Zafiros y esmeraldas

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 12 Amor y deseo


—Te extrañé mucho, mi amor. Mucho.— Su voz fue más bien un murmullo y sin saberlo ya estaba perdida en sus labios. Tenía tanta hambre de él, lo extrañé a morir. Me está besando con tantas ganas, encendiendo de inmediato mi pasión y me cuelgo a su cintura por un impulso. Él me sostiene fuerte y firme sin ningún esfuerzo y me sigue besando.

—Me hiciste mucha falta, Terry. Nunca vuelvas hacerme esto...—Colgada a su cintura prolongo el beso y estoy ardiendo bajo su fuego. Se sienta comingo en mi cama, quedo a horcajadas sobre él y seguimos besándonos como si el mundo fuera acabarse mañana.

—Nunca vuelvas a echarme. Nunca.— Aunque me está besando, sus palabras salieron con total autoridad mientras sus manos se introducen bajo mi falda y acarician mis nalgas. Su beso asfixiante ahoga mi gemido y me limito a rozarme de lo duro que se pone y lo que me muero por sentir.

—Lo siento. Es que estaba molesta y... ¡ahhh!— No puedo continuar cuando su lengua acaricia mi oreja y sus manos van sobando mis muslos y piernas.

—¿Estabas molesta?— Desabotona los primeros botones de mi blusa, mis pezones se ponen como piedras.

—Sí, porque tú... te pones insoportable y...

—¿Estoy siendo insoportable ahora?— Acaricia mis pechos por la pequeña parte que sobresale de mis botones abiertos. Besa el crecimiento de ellos que sobresale como dos pequeños globos.

—No. Estás divino así...— Me arqueo cuando él mismo me arrastró para rozarme más fuerte de él.

—Y tú estás divina siempre. Tranquila o enojada. Igual te deseo. Quiero hacerte el amor, Candy. Quiero que seas completamente mía.— Si antes estaba mojada, sin duda ahora estoy empapada. Sólo Terry puede hacer que frases tan simples prometan una sección de lujuria ilimitada. De amor en todos sus colores. Pero de pronto se detiene y me aleja poco a poco y me quedo perdida.

—No quería que te detuvieras.

—Yo tampoco quería. Yo tampoco.— Me besa suave en los labios.

—¿Y por qué te detienes?

—Porque no quiero arruinar la sorpresa que tengo para ti. La espera valdrá la pena.— Aún respira con dificultad y yo tengo la tentación de seguir provocándolo, de lanzarme sobre él y apagar todo este fuego que me viene consumiendo desde que lo conocí.

—Yo sólo quiero ser tuya, Terry. No necesito que me lleves al paraíso para tenerme...

—Yo sí lo necesito. Quiero todo lo mejor para ti. Algo que nunca puedas comparar ni encontrar en nadie más.

—Eso ya es seguro, Terry. No encontraré en este mundo a nadie como tú.

—Entonces puedes esperar a este fin de semana.

—¿Este fin de semana?

—Sí, preciosa. Ve pensando cómo le harás para convencer a tus padres porque... te voy raptar durante todo el fin de semana... y... te prometo que te haré el amor sin descanso... serás mi desayuno, almuerzo, merienda y cena.— Me da un beso ardiente y sugerente, pero me aleja a tiempo cuando me emociono demasiado.

—No se me ocurre nada para justificar un fin de semana ausente, Terry...

—A penas es lunes. Algo se nos ocurrirá de aquí al viernes. Mi amor, asegura la puerta, por favor.— Me levanto como un rayo al olvidarme de ese pequeño detalle y aseguro la puerta.

—Quiero quedarme un rato aquí contigo.— Cuando regreso a la cama, me recuesto del espaldar, él a mi lado, su cabeza descansa en mi pecho y lo abrazo con un solo brazo y con la mano libre acaricio su pelo.

—Te lo cortarán cuando entres al ejército.— Digo con pesar.

—¿El qué?— Me pregunta algo alarmado y me río.

—Tu pelo. Y ya no podré acariciarlo así.

—Ah... Guardaré un mechón para ti.— Alza la vista hacia mí y sonríe y amo esa sonrisa, también sus hermosos ojos.

