Zafiros y esmeraldas
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 20 Mi sueño
Voy tan nervioso en la carretera... ya he pasado más de la mitad del trayecto sin darme cuenta, como autómata. Mientras más me acerco a mi destino más nervioso me pongo. Quiero mantener el pesimismo, porque es mi forma y no lo puedo evitar, sin embargo... tampoco puedo evitar sentir esperanzas, esperanzas que me ha devuelto ella, mi pecosa. Cuando ella cree en mí con esa fe tan ciega e inquebrantable, me siento tan grande, poderoso, lo puedo todo... por eso... moriría si le fallo.
—Hola, bienvenido. ¿Eres Terrence verdad?— Me quedo de piedra tan pronto entro al salón de audición. ¿Qué hace ella aquí? ¿Por qué finge no conocerme?
—¿Susana? ¿Esto es una broma?— Le pregunto y ella se sorprende por mi actitud, mi tono fue realmente de pocos amigos.
—Sí... ¿te conozco?
—Bien. ¿A qué estamos jugando?— Le vuelvo a preguntar más que molesto, pero la evidente sorpresa en su rostro me deja desconcertado.
—Yo soy la hija del dueño de esta disquera... y no recuerdo conocerte. Bueno... soy Susana Nicole Marlowe...
—Susana, deja las estupideces, bastante te he soportado en el colegio, si llegaba a saber que eras hija de...
—Ah... ya entiendo...— Dice de pronto con una sonrisa resignada.
—¿Qué es lo que entiendes?
—Hablas de mi hermana gemela... ¿verdad?
—¿gemela?— Pregunto cada vez más perdido.
—Sí... Estudia en el Saint Michael, debió haberse graduado hace un año, pero... bueno. Ella es Susana Enid y yo Susana Nicole...— En ese momento me muestra una fotografía de las dos... son idénticas, sin embargo... la que tengo delante de mí tiene un semblante distinto... digamos algo inocente y una sonrisa a flor de piel.
—Bueno... viniste a audicionar, ¿no?
—Sí. ¿Eres la encargada?
—No... de hecho... yo vine audicionar también...
—¿Tú? ¿Qué no eres la hija del dueño?
—Puedo ser el mismísmo Jesucristo y si no tengo talento, mi papá no me dará oportunidad. Mi papá podría perder cualquier cosa, menos su tiempo y sobre todo... dinero.— Vuelve a sonreir con sus dientes blancos y perfectos, está vestida con un jean azul y un jersey morado de cuello alto, botas a media pierna negras y una elegante coleta, bastante sobria, muy diferente a la extravagancia de su hermana.
—Y bien... ¿estás listo?— La chica es simpática... es de las que te abarcan por completo, conciente o inconcientemente.
—Sí...
—¡Suerte!— Me dice con un guiño, le sonrío y voy apresurado hacia donde está el señor Marlowe que me hace señas con su mano, impaciente.
—Bien, niño, no tengo todo el día. Si aprecio algo, se llama disciplina. Bueno, veamos, siéntate aquí. Colócate los audífonos y muéstranos lo que tienes.— El señor Marlowe no se andó por las ramas. Respiro profundo cuando me pongo los audífonos y ponen la pista de la canción con que audicionaré.
Yo: Oh her eyes, her eyes
Make the stars look like they're not shining
Her hair, her hair
Falls perfectly without her trying
She's so beautiful
And I tell her every day
Tengo mis ojos cerrados mientras me concentro, los abro por un par de segundos y el señor Marlowe me hace un gesto para que continúe, una mujer y otro hombre que están a su lado me miran con buena pinta o eso creo... Susana Nicole me mira embobada... de pronto hago una pausa sintiendo mi palma arder fervientemente luego de una opresión en mi pecho, un mal presentimiento.
—¿Qué pasa, muchacho? ¿Te dieron cólicos? ¡Continúa!— Se desespera el señor Marlowe y yo vuelvo a concentrarme en lo mío.
Yo: Yeah I know, I know
When I compliment her
She wont believe me
And its so, its so
Sad to think she don't see what I see
But every time she asks me do I look okay
I say
When I see your face
There's not a thing that I would change
Cause you're amazing
Just the way you are
And when you smile,
The whole world stops and stares for awhile
Cause girl you're amazing
Just the way you are
—Bien. Suficiente...— Me detengo de golpe, había tenido la intención de cantar la canción completa, pero... si al señor Marlowe le pareció suficiente... En ese momento estoy temblando porque su cara es indescifrable, la de él y sus compañeros, sólo Nicole, porque prefiero llamarle así y no Susana... porque me da escalofríos pronunciar ese nombre, me mira como si yo fuera una criatura celestial... eso me da mala espina, aunque no comprendo la razón.
—¿Y dices que tú mismo escribiste la canción?
—Sí, señor, está registrada.
—Perfecto... Porque con esa canción debutarás.— Dijo como si fuera lo más natural del mundo. Es un hombre de unos cuarenta y cinco años, en apariencia se mantiene bien, recorte sobrio y moderno, pelo rubio y lizo, ojos azules como sus hijas.
