Konota-chan: Buenas, eh pasado un tiempo desaparecida, pero empezara toda la típica historia que en cada capítulo aparece un nuevo personaje que apareció en la introducción.

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-Despierta, eres sumamente asqueroso- El largo y filoso tacón negruzco se hundió en su frente sudorosa y separo unos cuantos cabellos de la cara que se pegaron por el sudor frío que impregnaba el cuerpo del joven de jersey rojo.

-¿Q-Quién… diablos eres tú?- El "eres" sonó corrido como «ereesss». Una siniestra sonrisa se deslizo por el rostro pálido de la joven y hermosa sadista que vestía un ajustado traje negro fomentando la moda Loli Goth, sentada como una ambiciosa y caprichosa adolescente en un trono de oro cubierto con molestos brillos debido a las joyas que se reflejaban por las pequeñas brechas de luz que entraban en aquel lugar sumamente sombrío. Ella finalmente rió. No parecía su voz, no, claro que no, ni en un millón de años, sonaba a una grotesca además de mucho más grave con un tono coqueto y pareciese que en cualquier momento soltaría la carcajada más grande del mundo por el mejor chiste que le hayan contado.

-¿Eres idiota? ¿Quién en su sano juicio diría su nombre a su víctima?- Dio un golpe que resonó en toda la penumbra y le hizo caer en el suelo al estilo típico de estas situaciones: tablero de ajedrez. Ahora Shintaro se encontraba tirado en el piso, las manos detrás de la espalda, atadas, una soga o ¿quizás un animal? Algo completamente indestructible para sus habilidades, pensaba haber mejorado considerablemente en sus últimas tres semanas que estudió en Mekaku.

-¿Sabes? Me gusta que me pongan atención mientras hablo- Efectivamente, había estado hablando seguramente de alguna ironía de la situación en la cual él no presto atención alguna. Observo con un poco de horror como la chica que a primera vista parecía tener un delicado cuerpecito casi sin desarrollar; era su fin, lo supo al ver la zarpa de gato.

-¡AMO! ¡Despierte!- Se medió sentó de un salto en la cama empapado de sudor, cayéndole por los bordes de la cara, el cabello pegado a la misma, la ropa pegada al cuerpo, jadeando y con el corazón latiéndole a una velocidad increíble que podía oírla y sentirla palpitar a través de sus oídos. -¿Amo? ¿Está bien? Desde hace unos diez minutos que esta que grita y se quejaba en sueños, ¿tuvo alguna pesadilla?- Volaba con sus pequeñas alitas en frente de él, a la altura de la nariz y con una mirada recelosa, ligeramente inclinada hacia adelante y las manos detrás de la espalda dándole una pose de "hadita de cuento de hadas" la idol de cualquier niña que empiece a leer sus primeros libros de fantasía.

-No, no te preocupes, solo…- No podía decírselo a Ene, nunca, en todo este mes, ella sobre exageraba las cosas y le contaba a Ayano, a Kano, a Kido (A quien en la segunda semana conoció y se presentó apropiadamente con ella que posiblemente estuvo dentro de sus intereses debido a su figura) a Seto y de Seto, pasaba a Haruka. Él, al darse cuenta de que no involucraba a Haruka en estos temas, pensó que quizás él no servía exactamente para este tipo de situaciones. Todo bien hasta ahí, hasta darse cuenta de que era todo lo contrario y de todos los que estaban allí, exceptuando a Kido, Haruka era la mejor opción de genio con quien puede tener una conversación sobre conocimientos.

Bueno, se desvió del tema, solo tenía que inventar una excusa, una excusa que seguramente se lamentaría lo que le quedara de vida – Soñaba que Ayano y Kido venían a mi habitación y revisaban en la caja de zapatos arriba del aparador, detrás de los papeles de impresora, dentro del segundo armario, cubierto por la manta vieja, escondida en el pasillo del baño…- Con dar semejante y ridículamente larga explicación, sabía que estaba condenado y no espero mucho hasta que la risa de Ene resonó por toda la habitación.

