CAPITULO 13
"El mejor tipo de amor es aquel que despierta el alma y nos hace aspirar a más, nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente. Eso es lo que tu me has dado y lo que yo esperaba darte siempre".
Ryan Gosling (El diario de Noah)
PV EDWARD 3
Entre tanto, llegamos a casa. La conversación hizo que el viaje de vuelta se me hiciera aun más corto que el de ida.
Entramos en la casa y nos fuimos a cambiar. Mi habitación, estaba en el último piso, enfrente a la de Bella. Al pasar al lado de su puerta, escuche el agua de la ducha caer, pero un sonido glorioso llenó mis sensibles oídos.
Bella estaba cantando en la ducha. Era una canción actual, la conocía de ponerla Alice en el estereo. A ella, y realmente a todos, nos gustaba esa canción. Aunque su propietaria original, la cantaba sumamente bien, Bella tenía una voz gloriosa, incluso a capela, su voz era digna de escuchar.
Por un segundo estuve tentado a entrar en su habitación, pero sabía que no iba a quedarme allí y que acabaría entrando en el baño. Si al hacerlo, la viera desnuda… Qué haría? Cómo reaccionaría?
El qué haría, no lo tenía demasiado definido, pero como reaccionaría, me empezaba a hacer una idea; ya que con solo el pensamiento de imaginármela desnuda, cayéndole el agua por su cuerpo, había echo que una parte de mi anatomía, generalmente dormida, despertara de su letargo, evidenciándose más que de sobra por debajo de mi pantalón.
Me metí en mi habitación e intenté tranquilizarme. En esas condiciones no podía salir, ya que si alguien notaba mi más que evidente erección, sobre todo Emmet, tendría broma sobre eso durante décadas. Eso suponiendo que ellos no adivinasen que era a causa de Bella, claro.
Y a Carlisle no le haría ninguna gracia.
Y Jasper, captaría mis sentimientos a una legua. Estaba seguro, que aunque fuera tenuemente, estaría notando algo ahora mismo, ya que lo tenía prácticamente debajo de mis pies, en el piso de abajo.
Sentí como Bella salía del baño, así que me cambie, poniéndome ropa más cómoda y baje hacía el jardín, donde mis hermanos ya estaban esperándome.
Decidimos jugar a pasarnos una pelota de rugby, mientras las chicas cortaban flores para hacer centros para la mesa. Así taparían nuestros platos en la cena y podríamos disimular mejor delante de Bella a la hora de interpretar nuestro papel, haciendo que comíamos.
De forma totalmente disimulada, como era habitual entre mi hermana y yo, comenzó a hablarme mentalmente.
Edward… sé que estás angustiado porque el olor de Bella te atrae… pero, por qué no te acercas a ella más?… Va a proponer jugar a la pelota todos juntos. Ahí tienes la excusa perfecta para acercarte.
Mis ojos mostraron miedo, notaba como ese sentimiento salía de ellos.
Alice me miró de reojo, negando con la cabeza.
Estás tan asustado con el tema de su sangre… que no te has dado cuenta de que no es eso lo que te atrae… Es su propia esencia, su olor corporal lo que hace que la boca se te llene de ponzoña. Haz la prueba.
Por un momento, me dejé ir, imaginándome tan cerca de Bella. Poder acariciar su cuerpo, rozar su pelo, olerla… En ese momento me tensé. La boca se me llenó de ponzoña y corté el pensamiento.
Listo! Lo he visto… y como siempre… estaba en lo cierto. Lo que te atrae de ella es su fragancia, su esencia… No su sangre. Haz la prueba, lo he visto y todo saldrá bien. Hazme caso.
No estaba demasiado seguro de hacer tal prueba… en ese momento, sentí a Bella acercarse. Ella se había detenido junto al piano. A cabo de un minuto, apareció en el jardín.
