CAPITULO 25. CADA COSA EN SU SITIO
Al día siguiente me levanté bastante floja. Estos altibajos en mi estado de salud comenzaban a preocuparme, aunque suponía que sería una reacción del cuerpo ante el stress de los últimos acontecimientos. Pero si seguía así, en unos días me haría un chequeo.
Al no encontrarme demasiado bien, pasé prácticamente todo el día en casa, a excepción de un rato en el que me encontraba algo mejor y salí al supermercado a recargar la nevera de víveres y de paso comprar el periódico para saber del mundo fuera de Forks.
A lo largo del día recibí un par de mensajes de Alice preguntándome como estaba. En sí no era una pregunta indiscreta, pero por el contexto del mensaje, era como si supiera que estaba mala. Como si ella, de alguna manera, supiera que no me encontraba bien.
Le contesté solo al primero de los mensajes, ya que no quería arriesgarme a darle pie a nada; no pretendía ser grosera, por supuesto, ya que esa chica me encantaba, pero a lo que menos quería exponerme era a que acabara invitándome a su casa y no encontrara excusa suficientemente coherente y razonable para eludir su invitación.
Al cabo de algo más de una hora recibido el último mensaje, recibí otro de un número que no tenía agregado a mí agenda.
Soy Jasper, espero que mi mensaje no te moleste, pero Alice está aburriéndome de por qué no le has contestado al último mensaje. De verdad que no quiero incomodarte, pero te pediría que le dijeras algo antes de que acabe matándome por sobredosis de suposiciones, jaja! Espero que te encuentres bien, todos deseamos verte pronto por casa, un saludo!
Ese mensaje sí que me dejó sorprendida. No me sentí molesta, para nada, pero si gratamente asombrada. Jasper mandándome un mensaje?
Bueno, ya me había hecho una ligera idea de lo cuan pesada e insistente podía volverse Alice, así que casi me compadecí del pobre Jasper.
Pero siendo egoísta, prefería que lo aturullara a él, y no a mí con preguntas sobre mis sentimientos hacía Edward.
Pude zafar una vez, pero no estaba segura de poder soportar otro "ataque" por segunda vez sonando tan convincente… Aunque en el fondo, me dio la sensación de que Alice no había creído ni una sola palabra de lo que le había dicho.
Guarde su número en la agenda de mi móvil y les contesté a ambos; uno agradeciendo y tranquilizándolo de que para nada me había importunado, sino todo lo contrario… y otro a Alice diciéndole que de verdad me encontraba bien. Solo un poco cansada y holgazana; que nos veríamos pronto.
Al día siguiente mi conexión a internet llegó, como agua de mayo. Eso me permitía seguir "atrincherada" en casa pero entretenida, ya que la limpieza de la casa estaba más que hecha. Ahora que me había deshecho de tantas cosas y muebles, había que reconocer que se había quedado algo desértica; por lo que tendría que ir a encargar algún mueble.
Le mandé a Alice un sms con mi dirección de correo y el primer mensaje por su parte no se hizo esperar. Por supuesto invitándome a ir a casa a pasar la tarde. Invitación que rechacé en el mismo momento que la leía.
Le puse de excusa que estaba acabando de programar mi portátil y que luego quería mirar ciertas cosas por inet. Parece ser que el pretexto sirvió ya que me devolvió el correo diciéndome que lo pasará bien y que no tardara en pasar por casa.
Así pasó otro día. Segundo día de encarcelamiento voluntario.
Y aunque estaba relativamente tranquila por no verme con Edward, debía de reconocer que estaba como loca por encontrarme con él.
No podía engañarme a mí misma, aunque lo hiciera con el resto del mundo. Estaba completamente loca por él, por mucho que me jorobara y me doliera reconocerlo.
Al tercer día, decidí que era hora de tomar la "condicional" y salir de casa. Había visto varias tiendas de muebles y decoración en Port Ángeles que me habían gustado, por lo que decidí ir hasta allí; así pasaría el día entretenida y de paso, me daría el aire en la cara. Además allí con quién iba a encontrarme?
Me arreglé, ya que después de tres días de encierro me apetecía encoquetarme un poco, revisé el bolso, agarré las llaves de mi flamante coche nuevo y tome rumbo a Port Ángeles.
Después de varias horas de pateada por mueblerías, ya había seleccionado mi habitación nueva y comprado cortinas, edredón y cojines. En un par de días me lo enviarían. También había seleccionado un mueble muy coqueto para el salón, pero decidí dejar los trámites de encargarlo para después de comer. Estaba agotada y las tiendas a punto de cerrar, así que me fui hasta el centro comercial a comer algún menú de comida basura.
