Mis Ojos han Dejado De Verte, Pero Mi Corazon No ha Dejado De Amarte

CAPITULO 18 Pv Edward


PV CARLISLE


De regreso a casa, pude disponer de unos momentos en soledad para reflexionar con calma y serenidad.

A la mente me llegaban imágenes y palabras de Bella; de Bella con mi familia, conviviendo en paz, armonía y cariño. No podía ser más dichoso y afortunado. Tenía a mi familia, la cual estaba más que feliz, y a mi Bella, todos juntos; conviviendo bajo el mismo techo.

Los chicos la habían aceptado en cuestión de un par de días, como si llevara con ellos media vida… Aunque fingiéramos, engañando a Bella respecto a lo que éramos; pero por ahora, era lo más adecuado. Ella había pasado mucho, demasiados cambios en su vida en el leve transcurso de tres años.

Y pensando en ella, no pude evitar el llegar a la conclusión y la determinación de que lo más conveniente era hablarle a Bella sobre lo que en realidad éramos. Y eso tenía dos motivos:

Por un lado estaba su sentido de la captación; su perspicacia respecto a la forma en que ella lo captaba todo. Estaba seguro que en estos dos días, había visto y/o notado cosas que no eran del todo normales en nosotros.

Y por otro lado estaba el grandísimo problema de que los chicos estaban demasiado agusto con ella, y de vez en cuando cometían algún que otro fallo. Para otro ser humano, habrían pasado desapercibidos, pero para Bella no. Ella lo captaba todo; lo absorbía como una esponja.

Pero el mayor de mis problemas era el pensar en cómo decírselo. Desvelarle lo que éramos sin asustarla. Ahí estaba la complicación. Que iba a ser del todo imposible que ella, aunque fuera al principio, no nos temiera… Aunque contaba con que valorara el tiempo que hubiera estado para ese entonces con nosotros; viendo que nada malo le había ocurrido. Al contrario… Entre nosotros, no podía estar más protegida.

Le daba tantas vueltas, que estaba a punto de sufrir una jaqueca. Molestia del todo imposible para nosotros, los vampiros.

Y pensando y pensando… Llegue a otro gran dilema:

Edward.

Su comportamiento con Bella me dejaba del todo asombrado. Al principio, fue seco y distante, llegando hasta lo grosero, cosa extraña en Edward. Pero una vez que me había fijado en su manera de actuar con Bella, mostrando más atención, le veía los típicos síntomas de alguien enamorado, el cual teme la respuesta del otro.

Entonces, empecé a fijarme también en Bella. En como actuaba con Edward… y las señales eran las mismas… Pero con la diferencia de que ella era una chica humana, claro.

Sin darme cuenta, una sonrisa estaba dibujada en mi cara de forma algo bobalicona.

Sería perfecto que Edward y Bella estuvieran enamorados. Sería el culmen de mi felicidad máxima… Y la de Esme también, la cual sufría viendo pasar los años y que su Edward seguía solo; sin encontrar a su pareja… A la mujer que compartiría con él la eternidad.

Y otro dilema y a la vez problema… Si realmente ellos estaban enamorados, la única solución para que ellos estuvieran juntos, era transformando a Bella. Pero una vez admitido su amor, y ella aceptado nuestra condición de vampiros, lo más lógico es que ella misma me pidiera su conversión. Era lo natural. Pero esto, era mucho suponer.

Por lo que todas estas conjeturas no las había comentado ni siquiera con Esme… Casi con la que menos; ya que si le llegaba diciendo eso, se haría ilusiones antes de tiempo y no quería verla sufrir si al final esto no era más que un espejismo.

Podría hablarlo con Jasper y con Alice, pero estaba en las mismas. No quería conjeturar nada sin estar más seguro. Y además, lo raro era que no hubieran captado y visto nada de Edward y Bella… Aunque si eso hubiera pasado, a lo mejor estaban en la misma situación que yo y no querían alentar vanas esperanzas.

Pero era muy extraño en Alice, ya que ella estaba pletórica con Bella y el sentimiento se veía que era mutuo, no hubiera dicho nada… Pero bueno, eso tampoco me decía mucho, ya que ella y su hermano, tenían una relación aparte de los demás. Ellos hablaban un idioma distinto al resto de la familia, apoyándose mutuamente y manteniendo sus secretos.

Lo mejor era seguir observando en la distancia; en las sombras como hasta ahora y esperar a ver que iba pasando; ver como respiraban ellos.

