Ch. 10 El inicio de todo… (2 parte)

Desde que Louise se había ido a vivir con ellos a la cabaña, la convivencia con ella no fue fácil, las primeras semanas no se despegaba de Yuki siempre estaba a su lado, pero con el pasar de los meses Louise comenzó a tenerle mas confianza al resto de los amigos de Yuki, ella comenzó a entrenar junto al resto. Todo iba de maravilla.

Dos años pasaron, Reborn veía como sus alumnos habían crecido, se sentía orgulloso de ellos se habían vuelto muy fuertes: Yuki, con ahora 12 años, había aprendido a dominar sus llamas, su cabello estaba largo y sus facciones se habían vuelto mas finas; Alvaro, con ahora 13 años, se había vuelto un experto en el uso de armas, especialmente con dos pistolas, su puntería es simplemente precisa casi milimétrica; Artemis, con ahora 14 años, se había convertido en una gran espadachina, gracias a sus encuentros con Squalo, además había aprendido a usar el arco con el cual tenia una buena puntería; Michiru, con ahora 12 años, había aprendido todo lo necesario para poder dirigir una familia mafiosa, el Noveno la había ayudado con la reconstrucción de la mansión Allegranza y ahora solo le faltaba reclutar personas de confianza; Aika, con ahora 12 años, se había convertido en una excelente asesina a sueldo, sus armas eran dos abanicos muy filosos que cortaban todo lo que se encontrabais a sus paso; Louise, con ahora 12 años, se había vuelto muy fuerte, el arma que utilizaba era una rifle (M107 BARRET SEMI-AUTOMATICO), su especialidad eran los tiros de larga distancia.

Cada uno de los amigos de Yuki, se había ganado una muy buena reputación en la mafia, algunas familias mafiosas querían que trabajases para ellos, pero ellos se negaban rotundamente, alegando que eran parte de Vongola, pero Louise rara vez aceptaba alguna misión, ella dejo bien en claro que era independiente y que solo aceptaba trabajos que le resultaran interesantes, por otra parte Michiru estaba mas ocupada con hacer renacer a su familia.

Reborn al ver el progreso de sus alumnos, decidió que ya era tiempo de buscar a los guardianes de Yuki, y ya tenia muy buenos prospectos delante de sus ojos: Alvaro se convirtió en el guardián de la tormenta, Artemis en la guardiana de la nube, Michiru no acepto ser una guardiana porque ella iba a convertirse en la próxima jefa de la familia Allegranza, Aika se convirtió en la guardiana del sol, Louise se negó rotundamente a ser una guardiana de su amiga, ella era una asesina a sueldo independiente; a pesar de que Michiru y Louise se habían negado, ellas les dijeron que contaban con ellas cuando lo necesitasen. Reborn no obligo a nadie, pero al menos ahora solo faltaban los guardianes de la lluvia, rayo y niebla.

En la mansión Vongola, mas precisamente en el despacho del Noveno, se encontraba Reborn junto al Noveno y un chico. Su nombre era Mark Stanislav y tenia 15 años, era el hijo de un famoso científico que trabajaba para una de las organizaciones mas importantes del mundo la cual era aleada de Vongola, al parecer su padre había sido asesinado hace dos años y él quedo bajo la tutela de Vongola porque su padre trabajaba personalmente para el Noveno, Timoteo envío a Mark a que fuese entrenado en la CEDEF y al cumplir 15 años, el Noveno pensó que él podría convertirse en uno de los guardianes de Yuki.

Reborn no tenia nada en contra del muchacho, solo había un pequeño problema, la cabaña del bosque no tenia mas habitaciones, al parecer tendrían que mudarse, el Noveno intuyendo el problema le dijo que todo ya estaba solucionado, había comprado una mansión a las afueras de la ciudad, así que solo faltaba mudarse. El sicario dijo que regresaría por Mark al día siguiente.

Una vez que Reborn regreso a la cabaña…

-Louise, Michi- dijo en forma de saludo, viendo que eran las únicas en el lugar- ¿los demás?

-fueron al lago

-me avisan cuando lleguen, tengo que decirles algo importante- dijo el sicario antes de irse a su cuarto.

Ambas chicas se vieron a los ojos interesadas por lo que iba a decir el hitman.

