Había pasado algún tiempo desde que había visto a Stark después del beso. Se sentía extraño y algo confundido por lo que había pasado, sobretodo porque no tenía ninguna explicación de ello.
Parecía que a la vida le gustaba jugar con el pobre rubio pues justamente cuando comenzaba a pensar en ello se dio cuenta que Tony venía directo hacía él. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué la vida se empeñaba en jugar con él de esta manera? Si hubiera sabido que iba a pasar por todo esto habría preferido quedarse congelado un rato más.
–Hola Steve.
–Señor Stark. –respondió el saludo con el tono más serio y sereno que logro fingir. Maldita fuera su suerte.
–Déjate de formalidades, eso ya no puede existir entre nosotros después de haber probado tus deliciosos labios.
Steve se sonrojo sin poder ocultarlo. Recordaba el beso, recordaba los labios de aquel hombre sobre los suyos tomándolo a la fuerza y lo bien que se movían.
–¿Has estado pensando en mí? –preguntó mientras se acercaba a él.
–Yo… pues… –Se sentía nervioso y, aunque fingía no entender el por qué, sabía la razón. La atracción entre ellos era muy obvia, podía sentirlo en el aire y eso lo hacía ponerse incluso peor.
–Yo he pensado en ti y en tus deliciosos labios. –El millonario sonrió y poso su mirada fija sobre ellos. Mordió su propio labio para después pasar su pulgar sobre el mismo. –No han salido de mi cabeza desde el momento en que los probé. –Acarició el cuello del rubio bajando lentamente hasta donde comenzaba su playera. –Me pregunto si el resto de tu cuerpo sabe igual de bien.
Steve cerró los ojos ante aquellas sutiles caricias. Tenerlo tan cerca, sentir sus manos, escuchar sus palabras, todo eso provocaba cosas en su cuerpo que estaba intentando controlar sin mucho éxito.
–¿Te estas excitando ya?
–Ca… cállate Tony… No es eso…
–¿Entonces qué es? –acercó su rostro al ajeno hasta el punto en que al hablar sus labios se rozaban. –Dímelo para que pueda comprenderte. Explícame por qué tu respiración se está agitando de esta manera.
–Yo… yo no… no lo sé…
–Yo sí.
Su respuesta fue corta y concisa. Tomo al rubio, lo llevo hasta un callejón y lo empujo contra la pared.
–Voy a responder a esa interrogante ahora mismo.
Lo llevo al callejón y comenzó a besarlo apasionadamente, su lengua se adentró rápidamente en la boca del rubio y este no hizo nada para impedirlo, ¿acaso importaba ya? La respuesta era no.
Adiós al pudor, adiós a la timidez, adiós a la vergüenza, adiós a todos esos tabús, todo eso ya no importaba ahora, claro que no. Lo que Steve quería ahora era que Tony se lo follara duro en ese callejón sin importarle si los podían ver.
Jaló al castaño con fuerza para profundizar los besos, quería jugar con su lengua y con sus labios, quería tocarlo y que lo tocara, quería sentirlo cerca como aquel día del baile.
–Tan pudoroso y serio que te veías. –Dijo Tony en tono de burla.
–Ca… Cállate –Respondió el rubio para volver a besarlo mordiendo su labio inferior y jalándolo un poco.
Tony soltó un gemido ronco y empujo al rubio contra la pared. Beso su cuello y lo mordió dejando pequeñas marcas rojas a su paso. Él tenía el control y ahora iba a demostrárselo.
Bajo por su cuello hasta llegar a su pecho, ya había levantado la playera del rubio así que sin pensarlo más comenzó a chupar sus pezones. Con una mano estimulaba en izquierdo jugándolo entre sus dedos, el derecho era atendido por su experta boca. Los gemidos no se hicieron esperar ante tales atenciones, nunca había sentido algo parecido.
–Te he deseado desde aquella noche y hoy no voy a dejarte escapar. –Volvió a besarlo ahogando cada uno de sus melodiosos gemidos. Delineo cada uno de sus músculos bajando hasta su entrepierna solo para encontrarse con la notable erección del rubio. –Vaya Steve, no sabía que ya te había puesto así de duro, ¿tan pronto?
El rubio se cubrió el rostro con una mano, se sentía avergonzado por la verdad de sus palabras. Tony lo obligo a descubrirse el rostro, al hacerlo se encontró con esa mirada profunda y penetrante del millonario.
–Déjame verte, quiero ver tu expresión cuando comience.
Comenzó a acariciar el pene de su pareja sobre sus ligeramente ajustados jeans, los ojos del rubio se abrieron de par en par y el sonrojo aumento aún más si es que eso era posible.
–Tony… no, espera… –bajo sus manos para intentar detenerlo.
–No voy a detenerme, no ahora. Sé que lo deseas, sé que me deseas y no voy a dejarte ir, no con tremendo "problema" que te cargas. –y dicho esto apretó la erección que tenía entre sus manos.
Steve se mordió el labio para no gemir ante cada toque. Maldita sea, era tan bueno.