-¡No-No! ¡A-Amo! ¿ES ENSERIO?- Fue una violenta carcajada irritó a Shintaro cada vez más y observo con claro desdén su Merrie que se sostenía el estómago y flotaba en al aire como si estuviera pateando algo por el movimiento de sus piernas.

-¡Oye, Ene! ¡Cálla…- Antes de terminar la frase, el "Toc Toc" de su puerta les hizo fijarse en ella. Shintaro se levantó con prosa y miro por el pequeño agujero quien era el intruso que cavo su tumba al venir a tocar su puerta temprano un día sábado.

-Shintaro-kun~ ábrenos la puerta~- Esa voz era inconfundible. Era la de Kano. Normalmente él, Seto y Haruka iban con regularidad a su habitación, aunque normalmente venían acompañados de Ayano y Kido. El suspiró. Se volteó y se dio cuenta que Ene se fue volando a alguna parte detrás del armario. Se quedó un momento extrañado pero al final optó por abrirles la puerta.

-Con permiso- Dijeron Seto y Haruka al unisonó entrando a la habitación con dos cajas de tamaño mediano completamente selladas.

-¿Qué quieren? Estaba muy cómodo en mi cama- Se rascó la cabeza y se sentó de manera india en su cama. Los chicos callaron por un momento, Seto se levantó, colocó su caja en la mesa de centro, rompió la cinta y abrió ambas alas de la caja.

-Hemos decidido salir de caza de objetos y pensamos que estaríamos bien en un grupo de cuatro- Haruka hizo lo mismo y saco unos papeles; entrego un papel a cada uno para darse cuenta de que se trataba de una forma que contenía los siguientes datos:

«Nombre:

Ocupación/Rango/Estudios:

Tipo sanguíneo:

Fecha de nacimiento:

Kidemónas:

Acompañante/Familiar/Bestia/Merrie:

Estancia que desea cumplir:»

-Bueno~ ¡vístete y escoge tu arma!- Como era de esperarse, Kano abrió la puerta del armario ajeno y rebusco ropa, saco una camisa negra; un pantalón café claro; un jersey rojo con líneas blancas en las mangas hasta el cuello. –Ene-chan, tú también tienes que venir con nosotros- Ella salió tímidamente de su escondite y le dio una mirada rápida a todos los presentes y fue volando al hombro de su amo.

-Iría encantado, sin duda- El sarcasmo era obvio en el tono de su voz-Pero no puedo ir, me falta una cosa en esta forma- Miro con ojos aburridos a todos sus "amigos" esperando a que desistieran y se fueran por donde vinieron y no venir a molestarlo.

-¿Qué es lo que te falta? ¡Te ayudaremos a conseguirlo!-Haruka se levantó de emoción y miro a sus amigos con la sonrisa más grande que había visto hasta el momento. Shintaro desvió la mirada de la hoja y de sus amigos, no estaba seguro en primer lugar que rayos era eso, tenía la ligera molestia si lo que iba a preguntar iba a dejar al gran "Yo-lo-se-todo" Shintaro como un tremendo idiota.

-A mi amo…le falta el Kidemónas…- La voz de Ene se oyó clara entre todo el silencio en que esperaban la respuesta del peli negro sentando en su cama. Shintaro iba a matarla y tenerla colgada con clavos en las alas por decir eso, ¡¿Qué no entendía cuando las personas NO querían decir algo?! Los observo y se dio cuenta que intercambiaron miradas y sacaron cada uno un bolígrafo.

-Entonces, iremos de caza de objetos la siguiente vez, pongamos a recolecta de Kidemónas- Dijo Seto escribiendo en su forma, acción imitada por Haruka y Kano. El trió parecía alegre, al parecer los Kidemónas era algo completamente genial al punto de desistir a una caza en la cual, por lo que había hablado la otra vez la maestra Maya, encontraban cosas desde comida hasta bienes materiales.

