… Ella era demasiado perspicaz, demasiado perceptiva. Simplemente con verle los dientes a Jasper un sentimiento de temor, la había recorrido entera.
Guauu… has visto su reacción? Es extraordinariamente perceptiva Yo asentí en un movimiento invisible para Bella. Deberíamos tener mucho cuidado a la hora de actuar delante de ella.
Jasper le envió una leve ola de tranquilidad. Sus nervios hacían atronar toda la habitación con los latidos intranquilos de su corazón.
Preguntó por Carlisle y Jasper le dijo que yo lo llamaría, pero, solo por picarla me hice el desentendido. Ella, por supuesto, contestó que lo buscaría ella misma, pero Jasper se adelantó y lo llamó por teléfono, apartándose levemente de nosotros.
- Puedes sentarte - la invité mirándola de soslayo.
- Estoy bien de pie - me contestó sin mirarme tan siquiera.
- A mí me parece perfecto… tengo una gran visión quedándote así - se giró y me miró con fastidio, sentándose de golpe en la silla. Sin poder evitarlo, en mis labios se dibujo una sonrisa ladeada. La que las chicas de mi familia decían que era encantadora y seductora. Y parecía que Bella pensaba lo mismo, ya que su corazón empezó a latir de una forma extraña; parecía que brincara dentro de su pecho.
Jasper se volvió a acercar y se sentó en la otra silla a su lado, diciéndole a Bella que Carlisle estaba esperando su visita y que ahora vendría.
Ellos entablaron conversación enseguida. Jasper era único en las relaciones con los humanos. Entre lo agradable de su sonrisa y su don, de notar y cambiar los estados de ánimo, los humanos se sentían sumamente bien en su compañía. No me extrañaba que él fuera psicólogo.
Bella estaba de lo más intranquila, ya que no dejaba de dar molestos golpecitos con su pie en la pata de la silla.
- Estás nerviosa? - le preguntó Jasper con dulzura.
- Bueno… un poco. Toda esa gente diciéndome esas cosas… me saca de mis casillas… No es que sea una persona antisocial, como dijo ayer Carlisle, simplemente es que tengo poca paciencia con las personas, eso es todo. Y parece ser, que con la gente de este pueblo hay que tener mucha - hizo rodar sus ojos, mientras Jasper sonreía. Yo seguía atentamente su conversación sin intervenir - Después de esto, tendré que encerrarme en un sótano para volver a llenar mis reservas de paciencia otra vez - meneó la cabeza ante sus propias palabras, sonriendo con malicia. Esa sonrisa era arrebatadora, haciéndome hasta suspirar, aunque de forma inaudible para ella; pero no tanto para Jasper, el cual me sonrió discretamente.
Los dos sonreímos ante sus palabras. Otro dato: ella era divertida.
Entonces él empezó a mostrar interés por su trabajo de enfermera. Interviniendo yo por primera vez.
- Ella no es solo enfermera, Jazz. Es enfermera primera de urgencias. O sea, la jefa de enfermeras, y con unas calificaciones impresionantes - mis palabras de reconocimiento la pillaron con la guardia baja, haciéndola sonrojar. Era tan adorable cuando sus mejillas se teñían de ese modo.
- Cómo sabes tú eso? - me preguntó de forma exigente, abriéndosele los ojos como platos.
- De nada… - la miré de forma expectante.
- Graciasss - rodó los ojos de forma divertida y volvió a clavar su intensa mirada en mis ojos, exigiendo una explicación. – Y bien…?
Le comenté que había visto su curriculum por accidente y que sus notas y cursos me habían llamado la atención.
- Eres la enfermera que cualquier hospital desearía tener. Te lloverán las ofertas de trabajo - le dijo Jasper animado. Lo que Bella no sabía era que detrás de ese percance, estaba Carlisle. El cual había movido ciertos contactos para que no llamaran a Bella por ahora.
Varios hospitales ya habían mostrado más que interés en ella. Aunque si al final Bella no quería quedarse en Fork, como única salida a sus opciones laborales, Carlisle levantaría la veda. Pero el terrible accidente de su padre, nos la había traído, servida en bandeja de oro.
