Zafiros y esmeraldas

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 17 Voluble


—Candice, eso ya lo hemos discutido y quedamos en algo, ¿por qué lo traes a colación otra vez?— Su tono no es nada amable, sin contar que deshizo el abrazo y me siento abandonada y vulnerable sin su calor.

—Lo sé. Es que de verdad no quiero que te vayas, te extrañaría mucho y no sé si...

—Me pediste que le diera otra oportunidad a la música y eso haré, pero si no funciona, entraré al ejército, ya lo decidí y no se habla más.— Y con cada palabra me va alzando más la voz, achicándome y volviéndome gotas saladas que quieren escapar por mis ojos.

—Siempre tienes todo tan decidido. Siempre todo es como tú digas y nunca te importa nada más. ¡Yo no te importo!— Le grito ya estando de pie, igual que él y su rostro se cae de pronto y se transforma en furia y se me acerca acortando el aire, el espacio, encogiendo todo nuestro universo. Asustándome.

—¿Cómo te atreves a decir eso?— Se me acerca de dos zancadas y su cuerpo es una barrera ante el mío, su agarre está en mi cintura, tan apretado que me duele y sus ojos azules se vuelven grises y gélidos, me pongo a temblar.

—Quieres apartarte de mí... quieres irte aunque yo no quiero y me quieres imponer tu voluntad... siempre tienes la última palabra.

—Porque sé lo que es mejor para los dos. Y si he decidido eso, lo he hecho por ti, para tener un futuro seguro a tu lado y que no te falte nada. ¿Por qué no lo puedes entender?— Cierro los ojos y retrocedo un poco cuando alza la voz, pero él no me suelta de su amarre, me retiene... me atrapa.

—Porque no necesito que hagas eso. Yo tengo mi futuro asegurado. Tengo metas, sueños y tengo dinero... y no, no entiendo tu necesidad de quererte ir en contra de mis deseos... el que lo haces por mí es sólo una excusa. Lo único que quiero que hagas por mí es que te quedes conmigo y no me dejes. ¿Por qué no lo entiendes?— Soy yo la que le grito y él de pronto no dice nada, sólo me mira con intensidad, fijamente y sin soltarme.

—Tengo que hacerlo... hacer algo por mí mismo... quiero que lo tengas todo y que todo venga por mí, por mi esfuerzo, entiende que... que es lo que hombre debe hacer... proveer a su familia y tú, tú no lo entiendes y quieres quitarme eso.— Me dice frustrado, ha bajado la voz, pero la furia sigue intacta, lo mismo que su agarre.

—Entiendo lo que dices y no me molesta que quieras superarte por ti mismo, pero... ¿por qué el ejército...? ¿Por qué no puedes simplemente estudiar lo que habías dicho...? No hay por qué tomar decisiones tan drásticas, tenemos todo el tiempo del mundo...

—Candy... no lo pillas, ¿verdad?— Respira profundo y poco a poco va disminuyendo su enojo y va aflojando la prisión en la que me tiene.

—Mi padre me odia... quiero independizarme de él, no quiero que me ayude, no quiero deberle mi carrera y no quiero que piense que él tiene la razón y que me he doblegado a su voluntad. Si he escogido el ejército es por dar un paso seguro... ¿sabes cuántas personas han estudiado y luego no pueden ejercer su carrera? Porque no aparecen trabajos y terminan trabajando en un Dinner...

—Pero... tu familia tiene tanto dinero... no creo que ese fuera a ser tu futuro, es absurdo... alguna herencia han debido dejarte o en algún momento tendrías que encargarte de los negocios familiares...

—¡No quiero nada de ellos!— Explota en furia otra vez y me he asustado tanto que comienzo a llorar. Estoy temblando y me suelto de él.

—Candy... ¡Candy!— Trata de detenerme, pero corro hacia el baño y me encierro, no quiero verlo. En estos momentos no quisiera verlo más.

—Candy, abre la puerta, por favor...— Da unos toques desesperado y yo sólo permanezco parada ante el espejo del lavamanos, con lágrimas en mis ojos, mirando mi reflejo triste y frustrado. Sintiéndome desnuda sin él aunque tengo un hot pant y una franelilla corta y rastros del dolor de mi entrega. Escucho su voz a través de la puerta como un eco.

