CAPITULO 53. RESCATE
Bella y su acompañante, salieron de pub, tambaleándose; sobre todo Bella. Él la guio hacía su coche, el cual estaba aparcado en el parking que había detrás del local.
- Vamos nena… tengo el coche aquí al lado – Llevaba a Bella fuertemente agarrado a él. Mientras iba toqueteándola y besuqueándola mientras llegaban al auto. Bella se dejaba de forma inconsciente, ya que llegados a ese punto, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo.
La ayudó a subirse al coche, y allí mismo, comenzó a tacarla de otra forma. Mucho más íntima, y bastante tosca, besándola sin darle tiempo ni a respirar, mientras apretujaba sus pechos casi violentamente, y metía la mano entre sus piernas, la cual, al sentir como tocaba su intimidad, dio un respingo, comenzando a removerse.
Anthony era mucho más fuerte que ella, e iba más sereno; así que no tenía nada que hacer para resistirse. Aunque se sentía tan mareada, tan fuera de sí misma, que no era consciente de lo que estaba pasando.
El chico, comenzó a subir la tela de su vestido, hasta llegar a su fina lencería, la cual apartó con un hábil movimiento de uno de sus dedos, para comenzar a introducirlo dentro de ella.
Mientras su otra mano, se había colado por su escote y le estaba, literalmente, aplastando uno de sus pechos, haciéndole daño. Y su boca babeaba su cuello de una forma repulsiva.
- Para… me haces daño – Se quejaba, mientras se removía, intentando fallidamente, deshacerse del abuso al que estaba siendo sometida.
- Vamos nena… Llevas toda la noche provocándome. – Le contestaba él, mientras seguía con su acoso. – Voy a calentarte bien… Voy a follarte de una manera que no vas a olvidar jamás. – Le murmuraba intentando sonar seductor.
Realmente Anthony no tenía pensado forzar a Bella, ni mucho menos; él había interpretado las señales inequívocas que Bella le había estado mandando, y ahora quería recibir su premio, ya que la chica había estado calentándole la máquina durante las dos últimas horas.
Simplemente que sus formas eran bastante toscas; llegando a lo violento. Dentro del pub, él se había comportado correctamente, pero ahora dejaba salir su lado caliente, y resulto ser infinitamente más bruto y vulgar de lo que parecía en un primer momento. Caso aparte era que él iba también perjudicado por las copas, y por alguna que otra dosis de cocaína que se había metido en el baño; por lo que no estaba siendo consciente de que Bella estaba negándose. Simplemente pensaba que ella quería jugar.
Pero Bella no jugaba. Aunque no era dueña de sus sentidos, si era lo suficientemente consciente para darse cuenta de que no quería aquello.
Ese chico no era Edward.
Y no estaba preparada para ser tocada, y mucho menos de esas formas, por otro hombre. Realmente no sabía si llegaría el día en que estuviera lista para otro.
- Para… Por favor… No quiero seguir… ¡Para! – Alzó la voz. Pero Anthony parecía no oírla, o no querer hacerlo, ya que no paraba; sino que incrementaba su ataque sobre su cuerpo, haciéndola sentir horrible.
- ¡Dios…! Edward, lo siento… – Murmuro, sollozando, arrepintiéndose enormemente dé haber tonteando hasta ese extremo con Anthony, calentándole las hormonas. Y en ese justo momento, el nombre del vampiro que ella amaba, salió de sus labios. Sin murallas, sin protecciones… Era el subconsciente el que hablaba libremente.
Cerró los ojos, dejándose ir a su fatídico destino, cuando de pronto, notó una brisa helada y un movimiento brusco y rápido a su lado. Y las manos de Anthony, desaparecieron como por arte de magia.
Al cabo de unos segundos, abrió los ojos, completamente desorientada, y a su lado ya no estaba su acosador, si no Edward. Pestañeo varias veces porque por un momento, creyó estar soñando.
- Edward… viniste… - Murmuró ella completamente alucinada.
- Me llamaste, ¿verdad? Pues aquí estoy. – Sonrió tierno y pícaro a la vez – Es una ventaja que sea un vampiro con un gran sentido auditivo – Alzó las cejas juguetón.
Bella comenzó a removerse, intentando salir y Edward la ayudó a bajar del coche justo a tiempo para que vomitara fuera, de forma escandalosa. Él, como buen caballero, la ayudó agarrándola por la cintura y quitándole el pelo de la cara.
Cuando hubo acabado, la cogió en brazos y la metió en su coche. La acomodó, le puso el cinturón de seguridad y recostó ligeramente el respaldo del asiento y conectó el aire acondicionado para que refrescara el ambiente del vehículo.