Esperando en la cola de la hamburguesería y estando de lo más tranquila ya que allí nadie me conocía y podía estar a mis anchas… Sorpresa! Siento que me pican en el hombro y cuando me voy a girar… A quién descubro sonriéndome como si fuera la imagen más maravillosa que jamás hubiera visto? A Nessy.
- Bella! – me saludó de lo más entusiasta.
- Ohh… Hola Nessy – le dije pestañeando seguido debido a su efusividad.
- Qué casualidad. Qué haces por aquí? Has venido sola? – me preguntó sonriendo de lo más agradable.
- Pues sí, que casualidad… Y si, estoy sola, he venido a mirar muebles para la casa de mi padre. – le contesté intentando sonreír lo más sincera que pude.
- Veo que estás esperando por tu comida, yo también iba a comer algo… - No… por favor… Que no diga de comer juntas… Por favor… noooo! - Podíamos comer juntas, qué te parece? – Y la fatídica y esperada pregunta llegó.
- Claro! – le dije animada. Cuando quería era muy buena actriz. – Como no; así no comemos solas ninguna – le dije para alargar un poco mi respuesta y no quedar de sosa.
Elegimos una mesa y nos sentamos una enfrente de la otra.
- Y tú, que haces por aquí? Has venido sola, por lo que veo – intenté darle conversación, para quedar un poco bien… Pero no por mí, sino por Jake. No quería darle mala impresión a su novia.
- Sí, he venido sola – contestó con su sonrisa permanente. – He cobrado unos extras en la cafetería donde trabajo y vine a comprarme algún trapito de invierno, y de paso algo para Jake, que si no ando detrás de él se vestiría de cualquier forma, jaja! – rió relajada. La que no estaba tan relajada ante la mención de su nombre era yo, que me envaré igual que un gato.
Cambié de tema radicalmente; no quería la mención de ese nombre entre nosotras por nada de este mundo. Pero ella, no percatándose de mi intentona de no mentar ese nombre, no dejaba de nombrarlo constantemente.
Y cuanto más lo mencionaba ella, más duro me golpeaban los remordimientos. Las imágenes de nuestro encuentro en el garaje se hacían más nítidas por momentos, llegando incluso a acalorarme. Verla tan tranquila hablando conmigo, a sabiendas de lo que había hecho… No tenía perdón de Dios. Por un segundo me vi ardiendo en las llamas del infierno. Me sacudí mentalmente la cabeza para sacarme esas imágenes tan "infernales" de mi mente.
Después de un rato, intentando mantener tanto mis remordimientos como mis imágenes a raya, me di cuenta de lo cuan dulce, agradable y buena que parecía. Era idónea para Jake. Aunque parecía que le faltaba algo de picardía, pero era todavía joven. Era lo que él buscaba en una mujer; el carácter perfecto para un pueblo como Forks, y la reserva.
La típica chica de la que todos hablan maravillas, y la quieren con locura. La típica chica que ayuda a cualquier vecino en todo lo que pueda, la que se relaciona con todos con una sonrisa. Una mujer de su casa, de su marido, de sus hijos… de su familia… Hogareña.
Lo dicho, hecha a medida de Jacob.
Nada que ver conmigo.
Poco a poco fue adentrándose en el tema de Jake con más profundidad, hasta que sin perder la sonrisa, pero poniéndose algo más seria, entró en un tema que sabía, la estaba volviendo loca por hablar conmigo, pero el cual, hubiese preferido no tener que tocar jamás con ella.
- Bella… sé que Jake te quiso muchísimo, y que sigue haciéndolo – eso me dejo completamente en shock; no sabía qué decir. – Tranquila no quiero incomodarte, - Pues menos mal, porque yo estaba empezando a sudar en frio - Entre vosotros sigue habiendo una conexión maravillosa, y aunque siga queriéndote, lo hace de una forma distinta… De una muy especial. No debes sentirte incomoda en mi presencia. Sé que él me quiere por encima de todo, no dudo de él y de su amor por nada de este mundo. – Relataba relajada.
- Nessy yo… - la interrumpí, pero no sabía que contestarle.
- Bella… en serio, quiero que lleguemos a ser amigas. No te voy a decir íntimas amigas porque bueno… sé que tú te encuentras algo incomoda conmigo, y por lo que me ha hablado Jake de ti, y ahora que he tenido la oportunidad de charlar contigo durante este rato, veo que somos muy distintas – Distintas? Pues vaya! – Así que no pretendo que seamos hermanas jaja – Rió - pero sí amigas, como te digo. A Jake le haría muchísima ilusión que llegáramos a entendernos. – Sus ojos llameaban por la ilusión de su proposición.