Llevaba un conjunto deportivo ajustado a su cuerpo, mostrando sus impresionantes curvas. Tuve que hacer un tremendo esfuerzo por apartar la vista de ella antes de que se diera cuenta y me pillara con los ojos pegados a su figura.
Tal y como había predicho Alice, Bella propuso jugar a rugby entre todos. Chicos contra chicas, pero con algunas reglas extra en beneficio para ellas, claro.
Al principio, ella jugaba con algo de timidez. Estaba cohibida; aunque era de lo más lógico, realmente no nos conocía de nada. Pero poco a poco fue entrando al juego. Sobre todo cuando Emmet, cansado de su aparente timidez, se lanzó a por ella de forma deliberada.
Ella se levantó del suelo mirando hacía Emmet de forma traviesa.
- Así que queréis juego duro, eh? - dijo sonriendo. Emmet y Jasper asintieron - Pues prepararos…
Dicho lo cual, se ató la melena que hasta entonces llevaba suelta, en una cola alta, meneando la cabeza. Su olor impactó de lleno en mis fosas nasales. Con cuidado, inspiré su aroma y… Sorpresa! Alice tenía razón… Lo que realmente me atraía de ella, no era el olor de su sangre, sino su fragancia unida a su exquisito olor corporal. Aunque notaba la esencia de su sangre, me pasaba igual que a mis hermanos, no me atraía de forma peligrosa. Era apetitoso, ya que no dejaba de ser sangre, pero se me hacía de lo más fácil ignorar ese olor, ya que el suyo propio, le hacía perder efecto.
Eso lo haría todo mucho más sencillo… o tal vez sería al contrario, complicándolo sobremanera, ahora que podía acercarme a ella sin temor? Porque aunque su sangre no me atrajera, su esencia era devastadora para mí, haciéndome perder casi hasta el juicio.
Era increíble como su fragancia me había asustado, creyendo que era el olor de su sangre lo que me enloquecía.
Pero realmente no había hecho la prueba, ya que el primer día que entro en mi despacho corté todo canal de aire creyendo que lo que me había embriagado era su sangre, no el olor de ella misma; como había dicho Alice, su olor corporal; su esencia.
Cuando acabó de atarse el pelo, mientras yo me hacía esas preguntas mentales, Bella se quitó la sudadera. Debajo de esta, llevaba una camiseta de tirantes totalmente pegada a su cuerpo, sobre todo a sus pechos. Los cuales se mostraban duros, firmes y de una talla bastante prominente, haciéndome tragar saliva; pero algo más llamó mi atención… su ombligo, el cual quedaba al aire, estaba adornado con un piercing que emulaba una media luna y alrededor de este, tenía un tatuaje de un sol.
Era algo indescriptiblemente sexy… Me di cuenta del escaneo que le estaba haciendo cuando al volver a dirigir mi mirada hacía su cara, ella me estaba mirando de una forma pícara, recorriendo sin ningún miramiento mi cuerpo de arriba abajo y viceversa.
- Te gustan mi piercing y mi tatu? - me preguntó traspasándome con su mirada pícara. Yo me limité a abrir mis ojos a la par que mi boca, para acabar diciendo nada. Era mejor callar, que acabar poniéndome en evidencia.
Emmet se acercó a Bella y le tocó el pendiente, ante la mirada y sonrisa dulce de ella. Él me había salvado de un momento algo complicado con Bella.
- Guauuu… vaya pasada de tatu! Y el pendiente… Es de lo más insinuante… - le dijo mirándola con picardía, alzando sus cejas.
- Verdad que sí? - le respondió ella siguiéndole el juego.
- Tienen algún significado especial? - le preguntó Rose curiosa.
- Dibujados juntos, representan la luz; el sol por el día y la luna por la noche. Son como el ying y el yang… un amor imposible. Como dos amantes destinados fatídicamente a no poder estar juntos. - todos nos quedamos mirándola sorprendidos por su respuesta cargada de romanticismo. Otro punto a su favor… era romántica. - El piercing… bueno, eso fue la consecuencia de una noche pasada de copas, jeje! - rió ella ruborizándose. - Pero al final, quedó genial. - concluyó resuelta.