Él le comentó que era psicólogo, a lo que ella tuvo otra salida para mí, marcándose otro tanto.
- Ahh… que bien. Pero puedo comprobar que no haces trabajos en casa, no? - contestó ella seria, aunque con un trasfondo de burla - Lo digo por tu hermano, por él - alzó el mentón acompañado de una sonrisa de soberbia.
Jasper comenzó a reírse y Bella se tapó la mano con la boca intentando disimular. Su contestación y el gesto que lo acompañó me hizo mirarla enojado.
Estaba riéndose de mí en mi propia cara.
Antes de que me diera tiempo a contestar nada, Carlisle entró con sus pensamientos repletos de felicidad. Él se mostraba radiante viéndonos hacer tan buena amistad con Bella.
Ellos siguieron metiéndose conmigo hasta que Bella y nuestro padre se fueron a la cafetería.
- Edward, hermano… te tiene pillado por completo, eh? - Jasper me miraba feliz. Pasar tanto tiempo con la duendecillo lo hacía tener hasta los mismos gestos.
Rodé mis ojos y bufé, poniéndome a mis quehaceres. Jasper entendió que la conversación estaba finalizada y se fue, aun riéndose.
Las horas pasaban lentas, agónicas, esperando para poder ver a Bella. Aunque fuera en el funeral y rodeada de lobos apestosos.
Nos reunimos en casa para vestirnos adecuadamente para el funeral del padre de Bella, y otra vez me encontré escogiendo cuidadosamente que atuendo ponerme. Quería estar presentable y atractivo para ella. Debía de reconocerlo. Esa delicada y frágil humana, me había conquistado por completo y sin ni siquiera proponérselo.
Llegamos a la iglesia, ante la mirada sonriente y complacida de unos y curiosa y recelosa de otros.
Mucha de la gente de la reserva, ya se encontraba allí y nos miraba con profundo odio, dándonos a entender que no pintábamos nada allí.
Pero eso no nos acobardo ni nos influyó para conversar, sobre todo Carlisle, seguido de cerca en popularidad de Alice, Esme y Jasper.
Emmet, que era muy divertido y abierto, no era tan conocido en el pueblo ya que trabajaba desde casa en los proyectos de restauraciones en la empresa de decoración y reformas de nuestra madre.
Rosalie asesoraba, también desde casa, en estilismo a una empresa que organizaba desfiles de moda. Pero bueno, ella y yo, gozábamos en el pueblo de fama de ser poco sociables y menos amigables.
Al pasar por nuestro lado, flanqueada por los padres de los lobos, Bella nos dedico una tímida sonrisa de agradecimiento. Todos, a excepción de Rose y yo, se la devolvieron.
Aunque me hubiera gustado arrancarla de los brazos de aquella gente y llevármela lejos, debía guardar mi fachada.
Algo parecido le ocurría a Rose, la cual sentía verdadera aborrecimiento por los lobos y todo lo que guardara relación con ellos.
El sacerdote se posicionó a su lado y la gente comenzó a darle el último pésame, entrando en la iglesia.
Ella, con su poca paciencia, fue pasando el trago estoicamente.
- Pobre Bella… Debe estar pasándolo fatal! Con toda esa gente agobiándola - sollozo ligeramente Esme - Carlisle asintió con un movimiento de su cabeza, con la mirada apesadumbrada.
Estábamos lo suficientemente cerca de ella para poder oír su corazón ir acelerándose por momentos. Ella estaba emocionándose.
Una ancianita muy agradable, la señora Coop, creía recordar, le dio su pésame, rememorando con Bella cuando su abuela murió. Notaba como Bella cogía aire de forma forzada, seguramente para aguantar las lágrimas.
Una vez que la anciana hubo entrado en la iglesia, noté como las lágrimas estaban empezando a emerger de los ojos de Bella, resbalando por sus encendidas mejillas.
- Nos toca. - dije rotundo, caminando hacía Bella. No podía aguantar más sin acercarme; sobre todo ahora que estaba tan emocionada, cayéndole las lágrimas sin compasión.
