Zafiros y esmeraldas
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 4 Dejá vu
Nuestras bocas siguen unidas, nuestros labios... reconocen el sabor. Todo al rededor cambia, no es el patio como lo conozco. Hay un lago, es como si nos hubieran transportado a otro lugar. Recuerdo que estaba lloviendo y ahora puedo sentir el sol quemarnos. Es como si esto ya lo hubiera vivido. Y Terry me sigue besando y su beso es hambriento, es voraz. Mi cuerpo se pega al suyo como un imán. De pronto... de pronto recuerdo a Anthony... no he besado a otro hasta ahora... y dejo de ver a Anthony, su imagen se esfuma y sigo en el beso. Sé que estoy besando a Terry y me voy regenerando, rehabilitándome... y entonces... siento el frío chaparrón de la lluvia y recuerdo que Terry tiene novia. Recuerdo a la maldita Susana.
¡Plaf! Abofeteo a Terry al momento en que me separo abruptamente de él. Él tiene los ojos muy abiertos por la sorpresa y me mira duro. Yo estoy tan sorprendida como él. No sé por qué hice eso. Fue un impulso que no pude controlar, mi mano simplemente se estrelló en su mejilla y estoy arrepentida. Terry se ve enfadado, muy enfadado. Me duele y temo su mirada. La lluvia cae fuerte, muy, muy fuerte y estamos empapados. Terry me sigue mirando duro y mis lágrimas se mezclan con la lluvia.
—¿Se puede saber qué fue eso?— Me grita con dureza y yo tiemblo.
—Lo siento. Es que yo... yo no sé por qué lo hice... es que tú... ¡No debiste besarme! ¡No lo vuelvas hacer! ¡Nunca!— Le grito desesperada, matando sin duda uno de los momentos más bellos de mi vida, pero no lo puedo evitar. Es como si no fuera yo y no puedo controlar mis palabras ni mis impulsos.
—Tú estabas sintiendo lo mismo que yo. ¡Tú también me besaste!— Me reclama tirando fuerte de mis brazos y la lluvia tan fuerte no ayuda. Una tormenta, un huracán de pasiones que no comprendo y nuestras miradas bajo las gruesas gotas de lluvia son intensas. Nuestras palmas arden a pesar del agua.
—Y a ti se te olvidó tu estúpida y frentona novia. ¿Qué pensabas? No soy el juguete de nadie, Terrence. Claro, la nueva, la boba, le leo un tonto poema, le doy una flor y cae redondita... ¡Cómo no!
—¡No digas estupideces! Yo no planifiqué esto. Además, cuando quieras algo, sólo pídelo. ¿Quieres que deje a Susana? Lo hago si tú me lo pides. ¡Lo hago por ti!— Me vuelve agritar y ante sus gruñidos yo me vuelvo más pequeña aún. Nuestras palmas están adoloridas y él las une con rabia para aliviarnos.
—¿Y me preguntas eso a mí? ¿Me preguntas a mí si debes dejar a tu novia? Eso es decisión tuya y no tiene que ver conmigo. Yo en estos momentos no quiero estar con nadie. Ni contigo ni con nadie. ¡No puedo!— Grito y me desplomo de rodillas ante el césped mojado del patio. Mis rodillas se ensucian de lodo y comienzo a llorar. La lluvia sigue cayendo implacable.
—Anthony... perdóname, Anthony...— Murmuro llorando y con cargo de conciencia por mancillar su recuerdo. Por borrar el sabor de sus besos y Terry me mira, muy sorprendido y se acerca. Se arrodilla en el piso igual que yo y me mira de frente.
—¿Anthony? Viniste aquí para olvidarlo, ¿no?— Su voz es suave, pero es un reclamo.