Si realmente Edward estaba enamorado de Bella, estos días sin ella se le harían una auténtica tortura, y con su fortísimo carácter, iba a ser más que claro que algo le pasaba… Ya que estaría mal humorado y rabioso, hasta que su amor entrara por la puerta.

Esa sería la clave; entonces, yo volvería a pensar en cómo llevar la situación de la "parejita".

Antes de ir a casa, pase un momento por el hospital, así que cuando regrese, todos ya estaban allí.

Estaban repartidos por el salón, cada cual a lo suyo, pero ninguno hacía nada. Estaban tristes. Echaban de menos a nuestra niña.

- Chicos, os veo ociosos – les dije intentando sonar simpático. Nadie contesto. – Venga, no pongáis esa cara… Bella regresara en tres o cuatro días… y volveremos a tenerla por aquí con nosotros. – eso pareció mitigar el disgusto, ya que unas tímidas sonrisas asomaron en sus rostros.

- Estaba pensando… - habló Esme - Alice, tú sabes las reformas que quería hacer Bella? – nuestra hija asintió entusiasmada. – Pues ya que ahora, la casa ya está vacía… Podíamos comenzar a hacerlas… Así cuando volviera, ya tendría parte de las obras listas.

- Genial mamá… No ha podido ocurrírsete mejor idea – Emmet se levantó entusiasmado.

- Ya… pero debemos ser discretos; no podemos tener todas las reformas hechas en tan solo cuatro días… - dijo Esme con lógica.

- Bueno, podemos empezar… y así cuando venga no le quedará más remedio que estar en casa con nosotros unos cuantos días, hasta que las obras concluyan – ideo Jasper.

Todos asintieron convencidos.

Esme y Emmet, acompañados por Alice y Rose, se pusieron manos a la obra con los bocetos de la reforma en casa de Bella.

En ese momento, un Edward cabizbajo hizo acto de presencia. Venía de cazar, ya que sus ojos estaban más brillantes, pero traía el rostro trastocado.

Primer síntoma.

- Edward hijo, te veo decaído. Te ocurre algo? – le pregunté de forma natural.

- No… tranquilo papá. Simplemente tengo mucho en la cabeza – cuándo un vampiro tiene mucho en la cabeza? Eso para nosotros es imposible.

- Espero que no sea por Bella – le dije de forma despreocupada. Él se tensó en el acto.

Segundo síntoma

- Por Bella? No entiendo… - dijo intentando recobrar la compostura.

- Si; me refiero a que espero que no se te esté haciendo demasiado pesado tenerla por aquí, en casa. – le dije fingiendo pesar. – Cuando vino, dije que solo estaría por aquí durante unos días y que luego ella haría su vida… Y ahora, como supongo te habrás enterado, tu madre y Emmet se van a poner con la reforma de su casa, obligándola a estar aquí durante una temporada…

- Oh, no… Bella es encantadora. No hay problema porque se quede. Al contrario, a mí también me gusta que esté revoloteando por la casa. Todo es mucho más divertido… Aunque tengamos que fingir y ser más cuidadosos… Cómo ya te dije, Bella es excesivamente observadora para convivir con siete vampiros acostumbrados a los humanos. – su sonrisa era genuina. Cuando el nombre de Bella salía por su boca, sus ojos se iluminaban

Tercer síntoma

Parecía que Edward se hubiera propuesto en tan solo una liviana conversación, ponérmelo fácil. Pero no quería conjeturar nada todavía. Esos síntomas no delataban un amor eterno… ya que simplemente podía ser que a él le gustara. Muchas veces los vampiros se quedan prendados de las humanas y viceversa… Ya que para ellas, éramos terriblemente atrayentes y seductores.

Debería tranquilizarme y tomármelo con calma. Lo que menos quería es que Edward se diera cuenta de mi plan. Y si no me lo quitaba de la cabeza, acabaría por delatarme yo mismo, ya que él, lo vería en mis pensamientos.

Dimos la conversación por concluida y nos pusimos a hablar del hospital. Eso era lo mejor… Sacar a Bella de la conversación… por lo menos durante un espacio de tiempo.

PV EDWARD


Solo hacía unas horas que se había ido y ya notaba un agujero en mi pecho. Un sentimiento desconocido por mí hasta ahora… Dolor. Dolor de amor.

Necesitaba de Bella para seguir viviendo; en estas escasas horas me había dado cuenta. Esto del amor era tan complicado, que estaba actuando como un humano. Con las mismas dudas y miedos que ellos sentían en estos casos, las cuales había oído en sus cabezas durante décadas.

