Ch. 9 El inicio de todo… (1 parte)

Flash back…

Pov's Yuki

Duele. Duele mucho. Sabia que dolería dejar a Yoshi y a mamá, pero mi corazón duele mucho, mis lagrimas no se detienen. Papá y el abuelo no dejan de verme, se sienten en culpa, no quiero que ellos se sientan así, pero…

Fin pov's Yuki

Después de dejar la residencia Sawada, lugar habitado ahora solo por dos castaños, una madre y su hijo mayor de solo 4 años, en donde el mas pequeño de la familia se encontraba en los brazos de su madre llorando desconsoladamente, mientras veía como el auto donde se encontraba su gemela se alejaba mas y mas.

Mientras tanto, en la limusina donde se encontraban Timoteo, Iemitsu y la pequeña Yuki, la mas pequeñita también se encontraba sollozando en el asiento, los dos hombres, que sabían lidiar con fuertes enemigos y con cualquier problema de todo tipo, ahora se encontraban en dificultad no sabían que hacer para poder consolar a la castaña, al no saber que hacer solo pudieron guardar silencio.

Los tres integrantes de la limusina ya habían llegado al aeropuerto, Iemitsu cargaba a su hija, la cual había llorado hasta cansarse y ahora se encontraba en un profundo sueño; los tres subieron al avión privado de Vongola, el vuelo fue largo y mientras la pequeña niña dormía, su padre y Timoteo hablaban de lo que ocurriría de ahora en adelante…

-Nono… ¿cree que hicimos lo correcto?- dijo Iemitsu, el cual se sentía en culpa por haber privado a su hija de su madre y su hermano, y viceversa.

-Iemitsu lo siento, pero sabes al igual que yo que era necesario, si se llegase a descubrir que Yuki-chan tiene las llamas del cielo, la investigaran y por consecuencia sabrán de ti y aprovecharan eso…

-lo se, pero…

-no te preocupes, la protegeremos, encontrare a alguien de confianza para que la entrene y guarde el secreto…

-Nono yo puedo hacerme cargo de Yuki

-no puedes, eres el líder de la CEDEF y pueden descubrirla si esta demasiado cerca tuyo, es mejor tenerla lejos, no te impediré que no la veas, peros debes ser discreto

-comprendo ¿tienes a alguien en mente para que la cuide?

-si, lo contactare apenas lleguemos…

-gracias

-no te preocupes, es lo menos que puedo hacer…

Una vez que el avión aterrizo, Yuki ya se encontraba despierta, Timoteo y Iemitsu le comunicaron que alguien se haría cargo de ella, la pequeña se sorprendió pero acepto la cosa, ambos se sorprendieron de que lo haya tomado bien, esperaban que protestase, pero no lo hizo.

Cuando llegaron a la mansión, Iemitsu y Timoteo se fueron al despacho del ultimo a esperar a que la persona que se encargaría de Yuki apareciese, ambos hombres dejaron a la pequeña para que descansase en una habitación, la niña observaba todo minuciosamente, se encontraba encantada de los detalles del lugar así que decidió ir a explorar ese hermoso lugar. La pequeña castaña se encontraba recorriendo el lugar hasta que llego hasta un hermoso jardín lleno de todo tipo de flores, ella se encontraba en medio de todas las flores haciendo un ramo para su papá y su abuelo, se encontraba tan entretenida que no sintió que alguien la observaba.

El misterioso personaje observaba las acciones de la niña mientras se preguntaba quien fuese y como había llegado ahí, era evidente que era hija de alguien, no cualquiera podía evadir la seguridad de Vongola, excepto él por supuesto, no había ninguna señal de que la pequeña castaña fuese una amenaza, lo mejor seria preguntarle quien era y si se había perdido. El sujeto se acerco sigilosamente a la menor…

-¿quien eres?- pregunto directamente el sujeto, mientras la miraba fijamente.

-KYAAAA- grito la niña del susto, dejando caer las flores.

-no grites, te pregunte quien eres- le dijo mientras la evaluaba.

-Y-Yuki- tartamudeo la niña, la cual se había volteado a ver al sujeto que la había asustado, la castaña vio que era un chico muy alto pero no podía visualizar su cara, debido a la fédora que estaba en su cabeza.

-¿que haces aquí?

-yo vine con mi papá…

-¿porque no estas con él?

-me perdí

-….- el sujeto soltó un suspiro, se lo suponía- ven te llevare con tu padre…- dijo mientras comenzaba a alejarse del jardín, la niña lo siguió rápidamente y tomo su mano.

-…..- "es cálido…" pensó Yuki, el sujeto se sorprendió de la acción de la menor, no se esperaba que ella le cogiese de la mano, normalmente nadie se le acercaba y mucho menos lo tocaba.

-¿no te doy miedo?- pregunto curioso.

-¿eh? no… ¿porque debería tenerte miedo?- pregunto Yuki ladeando tiernamente su cabeza, dándole un aspecto muy lindo.

-olvídalo… vamos

-si

Ambos caminaban por los pasillos de la mansión y mientras mas se acercaban al despacho del noveno el ruido aumentaba, había alguien gritando histéricamente, mientras otra voz impartía ordenes.

El sujeto entro al despacho como si estuviera en su casa acompañado de Yuki, en el lugar se encontraban tres hombre: Timoteo, Iemitsu y Coyote. Yuki apenas vio a su padre soltó la mano del sujeto y corrió donde su padre para abrazarlo.

-Papi!

-Y-Yuki!- se sorprendió el rubio al ver a su hija y con lagrimitas en los ojos correspondió el abrazo, como todo padre amoroso.- ¿estas bien? ¿donde estuviste?

-lo siento, estaba aburrida así que salí a dar un paseo, pero me perdí… pero ese chico me ayudo- dijo la infante mientras señalaba al sujeto que le había ayudado.

Ellos voltearon a verlo y se sorprendieron de quien era.

-Reborn!- lo reconocieron.

-Noveno- saludo.

Todos veían sorprendidos al joven, no habían notado su presencia, pero era algo lógico siendo el hitman numero 1 del mundo, a pesar de tener solo 21 años. Muy joven.

-¿se conocen?- pregunto dulcemente Yuki, mientras ella alternaba la mirada entre el Reborn, su padre y su abuelo.

-si… Yuki-chan ¿no tienes hambre?- pregunto el Noveno a la pequeña castaña, una forma indirecta de sacarla de la habitación, la niña solo asintió con la cabeza- Coyote- llamo a su mano derecha- ¿podrías acompañarla a la cocina?

-por su puesto Noveno- respondió Coyote- señorita Tsunayuki

-solo Yuki- dijo la niña sonriendo, pero la sonrisa causo un escalofrío a la mano derecha del Noveno.