–¿Sabías que te ves muy bien cuando estas así de excitado? –masajeo su entre pierna mientras le susurraba al oído. –Te aseguro que me pedirías que te follara aquí mismo y sabe qué… Lo haría. Te haría mío en este sucio callejón hasta que quedaras satisfecho importándome una mierda si alguien llegara a vernos.
Steve ya no sabía que lo ponía más caliente, el cómo le tocaba o las "sucias" palabras que le decía.
–Entonces… hazlo. –respondió tragando saliva.
Eso lo sorprendió un poco pero al final sonrió complacido. Ese era el Steve que tanto le gustaba, el Steve que lo ponía al cien.
–A sus órdenes… capitán.
Bajo hasta su entrepierna y poco a poco lo despojo de sus pantalones haciéndolo muy lentamente casi tortuoso, con su ropa interior fue aún peor. ¿Qué intentaba hacer? ¿Quería torturarlo? ¿Quería hacerlo suplicar… más? Era Tony Stark así que la respuesta seguramente era sí.
Tony comenzó a lamer la punta del pene de Steve, su lengua era muy hábil y jugaba a la perfección con su glande. Steve sentía como sus piernas temblaban, si seguía así seguro caería al suelo.
Finalmente lo introdujo en su boca arrancando un fuerte gemido de los labios del rubio, sus manos fueron al cabello de Tony y lo jalo un poco. Dios, su boca se sentía tan bien, tan húmeda y tan cálida con esa lengua traviesa que no dejaba de jugar con su palpitante falo.
–Ah... Tony… se siente tan… mhh… tan bien.
Iba de arriba hacia abajo metiéndolo y sacándolo de su boca, jugándolo entre sus manos para volver a moverse. Miraba a Steve y sonreía.
Después de un rato se detuvo y subió hasta los labios del rubio para acariciarlos con la punta de sus dedos.
–Chúpalos.
Y lo hizo con bastante obediencia, sin poner ninguna objeción.
–Voy a hacer algo que te va a gustar.
Saco sus dedos de la boca del rubio, bajo de nuevo para continuar con el oral pero esta vez agarro sus nalgas y comenzó a masajear su ano solo para introducir lentamente sus dedos dentro de él. Steve jalo el cabello del castaño con fuerza pero eso no lo hizo detenerse, por el contrario comenzó a mover sus dedos en pequeños círculos dentro de él.
–Mhh… Steve, estas muy estrecho… ¿Es tu primera vez?
–Aahh… ajá… ahh…
Su cuerpo se estremecía de placer, su boca no podía articular palabras y solo gemidos salían de ella.
–Tranquilo, te tratare bien… –empujo un poco más sus dedos dejando en silencio al rubio y con una expresión de dolor y placer en el rostro. –Soy el mejor en lo que hago y estoy aquí para complacerte.
Finalmente Tony bajo su pantalón y saco su erección para frotarla con la de Steve.
–Mira nada más como me has puesto… Vas a tener que hacerte cargo de ello.
Steve tomo ambos penes y comenzó a masturbarlos a la vez. El de Tony se sentía tan duro y caliente, no podía creer que le hubiera provocado eso.
–To... Tony… ¿Te has calentado tan rápido? –preguntó sonriendo.
–¿Cómo no iba a hacerlo… ngh… teniéndote así… ah…? –Lo jaló hacía él para besarlo violentamente, sus lenguas se enredaban en un violento baile que el millonario no pensaba ceder. –Voy a hacer que te corras…
Saco sus dedos del culo del rubio, lo volteo rápidamente y comenzó a frotar su palpitante miembro contra la entrada del rubio sin dejar de masturbarlo.
–Pídelo… –murmuro contra su oreja para después morderlo con suavidad. –Pídeme que te haga mío.
–Ahh… Tony espera… ngh…
–Pídelo o no dejaré que te corras.
–Tony… aahh… Tony….
–Vamos Steve… –coloco su dedo sobre el glande del rubio para impedir que se corriera. –Pídelo
–To... Tony… házmelo… ahh… házmelo por favor…
–Buen chico… –Quito su dedo y Steve se corrió copiosamente en la mano del millonario. –Mira nada más… salió mucho Steve.
Lo sostuvo con fuerza y lentamente comenzó a penetrarlo, el rubio se aferró a la pared mientras sentía como el enorme falo del castaño se adentraba en él.
–Steve… aahh… vaya se siente tan…
**BIP BIP BIP BIP BIP**
El rubio dio un saltó que casi lo tira de la cama, ¿dónde estaba? ¿Qué había pasado? ¿Qué hora era? ¿Dónde estaba Tony?
Volteo a todos lados solo para darse cuenta que estaba solo. No había callejón, no estaba Tony, todo había sido un sueño. Se asomó debajo de su sabana y encontró una enorme mancha de semen sobre su colchón.
–Mierda… –se cubrió el rostro con la almohada.
Un sueño, solo un sueño… Se incorporó de inmediato una vez más pero esta vez se sentía apenado. HABÍA TENIDO UN SUEÑO HÚMEDO CON TONY STARK.