Me acerqué a ella, aunque de primeras ni siquiera me vio. Sus lágrimas bloqueaban su visión. Hasta que alertada de que había alguien de pie delante de ella, fue subiendo la cabeza suavemente, hasta que nuestras miradas se encontraron.
La mía era penetrante, notaba como tenía los ojos cristalinos. Al contemplar a mi pequeña llorar, noté una sensación totalmente nueva en mí… compasión. Pero no una simple compasión… Sino la terrible pena de ver a mi niña llorar de esa manera tan triste.
La suya era de dolor, de suma tristeza. Supongo que al ver mi mirada sin ápice alguno de la hostilidad habitual con la que la miraba, ella suspiró. Su aliento dio de lleno en mi boca. Mi lengua pedía entrar en la suya de inmediato, sin dilaciones. Pero no… no podía.
Pero mi mente ya trabaja sola, a distinta frecuencia de la habitual y casi sin poder evitarlo, me acerque a su oído y le hablé:
- No llores Bella… todo esto pasara pronto. Aunque… hasta llorando estás preciosa - le susurré de forma sensual. Ella abrió la boca, pero de su garganta no salio ningún sonido.
Aparté mi cara, haciendo un grandísimo esfuerzo, de su oído y nuestras miradas se volvieron a encontrar.
Pudieron pasar minutos, horas, días enteros… porque cuando sus ojos captaron los míos, el hechizo con el que me envolvía ella, surtía su efecto, no dejándome razonar con cordura.
Nuestras miradas eras puras, tiernas y no había ni un ápice de rabia, hostilidad o malicia por ninguna de las partes. Yo le transmitía apoyo y ella me devolvía gratitud.
En ese momento, éramos simplemente un hombre y una mujer frente a frente. Y nunca había deseado tantísimo volver a ser humano como en ese instante.
Para abrazarla, para consolarla sin que nos distanciara ningún impedimento; calor frente a calor. Y así poder ser el hombre que Carlisle imaginaba para ella.
Entonces, noté el olor de uno de los chuchos a nuestro lado. Me quitó del lado de Bella con un leve empujón.
Para no liarla allí, a la puerta de la iglesia me aparte, pero no sin antes responderle el gesto con un bajo y gutural gruñido. El cual, Bella, llegó a oír, frunciendo el ceño a modo de curiosidad y recelo.
Entramos en la iglesia, seguidos del resto de los lobos; los cuales, se habían quedado fuera, esperando que nosotros entráramos. Sabíamos más que de sobra que ellos estaban controlando nuestros movimientos.
Nos sentamos cerca del altar, o sea, cerca de donde se sentaría Bella.
Al cabo de unos minutos entró en la iglesia cogida del brazo del lobo alfa. En ese momento, noté como la ponzoña me palpitaba dentro de las venas.
Recé porque en ese momento Bella no me viera, ya que mi mirada estaría desenfocada por el odio.
Edward, tranquilo. Entre ellos no hay nada, estoy segura. Jasper me lo ha confirmado. Pero intenta controlar un poco tu mirada y tu posición, estás completamente rígido Alice me miró con intención, alzando las cejas y sonriéndome con ternura. Entre ella y yo no hacía falta palabrería… Bueno, a no ser que yo me pusiera excesivamente terco, como ella solía decirme.
El tal Jacob, se sentó al lado de Bella. A los pocos segundos de dar comienzo la misa, este le agarró una de sus manos, pero Bella se la soltó despacio; sin tan siquiera mirarlo a la cara, apoyando su mano al lado de la otra sobre su regazo.
Eso me hizo creer por completo las palabras de Alice. A parte de que un sentimiento de felicidad me invadió por ver por mi mismo, que Bella no aceptaba los acercamientos del chucho.
Al final de la misa, a Bella le tocó dedicar unas palabras de agradecimiento. Aunque era un momento difícil, ella manejo la situación con su habitual coraje y sus exquisitas maneras. Educada y dulce de una forma encantadora.