-¿Me podrían explicar qué diablos es un Kidemónas?- Dijo algo exasperado, en toda la maldita semana oía esa palabra mil veces y él se quedaba como un cero a la izquierda sin saber de que hablaban.

-Oh, cierto, te lo explicaremos, un Kidemónas es…- Una alarma interrumpió en la explicación del rubio; era su reloj. –Vamos, se nos hace tarde~ perderemos el turno, dúchate Shintaro-kun, te esperamos aquí- Prácticamente fue pateado al baño personal con todos sus trapos que denominaba "ropa".

~ Ω ~

Un cuarteto de chicos corría a toda velocidad en este orden específicamente: El rubio adelante; el chico más alto y con un tono de piel un poco más oscuro en comparación con los demás tenía el segundo lugar, en sus brazos descansaba un conejo blanco y tres aves en su cabeza; el más alto corría con un pan en la boca y fundas de frituras en las manos; el último con un distintivo jersey que en cualquier momento se desplomaría y se arrastraba por el suelo en un intento de alcanzar a sus amigos que corrían como si fuera lo más sencillo, a pensamiento de él, claro.

-Buenas, somos el grupo que pidió turno a las 11:30- Dijo Kano tranquilamente con su filosa mirada.

-Lo lamento, pero en verdad agradecemos la puntualidad, me temo que son las 11:35, han perdido su turno- La amable señorita de cabello peculiarmente violeta brillante y ojos verdes olivo. Seto y Haruka se miraron con el ceño fruncido y miraron a Shintaro como si estuvieran a punto de disculparse o darle la noticia a un niño pequeño que no comprarían el dulce prometido por falta de tiempo. Pero fueron detenidos por la intervención muy ventajosa de Kano.

-Mire señorita, este pobre diablo aquí- En este momento tomó a Shintaro del cuello y lo señalo con aire de suficiencia –No tiene un Kidemónas y como somos tan bueno y espectaculares amigos, hemos decidido ayudarle a conseguir uno, ande, no le dañe las esperanzas a este sujeto- Puso unos enormes ojos gatunos poniendo nerviosa a la joven y mirando como una coartada a su computadora.

-Lo lamento mucho señor, pero como ya le dije, llegaron cinco minutos tarde- Kano soltó abruptamente al peli negro y con un dedo levantó el mentón de la señorita de la cabina y se acercó peligrosamente a su rostro con una mirada completamente coqueta. Shintaro se quedó en blanco, ¡¿Cómo carajo hacía eso con tanta facilidad sin recibir un merecido golpe en los bajos?! Digo, si algo así me pasara…

-Amo, señor ojos de zorro-san sabe cómo hablar con mujeres y es más atractivo que usted, por eso es que aún sigue en pie y con muchas posibilidades de tener hijos- Susurró Ene en su oído casi acallando una risa.

-¡ENE!- Empezó a rugirle como un perro, una batalla entre ambos, el sarcasmo versus la inteligencia. Mientras ellos discutían, Kano saco una rosa de color blanco y se la ofreció a la señorita que se sonrojo y acepto la rosa; les entrego los 4 pases para la pequeña sala de preparación.

~ Ω ~

Los cuatro caminaron sin mucha preocupación por el bosque que asechaban múltiples ojos brillantes, sonidos casi silenciosos pero temerarios. Como era de esperarse, el bosque estaba cubierto por muchos árboles con sus propias características distintivas. Los animales salían de la oscuridad y le daban un susto de muerte a Shintaro que muchas veces trato de correr para ser agarrado por la espalda de cortesía de Seto que lo cargaba y no lo dejaba escapar. Kano iba al frente arrastrando un palo mientras se reía y hablaba de cosas que hacían reír a Haruka.

