Zafiros y esmeraldas

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 15 Todo de mí


Y así, colgada a su cuerpo recibo sus besos desesperados, su vida de vuelta y me aferro a su cuerpo como una hiedra a una roca.

—Terry... era mentira... todo fue mentira...— Comienzo a parlotear zofocada por sus besos.

—¿El qué, mi amor? ¿El qué es mentira?— No para de besarme y casi no me queda aliento... no hay nada más extasiante y alucinante que colgarme de él y sentir sus manos sobre mi piel.

—Susana... la descubrí... no está embarazada, todo fue...

—Shhh... entonces ya no me importa... no me digas nada más.— De mi parte ya no hicieron falta las palabras y me entregué a sus besos y caricias... a su desesperación y mi sed de él.

Sigo colgada de su cintura y disfruto sus caricias en mis muslos, mi trasero y mis pechos... entonces éste es el momento, ahora y aquí... Va caminando conmigo a tropezones hasta llegar a la habitación y asfixiándome con sus besos ardientes y mis manos enredándose en su pelo... él tiene un jean largo, está descalzo... sin camisa y estoy bien sujeta en sus brazos fuertes... me siento tan pequeña y vulnerable.

—Te extrañé tanto, Candy... tanto...—Me dice mientras me despoja de mi blusa y ambos estamos temblando... de tanto amor, de tanta pasión, de tantas ganas de posesión.

—Te extrañé igual... no puedo estar sin ti,Terry... sin esto... Te amo.

—Nunca me vuelvas hacer eso. No vuelvas a dejarme... nunca, por favor...— Me vuelve a besar y cada beso es más abrumador que el otro... sus labios en mi cuello y sus manos desesperadas buscan desabrochar mi sostén.

—Nunca, Terry. Ya nunca más. Soy tuya... por siempre...

Me devolvió a la vida al recalcar que era mía. Y por supuesto que será mía porque nada va impedir que le haga el amor en estos momentos... ella será mía para siempre. Y siempre la querré así, hermosa, ardiente y dispuesta y yo siempre moriré por ella, como en este momento moriré si no tengo su cuerpo bajo el mío, si no la poseo por siempre.

—Te amo...— Le susurro porque quiero que lo tenga siempre presente y claro.

Me muero por suplicarte que no te vayas, mi vida

me muero por escucharte

decir las cosas que nunca digas

mas me callo y te marchas

mantengo la esperanza

de ser capaz algún día

de no esconder las heridas que me duelen al pensar

que te voy queriendo cada día un poco más

cuánto tiempo vamos a esperar

Voy alimentándome de sus labios rojitos y llenos y del rubor de sus mejillas... la veo tan delicada, tan niña y tan mujer a la vez. Me encanta colocar mis manos sobre su cintura pequeña que cabe perfectamente entre mis dos manos y reparto besos en su vientre desnudo, sobre su ombligo en el que cuelgan las iniciales que la reclaman mía y subo a sus pechos de afrodita... perfectos, redondos... llenos y como de ellos mientras la conduzco poco a poco hacia la cama.

Me muero por abrazarte y que me abraces tan fuerte

me muero por divertirte

y que me beses cuando despierte acomodado en tu pecho

hasta que el sol aparezca

me voy perdiendo en tu aroma

me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando

palabras que llegan a este pobre corazón

voy sintiendo el fuego en mi interior

Tiendo su cuerpo pequeño sobre la cama y me arrodillo entre sus piernas mientras admiro su figura y decido bajarle la falda... voy deslizándola lentamente por sus muslos hasta sus piernas y finalmente pasa por sus pies hasta que cae al suelo y sólo está vestida por la diminuta braga blanca y mientras la miro... endemoniadamente excitado... veo como su vientre sube y baja por su respiración agitada... pero su mirada me sonríe y comprendo que ella no tiene miedo... y la voy conociendo... la amo.

Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas

abrir todas tus puertas

y vencer esas tormentas que nos quieran abatir

centrar en tus ojos mi mirada

cantar contigo al alba

besarnos hasta desgastarnos nuestros labios

y ver en tus ojos cada día crecer esa semilla

crear, soñar, dejar todo surgir

aparcando el miedo a sufrir

Estoy muy nerviosa, pero no pienso dar marcha atrás a mis sentimientos. Lo amo y él es mi hombre, es en estos momentos lo más grande que tengo y luego de tanto sufrimiento voy a entregarme a todo lo que siento y voy darle todo de mí... voy a ser suya, que me tenga y me posea... que se llene de mí... quiero ocupar cada vacío y en mi vida sólo quiero que quede él, su rastro, su sudor, su piel... su deseo agonizante que me quema y hace fiesta de mis neuronas. Puedo ver una erección gigante queriendo traspasar su jean mientras él va descendiendo a mis pies descalzos y los besa lentamente luego de contemplarlos. Sus manos hábiles se deslizan desde mis piernas y suben a mis muslos... rozan la parte lateral de ellos y se detienen apretando el comienzo de ellos cerca de mi ingle y me pongo a millón. Sube hacia mí en un camino de besos y se concentra en mi vientre, pasa su lengua por mi ombligo haciéndome cosquillear por el piercing y con sus manos va deslizando mis bragas... cuando ya han bajado hasta mis piernas, con uno de mis pies me lo saco por completo y no sé dónde habrá ido a parar. Estoy totalmente desnuda ante él... por primera vez. Estando sobre mí, pero sin desplomarme su peso encima, besa mis pechos y los chupa y gimo... me derrito y comienzo a necesitarlo intensamente. Quiero que Terry esté en la misma posición que yo, así que levanto mis manos para desabrochar su jean, pero me están temblando tanto que no soy capaz y entonces él sin dejar de besar mi cuerpo, termina la tarea por mí. Se levanta un momento y se deshace de los pantalones y entonces lo veo en bóxer... un bóxer negro que se ajusta perfectamente a él, a su trasero firme y varonil y en la parte delantera pienso que se perforará porque su erección es inmensa y dura y crece en mí el deseo de forma desorbitante. Me muerdo los labios cuando él comienza a quitarse el bóxer mientras me mira directamente y lo tengo cien por ciento desnudo frente a mí. Me maravillo con su cuerpo duro y perfecto. Es tan alto, tan fuerte... su rostro... está sombreado por un leve crecimiento de barba... sus piercings en la ceja y la oreja, sumado a su pelo hasta los hombros alborotado es alucinante... sus brazos y biceps pronunciados y se torso que culmina en "V" hasta donde se asoma su verga gruesa y larga y trago hondo... Entonces él regresa a mí.

—Te amo y te deseo tanto, Candy... voy hacerte mía de tantas formas... quiero tenerte entera... quiero todo tu cuerpo para mí...— Se coloca nuevamente sobre mí, pero sin dejar que su peso me aplaste y con ambas manos acaricia mi cintura y caderas, posicionádolas a cada lado.

—Terry, mi amor... hazme el amor... y no pienses en nada... sólo en nosotros... en que soy tuya.

Me muero por explicarte lo que pasa por mi mente

me muero por intrigarte

y seguir siendo capaz de sorprenderte

sentir cada día ese flechazo al verte

qué más dará lo que digan

quá más dará lo que piensen

si estoy loca es cosa mía

y ahora vuelvo a sentir el mundo a mi favor

vuelvo a ver brillar la luz del sol

Candy no tiene idea de lo que hace conmigo cada vez que me pide que la haga mía. No se imagina que me pone a cien y que mi deseo se dispara hasta el punto que me da miedo porque de pronto sólo quiero enterrarme en ella... que me cobije en su interior hasta extasiarme y derramar en ella todas mis ganas. Pero a ella, a mi ángel, no puedo tomarla de esa manera... quiero disfrutármela toda de a poco, no perder detalle del momento justo en que la esté haciendo mía y grabarme todos sus gestos mientras nuestros cuerpos se hacen uno.