- Claro Nessy… Por supuesto que podemos ser amigas. Me pareces una chica deliciosa… Creo que estás hecha a molde para Jake – le sonreí completamente sincera.
- Oh, vaya… genial! Jake estará más que feliz de saber esto… Y Bella… ya que somos… amigas? – Asentí con la cabeza – Querría pedirte el primer favor de amigas… - volví a asentir con la cabeza dándole ánimos a que continuara. – Si no te importa… me gustaría que te plantearas el hecho de subir algo más por la reserva.
Flipé! Sin más… Eso ya me descolocó de todas, todas.
- Tienes un lugar en el corazón de toda esa gente. No porque Jake y tu rompierais, significa que rompieras con todos los demás – en sus palabras había mucha madurez; más de la que daba mirándole su carita aniñada y angelical. – Además Jacob está más tranquilo cuando sabe de ti. Y su tranquilidad, es mi tranquilidad.
Esas eran las palabras de alguien enamorado.
Entonces llegué a la conclusión de que yo, jamás, pensé algo así con Jake… Pero de pronto, otro nombre me vino a la cabeza… Edward. Sin más, mi actitud de no hacer acto de presencia por la casa, evitándolo, me pareció lo más horrible de este mundo.
- Tranquila Nessy – alargué mi mano y agarré la suya – Subiré más a menudo, no te preocupes. Lo haré por ti, como amiga, y por Jake… - fui sincera. – Y no tienes por qué sentirte insegura conmigo. Entre Jake y yo solo quedan unos bonitos recuerdos, prefiero quedarme con eso que no revivir lo malo… - ella me miró compungida – No, no debes sentirte mal… además, creo que estoy empezando a sentir algo por otro chico. – Mis palabras salieron de mi boca sin más… Era la primera vez que "medio" reconocía en alto y de forma pública mis sentimientos. Nessy sonrió ilusionada por mi revelación.
Nos despedimos prometiéndole que para la próxima barbacoa me uniría a ellos. Y ella juró no decir nada de mi "chico misterioso" hasta que yo misma lo anunciara cuando estuviera realmente segura.
Esa chica era un encanto… Adorable. Y cuanto más la veía, más fuerte me golpeaban los remordimientos.
Todavía era pronto, así que decidí dar una vuelta por el centro comercial y copiar a Nessy. Necesitaba renovar mi vestuario; debía equiparme con ropa de abrigo. Sabía de sobra el clima que predominaba en Forks; empezaba a hacer algo más que fresco y ya estaba usando lo más abrigado que tenía.
Miré varias tiendas y me compré lo dicho, ropa de invierno y de paso algún que otro capricho.
Mirando escaparates, se me dio por entrar en una tienda de lencería y sin ser demasiado consciente, elegí unos modelos de pijama tipo picardías. Cuando me los estaba probando mi cabeza empezó a pensar en Edward; en si le gustarían, si me encontraría atractiva con ellos.
Cuando fui recuperando consciencia, me sacudí la cabeza para alejar esas ideas, pero mi corazón tronaba bajo mi pecho igual que si fuera a darme un infarto.
Al final, caí en la tentación y me llevé uno de esos "pijamitas". Por supuesto en azul.
Después del momento de tontería, fui a la tienda de muebles donde había visto ese saloncito tan coqueto; de paso también adquirí un sofá nuevo y alguna cosita para el salón, para acabar de ponerlo bonito. Lo dejé todo arreglado y me fui más contenta que unas castañuelas deseando que lo llevarán lo antes posible.
Antes de tomar dirección a casa, paré para coger comida china, una de mis favoritas y salí zumbando dirección Forks. Al final la noche se me había echado encima y no me gustaba nada conducir de noche. Y menos por esas carreteras que apenas estaban transitadas e iluminadas.
Llegué a casa, me puse un pijama y me acomodé en el sofá con mi cena china y un libro nuevo que había comprado en la librería del centro comercial.
Hoy había sido un día… no podíamos decir que perfecto, pero si bueno. Sabía más que de sobra a quien tendría que haber visto para que el día fuera idóneo.
El haber hablado con Nessy me había dejado algo más tranquila, aunque mi conciencia seguía martilleándome, sensación con la cual estaba empezando a darme cuenta que iba a tener que aprender a convivir.
Y comprar los muebles nuevos, dándole a la casa mi propio estilo, me dio la sensación de… haber dejado cada cosa en su sitio.