Después de esta pausa, reanudamos el juego. Aunque yo no podía apartar mi mirada de su ombligo… ni del resto de su cuerpo.
Las chicas ganaban, y cuando Bella estaba apunto de marcar el último tanto, la voz mental de mi hermana Alice, volvió a hablarme.
Vamos Edward, ahí tienes la ocasión. Y no me vengas con monsergas, ya he visto como antes inspirabas su olor y por fin te has dado cuenta de que ella no corre peligro contigo por su sangre… Ya te dije que era su simple olor lo que te atraía tanto de ella… Vamos… tienes la oportunidad… Acércate.
Sin pensarlo demasiado, corrí hasta ponerme detrás de ella e inspirando fuertemente, como una última comprobación, la cogí por la cintura desde atrás, atrayéndola a mí. La sensación fue indescriptiblemente placentera… Excesivamente placentera.
- No pensarás que te voy a dejar anotar así de fácil, verdad? - le pregunté cerca de su oído. Olía tan sumamente bien… un sutil toque florar… más exactamente a rosas.
- Claro que sí… - dijo de forma altanera. No se había sorprendido por mi cercanía, era como si me hubiera reconocido incluso antes de hablar. Pero lo mejor de todo, era que ella no se había asustado de mí. - Ummm… - ella sacó toda su fuerza para seguir corriendo, pero solo la dejé dar unos pocos pasos - Suéltame… dijimos que nada de abusar… - protestaba, pero estaba sonriendo… casi hasta riendo. Ese sonido me llenó los oídos.
Esme se estaba acercando para avisarnos de que la cena ya estaba lista. Ahora sería mi gran momento, ya que se suponía que era humano, me comportaría como tal. Los humanos se tropiezan.
Cuando Esme nos avisó, hice como si me hubiera sorprendido, perdiendo el equilibrio. Así que nos dejé caer en la hierba.
Antes de que tocara el suelo, la giré y la sujeté para que no sufriera ningún daño, quedando mi cuerpo apoyado ligeramente en un costado del suyo. Me cuidé muy mucho de que ella no tuviera que soportar ni un solo gramo de mi peso.
Al notar la caída, Bella se agarró fuertemente a mi espalda pasando sus cálidos brazos por mi cintura haciendo que por unos instantes, nuestros cuerpos quedaran en una estrecha cercanía.
En ese momento, dejé vagar mi imaginación, suponiéndonos así, en la misma postura, pero en otro sitio, en otro momento… más íntimo. Los dos juntos, solos y con menos ropa. Estaba imaginándome en la cama con ella.
- Edward… - Susurro mi nombre suavemente, casi como un suspiro. Eso no ayudó en nada a mis pensamientos… Ya que la fantasía aumentó, imaginándomela susurrando mi nombre mientras estábamos juntos… Mientras hacíamos el amor.
Edward, vas a estallar en llamas hermano, jaja! Buena jugada! Jasper había captado mi "caluroso" estado de ánimo, por su puesto.
Guauuu hermano… vaya, vaya… qué escondido te lo tenías… jejeje! Así que te gusta Bella? Se te nota el cuelgue a mil kilómetros El pensamiento de Emmet me dejó trastocado.
Él viendo mi automática tensión, se acercó a nosotros para que Bella no notase nada en mí reacción.
Sin querer y queriendo a la vez… volví a mirarla con mi habitual rabia. Noté como a ella se le deformaba el rostro, frunciendo levemente el ceño ante mi cambio.
- Te importaría soltarme? - le solté de manera algo brusca.
- Si tu te levantas de encima mío, quizás así pueda soltarte… - me contestó sin apoquinarse lo más mínimo, haciendo gala de su temperamento.