Cuando Coyote y la niña se fueron, el ambiente se volvió muy serio.

-Noveno

-Reborn, tengo una misión de clase S para ti

Esta afirmación llamo mucho la atención del sicario, interesado por la misión

-¿cual es?- pregunto interesado.

-quiero que entrenes y protejas a uno de los candidatos para el puesto del Décimo Vongola

-¿quien es?

El Noveno, ante esta pregunta miro a Iemitsu, el cual guardaba silencio.

-mi hija… Tsunayuki Sawada.

Con esa conversación se decidió el destino de la pequeña niña que ignoraba lo que sucedía en ese lugar. Todo ya estaba decidido. Cuando Coyote y la pequeña de ojos acaramelados regresaron, Iemitsu se acerco velozmente y la estrecho entre sus brazos fuertemente sin lastimarla, la niña no entendía el porque del abrazo pero al ver las caras de las demás personas lo comprendió, debía despedirse de su padre.

-¿papi?

-Yuki…- dijo con voz ahogada- papa ya debe irse- continuo diciendo mientras la ponía en el suelo y se ponía a la altura para mirarla directamente a los ojos- desde ahora vivirás con Reborn…

-¿porque…?

-es por tu seguridad…. pero te prometo que iré a visitarte seguido de acuerdo, en mi tiempo libre yo…- Iemitsu no pudo continuar, al ver los ojos de su pequeña que comenzaban a ponerse acuosos.- no pequeña, no llores…

-p-p-papa- sollozaba la niña, ocultando su cara detrás de su flequillo.

Después de eso Iemitsu, con todo el dolor de su corazón, se fue de la mansión. En la oficina del Noveno, Yuki aun veía la puerta por donde su padre de había ido; Timoteo, Reborn y Coyote veían solo la espalda de la niña, pero en eso, sucedió algo inesperado, la pequeña de tan solo 4 años se giro dando la cara a los presentes, su mirada era diferente, ella solamente se dirigió a donde se encontraba el Noveno, jalo una silla y se subió en ella, y después con sus dos pequeñas manos golpeo el escritorio…

-ojii-san prométame una cosa- dijo Yuki.

-¿cual?- pregunto el Noveno, pero realmente estaba impresionado por las acciones de la niña, la cual la veía fijamente a los ojos sin vacilar, sus ojos estabas decididos y llenos de determinación.

-oka-san y nii-san…. ellos…. ellos deben estar a salvo- dijo mirando al Noveno.

-por supuesto

Con eso la pequeña Yuki se relajo un poco, pero antes de bajar de la silla donde había hecho su pequeño espectáculo el Noveno hablo

-pero…. ¿porque me lo pides?

-…- la niña no sabia que responder, no sabia porque se lo había pedido pero algo dentro de ella le incito a decirlo- no lo se…- respondió sinceramente.

Cuando Yuki estaba por bajar de la silla, dio un paso en falso y resbaló, pero antes de que su cara tocase el suelo, Reborn el cual había observado todo la atrapo en el aire.

-ten cuidado

-gracias

-parece que se llevara bien- dijo el Noveno.

-si! el señor Reborn es muy amable- dijo con una sonrisa Yuki.

Coyote al oír lo que dijo la pequeña se quería reír con ganas pero se lo tuvo que aguantar, Reborn amable? si como no.

Una vez que Reborn y la pequeña Yuki dejaron la mansión Vongola, ambos se dirigieron al auto del sicario, donde pusieron las maletas de la castaña, la niña se subió al auto ocupando el asiento del copiloto, Reborn solo miraba las acciones de la niña con una ceja alzada, la niña era interesante. Una vez en el auto, ellos se dirigieron al departamento del sicario donde él recogió sus pocas pertenecías y abandonaron el lugar inmediatamente. De vuelta en el auto, emprendieron su viaje de nuevo, una hora después…

-Reborn ¿a donde vamos? - pregunto Yuki cansada de estar en el auto, además de tener un pocos e hambre.

-a nuestra nueva casa.

-¿nueva casa?

-si, donde ambos viviremos, por ahora solo te enseñare lo básico…

-¿que me vas a enseñar?

-a defenderte- dijo ya cansado de las continuas preguntas de la niña.

-¿para que?

-escucha, no lo volveré a repetir. El Noveno me ordeno entrenarte, porque eres candidata al puesto del Décimo Vongola. Yo, a partir de ahora, soy tu tutor.

-¿y la escuela? ¿iré?

-no, no iras. Yo te enseñare todo.

-ya veo… ¿volveré a ver a oka-san, oto-san y oni-san?- dijo con un tono triste, mientras miraba por la ventana del auto.

-….- Reborn no quería mentirle, pero tiene 4 años, ni él era tan cruel…. si como no- en un futuro, quizás…

Después de esa incomoda conversación, el auto se quedo en silencio, solo se escuchaba el rumor del motor del auto y del viento. Dos horas después, llegaron a una cabaña hecha de madera, lo suficientemente grande para que vivan cómodamente. La cabaña se encontraba cerca de una grande lago, alrededor de ella había una grande foresta con arboles altos y robustos, y a lo lejos habían unas cuantas montañas. Era un lugar preciosos a los ojos de Yuki, pero hubiera sido aun mejor si en ese lugar también estuviese su familia.

Tres años después…

Ya habían pasado tres largo años, donde la convivencia entre Yuki y Reborn, no fue para nada fácil, inicialmente no se llevaron para nada bien. La instrucción de Yuki se baso solamente en el estudio, por dos años ella se había dedicado a estudiar, no era mala alumna, era una buena aprendiz, retenía información velozmente. Cuando cumplió 6 años, Reborn vio que ya era tiempo de que aprendiese un poco de autodefensa, no podía exigirle mucho porque su cuerpo aun estaba en desarrollo.

Con el tiempo ambos comenzaron a llevarse mejor, se podría decir que llegaron a un acuerdo y con el tiempo se volvieron mas cercanos, a veces incluso veían televisión juntos, y eso ya era un gran logro. Reborn, una vez al mes, dejaba la cabaña para cumplir sus misiones, mientras tanto Yuki se quedaba en casa sola sin hacer nada, era su día de vacaciones, a veces iba a nadar al lago pero siempre con la supervisión de Reborn, no vaya a hacer que se ahogue, otras veces iba a explorar el bosque.

Ese día Reborn había salido como siempre lo hacia cada mes. Su misión consistía en eliminar a un sujeto que había robado información de Vongola. Una vez cumplida su misión, estaba por irse pero en eso escucho el sonido de una bala, curioso del avenimiento fue a investigar y de lejos vio como a un hombre le habían disparado dos sujetos, pero lo que le llamo la atención fue que junto a ese hombre que ahora estaba en suelo muerto y desangrado había un niño de unos 8 años, el niño había intentado vengarse de esos sujetos, su forma de pelear no era mala, tenia una buena técnica solo le faltan pulir mas sus habilidades, tenia potencial para ser un buen sicario.