PV Edward
Tres días… Bella llevaba sin dar a penas señales de vida durante tres interminables y agonizantes días.
Sabía que Alice se comunicaba con ella por mensajes de móvil, incluso Jasper le había mandado uno, pero eso no me servía. Era poco… Necesitaba verla, sentirla… y por supuesto tocarla.
Después de la charla que tuvo con Alice, la cual me dejó ver su conversación a través de su mente, a cualquier humano podría habérsele venido el mundo encima, pero a mí no… Sabía que mentía. Sus expresiones, sus ojos dilatados, el ritmo de su pulso… Mentía.
Eso me daba cierta seguridad de que ella sentía algo por mí. Algo fuerte, poderoso… Y más después de los días que habíamos pasado en Seattle.
- Está escondiéndose – me confirmó Alice el tercer día. – Igual que una rata cobarde – Dijo con fastidio.
Ese comentario me molestó y se lo hice ver a Alice con un leve gruñido, a lo cual ella se disculpó con una mueca. Pero realmente estaba comportándose de forma muy cobarde.
Sabía que no quería dar ningún pie para ser invitada de forma que no pudiera eludir.
Incluso con mi padre había tenido una leve conversación, más que nada para tranquilizarlo de que estaba bien, que no iba por casa porque estaba muy liada colocando en la suya.
Pero antes o después tendría que venir… Y al igual que yo lo sabía, ella también.
- Hoy va a pasar el día en Port Ángeles – me anunció Alice. – Otro día que tiene excusa. – frunció el gesto en un mohín.
- Si… - dije malhumorado – Pero he escuchado antes a Carlisle y a Esme diciendo que la van a invitar a cenar mañana. A ver cómo le dice que no a él – sonreí triunfal, gesto al que me acompañó Alice.
Pero aunque Bella no me hubiera visto a mí, yo a ella sí. Todas las noches esperaba a que se acostara y subía a su cuarto a velar su sueño.
Desde nuestro viaje, se había convertido en una costumbre en mí; algo vital. Observarla dormir era un bálsamo para mí.
Aunque corría riesgos, ya que una de las noches se despertó de sopetón, pillándome con la guardia baja, no dándome tiempo a escabullirme.
Se despertó azorada y de golpe salió zumbando al baño a orinar. Si no se hubiera lanzado así hacía el aseo, me hubiera pillado de pleno… Y a ver qué iba a inventarme de excusa para estar a altas horas de la madrugada en su cuarto, igual que un acechador.
Ese tercer día, Alice y Jasper me pillaron en mi habitación y me invitaron a una partida de caza entre los tres. Sabía que querían decirme algo, por lo que no me negué.
Después de correr lo suficiente como para no ser oídos por el resto de la familia, nos paramos, preparados unos para hablar y otros, o sea yo, para escuchar.
- Venga… soltadlo de una vez – les insté.
- Bella vendrá mañana a cenar – me anunció Alice con una sonrisa. – Lo que me dijiste antes de que Carlisle y Esme estaban hablando de invitarla a cenar, ya es una decisión tomada, he visto la llamada y a ella aceptando; además sin excusarse, sino de lo más contenta. – Decía mi hermana sonriente pero a la vez meditabunda – No me explico este cambio radical en ella. Supuse que intentaría no venir, pero como te digo, ella acepta encantada.
- Bueno, en el momento en que cruce la puerta de casa, yo la captare – intervino Jasper – Y de una que te vea a ti, te haré saber cuáles son sus sentimientos. – Me extrañaba que Jasper entrara en los jueguecitos casamenteros de su esposa. – Edward… veo la cara que estas poniendo y capto tus dudas, pero aparte de que Alice me esté volviendo loco con Bella, te noto a ti. Sé que estás enamorado de ella. – Su sinceridad me gusto. Me gustaba como sonaban esas palabras referidas al nombre de Bella. – Así que voy a ayudaros en todo lo que pueda. Esta situación es absurda… Y creo que Carlisle estará más que encantado con la idea de que Bella sea para ti, por mucho que él diga… - Jasper me mandó una sonrisa enigmática.
- Qué quieres decir con eso? –le pregunté expectante.
- No es que haya captado nada concreto… pero… es como un sentimiento, una intuición, y creo no estar equivocado. – concluyó tajante.
Eso esperaba, porque las decisiones de mi padre eran muy importantes para mí, pero si Bella realmente me amaba, lo sentía por Carlisle, pero no me iba a detener por él.
Esa mujer era para mí… lucharía por ella. Daría todo por ella… y así se lo haría saber.