Si no tuviera que disimular por Carlisle, y que aun no estaba completamente seguro de mis sentimientos, me presentaría ahora mismo en New Hampshire y le declararía mi amor por ella, no dejándola marchar jamás. O por lo menos no sin mí.

Cuando Carlisle propuso que yo acompañara a Bella, casi pude sentir como mi corazón volvía a latir. En menos de un segundo, ya nos había imaginado a ella y a mí, los dos solos, juntos en su apartamento, disfrutando del momento.

Pero su rotunda y acalorada negativa, aunque me dolió, no hizo más que acercarme un poquito más a mi deducción de que ella, realmente sentía algo por mí. No solo la atracción que nuestra especie causa en los humanos.

Pero cuando estuvimos en mi habitación… cuando ella me dijo aquello… me encantaría que me mordieras, y entornó el cuello, exponiéndose… entregándose a mí… fue superior a mis fuerzas. Aunque podía controlarme perfectamente con ella… En ese instante, la sed subió posiciones en mi mente, haciéndome mirarla con hambre.

Y ella, con su habitual sentido de observación, se había dado cuenta de mi cambio en la forma de mirarla. Había deseo, sí… Pero ella captó que había más. Que mi mirada era peligrosa; que yo mismo era peligroso para ella en ese instante.

Su cambio de postura, su rigidez, el esconder de forma automática el cuello y el miedo que le asomaba en los ojos, me lo dejó más que claro. Había visto esas mismas reacciones en otros humanos durante décadas.

Y por consiguiente, mi corazón se vio debilitado y hundido por ser lo que soy: Un monstruo. Uno sin alma… aunque con ella a mi lado, hacía que mi teoría de que nosotros los vampiros, carecíamos de una, quedaba echada por tierra. Ya que me hacía, y no solo a mí, sino a toda la familia, sentirnos más cercanos a los rescoldos de humanidad que aun poseíamos.

Y otro recuerdo vino a mi mente… Nosotros, en la piscina. Cuando nuestros sexos se encontraron, pude perfectamente sentirla jadear. Ella estaba sumamente excitada; dispuesta a más.

Aunque no necesitaba confirmación, ya que sus ojos lo decían todo, aparte de otros signos, tales como su olor, su respiración y el bombeo frenético de su corazón, Jasper me lo había confirmado.

Joder hermano… Si supieras los esfuerzos que debe estar haciendo Bella por no lanzarse sobre ti… tiene tanto deseo dentro de ella, que es increíble que no se haya desmayado… No quiero ni imaginar, si alguna vez llegáis a algo más. Saltaran chispas… Ya que tú, estas igual que ella, o peor. Si admites un consejo, espera a calmar ciertas partes de tu anatomía antes de salir del agua, o Emmet tendrá broma contigo por media eternidad

Las palabras de mi hermano, solo consiguieron encenderme aun más. El tener la confirmación de que Bella estaba así por mí, hacían que casi tuviera sofocos. Solo con imaginarme con ella en esa cercanía, en ese momento de intimidad… Necesitaba relajarme un poco o sino acabaría por sufrir una combustión instantánea.

Salí a cazar, que era lo que en estos momentos, conseguiría relajarme aunque solo fuera levemente.

Cuando ya estaba de regreso, cerca de la casa, pude escuchar a mi familia hablando sobre Bella. Sobre las reformas de su casa, llegando a la conclusión de que así, no tendría opción a negarse a quedarse una temporada con nosotros.

Esa idea nos entusiasmaba a todos. Podía oír sus pensamientos sobre ella, y eran a cual más bueno, puro y lleno de cariño.

Era algo increíble como tan solo en un par de días, Bella nos había ganado, metiéndose entre uno de sus puñitos, nuestros siete corazones silenciosos, haciéndolos cobrar vida.

Al llegar a casa fui directo al piano; me apetecía tocar la canción de Bella. La había compuesto para y por ella. Era una nana, e intenté expresar en esa melodía todos y cada uno de mis sentimientos por ella.

Al entrar en el salón, mi padre se había quedado solo, ya que los demás se habían puesto con las reformas de la casa de Bella.

Cuando empezó a hablarme y mencionó que me veía raro… y que esperaba que no fuera por Bella, me quedé atónico.

No era posible que hubiera notado nada, ya que me había mostrado con Bella igual de seco y distante que con el resto de humanas. O tal vez había sido excesivamente frío en mi trato con ella y eso había hecho que Carlisle hubiera notado algo raro?