—Y no he dejado de pensar en otra cosa que no seas tú desde que te conocí.— Mi voz fue como un susurro en su oído y me embriagué del estremecimiento que eso le provocó. Sobre ella y explorando todo su cuerpo con mis labios, entrelazo mis manos con las suyas y veo que nos deslumbra un destello en nuestras palmas derechas al unirlas. No puedo parar de saborear su piel... su olor está llenando mis sentidos... tengo a una Venus bajo mi cuerpo, su pelo es una cascada ondulada sobre las sábanas, sus pezones están alterados y oscurecidos por mis besos y chupadas y contemplo con un orgullo primitivo las marcas que he dejado sobre su piel tan blanca. De pronto me rindo y abandono mi cuerpo sobre ella... es desquiciante la sensación de tenerla bajo mi peso... su cuerpecito delicado y pequeño bajo el mío, sus uñitas afiladas arañando suavemente mi espalda y la forma en que se arquea cuando beso su cuello y rozo con mi verga su sexo húmedo y expectante.

—Terry, mi amor... házmelo ya... hazme tuya... quiero sentirte.— Me suplica entre gemidos y voy descubriendo a la niña ardiente que ansía convertirse en mi mujer... mía.

Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas

abrir todas tus puertas

y vencer esas tormentas que nos quieran abatir

centrar en tus ojos mi mirada

cantar contigo al alba

besarnos hasta desgastarnos nuestros labios

y ver en tus ojos cada día crecer esa semilla

crear, soñar, dejar todo surgir

aparcando el miedo a sufrir

Terry tiene un poder sobre mí más allá de toda razón. Quiero apurar el momento y que nuestros cuerpos sean finalmente una sola carne. Estar bajo él es aplastante física y emocionalmente... sentirlo tan grande y tan fuerte... su amor, su posesión, nuestra respiración unidas en una misma, un sólo latido. Lo quiero, lo necesito y lo amo. Me resigno sólo con sus besos y sus manos sobre mi cuerpo... tocándome hasta en el alma y me parece mentira que estoy siendo ya tan suya desde ahora... pensé que lo había perdido... y ahora estoy en su cama... desnuda y bajo el efecto de sus caricias, entregándole mi ser.

—Voy hacértelo ya, Candy... no puedo esperarme más. Necesito estar dentro de ti...— Su voz es ahogada y poco a poco su verga comienza a buscar cabida en mi interior y me tenso traicioneramente, pero no pienso parar esto así se esté acabando el mundo.

—Por favor, Terry, por favor...—Suplico casi a punto de llorar por tanto deseo... tanto amor.

Me está suplicando que le haga el amor y yo estoy suplicando por no correrme antes de tiempo de sólo escuchar lo más sensual y excitante que me han dicho jamás... en labios de ella... es arrollador. Necesito estar dentro suyo... pero... no quiero lastimarla, nunca he estado con una chica virgen y de pronto el miedo intenta traicionarme... no quisiera hacerle daño aún cuando estas ganas que le tengo son inmensas.

—Candy... ¿te acuerdas que te he dicho que cuando quieras algo sólo tienes que pedirlo?

—Ujum...— Es todo lo que es capaz de pronunciar.

—Cuando quieras que me detenga... sólo dímelo.

—Ujum...— Me vuelve a contestar relamiendo sus labios y ya no puedo más.

Vuelvo a entrelazar mis manos con las suyas con firmeza y la aplasto por completo bajo mi cuerpo. Me voy comiendo sus pechos deliciosos mientras voy empujando lenta y suavemente en su interior y aunque no puedo entrar... es desquiciante cada intento de embestida en su estrechés, me acelera la respiración y aunque no la estoy mirando, puedo sentirla arqueada hacia atrás mientras aprieta mi cintura con sus piernas y clava sus uñitas en mi espalda.

—No podré lograr que no te duela... y no sé, Candy... si sea capaz de detenerme...

—Hazlo. Y si me duele, no te detengas... quiero ese dolor... provocado por ti... por tenerte dentro de mí...— Por Dios que ella no sabe lo que dice... lo que está haciendo... ¿cómo me dice eso? Ahora nada podrá detenerme.