Aunque ella, nada más subir, recibió la fragancia aromatizada de su olor, y eso le sirvió para estar bien. Para sentirse segura, en casa.
Para cuando arrancó, dirección la Casa Cullen, Bella ya se había dormido profundamente, en un sueño un tanto intranquilo.
- ¡Edward ha llegado justo a tiempo! – Exclamó Alice dando saltitos. – Ha sido un rescate digno de un caballero medieval; incluso ha sido gentil y no le he hecho nada al chico – Comentó con tono burlón.
Toda la familia se congregó alrededor de la vampira, respirando aliviados de que todo hubiese quedado en un susto.
- En unos 15 minutos, estarán aquí. – Sonrió feliz.
- Ya tengo su habitación lista. – Agregó Esme. – Le he dejado agua fresca, y humedecido el ambiente, como me recomendaste – Se dirigió a Rose. – Quiero que esté lo más cómoda posible. – Sonrió maternal.
- No lo creeréis, pero estoy nervioso por tener a Bella bajo nuestro techo otra vez – Comentó Emmet resoplando intranquilo.
- Creo que ese es el ambiente que respiramos todos, Em – Contestó Jasper; el cual aplicó su don sobre la sala, para relajar el ambiente de stress que se estaba formando.
- Sí, creo que todos estamos igual – Se incluyó Carlisle en la conversación – Estoy más que pletórico de tener aquí a nuestra niña – Sonrió paternal, abrazando a Esme por los hombros. – La familia está completa, otra vez.
- No es por estropear el momento, pero recordad lo que os he dicho antes… Esto no significa nada. – Recordó Alice – Aunque pase la noche aquí, no podemos considerar esto un acercamiento.
Todos asintieron, con la frustración marcada en sus caras.
Tal y como había predicho Alice, en 15 minutos, el sonido del motor del Volvo de Edward, se apagaba en el garaje.
Alice y Emmet, lo esperaban en la puerta de acceso a la vivienda.
- ¿Cómo está? – Preguntó Alice preocupada, acompañada de Emmet. Ambos vampiros llevaban el entrecejo lleno de arruguitas por la inquietud.
- Está completamente dormida. Murmuró algo en sueños, pero ahora lleva unos minutos más tranquila. – Les informó.
Subió con ella en brazos hacía la casa, y nada más entrar, el resto de la familia, encabezados por Carlisle, los esperaba para ver a la desvalida Bella, la cual estaba agarrada al cuello de Edward, mientras él la abrazada con sobreprotección.
En ese momento, podría haberse extinguido el mundo, pero a Bella no se le hubiese movido ni un solo pelo de la cabeza, mientras siguiera entre sus brazos.
La manera en que él la protegía, traspasaba cualquier línea de amor.
- Bufff… ¡Está horrible! – Lamentó Rose. – Pero… ¿tanto ha bebido? – Se sorprendió.
- Ha vomitado estrepitosamente. Está agotada y… - Edward dejó la frase en el aire.
- Borracha – La completó Emmet, sonriendo; llevándose un gruñido por parte de su hermano. – ¡Vamos…! Se ha quedado en una anécdota. Esto, en un tiempo, dará para muchas bromas, jajaja.
- Emmet, no creo que a Bella le haga mucha gracia que bromees con lo que ha estado a punto de pasar esta noche.
- Estaba omitiendo ese punto, Jasper – Contestó malhumorado Emmet. – Edward, no sé cómo has podido dejar vivo a ese tipejo. – Acompañó sus palabras con un mordisco al air.
- Emmet, él no tenía intención de forzar a Bella; pero iba baste tocado también. No creía que ella estaba rechazándole. Realmente, era innecesario hacerle algo. – Contestó Alice. – Aunque, sí que es raro que no le hayas echo nada; - se dirigió a su hermano – Estoy muy orgullosa de ti. – Le sonrió ampliamente.
- La presencia de Bella, humaniza a Edward como nunca creí que fuese posible – Agregó Carlisle, también orgulloso.
- Hijo, lleva a Bella a su habitación. Está todo listo. – Esme empujo a su hijo escaleras arriba.
- Voy a inyectarle una pequeña dosis de B12, eso la hará levantarse mañana mucho mejor – Comentó Carlisle, saliendo disparado hacía su despacho.
Edward dejó a Bella en la cama, la desvistió y con una esponja, le pasó un poco de agua tibia con jabón por el cuerpo; así cuando despertara, se sentiría más fresca. La secó con cuidado, y le puso un camisón. Una vez aseada, Carlisle le inyecto la dosis, y después de embelesarse mirándola, les dejó intimidad a Edward y a ella.