—¿Debutar? Osea que...
—Viniste aquí para cantar, ¿no?
—Sí...
—Pues ya tienes un contrato.— Me sonríe con ese triunfo típico de negociante voraz.
—¡Felicidades!— Grita Susana Nicole y me abraza así, sin ton ni son... me quedo perplejo.
—Ehh... Susana Nicole...
—Lo siento, soy muy expresiva.— Se disculpa sonrojada y sonríe tímidamente bajando la vista.
—Puedes llamarme Nicky...
—Bien...— Digo serio y aliviado de al menos no tener que llamarla por el mismo nombre de su hermana. Mi palma está ardiendo horriblemente... me pregunto si le habrá pasado algo a Candy. Decido llamarla.
—¿Chaparra?
—Hola, mi amor. ¿Todo bien?
—Sí, todo bien por aquí... ¿y tú?
—Estoy de compras con Karen...
—Qué bien. Bueno, te dejo, cielo, cuídate mucho, eh... y ojo con los...
—Terry... sólo tengo ojos para ti...
—Aún así. Anden con cuidado. Te amo.
—Y yo a ti, mi amor. Bye.— Me doy la vuelta y me topo de frente con Nicky, me sobresalto.
—Debes quererla mucho...— Comenta con gesto melancólico y me saca un poco de onda.
—¿Ah?
—A tu novia... era tu novia, ¿no?
—Sí. Por ella estoy aquí.
—Me alegra que ganaras tu contrato...
—Gracias...
—¿Y... qué relación tienes exactamente con mi hermana?— La chica sabe cómo hacerme sentir incómodo aunque no sea su intención.
—Ninguna. Hace un tiempo salimos un par de veces. Sólo eso. No existe nada entre ella y yo, ni siquiera hablamos.— Ella abre mucho los ojos y en su boca pronto entrarán moscas si no la cierra, pero quise dejar ese asunto claro.
—¡Vaya! Espero que no suceda igual con nosotros... Me refiero a que... bueno... sé que a penas te conozco, pero... si vas a trabajar con mi papá me gustaría que nos lleváramos bien...
—No creo que haya incovenientes. Siempre y cuando no me atosigues como hizo tu hermana.— La chica vuelve a quedarse ojos y boquiabierta. Lo siento, pero suelo ser muy directo a veces.
—Como digas... no te preocupes. Soy la gemela buena.— Vuelve su típica sonrisa. Me entra una curiosidad por saber por qué ella y Susana no están juntas... ni siquiera sabía que tuviera una gemela... decido no preguntar, lo que quiero es safarme de ella y no darle más cuerda.
—Un placer conocerte, Nicole.— Le sonrío y me giro para irme.
— Nicky.— Me corrige.—¿No me acompañarás a audicionar?— Volteo hacia ella y ahora sí que mi rostro se desencaja. Es rara esta chica... no hace más de una hora que la conozco.
—De verdad me tengo que ir, lo siento.
—Está bien. Adiós, Terrence.— Se le esfuma la sonrisa y no aparta la vista de mí hasta que salgo y me pierdo a lo lejos.
—Veo que vaciaron la tienda.
—¡Terry!— Me lanzo a él, cayendo en sus brazos ante la mirada burlona de Karen, los padres de ella sonríen, todos miran a Terry con adoración.
—Hasta que te dignas a visitarnos, sobrino mío.
—Eso no es cierto tía Meredith... hola tío Sam.— La mamá de Karen es hermana del papá de Terry, tiene los mismos ojos azúles, pero es rubia, no pasa de los cuarenta y se mantiene impecable. Su padre también es guapo y elegante, tiene un par de años más, cabello marrón y ojos oscuros, unas canas asoman en sus sienes.
—Es que ahora Terry tiene con quién estar ocupado...—Suelta Karen y me pongo rojita, me bajo de los brazos de Terry.
—Eso es muy bueno. Me alegra que mi muchacho te haya encontrado, Candice... Él vale oro...— La señora lo besa en ambas mejillas y Terry se pone algo incómodo, me disfruto esos momentos.
—¿Nos acompañarán a comer?— Pregunta el señor Klaise.
—No. Yo me llevaré a Candy a pasear. Buenas tardes, tíos.
—Terry... no me has dicho nada... ¿cómo te fue?— Le pregunto con miedo mientras él guarda todos mis paquetes en la cajuela de su auto.
—Es una larga historia, muñeca.— Me sonríe y sigue acomodando los paquetes como si nada, me comienzo a desesperar.
—¡Terry! ¡Ya dime!— Pone una cara de tragedia y me mira a los ojos, me encojo y me asusto cuando veo esa pena en ellos, mis ojos se aguan... sus manos se aferran a mi cintura, disfruto en medio de la angustia del contacto de sus manos sobre la piel de mi vientre desnudo, tengo una blusa vaquera sin mangas, con un nudo que cae encima del ombligo, es rosa y una minifalda blanca de tabletas, mi pelo suelto, veo cómo Terry me recorre entera.
