8- PLAN DE RESURRECCIÓN
Tirado en el suelo se encontraba el cuerpo de su medio-hermano. ¿Quién iba a decir que el gran Sesshomaru seria vencido? Y la pregunta que se hacia el hanyo en esos momentos era: ¿por quién?
Como tampoco tenía muchas presas, decidía que se quedaría a ver si descubría algo.
El cuerpo no presentaba ningún indicio de vida y presentaba herirás en el pecho, en la zona del hígado y de el pulmón izquierdo, también tenia arañazos por toda las zonas del cuerpo.
De repente le vino a la mente una posible respuesta a su pregunta. Kaede le había explicado que actualmente un fuerte guerrero llamado Oludo estaba atacando a las tierras de Sesshomaru.
Aunque no quisiera aceptar-lo, Sesshomaru era un gran luchador, y le costaba mucho creer que ese tal Oludo le hubiera podido vencer, y mucho menos matar. Pero en esos momentos era la única explicación lógica que le pasaba por la cabeza.
-¡Señor Inuyasha que hace usted aquí!
El hanyo se sobresalto. Esa voz tan conocida le izo salir de sus pensamientos. Era la pesada cría que siempre acompañaba a Sesshomaru. Se compadeció un poco de ella, ya que su voz no sonaba precisamente alegre. Inuyasha recordó cuando murió su madre.
Eso, le produjo un dolor parecido a que te travesasen el corazón. Su madre murió sin previo aviso, un día el fue a pedir-le que jugara con él, y se la encontró sin vida en la cama.
Lo peor fue que niziquiera le dejaron asistir a su enterramiento, como su madre ya no estaba para defender-les, intentaron incluso matar-le.
Pensó que para la niña, o quizás ya no tan niña, la muerte de su amo era algo parecido a cuando murió su madre.
Mientras, Oludo y Nirio estaban empezando a dirigir-se así a las fronteras de las tierras del occidente, dispuesto a poner en marcha la conquista.
Pero los guardas del palacio de Sesshomaru, se habían adelantado a sus movimientos y se encontraban defendiendo su regno.
-Padre mira, aquí tenemos unos cuantos tontos, que no se dan cuenta de que si vencimos a su comandante sin ningún problema, lo podemos hacer también con ellos.
-No te pongas fanfarrón Nirio, tanto como sin ningún problema, tampoco, pero de todas formas, mejor para nosotros, más poder para absorber.
-Veníamos a buscar a mi amo bonito para su enterramiento.-Dijo el sapo, con una voz con la que asía notar que quería que el joven hanyo se fuera.
-Señor Jaken, no le hable así al señor Inuyasha, ¿porque no viene al palacio con nosotros, ya que es el hermano del amo?
-¡De eso ni hablar niña tonta!
La joven sin hacer caso de el sapo, cogió al hanyo de la manga y comenzó a tira-lo. Inuyasha sin embargo, no estaba dispuesta a asistir al enterramiento de su medio-hermano. Pero como la niña era una pesada, termino cediendo.
En el palacio, no a todo el mundo le hizo mucha gracia el hecho de que el hijo menor de Ino no Tashiro, se encontrara entre ellos.
Sin embargo, muchos vieron eso como una solución al hecho de que Sesshomaru no había dejado descendencia, ya que pensaban que lo más lógico era que Inuyasha pasara a ser el lord ya que también era hijo de Inu no Tahiro. Ese grupo, desde luego, reusaban la idea de que el sucesor fuera el primo del difunto lord, Eriu, ya que ese era de familia muy lejana y aunque en el pasado uno de sus descendientes había sido hijo de un lord, que no asedio a la corona ya que lo izo su hermano mayor, las generaciones habían ido pasando y ahora mismo representaba poco más que un noble del regno.
En cuanto al grupo al que no le gusto la aparición de Inuyasha, preferían que Eriu fuera el sucesor, ya que aunque en la actualidad solo fuera un noble, por lo menos era yokai de sangre pura.
Desde luego, a Inuyasha, poco le importaba quien quería que fuera el sucesor los ciudadanos del palacio, ya que él no se había planteado ni por un momento ser lord.