—¡Sí! Vine aquí para tratar de no pensar en él. Para poder seguir adelante... para aceptar mi vida sin él. Pero... ¡He fracazado! Y sólo quiero morirme... morirme yo también.— Grito temblando de frío. Está lloviendo aún más fuerte. Pero no sólo llueve en la tierra, llueve también en mi alma. Mi corazón y todos mis sentimientos están llorando. Lloro incluso por Terry que me mira impotente. No soporto esto. Me voy desintegrando y sólo sé que me caigo hacia atrás. Pierdo la noción por unos segundos y Terry me levanta en sus fuertes brazos. No soy capaz de hablar, ni de pensar, o de protestar. Sólo sé que él me lleva cargada y camina rápido conmigo al hombro. Atravezamos los pasillos y todos nos miran.
—¡Por Dios! ¿Pero qué pasó aquí? ¿Grandchester?— Pregunta el rector, el señor Smith.
—Se desmayó en el patio... tal vez la lluvia. Pero bueno, ayúdeme a llevarla a la enfermería. ¡No se quede viéndonos!— Exige Terry mientras yo sigo colgando de sus brazos como una marioneta, sin vida propia. El gordo calvo del señor Smith procura rápido a la enfermera. Me dejan sola en enfermería, sólo con la enfermera. La señorita Hamilton.
—¿Cómo te sientes?— Me pregunta ella luego de examinarme y no encontrar en mí nada anormal.
—Estoy bien. Creo que fue un mareo.— Le digo sentándome. Realmente, mi enfermedad es emocional, del alma, no es nada físico. Sólo estoy mentalmente aturdida. Y con la palma ardiendo. Y pensando en Terry.
—Bien. Por el momento, sólo quítate este uniforme y date un baño tibio. Sécate el pelo y no enciendas el aire acondicionado. Deja que tu cuerpo se caliente, querida. Esperemos que no te resfríes.
—Gracias, señorita Hamilton.
—Flammy. Llámame Flammy.— Me dice ella sonriendo dulce. Es joven, no creo que tenga más de veinticinco años. Alta, delgada y usa lentes. Su pelo negro lo lleva en una coleta larga y sus ojos son castaños.
Me voy a mi habitación, bueno, voy camino a ella y me topo con el trío de arpías.
—¿A dónde vas con tanta prisa, Candy?— Susana me acorrala y sus amigas le hacen de escuderas a su lado. Me miran con malicia y prepotencia y yo pongo mis ojos en blanco.
—Susana, no me siento bien. No estoy de ánimo y necesito bañarme, así que por favor, lo que me tengas que decir, espera a mañana.
—Lo que te tengo que decir, no tomará mucho tiempo.— Aprieta fuerte mi muñeca y trato de zafarme, pero me retiene con más fuerza y yo estoy tan aturdida mentalmente que voy flaqueando.
—Susana, no estoy de humor para estupideces. Suéltame y déjame en paz.
—A quien quiero que dejes en paz es a Terry. Escúchame, bien, si crees que me trago tu cara de mosquita muerta, estás equivocada. Aléjate de mi novio o atente a las consecuencias.— Su mirada y su sonrisa son totalmente maquiavélicas.
—A tu novio, puedes metértelo por el culo si te cabe. ¡Y suéltame!— Me suelto de su agarre, recuperando mis fuerzas de pronto y empujo a Susana para apartarla de mi camino y a su vez se tropieza con sus idiotas amigas.
—Sabrás de mí, Candy. Vas a saber de mí.— Gritó furiosa y enojada y yo sólo seguí mi camino. No le tengo miedo a la muralla china humana. Ella debe tenérmelo a mí si sigue buscando mi lado difícil.
Llego por fin a mi cuarto. Nunca el camino se me había hecho tan largo. Me voy quitando los zapatos y las medias echadas a perder. Mi uniforme hecho una sopa y me quedo desnuda. Me contemplo en el espejo. Mis piernas manchadas de lodo. Mi cara enrojecida por el llanto y me siento tan horrible como me veo. Me siento patética. Me comienzo a jalar el pelo en un ataque de histeria, de frustración. Mi palma comienza arder y de pronto recuerdo a Terry. A Terry y su beso y de pronto mis labios tienen sabor. Saben a él, a su saliba, a su escencia.