—Candy, lo siento... sal de ahí.

—¡Déjame en paz!— Le grito y en mi voz se siente el llanto.

—Candy, si no me abres la puerta voy a derribarla.— No le contesto, lo ignoro por completo y comienzo a llenar la tina nuevamente, sin importarme sus llamados y fuertes toques. Pongo el agua muy tibia y me quito la ropa. Me sumerjo por completo y aguanto la respiración hasta el límite... luego subo a la superficie y permanezco así, bajo el agua y pensando en todo. Abajo aún me arde y duele... las tres veces que él ha estado dentro de mí... y dentro de mi alma y me dio todo de él... pero yo lo quiero a él, por siempre, sin tierra de por medio... y él no lo entiende. Cierro mis ojos, lentamente...

—Shhh... Tranquila, soy yo.— Escucho su voz y estoy un poco perdida. Estoy en la habitación y él me tiene envuelta en una toalla, sentada en la cama y estoy tiritando de frío.

—Terry...

—Te quedaste dormida en la tina.— Me dice mientras se da a la tarea de secarme y de pronto abro bien mis ojos y recuerdo todo. Me pongo de pie abruptamente.

—¿Qué hora es?

—Son las once de la noche... ven, vamos a vestirte, no quiero que te resfríes...

—Puedo hacerlo sola, ¿me permites?— Hago un ademán de que salga de la habitación y me mira perplejo.

—No voy a salir de la habitación.—Dice tranquilo, pero firme.

—Me quiero vestir y no quiero que tú me veas.— Abre los ojos como platos y me mira con una sonrisa furiosa y ladeada que nada tiene que ver con alegría.

—Te he visto lo suficiente como para saberme tu cuerpo de memoria, así que por favor, déjate de tonterías y comienza a vestirte. Toma, ponte ésto, hace mucho frío.— Me lanza un abrigo suyo y de sólo tocar la tela se siente la calidez.

—No voy a ponerme eso.— Doy la espalda y comienzo a buscar en mi bulto otra pijama.— Me la pongo de inmediato, un short y una camisilla de maguillos, cuando volteo, Terry está frente a mí con el abrigo en las manos y bruscamente me lo puso. Subió el cierre hasta mis pechos y me colocó el gorrito. Me lo saqué molesta porque además de estar enojada con él, me siento ridícula.

—Eres un dolor de cabeza, señorita Pecas. ¿Por qué te gusta tanto desafiarme?— Se me acerca y acaricia suavemente mi rostro, pero yo estoy resentida y soy toda furia, aparto su mano sin gentileza y él suspira, pero me mira con la misma sonrisa ladeada.

—Tu aspirina llegará mañana por la mañana.

—¿De qué hablas?— De pronto está muy intrigado y yo me disfruto el momento. Mi venganza personal.

—Me voy a casa mañana.— Le comuniqué con mucha frialdad y veo como su rostro se desencaja y por varios segundos se queda sin habla.

—No te irás hasta el lunes por la mañana que te lleve a la escuela.— Me dice así no más, con todo ya decidido por él y no hay nada que quisiera más que ahorcarlo.

—Me voy mañana, Terry.— Recalco la palabra mañana y logro encender su furia una vez más.

—Te vas el lunes junto conmigo. Quítate esa idea de la cabeza porque no pienso dejarte ir, de aquí no sales antes del lunes.

—¡Esto es absurdo! Tú no tienes ningún poder sobre mí y tú no decides cuándo me iré. No lo hago ahora mismo porque es tarde y...—Me acorrala contra la pared y está excitado... duro como una piedra y se me va el aliento por unos segundos.

—No sé por qué no acabas de entender que eres mía y que no pienso dejarte ir. Que yo te mando y que si te digo que te quedas... te quedas... aquí... conmigo... haciéndote el amor.— Estoy molesta, con él y conmigo misma porque esa actitud me ha hecho casi correrme de sólo escucharlo... de sólo estar colgada a su cintura nuevamente... sintiendo su erección.

—¡Tú eres quien no entiende!

—¿Qué es lo que no entiendo? ¡Qué es, Candy!— Grita, pero más que furia, hay pasión en su voz... la habitación huele a deseo, a lujuria, a Terry...