Empujo fuerte dentro de ella y entro un poco... una leve embestida que me ha sabido a gloria y ella gime y aprieta los labios, sé que le ha dolido y de pronto me siento culpable por sentirme tan excitado a pesar de eso, pero no me detendré a menos que ella me lo pida... y me costará mucho. Aprieto el agarre de nuestras manos, como si tuviera miedo de que se fuera a otra parte y me apodero de su boca y empujo muy fuerte en su interior... ella me ha recibido hasta la mitad y gritó apagadamente sobre mis labios, pero me siguió besando y me impulsaba hacia dentro con sus piernas.

—Candy... ahora voy a entrar completamente...— Le digo deteniéndome un momento y mirándola a los ojos.

—Estoy lista.— Me responde y la beso porque la amo, la adoro y amo su entrega... la sensación infinita que me brinda su cuerpo.

Doy un empujón fuerte y mis labios esta vez no pudieron apagar el grito agudo y lastimero que salió de ella cuando entré por completo y sentí como mi verga llenaba por completo su espacio... recibiéndome por completo, pero su dolor... me hace sentir un maldito.

—Candy... lo siento...—Intento salirme de ella y creo que además de haberla dejado ir cuando sucedió lo de Susana, es lo más difícil que estoy a punto de hacer en la vida.

—No lo sientas. Volvería hacerlo mil veces más si fuera necesario. Deja que me llene de ti... con todo y el dolor... me gusta este dolor... que me está dejando claro que estoy siendo tuya y quiero vivirlo... quiero que lo vivas conmigo...— Me vuelve a poner a cien en segundos y mientras beso el par de lágrimas que se han escapado de sus ojos, la penetro profundo en embestidas suaves y rítmicas y es lo más delicioso que he sentido. Ella... no se está quejando aunque sé que tiene dolor, pero... se está relamiendo los labios, está gozando de este acto como yo... y se está moviendo conmigo... abre sus ojos de pronto y me sonríe mientras busca mis labios y siento sobre los míos sus gemidos.

La embisto más fuerte y ella ya no llora ni agoniza, sino que está gimiendo y gritando su placer, está moviéndose más rápido y me está orillando al abismo con cada grito. Yo no puedo parar y la penetro cada vez más fuerte y entonces siento su sexo latir sobre mi verga... lo jala y lo comprime y esa sensación la reconozco... se está corriendo. Sus ojos se desorbitan, se arquea y se estremece... su orgasmo me pertenece a mí y me vuelve a despertar el instinto machista y primitivo de saberla mi mujer, sólo mía. El poder de mi climax me acecha y aprovecho ese momento para retirarme de ella, pero lo intuyó y no me lo permitió, sino que hizo más presión para retenerme en su interior y entonces lo comprendí... lo quiere todo, todo de mí... y se lo di... se lo di todo...

—Te amo...— Me dijo con su último soplo y cayó rendido sobre mí.

—Te amo...— Le susurré co el poco aliento que me quedaba, sintiéndome plena, llena, suya...

Continuará...


¡Hola!

La espera terminó. Candy y Terry se han entregado. ¿Quieren otro capi? Este capítulo es la primera parte del próximo... ¿Quieren la segunda parte hoy...? Ustedes mandan ;-)

Espero que les haya gustado la primera vez narrada por ambos...

Gracias por comentar:

dulce lu, luz Rico, norma Rodriguez, Rubi, Eri, Montsex3, Nerckka, CandyAndryGranch, Amy C.L, liz1982mx, Resplandor de la Luna, Ingrid quintulen, Iris Adriana, WISAL, VERO, Kazy Tailea, Maria De Jesus L H, kary klais, comoaguaparachoc, Vero, LizCarter, bettysuazo, Rose Grandchester, Laura GrandChester y Eunice97

Tengo una pregunta... Me gustaría saber si "VERO", "Vero" y "Verito" son la misma persona?

Resplandor de la Luna: Tenemos una conversación pendiente sobre algo que pienso que te encantará, pero es sólo entre tú y yo... así que te espero por mensajería privada para darte los detalles. Mi email es: wendygrandchesterarrobagmailpuntocom.

Comoaguaparacho: Extraño nuestras conversaciones...


Canción de Candy y Terry: "Sin miedo a nada" De: Alex Ubago, feat. Amaia Montero

Un beso enorme y ya saben, si quieren la segunda parte... sólo pídanlo.

Wendy