Me quité de encima de ella y cuando me disponía a ayudarla a levantarse, su reacción me dejo perplejo.
- Quita - dijo a la vez que me quitaba la mano dándome un golpe en ella - puedo sola - escupió esas dos palabras con rencor.
Esta vez la había molestado más de lo que imaginaba. Pero por qué? Tal vez… solo tal vez… los dioses me hubieran sonreído haciendo que Bella sintiera algo por mí? No… que bobadas estaba pensando. Portándome con ella como lo había echo durante estos dos días, lo único que sentiría ella por mí, sería rabia, odio y para concluir, miedo.
Bella se fue a asear para la cena, mientras nosotros preparábamos el como deshacernos de la comida, que supuestamente comeríamos.
Mientras los demás entraban, cogí a Emmet para hablar con él lo más a solas que pude.
- Emmet… no sé a qué te referías antes con eso de que Bella me gusta… creo que te has hecho una idea errónea - le dije muy convencido mientras él me miraba sonriendo.
- Edward, que siempre esté de broma y tenga un carácter más infantil que Jasper y tú, no significa que sea estúpido. Tengo las mismas habilidades, a excepción de vuestros dones, y sentidos vampíricos que el resto. Si te quieres engañar a ti mismo… Genial… Hazlo! Pero no intentes hacernos a los demás tontos. - Sus palabras me dejaron helado.
- Cómo que… al resto? - le pregunté empezando a asustarme.
- Tranquilo… solo Alice, Jasper y yo lo sabemos. Los demás siguen pensando que Bella te molesta, que es lo que intentas aparentar. Aunque si te gusta, porque no se lo demuestras? - me preguntó tan tranquilamente.
- Emmet… será por qué soy un vampiro y ella una humana? - él se encogió de hombros, como si no viera lo evidente. - Además, oíste lo que dijo el otro día Carlisle? que él quería para Bella un buen hombre, que la amara, la protegiera… que le diera hijos!… - volvió a encogerse de hombros. Me estaba exasperando.
- Lo único que veo complicado es lo de los hijos… pero por lo demás… tú cumples todas las demás exigencias - rodé mis ojos. El momento de adulto de Emmet, se había agotado. - Deberías hablar con Carlisle sobre esto… Estoy seguro de que a él le gustaría saber que ese hombre eres tú - iba a contestarle, cuando volvió a hablar. - No quiero que pienses que me molesta… pero tú, eres el favorito de Carlisle y Esme. A todos nos quieren mucho, eso lo sé, pero tú eres especial. Por eso creo que a él le gustaría que tú fueras ese hombre para Bella. - Me miró dedicándome una sonrisa de aflicción y dándome un golpe en el hombro, entró en la cocina.
Yo me quedé por un momento pasmado. Y si tenía razón? Y si Alice y él estuvieran en lo cierto? A lo mejor a Carlisle no le importaba que ella fuera mi pareja… Es verdad que él siempre había mostrado más cercanía conmigo y con Alice que con el resto, pero… para ser la pareja de Bella, antes o después tendría que convertirla y esa idea, no creo que le gustara en demasía.
Preferí sacarme esas ideas de la cabeza y entrar antes de que preguntaran por mi tardanza.
Alice y Rose habían decorado la mesa con centros de flores, que a simple vista su única función era adornarla, pero su misión principal, era que Bella no viera nuestros movimientos con la comida.
La cual, según la cogíamos del plato, iba directamente a una servilleta que descansaba en nuestras rodillas. Ella vería el tenedor yendo hacía nuestra boca, el cual, iría vacío; a no ser que fuera totalmente necesario el tener que tragarnos algún que otro bocado de comida.
Cuando bajó, todos estábamos sentados. Su sitio estaba al borde de la mesa, entre Carlisle que presidía uno de los extremos y Alice que estaba a su izquierda. A su frente, estaba sentado yo.
Entre Alice y Carlisle, habían decidido los asientos.