—¡Que te amo! ¡Que también eres mío! ¡Y que no me da la gana de que me dejes! ¡Que no te quiero en el puto ejército!— Durante unos segundos se me queda mirando con perplejidad.

—Si eso es lo que quieres... entonces no entraré al puto ejército... pero donde quiero entrar ahora... es en ti...— Se pegó más a la pared para tener soporte conmigo colgada a él... me dio un beso violento y destrozó mi short y mis bragas, me sacó el abrigo y el resto de la ropa... todo fue prendas volando por la habitación y mientras yo devuelvo su beso furiosa y excitada violentamente, más allá del dolor por la misma excitación y por mis entregas anteriores... lo recibo dentro de mí, muy dentro... mi espacio se llena de él y no importa el dolor... no importa el dolor para que yo empiece a sentir... a arder... lo recibo con gozo... su boca violenta y sus dientes despiadados haciendo sangrar mis labios y los míos a los suyos mientras me penetra fuerte y es delirante... tanto que me pregunto si es normal... si es bueno que me guste tanto, que se sienta tan divino. Que tenga tantas ganas de moverme junto con él y que si es posible... me lo haga más fuerte y me llegue más profundo.

—Eres mía, Candy... mía y te amo... con todo lo que soy... y no soy lo mejor, pero... nadie te amará como yo... con las mismas fuerzas que yo, con las mismas ganas... y puedes comprobarlo un día si deseas... pero tú eres mía... mía...

—Tuya...— Murmuro a penas... me está embistiendo fuerte y me aferro a él como a la vida misma y todo es tan fuerte.

Debes buscarte un nuevo amor

que no guarde sus problemas
que no sea como yo a la hora de la cena
que cuando muera de celos él jamas te diga nada
que no tenga como yo tantas heridas en el alma

—Todo por ti, Candy... todo lo que quieras si con eso te podré tener... de ésta manera, siempre...— Me dio una estocada fuerte que la sentí en lo más hondo de mí. Fuerte, profunda, dolorosa, deliciosa...

—Ahhh...Ohh... mi amor...— Quise decir tantas cosas pero esto está malditamente divino... abrazo su cuello con un brazo y con la otra mano acaricio su pelo mientras él me penetra, fuerte... muy fuerte... hasta que todo cede a él y no me duele... ahora es sólo delicioso...

Debes buscarte un nuevo amor

que sea todo un caballero
que tenga una profesión sin problemas de dinero
sea amigo de tus amigos simpatice con tus padres
y que nunca hable de más

que no pueda lastimarte

—Me tienes en tus manos, no lo dudes... Te amo... todo lo que eres... lo que haces y amo hacerte ésto... entiende que... sólo vivo para ti desde que te conocí.— Sus embestidas son un poco más suaves, mezcladas con sus palabras... son letales para mí, para mi cuerpo y para mis sentidos y soy suya, tan suya... sólo suya.

—Te amo, Terry... y amo ésto y que seas tú quien... ohh... ¡ah! quien me lo haga... ¡ahh!

pero diva me conoces desde siempre
y ahora tengo que decir
siempre digo lo que siento
que no vas a encontrar nunca
con quien mirar las estrellas
alguien que pueda bajarte con un beso una de ellas
alguien que te haga sentir tocar el cielo con las manos

Estoy tocando el cielo con las manos. Me ha llevado a la cama y otra vez estoy bajo su peso, bajo su dominio y es lo más hermoso que existe. Su arrolladora y abrumadora posesión... que no me hace sumisa, pero que me libera... a veces en esa rendición se encuentra la libertad, la verdadera libertad y yo la he encontrado estando prisionera en sus brazos... en su amor.

alguien que te haga volar como yo
no vas a encontrarlo
que no vas a encontrar nunca
alguien que te ame de veras
alguien que te haga llorar de tanto amar
de tantos besos
alguien con quien caminar como dos locos de la mano
alguien que te haga vibrar como yo
no vas a encontrarlo

Ya no hay furia en nuestro deseo, ahora es amor, puro amor y Terry está amando mi cuerpo... viviéndome en cada beso... ya se había corrido en mí de manera violenta y ahora me está haciendo el amor... dulce... saboreando mi cuerpo y cada rincón de piel. Lo acaricio, su espalda, comienzo amar los lunares que tiene ahí, en específico uno que tiene en su hombro derecho. Siento que colapsaré cada vez que toma mi cuello entre sus dientes... cuando lo marca y esa forma tan suave y sutil en que está entrando y saliendo de mí.

