Perdón por la tardanza, es que con la navidad y todo…
4-El misterio de Oludo
Inuyasha, le pidió a Kaede que se dirigiera a la aldea, y anuncio que el iría a averiguar que sucedía.
Una vez en el lugar del que provenía el aura, vio un yakai de cabellos azules, de espaldas a él.
Atada con cuerdas, en el árbol a donde se dirigía la mirada del hombre, se encontraba una niña, también yokai, de cabello blanco y ojos de un color entre dorado y marrón brillante.
-¡He tu!-Eso lo pronuncio con un tono altanero, que no pareció gustar-le mucha al yokai, que se giro de golpe, sorprendido por la presencia de otro ser y también por la falta de respeto, dirigida a él.- ¡¿Se puede saber quién eres y porque desprendes esta aura?!
-Humm. ¿Tú debes de ser Inuyasha? ¿No?
-¡¿De que me conoces?!
-Jaja, eres la vergüenza de la familia tashiro, todo el mundo te conoce por eso.-Dijo el peli azul, aguantándose la risa ante el infeliz que tenía delante y olvidando por un momento la niña.
Esa aprovecho el instante para desatar-se las cuerda con sus afiladas dientes. Echo eso, se lanzo contara su secuestrador.
El yokai al encontrar-se con la joven cogida de su espalda y con las garras amenazando a cortar su cuello, empezar a mover-se como desesperado. Al cabo de un rato de eso la niña comenzó a gritar:
-Eso es todo lo que puedes hacer, Oludo! Solo puedes moverte como si fueras un perro quitándose el agua después de un baño.
-¡Espera un momento! ¡Oludo as dicho!
Los dos contrincantes ignoraron al hanyou, ya que estaban muy ocupados en la pelea.
De repente Oludo dejo de moverse, y empezó a desprender unas ondas de color violeta, que repelieron a la niña.
La joven fue a parar en cima de Inuyasha, que se cayó al suelo.
-¡Oye, cuidado en donde caes!
-¡A mí no me hablas así! Que soy la hija de un gran yokai! ¡I a parte, acaso crees que decido donde caigo!
-¡Si no lo decides, si mas no pide perdón!
Aprovechándose de la discusión Oludo se acerco a ellos y lanzo
Un látigo venenoso al cuello de la niña.
-Haa!
-¡Ahora sabrás lo que es el dolor, princesita!
-¡Deja a mi hija!-Sobtadamente, apareció en el campo, un yokai muy parecido a la niña, solo que con una cruz naranja, en la frente.
-¡Papa!
El recién llegado, lanco una bola de energía de unos 40 centímetros de diámetro y esa al impactar, contra el secuestrador de su hija, lo dejo inconsciente. Pero en caer al suelo, se tenso el látigo que tenia sujeto el cuello de la niña y esa quede sin aire y con una profunda herida.
Mientras, Kagome y Kaede, se habían encontrado y después de que Kaede le contara a la miko el motivo de su desaparición, decidieron volver juntas a la aldea a avisar a los demás de la presencia malvada y de que Inuyasha había ido a ver que sucedía en la dirección de la que provenía esa aura.
Al llegar se encontraron a Sango recolectando hierbas, para curar el resfriado del reciennacido.
Le contaron lo ocurrido y decidieron ayudarla a recolectar, las hierbas medicinales, ya que Inuyasha ya podría arreglarse él solo. Con la ayuda de Kaede fueron mucho más rápido, ya que ella conocía en que zona crecían todas las hierbas que necesitaban.
Una vez habiendo conseguido quitar el látigo venenoso del cuello de su hija, el supuesto padre de la niña se giro a Inuyasha. El cual no acababa de asimilar lo sucedido. El Oludo del que le hablo la anciana se encontraba allí inconsciente y parecía que había secuestrado a una niña, la cual, por su apariencia, parecía ser del clon de los demonios Inu (perro). ¿Y después aparecía el padre de la niña?
-¡He, tu bastardo!- Dijo el yokai con tono de autoridad.
-¡Vuelve a llamar-me así y te mato!-Ese tampoco estaba ablando muy mejor que el yokai, ya que aparte de hablar enfadado, amenazaba con una altibidadad, que no le correspondía.
Al yokai se le escapo una risa- Si claro, un patético anyou me va a matar.-Dijo con tono burlón.
-¿Ese es Inuyasha, papa?
-Si, y no te metas Emminu.
-¿Se puede saber que pintas aquí?-Volvió a hablar el demonio.
-¡Simplemente he notado un aura y me he dirigido así el lugar de donde provenía!-Dijo el hanyou, medio enfadado, medio excusándose…
-Emminu, no estaba aliado con Oludo?!
-¿He? ¡No, papa!
-De acuerdo, entonces vete antes de que te mate yo.
-¡Yo de aquí no me muevo!-Lo dijo solo por dignidad, porque de estar solo ya abría vuelto a la aldea, pero si el yokai quería que se fuese, no le complacería.
Ya estaba atardeciendo y sus amigos, notando que Inuyasha se tardaba mucho decidieron ir a buscar-le.
-¡Iré yo!-Dijo la exterminadora.
-Y el reciennacido- cuestiono el monje
-Me ocupare yo-Respondió la miko
Y así se dio por concluida la conversación. Sango cogió su bumerán y se puso en camino así al lugar donde Kaede le había mencionado que se dirigía Inuyasha.
-¡Ten cuidado Sango!
-Si, anciana Kaede!-Respondió como si fuera una cancioncilla.
Cuando Sango llego a su destino encontró a Inuyasha tirado en el suelo y con unas púas clavadas en su barriga y en sus hombros.
En ese momento Inuyasha abrió los ojos y ella corrió a ver como se encontraba.
En tres minutos, Sango ya había conseguido quitarle las púas a Inuyasha y poner-lo en pie.
-¡No podrías haber sido un poco más delicada!
-¡No te quejes! ¡Encima que te ayude!-Le respondió indignada la exterminadora.
De repente a Inuyasha le volvieron a la cabeza los recuerdos de antes de quedar inconsciente.
-Y el yokai!
-Que yokai?-Pregunto ella sin enterar-se de nada, aun que des de luego ya se imaginaba que su amigo no se había hecho las heridas solo.- ¿De quién hablas?
-Fhe nada, de un demonio que se parecía a mi hermano y una niña repelente.
Como vio que Sango no sabía nada Inuyasha decidió no dar-le importancia.
El anyou y la exterminadora llegaron a la aldea ya caída la noche y estaban muertos de hambre.
Mientras cenaban Inuyasha les conto a los demás lo sucedido.
-¿Así que ese Oludo estuvo a punto de derrotar a tu padre y ahora ha reaparecido?
-Si.
-¿Y parece que tiene algo que ver con esa niña y su padre, no?-Siguió el interrogatorio la miko.
-Si, supongo.
-¿Dijiste que el hombre se parecía a tu hermano no?-Intervino el monje.
-Pues sí, para mí que es del clan de lis inu.
-Si lo dices tú Inuyasha-Dijo la miko.
Mientras en un gran palacio en taiyokai estaba cenando solo (como siempre) y pensando en la batalla que llevaría a cabo la siguiente jornada por la mañana. Cuando lo interrumpió su sirviente Amiko.
-Fin—
Ya sé que sigo haciendo faltas y agradecería que me enviaran reviweis aconsejándome como puedo mejorar.
También quería pedir-les, para más largo plazo no para el siguiente capítulo, si prefieren que aparezca Inu no Tashiro, o no.
Espero que haya sido de su agrado y por favor, es mi primer fic deme una oportunidad y sigan leyendo.
