CAPITULO 29. EXPLICACIONES


PV EDWARD


Una vez finalizada la conversación con mis hermanos, subí al dormitorio de Bella. La sentía removerse en la cama y emitir bajos gemidos, imagino que debido a las molestias. Por mucho que intentara evitarle dolor, no podía medicarla ni anestesiarla más.

Entré sigiloso en su cuarto. Sabía que no despertaría fácilmente, pero tampoco quería arriesgarme.

Al moverse se había destapado y ahora estaba enroscada como un gatito. La arropé y le di un suave beso en la frente. Me quedé contemplándola durante un rato, largo. Ahora estaba más tranquila, y verla dormir así de plácida me relajaba; era como si consiguiera evocarme el recuerdo de cuando yo podía cerrar los ojos y descansar.

Salí de su cuarto y me fui directo al mío. Llegaba la hora de hacer la tan temida llamada. Carlisle.

- Si? Edward? – me contestó mi padre al segundo tono.

- Papá… Debo contarte algo… - Al otro lado de la línea, se hizo el silencio.

Le relaté lo ocurrido con Bella. Había pensado darle un resumen, pero debí suponer que tratándose de Bella no le bastaría algo tan conciso.

Casi no me dejó acabar de contarle, cuando intervino. Aunque se mantuvo en el más estricto de los silencios mientras yo hablaba.

- Cómo que un aborto? Pastillas abortivas? Desangrándose? – Carlisle hacía esas preguntas, creo que más bien al aire que a mí mismo – Pero esa chica en que demonios estaba pensando?! – Exclamó alzando la voz, acto raro donde los haya en Carlisle. Durante unos minutos se hizo el silencio al otro lado. – Edward… - Me llamó con el tono de voz más tranquilo. – Ella, está bien? – Preguntó suavemente.

- Sí, podríamos decir que perfectamente, dentro de lo ocurrido, por supuesto. – Le contesté con voz tranquilizadora.

Le expliqué todo lo que había hecho, con ayuda de Alice. Él emitía de vez en cuando un – Ajá – y algún – Muy bien –

Me felicitó por mi trabajo, sobretodo teniendo en cuenta mi "problema" con la sangre femenina. Tema que había sido mi impedimento para poder ejercer como médico.

Pero con Bella era distinto. No podría dejarla morir por un problema de sangre. Me atrajera más o menos. Que me atraía, y mucho, pero era mayor el instinto de protección por su vida.

- Mañana a la tarde estaré ahí – Informó Carlisle – Seguramente Bella comente algo sobre mí, te pido por favor que la tranquilices diciéndole que nadie está enfadado con ella. – Decidió al fin, acto que ya sabía yo más que de sobra, sobretodo tratándose de Bella – Si ha hecho algo así, es que tenía unos motivos de peso. Bella no es una persona impulsiva e irracional, y con un tema tan delicado como ese… - Medito unos segundos antes de continuar – Ella debía tenerlo todo controlado, pero lo que no supuso es que fuera a complicarse en una hemorragia semejante.

Carlisle y yo hablamos sobre el tema unos minutos más, me dio unas recomendaciones para la siguiente cura y nos despedimos.

Al final, la llamada no había sido tan terrorífica como había esperado. Sonreí para mí mismo pensando en que él se había refrenado por tratarse de ella; de su niña.

Más tranquilo ya, volví al dormitorio de Bella y velé su sueño sin apartar los ojos de ella. Cuanto más la miraba, más me encandilaba su belleza.

Bella PV


Cuando desperté me sentía morir. Me dolía el cuerpo entero, pero notaba un dolor más agudizado en el bajo vientre. Era igual que si me hubiesen dado una paliza; pero a parte de eso me sentía débil, frágil y ligeramente ida.

Poco a poco mi cabeza fue serenándose y orientándose en el espacio tiempo. Entonces el dolor no fue nada en comparación a los recuerdos.

En mi mente fue entrando uno a uno los acontecimientos pasados. Las pastillas, los primeros síntomas, los dolores… Como éstos fueron en aumento hasta llegar a ser inhumanos, la sangre… Y uno muy, muy nítido: Edward mirándome desencajado.