Reborn se encontraba entretenido por el espectáculo, pero no duro mucho, uno de los sujetos había disparado al niño, hiriéndolo gravemente. Reborn no iba a permitir que sujetos así se fueran así como si nada, su camaleón León se trasformo en su fiel pistola y con dos balas asesino sin piedad a los dos sujetos que estaban escapando, el sicario se sorprendió de sus propias acciones, normalmente no lo hubiera hecho, al parecer vivir con la niña de cabello castaño lo estaba cambiando un poco, incluso sintió pena por el niño que ahora se encontraba en el suelo. Reborn se acerco al niño y vio sus heridas, el niño al parecer se percato de su presencia. Interesante.

-tu nombre- dijo Reborn.

-¿q-quien eres?- pregunto con dificultad el niño, le costaba respirar.

-eso no es importante, dime tu nombre

-ja… como si fuera a decírtelo- dijo de forma arisca.

-escucha… puedo ayudarte y entrenarte…

-no lo necesito- lo corto antes que terminase de hablar Reborn.

-puedes aceptar mi ayuda y vivir un día mas o morir niño… pero si aceptas te entrenare y veras que tu vida vale la pena

-….- el niño se quedo callado antes las palabras del desconocido, que le ofrecía ayuda- Alvaro Romanov…- dijo antes de caer en la inconsciencia.

Reborn al ver que el niño no podía mas, utilizo sus llamas del sol y lo curo, salvándole la vida. Quien iba a pesar que el sicario numero uno del mundo salvase la vida de un niño que ni conocía. Irónica la vida ¿no?

El sicario tomo el cuerpo del chico y lo llevo a su auto, lo puso en el asiento trasero para que descansase, una vez listo comenzaron el viaje que los llevaría a la cabaña escondida en el bosque. Una vez que llegaron a su destino, Alvaro aun seguí inconsciente, Reborn vio las luces prendidas, al parecer ella aun seguía despierta. Yuki al escuchar que el auto de Reborn, salió para recibirlo, pero ella vio que no venia solo.

-Reborn ¿quien es él?

-su nombre es Alvaro Romanov y vivirá con nosotros.

-esta herido!- señalo Yuki- voy por el botiquín de primero auxilios- dijo antes de irse al baño para traer el botiquín.

Reborn solo deposito al niño en el sofá y espero a que Yuki volviese, una vez de regreso Yuki y Reborn curaron al niño, después Reborn lo llevo a una de las habitaciones vacías de la cabaña para que descansase. Yuki solo veía mientras Reborn lo llevaba a uno de los cuartos, minutos después el sicario regreso y se sentó en el sofá. Absolutamente nadie dijo anda, Yuki solamente lo miraba fijamente había algo diferente en su tutor. En silencio ella se fue a su habitación, dejando a su tutor sumido en sus pensamientos.

Al día siguiente, en niño que respondía al nombre de Alvaro comenzaba a despertarse, en eso vio como una niña de cabello castaño menor que él entraba al lugar donde se encontraba, cuando sus miradas se cruzaron, ella sonrío cálidamente…

-ya despertaste!- dijo feliz de que el niño haya despertado.

-¿… quien eres?- pregunto confundido, recordaba que había hablado con un sujeto de fédora negra, no con una niña.

-yo soy Tsunayuki, pero puedes llamarme solo Yuki- dijo siempre sin borrar su sonrisa- tu eres Alvaro, ¿no?

-¿como lo sabes?- pregunto un poco desconfiado.

-Reborn me lo dijo anoche- dijo con desenvoltura- es verdad, debemos cambiar tus vendas sino tus heridas se infectaran…- dijo mientras se acercaba, pero mientras ella estaba por tocar su brazo para cambiar la vendas, el rechazo el contacto bruscamente.

-¡NO!- dijo fuertemente causando que la niña se asustase y cayese sentada, soltando el botiquín que tenia en las manos.

En la cocina, Reborn se encontraba haciendo el desayuno cuando escucho un grito y la caída de algo, se precipito velozmente al cuarto de donde provenía el rumor encontrando a su alumna en el suelo con lagrimitas en los ojos y al niño asustado en una esquina de la cama.

-¿que sucedió?- pregunto el sicario, el niño solo desvió la mirada, Yuki al escuchar la voz de su tutor, se levanto rápidamente del suelo y se escondió detrás del hombre de fédora- ¿…Yuki?

-s-solo quise cambiarles las vendas…

Reborn solo soltó un suspiro.

-ve a la cocina, el desayuno esta listo.

-p-pero…

-ve- le ordeno.

Una vez que Yuki salió de la habitación. El silencio era notable y pesado.

-la asustaste

-no fue mi intención… ¿quien eres?

-Reborn Arcobaleno di Vongola.

-¡¿QUE?! ¿eres ese Reborn? ¿Reborn Vongola? ¿el sicario numero uno del mundo?- pregunto muy sorprendido.

-me conoces…

-si, mi maestro Archer me contó algunas cosas sobre la mafia…- dijo cabizbajo, recordando como habían asesinado a su maestro.

-estas muy bien informado. Si te sientes mejor, levántate el desayuno esta listo- dijo Reborn antes de salir de la habitación.

Alvaro con un poco de dificultad llego al comedor de la cabaña admirando el decorado del lugar, era un lugar muy bonito, espacioso y acogedor, por un lado podías ver armas de todo tipo colgadas firmemente y al lado opuesto podías ver ¿dibujos? un lugar muy peculiar.

La convivencia en la cabaña se había vuelto mas interesante a los ojos de Reborn, al parecer el niño era muy desconfiado, con él hablaba lo indispensable y siempre tenia que ver con el entrenamiento que realizaba; Reborn había averiguado el pasado de su nuevo alumno y entendía el motivo de su desconfianza: al parecer sus padres fueron asesinados cuando tenia 5 años, además tuvo que vivir en la calle por un tiempo robando para poder sobrevivir, pero al parecer su vida se cruzo con un sujeto llamado Archer al cual le quería robar unas monedas, al final el sujeto termino convirtiendo en su maestro, le enseño a sobrevivir y al parecer tenia buena materia gris porque termino convirtiendo en hacker y un mercenario a pesar de su corta edad, también aprendió a disparar y pelear. El niño era muy prometedor, seria un buen guardián para su alumna.