Miro hacia mi cama... los ojos tristes de mi perro de peluche me miran como si tuvieran vida. Como si fuera el mismo Anthony sintiéndose desplazado, sustituído. Y pensando... me doy cuenta de que no recuerdo cuál fue el último beso que él y yo compartimos... Me meto en la ducha y pongo el agua lo más caliente que puedo soportar. Cada chorro y gota que cae por mi piel es como una caricia. Acaricio mi cuerpo al compás del chorro de agua que se desliza por mi piel. Mientras mis manos hacen contacto con mi piel, puedo sentir a Terry cerca de mí, puedo sentir su presencia aunque sé que no está ahí. Recuerdo sus brazos apretándome fuerte cuando he llorado... su mano enlazada a la mía, aliviándola... y siento un gran vacío. Lloro mientras el agua cae por mi rostro y me arrepiento mil veces por las cosas que le dije. ¿Es posible que alguien pueda cambiarte la vida en una semana? Termino mi aseo y al menos ya no tengo frío, no frío físico. Me seco hasta casi gastarme la piel y me pongo una pijama de pantalón largo. Seco mi pelo como me indicó la enfermera. No bajé a cenar. A veces... a veces sólo quisiera dormirme y no despertar jamás.
Pasaron tres días y no he visto a Terry, no he sabido de él desde el viernes y pasé el fin de semana en casa de mis padres, disimulando mi angustia para no preocuparlos más a ellos, no lo encuentro justo. No he logrado hacer amigas todavía y sé que se debe a que con mi amargura no he hecho ni un mínimo esfuerzo. Quiero encontrar a Terry, pedirle una disculpa... no quiero que las cosas se queden así entre nosotros... y es mi único amigo... tengo una conexión muy fuerte con él que aún no alcanzo a entender. Pero lo extraño. Mi palma ardiendo lo extraña, todo mi ser lo extraña y de sólo pensar que nuestras vidas culminen en el disgusto que tuvimos, se me encoge el alma... siempre que no está siendo una amarga sensación de pérdida... un dolor que parece que lo he vivido antes... tal vez en otras vidas... en otras muertes, no lo sé... Camino sin rumbo por todos los alrededores de la escuela a ver si logro dar con Terry y nada... no le he visto en nuestro lugar en el patio... seguro me está evitando y no lo culpo... Me detengo en seco cuando escucho unas voces que vienen del salón de coreografía de las chicas. Me escondo cerca.
—¿Y por qué ahora, Terry? ¿Por qué justo cuando llega la perra nueva?
—¡No tiene que ver con ella! ¡Y no vuelvas a llamarla así!— Puedo ver que Terry la amenaza y la mira con furia. Mi pulso se acelera, el ardor en mi mano es insoportable.
—¿No tiene que ver con ella? ¿Estás seguro? ¿Y por qué la defiendes tanto?
—No la defiendo. Susana, esto no tiene que ver con ella. Tiene que ver con nosotros. Sabes bien que esto no era una relación de verdad... que no te quiero, ni tú a mí... y no pretendo seguir en una relación tan vacía...
—¿Vacía? Te lo he dado todo, Terry. Todo lo he puesto en tus manos...
—Si sólo hubiera sido en mis manos, Sussy. Te has puesto en las manos de todos... no es un secreto para nadie... sé muy bien lo que haces en mi ausencia... ¿crees que soy tan tonto?— Le reclama, sus ojos azules furiosos y la retienen fuerte de su muñeca.
—Eso fue porque tú a penas me miras... me dejas sola muchas veces y yo...
—Y tú necesitas revolcarte con cualquiera para aliviar tu soledad, ¿no?— Susana hizo un ademán de abofetearlo, pero Terry retuvo su mano haciéndola fracazar en el intento y ella lo miró llena de rabia e impotencia.
—¿Y piensas dejarme por la mosquita muerta? Porque según tú es una santurrona...