Aunque no es que me pudiera mover mucho, permanecí completamente inmóvil. No quería que nadie supiera que había despertado, ya que ahora que estaba orientada, sabía perfectamente que estaba en el que había sido adjudicado como mi dormitorio en la casa de Carlisle.

"Carlisle"

Su nombre retumbaba en mis oídos quemándolos… Abrasándolos.

"Qué opinión le quedaría ahora de mí?"

De su chica responsable, madura, de confianza… Sabía perfectamente la respuesta… NINGUNO.

Esa palabra me taladraba el cerebro sin contemplaciones y de forma automática, unas enormes y sinceras lágrimas cayeron rodando por mis mejillas.

El dar explicaciones era lo que menos me preocupaba ahora mismo… Si no el haberlo defraudado, el no contar con él para un problema de tal envergadura, cuando siempre me había dicho que estaba ahí para lo que fuera… Que me dio la confianza que en su día, incluso llegué a reclamarle, abriéndome las puertas de su familia, la cual tan celosamente cuidaba y protegía.

No era digna ni merecedora de su admiración y respeto… Era… Era… No encontraba palabra lo suficientemente mala para describirme.

Incluso el hecho en si de lo que había hecho con el bebé no me parecía tan horrible ahora… Lo único en que podía pensar era en eso, en que había defraudado a Carlisle y que no sabía como hacerle entender porque lo hice sola; porque no confié en él para que me ayudase…

Pensando en eso… o más bien, torturándome en esa idea, unos golpecitos suaves me sacaron de mi infierno personal.

- Soy Alice, puedo pasar? – pregunto en susurros.

- Claro Alice… pasa. - Había llegado la hora, pero estaba agradecida de que la primera con la que tuviera que dar la cara fuera ella… La que se había convertido en mi gran amiga tan solo en unos días.

Traía una bandeja en sus manos, y en su cara una sonrisa amistosa. Muy Alice.

- Te traigo algo para que piques. Llevas entre inconsciente y dormida unas catorce horas… - sonrió – Creo que Edward se pasó con la dosis de sedación – Ahora su sonrisa se convirtió en una discreta risa – Tanto afán tenía en que dejaras de sufrir… que te anestesió demasiado – Me sonrió melancólica.

- Ohhh… - abrí los ojos gesticulando. Realmente no sabía que más decir.

Colocó la bandeja en la mesita de noche a mi lado y se giró hacía la puerta. Yo automáticamente imité su gesto.

- Te traigo a tu médico personal – Añadió natural, mirándome otra vez. Yo le puse gesto de extrañada. – Si… Edward está en la puerta, va a hacerte la cura. – Intentó sonar natural, pero había algo en sus gestos que delataban sus nervios. Imagino que por la reacción que yo pudiera tener.

- Claro… - susurré completamente avergonzada.

Entonces Edward hizo acto de presencia. Él también traía una bandeja, pero el contenido era muy distinto al de la de Alice… Gasas, yodo, pinzas, guantes…

- Hola Bella, que tal te encuentras? – Me preguntó de forma muy profesional. Yo tardé casi un minuto en contestar. Él ante mi tardanza, alzó una ceja mirándome fijamente.

- Bueno… yo… - Cogí forzosamente aire – Me encuentro a morir. Es como si me hubieran dado una paliza – Arrugué el ceño – Además, me siento muy débil.

- Son síntomas normales, no te preocupes, en dos o tres días, te empezaras a encontrar mejor. – Me contestó con una sonrisa liviana – Te informo de que el aborto está hecho – Agregó con cuidado, sin mirarme a la cara – Y te he limpiado perfectamente la zona, para asegurarme de que no quedaran restos.

- Ajá… - dije conteniendo las lágrimas que de repente se agolparon en mis ojos.

- No quiero que te disgustes. Aquí nadie te está juzgando. Tú sabrás tus motivos y conociéndote, imaginamos que han debido ser de peso – Está vez si me miró a los ojos, y en ellos vi sinceridad. – Lo único que nos extraña, es que llegara a descontrolarse así… Me refiero a la hemorragia. – Gesticulo incrédulo – Para estar del tiempo de gestación que estabas, es increíble que el feto estuviera tan agarrado a ti, como para ocasionarte un sangrado tan masivo.