Yuki, Artemis, Aika y Alvaro regresaron después de unas horas muy cansados, se habían pasado la tarde en el lago nadando y compitiendo para saber quien de los cuatro tenia mejor resistencia, cruzaron el lago de extremo a extremo varias veces, la primera en caer fue Yuki la cual no les pudo seguir el paso, la siguiente en caer fue Aika a pesar de haber resistido bastante no pudo igualar a los otros dos; Alvaro y Artemis quedaron en empates. Ya dentro de la cabaña…

-no me siento los brazos ni las piernas- lloriqueaba una Yuki muy cansada mientras se encontraba en la espalda de Alvaro.

-te sobre exigiste- dijo Alvaro mientras depositaba a la castaña en el sofá para después después dirigirse donde Artemis y ayudarla con las cosas que traía, antes de ir a la cocina.

-tengo hambre- se quejaba Aika, la cual se encontraba muerta de hambre- me comería una vaca si la tuviera delante.

-estoy muerta… no creí que Al (Alvaro) tuviera tanta energía- dijo la de ojos esmeraldas, mientras se sentaba en unos de los sofás para descansar.

Louise y Michiru al escuchar que ya habían regresado, se precipitaron a la sala.

-bienvenidos…- saludaron Michi y Lou.

-¡Mi-chan! ¡Lu-chan!- saludo Yuki desde el sofá, mientras alzaba un brazo en forma de saludo.

-Michi, Lou ya regresamos

-…- Aika solo alzo la mano en forma de saludo, estaba súper cansada.

-¿y Alvaro?- preguntaron ambas.

-debe estar en cocina preparándose algo de comer

-mo~ yo también tengo hambre- dijo Yuki inflando la mejillas de forma infantil dirigiéndose a la cocina.

Al rato se escucho como Alvaro y Yuki peleaban infantilmente por una tarta de chocolate.

-ya empezaron…- puntualizo Louise.

Las chicas solo suspiraron, era mejor ir a parar a ese par antes de que destruyan la cocina. Minutos después Reborn bajo al escuchar tremendo jaleo que armaban en la cocina, todo para encontrar la cocina hecha un desastre. Comida por todos lados incluso en el techo, Alvaro cubierto de algo verde que parecía gelatina, Aika y Louise tenían manchas rojas de salsa de tomate y tallarines en la cabeza, Artemis y Michiru se encontraban detrás de la mesa para protegerse de la comida lanzada pero no sirvió de mucho también estaban cubiertas de comida, y Yuki estaba cubierta de chocolate y palomitas.

Los chicos al ver a Reborn se pusieron pálidos, esto no terminaría nada bien.

-….- Reborn oculto si mirada debajo de la fédora y con una sonrisa que no predecía buenas cosas, dijo- limpiaran este desastre AHORA y después harán sus maletas, a primera hora de la mañana nos iremos de aquí.

-¡¿Eh?! eso es imposible nos tomara toda la noche limpiar- dijo alguien.

-eso es vuestro problema, nadie les dijo que jugaran con la comida

Nadie dijo absolutamente nada una vez que el veredicto fue dado, solo bajaron la cabeza en forma de disculpa. Todos fueron a darse una ducha y hicieron las maletas, para después ir a arreglar el desorden que hicieron, les tomo casi toda la noche dejar el lugar reluciente.

Los rayos del sol se asomaban por la ventana, mostrando que el nuevo día había llegado, Reborn bajo a ver si habían terminado de limpiar, vio que la cocina estaba limpia pero los encontró durmiendo algunos en el silla y a otros en el piso o apoyados en algún lado. Solo faltaba alguien para completar esa tierna imagen.

-buenos días Reborn…- susurro Yuki- ¿porque nos mudamos?

-tan directa como siempre…- preciso el sicario- el Noveno escogió a tu guardián de la lluvia, su nombre es Mark Stanislav.

-ya veo, supongo que vivirá con nosotros- dijo Yuki, recibiendo solo un asentimiento de cabeza por parte del sicario- ¿a que hora partiremos?

-a las 8.00, la limusina vendrá por nosotros, además el Noveno nos acompañara.

-ok, entonces será mejor despertarlos…

Cuando el reloj marco las 8 en punto una limusina negra con el signo de Vongola apareció cerca de la cabaña.

-¡Abuelito!- saludo Yuki efusivamente mientras le otorgaba un fuerte abrazo. El resto también los saludo pero guardaron la distancia, porque a pesar de todo ese viejito no tan viejito era el líder de la familia mafiosa mas poderosa de Italia y era obviamente peligroso.