—¡Tengo un contrato!— Me grita por fin y sonríe.
—¿De verdad? ¡Felicidades mi amor! Yo sabía que ibas a lograrlo... ¡lo sabía!— Lloro mientras lo abrazo muy fuerte y él me aprieta en sus brazos, me retiene y me encanta. Luego se separa un poco de mí, sus manos se posan en mi rostro y me mira muy dulce, lleno de amor y lo adoro.
—Te lo debo a ti. Todo ésto es por ti, Candy. Eres mi motivo.— Me besa apasionadamente y yo también coloco mis manos al rededor de su cintura, lo envuelvo en mis brazos mientras disfruto de su beso, es tan cálido e intenso. Luego me deja y besa mi pelo, mi rostro y finalmente me abre la puerta del pasajero.
—¿A dónde vamos primero?
—A mi casa, preciosa. Le prometí a Leia y a las gemelas que las visitaríamos.
—¡Sí! Me gusta estar con ellas...
—El único problema es mi papá.— Se queja y se me encoge el alma al recordar lo que pasó el día de su cumpleaños. Me pongo tensa en mi asiento y le pido a Dios que no pase nada malo, que puedan gozar del pequeño triunfo de mi niño.
—Todo estará bien, mi amor.— Le sonrío y tomo su mano, él me la roza y me sonríe de vuelta, luego se concentra en la carretera. Aún todito tenso como va, se ve hermoso, su pelo lacio al viento, sus rasgos rectos y esos ojos que me desnudan con cada mirada. Miro sus manos... una sostiene la mía posesivamente y la otra maneja el volante con gracia. Esas manos cálidas y fuertes que me han sostenido y acariciado tantas veces. Que han amado y recorrido cada parte de mi cuerpo... y que me han apretado rudamente en nuestros enojos, las que me retienen y me regresan siempre con él, siempre.
—¿En qué piensas?— Me pregunta de pronto devolviéndome a la tierra.
—En un chico que conocí.— Le digo sonriendo y su rostro se vuelve duro, suelta mi mano como si quemara.
—¿Lo conociste cuándo? ¿Hoy?
—No... hace un tiempo ya...
—Ahh... hace un tiempo... ¿y por eso fue que te vestiste así? ¿Fuiste a encontrarte con él?— Está furioso y celoso, diciendo tonterías como cada vez que se pone así.
—De hecho sí... y me invitó a pasear...
—¿Y aceptaste?— Su mirada es retadora y glacial.
—Claro que acepté. No puedo negarle nada a ese chico.— Sonrío. Da un giro y acelera el auto, me pongo nerviosa. Se estaciona un momento en un área despejada.
—Ahora mismo vas a decirme quién carajos es ese imbécil y por qué estás aceptando salir con él cuando estás conmigo.— Como de costumbre, agarra fuerte mis muñecas y está realmente rabioso.
—No es ningún imbécil.— Lo reto y él resopla.
—Dime quién es, Candice. No estoy para juegos.
—Es un chico maravilloso, detallista, sobreprotector, voluble... tiene mucho para dar. Me ha dado momentos únicos, inolvidables, me ha devuelto la alegría. Me ha hecho conocer el amor más grande que jamás pensé sentir... y... me ha hecho suya... muy suya... y lo amo... se llama Terrence... ¿lo conoces?
Lo veo tragar grueso, sus rostro pasa del coraje al desconcierto de pronto, sus ojos que antes estaban furiosos, ahora brillan por el asomo del llanto.
—Candy...— Se quita el cinturón de seguridad y se me acerca tanto como puede. Me abraza y me besa con desesperación y llora. Mi amor está llorando de dicha sobre mí, en mis brazos.
—Te amo, Candy. Te amo... nunca me dejes, por favor.— Me suplica entre besos y abrazos y lloro junto con él. Soy tan feliz que a veces me da miedo.
—Nunca, Terry... te amaré siempre, siempre...
Continuará...
¡Hola!
Regresé con esta historia y poniendo fin a la 2da etapa. Espero que les haya gustado el capi, bueno... ahora es que esto se pondrá bueno... prepárense chicas...muchas revelaciones... situaciones... busquen sus pañuelos dentro de poco.
Gracias por el apoyo a mis 100 sapitos que por fin pude darle un final. No le hagan caso a los comentarios estúpidos, son inevitables, así que seámos felices nosotras y disfrutemos como sabemos hacerlo.
LizCarter: Te dejé unos detalles en un review, espero lo mires.
Gracias por comentar:
norma Rodriguez, Cleo, Luna de Grandche, WISAL, Kazy Tailea, Laura GrandChester, Maria De Jesus L H, Candice. w. andrydeg, Iris Adriana, Zafiro Azul Cielo 1313, mariana seguame, Gene grandchester, eri, Amy C.L, dulce lu, LizCarter
Vengo con baterías nuevas para este fic que pienso culminar este mes o antes... pues tengo otro proyecto algo complejo en mente...
Hasta mañana,
Wendy
*La canción con que audicionó Terry es: "Just the way you are" de: Bruno Mars.