Carlisle la miraba con orgullo saliéndosele de los ojos. Para él era su niñita mimada, su niñita del alma… la hija humana que nunca pudo tener.
Después de esto nos dirigimos en completo silencio al cementerio. Bella seguía escoltada por la gente de la reserva, pero esta vez iba caminando arrastrando la silla de ruedas de Billy Black, el padre de Jacob.
Se le dio la última despedida a su padre, y antes de introducir el ataúd en el agujero, Bella depositó una rosa blanca encima de la caja. Se agacho y le dedico unas sinceras y emotivas palabras de despedida.
Pero su última frase hizo que se me helara la ponzoña en las venas…
… Antes o después, nos volveremos a ver, donde quiera que sea…
Había reconocido que amaba a Bella, que yo no era adecuado para ella y estaba intentando digerir el echo de que ella encontrara a otro hombre, uno humano con el cual formar una familia… Pero para lo que no estaba preparado era para el momento de su muerte.
Intenté sacarme ese pensamiento de la cabeza, o acabaría por cometer una autentica estupidez allí delante. La que más me apetecía, la cual rondaba mi cabeza desde que la había visto acompañada de esos chuchos y que fue cobrando más intensidad al verla llorar, era cogerla, subirla a mi espalda y salir corriendo a mi propia velocidad. Llevármela lejos de cualquier contacto humano y declararle mi amor.
Edward, qué es lo que te pasa?… Siento un sentimiento extraño en ti. Estate tranquilo Edward… no la líes o Carlisle te matará Jasper me miró reprendiéndome con la mirada. Le hice un gesto de que estuviera tranquilo.
Bella se quedó a ver como cubrían la caja de su padre. Todo el mundo se fue yendo, menos nosotros y los Quileuttes. Nos mantuvimos a una distancia prudencial de ella. Dejándole su espacio. Pero ella se adentró más en el cementerio. Todos nos quedamos mirándonos sorprendidos. Pero ella sabía perfectamente a donde se dirigía.
Se paró delante de una tumba y le dedicó unas palabras mucho más emotivas que a su padre. Todos nos quedamos acongojados por el sentimiento que destilaban y helados por algunas de ellas.
Abuela… y ahora qué? Ahora que hago con mi vida? Si estuvieras aquí… Dios es tan injusto… la maldita muerte… Siempre la maldita muerte separando a la gente. Si hubiera alguna manera de esquivarla, de no tener que morir nunca… Todo el mundo se va, si supieras el miedo que me da… Desearía que hubiera alguna manera de hacerme inmortal, de esquivar la vejez, los accidentes, las enfermedades… Ahora que todo el mundo que me importaba se ha ido… podría perfectamente vivir para siempre.
Abuela… abuelita… te hecho tantísimo de menos… me he sentido tan sola desde que te fuiste. Después de lo de Jake, de tener que replantearme toda mi vida en a penas unas semanas… y ahora que ya estaba recuperada… Parece que el destino quisiera jugarme una mala pasada… Aunque sabes?, ahora ya no estoy tan sola… He conocido a una familia… del todo peculiar, pero augura ser muy divertida, cariñosa y familiar y parece que realmente quieren ayudarme… pero… no sé… tengo miedo a más traiciones… si sale mal esta vez… Pero, Carlisle es un hombre tan bueno, tan gentil, tan cariñoso… te hubiera encantado conocerlo… él es igual de sabio en sus consejos que tú. Aunque tiene treinta y tantos años, parece como si hubiera vivido muchísimo, como si tuviera cien años…
Abuelita adorada…. Ahora que voy a quedarme, vendré a verte más a menudo… no volverán a pasar otros tres años. Ahora estoy aquí y no me voy a ir. He echado de menos nuestras conversaciones.