En eso de la limusina salió un chico de cabellos corto color marrón oscuro casi chocolate, sus ojos afilados y de color azul eléctrico y de piel nívea. El chico al ver a la cual seria su nueva jefa solo la miro de arriba a bajo, pero en sus ojos mostraron una chispita de emoción, lo que contradecía claramente su cara la cual estaba toda seria.

-soy Mark, Mark Stanislav, tengo 15 años y seré tu guardián de la lluvia, Tsunayuki Sawada- dijo el chico con una fría voz y rostro serio.

Yuki solo ladeo la cabeza, se acerco al chico y tomo sus mejillas intentando formar una sonrisa en la cara del chico y le dijo:

-sonríe, estas muy serio- dijo mientras le regalaba una de sus espléndidas sonrisas, que hacían caer a cualquiera.

-d-de acuerdo- dijo Mark un poco nervioso mientras "intentaba" sonreír.

-jo jo jo Mark cayo bajo los encantos de la pequeña Yuki- dijo el Noveno, recibiendo un asentimiento de cabeza por parte del sicario.

Una vez que todos subieron y acomodaron sus cosas en la limusina, se dirigieron a la nueva residencia en donde vivirían. Al llegar vieron la nueva casa, pero que casa eso era una mansión, todos estaban felices por el lugar, era inmenso.

-¡a escoger las habitaciones!- gritaron las chicas al unísono y fueron directo a la segunda planta de la mansión a escoger los que serian sus nuevas habitaciones.- ¡son hermosas!

A los restantes solo les quedaba sacar las maletas de la limusina y adentrarse al lugar. Cuando las chicas bajaron después del escándalo que hicieron al ver sus respectivas habitaciones, vieron que el Noveno aun seguía ahí, eso era extraño.

-Yuki-chan ¿podemos hablar en privado?

Yuki solo asintió, su intención le decía que lo que le iba a decir no le iba gustar nada, que no fuera, que se alejara de esa persona; pero Yuki ignoro por esta vez su intuición. Los demás solo veían como en Noveno y la castaña salían de la sala y se adentraban en la habitación contigua.

Media hora después, vieron como Yuki salía de la habitación dando un gran portazo, para dirigirse inmediatamente fuera de la mansión ¿qué era lo que había sucedido? Era el pensamiento de casi todos. Timoteo salió de la habitación con un aria batida.

-Noveno- llamo el sicario, por primera vez no sabia lo que sucedía.

-lo siento Reborn, pero este asunto es algo entre Yuki y yo- le dijo seriamente- un día de estos Yuki te pedirá contactarme, dale mi numero.

-…- Reborn alzo levemente la ceja en forma de pregunta.

-Yuki me dará su respuesta definitiva sobre si aceptara el puesto de Decima Vongola y las consecuencias que eso conlleva- dijo de forma un poco triste Timoteo- por ahora déjenla sola, necesita pensar.

Yuki regreso entrada la noche, los demás chicos se encontraban en sus respectivas habitaciones, nadie podía dormir su cielo aun no había llegado y estaban muy preocupados, en eso el rumor de una puerta cerrarse los calmo, provenía de la habitación de Yuki, eso quería decir que había vuelto. Por otra parte, el sicario fue el primero el verla, la había esperado en la sala y la vio entrar en la mansión.

-¿ya estas mas tranquila?

-¿lo sabias?

-no- respondió ligeramente preocupado por el tono de voz utilizado, la voz de su alumna era carente de emociones, muerto. Después Yuki se dirigió a su habitación.

La castaña se encontraba en su habitación muy angustiada y confundida, sus pensamientos eran muy confusos, cuando era pequeña había decidido entrenar para ser muy fuerte debido a un loco sueño, no estaba segura que lo fuese, en ese sueño había visto a su gemelo y también a sus amigos y guardianes pero esa ves aun no lo sabia, incluso había algunos que ella no conocía, incluso en la actualidad, eso le hacía pensar que aún le faltaban conocer algunas personas; lo curioso fue que ellos a diferencia de ella y Tsuna, eran mas grandes y también estaban presentes varias personas que no conocía y algunos de ellos llamaba a su gemelo juudaime, lo que le hizo muy feliz fue que se encontraba esa persona a la cual tenia un cariño especial, una de esas personas le dijo que estaba en el futuro. Sueño o no, la había ayudado en esa ocasión.