Mi padre siguió hablando, y sus palabras me relajaron, ya que él suponía que Bella era para mí una molestia.

Le expuse que para nada Bella me molestaba, al contrario, pero volví a recalcarle que debíamos ser cuidados en exceso, ya que ella era demasiado observadora y perspicaz.

Dimos la conversación por concluida y Carlisle se fue a su despacho, mientras yo me quedaba en el salón y tocaba la nana de Bella. Eso me hacía recordarla más… Sobre todo, cuando el día anterior la había tocado, dándole claros indicios de que era para ella.

Por su reacción, intuí que ella había llegado a la conclusión acertada. Que esa dulce melodía era única y exclusivamente para ella. Su rostro mientras me observaba tocar, era algo precioso de contemplar. Sus ojos denotaban admiración, dulzura y fascinación.

Aunque suene algo vanidoso, eso me hizo ensanchar el ego; volviendo a mirarla otra vez, descargando en ella gran parte del poder de seducción del que era capaz de transmitir.

Todos nuestros encuentros estaban marcados por el deseo… pero los sonidos de su corazón, transmitían más… O por lo menos, de eso quería convencerme y a la vez olvidarme.

Si ella no me amaba, y ya no digo de igual manera que yo a ella, por supuesto… pero si no lo hacía, eso sería mi final.

Por ese mismo motivo debía tener cuidado con los pasos que daba con Bella. No podía arriesgarme a asustarla y alejarla de mí.

Y otro caso aparte era mi padre; antes de decidirme a hacer nada con ella, debía estar seguro de sus sentimientos hacía mí, para exponérselos a él. Si los dos estábamos enamorados, Carlisle no se negaría a hablarle de nosotros y llegado el caso, transformarla.

Definitivamente, sería el primer y único vampiro que acabara enloqueciendo.

Los días iban pasando despacio. Cada día por la noche, Bella llamaba. La poníamos en el manos libres y así todos podíamos hablar con ella.

Yo escuchaba la conversación, por supuesto, pero aparte de un hola y un adiós, no me dirigí a ella para nada más.

Mis hermanos y mis padres ya le hacían todo tipo de preguntas, tales como:

- Cuándo vuelves?

- Lo estás pasando bien?

- Ya lo has arreglado todo?

- No tardes en regresar…

Y similares…

Por lo que mi curiosidad quedaba bastante cubierta.

Ella nos había prometido no tardar más de cuatro días en volver, pero hoy era el día 6 y Bella no había llamado y mucho menos, había dado señales de ir a regresar.

Todos en la casa estábamos ansiosos y en cierto modo preocupados.

Por supuesto yo, que debía seguir con mí máscara, no mostré la más mínima preocupación.

- Estará despidiéndose de sus antiguos compañeros… No sé porqué os alteráis tanto, de verdad. – dije resuelto. – Ella estará bien; ya llamará por la noche.

A nadie de mi familia pareció convencerle demasiado mi teoría, ya que me miraban con cierto disgusto. Menos mi hermana Alice, que me miraba meneando discretamente la cabeza.

Hay Edward… En serio, no sé cómo puedes disimular así. Sé que estás tan ansioso porque ese teléfono suene como Carlisle, o incluso más. Cuánto tiempo vas a seguir ocultando tus sentimientos? Solo te estás haciendo daño… y estoy casi segura de que ella siente por ti lo mismo…

Tuve que cortar los pensamientos de mi hermana, ya que sus palabras me estaban taladrando los oídos. Alice tenía razón… Cuánto tiempo más iba a continuar con esta farsa? Y sobre todo… cuánto iba a poder resistirlo sin dar indicios de que había algo más?...

Pero debía atenerme a mi plan… El de ir con cuidado con Bella. Era lo más seguro; lo mejor para todos.

Ese mismo día por la noche, Carlisle no pudo más y la llamó. Pero detrás de la línea, nadie contestó al teléfono.

Eso nos dejó más ansiosos y preocupados de lo que ya estábamos.

- Esto no es normal… Bella lleva sin llamar dos días, y no contesta al teléfono… - decía Carlisle angustiado.

- Deberíamos ir – decidió siempre decidido y osado Emmet.

- Cómo vamos a ir? – exclamó Rose – Porque lleve dos días sin llamar, no podemos presentarnos allí sin más. Eso no es lo más normal entre los humanos y debemos seguir con nuestra fachada.

- Yo apoyo a Rose… Aunque también esté preocupada, debemos mantener la compostura y esperar. – apoyó Esme – Si en unos días, no da señales, entonces si podremos plantearnos el ir; o por lo menos tú, querido – se refirió a Carlisle.

