CAPITULO 24 CONCIENCIA… ¿TRANQUILA?
Casi no me había dado tiempo de desempaquetar la ropa que me había regalado Edward, un claxon me alertó de que había alguien en la puerta:
Mi coche nuevo.
Cuando le fui a dar una propina al chofer, él me la rechazó explicándome.
- El señor Cullen fue muy generoso… y me advirtió de que usted seguramente querría darme algo, y me dijo que ni se me ocurriese aceptárselo. Además, ya le digo que él ha sido sumamente generoso, aceptar más dinero sería muy egoísta y desagradecido por mí parte. – Relató él.
Sonreí… Sonreí como una tontita enamorada. El señor se me quedo mirando sonriendo también, pero sin entender realmente el significado de mí gesto.
Nos despedimos y yo me quedé contemplando un rato el coche. Lo miré por dentro y por fuera regocijándome en la satisfacción de tener algo mío por primera vez en mi vida.
Cuando volví a entrar en la casa, me di cuenta de que había ciertos cambios en ella.
La cocina estaba algo distinta… Más grande, el hueco entre el salón y la cocina ahora era distinto, mejor aprovechado. En el hall más de lo mismo… subí al piso de arriba y cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que las cosas de mi habitación ahora estaban en la de mi padre, la cual estaba pintada de forma distinta; y el que era mi cuarto ahora era más grande y tenía un baño completo dentro.
El nombre de un apellido vino a mi cabeza de forma automática: Cullen.
Desde que había regresado de Dartmouth no había pasado por casa, por lo que no había podido ver semejante obra.
Pero… cómo habían hecho para realizarlo en tan solo 8 días que había estado fuera?
Me duche y me vestí algo más cómodo. Puse varias lavadoras, tendí, limpié y organicé un poco algunas cosas que había comprado; enseres personales y útiles de cocina que habían quedado en sus bolsas debido al repentino viaje que me había surgido con Edward. Y de paso, acondicionar las reformas de la casa.
Así iba pasando el día. Lento. Tranquilo. Silencioso. Pausado… Terrible!
En el transcurso de mis tareas, el móvil sonó y yo di un brinco esperando y deseando que fuera Edward. Pero al ir a contestar vi que era Alice. No fue una gran decepción, ya que me gustó que me llamara… Pero realmente no esperaba a esa persona.
- Hola Alice. – le contesté intentando sonar animada.
- Hola Bella… - se quedó en silencio unos segundos – Bella… qué ocurre?
Cómo que, Qué ocurre? Cómo sabía ella que algo me pasaba? Era increíble el tacto y el oído de esta chica.
- Nada… - dije con tono pastoso.
- Nada? Ya, claro! – cambió su tono de forma radical – Ya has estrenado el coche?
- No, por qué? – pregunté extrañada.
- Vale, pues pasa a buscarme a casa; así lo estrenamos y me cuentas.
- Si, bueno… y de paso me explicas unos "ligeros" – ironice – cambios que hay en mi casa…
Al otro lado solo recibí unas risitas.
Iba a protestar, ya que lo que menos necesitaba ahora era estar rodeada por su familia, la cual tenían unos sentidos extraordinarios para darse cuenta de mis cambios de actitud y de ánimo… Eso me dejó pillada unos segundos, recordando ciertas actitudes de Edward que no me habían parecido nada normales… hasta que Alice me devolvió a la realidad.
- Bella… no hay nadie en casa. Unos están trabajando y otros comprando… tranquila. – Parecía que pudiera leerme el pensamiento a través del teléfono. – Sé que algo te pasa, y aunque no nos conozcas de hace demasiado, ahora somos tu familia. Ten confianza en mí, en nosotros. Ahora nos tienes para ayudarte. – sus palabras me parecieron de lo más sinceras.
Y pensándolo bien, ahora no tenía a nadie. A quién iba a llamar? A quién iba a acudir? Con quién podía hablar y sacarme esto que me estaba oprimiendo en el pecho hasta casi ahogarme?
Mis dos amigas más íntimas estaban a cientos de kilómetros… Que iba a llamarlas y relatarles todo lo ocurrido por teléfono?
- Esta bien Alice. En una hora te recojo – contesté decidida.
Puntual como un reloj, mi coche nuevo y yo estábamos parando delante de la casa Cullen a la hora acordada.
Nos saludamos de forma cariñosa y Alice me dio unos minutos para colocar mis ideas.