Pero esta vez era diferente, la pequeña castaña seguía pensando antes de caer en los brazos de Morfeo.

Sueño…

La pequeña de ojos caramelo se encontraba flotando en la oscuridad envuelta solo por la inmensa oscuridad, mirase donde mirase había solo penumbra, pero por alguna razón podía verse. Tenia miedo. Ella no quería estar ahí. Esa penumbra la sofocaba, la hacia sentir que se ahogaba, pero al improviso sintió como unos cálidos brazos la envolvían y le susurraban…

"No te preocupes, yo te ayudare, puedes contar conmigo…"

-¿q-quien eres?

"eso no importa por ahora"

-pero…

"ve a la mansión Vongola"

-¿la mansión Vongola? ¿para que?

"ve y busca en la biblioteca el libro blanco en titulado La Protezione dell'ombre"

-¿que es ese libro "La Protección de las Sombras"

-te lo diré después... Solo búscalo

Fin del sueño…

-ESPERA!- grito Yuki, despertándose al improviso y con una pregunta en la cabeza ¿que fue ese sueño? ¿Quién era es mujer?

Después de ese sueño Yuki no pudo conciliar el sueño, al parecer tendría que hacer una pequeña visita a la mansión Vongola, el problema seria evadir a sus amigos y a su tutor. Eso no seria nada sencillo. Ya se inventaría un plan.

Eran solamente las 5 de la mañana, sus amigos y tutor aun dormían, lo mejor seria aprovechar ese momento y buscar el dichoso libro. Diez minutos después, la castañita se encontraba lista y pronta para ir a la mansión Vongola. Salió de su cuarto sigilosamente y abandono la mansión junto a su mochila.

1 hora después…

Yuki había llegado a la mansión del Noveno y cuidadosamente entro por la parte posterior, esquivando todo el sistema de seguridad, llego a la mansión donde se puso a buscar el dichoso libro blanco, pero no lo encontraba; habían pasado casi 6 horas pronto seria medio día y aun no había encontrado el libro, seguramente sus amigas y tutor la estarían buscando. Su tutor… no quería ni imaginarse el castigo que recibiría, era mejor no pensar en eso… por ahora.

Estaba por atardecer y aun no encontraba el libro, se encontraba en grande problemas, monumentales para ser precisa, ella lloraba internamente, había buscado en todo el lugar, libro por libro; frustración era lo que sentía, no tenia el libro, estaba cansada y con hambre. Si Yuki hubiese prestado mas atención a su alrededor y no se hubiese concentrado en buscar el libro se hubiera dado cuenta que alguien la espiaba.

-¿que estará buscando…?- dijo aquel que se encontraba en la ventana mientras veía los movimientos de la castaña.

-¡lo encontré!- grito con jubilo Yuki, finalmente había encontrado el libro, iba a comenzar a abrirlo cuando al improviso la puerta fue abierta de un golpe causando un fuerte estruendo haciendo que la castaña se asustase a muerte.

-¡SAWADA TSUNAYUKI!

La castaña sintió un escalofrío pasar por su espalda y con las manos temblando mientras sostenía el libro, vio como su sádico tutor se acercaba a ella y convirtiendo a león en un mazo verde la golpeo en la cabeza.

-itte!

-¡¿donde estuviste todo este tiempo?!- comenzó a regañarla como es debido.

-lo lamento…- dijo con ojos de perrito bajo la lluvia.

-volvamos a casa.

Una ves en la mansión la castaña fue regañada por sus queridos amigos por haberse desaparecido todo el día sin avisar los cuales estaban preocupados por ella, Yuki una vez dentro de su cuarto comenzó a leer el libro, enterándose de muchas cosas y al final del libro en un pequeño compartimiento encontró algo que cambiaría el rumbo de su vida, de nuevo.

Al día siguiente los chicos vieron como Yuki se reunía con el Noveno Vongola en la mansión y media hora después veían como el jefe Vongola salía de la habitación con una cara llena de delación y tristeza.

-lo siento ojii-san

-no te preocupes Yuki-chan, respeto tu decisión.

-gracias

-nos estaremos viendo pequeña Yuki… ¿Reborn?

-si Noveno

-mañana ven a mi oficina

-estaré ahí

La decisión de la pequeña Yuki de no ser la Décima Vongola había sido comunicado a sus amigos, los cuales solo pudieron aceptarlo, pero la pregunta que les rondaba en la cabeza era ¿porque? La respuesta llegaría incluso después de unos largos años de espera.