- Si, yo cuando empezó a complicarse el tema, también me extrañe muchísimo. Había leído el prospecto mil veces, había buscado información por internet… Todo estaba correcto, pero esa manera de sangrar… No fue normal – Le expliqué intentando imaginarme que hablaba con un médico y no con Edward.

- Gracias a Dios que todavía te dio tiempo a reaccionar y llamar a Edward… Si no ahora mismo estarías… -Alice dudó, arrugó el ceño y lo soltó en un susurro – Muerta. – Al decirlo, miró hacía Edward y este, arrugó el ceño, cerrando por unos segundos los ojos fuertemente.

"Tanto le afectaría el que yo muriera?"

- Edward… - lo llamé mientras se ponía los guantes – Antes, hablabas en plural…

- Si, me refería a mí y a Carlisle. – Me tensé sin poder remediarlo.

- Ya te he dicho que nadie te juzga… Ni él está enfadado. Le molestó que no acudieras a él, pero entiende que era algo muy personal y que te daría pudor contárselo. – Se levantó de la cama y me destapo, abriéndome con cuidado las piernas. – Voy a comenzar la cura, estate tranquila, apenas sentirás una ligera molestia del frio del yodo.

- Así que no está enfadado? – Volví a la carga.

- No Bella… - contestó Alice – Ya te ha dicho Edward que entiende que era algo muy íntimo y bueno… Tú eres una gran profesional, sabías lo que hacías. Si no se hubiera complicado así, nadie se hubiera enterado jamás de esto.

- Esa era la idea, créeme. – Contesté casi susurrando.

Edward manipulo entre mis piernas unos minutos, hasta que sacó la cabeza de ahí abajo, con buen gesto de cara.

En ese momento pensé, inconscientemente, que hubiese preferido que Edward tuviera su linda cabeza ahí dentro para otros menesteres. Sacudí mentalmente la cabeza por tener semejante pensamiento en esos momentos.

- Todo está muy bien. No hay infección, y aunque está muy tierno, ya que han pasado muy pocas horas, parece que cicatriza favorablemente. – Comentó orgulloso de si mismo.

- Ya te dije que habías hecho un gran trabajo – Le dijo Alice con voz algo condescendiente, a lo que Edward la miró rodando los ojos.

Yo los miré con una ligera sonrisa en los labios; dándoles a entender mi gratitud.

Qué habría pasado mientras Edward me atendía? Casi prefería no saberlo.

- Todavía es pronto para que te levantes. – Me indicó – Tuve que suturarte, ya que debido a la hemorragia que padeciste, sufriste un pequeño desgarro – Explicó, a lo que yo asentí sintiéndome algo avergonzada – Así que es mejor no forzar la situación, de acuerdo? – Forcé una sonrisa, y agache la cara.

Aunque Edward y Alice se estaban portando de una manera totalmente natural y despreocupada, yo me sentía sumamente avergonzada por lo ocurrido. Por la forma tan atroz de sucederse los acontecimientos.

- Bueno chicas… os dejo un ratito a solas, de acuerdo? – Se disculpó Edward mientras acababa de recoger el material. Parecía como si hubiese sentido mi vergüenza y que necesitaba que saliera de la habitación.

Con él allí, tan cerca, parecía que me faltara el oxigeno.

Una vez salido y cerrado la puerta, Alice se colocó en el sitio de Edward; sentada a mi lado en la cama.

- Antes de nada, quiero repetirte que nadie te juzga. Tus motivos habrás tenido… Y no sé hasta que punto son privados, o no quieres explicarlos… Pero, he de preguntarte. – Alice me miró fijamente a los ojos y se acercó levemente a mí – Por qué te tomaste esas pastillas? – Me preguntó entristeciéndosele los ojos.

- Alice… Ese bebé no podía nacer… No pienses que fue una decisión a la ligera – Le expliqué – Lo pensé y le di mil vueltas, pero… No podía, no debía nacer. Por el bien de ninguno… - Mi respiración se agito e inhalé una gran bocanada de aire.

- Ya… bueno, eso quedó claro. – Me contestó simulando un intento de sonrisa. Yo le devolví el mismo gesto.

