PENSAMIENTOS EN EL FELIZ PASADO
Dos niños se encontraban corriendo por el bosque uno detrás de otro, según ellos de esa forma mejoraban su velocidad, poro a su amiga le parecía que solo hacían el tonto.
La madre del pequeño hanyo había muerto hacía unos meses, pero con la ayuda de sus compañeros eso estuvo superado pronto. Era muy raro que los amigos de un hanyo fueran yokais, ya que normalmente esos odiaban a los híbridos, pero Inuyasha tenía mucha facilidad para hacer amigos.
-¿Quizás deberíamos volver, no? La princesita Airi se enfadada si no.-El otro se sorprendía, ya que el joven se pero de repente.
-¡Fhee, chicas!
-Inuyasha de verdad, eres muy infantil, criticas mucho a las chicas, ¿pero con quien te casaras? Porque dudo que se con un hombre.
-¡Yo no me casare!
-¿Y con quien tendrás hijos?
-¡No quiero tenerlos!
-¡Ya verás como queras, tonto!-Le dijo de manera cariñosa y dio vuelta atrás, dodo por hecho que su propuesta de regresar era aceptada. El otro se limito a seguir-le.
Pero antes de llegar así a donde se encontraba su amiga, se encontraron con un oni. En concreto uno con forma de araña gigante.
Los dos lucharon durante mucho rato, pero parecía que el único que ganaba terreno era la araña gigante.
La mañana siguiente se despertaron en una cueva bastante húmeda. Un adolecente de unos 14 años se encontraba observando-los, en un principio se sorprendió mucho en ver que los dos niños despertaron tan rápido habiendo sido atacados por uno de los demonios de nivel inferior más fuertes de la región.
En cuanto al hanyo, pensó que tampoco era tan raro ya que a pesar de ser medio humano, era el hijo, del que cuando estaba en vida era el guerrero más poderoso.
Los dos niños, al contrario cuando lo vieron, se asustaron, ya que la araña les había dejado atabornados, y no recordaban mucho y se pusieron en posición de ataque en seguida.
-Vaya así es como agradecéis que os haya salvado.
-¿He como que salvado? ¿Salvado de qué?-Los jovencitos aun se encontraban medio inconscientes y no tenían las ideas muy claras. Se despertaban en un lugar desconocido, y a parte sin recordar cómo se habían dormido.
Mientras, el oven los miraba preocupado, temiendo que no volvieran recordar nunca más, ya que el veneno del monstruo que se les había aparecido no era muy peligroso para la salud, pero se sabía que tenía posibilidades de provocar amnesia.
Los jovenzuelos pasaron una semana viviendo en la cueva con el desconocido. Los dos muy desconcertados, ya que sabían que ellos habían tenido una vida antes, pero no podían recodar absolutamente nado, siquiera su nombres. El desconocido, el cual les dijo, que se llamaba Sumo, le había sabido decir al hanyo que se llamaba Inuyasha, pero de su compañero no sabía absolutamente nada.
Durante esa semana los niños se entretuvieron preguntándole cosas a su protector. Entre esas salió la cuestión de porque Sumo conocía el nombre de Inuyasha, pero no el de su, supuestamente, amigo.
Ese le explico que él era hijo de un gran lord yokai y que todo el mundo conocía su nombre. Dándole a entender, que aun que su padre estaba muerto, seguramente el ya sabría que era un príncipe.
Cosa que si ese recordara su pasado, le abría negado, ya que aparte de que su madre le dijo que su padre era muy buena persona y muy fuerte, no sabía nada mas de él.
A la segunda semana los dos empezaron a recordar alguna cosa, lo que aligero mucho a su salvador, ya que vio que los jóvenes recuperarían sus recuerdos.
Lo primero que recordó Inuyasha fue el rostro de su madre, aun que no se acordó de quien era la mujer de la que recordaba la cara hasta tres días después.
A la tercera semana los dos ya recordaban todo, y volvían a ser los mismos que antes. Los niños le pidieron a Sumo que les dejara volver con su amiga. Ese les dijo que se los permitiría cuando sus herirás hubieran sanado.
Los días que pasaron con Sumo, se entretuvieron, dándole forma a las piedras con sus garras para crear estatuillas.
El día en el que los dos se iban, no sin antes habiéndole hecho jurar a Sumo que los iría a visitar de vez en cuando, ya que se habían hecho muy amigos, Sumo le hiso una última pregunta a el niño, el cual al recordar había afirmado que se llamaba Jiran.
-Jiran, podría explicarme, antes de irte, de dónde vienes, ya que no te conozco de nada.
-Por supuesto, yo soy hijo de un yokai ardilla y una yokai cucaracha, los dos humanoides completos.
-¿Y esos están vivos?
-SI.
-¿Y cómo no vives con ellos?
-Mi padre me deja irme a donde quiera, no se preocupan mucho por mí, puedo pasarme medio año sin aparecer por el campamento y que no pase nada, eso sí, si me salto los 8 mees, me la cargo.
-De acuerdo, entonces, podéis marcharos. Seguramente vuestra amiga debe estar preocupada.
Al llegar a donde normalmente vivían con Airi, se encontraron a esa con la cara medio llorosa, y al verlos se les tiro en cima.
-¡Se puede saber donde estuvisteis! ¡Me teníais muy preocupara! Pensaba que os había matado un yokai.-Todo eso, la niña lo dijo entre lagrimas.
A los niños les sorprendió mucho esa reacción, ya que Airi normalmente se pasaba el día regañándolos. Tenía aun mas carácter que la mama de Jiran, que ya era mucho decir, porque las pocas veces que Inuyasha había acompañado a Jiran al campamento y había visto a su madre, casi se moría al ver lo que tenia de soportar su amigo.
Los siguientes años pasaron tranquilos, con visitas frecuentes de Sumo. De vez en cuando, Inuyasha insistía en que ayudaran a los poblados del regno de su madre, y que estaban en guerra, pero la mayoría de la veces que lo hacían, después de que les ayudasen, los aldeanos se ponían a perseguir a los niños, junto con los sacerdotes.
Por lo que Airi y Jiran, no entendían, porque su amigo seguía queriéndolos ayudar.
Mientras saltaba de árbol, en árbol regresando así al lugar en el que pasaron todas esas historias, volvía a Inuyasha, recuerdos de su infancia, la mayoría de la cual, paso con amigos.
Desde luego, esos eran los recuerdos de cuando aran más jóvenes, porque después vivieron muchas más cosas juntos, las cuales les unieron mucho mas.
De repente el hanyo se percato de olor a sangre y como el lugar del que provenía esa se encontraba muy cerca del camino que tenía que seguir, decidió que se desviaría un poco para ver que era.
-Fin—
De nuevo, perdón por las faltas.
Cuando me refería a sus preferencias quería saber si preferían que Inu no Tashiro apareciera o no, y por favor quería sus opiniones, es tan sencillo como poner si (si quiero que aparezca)
no (no quiero que aparezca).
En cuanto a los reviweis:
En general: Gracias por apoyar-me, ahora por lo menos sé que hay alguien que está leyendo el fic.
Tere, Anna y Andrea: Ya corregí la falta de hanyo.
Mayurirosse: Tranquila Sesshomaru no estará muerto para siempre.
Espero que haya sido de su agrado.
