Capítulo 2
Lo que nunca será.
Eren, en un principio, quiso ignorarlo. Nunca antes le habían observado tanto como aquella vez, se sentía incómodo y bastante molesto con ese tipo con cara de caballo al que ni siquiera conocía, pero parecía estar comiéndoselo con la mirada. Pensó en levantarse y confrontarlo, sin embargo desechó la idea al analizar bien las cosas y darse cuenta de que levantarse a gritarle a un completo desconocido, en un lugar público, con sus amigos presentes, no traería nada positivo.
Tomó la decisión de hacer como si nada pasara, para sus adentros se preguntaba qué clase de perturbado sería ese chico de la mesa contigua. ¿Por qué le veía? ¿Tenía monos en la cara? ¿Acaso le debería dinero y no lo recordaba? ¿Algún amigo de la infancia? ¿Un acosador quizás? Tragó profundo cuando sólo le quedó una última opción, la más estúpida, pero a la vez la que más le inquietaba ¿Acaso le había gustado?
La constante presencia de esos ojos miel sobre él le estaban volviendo loco y le estaban causando mucha curiosidad, pero Eren era un chico orgulloso, por lo que no haría nada al respecto que evidenciara que sintió un mínimo interés hacia ese tipo tan raro.
Dejó de pensar en todo eso cuando creyó escuchar que su amigo Armin había dicho alguna cosa graciosa, supuso que lo era, ya que todos comenzaron a reír, por lo que él también lo hizo, aunque de una manera tan exagerada – producto de los nervios – que todos sus amigos le quedaron mirando de una forma un tanto extrañada. Se sintió avergonzado y a la vez furioso.
Avergonzado, optó por dirigir su molestia hacia el causante de todo, el cual tuvo el descaro de seguir mirándolo, directamente, como si estuviese en una especie de trance y no lo estuviera viendo realmente. Eso le hizo enojar aún más y su ceño se frunció a tal punto que llegó a dolerle. El cara de caballo pareció despertar de su estado, al fin sus ojos se encontraron y el muy maldito se atrevió a desviar la mirada, como si le hubiese dado un ataque de timidez. Eren llegó a su límite – no era algo muy difícil de conseguir – mandó al carajo las posibles consecuencias de hacer un escándalo en público y se prestó a enfrentar a ese imbécil, le diría sus cuantas verdades, para que no volviera a acosar a nadie más en su vida. Sin embargo eso nunca llegó a suceder, ya que el otro fue mucho más rápido, se levantó de su silla, dejó unos cuantos billetes sobre la mesa y se retiró en silencio, dejando a Eren con las palabras en la boca y más furioso que nunca en su vida.
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Próximo capítulo, el último :3.
