*Esquiva palos y piedras* Lamento no haber actualizado. Es que pase por una deprecion horrible, pero aquí esta el siguiente cap :3

Lucy se sorprendió a tales palabras. Natsu Dragneel era conocido por no saber para nada la palabra "perdón" No, esto no era posible. Entro en completo estado de shock hasta que oyó el grito de alguien, y ese alguien era nada más ni nada menos que Sting.

-¡¿QUÉ LE ESTAS HACIENDO, IMBECIL?! –Grito el rubio mientras se les acercaba. Lucy apenas despertó de su estado de shock.

-Tsk, ese idiota siempre nos interrumpe.-Chasqueo Dragneel, claramente molesto. Sting se paró frente de ellos, mirando furioso a Natsu.

-¿Qué mierda le estás haciéndole?-Volvió a preguntar. Lucy se separó débilmente. Puede que Natsu le haya hecho mucho daño en el pasado, peor se estaba disculpando. No sería justo que iniciaran una pelea por nada.

-S-sting, es-esto no es lo que parece…-Balbuceaba Lucy.

-A ver, rubio oxigenado, yo no le estaba haciendo nada a Lucy como para que reacciones así.-Natsu volteo para mírala- ¿Verdad?

-y-yo...E-este.-Tartamudeaba, seguía aturdida. Sting puso una cara que mataría de miedo hasta al más valiente. Ahí decidió acercarse a su amigo rubio, suspiro, intentando calmarse.-Sting, no me hizo nada.-Lo miro a los ojos, intentando calmarse.-El solo…-Un "clic" Sonó en su cabeza ¿debería contarle que simplemente se estaba disculpando? Era mejor hacerlo en otro momento.

-¿El solo…?-Pregunto con molestia.

-N-nada, después te lo diré. Vámonos ¿sí?-Sting asintió y tomo con delicadeza la mano de Lucy, para irse de ahí, no sin antes darle una mirada asesina al Dragneel, el cual, estaba realmente molesto. ¡Ese maldito los había interrumpido y, para colmo, se la llevaba! Eso solo hizo que su deseo por tener a Lucy aumentara. Cuando el par de rubios estaban a unos metros alejados del peli-rosado, Lucy volteo su cabeza y, con gestos, le dio una señal a Natsu para que mañana se vieran. Este entendió perfectamente y suspiro.

Otro aburrido día de clases comenzaba, Lucy se levantó perezosamente. Por alguna extraña razón, volvió a sentir la desdicha que solía sentir cuando Natsu la molestaba, pero luego recordó a Sting, ese chico rubio que la salvo de aquel infierno dándole su amistad. Pero la disculpa de Natsu era todo lo que podría pensar en ese momento ¿Por qué se disculpaba con ella? Ahora que lo pensaba, no habría razón alguna para hacerlo, era imposible que hubiese sido por el miedo de que Sting le pegara ¿Qué razón habría? Al menos de que… ¡No! Era imposible que el este realmente enamorado, tal vez y solo tal vez el sintió un poco de compasión con ella, pero si ese fuera el caso ¿Por qué cojones rompió con Erza?

-En que piensas.-Llamo Sting. Lucy se sorprendió ya que olvido que el aún estaba ahí.

-N-nada.-Sting la miro, extrañado.

-Sabes que puedes confiar en mi.-Sting le dio una cálida sonrisa, haciendo que se sonrojara al instante y la rubia se la devolvió.

-Y hablando de confianza… ¿Qué te dijo Natsu?-Dijo cambiando su sonrisa por una cara llena de curiosidad. La rubia se pudo nerviosa.

-Nada importante. No pasó nada antes de que llegaras, ya te lo dije ¿No?-Mintió. Sting suspiro.

-Si tú lo dices…-Sting cogió su mochila para ir al colegio y ambos salieron en dirección de este.

La campana que marcaba el final de la jornada escolar por fin sonó. Lucy y Sting, al igual que todos los adolescentes, empacaron sus cosas para poder salir. El par de rubios estaban a punto de salir del salón, cuando una albina los sorprendió.

-Sting, Lucy.-Los llamo nadie más que Lisanna, Lucy frunció el ceño. Aún tenía le mucho rencor a ella por engañarla, bueno, no tanto como le tenía a Mirajane. Lucy al contarle la historia a Sting, supo en seguida porque la rubia tenía una cara de pocos amigos.

-¿Qué quieres?-Pregunto fríamente a Lucy. Lisanna bajo la cabeza, avergonzada.

-Y-yo sé que mi hermana y yo te hicimos algo espantoso, y me arrepiento, pero quiero preguntarte algo.-Sting observo atentamente las expresiones de Lucy, para ver como reaccionaba.

Lucy suspiro-Bueno, que quieres preguntarme.

-¿Sabes algo del porque Natsu y Erza terminaron? Es decir, lo hicieron dentro del colegio y nadie sabe del porqué, solo que Erza grito tu nombre, furiosa.-Tanto como Lucy y Sting se sorprendieron, en especial Lucy, Natsu no mintió de que termino con Erza. Sting empezó a sospechar de que eso estaba obviamente relacionado con lo que Natsu y Lucy hablaron antes de que el llegara.

-E-entonces no sabes.-Dijo la albina al notar las caras de sorpresa de ambos rubios.-Y-ya veo, perdona por molestarte.-Diciendo eso, salió del salón, dejando al par de rubios completamente solos.

-Ahora podrías decirme lo que hablo ese imbécil contigo.-Por primera vez, Sting utilizo una actitud fría con Lucy.

-Creo que es mejor que te lo diga. Natsu me pidió disculpas, por todo. Por alguna razón se arrepentía. Perdón por no decírtelo.-

-¿Solo era eso?-Sting parecía tranquilo. Heartfilia se sorprendió por su reacción.

-¿No te importa?-

-¿Por qué debería? Es mejor que ese imbécil te deje de molestar tanto. Y imagino que solo termino con Erza porque oí por ahí que ella igual te jode mucho ¿no?-La rubia se quitó un gran peso de encima. La versión de Sting le ahorro muchas explicaciones.

-Bueno, creo que debería darte las gracias, parte de eso fue gracias a ti.-Dijo mientras sonreía.-Si hay algo más que pueda hacer por ti, solo dímelo.

-De hecho, soy yo el que debería darte las gracias.-Sting se le acerco lentamente, Lucy lo miraba atentamente.-Tú me hiciste ver que la vida no es tan mala, aun puede haber esperanza. Me iluminaste. Lucy, te amo.-Diciendo esto, unió sus labios con los de la rubia en un beso.

Eso era demasiado para Lucy, y más porque consideraba a Sting como un hermano mayor, no podría enamorarse de él. Este era su segundo beso, era muy diferente con el que tuvo con Natsu. Mientras que los labios de Natsu eran… ¿picantes? Los de Sting eran dulces y calados. La sensación que sentía era diferente, pero igual de buena que la de Natsu. Pero se olvidó de algo. Ahora dos chicos están enamorados de ella, y sumándole que esos chicos ya se odiaban, nada podría resultar bueno.

Pero ninguno de los dos se percató que alguien los observaba. Alguien los miraba con mucho odio, sorpresa y rabia, y ese alguien era Natsu, quien pese a que en su mirada se notaba las ganas de deshacer ese horrible beso, no se movía ni decía absolutamente nada.

Quien diría que fue el peor error que haya cometido Sting…