—No puedo cansarme de ti, nunca. Hasta que entiendas que eres mía y que eso no lo decides tú.— Oh y me penetra fuerte otra vez y me acostumbro... no creo que pueda desearlo ya de otra manera. Tan posesivo... tan visceral... tan... Terry... y lo amo... por fortuna o desgracia lo amo y soy suya... y me tiene a sus pies aunque no lo sepa.

Debes buscarte un nuevo amor

que se acuerde de las fechas
que no sea como yo

siempre cumpla sus promesas
alguien que pueda quererte solo un poco

y se haga aparte
que no sea como yo

que solo vivo para amarte

pero diva me conoces desde siempre
y ahora tengo que decir
siempre digo lo que siento
que no vas a encontrar nunca
con quien mirar las estrellas
alguien que pueda bajarte con un beso una de ellas
alguien que te haga sentir tocar el cielo con las manos

Su amor es muy grande... más que la cordura, más que todo y es así como quiero estar, suya, prisionera, abrumada, agotada, extasiada y amada... posesivamente amada. Me abro un poco más de piernas, es una reacción involuntaria, de entrega a él, a que me tiene y que le pertenezco... una total bienvenida a sus deseos... a que tome cuánto necesite y cuánto quiera y me voy haciendo insaciable... me lleva a desearlo todo.

—Te amo, mi amor.— Se lo repito una vez más y aprieto su trasero firme y varonil... como si con eso consiguiera tenerlo más adentro, más allá de lo posible.

—Te amo, mi vida.— Entrelazamos las manos y me besa dándome las últimas embestidas.

alguien que te haga llorar de tanto amar
de tantos besos
alguien con quien caminar como dos locos de la mano
alguien que te haga vibrar como yo
no vas a encontrarlo

—Te amo...— Gruñó con su último aliento y me lo dejó todo en ese momento... todo mi interior se bañó de él una vez más.

—De vuelta a la realidad...— Me quejo aunque sonrío. Ya es lunes y estoy dándome los últimos retoques de maquillaje en el espejo antes de que nos vayamos a la escuela.

—Esa falda, Candy... te he dicho de esa falda...— Pongo mis ojos en blanco cada vez que Terry me recuerda que mi falda está muy corta según él. Le doy un besito y hago que olvide el asunto.

—Estoy lista, mi amor.

—Me gustaría que te quedaras aquí... haciéndote el amor todo el día...— Me abraza desde atrás y siento su erección en mi trasero. Me giro para quedar frente a frente.

—También me gustaría, pero... tengo examen y además... se enterarían mis papis y estaría en un gran aprieto...

—Vale, está bien. Vámonos. Quiero ver la cara de Susana cuando nos vea...

Continuará...


¡Hola!

¿Les gustó? Espero que sí :-) Y les recuerdo... (y no me odien, jeje) que ahora es que viene lo bueno... ya casi terminamos la segunda etapa... a sólo tres capis de la 3ra y lo que viene... es fuerte... además de... las aclaraciones del árbol genealógico de ambos jajaja... el órden de todas las reencarnaciones, porque los mismos nombres y apellidos no son casualidad... nada es casualidad...

Gracias a todas las que me dejaron esas palabras tan lindas en sus reviews, en especial las que salieron del anonimato y me dejaron unos mensajes muy bonitos.

Especialmente quiero agradecer a mi hermanita Hermosa, Resplandor de la Luna, te amo, linda.

Y obviamente, gracias por comentar:

Fanny JHG, WISAL, Aseret, bebeserena, Resplandor de la Luna, Maria De Jesus L H, dulce lu, kary klais, luz rico, Alizzz G, norma Rodriguez, bettysuazo, Nerckka, Amy C.L, LizCarter, Iris Adriana, Eunice97, VERO, Odette. e. arriagada, Laurita White, Rose Grandchester, paty 2010

Laura Grandchester: De los sapitos me encargo de mañana en adelante para darle otro empujón.

Las quiero a todas, amigas

Wendy