-Shh, Shintaro-kun, Seto- Kano se detuvo y se puso en posición defensiva y chasqueo los dedos. Shintaro iba a gritar como la niña homosexual que tenía dentro al darse cuenta que se había convertido en un maldito mapache con una máscara en los ojos estilo Tortugas Ninja. Seto se había convertido en un… ¡¿VENADO?! Está bien, eso era raro, aparte de que tenía manchas brillantes en los costados así bien… afeminado. Haruka se había convertido en un perro… le quedaba perfecto por la manera en que no dejaba la glotonería incluso en estos momentos; Kano se había convertido en un zorro que quedaba perfecto con sus ojos que se podían asimilar a los de un gato, un zorro, un tigre o así sea un jaguar.

Arriba de nosotros, casi rozando el suelo, un ave, muy similar a un halcón cortó el aire con su magnífica aparición y emitió su fuerte llamado que resonó por el bosque. Se quedó un momento pasmado, hasta darse cuenta que volvió a tener su cuerpo de humano, igual que el resto que lo observaban con una sonrisa.

-¿Qué fue lo que sucedió?- Pregunto claramente extrañado sin dejar de mirar arriba en la mínima esperanza de poder volver a verlo desde lejos.

-Bueno, como te dijo soy ilusionista, si nos hubiera visto, uno de nosotros sería su rehén en estos momentos y sería muy beneficioso si algo así pasara- El sarcasmo se notó en la última parte y todos fueron caminando. El joven manipulador de telequinesis se percató de que Ene no había hablado en un buen rato, se volteó y la vio flotando indiferente por el aire. -¿Ene? ¿Sucede algo malo?- Por más fastidiosa que podía llegar a ser, era su Merrie y con quien más compartía en Mekaku, en el fondo quería cerciorarse de que ella estuviera bien.

Ella alzó la cabeza lentamente y lo miro unos momentos con sus brillantes ojos celestes. –No es nada, amo- Respondió tranquilamente y le ofreció una sonrisa, se apresuró a ir a su hombro y se sentó en él cruzando una pierna encima de la otra y mirando hacía al frente para una tranquilidad fingida del peli negro.

Llegaron a un claro y Seto salto tan rápido y ágil hacía los árboles que apenas se podía ver como trepo un roble como la persona más ligera del mundo. Haruka había comentado que hace un tiempo que no venía a estos campos o que salía de los límites de seguridad y el enrome campus de la academia, se mostró emocionado al ver que los árboles superaban los metros promedios. Ciertamente los árboles eran gigantes, enormes le quedaban corto, llegaban a tan arriba al cielo que no se podía ver el mismo, no había ese color celeste con pomposas y esponjosas nubes blancas que siempre veías al estar mirando arriba caminando al aire libre. Seto aterrizo impecablemente en el suelo pasando desapercibido.

-Bueno, ya es de noche, supongo que deberíamos acampar aquí- Dijo Seto y felizmente comenzó a armar una tienda como si fuera la cosa más normal de todo el mundo. Haruka, de las cuatro maletas que trajo con una fuerza colosal, de una saco una pila de troncos y los acomodo en el centro de todos y encendió la "fogata" con un fósforo. No se demoró ni un minuto en empezar a freír alimentos que nadie sabe de dónde rayos los habrá sacado.

-Bueno, chicos, tengo una pregunta- Shintaro los miro un momento serio con la carne de dudosa procedencia empalada. Todos lo miraron mientras consumían con tranquilidad su carne y tenían algunos restos en las comisuras de los labios.

-¿Qué sucede, Shintaro-kun?- Kano pregunto alejando la carne y sonriéndole como siempre.

-Quisiera saber que rayos es un Kidemónas, siempre los nombran y todos lo dicen, estamos aquí para conseguir el mío y aun no sé qué diablos es- Dijo levantando una ceja y proseguir a morder más de su carne.