Un año había transcurrido desde que Alvaro había llegado a la cabaña, al principio los mas jóvenes de la casa no se llevan muy bien, el niño desconfiaba mucho de Yuki, pero con el tiempo ella le demostró que podía confiar en ella y poco a poco su forma de pensar cambio ligeramente, Alvaro se dio cuenta que ya no estaba solo ahora tenia a su nueva amiga Yuki y a su maestro Reborn, sin que se diera cuenta la pequeña niña de cabellos castaños se estaba ganado su aprecio y cariño, haciendo que su vida ya no fuese tan sombría.

Con los meses ambos pequeños se habían vuelto grandes amigos, se hacían compañía mutuamente, Alvaro desarrollo cierto gusto por burlarse de la altura de Yuki, es que ella era tan pequeña y abrazable que no podía evitarlo, le gustaba hacerla enojar y ver con se sonrojaba para después terminar riéndose, ella se había vuelto una persona importante en su vida y la protegería de todo. Eso se lo prometió a Reborn el día que le dijo quien era realmente Yuki, al parecer la pequeña aun no sabia nada de la mafia y por ahora era lo mejor, mas adelante lo sabría, por ahora seria un secreto.

Pero ese secreto no duraría mucho, una noche mientras ella supuestamente estaba durmiendo, se había ido a dar un paseo cerca del lago, su cabeza le dolía su intuición Vongola le decía que algo iba a suceder, pero aun ella no sabia que era la intuición Vongola. Reborn y Alvaro se encontraban sentados fuera de la cabaña disfrutando de la quiete del lugar cuando el tema de Vongola salió a flote, ninguno se había percatado de la pequeña que se encontraba a unos metros lejos de la cabaña sentada a los pies de un gran árbol, ambos habían bajado la guardia, era un lugar tranquilo donde no sucedía nada. Pero en eso se escucho un sollozo provenir de uno de los arboles que se encontraba cerca del lago. Reborn y Alvaro se acercaron sigilosamente y con sus respectivas pistolas apuntaron al lugar de donde provenía el sonido, encontrando a la niña que supuestamente estaba durmiendo. Eso ninguno se lo esperaba. Al parecer tendrían que llevarla con el Noveno para que le explicase. La pequeña solamente se apeo y fue a refugiarse a su cuarto, ninguno de los dos la siguió. Era lo mejor por el momento.

Al día siguiente, Yuki, Alvaro y Reborn se dirigieron a la mansión Vongola, e ingresaron sin que nadie se diese cuenta, incluso entraron al despacho de Timoteo, el cual se encontraba solo; el señor de la sonrisa amable al ver el semblante serio del sicario entendió la situación, pero le llamo mucho la atención la presencia del niño que los acompañaba, Reborn con solo la mirada le dijo que después se lo explicaría.

-ojii-san- corrió Yuki al encuentro de su abuelito, dándole un cálido abrazo.

-veo que has crecido mucho Yuki-chan- le saludo afectuosamente- veo que ya te enteraste del porque te encuentras aquí…- dijo el Noveno con la mirada triste, ella era aun pequeña para que lo supiese, solo tenia 8 años.

-….- la niña de ojos acaramelados lo miro sorprendida y solo pudo susurrar- quiero a papa…

Reborn y Alvaro salieron del despacho del Noveno para que hablase con la pequeña y 20 minutos después, podías ver a un rubio de piel morena que ingresaba lugar, el padre de la niña había llegado.

Por otro lado, toda la escena era observado por un par de ojos curiosos, un chico de ojos rojos y cabello negro Xanxus di Vongola, y una niña de cabello castaño claro y osos verde esmeralda, ambos al verse descubiertos se retiraron del lugar. El sicario y Alvaro esperaron casi por una hora, pero al improviso la puerta se abrió ruidosamente, y por primera vez vieron que los ojos dulces que siempre mostraban gentileza y confianza, incluso un poco de ingenuidad, ahora eran serios, fríos y afilados, al parecer Yuki estaba muy molesta, lo único que hizo fue caminar por el corredor hasta que desapareció; en el despacho del Noveno se veían dos figuras abatidas y sorprendidas ¿que había sucedido? eso quedaría solamente en los recuerdos del Noveno jefe Vongola y del padre de la niña.

Mientras tanto Yuki se encontraba caminado por el largo corredor hasta que llego al jardín trasero de la mansión y apenas llego a los confines de los arboles, adentrándose un poco, soltó un grito de frustración total. Le habían escondido la verdad. Su grito fue escuchado por las dos únicas personas que se encontraban cerca del lugar, los desconocidos se precipitaron al lugar para ver como una niña estaba descargando su furia contra un pobre e inocente árbol, que no había hecho nada.

-escoria ¿que haces?- pregunto irritado un peligro, habían interrumpido su sesión de entrenamiento.

-¿eh? acaso no vez- dijo de manera despectiva e irritada.

-mocosa…- sigilo el chico- ¿quien eres escoria?

-¡no me llames escoria! ¡E-S-C-O-R-I-A!

Ambos estaban peleando, la acompañante del peligro no pudo aguantar la risa al ver como su amigo/hermano se había rebajado a pelear verbalmente con una niña.

-vamos tranquilos… Xanxus calmante, es solo una niña- dijo mientras intentaba apaciguar la ira de Xanxus, ella no quería que la niña saliese lastimada.- ¿como te llamas?- le pregunto.

-soy Yuki, Sawada Tsunayuki y tengo 8 años…y ¿ustedes?

-yo me llamo Artemis Fiamma y tengo 10 años y… este de aquí es Xanxus di Vongola y tiene 13 años.

Las dos niñas se habían puesto a conversar, Xanxus cansado de tanto escuchar la platica de ambas se fue, las dos se quedaron ahí por un buen rato, en eso una fuerte voz se escucho.

-YUKI!- grito alguien.

-me buscan…

-se será mejor que valla, estarán preocupados.

-si, vamos- dijo mientras le tendía la mano, Artemis se la dio un poco dudosa, peor la acepto.

Una vez que llegaron de donde provenía la voz, se encontraron con Timoteo, Iemitsu, Reborn y Alvaro, los cuales la estaban buscando.

-Yuki! ¿donde estabas? papa estaba muy preocupado por ti- dijo Iemitsu de forma dramática, sin notar a la persona que acompañaba a su hija.

-…- la pequeña no dijo nada, al escuchar lo decía su padre no pudo contenerse a rodar los ojos y soltar un suspiro, siempre era tan dramático.- estoy bien… solo fui a descargar un poco de estrés- dijo con una sonrisa causando que un escalofrío en los presentes.

-Artemis, parece que ya conociste a Yuki-chan- señalo el Noveno.

-¿eh? oh… si

-Yuki-chan- llamo el Noveno.