- Alice… estás muy callada. Ves algo? – le preguntó mi padre consternado.

- Lo último que vi de Bella fue de ayer, de que tenía una cena y que salía de fiesta con unos amigos. Así que hoy, debe estar durmiendo… jaja! – rió ella.

Yo no pude más que suspirar aliviado.

Al día siguiente temprano, un camión de reparto paró en frente de nuestra casa.

- Hola… Esta es la residencia Cullen? – le preguntó a Esme que había abierto la puerta.

- Sí, aquí es. – le contestó extrañada.

- Traigo esto de parte de Isabella Swan. – Esme sonrió ampliamente – Bueno… entonces… puedo dejar las cajas aquí?

- Sí, sí, por supuesto… déjelas aquí, en el garaje.

El hombre descargo tres cajas, una de las cuales resultó ser bastante pesada, por lo que Emmet, Jasper y yo lo ayudamos a descargar.

- Gracias chicos – nos dijo el hombre resoplando – No sé que habrá metido esa chica aquí, pero pesa como un demonio… buf…! – se quejó. – Ah… se me olvidaba, también hay esto de su parte. – El hombre nos entregó un sobre cerrado.

Yo fui quien cogió el sobre, dándole la vuelta.

Familia Cullen

Nos miramos, y sin más demoras, abrí el sobre. Dentro solo había una nota:

"Cuando recibáis esto, mi regreso está próximo.

Un beso. Bella"

Eso nos animó a todos considerablemente. Cuando Carlisle regresó de su guardia de noche, le contamos las nuevas noticias.

- Eso es fantástico! – Exclamó feliz – Eso es que no tardará en volver – dijo con alivio.

- Querido… - lo llamó Esme entre cerrando los ojos – Que es que tenías dudas de que Bella no volviera? – le preguntó ella con la voz ligeramente tomada.

Carlisle se quedó pensativo durante unos segundos, hasta que levantó la cara con gesto contrariado.

- Pues si os soy sincero… Sí. Llegué a creer que lo de ir a recoger sus cosas, no era más que una excusa para desaparecer de aquí y… no volver.

Al oír las palabras de mí padre, un estremecimiento me recorrió el cuerpo de pies a cabeza. No me había ni siquiera planteado esa opción.

- Pero… por qué Bella querría desaparecer… otra vez? – preguntó Emmet. – Ahora tiene su casa, te tiene a ti, nos tiene a nosotros aquí para ayudarla… y ella lo sabe.

- Sí… pero ese chico… el Alfa, Jacob… - al oír la sola mención de su nombre, la ira se apoderó de mis sentidos. En ese momento lo hubiera matado sin miramientos – No sé… para lo asumido que dice Bella tener lo que les ocurrió… Hay algo que no me encaja… Es como si les hubiera pasado algo en estos días, aparte de lo del súper con Alice. Pero casi no han tenido ni tiempo, apenas han estado solos… No sé… - decía Carlisle meditabundo.

En ese momento, Jasper me lanzó una discreta mirada de entendimiento… Claro que les había pasado... Estaba prácticamente seguro que entre ellos había habido algún tipo de encuentro de índole sexual.

Esa idea me martilleaba el alma… o lo que nosotros tuviéramos.

- Bueno, pero ella volverá… estoy segura. – dijo Alice con una sonrisa – lo que no sé deciros es cuándo exactamente… Pero volverá y sin tardar demasiado. – concluyó ella con una sonrisa, mirándome de soslayo.

La conversación continúo sobre Bella y su posible regreso… pero yo no podía sacarme las "supuestas" imágenes de Bella con ese lobo asqueroso.

Sabía que ellos, como novios formales, se habrían acostado… y no era tan ingenuo de pensar que en sus tres años de universidad, Bella no hubiera hecho nada con ningún chico.

Pero ahora que sabía que la amaba, que ella era el amor de mi eternidad, esos pensamientos dolían como dagas directas al corazón.

Disimuladamente, salí de la casa y me puse a correr. Necesitaba descargar adrenalina como fuera… Y sobre todo, intentar alejar esas imágenes de mí cabeza… Esas en que mi niña, era manoseada por ese chucho apestoso.

Después de correr durante un buen rato, mis pasos, inconscientemente, me habían llevado al sitio secreto que compartíamos mi hermana y yo. Al árbol tirado al otro lado del río.

No pasaron dos minutos, Alice estaba allí conmigo.