-¡Oh~! Un Kidemónas es una criatura que habita fuera de los límites de la academia y en diferentes paisajes o ambientes, raramente se encuentran uno en el "aquel lado" y por supuesto que también se encuentran en "el otro lado" Kido es un ejemplo, ella viajo allá sola y obtuvo el suyo~- Guardo un rato silencio y tomo un momento para comer de su comida. Aprendió que el "aquel lado" se denominaba al mundo de donde vivía Shintaro, el mundo que lo que más hacían era discriminar por como sea tu estilo de vida, las que nunca buscan las razones de tus acciones, solo las juzgan, el mundo en que por más bueno que hayas sido, pagaras injustamente. Él lo sabía. –Un Kidemónas es un animal por así decirlo, puede ser desde el halcón que viste hasta un caracol. Se distinguen de los animales normales por poseer características triviales de cuentos de hadas, normalmente ellos te acompañan en tus batallas cuerpo a cuerpo, puedes experimentar con ellos, es como una mascota inseparable que es muy difícil que se muera, ¡Perfecta! ¿No te parece?- Alzó las manos como si estuviera festejando y paso su mirada a Haruka y a Seto.

-¿Ustedes…ya tienen el suyo, no?- Pregunto pausadamente y sus "amigos" rieron casi atragantándose con su pedazo de carne que casi estaba todo consumido. Seto saco de su bolsillo una pequeña tarjeta, al estar al aire, esta se dobló sola sorprendiendo de sobremanera a Shintaro. Era una forma extraña, a su parecer, cuando por fin le encontró sentido se encontró con la forma de un perro, un perro o alguna especie de cosa salida de las películas de terror. Oraba desde el fondo de su alma que fuera lo primero.

En efecto, y para su suerte, se trataba de un perro castaño con ojos brillantes y chispas revoloteando en ellos. La criatura… no, el Kidemónas se acercó a él y prácticamente lo hipnotizo.

Shintaro se encontró así mismo en el salón de su casa, estaba solo, con todos los muebles empacados en cajas, uno que otro cuadro estaba ubicado en el piso polvoriento. Observaba con aburrimiento el lugar vacío, después fijo su vista en las muñecas y la pequeña casa de su hermana menor tiradas en el suelo. Suspiró. Fue hacía ellas y las recogió para colocarlas en una de las cajas.

Miraba aburrido hacia ellas hasta sentir un jalón en su camisa. Volteó y se encontró con su pequeña hermanita; sus cabellos rubios brillaban por la luz. No le sonrió, nunca lo había hecho, sin embargo le acarició la cabeza y le hizo seña de que volvieran arriba.

Deambulo en su propia mente por minutos sin prestar atención a nada en especial. Camino tranquilamente hasta la cocina, no era precisamente el lugar donde tenía pensando ir, pero algo le dijo que fuera allá, algo, algo que también era como un movimiento involuntario.

Ahí fue como lo vio. Su padre llego a su límite. A su límite demencial. El grito de horror de su hermana menor lo alerto y corrió lo más veloz que le permitieron sus piernas de un niño de nueve años para salvar a su hermanita.

El maniaco de su padre no iba a hacer movimiento hasta acabar con la otra persona. Shintaro cometió un gran error, miro hacia atrás.

Lo vio.

Vio cuando su padre alzó con brusquedad el hacha y entonces…

-Zencha, es suficiente, le mostraras mañana tus poderes- Todo volvió a la normalidad, sus amigos estaban allí, ya no había más gritos, ya no había la penitente casa empolvada y con cajas alrededor, solo había allí, un grupo de cuatro muchachos acampando para ir por una criatura de la cual uno de ellos escasea.

- ¿Y? ¿Qué te pareció? Una de las habilidades de Zencha es mostrar eventos alegres que hayan pasado, le estoy entrenando para que pueda llegar a ver los futuros- Dijo orgulloso el moreno mientras acariciaba juguetonamente la cabeza de la criatura, completamente en la ignorancia de que no había sido exactamente un "recuerdo feliz".