-¿si?

-¿te agrada Artemis?

-sip- dijo con una sonrisa.

-y a ti Artemis ¿te agrada para pequeña Yuki?

-claro

-¿no te gustaría pasar mas tiempo con ella?- le pregunto el Noveno, pero al ver que no había entendido, se lo explico- ¿te gustaría vivir un tiempo con ella?

-pero… yo quiero volverme mas fuerte

-obviamente entrenaras con Yuki y Alvaro, ambos serian entrenados por Reborn- explico Timoteo, viendo como sus ojos se iluminaban- ¿entonces, aceptas?

-si Noveno- dijo muy entusiasmada.

Y así fue como un integrante mas se unió a la pequeña la familia, el segundo guardián había llegado.

Algunos meses habían pasado, la convivencia entre los tres menores de la casa era sublime, todo era felicidad, pero un algo raro sucedió, Reborn salió tuvo una misión muy importante y su regreso causo conmoción el la cabaña. Su aspecto había cambiado. Ahora parecía un niño de 5 años y además llevaba un chupete de color amarillo alrededor de su cuello. El sicario no dijo una sola palabra, solo se fue a su cuarto y estuvo ahí un par de horas. Alvaro y Artemis estaban confundíos ¿que había pasado? todo era muy confuso; los tres chicos se fueron a hacer su rutina diaria de entrenamiento, Alvaro y Artemis se encontraban muy metidos en la combate que no notaron cuando la pequeña castaña se alejo del lugar.

Yuki aunque si no lo había mostrado estaba muy preocupada por el ahora pequeño sicario, cuando lo vio se quedo muy sorprendida al notar como el siempre fríos, serenos e impenetrables ojos del sicario, pudo ver un atisbo de confusión y desesperación. Ella entro sigilosamente a la cabaña y fue directamente a la habitación del hitman, entro a la habitación sin tocar, no lo necesitaba seguramente el sicario ya haba notado su presencia.

-Reborn ¿estas bien?- pregunto preocupada al encontrarlo sentado en la cama con la fédora ocultando sus ojos.

-…- el hitman solo la observo como diciendo ¿crees que lo estoy?

-pregunta equivocada…- dijo para después de dar un profundo respiro- ¿n-necesitas ayuda?

-no- respondió secamente.

-….- Yuki solito un suspiro de resignación, se lo esperaba, él no iba a aceptar su ayuda.

Ella se acerco al lugar donde se encontraba el hitman y, antes los ojos incrédulos del sicario, le quito la fédora de la cabeza, para después acariciar su cabeza como si fuera un niño chiquito que se había asustado. Esto causo mucho enojo en el sicario, pero las palabras de la niña lo hicieron reflexionar.

-no se lo que te ha pasado y no preguntare, se que no me lo dirás… pero recuerda que no estas solo, nosotros podemos ayudarte aunque se nunca nos pedirás ayuda ¿de acuerdo?- las palabras de la castaña hicieron que el sicario recuperase su típico semblante.- te estaremos esperando, tomate tu tiempo para aclarar tus pensamientos…

Yuki dijo estas ultimas palabras antes de retirare su mano de la cabeza del sicario, para después colocar su fédora el cabeza regalándole un cálida sonrisa que sereno el corazón del infante, para que después simplemente la castaña saliese se la habitación.

El sicario no podía creerse lo que había sucedido, había sido consolado por una niña, eso era ridículo pero… ella tenia razón, ya estaba hecho, la maldición de los arcobalenos estaba presente y como buen hitman que era debía adecuarse a su nueva situación, no por nada era el mejor hitman del mundo. Además tenia que cumplir su misión y entrenar a eso tres niños.

Un año había pasado de lo acontecido, los entrenamientos se habían vuelto muy duros y cansados y Yuki descubrió muchas cosas sobre su nueva amiga: al parecer el padre de Artemis era un líder mafioso que fue brutalmente asesinado junto a toda su familia excepto a ella, mientras estaba escapando por la calle contemporáneamente buscaba un refugio donde poder quedarse a salvo por un tiempo, en eso se encontró con el noveno Vongola que acepto cuidarla al reconocerla como la hija de una familia aleada que recientemente había sido atacada por una familia enemiga, era lo menos que pudo hacer al ver que la niña se encofraba sola, Artemis se convirtió en casi una hermana menor para Xanxus.

Un día en el cual Reborn tenia que realizar una misión, el sicario decidió llevar a los tres chicos para que observasen como trabajaba un profesional. La misión consistía en ir a ayudar a una familia que se encontraba en conflicto con otra familia enemiga y si fuese necesario tendría que intervenir, pero mientras dejaba en un lugar seguro y estratégico para que pudines observar el escenario, el sicario no se espero que los enemigos e la familia Allegranza hubiesen ignorado la advertencia del Noveno y hubiesen atacado a la familia aleada, cuando Reborn entro a la mansión se encontró con un escenario muy cruento, había cuerpos regados por todos lados y sangre, demasiada sangre en el piso y las paredes. Masacre. Fue lo único que le vivo en mente al sicario de fédora. Mientras caminaba por los pasillos escucho algunos rumores al final del pasillo, pero mientras se dirigía al lugar de donde provenían los ruidos, algo lo jalo del pantalón al individuar lo que lo detenía, vio como un hombre ensangrentado lo miran desesperadamente, Reborn lo reconoció como el jefe de la familia Allegranza.

-p-por favor, mi hija… mi hija sálvala… ellos fueron por ella… su cuarto- el jefe de la familia Allegranza con las pocas fuerzas que le quedaba le pidió al sicario, al cual reconoció, que ayudase a su pequeña hija, después de eso el hombre exhalo su ultimo respiro, pero ahora podía morir en paz, le había dicho que al hombre de fédora sobre su hija, él la ayudaría, lo sabia podía verlo en sus ojos.

Reborn coloco el cuerpo del hombre en y le cerro los ojos, pero mientras hacia esa acción escuchó un grito desgarrador provenir del cuarto al final del pasillo, el sicario se dirigió inmediatamente al lugar con León trasformado en pistola y al abrir la puerta de una patada se encontró con un escena repulsiva.

Una pequeña niña de solo 9 años se encontraba en suelo llenos de golpes y sangre, alrededor de la niña se encontraba 3 hombres vestidos de negro, dos de ellos se encontraban golpeando a la niña mientras que el tercero solo veía la escena divertido. Los sujetos al ver quien había entrado palidecieron, pero no tuvieron tiempo ni para reaccionar, porque Reborn les disparo en la cabeza sin hesitación y con una frialdad inimaginable. Esos debían morir. Reborn se acerco al cuerpo maltrecho de la niña y al comprobar que aun seguía respirando, curo los lugares donde mas daño haba recibido, después llamo a sus tres alumnos que no se encontraban lejos del lugar, minutos después Alvaro, Artemis y Yuki llegaron sin poder creer lo que habían visto al ingreso de la mansión, era todo un baño de sangre, pero al llegar al cuarto donde se encontraba el tutor de los tres, se sorprendieron y veían horrorizados la escena, pero ellos conocían muy bien lo que significaba pertenecer a la mafia.