Te quiero, te quiero con todo mi corazón…
- Mantengamos la calma… ella no ha dicho nada; simplemente está afectada por la muerte - Carlisle intentaba convencernos para que no saliéramos con el tema de su conversión, pero aventuraba a que más bien, intentaba convencerse a si mismo. - Lo que sí, es que no podemos fallarle. Ella ya se ha sentido abandonada demasiadas veces en su vida y nosotros no haremos lo mismo. Así que el que tenga algo que objetar a que Bella esté más que presente en nuestras vidas, que lo diga ahora. Después no admitiré ningún tipo de reclamación - él se nos quedó mirando, pero ninguno dijo nada, sino que afirmamos con la cabeza.
- Qué no ha dicho nada? Que quieres que te lo pida de rodillas? - le dijo Alice, seria, volviendo al tema.
- Discutiremos esto en casa… Aunque realmente no hay nada que discutir - contestó tajante. Por las miradas de mis hermanos, sabía que el tema, no había hecho más que empezar.
Los demás lo habían pasado desapercibido, o sería que no les molestaba tanto, pero me percate más que de sobra de que el chucho, se había acercado a Bella. Intentando nuevamente consolarla.
Ese chucho bobalicón no se daba cuenta de que ella lo quiere fuera de su vida? Que no se hubiera imprimado de otra, rompiéndole el corazón a Bella.
Él intentaba convencerla de que se fuera a la reserva con él, pero ella se negó diciendo que necesitaba tiempo. Que le diera espacio.
Entonces, me acerqué a Jasper. Alice seguía discutiendo sobre Bella con mi padre.
- Jasper… qué está sintiendo Bella ahora? - le pregunté de forma discreta. Él me miró primero extrañado, para al momento, dejo entrever una sonrisita pícara.
- Ella está molesta con Jacob. Siente cariño por él, pero ahora mismo le molesta su cercanía. Yo creo - dijo acercándose más a mí - que a estos dos, le ha debido de pasar algo desde que Bella ha vuelto. Ella tiene unos sentimientos extraños a su lado - yo enarqué una ceja, instándolo a continuar - Siente vergüenza, remordimientos, culpa… - no pude evitar que mis ojos se abrieran ante la comprensión.
- Ellos… tu crees que ellos dos…? - no me atrevía ni a formular la pregunta.
- No te lo sé decir, pero por sus sentimientos… parece que sí. No sé si llegarían a acostarse, pero algo les ha pasado. De ahí los sentimientos de Bella al estar a su lado. Además, te has fijado que ahora ha venido solo a buscarla, que su prometida se ha quedado retrasada con el resto?
No quería oír nada más… Los oídos me pitaban de pura rabia y celos. Saber que ella había estado con él… Me suponía que ellos ya habrían mantenido relaciones, pero ahora… Aunque de que me iba a lamentar?… Ella solo había recibido por mi parte malas miradas y malos gestos.
Entonces ellos, aparecieron por la puerta y Carlisle la llamó. Ella se soltó del brazo del chucho; ahora si que me apetecía matarlo… más bien, castrarlo, y vino a abrazarse a Carlisle.
- Tranquila Bella… ya pasó todo. Hoy te vienes a nuestra casa. No puedes quedarte en la tuya… por lo menos hoy no… ya veremos como estás mañana… y no admito protestas - Cuando Carlisle ponía ese tono de voz, mejor no discutas con él, porque saldrás perdiendo. Toda la familia lo sabía.
- Pero Carlisle… yo no… quiero causarte… problemas… - sus sollozos no le permitían hablar con claridad.
Alice también se acercó para acabar de convencer a Bella de que se quedara en nuestra casa. Entonces, la voz del lobo, hizo acto de presencia a nuestro lado.
- Bella… - la voz dura y fuerte de él, hizo a Bella dar un bote, soltándose del brazo de Carlisle y girándose para encarar al lobo - Venga, vamos - No se lo estaba pidiendo, sino que se lo ordenaba… Quien se creía él que era para hablarle así? Notaba como mi respiración se agitaba y mi genio estaba amenazando con salir.
- Ya te dije que no… ya nos veremos, de acuerdo? Hoy no puedo hacer frente a más cosas, Jake. Así que no.
- Bella… no te lo estoy preguntando. Vamos… - el chico estaba temblando, casi convulsionando. Esperaba, por su bien, que no fuera a entrar en fase delante de Bella… por lo menos, no teniéndola tan cerca.