-Este es el mío- Entre tanta comida, Haruka saco su propia tarjeta y a Shintaro le dio una imagen inconfundible de su Kidemónas... era… era… ¿Era un triceraptor? En efecto, lo era. O algo parecido, tenía la misma forma, las mismas características solo que parecía ser uno de peluche, cuando conoció a Haruka se dio cuenta de que adoraba esos animales que para todos ya están "extintos". –Mi Kidemónas suele comer siempre conmigo, ¡A ambos nos gusta los roll cake!- Abrazo a su pequeño acompañante y este, de una u otra manera correspondía, supo cómo se llama por como repetidas veces decía Haruka «Taikuhin».

-Como todos los están presentando, es mi turno, jeje~- Su carta tenía la forma de un zorro. Eso se lo esperaba, sin duda. Era de un color rojizo y naranja, su cola esponjosa terminaba desde la punta hasta la mitad de color blanco, como muchas partes de su cuerpo con ese color. Sus ojos eran de un color incierto, incierto pero completamente brillante que era la mejor atracción entre toda la oscuridad. –Se llama Itazura, puede escabullirse en cualquier lugar que le pida y traerme un mínimo de cuatro objetos de dicho lugar sin ser descubierto, es mi pequeño espía~- Itazura, el nombre perfecto para alguien como Kano Shuuya.

~ Ω ~

-¡Cuidado, Shintaro-kun!- El susodicho esquivo lo mejor que pudo y se refugió en uno de los árboles más grandes. No era la mejor manera de empezar la mañana: atacados por un grupo de criaturas silvestres con las cuales, ni Seto ni Haruka, pudieron razonar. – ¡No los lastimes!- Ese fue el grito unisonó de Haruka y Seto, a estos dos les importa más eso que su amigo… se detuvo un momento, ellos no eran amigos, los amigos no existían, solo era una agradable y momentánea alegría, sí, sí pensaba eso estaba bien.

-¡No tenemos tiempo para esto, hay que sobrevivir~!- Kano apareció de la nada y dio una rápida y ágil patada directo a donde se encontraba el estómago blando y desaliñado. -¡Uno de cortesía…!- Saco la inseparable navaja que siempre llevaba consigo y, como si fuera lo más simple del mundo, clavo en un punto A la navaja y corrió con el mejor equilibrio temerariamente por todo el lugar hasta llegar al punto B que era la extremidad asemejada a un cuello. -¡Y otro por el que tienes que pagar!- Toda la risa de diversión de Kano se hizo eco en el lugar mientras estaba en caída libre hacía el suelo verdoso e hincante.

-Fue divertido~- Puso las manos detrás de la cabeza y camino tranquilamente con los ojos cerrados por el sendero que continuaba el bosque.

-¡Kano! ¡Te dijimos que no lo lastimaras!- Seto y Kano comenzaron a discutir y a pelear, Haruka se dedicó a tratar de separarlo desde lejos y finalmente Shintaro bajo del árbol y se dirigía a ellos con las manos en los bolsillos siendo seguido por el suave sonido de las alas de Ene cortando el aire. Así pasaron todo el día, saltando, cortando, pateando y haciendo increíbles acrobacias y alarde de sus habilidades.

-Amo, tenga cuidado, algo a estado asechándonos desde hace un buen rato- Ene susurró discreta en su oído observando para atrás y dándole rápidamente la alerta a Shintaro para ir lentamente poniéndose en guardia con su mangual.

La advertencia de Ene fue verdadera, demasiado, a los pocos minutos que el azabache bajo poco a poco la guardia y solo observo al vacío al lado de Kano. Ellos estaban tratando forzosamente de levantar a la extraña criatura que estaba condenada con veneno, según el olor que detecto Seto.