El vampiro le dio un tierno y amoroso beso en la frente, y se disponía a marcharse, cuando una voz ensoñadora, lo hizo retroceder.
- Edward…Ven… No me dejes sola – Fue como una orden de un general a sus tropas. Edward no se lo pensó ni un microsegundo.
Se acurruco a su lado, abrazándola por detrás, como solía hacer cuando vivían juntos. Ella se enroscó como un gatito aferrándose a su brazo, y no volvió a hablar más durante horas. Cayó en un sueño profundo y reparador, sintiéndose protegida y segura entre los brazos de su amado.
Durante la noche, toda la familia, a excepción de Edward que seguía con Bella, hablaron y dialogaron durante horas sobre que podría ser lo que estaba por pasar, para que ocurriera un acercamiento real con la chica.
- De verdad, no es que me lo esté callando a propósito – Se excusaba Alice – Estoy completamente ciega respecto a este tema. Sé, que no tardará en ocurrir, pero… No sé cuándo, ni dónde, y lo que más me frustra… No sé el qué; el qué tiene que suceder. – Exclamó agobiada.
- Solo espero que no sea nada grave… - Suspiro Esme – Porque viendo lo que casi ocurre hoy.
- Bella está desorientada, perdida – Añadió Rose – Quiso tontear con ese tío solo por quitarse de la cabeza a Edward. O más bien, por intentarlo. – El resto asintieron a sus palabras. – Muy humano – Suspiro meneando la cabeza.
- Pero ese suceso será la línea, para acercarse o alejarse definitivamente – Comentó Jasper. Él y Alice habían hablado sobre el tema en privado. El don de él, ayudaba sobremanera a la vampira para concentrarse y poder indagar mejor en sus visiones.
El resto de la familia se los quedó mirando interrogativos.
- Sí. Así es. – Confirmó la vampira vidente. – Sea lo que sea, a raíz de eso, no sé porque – bufó – ella va a pasar aquí unos días con nosotros, obligada, por supuesto – Rodó los ojos – Y algo pasa en su estancia aquí; algo respecto a Edward… - alzó su mirada hacia arriba, donde sabía que su hermano escuchaba desde la habitación de Bella – Y es ahí, donde ella decidirá. – Sentenció tajante y muy segura de sí misma.
Siguieron dialogando durante un rato más, divagando sobre lo que podría ocurrir; los motivos, los por qué…
Aunque hablaron y hablaron durante horas, no se acercaban ni de lejos a lo que estaba realmente por pasar.
Edward, por su parte, no se movió del lado de Bella durante toda la noche. Desde que la abrazó y acarició, tranquilizándola, la chica no volvió a moverse, durmiendo relajada. Descansando como no hacía en semanas.
Su subconsciente era inteligente, y sabiéndose protegida por Edward, su cerebro y su alma, por fin, descansaron al verse reconfortados.
Hasta Edward sintió que su cuerpo incansable se sentía relajado al tener a Bella entre sus brazos. Protegida y a salvo por él. Después de esas largas semanas sin poder tan siquiera acercarse a ella, el estar así, abrazado a Bella, sintiendo su calor, su cuerpo… era el culmen de la felicidad.
Aunque intentaba evitarlos, brotes de la realidad de lo que ocurriría nada más abrir los ojos la chica a la que protegía fervientemente entre sus brazos, nublaban esa felicidad no dejando hacer al momento idílico.
Sabía perfectamente que tras unas brevísimas horas, pasado el amanecer, Bella despertaría y su consciente volvería, arrinconando sin piedad al subconsciente, apartándolo de ella sin miramientos.
Pasadas unas horas, esa realidad que Edward quería evitar, se vio cumplida. La respiración de Bella, a la par que sus latidos, cambiaron. Estaba a punto de despertar.
Estiro las piernas y los brazos mientras emitía leves gruñiditos y Edward se separó un poco de ella. No quería que nada más despertar, lo primero que viese fuera a él, completamente pegado a su cuerpo. No quería asustarla ni agobiarla.
A parte de que no sabía que podía recordar de la noche anterior, y temía la furia de Bella al verse abrumada por lo acontecido con ese chico.
- Ummm… - Y con ese murmullo, Bella abrió los ojos como un gatito perezoso.
Siento la tardanza chicas...
Pero aquí os dejo la continuación de la "noche de chicas" de Bella.
Veremos a ver qué pasa ahora cuando despierte :-P
Espero que os guste, aunque algo me dice que no mucho... jajajajaja!
Besosssssssssssss