- Alice… quieres explicarme lo de las reformas? – le exigí, ligeramente molesta.
- Vamos… solo han sido cuatro cosillas… Esme ha puesto a todo su equipo a trabajar en tu casa para que lo tuvieras listo para cuando llegaras. Mis padres… y todos, claro, queremos que estés cómoda en tú nueva casa. Eso nos garantiza que te quedes. – me sonrió de forma dulce.
Seguí quejándome un poco más por las reformas, hasta que Alice me calló diciéndome que ahora ya estaban hechas… Que no había nada que hacerles.
- Bien… te he dejado un tiempo "prudente" para que te serenes… Ahora, empieza a escupir por esa boquita. – Me exigió de forma divertida.
Pillé perfectamente por donde iba… Y la verdad, necesitaba hablar con alguien, así que comencé a escupir…
Le relaté a Alice nuestro viaje, obviando algún que otro detalle. Ella me escuchaba atenta y paciente sin apenas interrumpirme.
Cuando le relaté nuestro encuentro íntimo, también con cierta censura, su rostro dejó asomar una sonrisita cómplice y pícara.
Al acabar de contarle todo, incluido como me sentía, también con ciertos recortes, nos sumimos en un silencio cómodo… Hasta que pasados unos minutos, yo empecé a impacientarme.
- Alice? – la apremié – Por Dios, di algo! – alcé la voz.
- Estás enamorada de él, verdad? – no era una pregunta, sino una afirmación.
Lo pensé unos segundos antes de contestar… No podía revelarle esto a Alice. Ella era su hermana, y además, aunque me hubiera dado confianza para abrirme, era demasiado pronto… Le tenía un cariño muy especial, pero no lo suficiente para confesar que estaba enamorada de su hermano.
- No… - intenté sonar lo más segura que pude – Me atrae, muchísimo, no te lo voy a negar. Me gusta, sobre todo ahora que ha dejado de ser tan borde, pero de ahí, a hablar de amor… Hay un mundo! – lo dije con confianza. – Tu hermano es un caballero, y como te conté antes, estos días me ha tratado como una dama… como una princesa de cuento. Los regalos, las atenciones, su dulzura… Cuando se quita la máscara encandilaría a cualquier mujer de este mundo, Alice. – Le relataba intentando que no se me escapara ningún detalle que me descubriese – Y yo, como mujer que soy, me dejo influir por su comportamiento… Es normal que me guste… Pero solo eso – concluí tajante y… segura?
- Ajá – Simplemente me respondió eso. Y no me gustó. Estaba segura de que no se lo había creído.
Alice era una chica tan observadora… Era algo increíble.
Me pasé media tarde dándole argumentos a Alice de que no sentía "eso" que ella decía por su hermano, hasta que pudimos cambiar de tema, hablando de trivialidades.
La dejé en casa prometiéndole que iría pronto a cenar. Y sin más demora, arranqué y salí zumbando de allí. Lo que menos quería en esos momentos, era encontrarme con Edward; o con Carlisle y me obligara a quedarme a cenar, que era sinónimo de quedarme a pasar la noche.
Camino a casa, recordé a Jake y la discusión terrible que habíamos tenido por teléfono. No me gustaba estar así con él, y que se sintiera dolido por no haberlo llevado a él a escoger el coche, así que me dirigí rumbo a un destino que recordaba perfectamente: La Push.
Cuando estaba llegando, un sentimiento de culpa empezó a recorrerme la espalda y el estómago, haciéndome sudar en frio. A parte de que una pregunta se arremolinaba en mi cabeza:
¿Y si Nessy estaba en la reserva?
No estaba preparada para conocerla. Los recuerdos estaban demasiado frescos, demasiado recientes para encarar a esa chica y mirarla a los ojos.
Pero ahora ya era demasiado tarde. Cuando me disponía a dar la vuelta, ya había entrado en la zona de las cabañas y algunos de los miembros de la reserva ya me habían visto y saludado.
Fui directa a casa de Jake. No hice más que salir del coche, ya lo tenía a mí lado.
- Vaya…! – Exclamé sobresaltada – Me has asustado – le dije con la mano en el pecho.
- No era mi intención – me dijo frio y distante.
- Vamos Jake… - remoloneé – Vas a seguir enfadado? – él asintió enérgicamente con la cabeza.
Nos echamos a andar, y sin falta de concretar el destino, nuestros pies nos llevaron solos: La playa de la Push.