Noté su mirada deambulando por las sillas, en busca de la suya. Sin falta de que Carlisle la invitara, ella había asimilado cual era su sitio. Noté un bajo bufido de resignación cuando vio que al que tenía en frente era a mí.
Todas mis ilusiones de que yo tal vez, pudiera llegar a gustarle, se fueron por tierra ante ese gesto de ella. Mi hermana me miraba sonriendo y negando disimuladamente con la cabeza.
Nos sentamos a la mesa y poco a poco todos, a excepción de mí, comenzaron a hablar con Bella, la cual nos hizo una breve introducción de su vida en Forks. Llegando hasta su tiempo de universidad.
- Bueno… y qué tal la vida de universitaria? Te gustó? - le preguntó Jasper.
- Pues la verdad es que sí; mucho. No me importaría repetir la experiencia más veces… pero teniendo la misma edad, claro, jaja! Eso sería genial… volver a tener la misma edad… os imagináis? - dijo sonriendo, encantada con esa idea.
Todos tuvimos que hacer esfuerzos por no reír. Si ella supiera cuantas veces, y con la misma edad aparente, habíamos ido a la universidad…
Nos habló de su vivencia allí. De lo que había estudiado, y de lo buena chica que había sido durante sus dos primeros años.
- Y las citas? Por qué seguramente habrás tenido las que has querido y más, verdad? - Alice le guiñó un ojo pícaro y ella se sonrojó al instante - Guauu… por tu reacción, has tenido más de las que pensaba… jaja!
Ante su reacción, sobraban las palabras. No hacía falta ser demasiado buen observador ante su reacción. Solo viendo su cuerpo, su cara… y su carácter… Ella era una mujer que no pasaba desapercibida, y lo peor de todo, es que ella lo sabía. Era sobradamente conocedora de su potencial. Tenía una seguridad en sí misma increíble.
No puede evitarlo y noté como mis ojos evidenciaban mis celos. Celos? Dios… estaba sumamente celoso. Ella me miró de reojo, contemplando mi reacción por unos instantes.
Entonces Carlisle, muy sutilmente, cambió de tema, volviendo a su vida universitaria.
A parte de todo lo que había conseguido para su futuro profesional, nos contó que había aprendido a hablar español, montar a caballo y… vaya! A tocar el piano. Otra cosa más en común… Esto es una broma del destino… Estoy seguro de ello. Pensé mordazmente para mí mismo.
Al cabo de unos minutos, ella hizo la gran pregunta.
- Por cierto, he visto que tenéis un piano precioso; es que alguien toca? Porque podía darme alguna clase - a lo que toda mi familia sonrió. Menos Alice, que se le dibujo una enorme sonrisa traviesa en la cara. Bella se la quedó mirando sin entender su reacción exagerada.
Vaya, vaya… así que toca el piano? Qué coincidencia, verdad? Y encima, quiere clases particulares, jejeje! pensó mi hermana mirándome sonriendo pícara.
- El piano es de Edward - contestó Alice - Él toca maravillosamente bien. Seguro que no le importará darte algunas clases, verdad Edward?
- Claro… aunque primero tendré que oírte tocar, para ver qué nivel tienes - la frase en sí, no decía nada, pero el tono prepotente de mi voz, hizo todo el trabajo; molestando más que manifiestamente a Bella.
Podría haber contestado normalmente, pero tenía miedo a que la familia se diera cuenta de cuan deseoso estaba yo por tenerla sentada a mí lado en la banqueta del piano, tocando juntos. Debía asegurar mí fachada y la única manera que se me ocurría, era siendo un auténtico desagradable. Como siempre había sido con el resto de humanos, a excepción de unos pocos.
- No hace falta que te molestes, Edward - recalcó mi nombre con una rabia infinita. Ella se había ofendido. Aunque ese era mi propósito, me dolió en lo más profundo del corazón tener que molestarla así, cuando mis deseos eran todo lo contrario.