—¿Por qué te empeñas tanto en traerla a esta conversación? Susana, estoy rompiendo contigo porque no te quiero, porque tú no me quieres y porque no satisfaces mis necesidades. Y no pongas esa cara, porque sabes bien que no hablo de sexo.
—¿Y qué quieres, entonces? ¿Qué tiene la chaparra esa que no tenga yo?
—Deja de traerla al tema, Susana. Y por favor... no quieras saber mi respuesta. Eres bella, Susana, se enteran que tronamos y tendrás a los chicos haciendo cola detrás de ti... así que inténtalo con cualquiera... yo ya no quiero nada de ti.
—¿Y qué quieres?— Grita ella con rabia.
—Amor, Susana. Emociones, añoranza, celos... compañía, comprensión... todo lo que una relación debe tener... ya me cansé de jugar, Sussy.
—¡Ja! Es que no me lo creo... ¿No serás que te has vuelto medio maricón?— Terry sonríe con cinismo y su mirada realmente da miedo.
—Adiós, Sussy. No me busques más. No hay más tú y yo.— Yo me escondí un poco más en el pasillo, Terry por poco me ve. La Susana se encaminó hacia no sé dónde. Estaba hecha una furia y yo me reí para mis adentros.
Me quedé pensando en Terry. Quiero hablarle, pero no creo que ahora que acaba de tronar con Susana sea el momento adecuado. Además, no sé ni por dónde comenzar. No es que sienta que tengo el camino libre ahora que Susana no está... pero me da alegría porque pienso que Terry se merece alguien que pueda satisfacer esa tristeza, esa necesidad... todas esas cosas que mencionó... ¡Ay! Mi mano arde, me duele mucho. Contemplo mi palma y mis ojos se ponen enormes. Hay en ella una pequeña marca, brilla, tiene fulgor, pero es casi imperceptible... no sé si me estaré volviendo loca, pero parece una "T". Parpadeo y sigo andando. Esta vez no tengo ganas de ir al patio... porque recordaré a Terry y el vacío se volverá más inmenso... aunque no necesito estar ahí para recordarlo... desde que lo vi se ha quedado en mí... como una llama que no se consume ni con lluvia ni frio.
Comienzo a vagar por los alrededores de la escuela y una música me atrae. Se escucha un bajo, la batería, como una banda. Conozco la percusión de la canción que alguien debe estar ensayando. Sigo la música y llego a ese salón de ensayo. Entro y no me notan. Me escondo porque... porque Terry está ahí. Está sentado al piano y es él quien está tocando mientras los demás conversan a parte. Son todos chicos. Los dedos de Terry son ágiles en el piano y tiene gracia. Pero... está cantando... está cantando y esa canción es una de mis favoritas. Me dedico a escucharlo.
Terry: Did I disappoint you or let you down?
Should I be feeling guilty or let the judges frown?
'Cause I saw the end before we'd begun,
Yes I saw you were blinded and I knew I had won.
So I took what's mine by eternal right.
Took your soul out into the night.
Y me pierdo con su voz cantando, sobre todo en la letra de la canción. Terry cierra los ojos y canta con sentimiento, con verdadero sentimiento. Viviendo cada palabra de la canción. Y yo analizo la letra.
¿Te he desilusionado o defraudado?
¿Debo sentirme culpable o dejar que los jueces me culpen?
Porque vi el final antes de que empezáramos,
Sí, vi que estabas cegada y supe que había ganado.
Así que tomé lo que es mío por derecho eterno.
Me llevé tu alma en la noche.
Terry no me ha visto, aunque los otros chicos sí me ven con curiosidad. No quiero que me vea, no quiero que se desconcentre y perderme el encanto de escucharlo cantar. No doy ni un solo paso y dedico todos mis sentidos a escucharlo cantar.
Terry: It may be over but it won't stop there,
I am here for you if you'd only care.
You touched my heart you touched my soul.
You changed my life and all my goals.
And love is blind and that I knew when,
My heart was blinded by you.