- Supongo que imaginas de quien es, no? – La miré con una mezcla entre suspicacia y vergüenza. – Alice me miró sin saber qué contestar. Así que no quise ponerla en un apuro y lo hice yo por ella.

– De Jacob, de Jacob Black… De mí ex novio… Del chico que me rompió el corazón hace tres años, dejándome por otra chica de un día para otro. Desmembrando mi vida en cuestión de unos minutos… - Cogí aire, y pestañeé seguido para controlar las lágrimas – Y que hago nada más volver? Acostarme con él en el garaje de su casa, y sin usar ningún tipo de protección… Para qué?! – Exclamé más que pregunté con ironía, escapándoseme un par de lágrimas traicioneras.

Alice me miró compungida, para posteriormente mirar por la ventana a la nada.

- Alice… no dices nada? Tu silencio me está matando – Le exigí. Volvió su mirada hacía mí. Seria.

- Y estuvo bien? – Abrí los ojos como platos quedándome en shock.

- Quée? – no podía haber entendido la pregunta bien.

- Que si el encuentro en el garaje, estuvo bien? Si lo disfrutaste? – Me volvió a preguntar tan tranquila.

- Alice… - la llamé sorprendida.

Ella se limitó a mirarme esperando una respuesta. Con sus ojos "inocentes" clavados en los míos, y giró levemente la cabeza hacía un lado cual niña pequeña que te pregunta algo de lo más obvio para ella.

Al final, tuve que acabar riéndome. Las carcajadas salieron por mi boca de forma completamente descontroladas, hasta que tuve que hacer un esfuerzo por serenarme ya que comenzaba a dolerme donde Edward me había suturado.

- Alice… Eres la mejor, en serio – La felicité. Había conseguido sacarme de ese estado de vergüenza, compungimiento, y pesar con solo una pregunta bien hecha. – Y sí… la verdad que el encuentro fue glorioso, espectacular! Se porto… Vaya que si se porto. En demasía, diría yo… - Y me toqué el vientre alzando una ceja.

- Pues me alegro… Como se suele decir… Qué te quiten lo bailado! – Sonrió divertida. – Y bueno, ya tendrás tiempo más adelante a tener hijos. Edward ha hecho un gran trabajo – El orgullo por su hermano le salió a borbotones de los ojos.

- Si te digo la verdad, los hijos para mí nunca han sido algo prioritario, como otras mujeres que lo consideran su sueño a realizar. – Alice escuchaba atentamente mis palabras –Es verdad que… - Cogí aire y apreté los ojos durante un segundo – Cuando las cosas entre Jake y yo iban tan en serio me lo había planteado seriamente, y ahora que he acabado la carrera, él y yo estaríamos organizando nuestra boda... - Suspiré - Y a no tardar, tendríamos a nuestro primer hijo.

- Bonitos planes - Comentó ella.

- Si... "eran" - Recalqué - Pero ahora me doy cuenta de que no. Que no son planes para mí. Quién sabe si dentro de... - Giré los ojos, pensando - Diez años, con el hombre adecuado si me lo plantease. Pero ahora quiero desarrollar mi carrera, disfrutar de ella. Han sido tres años de esfuerzos y sacrificios... Espero que hayan servido para algo. - Dije poniendo cara tristona.

- Tranquila... Ya verás cómo te llaman cuando menos te lo esperes. - Me animó - Y también aparecerá ese hombre que te haga feliz, plena... Y con el que vuelvas a plantearte tener hijos. - Sonrió; pero su sonrisa tenía un trasfondo como de tristeza.

- Alice, en serio que lo de los hijos no es algo primordial para mí. - Le rebatí - Lo que quiero es encontrar alguien con el que pasar mi vida. Que nos amemos, nos cuidemos y nos hagamos compañía, compartiendo intereses en común, me encantaría que formase parte de mi mundo laboral... Alguien inteligente con el que hablar y poder contar siempre. - Callé de forma abrupta, y noté como de pronto, el pulso se me disparaba en las venas.

Estaba describiendo a... Edward.

- Bella... pasa algo? - Me preguntó Alice preocupada. Notaba como debía haberme quedado hasta pálida.