-Lo siento Seto, Haruka, pero no hay tiempo de tener una piedad contra ellos- Iban a protestar, pero se les adelanto y los levanto a una altura considerable mientras ellos trataban de liberarse de las cadenas invisibles que los aprisionaban contra el aire y lejos del animal sedado que iba a ser asesinado por uno de los suyos. Shintaro no era tan atlético como Kano, tampoco tan sensitivo como Seto, ni tan despreocupado como Haruka, pero el intelecto era lo suyo. Fueron unos segundos de planificación para darle ordenes específicas a Ene y posicionarse en la frente de la jodida cosa de nueve metros. –Tu sufrimiento acabara aquí…- Shintaro clavo la bola metálica con púas en el ojo derecho sacando un alarido desgarrador de la gran bestia. Los múltiples gritos de súplica no tardaron en venir de arriba por parte de los dos amantes e investigadores de animales, si lo odiaban después de hacer esto y no querer volver a hablarle, pues lo toleraría.

Izquierda, arriba, derecha, derecha, arriba, izquierda…Las cadenas de hierra se levantaron en ese orden específico y perforaban despiadadamente con sus helados y punzantes picos la repulsiva piel verde ceniza; todo esto fue posible por las habilidades básicas que desarrolló desde niño. Le valía un soberano comino que se viera como el dictador más cruel por el simple hecho de estar clavándole desalmadamente aquella maldita arma antigua en la mucosa ocular.

~ Ω ~

El olor le repugnaba de sobremanera, estaba en una esquina con Ene y con un pañuelo limpiaba la pegajosa sustancia que se había escurrido e impregnaba las púas, cadenas y la vara de su mediana arma de aprendiz que le dio de cortesía el director Tateyama.

Seto y Haruka se arrodillaron e inclinaron para comenzar a rezar rápidas palabras inentendibles. Kano solo por amabilidad y compresión al ver la pena de sus compañeros, le ofreció una rosa lila al cuerpo sin vida y ensangrentado que pereció hace tan solo diez minutos. Ambos se levantaron y se dirigieron hacía Shintaro, en todo momento se puso alerta por si acaso se les ocurría darle el mayor golpe de su vida puesto que él había aprendido que para ellos, sobre todo Seto, una de sus principales pasiones eran las criaturas.

-Estaba sufriendo… gracias, no creo que podamos haberlo hecho nosotros mismos- Seto parecía algo triste, pero dio una sonrisa de todas formas y toco el hombro de Shintaro dándole toda la compresión y un mensaje como si "No estoy enojado", con Haruka fue un poco diferente, él se quedó mirándolo indiferente por unos cuantos segundos hasta darle una tranquilizadora y sincera sonrisa.

-Cuidado~- Kano intervino en la pequeña reconciliación silenciosa entre los tres jóvenes por un momento que lanzó su Makhaira en dirección a los árboles justo detrás de ellos. Tenían una posición defensiva y se acercaron con pasos pausados y discretos. Grande fue su sorpresa al darse cuenta de un conejo negro en la parte superior y blanco de la parte del cuello hasta la barriga acolchonada, el ojo derecho de color rojo brillante penetrante y otro verde más opaco. Lo que más resalto en este adorable animalito era que llevaba la Makharia en el hocico y la tiraba a un lado para observarlos con la mirada más inocente que hayan presenciado.

-¡Hey, hey, hey! ¡Alto allí! ¡Seto-kun, habla con el conejo!- Ene se puso en frente de los muchachos e incitando a Seto a hacer lo que prácticamente le ordeno y se arrodillo en frente del pequeñamente extravagante animal y trataba de pasar por el «proceso de confianza» que todos los investigadores y miembros de A.E. 2 tendrían que saber.

-¡Shintaro-kun, te tengo una excelente noticia!- Si antes estaba confundido, sin duda ahora más -¡Le has llamado la atención!- Aun no entendía, para nada, tenía que decírselo o el genio de Seto nunca se daría cuenta.