—Terry... ¿el ejército es tu única opción?— Respira profundo y mi palma arde un poco al ver que se avecina nuevamente la tensión.

—Es la más segura, Candy. Ya estoy decidido y es mi última palabra.— Responde con firmeza y mi corazón da un vuelco.

—¿Y si te pido que no lo hagas?— Se voltea hacia mí con brusquedad, pero al encontrarse con mis ojos, su gesto se suaviza y veo un nudo formarse en su garganta.

—Yo no soy el niño amado de papi como tú, Candy. Si no cuento con su apoyo, tendré que abrirme paso yo mismo y necesito dar un paso seguro. No quiero quedarme mediocre y arrastrarte a ti a mi mediocridad.

—Entiendo...— Se me aguan los ojos. No quisiera ver sus sueños hundidos.

—Si yo no estuviera en tu vida... ¿te atreverías a perseguir tus sueños? ¿si no tuvieras a nadie que dependiera de ti?— Sus ojos azules se abren en una señal de alerta y temor.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Que... pienso que estás sacrificando demasiado por mí... y yo... yo tengo dinero de más, tengo mi propia herencia, yo no necesito que trabajes por mí porque...

—Candy, entiende una cosa. Yo, soy un hombre. Yo tengo que asegurarme que nada te falte, yo tengo que proveerte y no al revés.— Machismo en tres... dos... uno... No le reclamo porque de cierto modo... entiendo su punto. Su orgullo masculino y todo hombre que se respete posee al menos un poco de eso.

—Es que... no pretendo darte dinero, eso ya me dejaste claro que no lo aceptarías. Pero... si yo seré tu mujer, tuya, tu compañera... me gustaría verte alcanzar tu sueño. Tienes tanto talento, Terry. Podrías presentarte en una casa disquera... y si te escuchan... tal vez...

—Ya lo hice.

—¿Y?

—No los convencí.

—¿No? Pero... ¿fuiste a otro lugar?

—No.

—Es que te rindes muy fácil, Terry...

—Candy, por favor, ya...

—Sólo te pediré una sola cosa, Terry. Sola una y prometo no pedirte nunca nada más.— Me apresuro con un entusiasmo aniñado y lo miro directo, llena de esperanza y consigo toda su atención.

—Dime.— Dibuja una sonrisa triste, una que dice "dudo mucho que me convenzas, pero te escucho".

—Inténtalo una vez más, Terry. Sólo una vez más. Por mí...— Casi suplico y él abre la boca varias veces, pero no logra hablar.

—Candy... ya te dije que...

—Sólo una vez más, Terry. ¿Me amas lo suficiente para intentarlo?— Admito que estoy jugando sucio, pero no quiero que se rinda tan pronto.

—Está bien. Una vez más.— Me besa, sellando con eso nuestro acuerdo y yo sonrío feliz.

—Terry...

—Sólo pedirías una cosa...

—No voy a pedirte nada, ¡tonto! Te quería comentar que hoy conocía a Karen Klaise... tu prima...

—¡Dios! ¿Te bombardeó a preguntas?

—Sí... bueno, más bien parecía conocer todos los detalles de nosotros...

—Sí. La llevo como goma de mascar en mi zapato desde que comenzó a gatear.

—Es agradable... un poco loca, pero agradable...

—¿Un poco loca? Esa está loca completamente. Pero ha sido algo así como mi cómplice... una buena amiga. ¡Ya sé!

—¿Qué?

—Este fin de semana... vas a quedarte en casa de Karen...— Dijo Terry de pronto con un gesto malicioso y encerrando comillas con sus dedos.

—Buena idea. Hay que ver que Karen esté de acuerdo para que... nos siga en la mentira.

—¿Karen? Esa acepta todas esas locuras gustosa. Sobre todo, porque la mayoría de las veces ella es la mente maestra de todas ellas. Nada te servirá de excusa para que no te haga mía. Completita...— Me susurra en el oído y un cosquilleo me recorre entera.

—Terry...

—Ajá...

—Susana... me amenazó...

—¿Te amenazó? ¿Con qué?— Se altera muy pronto y su mandíbula se aprieta.

—No está muy contenta con que la hayas cambiado por mí.