Después de un largo rato en silencio, y viendo que Jake no iba a ser el que rompiera el fuego, decidí hacerlo yo.
- Venga Jake… no te pongas infantil – lo acusé – No entiendes que tú ahora estás prometido a otra chica? – le pregunté perpleja yo misma de la veracidad de mis propias palabras – Si la prometida fuera yo, a mí no me gustaría que acompañaras a otra chica a escoger su coche y pasaras dos noches en un hotel con ella. – gesticulé dándole énfasis a mis palabras.
- Nessy es distinta para eso… No es nada celosa, ella sabe que la amo y que la respeto… - Ahí Jake se calló de golpe tragándose sus propias palabras - … bueno… ya me entiendes…
- Pues no… - le contesté rápidamente.
Él me miró con cierto tono de vergüenza en sus ojos, bufó, miró al frente y volvió a encararme algo más sereno.
- Sí, sí que me entiendes, no me lo pongas más difícil. – Ronroneó – Ella sabe lo especial que eras y eres para mí… - Llegados a ese punto, lo corté.
- Ya… pues por eso mismo. A me podrían los celos y las dudas – volví a gesticular enérgicamente.
- Ella sabe que es la elegida, no tiene por qué tener celos ni dudas. Tiene todo mi amor… no podría amar a nadie igual que la amo a ella… - volvió a callarse de golpe; yo me limité a mirarlo con una ceja alzada, de forma un poco cínica.
- Pero nadie habló de sexo… verdad? – mis palabras estaban entre cínicas y bromistas.
- Bella… yo… - a Jake se le había desfigurado el rostro al comprender como habían sonado sus palabras.
- Vamos a hacer un trato… yo no tengo en cuenta tus palabras si a ti se te pasa el enfado por lo del coche? – alcé una ceja expectante, y el frunció el ceño, pensativo.
- Vale, trato echo! – dijo sonriente. – Pero me molesta enormemente que entre todas las personas de este mundo, lo hayas tenido que escoger a él.
- Jakeeee… - lo reprendí – Si no os lleváis bien, es vuestro problema, no el mío – contesté segura.
- Bella… - me hizo parar de andar y encararlo – Tu eres la causa de que ahora nos llevemos peor. – Su mirada tenía un trasfondo romántico que no me gustaba nada; estaba empezando a ponerme nerviosa.
- Vas a casarte dentro de poco, céntrate en eso y en tu prometida… Ahora ya no tienes ningún derecho sobre mí; y menos, en decidir con quién me relaciono. – le espeté, aunque de forma tranquila.
- Eres mi amiga… mi mejor amiga. Ese es mi derecho vitalicio. – me espetó él haciéndome callar de golpe.
Ante eso, no supe qué contestarle. Tenía gran parte de razón. Eramos los mejores amigos… Eso era un derecho casi tan fuerte, o a veces incluso más, que el de la propia pareja.
Volvimos sobre nuestros pasos hacía la reserva, donde Billy nos esperaba contemplando el coche. Y por fin, Jake se decidió a acercarse y estudiarlo detenidamente.
- Realmente es un coche fantástico! – Lo alabó – Además, un alto de gama… Tiene de todo… Creo que es el coche perfecto para ti. – Concluyó satisfecho con su examen.
Tomamos un poco de té helado que Billy había preparado y estuvimos charlando de las pocas cosas que habían sucedido tanto en la reserva como en el pueblo durante mi ausencia.
Aunque he de reconocer que lo pasé bien, un sentimiento raro estuvo presente durante todo el rato que estuvimos allí los tres.
Era un sentimiento de deja vú; Como si el tiempo hubiera retrocedido tres años de golpe… Incluso como si todo estuviera como entonces, como si nada, absolutamente nada, hubiera cambiado. Y mientras más me centraba en esa idea, más me angustiaba yo.
Pero lo que sí que he de reconocer, es que durante todo el tiempo que estuve allí, en compañía de Jake, no me encontré mal ni una sola vez. Incluso podría decir que fue al revés… que me encontraba de fábula.
Después de rechazar la insistente invitación de Billy para que me quedara a cenar, por fin pude despedirme. Tenía ganas de salir de allí… Esa sensación "rara" estaba empezando a oprimirme el pecho.
Lo de Jake estaba superado, lo sabía, pero los recuerdos me golpeaban duramente tanto en la cabeza como en el corazón, dañando a este último duramente.