Solo se encontraba allí porque la niña lo había obligado. Ya que si fuera por él nunca iría al enterramiento de una persona que se pasó toda la vida queriendo-lo matar.
No se podía creer que su amo hubiera sido derrotado. Cuando le mataron los demonios lobo, después de que él le reviviera, había sido la única persona que se había interesado por ella.
Y para ella era como un padre. Siempre la había parecido que tanto el cómo su hermano, al que no entendía porque odiaba, aunque estaba de la parte de su amo, eran muy fuertes.
Pero sin embargo todo había cambiado desde que la batalla con Naraku había terminado y él se la había llevado a vivir a su palacio.
Poco después de que Sesshomaru regresara, ese extraño guerrero había empezado sus ataques; y se había dedicado a hacer-les la vida imposible a su amo y a todos los yokais que eran sus seguidores.
De repente a Rin se le ocurrió una brillante idea. Su amo poseía una espada llamada Tenseiga, la cual era capaz de revivir a las personas. Quizás si la usaba su hermano Inuyasha, podría revivir-le a él.
Rin se dirigió a toda prisa a la habitación que había sido asignada al hanyo. Cuando entro, Inuyasha se mostro bastante amable y la invito a sentar-se en la cama.
Después de que la chica le contara su propuesta, Inuyasha se puso a meditar sobre ello. En primer lugar él no sabía usar a Tenseiga, pero ese no era el principal inconveniente. A él no le hacía mucha gracia revivir a Sesshomaru, para no decir que era lo último que deseaba.
Sesshomaru lo reusó siempre como hermano y a parte se dedico a hacer-le la vida imposible. Por lo que él no tenía ningún motivo para desear que volviera a la vida.
-No sé, Rin, en primer lugar no es que la idea de que tu amo vuelva a la vida me haga mucha gracia, y a parte no se manejar a Tenseiga.
Rin se quedo desilusionada, al fin y al cabo tampoco iba a ser tan sencillo. Pero Inuyasha estaba en todo su derecho de hacer lo que el quisiese y ella no tenia porque enfadar-se con él.
-Está bien, pospondremos el enterramiento hasta que me des una respuesta definitiva. Por favor vuelve a pensártelo.- Eso fue pronunciado con un tono normal, pero tirando mas a apagado.
Y se retiro de la estancia sin más, para dirigirse al comedor.
Esa cena resulta bastante solitaria para ella, ya que estaba acostumbrara a cenar con su amo.
Aunque no era muy diferente, ya que eso no solía hacer ningún comentario; pero a ella le bastaba con su compañía, por lo que en esos momentos le echaba mucho de menos.
Por otro lado era muy rara e incomoda para el hanyo. En primer lugar porque no estaba acostumbrado a estar en una mesa gigante comiendo, y en segundo, porque él no tenía ningún motivo para estar allí, ya que siempre había sido como si él no formara parte del clan de los inus.
En cuanto a él echo de resucitar a Sesshomaru, aunque no tenía muchas ganas de hacer-lo, decidió que a la siguiente jornada iría a ver a Totosai para pedir-le consejo.
-Fin-
Como siempre, perdón por la faltas, intento que no hayan.
Cuando digo que para Inuyasha era raro y que cuando Rin dijo que estaría bien que él fuera al enterramiento no tuvo muchas ganas, bueno, intento transmitir como se sentirían ustedes si de repente, les pidieran que asistieran al entierro de una persona que siempre te a odiado, aunque a tu te guastaría que se hubiera comportado como un hermano normal y corriente y aparte te pidieran que tuvieras relaciones con un clan que nunca te ha reconocido como parte de él. Imaginen-se eso.
Bueno y en cuanto a si quieren que aparezca el padre de los inu o no, solo me respondió una persona, y espero más opiniones.
Reviweis:
Lisa: Gracias por opinar, yo también prefiero escribir la historia asiendo que salga Ino no Taishiro, pero aun así esperare a ver si envían mas opiniones, de no ser así lo haré como tú quieres.
Kagura: Tranquila que ya lo continuo. Pero me gustaría que me dijeras si deseas que aparezca Inu no Tashiro, o no.
Espero que haya sido de su agrado.