—Susana se puede ir al mismísimo infierno. Y si te hace algo, si te toca siquiera, acabaré con ella.

—No es necesario. Yo me sé defender.

—Aún así... mantente lo más alejada posible de ella.

—No le tengo miedo. No pienso esconderme de ella.

—Candy, no empieces con niñerías. Aléjate de ella tanto como puedas.

—¡Tú eres quien me trata como una niña! Siempre quieres decirme lo que debo hacer. ¡No me mandas!

—Y este berrinche es de todo una mujer, ¿no?— Me dice burlón y quiero matarlo. Voy directa a lanzarme sobre él, pero detiene mis muñecas en el acto y se ríe. Se está burlando de mí mientras mi rabia crece más.

—Si te comportas como una niña, voy a tratarte como tal... y sí... soy mayor que tú, así que harás lo que yo te diga... y sí, yo te mando. Porque eres mi novia y eres mía.— Y aprieta mis muñecas más fuerte, me obliga a sentarme en su regazo y me besa, duro, ardiente y abandono mi lucha porque... es irresistible... de pronto que me diga que me manda y tengo que hacer lo que me diga nunca me había sonado tan excitante.

—Pórtate bien, mi amor. Y verás cómo siempre habrán premios para ti.

—Ni muerta haré todo lo que me digas ni dejaré que me mandes.

—Lo sé. Pero siempre habrá formas de convencerte... y además... disfruto que me desafíes.— Muerde mi labio inferior y me deja enferma, deseosa.

—Me tengo que ir, Pecosa.

—No... ¿por qué?

—Porque cierta chaparra me hizo prometerle no volarme las clases y además... tengo que practicar con los chicos de la banda.

—¿Puedo acompañarte en los ensayos?

—Claro. ¿Te cortaste la falda?— Cambio de tema abrupto y su rostro es totalmente serio.

—¿Y hasta ahora te das cuenta?

—¿No encuentras que se te fue la mano?— Me reclama mientras me la estira sin éxito y no logra que llegue más abajo de medio muslo.

—Está muy bien así. Además siempre llevo un short debajo...— Me alza la falda para comprobar si es verdad y ya me voy molestando.

—Puedo ver toda la orilla de tus nalgas con este "short".

—¿Y no te gusta la vista?— Sonrío irónica y veo como él se va enfureciendo más. Estoy disfrutándome este momento.

—Me tengo que ir, Candice. Y mañana, quiero ver esta falda varios centímetros abajo.— Me da un corto beso y se va, muy serio y yo hice mi mayor esfuerzo para no reirme.

—¡Candy!

—Karen. Hola de nuevo.— Esta vez le sonrío genuinamente y ella se da cuenta.

—Ya está todo listo. Todo al pie de la letra.

—¿De qué hablas?

—¡No te hagas! Hablo de tu fin de semana... comigo... en mi casa.

—Ah... sí, eso...— Me pongo roja de vergüenza y ella sonríe con picardía.

—Jajajaja. Estás toda rojita. No te preocupes. Terry no te comerá... bueno... no de esa manera...

—¡Karen!

—Lo siento, lo siento. Es que no lo puedo evitar. Jajajajaja.— Pongo mis ojos en blanco.

—¿Vienes al ensayo?

—Claro. Llevo horas practicando.

—¿Practicando?

—Entraré a la banda. Seré vocalista igual que Terry. ¡Ven!— Me arrastra de la mano hacia el salón de ensayo como si yo no conociera el camino.

—Karen, ya íbamos a empezar sin ti.

—Desesperado. Además, mira a quien te traje.— Yo salgo de detrás de ella y Terry se ilumina cuando me ve. Luego mira mis muslos y se pone un poco serio al recordar el asunto de mi falda.

—Sólo por eso te perdono.— Dice Terry y me recibe en sus brazos con un beso casto, pero que no impidió los silbidos y burlas de sus compañeros.

