Capítulo 3

Lo que podemos ser.

Volvieron a encontrarse días después. Caminaban por la misma calle, en direcciones opuestas, hasta que quedaron uno en frente del otro. Pudieron seguir con su camino, después de todo sólo eran un par de desconocidos, no tenían la obligación de hablarse ni saludarse siquiera, mas algo en ellos les hizo detenerse y quedarse mirando por unos cuantos segundos, sin emitir una sola palabra.

Eren fue el primero en reaccionar, levantó una de sus cejas, molesto y observó al otro chico que permanecía levemente exasperado ante su presencia. Pensó que ese encuentro era obra del destino – o del karma – que le daba una segunda oportunidad para increpar a ese maldito que le hizo pasar tan mal rato en la cafetería frente a sus amigos. Sonrió satisfecho, esta vez no se le escaparía como antes.

Jean, por su parte, sólo deseaba seguir andando, lejos del chico de bellos ojos verdes, pero, tal y como le sucedió la última vez, no podía dejar de mirarlo. Se sentía como un verdadero maniaco, ya de antemano sabía que no había futuro, lo entendió aquel día en el café y lo confirmó con tan sólo ese par de segundos en que permanecieron mirándose a los ojos. Ese chico no era para él, porque simplemente representaba todo lo que le fastidiaba. De todos modos, no se movió, como si sus pies se hubiesen pegado al pavimento.

La sonrisa de Eren se ensanchó y tomó cierto tinte malicioso, disfrutaría de ese momento, gritándole a un completo extraño como nunca antes lo había hecho. Tomó una gran bocanada de aire, hasta llenar sus pulmones y se dispuso a dar el sermón de su vida.

-¡¿Qué te crees que haces miránd…

-Soy Jean Kirschtein, ¿te gustaría tomar un café conmigo? – preguntó de pronto Jean, interrumpiendo el intento del otro por gritarle y extendiendo su mano en señal de saludo, lo hizo sin pensar, pero en realidad quien no se arriesga, no gana.

Eren se sorprendió de sobremanera y esta vez fue su turno de quedarse mirando minuciosamente al hombre que estaba frente a él, tuvo que admitir que no estaba mal, era bastante guapo después de todo. Decidió estrechar esa mano que se le ofrecía, al fin y al cabo, no tenía nada que perder.

-E… Eren Jaeger – murmuró un poco nervioso, sin embargo fue capaz de controlarlo – me encantaría tomar ese café.

-Podríamos ir al mismo lugar donde nos vimos la primera vez – sugirió Jean y sonrió, Eren imitó el gesto.

-Claro.

Fin.

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Y bueno, aquí llegamos al tercer y último capi de esta pequeña historia. Gracias a todos los que le dieron un tiempo para leer y espero les haya gustado aunque sea tan corta D:

Besos, nos leemos