Dos días habían pasado después de ese suceso y los habitantes de la mansión se encontraban reunidos en la entrada de esa, todos tenían un semblante triste y melancólico, seguramente se preguntaran porque ¿verdad? El hitman numero 1, mejor conocido como Reborn Vongola estaba por irse, todos ya se habían despedido del sicario y mas de uno estaba aguantando las lagrimas. Como ya lo habrán intuido, Yuki al rechazar definitivamente el puesto de jefe, a Reborn le fue asignado otra misión inmediatamente, ahora el sicario debía entrenar al próximo líder de la familia Cavallone.

Pero antes de que el sicario cruzase esa puerta que marcaría definitivamente su partida…

-Reborn- dijo Yuki con lagrimas en los ojos- yo… ¡no me rendiré!

Reborn solo acomodó su federa y salió por la puerta.

Los días pasaron, las semanas se fueron como el agua, y así dos años volaron como si fuesen horas. después de la partida del sicario, los habitantes de la mansión entrenaban arduamente, tenían que protegerse y proteger el lugar donde vivían, los mayores de la mansión sentían el deber de proteger a los menores, algo que habían notado era que Yuki se comportaba de manera muy extraña cuando estaba sola, una vez la encontraron hablando sola como si hubiese alguien con ella, ellos estaban seguros que no había nadie a los alrededores porque sino hubieran sentido su presencia; la castaña evadía las preguntas que le hacían sobre el suceso diciendo que aun no era momento, que sólo tenían que esperar un poco mas.

Desde esa noche en la cual Yuki soñó con esa mujer de largos cabellos rubios, su presencia se había más frecuente, seguramente sería gracias a ese juegos de anillos que encontró en el libro en la biblioteca de la mansión Vongola, cuando la castaña supo de quien se trataba dio un grito al cielo, porque era imposible que ella estuviese presente como si fuese un espectro, después de muchas explicaciones por parte de la rubia, Yuki finalmente entendió y se dio cuenta que tenían muchas similitudes.

Una noche mientras Yuki se encontraba en su cama la mujer de cabellos dorados hizo acto de presencia como todas las noches, siempre hablaban en las noches era la hora y el lugar más seguro para hablar y que sus amigos no se diesen cuenta, no es que no quisiera decírselos pero aun no era el momento, debía tener a todos sus guardianes juntos, y ese era el tema de conversación de esa noche.

-Yuki encontré a tu posible guardián del rayo- dijo la rubia muy emocionada.

-¿como que lo encontraste? ¿A que te refieres?

-es solo un presentimiento~

-¿presentimiento o intuición?... Ahhh, bueno y ¿donde se encuentra?

-se dirige a Japón~

-¿...Japón?

-si! Io non mi sbaglio mai!~ (Si! Yo nuova me equivoco!)- dijo de forma humilde la rubia.

-será imposible que vaya a Japón..

-¿porque?~

-¿realmente crees que me dejaran ir a Japón así como si nada?

-oh por favor~ estamos hablando con la intrépida Sawada Tsunayuki, la chica capaz de todo... Además de ser la heredera de mi voluntad y principios~ o es que acaso... ¿Es imposible para ti?

-¡para mi nada es imposible!

-¡así se habla~! También podrías ir a visitar a tu madre y tu gemelo

-¡decidido, iremos a Japón! Aún no tengo la menor idea de como lo haremos, pero de ir, iremos.

Los habitantes de la mansión que ahora tenían entre 14 y 17 años se encontraban en plena discusión, Artemis y Mark se volvieron muy amigos y al ser los mayores de la casa velaban por la seguridad de los menores, ellos tenían una misión que duraba de tres semanas, tenían que investigar sobre la eliminación de una familia, Michiru se había ido unos días antes a la mansión Allegranza, la cual había terminado de ser reestructurada y ella había decidido pasar un mes en la mansión para poder acostumbrarse y experimentar el liderazgo de una familia, esa era su última prueba que el Noveno Vongola le había dado para que ella tome definitivamente el liderazgo; Louise se había ido hace una semana a Francia, tenía una misión de infiltración; Aika y Álvaro tenían que recaudar información sobre una familia que estaba dando problemas a Vongola, era una familia recién formada pero al parecer no entendían lo que era estar debajo el dominio de Vongola. Las misiones se habían juntados y ahora estaba a en un aprieto, Yuki que quedaría sola en casa, no era que ellos no confiaran en ella, solo que si la dejaban sola en casa, seguramente terminaría destruyéndola, literalmente.