Carlisle la animó a tocarnos algo después de cenar, mientras me miraba reprobatoriamente.
Edward, hijo… vamos… no seas así. La has ofendido sin motivos. Bella es una chica muy agradable. Dale una oportunidad. Hazlo por mí, sabes que ella es importante para mí… sino no te lo pediría. Si él supiera la verdad… no creo que volviera a pedirme que fuera agradable con ella.
- Teniendo a Mozart en casa… no necesitáis oír a nadie que desafine - contestó ella molesta.
Por unos instantes, la mesa se sumió en un silencio incómodo y cortante.
Entonces Jasper intervino, preguntándole a Bella que tal se le daban los deportes acuáticos. A lo que ella contesto que bien. No había nada que no se le diera bien? Era increíble lo mucho que nos parecíamos. Teníamos gustos y aficiones similares, el carácter… prácticamente idéntico… Se nos daba bien… todo… Dios, Dios… por qué me castigas así?
Planeaban bañarnos en la piscina climatizada. Por favor… eso no… Ver a Bella en bañador? Eso sería una tortura… tortura, porque no sabría si sería capaz de resistirme a ella. Ver su cuerpo prácticamente desnudo… Solo con pensarlo, notaba como algo empezaba a crecer entre mis piernas.
Por suerte, ella desistió la oferta, alegando que estaba agotada para más acción. Que tal vez mañana. Entonces, si eso sucedía, yo tendría que desaparecer… pero, conseguiría marcharme, a sabiendas que iba a verla así, con una mínima prenda tapando su cuerpo? Creía saber exactamente la respuesta… NO.
Carlisle y ella empezaron a conversar sobre sus prácticas juntos. Todos hacíamos que estábamos a otras cosas, pero toda nuestra atención estaba en su conversación.
- Me alegra de que al final vayas a quedarte aquí, en Forks - comentó Carlisle feliz.
Así que, al final iba a quedarse a vivir aquí… y seguramente en poco tiempo, como un milagro, le ofertarían trabajar en nuestro hospital. Así que tendría a Bella por todos lados.
Cada vez estaba más convencido… no iba a ser capaz de resistirme a ella… por mucho que lo intentara.
- No quiero ser indiscreta, pero… esos motivos para hacerte irte, tiene algo que ver con la gente de la reserva Quileutte? - la pregunta de Alice nos dejo a todos desconcertados. Aunque ella se lo preguntó con sumo cuidado, no dejaba de ser una pregunta muy indiscreta. Bella se quedó de piedra, sin saber que contestar.
Carlisle reprendió a Alice, mientras ella se disculpaba con Bella. La cual no mostró aprecio a la indiscreción de mi hermana.
- Es por Jacob Black, verdad? - la pregunta salió de mi boca sin casi ser consciente yo mismo de ella. Ahora ya estaba dicha y vería la reacción de Bella.
Ella se quedó blanca, estática y de su boca salió un jadeo. Sus ojos estaban permanentes en los míos, hasta que no pudo aguántame más la mirada y agacho la cabeza, dejando el tenedor apoyado en su plato. Su cena acababa de concluir.
Edward…. Pero… cómo le has dicho eso? La has dejado completamente trastocada. Parece que no vas a darle tregua a Bella, verdad? Siento que ella no sea de tu agrado… pero no va a dejar de venir por aquí. Está muy sola y confía plenamente en mí… Qué no me agradaba? Si él supiera…
Los pensamientos de mi padre se vieron interrumpidos cuando Bella, alegando no sentirse bien, se levantó de su silla, seguida por Carlisle.
- Tranquilo… sigue cenando… Hoy ha sido un día demasiado intenso - se giró hacía Esme poniendo algo similar a una sonrisa - Gracias por la cena, estaba deliciosa.
Sin mirar hacía los demás, salió de la cocina, aumentando el ritmo de sus pasos en cuanto salió de la estancia.