—Ya, ya. Dejen a Candy y al soso de mi primo en paz. Vamos a empezar. Tom, te hablo en serio.— Lo amenaza Karen y algo me dice que hay cierta química entre ellos dos. Tom es el baterista. Es guapo, alto y fornido como Terry. Pelo castaño corto, ojos marrones y al igual que Terry, tiene un piercing en la ceja y también uno en el labio. John está en el bajo, es blanco, pelo negro y ojos cafés. Es guapo también, pero más tímido y reservado. Terry se pone de pie y Karen ocupa por esta vez su lugar en el piano y toma el micrófono. Terry se sienta en otra silla conmigo en su regazo.

—Quiero empezar con esta canción porque... es ideal para mi primo... y refleja sus sentimientos desde que Candy... está en su vida.— Se me enchina la piel y miro a Terry, está tan sorprendido como yo. Cuando empieza la dulce melodía mis sentidos se van... conozco la canción, siempre las presiento y es como si las escuchara por primera vez, como si de pronto me percartara que han sido compuestas para nosotros. Karen comienza a cantar... Terry me abraza por la cintura y coloco mis brazos sobre los suyos.

Karen: Something in your eyes
makes me want to lose myself
makes me want to lose myself
in your arms

there's something in your voice
makes my heart beat fast
hope this feeling lasts
the rest of my life

Karen tiene una voz tan dulce como la canción que está interpretando. Tiene la magia de que yo pueda sentir cada palabra de la letra.

Algo en tus ojos

me hace querer perderme

me hace querer perderme

en tus brazos

Es como un escalofrío porque es justo lo que siento en ese momento en que Terry me abraza fuerte... cada vez que me retiene en sus brazos.

Hay algo en tu voz

hace mi corazón latir más fuerte

deseo que esta sensación dure

el resto de mi vida

Sólo una canción puede expresarlo tan claro... puede hacerme llorar mientras siento su respiración sobre mi hombro.

Karen: if you knew how lonely my life has been
and how long i've felt so low
if you knew how i wanted someone to come along
and change my life the way you've done

Esa estrofa, más que a mí misma, me recuerda a Terry, al niño pequeño, solitario e incomprendido que me imagino cuando me habla de su madre... de sus padres... de su soledad y se me comprime el pecho.

Si supieras lo solitaria que ha sido mi vida

y cuánto tiempo me he sentido deprimido

si supieras cuánto quise que llegara alguien

y cambiara mi vida de la forma en que tú lo has hecho

Karen sonríe al cantar mientras yo estoy transportada en los brazos de Terry. En la letra y en como se ajusta a los dos.

Karen: Feels like home to me
feels like home to me
feels like i'm all the way back where
i come from
feels like home to me
feels like home to me
feels like i'm all the way back where i belong

Así como Karen se desvive en ese coro, me desvivo yo por el chico que me está abrazando fuerte. Y siento justo lo que dice ese pedacito de canción.

Se siente como un hogar para mí

es como un hogar para mí

se siente como si estuviera de vuelta

a donde vengo

es como un hogar para mí

es como un hogar para mí

se siente como si estuviera de vuelta hacia donde pertenezco

Sus besos en mi mejilla hace que sus labios se mojen con mis lágrimas. Mis emociones están a flor de piel y he descubierto algo muy grande, tan grande que me asusta. Pero se lo diré. Se lo diré muy pronto.

Karen: A window breaks down a long dark street
and a siren wails in the night
but i'm alright 'cause i have you here with me
and i can almost see through the dark there is light
If you knew how much this moment means to me
and how long i've waited for your touch
if you knew how happy you are making me
i've never thought i'd love anyone so much

A pesar de que siento que vendrán pruebas... no quiero renunciar a él, quiero aceptar este reto, su amor. Y quiero dar todo por seguir sintiéndolo amarrado a mí, a mi cuerpo, a mi alma.

Una ventana muestra una calle larga y oscura

y una sirena llora en la noche

pero estoy bien porque te tengo aquí conmigo

y casi puedo ver a través de la oscuridad que hay luz

si supieras cuánto éste momento significa para mí

y cuánto he esperado por tu caricia

si supieras lo feliz que me estás haciendo

nunca pensé que amaría a alguien tanto

Mi corazón late sin parar. No hay mejor hogar para mí que sus brazos, mejor refugio que sus besos. Estos son los momentos que quisera hacer eternos.

—Te amo...— Me susurra en el oído y deja un besito en mi cuello.