Mientras más escucho la canción, que he escuchado tantas veces, pero que no había prestado atención a la letra, mi mano arde... y siento dentro de mí cada palabra y cada acorde como una experiencia ya vivida. Como siempre que estoy con él. Cada estrofa va dirigida a mí.
Debió acabarse pero no quiero detenerme ahí
Estoy aquí para ti si al menos te importa.
Tocaste mi corazón, tocaste mi alma.
Cambiaste mi vida y todas mis metas.
Y el amor es ciego y eso lo supe cuando,
mi corazón se cegó por ti.
Sin saber por qué, estoy llorando. Lloro porque a Terry le gusta la música, porque vive de ella y me queda claro lo sensible que es. Los que aprecian la música, los que le dan vida a la letra... y Terry... Terry tiene mucha ternura, mucha pasión. Algo que hace contraste con su rebeldía y su apariencia y es una perfecta sincronía. Sé entonces que no hay nada en él que yo cambiaría. Me gusta verlo perdido en la música.
Terry: I've kissed your lips and held your hand.
Shared your dreams and shared your bed.
I know you well, I know your smell.
I've been addicted to you.
Percibo el sentimiento de pérdida de esa estrofa. Alguien que extraña profundamente. Que recuerda todo lo vivido y lo desea para seguir viviendo.
He besado tus labios y sostenido tu mano.
Compartí tus sueños, compartí tu cama.
Te conozco bien, conozco tu olor.
Me volví adicto a ti.
Está de más decir que yo completa ardí con esa parte de la canción. Sé que él también ardió. Porque de pronto ya no está tocando... está frotando su mano. Entonces, mientras yo me acerco y él no lo nota, se pone a entonar el coro.
Terry: Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
Yo: You have been the one.
You have been the one for me.
Me uní a él en el coro sin poderlo evitar y sus ojos se abrieron con sorpresa. Me está mirando tan intenso y enigmático y sonrío tímidamente, con cierto temor por atreverme a interrumpir su momento sagrado. Sus amigos también me miran. Nadie dice una palabra y me pongo nerviosa. El corto coro aún está a flor de mi boca.
Adiós, mi amor.
Adiós, amiga.
Has sido la única.
Has sido la única para mí.
Un temor me invade porque no puedo descifrar la mirada de Terry. No sé si soy bienvenida en su pequeño universo que no conocía o si debo irme. Entonces él por fin me sonríe y me invita acercarme. Le hace una señal a uno de sus amigos y ponen una silla para mí junto a él. Terry continúa su canción.
Terry: I am a dreamer and when I wake,
You can't break my spirit - it's my dreams you take.
And as you move on, remember me,
Remember us and all we used to be
Puede parecer absurdo, pero mi mano quema porque estoy sintiendo y reconociendo todo lo que expresa esa estrofa. Sé que la mano de Terry también arde, pero no puede aliviarla, porque tendría que dejar de tocar. Esas palabras... puedo sentir que me quema cada una.
Yo soy un soñador y cuando despierte,
no puedes quebrar mi espíritu, son mis sueños los que te llevas.
Y así, según vayas, recuérdame,
recuerda a nosotros y todo lo que fuimos.
Y yo recuerdo nuevamente su beso. Ese momento que siento que ya viví en otro mundo. Algo que fue nuevo y la vez repetido. Algo que me quema, me consume y me vuelve regenerar. Terry sólo canta y yo escucho.
Terry: I've seen you cry, I've seen you smile.
I've watched you sleeping for a while.
I'd be the father of your child.
I'd spend a lifetime with you.
I know your fears and you know mine.
We've had our doubts but now we're fine,
And I love you, I swear that's true.
I cannot live without you.
Juro que todo ya lo había vivido. Todo lo que hacemos... no me resulta desconocido. Mi conexión con él es demasiado fuerte. Esto es muy grande. Todo tiene tanto significado.
Te he visto llorar, te he visto sonreir.
Te he observado dormir por un rato.