Yuki y Artemis se acercaron a la niña y le curaron las heridas lo mas rápido posible, después de terminar Alvaro la cargo y salieron de la mansión, Reborn se encontraba sentado en la cabeza de Yuki viendo la preocupación en sus ojos. El sicario decidió que era mejor llevar a la niña al hospital de Vongola, una vez allí la pequeña recibió las mejores atenciones, Reborn informo de lo sucedido al Noveno, el cual tomo cartas en el asunto. Los tres alumnos de Reborn iban a visitar a la pequeña todos los días, obviamente nadie los veían entrar, siempre entraban a escondidas. Alvaro se quedaba fuera de la habitación para vigilar el área mientras Yuki y Artemis iban a comprobar como estaba la niña y su próxima amiga.

Después de 4 días que la niña de la familia Allegranza estuvo inconsciente, despertó, encontrándose en un lugar desconocido. Al inicio ella se asusto al no reconocer el lugar, pero en eso vio la sombre de alguien, temerosa giro la cabeza para encontrase con un infante de 5 años vestido con traje y fédora y un curioso camaleón el su sombrero.

-finalmente despertaste- le dijo Reborn.

-…- ella se preguntaba quien era, pero en eso las imágenes y los recuerdos de lo que sucedió comenzaron a fluir en su cabeza, para después terminar en lagrimas- mama… papa… ¿donde están mis padres?- dijo sollozando- ¿quien eres?

-tus padres están muertos- dijo directamente.

-…- la afirmación le causo un gran impacto y mucho dolor, sus padres murieron por su culpa- es mi culpa- dijo mientras sollozaba- mama me dijo que no entran al despacho de papa … y no hice caso… y esos hombres… le dispararon mama por protegerme- termino diciendo entre lagrimas.

-no es tu culpa, tus padres murieron para que tu vivieses, valora la vida que te fue entregada- le dijo sabiamente.

-p-pero…

-no seas débil-le dijo Reborn para que dejase de llorar- recupérate, entrena y vuélvete fuerte, para que no vuelvas a perder a nadie mas, protege lo que es importante para ti.

-¿quien eres?- pregunto maravillada por sus palabras porque a pesar de que sonaban frías y sin sentimientos, le daban un poco de consuelo, además el tenia toda la razón.

-Reborn…

-el hitman 1 del mundo- susurro sorprendida, en eso su mente elabora una espléndida idea- ¡por favor! ¡Entréname!- pidió la niña.

-¿como te llamas?

-Michiru Allegranza

Reborn estaba por salir del cuarto de su nueva alumna cuando la voz de Michiru lo detuvo.

-¿me entrenaras?

-si… dentro de una semana te darán de alta, nos veremos en una semana…

-espera ¿donde estoy?

-el hospital Vongola

-Vongola… -susurro sorprendida- yo…

-no estarás sola, mis estudiantes te harán compañía

-¿tus estudiantes? ¿tienes mas alumnos?

-por supuesto, soy muy solicitado

Como Reborn dijo al día siguiente, vio como grupo de chicos entraban a su habitación de forma cautelosa sin notar que ella estaba despierta, le dio un poco de risa al ver como intentaban ser lo mas silenciosos posible, pero la niña que pareja tener su edad, 9 años, tropezó con algo y se callo haciendo un gran escándalo, causando que los otros dos niños pegasen un bricho por el susto; Michiru sin poder resistir mas comenzó a reírse sin contenerse eran tan divertidos. Los tres niños la vieron sorprendidos, pero sonrieron.

-te hicimos reír- dijo Yuki con una brillante sonrisa, feliz por verla sonreír.

-¿que?

-anoche estabas llorando por eso no entramos- dijo Artemis, pero vio como Michiru bajo un poco la cabeza.

-no te deprimas- dijo Alvaro fríamente- sigue adelante- temido diciendo el niño- iré a vigilar.

Una vez que Alvaro salió de la habitación, las dos niñas soltaron una risita.

-esa es su forma de reconfortarte- dijo Artemis- sabe lo que se siente perder a alguien.

-bueno… cambiando e tema, es hora de la presentaciones- intento aligerar el ambiente Yuki, ella no quería ver como la tristeza se apoderaba de los ojos de sus amigas- yo me llamo Yuki, Sawada Tsunayuki.

-Artemis Fiamma- dijo la de ojos verdes esmeraldas.

-mi nombre es Michiru Allegranza.

-y el chico de afuere es….

-soy Alvaro Romanov- dijo Alvaro el cual solo entro para presentarse y después cerro la puerta.

Dentro del cuarto de Michiru, las tres chicas se rieron del comportamiento del chico.

La semana fue transcurriendo rápidamente entre las visitas de sus nuevo amigos y los continuos escapes de emergencia cuando entraba un enfermera o doctor para revisar como se encontraba Michiru. Esa semana fue muy divertida, una vez que le fue dado de alta a Michiru, ella se fue a vivir a la cabaña junto a sus nuevos amigos y su nuevo tutor. Aun no se sentía pronta para ver en que condiciones se encontraba su hogar, sus nuevo amigos le dieron mucho apoyo y con el transcurso del tiempo entre entrenamientos agotadores, estudio y los juegos que hacine entre los 4, paso otro año.

Un entero años paso lleno de nuevas experiencias, las chicada de la casa se aventuraron a aprender a cocinar Michiru y Artemis eran buena en la cocina, pero Yuki era un desastre, la primera vez que cocino fue perturbador, ellas vieron volar varios cuchillos, vieron la formación nubes de harinas y los huevo pegados en el techo, ellas se preguntaron ¿haba cocinado o había jugado? eso era un misterio, lo gracioso fue que cuando salió de la cocina, los integrante de la casa de sorprendieron al ver que lo que había cocinado tenia buen aspecto, pero cuando Alvaro lo probo…. , digamos que no pudo dar mas de un bocado. El pobre chico de ahora 11 años se había desmayado, al parecer su sabor no era el mejor.

Bueno nadie se esperan que la primera vez que uno cocine la comida tuviese un buen sabor pero…, este proceso sucedió incontables veces, así que le agarraron un poquito de miedo cada vez que Yuki quería cocinar, así que evitaba que se acercase a la cocina. Las dos chicas consolaron a Yuki la cual se deprimió un poco, no pensaba que fuese tan mala para la cocina, ella pensaba que podía hacerlo bien su madre era una gran cocinera, pero al parecer el don de la cocina no lo heredo.