Entonces, agarró del brazo a Bella, tirando de ella, alejándola de nosotros… Ahí no pude más.
- Te ha dicho que no… estás sordo, o que te pasa? - le dije interponiéndome entre Bella y él, soltando su agarre sin miramientos. Él temblaba, pero yo, por dentro no estaba mucho mejor. Lo que menos quería aquí, delante de Bella, era una escenita. Pero mi mirada y mi tono de voz, era de lo más terrorífico.
- Pero que te has creído para decir nada, apestoso chupa… - Ahí él se dio cuenta de sus palabras y las cortó antes de acabar de pronunciarlas.
- Me creo con todo el derecho… a caso tienes tú alguno ahora? Creo que los perdiste hace tiempo, no? - él se quedó de piedra mirándome. Entonces, alcé mi dedo índice hacía mi frente dándome golpecitos en ella. La comprensión llegó a sus ojos en seguida.
Los Quileuttes sabían de nuestros poderes, por eso Jacob reaccionó rápido entendiendo mi gesto. Bella nos miraba entre asustada y curiosa por mi maniobra.
Seguimos discutiendo, hasta que Carlisle se interpuso entre nosotros dos, interviniendo. Sam, otro lobo, hizo acto de presencia, llevándose a Jacob de allí.
- Tranquila Bella, no hagas caso de nada de lo que has oído. Los chicos, que no saben controlar su testosterona, jeje! - la risa de Carlisle sonó nerviosa, intentando tranquilizar a Bella, la cual me miraba asustada y cautelosa. Aunque en sus ojos, había una nota de curiosidad. Ya podíamos tener cuidado delante de ella, sino acabaría por descubrirnos.
La familia empezó a distribuirse en los coches. Emmet y Rose se llevarían el coche de Bella a Port Ángeles a devolverlo a la empresa de alquileres, yo los seguiría en el volvo y Carlisle, Esme, Alice y Jasper llevarían a Bella a nuestra casa.
Entonces Bella se acercó a mí para darme las gracias. Eso me pillo con la guardia baja, haciéndome ablandar un poco mi mirada. No quería volver a asustarla más. Casi sin pensar, una liviana sonrisa, apareció en mis labios.
Agradecí el paseo hasta Port Ángeles, pero por supuesto, no nos llevó demasiado llegar. Así que mi momento de soledad y reflexión, duró nada. Aunque por otro lado, estaba deseoso de llegar a casa. Allí estaría ella, mi ángel y mi demonio personal; ambas cosas en un solo cuerpo, en una sola alma.
De regreso, Emmet mantuvo la compostura bastante bien. Pensé que nos atronaría con algunas de sus bromas, pero no. Esta vez, se comportó como un adulto.
- Esa chica es estupenda, verdad? - todos asentimos, incluida Rose - la verdad no sé por que Carlisle se resiste a hablarle de nosotros y de que tiene la posibilidad de transformarse. Todos oímos lo que dijo en la tumba de su abuela - Emmet hablaba casi más para si mismo que para nosotros.
- Bueno Emmet, Carlisle nos ha transformado porque nuestra vida estaba agotándose, estábamos a punto de morir. A él le cuesta el morder a alguien que tiene toda la vida por delante, que esta bien. Aunque intuyo, que tendrá que acabar hablándole de nosotros, quiera o no - Emmet me miró a través del espejo retrovisor y Rose se giró; ambos sorprendidos.
Les comenté lo ocurrido con Bella cuando Jasper sonrió enseñándole los dientes. El escalofrío que la recorrió entera y su sentimiento de aprensión.
Ellos asintieron a que deberíamos ser más cuidadosos; pero también estuvimos de acuerdo en que llegaría el día en que Carlisle acabaría diciéndole lo que éramos.
Uyyy... esos celos, ese sentimiento de posesión... que combinación tan peligrosa. Pero que tierno Edward cuando la consuela, verdad?
Hay... que se le está viendo el plumero... jajaja!
En breves, el siguiente.
Un besazoooo!
