Hola volví, capitulo re editado, espero sea de su agrado... Gracias a Helena Gonzales por seguir mi historia

Declaraciones: los personajes son propiedad de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía y de mi amiga Neko-Hale


Capítulo 3:

Mi cumpleaños

Me revolvía incómoda entre las sabanas de mi cama, nuevamente volvía a soñar con "aquel día", no quería abrir los ojos, no aún. Sabía que si lo hacía, otra vez caería sobre mí la abrumadora sensación de que volvía a perderlos. Definitivamente no quería sentir eso.

Me di media vuelta en la cama, tratando de conciliar el sueño nuevamente, estaba a punto de lograrlo, ya sentía como el sopor me embargaba entera, cuando el insistente sonido de mi teléfono celular me despertó. Con pereza lo tomé de mi bolso y vi que me había llegado un nuevo mensaje de Alice, lo leí mientras aguantaba un bostezo. Básicamente decía que quería verme a las 8 en su casa, para la celebración de mi cumpleaños. La idea sonaba disparatada.

El día era un sábado, me levante porque ya no aguantaba más quedarme acostada. La alegría me llego hasta las rodillas, bailaba a todo el ritmo, alrededor de las 8 de la mañana – ¡estoy loca!- lo grite, y me comencé a reír eufóricamente, la verdad si estoy loca me dije para mí, pero pegue un salto cuando me di cuenta que no estaba sola en aquella habitación.

*Si Bella estás loca!, Feliz Cumpleaños mi loquilla!- Salte a abrazarlo, lo único que hice fue darle las gracias y abrazarlo, por más de medio minuto, no podía dejarlo ir no en aquellas circunstancias cuanto lo extrañaba …. Después me separe del y le dije que me iba a la levantar.

Entre en la duche y caí en la cuenta que había tenido una sensación extraña, donde había hablado con mi PAPÁ muerto. La idea me estremeció por completo y pegue un grito sordo, que creo que lo escucharon hasta los vecinos.

Salí de la ducha algo cansada jamás me podría acostumbrar a bañarme con agua tan caliente, a veces sentía como lentamente me desvanecía con solo el vapor de agua. Una vez que salí del cuarto de baño y llegue a mi cuarto, me pare en seco y observe que Alice se encontraba sentada en la cama con los brazos cruzados.- ¿Alice que haces aquí? ¿no se supone que nos veríamos, a las 8 de la noche?

-¿Estas bien? pegaste un grito muy fuerte- mi cara lo único que mostraba era de molestia absoluta y pesadumbres- Además venía a ayudarte a vestirte, creí que necesitabas mi ayuda, mira- dijo señalando una bolsa- te compre esto – dijo señalando un cumulo de ropa- es parte de mi regalo, no es todo, pero es una pequeñísima parte de él!- la mire asombrada y espantada, más en las expresiones de la morena se veía diversión- juraría que disfrutaba verme en ese estado-

-Alice, ¿me creerías si te digo que acabo de tener una experiencia "paranormal"?, ¿y que relacionaba a mi padre?-Si alguna vez llegue a imaginarme como seria estar en la situación en que yo Isabella Swan noquearía a Alice Cullen, esta sería una, la pobre de Alice me miraba petrificada desde su lugar y sin nada que decir-

-Bella, emm… creo que deberías vestirte.- me mire y si existiera un rojo más rojo del mundo, ese definitivamente seria el mío. Salí corriendo al baño a envolverme con una toalla, Alice toco al baño y me alcanzo lo que me había comprado más mi ropa interior.

-Gracias hermanita- Me coloque la ropa y salí del baño hacia la habitación Alice me miro, le dio el visto bueno y se fue. Espere pacientemente una vez que se hubiera alejado lo bastante tome la ropa deportiva para poder salir a correr como todos los días. Correr era lo único que hacía que me relajaba después de los malos sueños que tenía por las mañanas. Y es que no me quejo me encuentro en perfecto estado físicamente, pero siempre me digo a mi misma llego la hora de sentirnos bien emocionalmente." Bueno lo de mental es un cuento aparte".

Empecé a correr por toda mi calle, hasta llegar al parque. Era tan gigantesco como un bosque donde se podía correr, pasear, acampar si uno lo quería, básicamente de todo al más estilo Forks. Dentro de mis cavilaciones y mis andares, tratando de esquivar a un perro que estaba haciendo popo tropecé sin quererlo -auchhs!-grite trate con todas mis fuerzas de levantarme pero me fue en vano y sumémosle que me dolía a mares la rodilla parecía rota, odio cundo me pasa esto, porque tengo que ser tan patosa, me odio…

-Señorita, ¿Se encuentra bien?- me pregunto un señor, que se veía que rondaba alrededor de los 68 años, estaba canoso, ojeroso y con muchas arrugas. Vestía un vetón color café oscuro, con una camisa blanca y nos pantalones de franela color café oscuro que hacían tono con el vetón.

-No… este…- decía adolorida- la verdad es que no, creo que me he roto la rodilla- le confesé con un tono ahogado. El caballero me ayudo a levantarme, me miraba de una manera demasiado preocupada. Me acompaño hasta el hospital, que por coincidencia quedaba a unos metros del parque. La verdad no se quien se veía más mal, el o yo…. No me preocupaba mucho el ir al hospital total todos me conocían allí… Soy como una paciente vip, como quieran llamarla…

-Ayu…ayu…Ayuda- decía el señor que me cargaba aduras penas hasta llegar al hospital. Me ayudo a sentarme en un banco que se encontraba al lado derecho de la puerta de entrada, lo raro fue que el rescate no fue hacia mí, Sino que lo atendieron a él, una enfermera que se encontraba allí y nos vio entrar, se lo llevó en una silla de ruedas hacia urgencias. Yo en un intento desesperado por parar a la enfermera termine en el suelo haciendo un ruido aturdidor que salió desde mis rodillas.

-Señorita, no es el!- lo grite, pero mi intento fue en vano puesto que se lo llevaron a dentro. Una vez que grite desde el piso un enfermero corrió al mi auxilio y me ayudo a pararme.

-¿Qué le paso señorita, se encuentra usted bien?- emmm… a este enfermero no lo conocía!, ¿será nuevo?... concéntrate ISABELLA!, vienes aquí por tu rodilla, focalízate

-La verdad, es que no, parece que me he roto la rodilla- me empecé a morder el labio conteniendo las lágrimas rebeldes que empezaron a caer hasta mis mejillas sonrosadas, por la vergüenza; El dolor era sofocante.

Al decir esto el enfermero corrió a mil por hora y me llevo hasta una habitación. Donde tuve que esperar por unos 2 minutos, hasta que llegara el doctor especialista en traumatología.


Que triste comenzar el día de tu cumpleaños así ¿cierto?, pero bueno que le haremos Bella es patosa al igual que yo hahahha

besos

Pauli Jane Malfoy