Poco tiempo después Alvaro y Artemis comenzaron a hacer misiones asignadas por el Noveno, no eran tan difíciles porque aun era jóvenes pero tenían cierta dificultad; Michiru poco a poco comenzaba a informarse de todo lo que sucedía alrededor de lo una vez fue su familia, ella había decidido que una vez que su entrenamiento acabase ella haría que lo que una vez fue la "Famiglia Allegranza" volviese a su máximo esplendor, el Noveno le dijo a Michiru que se haría cargo de su familia por ahora hasta que ella se sintiese pronta para asumir el cargo de jefe, Timoteo le había aconsejad que cuando cumpliese 15 años comenzase a tomar las riendas de su familia bajo la supervisión de alguien de confianza para que la ayudase. Michiru acepto lo que el Noveno le propuso, era lo mejor por ahora.

Por eso Michiru pasaba algunos días con el Noveno para poder aprender como se administraba una familia mafiosa, por otro lado Artemis también iba regularmente a la mansión Vongola para visitar a su casi hermano Xanxus, en vez Alvaro y Yuki paraban la mayor parte del tiempo en la cabaña, Yuki porque no podía y Alvaro porque no quería dejarla sola, aunque si Reborn estaba ahí, aun así no quería dejarla sola. Alvaro había notado que de vez en cuando no nadie observaba a la castaña, una mirada triste y melancólica aparecía en el semblante de la pequeña, a veces se preguntaba si cada vez que ella sonreía lo hacia de verdad o solo fingía, pero no creía lo ultimo la conocía lo suficiente para saber que no fingía. Por otro lado Reborn observaba atentamente la evolución de sus estudiantes, era increíble como en tan poco tiempo mejoraban increíblemente, aunque no lo hiciese notar estaba orgullos de ellos.

Un día, Reborn tenia que hacer una misión en el exterior lo cual lo mantendría lejos unos días, pensaba llevar a Alvaro y Artemis para aprendiesen un par de cosa nuevas al ser los mas grandes de la casa, pero al final también iría Michiru la cual supo que al norte de Italia vivía el ex-mayordomo de la familia Allegranza, el cual se había retirado un par de meses de lo sucedido, Michiru sabia que ese hombre era de confianza su padre le tenia mucha estima porque él se encarga de Michiru cuando sus padres no estaban en casa, por eso le quería pedir ayuda a que juntos reconstruyesen la familia Allegranza, sabia que su petición era un poco egoísta pero al menos lo intentaría.

En eso residía el problema, no podían dejar a Yuki sola, por eso hablaron con el Noveno, el cual les dijo que la llevara a la mansión Vongola, que con la ayuda de su mano derecha la mantendrían lejos de los ojos indiscretos. Cuando Yuki llego a la mansión , el Noveno le dijo que toda la ala sur era suya pero no podía salir del lugar a menos que no sea estrictamente necesario o una emergencia, todo era para su seguridad y que nadie supiese de ella; pero lo que ella no sabia era que habían puesto a una vigilante en el área sur, ni siquiera aquel que tenia la misión de vigilar el ala sur de la mansión sabia que cosa o quien estaba custodiando, ambos, el vigilante y el vigilado, eran ignaros de la presencia del otro.

Pero un día, Yuki se canso de estar en ese lugar, así que con toda la gracia del mundo salió del lugar. Aquel que vigilaba el lugar se sorprendió de ver a alguien saliendo de la ala sur de la mansión, cautelosamente comenzó a seguirla, pero después de unos metros Yuki se volteo.

-¿podrías dejar de seguirme?- dijo un poco molesta, estaba acostumbrada a hacer lo que plazca y ahora tener a alguien que la vigila era un poco incomodo.

-…- el vigilante, se sorprendió porque había detectado su presencia, no podía confiar en ella, era una desconocida, pero al final termino saliendo de su escondite- ¿que haces aquí? ¿porque te encontrabas en el ala sur de la mansión?

-pues… ojii-san me dijo que me quedase ahí, espera… no tengo porque responderte- dijo la castaña- ¿quien eres?

-Aika di Fenece… ¿y tu eres?

-Tsunayuki Sawada

-¿Sawada? ¿acaso tienes alguna relación con el jefe de la CEDEF?

-¿el jefe de la CEDEF?

-Iemitsu Sawada

-¡ah! él es mi papá…. no pareces mala persona, seamos amigas- termino diciendo Yuki mientras le tomaba de ambas a manos y le sonreí.

Ambas niñas de 10 años eran observadas por Timoteo y Coyote, los cuales veían la escena agraves de la cámara de seguridad.

-Noveno ¿planeo todo esto?- pregunto la mano derecha del Noveno.

-jo jo jo- Timoteo solo soltó una risilla.

Ambas niñas se pasaron la semana jugando, entrenando de ves en cuando, pero sobre todo jugándole bromas a los residentes de la mansión Vongola; la idea de hacer bromas había surgido desde que por casualidad habían visto un programa llamado "PRANKED". Todo había iniciado con una pequeña y inocente broma, pero poco a poco las bromas comenzaron a ser mas elaboradas, incluso Yuki y Aika comenzaron a hacer planes que duraban horas, los pobres residentes de la casa no sabían si lo que sucedía era casualidad o había alguien detrás de todo; los únicos que vivían en la mansión era el Noveno y sus guardianes y los sirvientes, ya estaban cansados de las continuas bromas que les hacían, solo el Noveno y Coyote sabían quienes eran los responsables.

La estadía de Yuki en la mansión Vongola había llegado a su fin, ella lo sabia y por eso planeo con Aika la mejor broma, bueno era una broma que habían visto en un programa y les fascinaba saber que podían hacerlo real. Aika planeo todos los detalles y junto a Yuki comenzaron a realizarla. La víctima de esa ultima broma no era nadie menos que Timoteo Vongola, pero… lo que ambas niñas no sabían era que la paciencia del Noveno había llegado a su limite. La broma fue espectacular, pero después se terminaron en el despacho del Noveno, recibiendo la charla mas larga de toda la vida sobre la responsabilidad y cosas varias, el sermón duró horas; incluso Reborn junto a Artemis, Michiru y Alvaro ya habían regresado y no tenían idea de lo que sucedía.

La mano derecha del Noveno les explico lo que había sucedido y bueno, decir que están sorprendidos eran poco. Estuvieron esperando por largo rato, al final ambas niñas salieron de la oficina del Noveno, Aika y Yuki al ver que habían mas personas...

-oh! Ya regresaron...- dijo Yuki.