-vamos chicos, no tienen de que preocuparse, estaré bien- decía Yuki, intentando convencerlos, sus planes iban de maravilla y esta serie de misiones le eran muy útiles para su objetivo.

-no es cierto, la ultima vez que te dejamos sola casi quemas la casa- replicó Aika, mientras varios recuerdos le venían a la mente.

-solo nos preocupamos por ti- Recalcó Mark.

-además te sentirás sola ¿no?- dijo Álvaro mientras le daba palmadas en la cabeza, haciendo que la castaña desviase la mirada.

-¿alguien tiene alguna idea? Porque no podemos llevarla a nuestras misiones, son peligrosas- dijo Artemis de forma pensativa, debían encontrar una solución rápida.

-y si... Me quedo en la mansión Vongola, junto con el Noveno ¿?- la castaña lo dijo como, una ideal casual sin dejar notar us otras intenci mes.

-no es mala idea, solo tendríamos que llevarla con el Noveno... Pero... - a Artemis algo no le querrá a su amiga tenía esa sonrisa que usualmente usaba cuando tenía algo en mente, pero llegados a este puerto no podía hacer nada, tenían que ir a su misión y la hora de par tenaz era dentro de poco.

-de acuerdo entonces, el primer grupo que regrese de su misión ira por Yuki y le avisara al resto ¿de acuerdo? - termino diciendo Álvaro.

Una vez que la castaña se dirigió a su habitación para hacer sus cosas que usaría en la mansión Vongola...

-esta tramando algo- recalcó Aika- se meterá en problemas ¿no?

-eso parece... Por ahora sigámosle el juego- según Mark era lo mas sentado de hacer.

-creo que tienes razón, además estando bajo la supervisión del Noveno ¿que puede salir mal?- Artemis intentaba trasmitir algo positivo, peor sin éxito.

-muchas cosas...- Álvaro era el que mas tiempo conocía la castaña y una cosa que había aprendido de ella con el tiempo era que si ella deseaba algo lo obtenía con cualquier medio- no pensemos negativamente.

Después de la pequeña charla y que Yuki regresase, se dirigieron a la mansión Vongola, evadiendo la seguridad se adentraron a la mansión y se dirigieron al despacho del Noveno, una vez que ella ingreso, le informaron a Timoteo de los eventos y del motivo por el cual Yuki se quedaría ahí. AUna vez que todo estuvo listo Mark, Álvaro, Aika y Artemis se fueron a sus respectivas misiones; en cambio Yuki apenas el Noveno le quito el ojo fue a recorrer la mansión mientras pensaba en como iba a viajar a Japón, podría pedírselo al Noveno pero había una buena porcentual que le dijese que no, ir a Japón sería difícil, pero que iría era seguro con o sin el consentimiento del Noveno.

Mientras paseaba por los pasillos del lugar se topó con una hermosa chica de cabello plateado, muy largo y recogido en una trenza, de ojos violetas, era bajita y tenía las uñas pintadas de negro, vestía un short corto y una franela militar morada y un largo chaleco negro de cuero y una botas al típico estilo militar. Ambas se quedaron mirándose fijamente, estudiándose mutuamente un evaluando el osos single peligro que podría causar la otra...

-una intrusa...- susurro la chica de ojos violetas- ¿como entraste?

- por la puerta- dijo Yuki, causando el enojo de la chica.

La de ojos violetas no espero ni un segundo mas y comenzó a atacarla, la castaña se defendía muy bien y contrarrestaba los golpes que le profería su oponente.

-peleas muy bien- elogió la de ojos violetas, hacia tiempo que no encontraba un oponente fuerte- mi nombre es Yuri Rozen y tu ¿como te llamas?

-tu también peleas excelente, yo soy Tsunayuki Sawada

-¿Sawada...? ¿Tienes relación con el jefe de la CEDEF?

-¿quién?

-Iemitsu Sawada, el jefe de la CEDEF

-oh! Es mi padre- dijo son una sonrisa sorprendiendo a Yuri.