- Edwarddd – dijo de forma cansina – Hermano… Cuándo vas a reaccionar? Cuándo vas a dejar esa fachada? Sé perfectamente que estás loco por ella… Yo que te conozco a la perfección, sé que has encontrado en Bella a tu pareja; a tu amor eterno… Por favor Edward, deja de hacerte daño a ti mismo – me decía casi suplicándome.

- Alice… - mi tono era inerte. Sus palabras estaban cargadas de verdades.

- No Edward… vas a escucharme quieras o no. Esto debe acabar ya! – Dijo con tono molesto – No puedo ver cómo te dañas a ti mismo por esto. Sé que ella siente algo por ti, arriésgate joder! Saca valentía y mójate el culo! – dijo abriendo los ojos y gesticulando con las manos; iba a continuar con su diatriba, pero la corte.

- No estoy loco por ella, Alice… Estoy, completamente loco… por ella. – Alice comenzó a sonreír con dulzura – Estoy enamorado; no puedo negarlo por más tiempo. A las pocas horas de ella no estar aquí, me sentí vacío, inerte, muerto completamente… En ese momento acabé por darme cuenta de lo que tan afanosamente estaba intentando esconderme… De mis propios sentimientos. De mí amor incondicional e irrevocable por ella. – Suspire – Pero no todo es tan fácil, Alice… Y no es por no "mojarme el culo" – le dije con tono de burla – sino en gran parte es por Carlisle. – Ella frunció el ceño – Sí, no me mires así… Suponte esto… yo me arriesgo a declararle mis sentimientos a Bella y no son correspondidos. Cuánto crees que tardaría ella en poner tierra entre nosotros? Yo te responderé… Nada. Sería una reacción automática. Y no solo conmigo, sino con toda la familia. Carlisle se quedaría desolado si ella marcara distancia con nosotros… o llegara a marcharse de Forks. Y vosotros? – Alice agachó la cabeza de forma triste y vencida – entiendes por lo que tengo que ir despacio? Sin prisas, sin agobios… Si ella siente algo por mí, lo irá demostrando poco a poco, y estate tranquila que yo iré aprovechando esas muestras.

- Te entiendo, Edward… Y ahora que veo tu punto de vista, estoy contigo… No volveré a molestarte más, te lo prometo. Bastante debes estar pasando tú ya, sin que yo aproveche la más mínima ocasión para agobiarte… En serio hermanito, perdóname. – Alice se abrazó a mí, mostrándome su apoyo y amor de hermana.

- Tranquila Alice, claro que te perdono… - le dije sonriendo con su sonrisa favorita, la torcida – Pero sí, sí que es duro… Durísimo. El estar cerca de ella, y tener que estar conteniéndome de esta manera... Nunca creí tener tanto autocontrol, en serio Alice... El otro día en la piscina, no sé cómo no la hice mía en ese mismo momento… Todo su cuerpo estaba reaccionando a mis estímulos de forma abrasadora… Aun siendo imposible, ella me quemaba. Por un momento creí estallar en llamas. – Le dije mostrando mi propio asombro – pero ella se acobardo de pronto. No sé lo que significó aquello…

- Bueno… pudo darle vergüenza, ten en cuenta que no estabais solos en la piscina… Además, puede creer que ella es una conquista más para ti; nada importante. Ya sabes cómo son las chicas humanas – sonrió Alice meneando la cabeza. – Te apoyaré en tu decisión y te ayudaré en lo que me pidas; ya sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites.

Alice era la mejor. Toda mi familia eran personales especiales… Pero Alice, tenía un carisma… un aura fuera de lo normal. Había conocido a muchísima gente a lo largo de mí casi siglo de existencia… Tanto humanos como vampiros, pero jamás había encontrado a alguien como Alice.

Hasta ahora, claro. Bella, aunque sacaba más a relucir su genio que mi hermana, era una persona con un carisma parecido. Tenían una personalidad atrayente, dinámica y extrovertida que hacía a la gente fijarse en ellas.

Decimos regresar a casa, llevábamos fuera bastante tiempo y no quería que la familia empezara a hacer preguntas, las cuales no estaba preparado para contestar.

Hola mis niñasssssss!

Siento el retraso... pero he estado convaleciente de una operación y a penas podía moverme. Pero ahora ya estoy bien... y lista para seguir publicando la historia de manera rutinaria.

Para compensaros, mañana os subo otro capi, vale? Para que veaís que cumplo y no nos retrasemos tanto.

Un besazoooooooo...

ps. espero vuestros reviews!