-¿los conoces? –pregunto Aika curiosa por la variedad de personas.

-sip

En eso el Noveno hizo acto de presencia y le dijo a Reborn que pasase. Todo se quedo en absoluto silencio pero fue roto por las risas de Aika y Yuki al recordar las diferentes gestos que hacia Timoteo mientras les sermoneaba. Fue tan hilarante ver como el noveno jefe de la mafia mas peligrosa perdía los estribos con dos niñas. Simplemente épico. Cuando ambas chicas calmaron sus risas, Yuki presento a Aika sus amigos, informándoles de que ella también iba a vivir con ellos por un tiempo.

-¡¿que?!- se sorprendió Aika- ¿cuándo acepte irme a vivir contigo?

-hace unos días... ¿no lo recuerdas?

-creí que bromeabas

-¿no quieres?- dijo un poco desilusionada.

-c-claro que si quiero

-¡perfecto!

Yuki, Alvaro, Artemis, Michiru y Aika se encontraban platicando amenamente fuera de la oficina del Noveno, a la espera del sicario. Cuando Reborn salió, los chicos se despidieron del Noveno y comenzaron su viaje a la cabaña del bosque, pero al ver que el sicario había tomado una ruta diferente a la normal no dudaron preguntar.

-Maestro- llamo Alvaro- ¿a dónde vamos?

-¿no iremos a casa?- pregunto también Artemis, la cual se encontraba memorizando la ruta.

-esta lugar... –susurro Michiru al reconocer el paisaje- ¿vamos a la ciudad?

-el Noveno me pidió que entrenase a una niña

-¿de verdad? ¿cómo se llama?- preguntó curiosa Artemis, al aparecer tendrían otra nueva amiga.

-Louise Françoise, 10 años, nacionalidad francesa, una genio con potencialidad para convertirse en Hitman...

-suena interesante... - comento Alvaro.

-el Noveno esta interesado en ella, por eso quiere que la entrene...

-Louise Françoise... –susurro Aika- ese nombre me suena...

-ya despertaste- puntualizo Reborn- ¿y Yuki?

-si... Yuki sigue durmiendo- dijo Aika antes de retomar la conversación.

-¿conoces a Louise Françoise?- pregunto Alvaro.

-no personalmente, pero he oído escuchar de ella...

Minutos después el auto se detuvo, llegando a una grande casa pero muy silenciosa.

-Alvaro, Artemis investigaran la primera planta- dijo Reborn ya delante de la grande casa- Michi los alrededores... Aika, te encargo a Yuki.

Cuando Reborn termino de dar las ordenes, estaban por comenzar pero el gritillo de Aika los detuvo.

-¡Yuki no esta!- grito un poco asustad, viendo que la puerta del auto estaba abierta y la castaña de cabello largo no estaba.

-tch... cambio de planes. BUSQUENLA.

Todos comenzaron a buscarla, ya habían buscado por los alrededores de la mansión y nada, ahora solo quedaba buscar dentro de la mansión, investigaron la primera planta. Nada. No había nada. La segunda planta de la casa era el ultimo lugar que buscarían, si Yuki no se encontraba ahí... no querían ni pensarlo.

-lo lamento, debí estar mas alerta- intentaba disculparse Aika.

-no fue tu culpa- dijo Alvaro, nadie tenia la culpa.

-es verdad, nadie podía saber que Yuki desaparecería- dijo Michiru.

-no es momento de buscar un culpable... Yuki es nuestra amiga y debemos encontrarla- dijo seriamente Artemis.

-Artemis esta en lo correcto, no es hora de estar hablando- puntualizo Reborn- nuestro principal objetivo es encontrarla- dijo un poco preocupado por su alumna, siempre terminaba sorprendiéndolo de alguna forma incluso con cosas insignificantes, ella era una casa de sorpresas y... eso le gustaba-... y después la castigare- dijo con una sádica sonrisa.

Los chicos al ver esa sonrisa les recorrió un escalofrió, ellos sabían que nunca debían hacer enojar al hitman, obviamente si aun querías vivir, alguien estaba en problemas.

Ellos estuvieron buscando por largo rato el paradero de Yuki, pero aun no la habían encontrado, solo necesitaban un pista. Solo una. Como si alguien hubiese escuchado sus pensamientos, cerca de donde se encontraban unos sollozos comenzaban a escucharse, eran apenas audibles pero era suficiente para el sicarios y los demás, con esa nueva pista se dirigieron velozmente al lugar de donde provenían los sollozos. Los sollozos provenían de la sala de música, al ingresar al lugar vieron como Yuki intentaba consolar a alguien.

-¡Yuki!- el grito que profesaron los chicos, hizo estremecer a la persona que se encontraba entre los brazos de Yuki. Ella tenia el cabello rojo y unos bonitos ojos verdes, tenia la piel pálida y podían calcular que tendría alrededor de 10 años.

Yuki giro su cabeza y vio a sus amigos y a su tutor, iba a hablarles pero sintió como la persona que abrazaba comenzaba a temblar y sentía como se aferraba fuertemente a ella. Eso causo mucha ternura en ella y por eso le susurro algo.

-tranquila, ellos son mis amigos... no te harán daño, confía en mi- le dijo a la niña para tranquilizarla, sonriendo cálidamente transmitiéndole confianza y serenidad. Al parecer había funcionado.

Yuki y la niña se separaron, pero ella se escondió detrás de Yuki.

-¿Yuki ella es...? –Reborn tenia una idea de quien era la niña.

-su nombre es Louise Françoise- al pronunciar el nombre de la niña, ella se estremeció, estaba asustada- lamento haberme ido así, pero la vi mientras nos observaba por la ventana...

-hablaremos después, vámonos- dijo Reborn encaminándose verso la salida un poco mas relajado al saber que su alumna se encontraba bien.

Yuki junto a Louise fueron caminando lentamente detrás del sicario siendo seguidos muy de cerca por Alvaro, Artemis, Michiru y Aika, una vez que llegaron al auto, Louise se detuvo.

-¿a dónde vamos?- preguntó un poco temerosa.

-a casa

-¿a casa?- pregunto confundida, Louise no podía creer que le estaba ofreciendo ir con ella.

-si

-¿por qué...?- no lo entendía.

-¿porque que?

-¿porque eres buena conmigo?

-te lo dije ¿no? Somos amigas

-pero...

-nada de peros, vendrás con nosotros y nos divertiremos mucho- dijo dando por concluso la conversación.

El resto de los presentes veían confundidos la escena, ¿qué había sucedido durante el tiempo que Yuki había desaparecido? Eso nadie lo sabría, seria el secreto entre la pequeña castaña y la pelirroja.

Continuará…