Todos eran buenos… Incluso el recuerdo del día en que subí y vi a Nessy y a Jake juntos, no era malo, ya que no había ni pizca de maldad en lo acontecido entre ellos… Simplemente era el único realmente doloroso.
- Me alegro de que hayas subido a enseñarme el coche – me dijo Jake mientras me abría la puerta del mismo – Ha sido todo un detalle el hecho que te importara que estuviera molesto por no llevarme a mí a ayudarte a escogerlo.
- Bueno… no quiero que haya malos royos entre nosotros… Si vamos a intentar una convivencia pacífica, debemos tener cuidado con estos detalles – le respondí sincera – Y Jake… gracias por no decir nada para que me quedara a cenar. Por no apoyar a tu padre en su insistencia… Pero es demasiado pronto… Demasiados… - no me dejó concluir la frase, sino que la acabó el mismo.
- Recuerdos… verdad? – clavó su mirada fijamente en la mía.
- Sí. – Respondí en un susurro.
Nos miramos unos instantes y todo quedó dicho sin falta de palabras. Sabíamos que lo que habíamos tenido era algo imborrable; algo que permanecería en nuestro recuerdo por siempre. Y aunque hoy por hoy aún doliera, llegaría a convertirse en algo hermoso que recordar, e incluso que contar el día de mañana a una hija o una nieta.
Mientras iba de camino hacía mi casa iba rememorando la tarde en compañía de Jake y me gustó el resultado. No es que se fueran a repetir con demasiada frecuencia, pero de vez en cuando no me importaría subir y charlar un rato con mi amigo; e incluso recordar cosas del pasado para que, poco a poco, esas nostalgias fueran convirtiéndose en esos recuerdos hermosos.
Llegué a casa tranquila. Muy relajada… Con fuerzas renovadas, así que después de ponerme algo cómodo, decidí acabar de arreglar la casa. Colocar los útiles nuevos que había comprado para la cocina, recolocar los portafotos que había decidido dejar en el salón… incluso comencé a decorar mi habitación nueva. En ello estaba cuando la alerta de mensaje recibido en mi móvil me hizo dar un brinco.
Lo abrí algo atorada ya que eran más de las doce de la noche y a esas horas no podían ser noticias buenas.
Pero cuál fue mi sorpresa cuando vi que el remitente del misterioso mensaje era de Alice:
Buenas noches, sé que es algo tarde, pero quería saludarte y decirte que me ha gustado mucho charlar contigo esta tarde. Espero que se repita más a menudo… Y reiterarte lo que te dije antes, ahora no estás sola, nos tienes a nosotros para lo que necesites. Un beso.
Me quedé alucinada; no esperaba ese mensaje ni de broma, y menos a esas horas, claro. Aunque había sido todo un detalle por parte de Alice en mandarlo.
Debía de reconocer que a mí también me había encantado pasar un rato conversando con ella, aunque la hubiera mentido al contestarle de que no estaba enamorada de Edward… Pero… realmente no lo estaba? La había mentido a ella, o estaba mintiéndome a mí misma?
Esos dos días en Seattle me habían dado tiempo a conocer un aspecto desconocido de Edward, su dulzura. Su forma de conversar, lo divertido e inesperado que era… a parte de su faceta sensual… y sexual, que era tema a parte. Y sabía, y debía de reconocer que no solo me atraía, como le había dicho a Alice, sino que estaba completamente segura de que sentía algo más profundo y sincero por él.
Pero llegar a llamarlo amor… aunque pudiera ser que mis dudas estuvieran infundadas por el miedo de comenzar una relación seria y volver a sufrir como lo había hecho en su día.
Sin arriesgarse no se consiguen los mejores logros… pero son los que más miedo dan.
Le contesté a Alice, agradeciéndole su mensaje. Realmente había sido todo un detalle, tanto el mensaje en sí, como su preocupación.
Según me fui a levantar después de mandárselo, un mareo terrible me envolvió el cerebro haciéndome tambalear, y por consiguiente haciendo que me encontrara fatal.
Fui al baño a lavarme la cara para refrescarme un poco, y volví a la habitación y me dejé caer en la cama como un tronco seco; puse varias almohadas para tener la cabeza alzada, y poco a poco fui cayendo en la inconsciencia del sueño.
Hola mis niñasssss
De verdad que siento la tardanza... Pero he estado liadísima.
Este es un capi, tranquilo, de transición como yo los llamo... Pero a mi entender, bonito.
La acción volvera pronto... jejejeje!
Un beso... y GRACIAS POR LOS REVIEWS!