Yo habría sido el padre de tu hijo.
Pasé una eternidad contigo.
Conozco tus miedos y tú los míos.
Tuvimos nuestras dudas, pero ahora estamos bien,
y te amo, te juro que es verdad.
Yo no puedo vivir sin ti.
Cuando llega el coro nuevamente, Terry me mira. Me hace seña para que lo cante con él.
Juntos: Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
You have been the one.
You have been the one for me.
Ambos sonreimos y el momento es simplemente mágico. Terry canta la estrofa que queda mientras yo me pierdo en él, en su mundo.
Terry: And I still hold your hand in mine.
In mine when I'm asleep.
And I will bare my soul in time,
When I'm kneeling at your feet.
Mientras canta esa estrofa, me mira y sonríe. Porque tiene mucho significado. Porque la canción fue hecha para los dos.
Y aún sostengo tu mano en la mía.
En la mía cuando estoy dormido.
Y soportaré mi alma en el tiempo,
Cuando me estoy arrodillanto a tus pies.
Me hizo otra seña. Hicimos el coro juntos nuevamente. Sólo falta el final más pegajoso de la canción y ese también lo cantamos juntos.
Juntos: I'm so hollow, baby, I'm so hollow.
I'm so, I'm so, I'm so hollow.
I'm so hollow, baby, I'm so hollow.
I'm so, I'm so, I'm so hollow.
Terminamos y los otros tres chicos aplauden. Nos devuelven a la realidad mientras aún mi mente sostiene el significado de la última estrofa. Repetitiva, pero con mucho sentimiento.
Estoy tan vacío, nena. Esto tan vacío.
Estoy, estoy tan, tan vacío.
Estoy tan vacío, nena. Esto tan vacío.
Estoy, estoy tan, tan vacío.
Después que Terry me presenta a sus amigos, nos quedamos totalmente a solas y me puse nerviosa. Terry me mira y sonríe, con malicia, con su adorable diablura. Con su hermoso y rebelde cabello largo hasta los hombros suelto. Su camisilla sin mangas que me permite ver por primera vez sus brazos en todo su esplendor. Noto un tatuaje en tonos oscuros, pero que guarda sentimientos. Son aves y una cruz, tribales, algo muy bien hecho... y tiene un nombre. "Jennifer".
—Hola.— Digo finalmente, por decir algo. Porque no se me ocurrió nada mejor.
—Hola. ¿Viniste a declararme tu amor, pequeña pecosa?
En ese momento todo se volvió luz. Nuestras manos ardieron tan intenso que caí de pronto sentada en su regazo y podría jurar que nuestras palmas se entrelazaron solas.
Continuará...
¡Hola!
Espero que les haya gustado este capítulo. Poco a poco iremos avanzando más y claro, llegarán y participarán más personajes.
A las que celebran hoy el día de las madres, felicidades. Aquí en PR es mañana, pues se celebra el 2do domingo de Mayo.
Gracias por comentar:
Laura Grandchester- Eunice97- mixie07- Iris Adriana- Eri- tefi granchester- Kazy Tailea- LizCarter- Resplandor de la Luna- Amy C.L- kary klais- Ingrid quintulen- WISAL- dulce lu- norma Rodriguez- LUISA- vero- Aseret- Rose Grandchester- Mon Felton
Eri: Lo de las palmas que se queman fue algo que yo me inventé. Para mí es como sus almas reconociéndose, ya que son una reencarnación. Arden cuando están cerca, cuando dicen algo negativo o algo que atente para separarlos, es como una advertencia de que deben permanecer unidos, lo mismo pasa cuando se repite una situación que han vivido en su otra vida. Bueno, espero haberte aclarado las dudas y gracias por comentar, amiga.
La canción que cantó Terry es: "Goodbye my lover" De James Blunt. Les traduje la letra para que todas pudieran entender la conexión con las circunstancias de sus vidas actuales y pasadas.
Bueno, es todo por hoy, muñecas hermosas.
Wendy