Todos nos quedamos en el más completo silencio, escuchando los movimientos de Bella.
Ella subió a su cuarto, cerrando la puerta con un ligero portazo, dejándose caer en la cama y… llorando. La había echo llorar. En ese momento, me consideré el ser más despreciable del universo. Había echo llorar a un ángel.
- Joder Edward… te has pasado… bueno, tu en tu línea, hermanito - me dijo de forma sarcástica Rosalie - hasta yo he cruzado alguna palabra con ella. He de reconocer que es una chica encantadora. Me gusta. - confesó Rose.
- Edward, hijo. Tanto te desagrada? No vas a darle una oportunidad? No vas a hacerlo por mí? - Carlisle me miraba suplicante
- Solo necesita un poco de ayuda y comprensión en estos momentos. En cuanto se instale y acepte la oferta de trabajo en el hospital, ella comenzará a hacer su vida y no la verás tanto rondar por aquí. Simplemente tienes que aguantar una temporada Edward. - Esme me explicaba la situación que yo conocía de sobra, con su ternura y comprensión habituales. Ella estaba encantada con Bella pululando por la casa… Como todos. Menos, aparentemente yo.
- No es que me moleste… - todos me miraron sorprendidos - simplemente no quiero darle pie a más. Solo es eso… Pero viendo que todos estáis tan encantados con ella… Me portaré mejor - contesté con ojos derrotados.
- Edward, deberías subir y disculparte con Bella - mi hermana Alice me miraba con intención No creo que escuche ahora mismo a nadie que no seas tú - Ya que tú has sido quien la ha ofendido y parece que estás arrepentido de tú acción… Sí, creo que deberías subir tú.
Toda la familia opinó lo mismo.
Aunque estaba loco por subir y disculparme con Bella… Qué le iba a decir? Además… toda la familia estaba allí y oirían lo que habláramos.
- Qué tal si nos vamos y los dejamos solos? Así estarán más tranquilos. Una disculpa es algo personal e íntimo. - Alice resolvió el problema, como siempre.
Carlisle me miró de forma tensa. Él no se atrevía a decirme nada, pero sus pensamientos lo delataban.
No sé si será buena idea irnos. Edward nunca ha cometido un fallo con un humano, pero… En ese momento, Carlisle se dio cuenta de que lo había escuchado.
- Hijo… lo siento, no es que desconfíe de ti, pero… Bella es demasiado importante en mí vida… - la voz de Carlisle sonaba a disculpa y a miedo.
- Tranquilo, no la voy a atacar. Puedo perfectamente controlarme al olor de su sangre - le dije para tranquilizarlo. Aunque realmente, era verdad.
- Vamos, no pasara nada. Venga, dejémosles que hagan las paces tranquilos. Así aprovechamos a cazar. Hace tiempo que no salimos todos juntos. - Alice me había despejado la agenda por un par de horas. Era la mejor.
Tranquilo Edward… todo irá bien. Ella te perdonará.
Una vez se fueron ido, esperé unos minutos más, para asegurarme de que estaban lo suficientemente lejos, como para no oírnos.
Llegué en frente de su puerta y tímidamente, piqué.
Ella ya había dejado de llorar y la había sentido moverse por la habitación.
Y como lo prometido es deuda... He publicado más seguidito, para que no perdais el ritmo de la historia.
Bueno, sé que es repetir capi, pero desde el punto de vista de nuestro "lover". Así sabemos un poco de sus sentimientos y de la tortura que vive él con Bella, teniendo que mostrar una cara con ella y la familia, totalmente contraria a lo que siente en realidad... Tortuoso.
Veremos qué tal se le da la reconciliación con su "ángel".
Poco a poco, el tema se irá poniendo más interesante; que ya sé que ahora la historia va un poco lenta, pero tiene que ser así.
Un muerdo/kiss... Nos leemos prontito!