-¿Eso quiere decir…?- Escucho la risa burlona de Kano y la nerviosa de Haruka detrás suyo, no entendía y esperaría con la poca paciencia que le quedaba a que le respondieran su maldita pregunta.

-¡Tienes un Kidemónas!-

~ Ω ~

No podía procesar muy bien todo lo que le sucedió el fin de semana, hasta el momento solo escuchaba como Ayano lo felicitaba por al fin tener un Kidemónas, la pequeña criatura o cosa desconocida que se la repitieron una y otra vez y no tenía ni idea que significaba.

-Y, Shintaro-kun, ¿Cómo lo llamaste? Como ya sabes, mi Kidemónas se llama Egiro- No podía ignorar la cercanía y los brillantes ojos de cachorro que le daba Ayano que le hizo difícil ignorar y que no le quedo de otra que decirle.

-Su nombre… es Tono…- Cuando lo bautizo así, Kano se fue de risotada hasta el límite de tirarse en el suelo, agarrarse el estómago y rodar como desquiciado hasta chocarse de la manera más estúpida contra un árbol.

-¡Que tierno! Me dijiste que se asemeja a un conejo, ¿No? ¡Quisiera verlo un día de estos! ¡Anda, dime que sí!- La metralleta cargada de "¿Sí, Sí, Sí, Sí?" Noqueo completamente al azabache y le dio casi gritando una respuesta afirmativa que la hizo ponerse súper contenta por la manera en que saltaba de su asiento.

-Buenos días étudiants, les tengo una pequeña noticia, esta semana, miss Mary nos acompañara para dar una breve charla sobre la preparación de líquidos en caso de emergencias, pasa amour- Una joven con un pequeño cuerpo casi sin desarrollar de una baja estatura, utilizaba el uniforme femenino y tenía su esponjoso cabello blanco amarrado en una coleta alta con dos mechones de cabello cayendo por los marcos de su cara. A Shintaro se le abrieron los ojos a más no poder por el asombro.

-Ella es miss Mary, sean educados, petits batards- Lo último lo dijo con una risita, recibiendo una que otra queja de los demás.

Para Shintaro todo se detuvo en seco y ¿Por qué? Simple…

Lo que colgaba de la cadera de la chica, sin duda era una zarpa de gato.

~ Ω ~

"Erotismo y poesía: el primero es una metafora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje."

-Octario Paz.

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Konota-chan: Bueno, como me demore lo hice largo, 22 hojas, Oh may gosh.

Empecemos con la pequeña enciclopedia/traductor:

El nombre de los Kidemónas:

Todos están siendo combinaciones de palabras en japonés, pero solo pondré el resultado y final y significado.

Fuji (Kenjirou)=Nieve

Zencha(Seto)= Bondad y naturaleza

Taikuhin(Haruka)= Glotón y comida

Itazura(Kano)= Travieso

Tono(Shintaro)= Es el nombre de su conejo en el manga

Egiro(Ayano)= "Eg" agregado, iro es la terminación de "héroe"

Mangual es un arma medieval, tiene un mango o vara de madera (también de hierro) una bola metálica en la punta y en esta tiene púas. (También pueden ser varias bolas).

Makhaira es como un cuchillo, imagínenselo como uno de esos de piratas de las series infantiles, si no, les invito a ir a Google Imágenes (?)

Étudiants= Creo que es más que obvio, estudiantes.

Amour= Cariño, para que lo puedan interpretar: "Puedes pasar, cariño."

Miss= Señorita

Petits batards= Pequeños bastardos.

Eso ha sido todo, lo sé, eh acabo sus dudas de que rayos es un Kidemónas, (¿Pokemon? ¡¿DÓNDE?!)

Nos vemos en el siguiente capítulo, subí este por que la criaturita de Shadechu Nightray me hizo acuerdo c: