Zafiros y esmeraldas
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 13 Sueños rotos
Veo los ojos de mi pecosa esparciendo puro dolor. Llenos de lágrimas, de conmoción, de decepción y nunca, nunca en mi vida me había sentido tan desesperado.
—Candy... Espera, por favor...— En un movimiento rápido, de felino, me acerco a ella y me aferro a su brazo. Soy incapaz de hablar y la miro, ambos nos miramos y el dolor centellea en nuestras pupilas y no sé qué decirle... sólo sé que me duele, que le duele y que quisiera golperar mi cabeza en cada uno de los casilleros hasta morirme.
—¡Terry! Deja de insistirle. Yo voy a tener a tu hijo. ¡Yo soy la que te necesita!— Aprieto los puños y cierro los ojos al escuchar eso. Susana... un hijo mío... sentenciarme a la guillotina me suena más atractivo.
—Candy... por favor...
—¿Por favor qué? ¿Por favor qué, Terry?— Su voz es débil, amortiguada por el llanto y de pronto... yo también me encuentro llorando.
—Quiero que hablemos. Quiero... que se pueda hacer algo... no podemos terminar así, al menos...— Me arde mucho mi palma, sé que a ella también porque se la está frotando desesperadamente.
—¿Y cómo debemos terminar, Terry? ¿Luego de llevarme también a mí a tu cama?
—No, Candy... sólo... que no puede ser ésta nuestra despedida... al menos espera a que...
—¿Esperar? ¿A que nazca tu hijo?— Está siendo cortante, visceral y mi paciencia se está agotando cada vez más, pero... ¿cómo podría culparla?
—Terry, ella no te quiere, déjala ir. Yo sí te quiero. Soy la madre de tu hijo... ¿podrías dejar de humillarme tanto?— La voz de Susana me produce un terrible dolor de cabeza, volteo a mirarla con rabia, a ella y a sus manos situadas en su vientre plano por el cual no siento atracción ni sentimiento alguno. Quisiera gritarle tantas cosas y entonces veo sus ojos aguados y me contengo. Esto es demasiado para mí.
—Ve con ella, Terry. Con tu hijo.— A mi pecosa se le quiebra la voz por completo y me da la espalda caminando a paso firme mientras que mis pies parecen confinados a las locetas del suelo.
—¡Candy!— La detengo por un brazo, suavemente, sin brusquedad a ver si así consigo que no rehuya y ella me mira a los ojos, mis ojos que la miran empañados por las lágrimas.— No voy a obligarte ni exijirte nada, sólo quiero que hablemos un momento a solas... sólo eso...— Es a mí a quien se le quiebra la voz en ese momento y aunque no lo hice a propósito, consigo la atención de Candy, consigo una oportunidad.
—Está bien, Terry. Hablaremos.— Entre lágrimas, me regala una sonrisa débil e irónica.
—¡Terry! Tú y yo necesitamos hablar. ¡Tú y yo!
—¡Susana!— Levanto la voz y alzo mi mano hacia ella, no con la intención de pegarle, sino para ponerle un alto y ella retrocede y se pega hacia un casillero miedosa como un cachorrito.— Cuando haya hablado con mi novia como Dios manda, me ocupo de ti.— Mi voz fue firme por fuera, pero temblé por dentro. "Mi novia". Hasta hace unos minutos eso era lo que yo sabía, que Candy era mi novia, que iba hacerle el amor, hacerla mía por siempre... y parece que... ya ni siquiera será más mi novia. La tomo de la mano y ella acepta, sé que no es porque esté de acuerdo, sino... porque no está fuerte para luchar. La llevo hasta nuestro lugar en el patio. Viernes, escuela casi vacía y especialmente en ese punto, no hay ni un alma además de las nuestras que ahora vagan heridas y resquebrajadas.
—Candy... yo... a penas me estoy enterando. Necesito tiempo para pensar en todo esto, analizarlo... ver mis opciones, todas las probabilidades de que...
—Yo no soy una opción, Terry. No voy a esperarte sentada. Te acostaste con ella... le hiciste un hijo. Ahora enfrenta tu responsabilidad y por favor...
—Siempre me cuidé con ella, Candy. Siempre. Sólo estuve con ella en dos ocaciones y siempre me cuidé...
—Al parecer no te cuidaste bien. ¿Y dónde quedo yo en todo esto?
—Tú... eres mi novia, es a ti a quien amo y no quiero perderte...— Me aferro a ella desesperado, apreciando cada segundo a su lado antes de que venga lo inevitable porque absurdo es pensar retenerla a mi lado en estas circustancias.
—¿Tu novia?—Sonríe sardónica, una sonrisa dolorosa.— Ya no, Terry, ya no... ya no hay nada más que podamos hablar o acordar. Ve con la madre de tu hijo, con ella sí tienes mucho que hablar.
—¡No quiero nada de ella! ¡Y no quiero a ese niño!— Grito y la veo cubrirse con miedo y también percibo el horror en sus bellos ojos.
—¡Terry! ¿cómo puedes decir eso? ¿Qué culpa tiene ese niño?— Me reclama con rabia y dolor y todo mi mundo se apaga de golpe. Mi palma arde despiadadamente y aunque ella se muestra renuente, la uno a la suya.
—Me está separando de ti. De lo que más amo y por eso no lo quiero.— Ella aprieta fuerte mi mano y me mira llena de compación, no hay en su rostro ningún rastro de dureza.
—No cometas el mismo error de tu padre, Terry. El bebé no tiene la culpa de nada... no dejes que crezca sin tu amor, sufriendo lo mismo que tú.
—Es que... no es lo mismo, Candy. No es lo mismo si fueras tú.
—No te entiendo, Terry...
—Si fueras tú la que fuera a tener a mi hijo y no ella.— Lloro y automáticamente sitúo mis manos en su vientre y lo contemplo... un instinto que no siento por Susana, pero que por ella, aún cuando nunca la he poseído, sale tan natural y me causa alegría y no angustia. Lo acaricio un rato y ella me lo permite empapada en llanto y yo quisiera quedarme ahí una eternidad... como si con eso fuera a cambiar el curso de la situación y de verdad fuera ella la embarazada y no Susana... Juego con su ombligo... no tiene el piercing que llevaba la dichosa "A". Sólo la perforación, el vacío... el mismo que dejará en mi corazón.
—Y yo también, Terry. No me imagino con un niño en estos momentos, pero... me cuesta más imaginarme a Susana con tu hijo. Y mil veces preferiría ser yo...
—Candy... no me dejes...—Lloro y la abrazo fuerte, casi siento que su pequeño cuerpo va a quebrarse. Nos miramos fijo y me atrevo a besarla y ella no se resiste. y es el beso más agridulce que compartimos jamás. Entonces viene lo inevitable... ella me aparta abruptamente y me golpea la soledad, el frío...
—¿Te das cuenta de lo que me pides? Pretendes que me quede contigo... con tu ex embarazada... pegada a nosotros. Piensas que puedo soportar... durante meses el que ella se pavonee por toda la escuela con una barriga tuya...
—Candy... a lo mejor...
—Cuando vengan la situaciones, ella te necesitará. ¿Y entonces? Vas a dejarme a mí cada vez que ella tenga una cita, cuando tengas que acompañarla si se le presenta algo... estar pendiente de ella, cuando demande atenciones... tal vez que la consientas... que participes del proceso... como toda mujer que espera... ¿crees que yo podré vivir con eso?— Ella tiene razón. No sé en qué estoy pensando, pero no puedo evitar aferrarme a cualquier esperanza. ¡Dios! No la quiero perder. Lo único bueno que me ha pasado en la vida.
—No, Candy. No pretendo eso. Lo siento. Lo siento tanto.— Me ahoga el llanto, me siento tan vulnerable y derrotado como un niño.— Sólo dame un poco más de tiempo... yo aún no estoy seguro... no creo que...
—¿Tiempo? ¿Me pides tiempo? ¿Y si fuera al revés? ¿Y si fuera yo quien tuviera la sospecha de estar embarazada de otro?—Me expone la situación en viceversa y mi cara se transforma por completo en horror. Los celos me carcomen.
—¡Eso nunca pasará! Tú eres mía, Candy. ¡Mía!— La aferro a mí nuevamente, con furia, pero dentro de mí, sé que nunca en mi vida he dicho algo más absurdo.
—Claro que soy tuya, Terry. Soy completamente tuya aunque ya no te tenga. Pero... no puedes tenermos a ambas. Ya no puedes tenerme, no importa cuán tuya yo me sienta.— Estalla en un llanto desgarrador, lastimero como un ciervo herido y se lanza a mis brazos y yo doy mi vida entera por no verla llorar, no por mi causa.
—No quería que se acabara así, Terry. No quería que terminara de ninguna manera.— Llora con la carita enterrada a mi pecho. Mi mundo se ha quebrado por completo, mi mundo y mis sueños.
—No tiene por qué acabarse, Candy. Dame un poquito de tiempo... tal vez no haya ningún...— Trato de aferrarme a mi única esperanza, pero Candy tiene más determinación que yo, no me escucha. Está sellando nuestro destino. Mi corazón se oprime y mi palma arde tanto... no se alivia con la suya porque ambas están demasiado lastimadas.
—No, Terry. Ya. Hagamos las cosas bien. No me retengas, por favor. No seas egoísta.— Se separa de mi abrazo y asiento.
—Está bien. Pero antes... quiero que sepas que te amo, que nunca te he mentido. Te amo más que a mi vida y te amaré siempre. No habrá nada que me duela más que saber... que al final nunca has sido mía...— Está llorando... pego mi frente a la suya, nuestras narices se rozan, como antes... como no lo volverán hacer. Coloco mis manos en sus caderas y ella me lo permite, me niego a dejarla ir.— Iba a darte esto hoy... cuando... cuando te hiciera el amor.— Saco la cajita de mi bolsillo y le muestro el piercing que encargué para ella. Ella lo mira y llora con más fuerzas, pero a la vez me regala una sonrisa. El piercing tiene un corazón rojo rubí que quedaría ubicado en el pequeño y delicado surco que es su ombligo y caerá una cadenita de oro de la que cuelgan una "T" y una "G" delicadas y diminutas también en oro. Ella se levanta la blusa y deja que yo se lo ponga. Termino y beso su ombligo. Lo beso como lo hubiera besado este mismo día mientras la hacía mía.
—Soy propiedad de Terrence Grandchester.— Me dice sonriendo mientras llora. Se da cuenta de lo posesivo que soy. Y sí, esa era la idea, que ella fuera mía.
—Mi propiedad no, pero sí eres mía. Eres mi amor.
—Terry...
—Dime...
—Te amo.— Lo soltó paralizándome por completo mientras asentía y un par de lágrimas caían. Me hizo sonreir en medio de mi gran amargura.
—¿Me amas?
—Ujum. Pensaba decírtelo cuando... me hicieras el amor.— Se pone rojita y me le acerco con la firme intención de robarle otro beso.
—¡Terry! ¿Cuánto tiempo más necesitas para mandar a esta mujercita al infierno?— Si Candy no me detiene en ese justo momento, habría estrangulado a Susana sin ningún miramiento.
—Yo ya me iba. Adiós...— Dice Candy y da la espalda. Me deja solo... con ella... me deja con mi desgracia.
—Mi hijo y yo te necesitamos, Terry.
—¿Tu hijo y tú? De eso tenemos que hablar.
—¡Candy! ¿Pero...?
—No me preguntes, Karen. ¡No me preguntes!— Me lanzo a los brazos de mi única amiga llorando. Veo en sus ojos una horrible preocupación, pero por el momento no puedo hablar. No puedo...
—Candy... háblame... ¿qué te hizo Terry? Ahora mismo lo descalabro entero si te ha hecho alguna...
—¡Ay Karen!
—¿Qué? ¿Qué pasó?
—Susana...
—¿Susana? ¿Qué te hizo esa perra?— Karen tiene un gran instinto protector, igual que su primo. Viene en los genes.
—Está embarazada. De Terry.— Me cuesta pronunciar esas palabras. La cara de Karen se cae de la impresión y del horror.
—¿Qué? ¿La perra va a tener un hijo de mi primo? ¡No! Pero hay que ver dónde Terry mete su polla.
—¡Karen!
—Lo siento, lo siento. ¡Estoy alterada! Pero... ¿eso les consta?
—¿Qué quieres decir?
—¿Que si la perra esa tiene evidencia de su repentino embarazo?— Me grita con desesperación, como si yo fuera una niña boba que no se entera de nada.
—¡Y yo qué sé! Los escuché hablar. Ella le dijo que se había hecho una prueba... estaba llorando y hasta el momento... dice fírmemente que está embarazada... de él.
—Eso a mí no me cuadra. Mi primo es loco, pero no creo que sea para tanto.
—Dijo que sólo estuvieron juntos un par de veces y que siempre se cuidó.
—¡Claro! A Terry ni siquiera podrías hablarle del tema de tener una familia... mucho menos de hijos no deseados. Antes se mandaría a castrar.— Me desconcertaron las palabras de Karen.
—¿Terry no quiere familia?
—No. Bueno, al menos eso decía siempre. Terry decía que no iba a casarse, que no cree en el matrimonio y que nunca tendría hijos.— Mis ojos se abren de par en par, experimento una sensación muy poco agradable.
—Oh...— Es todo lo que puedo expresar... creo que aún estoy impactada con la revelación.
—Terry... ha sufrido mucho el desprecio de su padre. Ha visto como su madrastra sufre por los desplantes de su esposo y de alguna manera eso lo ha marcado. Piensa que si tiene un hijo... lo hará sufrir como han hecho con él. Pero el miedo más grande de Terry es... que si un día se casara y tuviera un hijo... su mujer... muriera dando a luz como su madre...
—¡Dios! Ahora entiendo tantas cosas...— Murmuro llorando. Mi pobre rebelde. Mi pobre niño malo lleno de amargura, de miedos, de inseguridades. Pero él dijo que sería diferente conmigo... lo vi acariciar mi vientre con ternura... sentí sus besos, sus caricias en él y el deseo de que yo me encontrara en el lugar de Susana. —¡Ay!— Me quejo porque me arde la mano y me duele el pecho. Me dejo caer hacia atrás en la cama de la habitación de Karen. Mis ojos se cierran involuntariamente...
—¡No! No lo hagas, Susana, por favor...— ¿Susana? Es extraño. Susana está de pie ante la azotea de un edificio... un hospital. Piensa lanzarse y yo trato de detenerla. Todo es tan raro. El ambiente es antiguo y sombrío y yo siento un gran vacío. Una pérdida enorme.
—¡Aléjate, Candy! No quiero que vengas aquí a ofrecerme tu lástima. Ya tienes a Terry, déjame morirme en paz.— ¿Morir en paz? No la entiendo... ¿y por qué veo a Susana en mi sueño? ¿Por qué usa muletas? ¿Y por qué luce tan falta de vida? ¿Y esas ridículas coletas caídas?
—No lo hagas, por favor... Terry no te abandorá. Te lo prometo.— Consigo su atención y gracias a Dios llegan dos médicos y Terry junto con ellos. Terry me mira lleno de pena y toma a Susana en sus brazos y entonces comprendo. Le falta una pierna.
—¿Por qué no me lo dijiste, Terry? ¿Por qué no me dijiste que ella salvó tu vida?
—Pensaba hacerlo, pero...— Lleva sus manos a su pelo en un gesto desesperado mientras su llanto aflora inevitablemente.— No supe cómo, Candy. No supe cómo barrer con todos nuestros sueños.— Se acerca a mí y toma mi rostro en sus manos y lloro por él.
—Quiero hablar con ella.
—¿Para qué? No, Candy. Si lo haces sé que vas a dejarme... sé que te manipulará...
—¡Quiero hablar con ella!— Le grito y veo como él baja sus manos con rendición e impotencia.
—Está bien...— Me conduce a la habitación de Susana, pero no entra conmigo.
—Candy...—Murmura Susana con el rostro apagado.
—Susana... lo sé todo. Sé de tu sacrificio por Terry... ahora me doy cuenta cuánto lo amas...
—Candy... yo lo amo, es verdad, pero él... él te ama a ti y no importa cuánto yo...
—Se quedará contigo, Sussy.
—Yo sé que Terry no me ama, Candy. Lo supe siempre y yo... yo quise interponerme entre los dos... yo...
—Shh... no digas más. Soy yo la que no se interpondrá, Susana.— Salgo de ahí con el alma partida en dos. Una noche muy fría y tengo un enorme abrigo rojo.
—¡Candy! ¿Qué te dijo?— Terry me acapara rápidamente y puedo ver en sus hermosos ojos azules cómo brilla la esperanza... esperanza que yo haré añicos aunque no sea mi voluntad.
—Todo está dicho. Me voy, Terry. Cuídala. Te necesita más que nunca.— Veo como su rostro se rompe en un dolor agudo, cayendo al suelo en pedazos al igual que su corazón... y el mío...
—¡No! Candy no... tiene que haber otra solución. Por favor... vamos hablarlo una vez más...
—Terry... no hagas las cosas más difíciles. No eres para mí. Ya lo entendí.— Entonces es mi voz la que se quiebra y se reduce ante cada palabra que pronuncio y pinchan mi lengua como un bocado de espinas.
—¿Cómo puedes decir eso? ¿Cómo es que renuncias a mí? ¡No te irás! Hicimos el amor, Candy. ¡Eres mía!— Y se aferra a mi cintura desde atrás y su contacto tan íntimo me hace recordar la noche anterior en que me hizo suya. La única noche que estuve en sus brazos y fui su mujer.
—Terry, por favor... puede que yo sea tuya y siempre lo seré, pero tú... tú ya no eres mío...
Y me fui. Me fui dejándolo atrás y me lancé de bruces hacia el vacío de mi desgracia, arrastrándolo a él sin querer. Tengo frío en el alma. Estoy rota... en estos momentos, irreparable. En el tren que me devuelve a mi realidad revivo uno a uno los momentos a su lado. Escucho una melodía. Una canción mientras cierro mis ojos y recuerdo esa noche de bruma en el Mauritania... la noche en que lo conocí.
Though our time alone was short
I still hear the birds sing
We may never have the time to see what love
to see what love can bring
Oh my love I just wanna make you mine
Él estaba tan triste y yo sin miedo me acerqué. El recuerdo de un pasado amor me llevó hasta él. Pienso en lo poco que compartimos, pero todo fue siempre tan grande y significante.
Aunque nuestro tiempo a solas fue corto
yo aún escucho los pájaros cantar
Puede que no tengamos el tiempo para ver lo que el amor...
para ver lo que el amor pueda traer
Oh, mi amor, yo sólo quiero que seas mía
Un tiempo tan corto... y tantos momentos vividos a su lado. Un baile, un baile de disfraces se muestra ante mí... Terry y yo estamos bailando... estamos riendo felices. La canción me está diciendo algo.
I recall the night we met
there was music in the air
Can't forget the warmth of your embrace
And when we danced I could feel your loving care,
but you left, not a shadow not a trace .
En un hermoso verano, estamos bailando cerca de un lago. Y podemos sentir la música aunque no hubiera ninguna. Siento mágico cada momento vivido a su lado. Entonces días después lo busco. Sólo hay una carta suya. Una despedida. Corro alcanzarlo. Corro y corro, pero no lo alcanzo. Un barco lo trajo a mi vida, un barco lo está apartando de ella. Y cada palabra, cada acorde de la canción que suena me duele.
Yo recuerdo la noche en que nos conocimos
había música en el aire
no puedo olvidar la calidez de tu abrazo
y cuando bailamos pude sentir tu caricia amorosa,
pero te fuiste, sin una sombra, sin un rastro
No te alcancé. Me dejaste sin preguntar si yo sería capaz de vivir por siempre sin tus ojos, sin tu voz. Te fuiste y yo no supe si me amabas aún después del beso. Te fuiste a perseguir tu sueño y yo siempre estuve contigo de alguna manera.
And I will always be there with you every single day
Even if you cannot see me I will never go astray.
A love like ours can even stand the test that time will bring.
So much more than a fling.
Fue fría nuestra despedida, nuestra primera despedida, no más fría que la última. Sólo sé que me duele el alma. Que te he perdido nuevamente. Esta vez tú me suplicaste y yo te dejé ir. No luché por ti y me duele cada célula del cuerpo y de mi ser. Y ahora te amo más que nunca. Ahora que no te veré. ¿Puede esta canción dolerme más? Siento en ella tu reclamo.
Y yo siempre estaré ahí contigo cada día
aún si no puedes verme, yo nunca me desviaré.
Un amor como el nuestro puede aún pasar la prueba
que el tiempo traerá.
Mucho más que algo pasajero.
La vida sin ti me parece una mentira. Tanta espera, tanto sufrimiento y al final... al final tengo que dejarte por propia voluntad. Y a pesar de mi gran estupidez, de mi falta de coraje... yo te espero y tengo fe de reencontrarnos.
Even if you love me so I can only wait so long,
time has passed and I'm starting to forget.
Could it be, could it be that I was wrong,
Wrong about, wrong about the night we met.
Y esa estrofa me golpea en lo más profundo porque tienes razón. Yo misma te dije que no estábamos destinados a estar juntos. Cuando hasta las piedras me gritaban que eras mío. Me dueles, amor mío. Me dueles mucho y no me alcanzan las lágrimas para todos los años que voy a llorarte.
Si tú me amas también yo sólo podría esperar tanto,
el tiempo ha pasado y estoy comenzando a olvidar
podría ser, podría ser que me equivoqué,
me equivoqué acerca...
acerca de la noche en que nos conocimos
Me suena a que te dejé un gran dolor que no merecías. Y tal vez el hermoso amor que me tenías, tal vez se fue... y yo no peleé por él, por ti...
Y yo siempre estaré ahí contigo cada día
aún si no puedes verme, yo nunca me desviaré.
Un amor como el nuestro puede aún pasar la prueba
que el tiempo traerá.
Mucho más que algo pasajero
Para estas alturas, seguro que tu amor se ha cansado de esperarme. Ya los años no me emocionan al mirarme al espejo. Ya tanto ha pasado y tu amor nunca volvió. Pero yo te amé siempre, Terry. Tú siempre fuiste el único. Puedo escuchar el eco de tu voz. Tú eres esa música que escucho y me tortura.
Don't think that you can treat me just like any other boy ,
I've waited for your love to take me to another world.
And now I see you never cared about me in that way ,
our love has gone away
Y dicen que no te amé lo suficiente. O que no me amaste lo suficiente. Lo que pasa es que yo no me di cuenta de cuánto te amaba... hasta que tuve que sufrir tu ausencia eterna.
No creas que puedes tratarme como a cualquier otro chico,
He esperado porque tu amor me llevara a otro mundo
y ahora veo que nunca te importé de esa manera,
nuestro amor se ha ido
Siento una pena grande y profunda. Estoy vieja y cada arruga de mi piel marcan cada uno de los días que te he llorado...
—Candy...— Una voz me llama. Es mi propia voz, pero no soy yo... es otra chica, otra chica igual a mí.
—Yo lo perdí una vez. No lo pierdas tú.— Me dice la que es igual a mí. Está llorando y temblando de frío a pesar de su grueso abrigo rojo.
—¿Quién eres?
—Quiénes somos. Yo soy tú. Y tú eres yo.
—¡Hey!— Intento tocarla, acercarme, pero se aleja.
—No te mientas. No lo dejes ir... no dejes que ella te lo quite.
—¿Ella?
—¡Susana! No dejes que te lo quite.
—Pero...
—Lucha, Candy. ¡Lucha!— Me grita con insistencia, pero sus ojos llenos de lágrimas.
—¡Espera!
Continuará...
¡Hola!
Bueno, chicas, espero que les haya gustado este capítulo y que no hayan llorado tanto. Se los dejé porque a partir de mañana tengo la firme intención de terminar "100 sapos". Quiero finalizar ese fic esta semana para poder dedicarme a éste de lleno y organizar y estructurar todas las ideas que tengo con esta historia.
Gracias por sus comentarios:
Montesex3, TerribleAle, bettysuazo, zucastillo, Nerckka, Iris Adriana, Zafiro Azul Cielo 1313, Ingrid quintulen, Betk Grandchester, eri, dulce maria, Amy, dulce lu, LUISA, alix, Laurita White, WISAL, Kazy Tailea, Rose Grandchester, Laura Grandchester
LUISA: Amiga, me dio mucha tristeza lo que me comentaste. Espero que todo vaya bien. Que tu corazoncito funcione como debe ser. Si quieres que te envie al Dr. Grandchester, me avisas. Ya en serio, espero cuando vuelva a saber de ti, que las noticias sean alentadoras. Cuenta con mi apoyo y mis oraciones. Tu cariño vale mucho para mí.
La canción es: "I will always be there" De: Niki Haris. Me gusta escribir yo misma la versión en español, pero en youtube está disponible con sustítulos. Escuché esa canción ayer mientras veía la película "Bloody Mary" y me enamoré de la canción. Tiene tanto sentimiento y sin duda me transporta a todo lo que vivieron Candy y Terry.
Hasta pronto,
Wendy
