CONFIANZA


Sacudes el periódico para enderezarlo mientras miras, por encima de este, a Merope ir de un lado al otro de la cocina preparando el desayuno.

Recuerdas el momento en que la conociste, llorando y llena de tarta. En ese momento jamás hubieras pensado que te casarías con ella. De hecho, te hubieras reído si alguien te lo dijera. Pero ahora sabías que había algo especial en ella que te atraía. Con ella podías hablar de cualquier cosa, sin miedo a que te rechazara, podías confesar hasta tus más íntimos pensamientos, apoyarte en ella por completo, porque siempre estaría ahí.

Te lo había demostrado más de una vez. Cuando tus padres no pudieron aceptar tu matrimonio, ella había estado ahí para demostrarte que su amor no era algo impuro.

Cuando todos en el pueblo comenzaron a burlarse de ti, ella estaba ahí para enseñarte que ellos no sabían apreciar realmente tus sentimientos.

Ella siempre estaba ahí.