- No... tranquila. Me siento algo fatigada, eso es todo - Me excusé.

- Bueno... pues te dejó para que descanses, de acuerdo? El medicamento que te ha puesto Edward en el suero no tardará en hacerte efecto. - Me dio un cariñoso beso en la mejilla y salió de la habitación, dejando la puerta entreabierta.

Una vez a solas, pude pensar detenidamente en mis palabras... y efectivamente, Edward encajaba perfectamente en lo que yo quería como pareja. Sería el momento de dejar los miedos atrás? De echarle valor y luchar por algo que sabía de antemano que merecía la pena?

Con esos pensamientos, fui entrando en el sopor del sueño, producidos por el fuerte analgésico que Edward me había inyectado en el vial.

PV ALICE


Una vez dejé a Bella en su dormitorio, bajé al salón donde Edward estaba esperándome.

- Confirmado! Bueno, has oído toda la conversación - Entré al tema sin preámbulos. Edward asintió en silencio - El bebé era del chucho. - Reiteré.

- Eso confirma el porqué de semejante hemorragia, ese feto era el primogénito del Alpha. Fuerte como su padre y con su misma genética de licántropo. - Contestó Edward con tono molesto.

- Sí... Quería nacer, de eso no hay duda. El pobrecito lucho como pudo hasta el final... Aunque con ello casi se lleva a su madre también. - Dije yo con una nota de pena.

- Pobrecito? - Contestó Edward sulfurándose. - Aliceee... Casi mata a Bella! - Los ojos de mi hermano se oscurecieron de golpe.

- Lo sé... no hace falta que te alteres, yo también estuve allí, recuerdas? - Le contesté mirándolo seria. - Pero ten en cuenta que quería nacer. Estaba defendiéndose... Por cierto, cambiando de tema... - Lo miré con picardía - Escuchaste el final de conversación? Cuando a Bella se le desencajo la cara y se le alteró el pulso? - Mi voz llevaba claras notas de maldad. - Mi hermano se quedó callado de golpe, cambiando el gesto de su cara; incluso los ojos se le aclararon.

- Alice... Prometiste no torturarme más con el tema de Bella. - Casi había súplica en sus ojos. Yo sonreí dándole a entender rendición por mi parte.

Seguimos hablando de Bella y el aborto, hasta que al cabo de un rato el resto de la familia hizo acto de presencia.

Todos venían con prisa. Se veía en sus rostros las ganas de llegar que tenían.

- Y Bella? - Carlisle entró el primero, casi hasta sofocado. Su preocupación era más que patente ya que no se acordó ni de saludarnos.

- Arriba... - Le contestó Edward - Hace una hora que le practiqué la cura, tal y como tú me indicaste. - Le especificó.

- Pero... Ella está sola arriba? - La segunda en aparecer por la puerta fue Esme, que tampoco saludó, siendo sus primeras palabras para Bella.

- Después de hacerle Edward la cura, estuve un rato con ella y la dejé a solas para que descansara. Hace como media hora que se durmió. - Especifiqué yo - Hemos estado pendientes de ella... Y no necesitamos subir para saber cómo está; desde aquí la escuchamos perfectamente - Miré a mi madre con ojos de... "Somos vampiros, oímos a grandes distancias". Ella cogió mi mirada al vuelo.

- Joder... nos vamos dos días y la que se lía...! - Emmet entró con sus bromas, pero se veía a un kilómetro que también estaba preocupado.

Carlisle subió a la habitación de Bella sin preguntar nada más. Todos sabíamos que necesitaba verla; saberla viva y sana. Protegida bajo su techo.

La única que no hizo mención sobre Bella fue mi hermana Rose. Estaba seria, callada y podríamos decir que disgustada. Aunque algo me decía que no era solo por el susto que Bella nos había dado. Su rostro estaba excesivamente tenso; y notaba cierta tirantez con Esme.

Eso solo quería decir una cosa, que durante el viaje de vuelta, había habido discrepancias en el asunto "aborto".

Bueno nenas...

Esta vez no he tardado tanto, para no dejaros con la intriga, eh?

Además un capi completito, nada más que tres PV's!

Espero que os guste...

Mil besosssssssss