Karen:Feels like home to me
feels like home to me
feels like i'm all the way back where
i come from
feels like home to me
feels like home to me
feels like i'm all the way back where i belong

feels like i'm all the way back where i belong

Se siente como un hogar para mí

es como un hogar para mí

se siente como si estuviera de vuelta

a donde vengo

es como un hogar para mí

es como un hogar para mí

se siente como si estuviera de vuelta hacia donde pertenezco

— Éste, Candy. Éste conjunto volverá loco a Terry, te lo aseguro.

—Karen, es sólo un fin de semana. No un año...— Karen es mi nueva mejor amiga, el árbitro entre los dos y aunque es cierto que se pega como goma de mascar, como dijo Terry, me siento feliz por tener una amiga a mi lado.

—Candy, la lencería es importante... es como un provocador envoltorio en tu caramelo favorito... y los hombres son como niños... disfrutarán tanto desenvolviendo el caramelo... como comiéndoselo...

—Eres todo una experta, Karen.

—Se lo debo a la revista Cosmopolitan...

—¿Y no tienes algún ejemplar por ahí?

—Sí. Se llama Terry y te está esperando. Apúrate.

Candy ya se está tardando demasiado y yo tengo muchas ansias. Ansias y nervios. Quiero que todo sea perfecto. Casi no puedo creerlo. Será mía. Sólo mía. Joder... quieto, amigo, quieto, aún falta. ¡Genial! Una erección en plena escuela es todo lo que necesito.

—¡Terry!

—Y a Susana para que vuelva a su mínima expresión como un recién nacido.

—No tengo tiempo, Susana.— Intento seguir de largo, pero me retiene.

—Es importante, Terry. Lo juro.— Sus ojos azules están aguados y aunque no quiero, se gana mi atención.

—Más te vale que lo sea, porque de lo contrario...

—Estoy embarazada...

—¿Qué?— Mi cara se transforma en horror. En horror y un miedo feroz.

—Acabo de hacerme la prueba. Es positiva... estoy esperando un hijo, tuyo...— Deja caer un par de lágrimas y yo aún no puedo ni respirar.

—¡Eso no es posible! Siempre usé protección contigo.

—Siempre hay posibilidades, Terry. Estoy embarazada y tienes que responderme.— Me exige y paso desesperado mis dedos por mi cabello y cuando volteo...

—Candy...

Continuará...


¡Hola!

A parte de querer matarme, ¿cómo están? Lo siento, chicas, se los advertí que ahora vendrían los conflictos y para el próximo capítulo... tengan a la mano su caja de Kleenex. No sufran tanto, no hay mal que dure 100 años... ni Terrytana que lo resista, pero es parte del proceso y mis planes con esta historia. Este fic será transcendental para mí. Aún así, prometo una historia hermosa y romantica, ah, y caliente, ¡eso siempre! jejeje ¡qué va! Ustedes saben que mi imaginación es muy rosa, jajajajaja. No, en serio, ya fuera de relajo, esta historia tendrá momentos dramáticos que nos harán llorar a todas, pero no será nada que los rebeldes no puedan resolver... y les repito, disfruten cada capítulo y matiz de este fic.

Laura Grandchester: No he abandonado mi biografía, todo lo contrario, esa pienso terminarla muy pronto para dedicarme de lleno a éste fic. Así que a partir de la próxima semana le daré un buen empujón a los sapitos. ¿LizCarter mi favorita? ¡Celos! ¡Malditos celos! Todas son mis favoritas y las quiero mucho.

Montsex3: Tu comentario me hizo reir bastante, gracias amiga, ¡y mira! Otro capi... aunque también querrás matarme con este final, como les digo siempre a mis lectoras conocidas, confíen en mí.

Gracias también por sus comentarios:

Iris Adriana, Kazy Tailea, kary klais, Candy W. AndrydeG, Luisa, WISAL, Rose Grandchester, dulce lu, Amy C.L, norma Rodriguez, zucastillo, Ingrid quintulen, LizCarter, Odette. escobar. a


Canción: "Feels like home" De: Chantal Kreviazuk (Es la canción de la película "My sister's keeper") Traducida a español por esta servidora, jejeje.

Hasta el lunes, preciosas!

Wendy