YUri estaba en shock, ella no sabía sobre la hija de su jefe, había escuchado que tenía una familia, pero que su mujer y su único hijo vivían en Japón, por lo que sabia, acaso esa chica la estaba engañando pero ahora que la observa con más detenimiento se parecía mucho a su jefe. Quizás si era su hija pero ¿porque no había escuchado sobre ella?

Yuri fue sacada de sus pensamientos al escuchar tremendo grito que profirió su jefe.

-¡YUKIIIIII! ¡Te extrañe tanto! ¡Me princesa ha crecido tanto!- un rubio escandaloso, mejor conocido como Sawada Iemitsu había entrado en escena,naciendo uno de sus tan conocidos dramas, el rubio apenas vio a su hija corrió como alma que lo lleva el diablo y se lanzó a abrazar a su hija, la cual se estaba poniendo azul por el fuerte abrazo recibido.

-to- tou-san n-no r-res-respiro- para ser inmediatamente soltado por el rubio, solo un poco mas y ya no tendría hija a la cual abrazar. Una vez que recuperó el aire perdido- mou~ casi me matas! Pero... ¿Que haces aquí?- Yuki debía estar en guardia, si no actuaba con cautela sus planes podían irse por la borda.

La señorita Yuri observaba el ameno coloquio que tenían padre e hija, era gracioso verlos actuar así, sobretodo a su jefe que usualmente se encontraba serio, dando ordenes y firmando papeles. Yuri estaba tan concentrada que no había notado que padre e hija la miraban. Entonces Yuki sigilosamente se acerca y la un fuerte aplauso haciendo sobresaltar a la peli plateada la cual pego tremendo grito que seguramente se escucho por toda la mansión.

-jijiji eso fue divertido- dijo Yuki con un toque divertido.

-eso no fue graciosos! Me asustaste!- le reclamo Yuri, debía admitirlo se había distraído.

-bueno Yuki, hablamos dentro de un rato, debo ir a ver al Noveno le informo Iemitsu a la castaña.

-de acuerdo- Yuki veía como se alejaba su padre por los pasillos de la mansión, entonces soltó un susurro que fue audible para su acompañante- quizás... Pueda usar esto a mi favor.

-¿a que te refieres?- soltó Yuri sin pensarlo

-...- Yuki por unos instantes se había olvidado de la presencia de la chica- ¿te gustaría tener una aventura?- le pregunto la castaña con tono misterioso, algo le decía a Yuri, miembro honorario de la CEDEF, que probablemente terminaría en problemas y accediendo a su petición.

Después que Yuki le contó su plan a Yuri, la chica estaba asombrada, enserio esa chica la cual apenas había conocido hace unos momentos le estaba pidiendo que participare y colaborara con su loco plan de irse a Japón, tenía que admitirlo por mas que sonara loco lo que había planeado, le causaba cierta emoción. Se encontraba indecisa, si la ayudaba podría meterse en problemas, pero que importaba arriesgarse de vez en cuando no era pecado. Tampoco era que podía negarse si Yuki le ponía esa cara que perro abandonado bajo la lluvia o como el gato de la película Shrek. Esa castañita le inspiraba confianza y la necesidad de protegerla, era muy linda parecía un animalito pequeño que necesitaba ser cuidado y protegido de los peligros de la naturaleza.

Yuki y Yuri se quedaron conversando y conociéndote mas en el jardín, no les parecía que hablar de ciertos planes maléficos en el pasillo fuese lo mas sensato, ellas necesitaban un lugar tranquilo y calmo para poder pensar y hacer que el plan de la castaña sea perfecto, siendo que Yuri era muy calculadora y meticulosa le daba ideas a la castaña para que su plan se vuelva perfecto, Yuri era dotada de grande inteligencia y por eso se había ganado un puesto en CEDEF.

Yuki ya tenía el plan perfecto gracias a Yuri, ahora nadie podría detenerla para ir a Japón y realizar uno de sus más grandes sueños, bueno su objetivo "principal" era encontrar a su futuro guardián del rayo que se dirigía a Japón, no tenía mucho interés en quien fuese, encontrarlo era secundario, lo primordial era ir a Japón e ir a ese lugar que para ella era como el paraíso. Nadie podría detenerla. Solo un par de horas mas y seria la hora de la cena, los guardianes del Noveno no estaban, solo Coyote y su padre se quedaría a cenar, era perfecto, todo salía según los planes. Soltaría la bomba a la hora de la cena.

Continuará...